Historias de Hogwarts
Por Cris Snape
Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a JK.Rowling y sus asociados. No tengo ánimo de lucro al escribir estas historias, así que no me demandéis por violar los derechos de autor, por favor.
Resumen: Evan Rosier, Myrtle la Llorona, la profesora Sprout, Ritchie Coote... Los personajes olvidados de Harry Potter se dan cita en una serie de relatos breves. Porque ellos, también existen. Aunque, por supuesto, no podemos olvidarnos de Ron Weasley, Blaise Zabini o Sirius Black. Todos ellos están juntos, pero no revueltos. Espero que os guste.
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Harry Potter
Mira quién habla
¡Uhm...! ¡Qué a gustito! Me encantan estás sábanas de lana. Son tan calentitas. ¡Uhm...! Estiro el brazo derecho y me agarro a los barrotes de la cuna. Es muy pequeña (o, tal vez, yo soy demasiado grande), pero me encanta. Es el lugar más cómodo del mundo. Aquí puedo dormir tranquilamente, contemplando el color azul de las paredes y viendo todos mis juguetes, mientras pienso cuál utilizaré después.
Miro hacia la ventana y veo el sol. Creo que eso significa que es de día y... ¡Oh! ¡Hoy habrá fiesta! Ese señor de gafas, que suele babear cuando le llamo papá, me dijo que hoy sería un día especial. Afirmó que me iba a disfrazar de león (vete tú a saber por qué) y podría comer muchas chucherías. ¡Y a mí me encantan las chucherías! Esa chica de pelo rojo, la que se ríe como tonta cuando le digo mamá, nunca me quiere dar demasiados dulces. Dice que soy muy pequeño y no sé cuántas cosas más pero. ¿Acaso hay algo en este mundo más sabroso que el azúcar o el chocolate? Francamente, lo dudo mucho.
¡Uhm...! Mis pañales no huelen demasiado bien. Debo añadir en mi defensa, que es algo que me ocurre todas las mañanas. Quizá, Papá se digne a enseñarme a utilizar el orinal. Aunque, claro, el jamás se encarga de limpiar esa parte de mí. Puede darme de comer, quitar los restos de papilla de mi cabello o calmar el dolor de mis encías mientras me salen los dientes, metiéndome un dedo en la boca, pero nunca me cambia los pañales. Creo que es cosa de Mamá. Al menos, siempre es ella la que lo hace. Eso, y darme de comer, bañarme y venir a recogerme todas las mañanas cuando me despierto.
Sé que no tardará en llegar.
Efectivamente, aquí está, envuelta en una bonita bata dorada y sonriéndome con ternura. Me gusta esa sonrisa. Al principio, yo no sabía muy bien qué era eso de tener una Madre pero, cuánto más conozco a Mamá, más consciente soy de que ella es muy importante. Es la que me cuida, la que me acaricia, la que me da besos y la que siempre me mira como si yo fuera único en el mundo. Y creo que la quiero mucho por todo eso. Porque ella es Mamá.
Se acerca a la cuna y me coge en brazos, acunándome contra su pecho. Yo me hago un poco el remolón e intento volverme a dormir, pero sé que no podré. Cuando me despierto, me despierto de verdad.
"Buenos días, Harry"
Su voz suena melodiosa, como siempre, y yo me siento mejor que nunca. Ahora sólo falta que venga Papá, para que nos de un enorme abrazo de oso y nos acompañe hasta el cuarto de baño, para que Mamá me lave antes de bajar a desayunar. Creo que a Papá también lo quiero. Él es el que juega conmigo, el que siempre me consiente y ríe todas mis gracias (incluso las que no me parecen del todo graciosas). Algunas veces, Mamá le regaña como si él fuera un niño, pero él nunca le hace demasiado caso. Dice que es un Merodeador, signifique eso lo que signifique.
Al fin, siento los brazos de Papá rodeándonos. Mamá suspira y le da un besito en los labios. Yo no puedo evitar reclamar un poco de atención y doy un pequeño gritito. Mamá me besa a mí también, y Papá empieza a jugar conmigo, lanzándome al aire como si fuera un muñeco de trapo y recogiéndome mientras yo río con emoción. Me encanta este juego.
"James. Tenemos que darnos prisa. Sirius dijo que llegaría pronto"
El tito Sirius. Sin duda, Mamá se refiere a ese desastre andante, amigo de Papá, que viene a visitarnos de vez en cuando. El hombre más divertido que he conocido nunca, el que siempre me ha dicho que tengo que comenzar a saltarme las normas desde muy pequeño, y el que asegura que la verdura es la mayor porquería que uno puede comerse. Si quiero llegar a viejo, no debo comer ninguna clase de verdura jamás. Aunque, claro, las palabras del tito Sirius nunca han sido ni la más sabias, ni las más sensatas.
Mamá siempre me ha dicho que debo hacerle más caso al tío Remus, ese tipo que siempre está cansado y que no se ríe demasiado a menudo. Mamá dice que él, siempre fue el más sensato de sus amigos, y yo diría que tiene razón. El tío Remus dice que la verdura es imprescindible. Una afirmación totalmente opuesta a la del tito Sirius que me tiene un poco confundido, la verdad. ¿A quién debería hacer caso? Los dos parecen igual de amigos de Papá (e igual de enemigos de Mamá), así que estoy hecho un lío. ¿Debería preguntarle al tío Peter?
Quizá, él pudiera ayudarme. También es amigo de Papá y, aunque no viene a visitarnos demasiado a menudo, no me cae del todo mal. Siempre hace muecas graciosas y tiene una risita aguda que me hace carcajearme sin control. Aunque debo decir que, últimamente, está un poco raro. Cuando viene a casa, se queda en un rincón, frotándose el brazo izquierdo, sin hablar con nadie y mirando al suelo fijamente. Yo creo que alguna vez lo he visto llorar, aunque los mayores no acostumbren a hacer esas cosas. No tan a menudo como yo, al menos, pero es la única forma que tengo para comunicarme con Papá y Mamá. ¿Qué otra cosa puedo hacer?
¡En fin! Supongo que el asunto de la verdura no tiene importancia. Después de todo, Mamá será la que tome la decisión final. Aunque yo patalee y berree, aunque Papá intente interceder por mí, la última palabra será de ella. Y es lo mejor, pues Mamá rara vez se equivoca.
"El tito Sirius traerá tu disfraz. Vas a estar muy guapo"
Y, mientras Mamá me frota con fuerza detrás de las orejas, yo espero con ansias a que llegue el momento de vestirme de león y comer chucherías.
Siento que no habrá nada en el mundo que pueda estropearme esta noche de Halloween. Va a ser inolvidable para todos y, algo me dice, que muchas cosas cambiarán a partir de mañana.
Posiblemente, el tito Sirius pasará un buen rato encerrado para no tener que comer coles de Bruselas. Será genial poder verlo.
Bueno, pues esta es la viñeta de Harry. Podría haberla ambientado en un montón de lugares y en épocas diferentes, pero me he decidido por poner un Harry bebé, al más puro estilo del bebé de la película del mismo nombre que esta viñeta. Creo que mi imaginación no ha dado para más. Quería escribir algo diferente y éste es el resultado. Ya me diréis que os parece.
Además, la viñeta está hermanada con otra que se encuentra dentro del mismo fic, la correspondiente a Lily Evans (o Potter, como prefiráis). Podría decirse que es un momento anterior a la misma, visto desde la perspectiva de un Harry que es completamente feliz y que está descubriendo el mundo que les rodea.
Pero. ¿Por qué me enrollo tanto? Creo que lo único que debería decir es que la siguiente viñeta estará protagonizada por... ¡Eeeeeeeh! ¡Uuuuuuh! ¡OH! Igor Karkaroff. A ver qué puedo hacer con él.
Por mi parte, nada más. Gracias a todos por leer y por dejar vuestros comentarios, y hasta el próximo capítulo.
Besos, Cris Snape
