¡Hola! ¿Como están?

¿Yo? Bueno me siento en cierta manera feliz por que no se como rayos acabe este capítulo tan pronto, afortunadamente esta vez no los hice esperar mucho.

ValeryVampire: Dios ¡No mueras!

Lightscales15: Ay por todos los dioses, antes me llegaban amenazas de muerte ¡Y ahora hasta demandas! *Se pone a escribir como loca* Por cierto gracias. Quiero pedirte una gran disculpa por no hacerte una mención el capítulo pasado, cuando fui a mi pagina de los reviews te juro que no apareció el tuyo. Solo cuando lo cheque en mi celular fue cuando lo vi.

srto: Cárcel...escuela... ¡Es lo mismo!

LightInfinite18: Bueno al menos no hiciste BOOM

dakira.93: No es que me guste...bueno...si...bueno no, son como sentimientos encontrados jeeje

FANPyF: Jajajaja No es que sea cruel y despiadada...bueno...es que como lo explico jajaja cuando uno se pone a escribir ciertas cosas se van dando solitas xP

Nia Haddok: Muchísimas gracias, pues bien al menos ahora no pasaron 2 semanas de espera...

: Yo sinceramente a Brutilda no se con quien la vería...es un conflicto que traigo conmigo misma jejeje no se si con Patapez...o Patán...o Eret...o así jajaja

HiNaThItHa.16241: Ya sabes que los padres lo presienten casi todo...

KELY ANAYA: En verdad desde que lo actualice la vez pasada trate todo el tiempo de escribir, escribir y escribir. Se que no actualice taan rápido, pero al menos no fueron dos semanas jeje ¡Ay dioses esa mirada de muerte no! ¡LA MIRADA DE MUERTE NO! *se hace bolita*

neko skyress: La verdad si, hasta con eso jajaja

Bueno aquí esta ¡Capítulo 37! Dios, mi corazón.

Este capítulo es un poco mas largo que los anteriores (digo no taaaanto) pero si tiene unas cuantas palabras mas de las que normalmente acostumbro escribir para cada cap.

Bien chicos espero como sieeempre que les este gustando el fic y que les guste este cap.

Muchísimas gracias a todos aquellos que comprenden y esperan, a todos los chicos de reviews y a todos los que se toman el tiempo de leer el fic.

Bueno sin mas que decir los dejo con el cap.

Disfrútenlo.

"How to Train your Dragon" no me pertenece, pertenece a Cressida Cowell y/o a DreamWorks. Los derechos de esta historia son míos.


Ayudalo

Tenían el tiempo medido, debían llegar ya.

Habían pasado solo 30 minutos y Brutilda estaba al borde de la desesperación y la locura. Hipo había perdido la conciencia, su mirada entreabierta era muy angustiante, pero Brutilda no quería cerrarle los ojos, tenía la mala sensación de que si los cerraba quizá jamás podrían abrirse otra vez. Solo quedaba una hora.

La Isla de Berk se hizo visible.

-¡Ahí estas!-exclamó.

Brutilda comenzó a sentir cierto alivio.

-¡Vamos Hipo resiste! ¡Ya casi llegamos!-.

. . .

Patapez estaba sentado en un banco pequeño al lado de su Gronckle, todo estaba muy tranquilo hasta que esta empezó a moverse.

-¡Gordontúa!-.

Su dragón comenzó a señalar el cielo.

-¿Qué pasa chica?-.

Patapez volteó. Había un pequeño punto acercándose, bastante rápido.

-¡Ay dioses! ¡Lo sabía! ¡Tengo que decírselo a Astrid!-.

El joven corrió como si no hubiera un mañana en busca de la chica.

-¡Astrid!-gritó.

-¿Patapez?-.

-Astrid…-Patapez espero un momento para tomar aire.

-¿Qué sucede?-.

-¿No…no ha pasado nada nuevo con Tormenta?-.

-Sí, está moviéndose muy extraño… ¿Por qué? ¿Gordontúa igual?-.

-Si…-.

-¿Y qué crees que sea?-.

-Eso-exclamó señalando el punto que cada vez se acercaba más.

-Ay dioses…Tenías razón-susurró.

-Lo se…-dijo como si hubiera hecho uno de los más grandes descubrimientos de todo el mundo.

-¿Puedes ver qué es?-.

-Si mi vista no me falla es un Cremallerus…eso significa que tenía aún más razón-.

-Bueno, hay que esperarlos…deben darnos una buena explicación de su ausencia…además hay que prepararlos…-.

-¿Prepararlos?-.

-Si…-.

-¿Para qué?-preguntó Patapez desconcertado.

-Por qué no saben lo que les espera con Estoico…-.

-Uy es verdad…-.

Ambos se acercaron a la orilla donde creyeron que iban a aterrizar.

-¿Cuánto tiempo crees que tarden en llegar?-preguntó Astrid.

-Puede que 10 minutos…se ven lejos pero por alguna razón vienen muy rápido…-.

-¿Eso es normal?-.

-No…pero ¿Los gemelos cuando han sido normales?-.

-Buena esa…-.

Estaban cada vez más cerca, Patapez tenía razón llegarían en 10 minutos.

Cada vez se podía tener una mejor vista del Cremallerus.

-Astrid…-.

-Si…lo veo…solo viene ¿Uno?-.

-¿Quién es?-.

-Creo que es Brutilda… ¿Y Brutacio?-.

-Eso si ya pasa los límites de los Gemelos ¿Y si algo pasó?-.

-Patapez…relájate…-.

Astrid se acercó un poco más a la orilla para tratar de ver mejor.

-Parece que hay un bulto en el dragón…-.

-¿Dónde?-.

-Ahí-dijo Astrid señalando-enfrente de Brutilda.

-¿Qué habrán hecho?-.

-No lo sé pero sea lo que sea no sé por qué no creo que sea algo bueno…-.

. . .

-¿Quiénes son…?-susurró Brutilda.

Brutilda observo bien.

-¡Son Astrid y Patapez! ¡Perfecto!-.

Brutilda volteó a ver a Hipo.

-Ya casi, vamos Hipo…-.

Se estaban acercando a una gran velocidad, seguramente ese Cremallerus había roto uno de sus records.

-Barf Belch tengan cuidado al aterrizar-.

Ese era un detalle que no había previsto y a la velocidad a la que iban seguramente Brutilda saldría volando junto con Hipo, y eso era lo que menos necesitaba el joven vikingo ¿Qué tal si se lastimaba?

Berk estaba cada vez más cerca.

-¡Barf Belch necesitamos ir despacio para aterrizar!-.

Estaban a pocos metros de la orilla.

-¡BARF BELCH!-.

La única reacción que tuvo Brutilda fue abrazar a Hipo por si salían disparados del dragón, al menos así lo protegería de una caída.

. . .

-Astrid no se tu pero Brutilda viene ¡Muy rápido!-.

-¡AL SUELO!-gritó la chica.

El dragón de dos cabezas paso justo por encima de ellos.

. . .

Con una mano Brutilda se aferró a la silla de su Cremallerus. Fue un aterrizaje muy brusco, pero afortunadamente no había pasado nada grave.

Patapez y Astrid se acercaron rápidamente.

-¡Brutilda!-.

-¿Estás loca? ¡No puedes aterrizar así! ¿Y dónde rayos esta Brutacio?-exclamó Astrid.

-¿Estas bien?-preguntó Patapez.

-Si…no se preocupen por mí-respondió.

-¡Brutilda responde a lo que te digo!-.

-Astrid sé que tienes miles de preguntas pero tienes que ayudarme, busquen a Bocón…o a Estoico…o a Gothi ¡O a quien sea!-.

Brutilda en verdad sonaba muy desesperada, incluso al borde del llanto.

-¡Brutilda cálmate!-.

-¿Qué tienes?-Patapez no entendía su actitud.

-Chicos por favor ¡Ayúdenlo!-exclamaba la joven aun agachada en su dragón.

-¿Pero a qué? Brutilda no entiendo-dijo Astrid.

Brutilda suspiró y poco a poco se levantó.

-¿Qué es ese bulto?-preguntó Patapez.

Brutilda se levantó por completo dejando ver al "bulto".

Astrid y Patapez quedaron impactados.

-Por favor se los pido ¡Ayúdenlo! ¡Está muriendo!-.

-¡Ay dioses!...¡Hi…Hipo!-gritó Astrid agachándose a verlo.

-¿Hi...Hipo?-dijo Patapez con voz temblorosa.

-¿Qué…qu…?-Astrid tomo aire-¡¿Qué sucedió?!-.

-No le queda mucho tiempo, solo tiene unos cuantos minutos por favor ayúdenlo-explicó.

Astrid estaba en shock.

-Hay que…hay que hacer algo…-dijo Patapez.

-¿Qué hacer algo con qué?-se escuchó una voz detrás.

Rápidamente Astrid y Patapez voltearon.

-¡Vaya! ¿Qué les paso? ¿Por qué esas caras?-.

Astrid y Patapez se miraron entre sí.

-¿Les comió la lengua un Terrible Terror? Bueno no importa….venía a decirles que no creo que el dicho vinculo que dice Patapez se refiera a Los gemelos…-Estoico miro atrás de Patapez y observo a Brutilda-¿Brutilda?-.

La chica no hablo tenía un gran nudo en la garganta.

-Vaya…yo creí que eso que decía Patapez no tenía nada que ver con ustedes….pero bueno ¿Y Brutacio?-.

-Jefe…-susurró Astrid con la voz entrecortada.

-¿Qué sucede?-Estoico comenzó a preocuparse.

Una lagrima rodo por la mejilla de Brutilda.

-¿Brutilda que tienes? ¿Qué está pasando?-.

-¿Por qué…por qué creyó que estaba mal lo del vínculo?-.

-Bueno Patapez…yo creí que quizá podría referirse a…-.

Astrid tomo la mano de Estoico. Los ojos de esta comenzaron a verse cristalinos.

Astrid y Patapez se separaron un poco para que Estoico pudiera ver.

-Hipo…-susurró.

Todo quedo en silencio, aquellos segundos se sintieron como horas, todo iba con mucha lentitud. El joven estaba de espaldas pero no había necesidad de ver su rostro, era evidente lo que sucedía. Estoico sintió un horrible dolor en su pecho, poco a poco perdía fuerzas, sentía que en cualquier momento sus rodillas iban a vencerse y el caería al suelo, miles de imágenes pasaron por su mente, solamente la mano de Astrid hizo que volviera a la realidad. Pero… ¿Qué rayos estaba sucediendo?

-¡HIPO!-gritó y corrió hacia su hijo.

-Por favor hay que buscar a Bocón o a alguien…-dijo Brutilda entre sollozos.

-¡HIPO!...-Estoico lo tomo entre sus brazos-¡HIJO MIO! ¡¿QUÉ PASA?! ¡¿QUÉ SUCEDIÓ?!-el jefe estaba histérico.

-¡Patapez!...hay que...hay que encontrar a Bocón…-dijo Astrid con la voz cortada.

El joven solo asintió.

Ambos corrieron. Patapez lo fue a buscar al Gran Salón y Astrid a la Herrería.

Astrid lo encontró.

-¡Bocón!-gritó al verlo.

-¿Eh? Oh Astrid Hola ¿Qué te trae por…?-Bocón miro bien a Astrid-¿Astrid…que sucede? ¿Qué tienes?...-.

-Bocón…es Hipo, tienes que…tienes que venir-la joven en verdad no podía hablar.

-¿Qué? ¿Hipo?-preguntó confundido.

-Hipo…Bocón Hipo esta…se ve muy mal…Estoico esta…devastado y…-.

-¿Estoico? ¿Hipo?...-Bocón no podía procesar todo eso-¡Llévame con ellos!-.

Astrid no tardó mucho en volver con la ayuda.

-¡Amigo! ¿Qué sucede?-.

Estoico estaba hincado, solamente volteó mostrando a Hipo.

Bocón quedo impactado, en verdad Hipo se veía muy mal.

-¡¿Qué paso?!-.

-¡Bocón en el camino te explicamos! ¡Hay que ayudarlo!-.

Estoico, Bocón y los chicos partieron velozmente con Hipo en brazos.

En el camino Patán se les cruzo.

-Wow ¿Qué sucede? ¿Ese era Hipo?-.

-Patán déjame pasar...-exclamó Astrid.

-Preciosa ¿Qué sucede con todos? ¿Qué paso?-.

-¡Hipo! Déjame pasar-.

-¿Qué? ¿Volvió ese egoísta?-.

-¡Patán cállate! ¡Hipo…Hipo está muy mal!-.

-¿Qué tan mal puede estar? ¿Qué es lo peor que podría pasar?-preguntó.

-¡Que muera!-gritó la chica desesperada tratando de pasar.

Patán se quedó helado.

-¿Q…Que?-.

-Si…ahora ¡Déjame pasar!-.

-Voy…voy contigo-dijo preocupado.

. . .

Bocón, Estoico y Brutilda llegaron primero, no esperaron a Astrid, de hecho, ninguno de ellos se había dado cuenta de que ya no les seguía.

-Muy…muy bien Brutilda tienes que decirme exactamente lo que paso…-dijo Bocón.

-Es que…es que no lo sé…-.

-¡¿Qué?!-exclamó Estoico alterado.

-¿Cómo que no sabes Brutilda?-.

-Es…es una historia muy larga…solamente que en si no estuve en el momento en que paso todo…yo…yo…no lo sé…-.

-Brutilda…relájate, solo piensa, solo necesito que me digas que es lo que le paso a Hipo, necesito…necesito saberlo para poder ayudarlo-explicó Bocón de una manera tranquila para no alterar más a Brutilda.

-Hipo…Hipo…-.

-¡Brutilda por favor!-gritó Estoico al borde del llanto.

-Estoico tranquilo…no la presiones-Bocón volteó a ver a Brutilda poniendo una mano en su hombro-Mira…si puedes solo…solo muéstrame…solo eso…no es necesario que digas algo-.

Brutilda asintió.

La chica se acercó a Hipo y quitó cuidadosamente la venda improvisada que se había hecho Hipo, una vez retirada, levanto la manga de su brazo derecho. Bocón pudo ver claramente lo que sucedía.

-¿Eso…eso es una…?-.

-Si Estoico…es una mordida de Caldero…-.

Bocón estaba luchando mucho para no entrar en pánico, necesitaba la mente clara para poder actuar.

-¿Hace…hace cuánto?-Bocón tragó saliva-¿Hace cuánto paso esto? ¿Cuánto tiempo llevas contado desde que lo mordieron? ¿O…cuánto? ¿Cuánto tiempo queda….?-Esa última pregunta le dejo un mal sabor de boca.

-Menos…menos de una hora…-.

Estoico no pudo más, una lágrima comenzó a rodar por su mejilla.

-No…no ¡No hijo!-gritaba entre sollozos abrazándolo.

Bocón no podía hablar.

-Por favor Bocón dime que puedes salvar a mi hijo ¡Por favor!-suplicaba Estoico.

-Amigo…yo…yo haré lo que pueda…-.

-¿Cómo?-preguntó Brutilda-¡¿Lo que puedas?! ¡¿No puedes ayudarlo?!-.

-Brutilda…así como el tiempo avanza también el veneno…si la mordida es resiente, retirar el veneno es pan comido…pero…-susurró tratando de evitar que Estoico escuchara.

-¿Pero qué?-.

-Ay dioses…es que…no sé si sea suficiente el tiempo…-dijo con los ojos cristalinos.