EPILOGO
Habían pasado diez años desde la graduación. Serena esperaba a su esposo recostada sobre la inmensa cama del Palacio Real.
A diferencia de cómo se les había mostrado el futuro en el pasado; Tokio de Cristal se había convertido en un imperio incluyente, en donde los soberanos no eran tratados como monarcas, sino como guías que vigilaban la paz y el orden en la Tierra y en Kinmoku, planeta aliado, y de donde venía el Rey.
Era de noche cuando la rubia tamborileaba impaciente sus dedos sobre la manta que cubría sus extremidades. El camisón le caía por uno de los hombros, desnudando su lechosa piel, y la luz de luna llena se colaba entre los resquicios de los ventanales frontales, otorgándole un resplandor platinado.
Seiya ingresó a la habitación en puntillas, esperando no despertar a su amada esposa, cuando ella lo llamó.
- Seiya, mi amor.
- Bombón, no fue mi intención despertarte. La reunión con los mandatarios se terminó muy tarde y me ha dejado exhausto, además. Darién me ha pedido que lo condonemos de su puesto como Primer Ministro.
- ¡Pasa algo!
- Pasa que se quiere casar.
- Oh, ¡¿de verdad?!
- Sí, hace años que él y Amaterasu tienen algo, y ha tomado la decisión de reconstruir el viejo reino del Sol. Se la ha pasado metido en su laboratorio ideando estructuras para mejorar las condiciones de vida de los habitantes y al fin lo ha logrado.
- Me alegro tanto. Darién se merece eso y más.
- Lo sé.
- Y bueno, ¿acaso no piensa darle un beso a su esposa, señor Kou?
El pelinegro avanzó como un felino sobre la amplia cama hasta llegar a las piernas de su mujer aun cubiertas por la frazada. Las acarició con lentitud hasta llegar al comienzo de su vientre.
- Bombón, te parece si esta noche intentamos nuevamente traer con nosotros a esa estrellita que tanto deseo volver a cargar.
La rubia le sonrió apresando su mano con la de ella, mientras Seiya acariciaba su barriga como si dentro ya estuviese Rini formándose.
- No lo considero necesario.
- ¡Ah, ¿no?!
Serena soltó una risita mientras atraía a su esposo hacia su pecho para recostarlo sobre él.
- No, porque esa ya no es la forma de traerla con nosotros. Hoy escuché una leyenda sobre la hija de la luna y una estrella.
- Eso me gusta, ¿me la cuentas? Le dijo acomodándose mejor sobre los suaves pechos que le fungían como almohadón.
- Bueno, pues… Dicen que la luna se enamoró de una estrella fugaz y que, al unirse, el fruto de su amor sólo podía florecer, a través de la voz de la estrella.
- ¿Cantándole?
- Así es, la estrella debía cantarle todas las noches, así la barriga de la luna iría pasando de menguante a llena.
- ¿Debo cantarle para que florezca?
- Según la leyenda sí.
- Pues ¡qué esperamos! Pongamos mano a la obra para que mañana mismo esté entonando la primera canción.
- ¿Mañana? Entonces esta noche la pequeña Dama se irá a dormir sin escuchar tu hermosa voz.
- Pero la Pequeña Dama aún no está entre…
Los ojos de Seiya se abrieron como platos, al tiempo que observaba a su esposa. Sus celestes le parecieron aún más brillantes, y su rostro más lozano y bello que nunca.
- Bombón… tú, es decir nosotros…
- Sí, mi amada estrella. Vas a ser papá.
El pelinegro la tomó entre sus brazos mientras la llenaba de besos por todas partes, la apretaba con fuerza contra sí, absolutamente emocionado.
- Seiya, Seiya con cuidado amor.
- ¡Oh, perdóname! ¡Perdóname, Rini bombón! Exclamó apenado por su euforia mientras regaba besitos sobre el vientre de Serena que le acariciaba conmovida la mata de cabello azabache.
- ¿Cuándo lo supiste? ¡Mi amor, me haces tan feliz!
- Hoy por la mañana, las chicas me acompañaron, luego de que me desmayara después del almuerzo.
- ¡¿Te desmayaste?! ¿Estás bien? ¿Llamo a Ami o a Taiki? ¿Tienes hambre? Es eso, necesitas comer bien, te voy a preparar algo, y luego vamos a…
Serena tomó el rostro de su esposo con fuerza y lo besó en los labios, primero con ternura y después con pasión.
- Seiya Kou, nunca vas a cambiar, el único antojo que tengo esta noche es de ti. No crees que tu esposa se merece un premio por esta noticia.
- Bombón, te mereces todas las estrellas del firmamento.
Una lágrima escapó del zafiro izquierdo.
- Seiya…
La muchacha enjuagó la lágrima con un tierno beso.
- Soy el hombre más afortunado del universo entero, ¿sabías? Cuando te vi ese día en el aeropuerto mi corazón latió con fuerza y supe que tú eras para mí, pero lo oculté en mi memoria porque las circunstancias así lo quisieron. Era como si vida pasada me gritara, aquí está, ve por ella. Y ahora, el tenerte aquí tan bella, tan mía y esperando a la dicha más grande que puedo tener me hace sentirme agradecido. ¡Eres el amor de mi vida, de esta y de las que sean necesarias!
- Mi estrella, te amo.
Los fuertes brazos de Seiya rodearon a su esposa haciendo que el blanco camisón cayera aún más por sobre sus hombros. Ella lo besaba desde el mentón hasta la comisura de los labios, mientras con habilidad desabotonaba su camisa para poder sentir su cálida piel.
Pronto se encontraron bajo las sábanas totalmente desnudos acariciando cada parte de sus cuerpos. A Seiya le parecía poder sentir ya el incipiente abultado del vientre de ella y entre besos la colocó de forma que pudiese hacerla suya sin lastimarla.
Esa noche hicieron el amor hasta quedar extenuados. Y en la intimidad de su habitación, fundidos en un abrazo, durmieron con una sonrisa en sus rostros, a sabiendas de que todo estaría bien.
TRES AÑOS DESPUÉS.
Seiya parecía un león enjaulado dando vueltas sobre el pasillo principal.
- ¡Seiya, cálmate! Pareces nuevo.
Yaten observaba divertido a su hermano mientras hojeaba una revista de bebés por recomendación de Mina que estaba por cumplir los cuatro primeros meses de gestación.
- ¡Ya te veré Yaten Kou! ¡Ya te veré! Taiki, ¡¿porque Ami no me deja entrar?!
- Calma, la está preparando, en un segundo podrás estar con ella.
Del otro lado del pasillo unos pasos anunciaron que alguien más había llegado. Al final del corredor estaba Darién cargando a una pequeña niña de cabello rosado mientras la pelirroja a su costado tenía en brazos a un pequeño bebé con el cabello negro como la noche.
- ¡Papá! Gritó la niña al verlo a la entrada de las habitaciones reales.
- ¡Rini!
Seiya la estrechó entre sus brazos aspirando su dulce aroma.
- Gracias por cuidarla.
- No es nada, ¿cómo está Serena?
- No sé, Ami no me deja pasar, y yo me estoy volviendo loco.
De pronto el pasillo pareció pequeño para la cantidad de personas que comenzaron a inundar el lugar. Desde los padres de Serena y su hermano, hasta Haruka y Michiru como siempre juntas al lado de Hotaru, que corrió a cargar a la pequeña Dama. Setsuna conversando amenamente con Kakyuu que había viajado para el nacimiento de su nuevo sobrino o sobrina. Rei que como siempre ordenaba; ahora con palabras de amor a Nicholas, con quien se había casado; que la ayudara a hacer más té. Lita y Andrew, que al fin se habían decidido a salir juntos. Taiki recargado sobre un pilar, esperando a ser llamado por Ami para cooperar en el alumbramiento, y Yaten que seguía hojeando su revista pues Mina, su esposa estaba adentro como la Neo Reina lo había ordenado.
El llanto de un bebé los hizo acallar sus voces, y Seiya sin importarle nada más abrió las puertas entrando de golpe.
Ami, giró el rostro para ver al preocupado padre mientras sostenía en sus manos a un diminuto bultito copado por unos rulos rosa intenso.
- Discúlpame, Seiya, te iba a hacer llamar cuando Serena no pudo más y en menos de lo que planeamos llegó la bebé.
- ¿La… bebé? Seiya avanzaba hacia la cama de parto con los ojos clavados en las manos de Ami.
Serena, sudorosa y complacida observaba a su esposo tomar entre sus brazos a su nueva hija.
- Pero si es…
- Chibi Chibi. Completó Serena.
- Bombón, tú sabías que ella…
- No, pero lo presentía en cada una de sus pataditas, y en la esperanza que me transmitía el tenerla dentro de mí.
El pelinegro con su hija en brazos se acercó a su esposa para llenarla de besos mientras se acomodaba en la cama dejando a Chibi Chibi en los brazos de su madre.
- ¡Ya pueden pasar! Gritó Mina desde la entrada, mientras Ami enjuagaba sus manos en la palangana.
Todos reconocieron al instante a la pequeña de cabellos rosados, alegrándose al instante por verla de nuevo.
Rini con su escasa habla se acercó también preguntando por su nueva hermana.
La luz de la esperanza era aquello que faltaba para completarles la felicidad. Ahora eran una familia más grande, y Serena se sentía feliz por haber traspasado el futuro conocido para dar paso a una vida que la sorprendiese en cada momento.
…
Cuando la última luz del Palacio de Cristal se apagó, y al fin Rini y Chibi Chibi se quedaron dormidas.
Seiya le cantó a su esposa entre susurros para hacerla dormir.
- Kimi wa itsumo kagayaiteta, egao hitotsu chiisa na hoshi, taisetsu ni shite ta yo…
- ¿Esa canción ahora es para mí? Preguntó adormilada.
- Siempre fue para ti, mi dulce bombón.
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AGRADECIMIENTOS
Ahora sí, el final final. Espero que no se me escape nadie, muchas gracias a todos los que se han dado el tiempo de leerme, me sacaron de una gran oscuridad y cada unos de ustedes fue mi estrella fugaz que me hizo sonreír con cada uno de sus reviews.
Llegué a este universo sin saber qué me deparaba, con la sola idea de querer transmitir mis historias con ustedes.
Un abrazo grande e infinito a Selene Silk, AmantedeSeiya, Trinidad Lascano, Teresito Uchiha y Lei por ser los primeros que confiaron en mí. Sus reviews me dieron el ánimo para continuar hasta aquí.
Sailor Alissa se lleva el premio a la más expresiva, siempre me daba mucha risa leer tus reacciones, gracias eternas.
Y bueno aquí es en donde sale la lagrimita porque por azares del destino logré que Gabiusa Kou me leyera, y hoy de ella puedo decir que es gran amiga y confidente. Te quiero ami, gracias por todo el apoyo, por los consejos y por estar siempre.
Siguiendo con el orden, llegó otra gran amiga, una niña increíble y de quien me he encariñado por su sencillez y bondad, Elenmar, mil gracias amiga por todo.
Por aquí figura también Sakura 7893 que se leyó todo de volada, eso para mí es un gran honor, espero no haberte decepcionado con el desenlace.
Myaenriquez y Mizo , gracias por sus reviews, ya al fin está terminada.
Mireya Nallely, que fue la primera del grupo LK que se dio la oportunidad de leerme, mil gracias linda.
Y cada uno de los invitados misteriosos, cada uno de sus comentarios fue atesorado.
¡Los quiero mucho, y nos seguimos leyendo!
Andrea Tsukino.
