CAPÍTULO 35
COMIENZAN LAS ELIMINATORIAS
Bajo el título "Ultimate Digital Tournament" se iniciaron los preparativos para el comienzo del torneo organizado por la familia Kachi. Todos conocían su fama por lo poderosa y rica que era la familia, pero eso era ridículo. Habían logrado levantar un estado, equiparable a la unión de siete campos de fútbol, en tan solo un mes. No dejaba de sorprender lo que el dinero era capaz de conseguir.
Kenji fue directamente a la zona de los participantes, no pudiendo evitar silbar al ver la cantidad de gente que había. Esa mañana salieron pronto del pueblo, tras despedirse de sus abuelos. Quería llegar cuanto antes al estadio. Desgraciadamente, no había podido pasar a ver como estaba su hermana que, por lo que le había contado su madre, ya empezaba con los fuertes dolores del corazón. Según le dijo, hacía dos noches estuvo llorando por el intenso dolor y no consiguió conciliar el sueño, hasta pasadas las cinco, cuando el calmante hizo efecto.
Adaptó los guapos, que le dejaban los dedos libres, a las manos, sellándolos bien. Finalmente había llegado el día y estaba listo y mentalizado, en busca de la victoria.
- Voy a tener que irme, Kenji-san.
- Igual están mis padres por aquí, pero te vas a perder con tanta gente. ¿Quieres que te acompañe?
- No te preocupes, me las apañaré. De todas formas he quedado con mi madre en la entrada.
- ¿Va a venir? – Se sorprendió, ya que a la señora Takenouchi no le gustaban nada esas competiciones tan bárbaras. Las catalogaba de "brutalidades".
- Si. Y creo que también Izzy con sus padres y el padre de Matt también estará, para cubrir el torneo.
- Entonces, te veré luego.
Ambos se unieron en un beso tierno. Kenji no deseaba dejarla ir, pero sabía que tenía que hacerlo. Entonces, alguien tosió a su lado.
- ¿No os parece un mal lugar para eso, parejita? – Dijo Kou, mirándolo sonriendo con malicia, ante lo cual los dos se separaron, sobresaltados.
- ¡¿K-Kou?!
- Me alegra ver que al final sigues de una pieza, Kenji-kun.
- Si tú estás aquí… - miró a su espalda. Tenía el cabello algo más largo, había crecido unos centímetros y se le notaba más músculo tanto en las piernas como en el los brazos, pero era muy difícil no darse cuenta de sus características gafas en la cabeza - ¡Tai! – Corrió hacía él, dándole un fuerte abrazo - ¡Caramba, cuanto has crecido!
- ¡S-Suelta! ¡Qué me haces daño! – Intentaba zafarse, pero su hermano apretaba tan fuerte que le era imposible.
- ¡Pero bueno! ¿Acaso te da vergüenza que tu hermano mayor te dé un abrazo, hermanito?
- ¡Ni se te ocurra llamarme así! ¡Suelta ya, Kenji! ¡Qué nos están mirando todos! – Protestó, ruborizado.
- Oh, vamos… - restregó su mejilla con la suya – Que mono estás cuando te pones así.
- ¡He dicho que me sueltes! – Logró sacar un brazo de su atadura y golpeó a su hermano mayor con un fuerte capón.
Un chichón le salió en la zona del golpe al mismo tiempo que dejaba caer un par de lágrimas.
- Que malo eres… solo estaba siendo cariñoso. ¡Qué hacía mucho que no te veía!
- ¡Pero, ¿se puede tener más morro?!
- ¿P-Por qué estás tan enfadado?
- ¡Te llevaste a Kari sin decirme nada, ¿lo has olvidado?!
- Ah, eso… pero al final no pasó nada, ¿verdad, Sora?
- ¿Eh? N-No…
- ¡Da igual, pero podía haber pasado!
- Vamos, vamos… por cierto, ¿por qué hay tanta gente? Por lo que escuché en la radio, se suponía que habría una limitación a diez participantes y aquí veo más de cien.
- Parece ser que para cubrir huecos trajeron a más gente – explicó Kou - . De todas formas, eso solo aumenta nuestras posibilidades.
- ¿Por qué?
- ¡Aniki!
Entre el gentío, apareció Akiba, exhausto de haber tenido que moverse a empujones entre tanta gente. Al verlo, Kenji no pudo ocultar su sorpresa.
- ¿Q-Qué haces aquí?
- He decidido participar, aniki. Sé que no sirvo para mucho, pero cuantos más seamos, mejor. Todo sea para ayudar a Kari-chan.
- Oh, muchas gracias de verdad.
- Kenji-san, yo me tengo que ir ya.
- Vale, luego te veo Sora. ¿Seguro que no quieres que te acompañe?
- No, tranquilo. Tú céntrate en el torneo.
- De acuerdo. Ten cuidado.
- Si queréis, la acompañó yo – el ofrecimiento llegó a sus oídos en forma de voz femenina. Ninguno de ellos pudieron situar a la dueña de aquella voz de niña – Ey, chicos.
Al mirar hacía donde provenía la voz, no pudieron evitar quedarse boquiabiertos. Una chica vestida con un mallot de color rosa, sujetando su cabello largo y castaño con una cinta de gimnasia, se acercó hacía ellos.
- ¡¿Mimi?! – Exclamaron todos a la vez.
- ¿Qué tal? Cuanto tiempo sin veros.
- Mimi, ¿qué haces tú aquí con esas pintas? – Quiso saber Tai, aunque la respuesta le vino en un segundo - . N-No me digas que…
- Si, yo también participo – asintió, sonriente, lo que impactó aún más al grupo – Es que hace un mes vino un chico muy guapo y me ofreció participar en el torneo, de modo que pensé que podría ser divertido.
- Pero, Mimi-chan, ¿tú sabes donde te estás metiendo?
- No te preocupes, Sora-chan. Estaré bien, además, tengo a Palmon conmigo – señaló su pecho – Y todo sea para ayudar a Kari-chan.
- Mimi, te lo agradecemos, pero…
- Nada de peros. Y ahora voy a llevar a Sora-chan a la puerta. Nos vemos en el torneo chicos.
Mientras las veían desaparecer entre el gentío, no podían más que permanecer en un estado de alucine. Ver a Tachikawa Mimi, la niña más quejica en sus inicios en las aventuras en el mundo digimon, que solo por caerse o tener que caminar ya protestaba o lloraba, en un torneo de ese estilo era algo que no se lo habrían creído de no verlo con sus propios ojos.
Kenji iba a decirle algo a sus compañeros respecto a eso cuando sintió un escalofrío. Por un momento pensó que era su imaginación, pero no. No podía estar equivocado. Al verlo tan pálido, se acercaron a él.
- Kenji-kun, ¿te pasa algo?
- Estás muy pálido, aniki.
Como si no les escuchase, Kenji miraba a su alrededor, contando mentalmente.
"Siete… ocho… nueve… diez… maldita sea"
- Hermano, ¿qué te pasa?
- Aquí hay más gente con digimon.
- ¿Qué? – Tai miró a su alrededor pero no veía nada. Iba a preguntarle si no se había confundido, pero claro, por un momento olvidó que Diablomon era capaz de detectar a los digimon en la lejanía, ante lo cual, su hermano poseía también esa virtud.
- Contándonos a nosotros tres, y a Mimi-chan, hay otras seis personas con un digimon aquí.
- Era de esperarse del huésped de Diablomon-sama – aplaudió Kaishiro, que apareció de la nada.
Vistiendo un uniforme como de kárate, sonrió alegre de encontrarse con alguno de sus invitados, sobre todo con al que más deseaba ver.
- Me alegra ver que has podido venir, Kamiya Kenji.
- Esto es cosa tuya, ¿verdad?
- Hacer un torneo solo con diez personas, por muchos digimon que contengan, sería aburrido y monótono. Es por eso que decidí ampliar el elenco de participantes. Así será más emocionante. Me pregunto, ¿cómo actuará una persona normal ante un digimon? Será divertido de ver.
- ¡Estúpido! ¡Puedes haber heridos! – Saltó Kou.
- Oh, de modo que el perrito faldero del viejo también está aquí.
- ¡¿Qué has dicho?! – Kenji le hizo un gesto para que no se moviera. Kou se mordió el labio inferior para contenerse, porque las ganas de lanzarse a por ese malnacido, que despreciaba a su difunto mentor, se adueñaban de sus pensamientos.
- No tengas tanta prisa. Nos acabaremos viendo las caras en el torneo.
- ¡Así lo espero!
- Espero lo disfrutéis. Ahora, si me disculpáis, esto está a punto de comenzar y debo prepararme.
Desapareció como había aparecido, en la nada. Furioso, Kou desquitó su rabia con un puñetazo contra el suelo. Tai y Akiba era la primera vez que lo veían así, por lo que no sabían como reaccionar. En cambio, Kenji, permanecía tranquilo.
- Kou…
- Lo sé, lo sé… debo mantener la calma… Perdona. Es que ese tipo me saca de mis casillas.
Una musiquilla anunció que iba a pasar a anunciarse el comienzo del torneo. Unas plataformas emergieron del suelo en el centro del gran estadio, donde todos los asientos estaban ya ocupados. Una voz femenina comenzó a comunicar el funcionamiento de una pequeña fase eliminatoria.
Como había tantos participantes, alrededor de unos mil, y para la siguiente ronda solo requerían a diez como máximo, se dividiría a todos los participantes en cinco grupos. Las normas eran muy sencillas, solo podían quedar como máximo dos por grupo o mínimo uno. Era un combate todos contra todos, en el que estaba permitido formar grupos para actuar siempre que se respetará la norma de que no podían quedar nada más que dos personas.
Repartieron las papeletas que indicaban el grupo que le correspondía a cada uno de ellos. Tai acabó en el mismo grupo que Mimi, en el tres, mientras que Kenji y Akiba estuvieron en el cinco. Por su parte, Kou le tocó en el uno, solo, cosa que le alegró, porque estaría en el mismo grupo que Kaishiro. Apretaba los puños, haciendo crujir sus huesos. Iba a poder ajustarle las cuentas antes de lo que esperaba.
Las pasarelas eran lo suficientemente grande como para permitir moverse a cien personas, ahora, no dejaba mucho espacio para el combate y si caías fuera se consideraba abandono. Tras unos fuertes aplausos del público, una sirena indicó el comienzo de las eliminatorias.
GRUPO 5
Kenji y Akiba estaban en el centro de la pasarela, con un montón de tipos enormes, musculosos y con pinta de no tener muy buenas intenciones de querer colaborar con ellos. Akiba se esperaba algo así, pero no tener que enfrentarse con tantos a la vez.
- Akiba, tú no te separes de mi lado.
- E-Entendido, aniki…
Con un grácil movimiento de su mano hacía el cielo, todos los participantes, a excepción del propio Kenji y Akiba, comenzaron a flotar, ascendiendo hacía los cielos para luego salir disparados todos fuera de los límites permitidos. El juez, sin entender muy bien que había pasado, dio el pase a los dos únicos que quedaban en la plataforma.
- ¡Increíble, aniki!
- No ha sido nada.
GRUPO 4
Dos chicas, vestidas como gothic lolitas, sacaron fácilmente a todos sus contrincantes. Las dos se unieron en un rápido movimiento debajo de sus paraguas anticuados, celebrando su pase a la siguiente ronda.
GRUPO 3
En cuanto Tai se transformó en WarGreymon, todos los participantes huyeron, dándoles la victoria fácilmente a él y Mimi. Aunque no se sentía muy contento con ella.
- ¡Ya estamos en la siguiente ronda, Tai!
- S-Si…
GRUPO 2
Al principio, era el grupo donde el público veía más acción, hasta que dos tipos golpearon el suelo y lanzaron por los aires a todos los participantes, dando fin a la eliminatoria en ese grupo.
GRUPO 1
Todos lo tenían claro. Habían acordado ir todos a por Kaishiro, pues lo consideraban la mayor amenaza para el torneo. Lo que ninguno de ellos se esperaba era que el suelo empezará a temblar, llevándolos fuera de la plataforma, quedando únicamente Kou, Kaishiro y otro que había logrado evitarlo dando un impresionante salto en el aire.
Al ver su movimiento, Kou no tuvo la menor duda de que debía tratarse de un humano con un digimon. Pero le daba igual, quien le interesaba era Kaishiro.
- Que bien que hayas echado a toda esa morralla. El problema es… que somos tres, y solo podemos pasar dos personas.
- No te preocupes, en cuanto me libre de ti solo quedarán dos personas en esta plataforma.
- ¿En serio? ¿No sería mejor ir a por ese tipo y así pasar tú y yo a la siguiente ronda?
- Con acabar contigo me sobra – chocó los puños - ¡Prepárate porque voy a borrar esa sonrisa de tu estúpida cara.
- ¿De verdad? Entonces, ven aquí. Voy a mostrarte cual es el lugar para los perros como tú.
