Los personajes de Ranma ½ no me pertenecen, son propiedad de Rumiko Takahashi. La historia aquí presentada es con fin de entretenimiento, NO de lucro.


Capítulo 37

Siempre estaré contigo


Ranma se mofaba por haberle ganado a su papá, estaba con el pie sobre la piedra y con los brazos en la cadera en forma de jarra, riéndose victoriosamente, pero su risa fue opacada cuando una enorme piedra cayó sobre su cabeza, dejando a la pelirroja con las manos en señal de cuernitos.

A Kari le escurrió una gota de sudor por lo salvaje que fue el padre de Ranma, pero se sorprendió al ver a la pelirroja recuperarse velozmente y darle de buenos golpes al panda.

—Mejor hagamos otra cosa, esto se vuelve aburrido después de un tiempo —le dijo Akane, tomándola del hombro y haciéndola girar para ir a otra parte.


Kasumi le confesó a su padre que fue ella quien le dijo a Eiko y a Hikari que debían de ir a un lugar que se encontraba en Tokio para que ayudara a Kari, pero lo tenían que hacer solas sin avisarle a nadie.

Eiko estaba profundamente agradecida con Kasumi por su ayuda y discreción, no pensó que aquel lugar: un templo donde habitaban personas mayores llenas de gran sabiduría pudieran orientarla tan bien a ella y a Kari. Resultó ser una experiencia muy gratificante para la familia Katsura, tranquilidad, armonía, amor, comprensión, belleza natural; en aquel lugar Tofú aprendió todo lo que sabía cómo quiropráctico y fue él quien le había mencionado a Kasumi de la existencia del templo.

La familia Katsura acordó volver ahí en poco tiempo. Kari le pidió a Soun que cuando volvieran a ir, él los acompañara. El señor Tendo se sintió feliz de ser tomado en cuenta para algo tan importante.


Kari se sentía muy nerviosa y mal por cómo Yamato había tomado su ausencia, pero logró hablar con él, gracias a la intervención de Akane, Kasumi y Ranma.

El sobrino del doctor Tofú se sentía un cero a la izquierda y aunque no le reclamó ni le dijo nada a Kari, ella sabía que su novio estaba mal.

Yamato suspiró hondamente, apretaba con fuerza sus puños y observaba a Kari de una forma algo extraña, parecía entre dolido, triste y molesto.

—Siento no haberte dicho que me iba, pero no te dejaría, eso jamás... verás, la razón por la cual yo me ausente estos días, tiene su origen cuando yo era una niña...

Habló, pausadamente, asimilando y tratando de que los horribles recuerdos que aquello atraía se borraran de su cabeza y no saliera huyendo, pero tener los ojos de Yamato puesta en ella, con toda la atención del mundo, le dio el valor necesario para continuar. No se atrevía a mirarlo, porque se sentía, "sucia" e "impura".

Yamato estaba atónito ante lo que acababa de escuchar, incapaz de reaccionar, sólo sentía que la sangre le hervía. Asimilaba poco a poco lo que a su novia le pasó y las secuelas que éso dejó en ella. Sentía dolor, rabia, asco, repulsión, ganas de estrangular a ése maldito bastardo, las ganas por abrazar fuertemente a su novia; pero no hacía nada, sólo estaba inmóvil como un inútil maniquí. Observó a Kari con una mezcla de emociones que lo estaban volviendo loco por dentro.

La joven Katsura suplicaba internamente porque Yamato dijera algo, que la mirara de otra forma pero no así, tan indiferente. Los claros ojos del muchacho taladraban duramente su interior.

—Yamato —dijo su nombre con suavidad.

Él no respondió, seguía con los puños tensos, viró su mirada a un punto perdido, dio un paso hacia delante para darle la espalda a su novia.

—Entenderé si ya no quieres estar conmigo… después de todo… yo… ya no valgo —Kari bajó la mirada, le dolía en el alma el silencio del chico.

Le costó mucho y se armó de un valor inexistente en ella para confesarle lo que sufrió de niña. Hizo caso a Akane que Yamato tenía el derecho de saberlo para que así él la comprendiera.

—No digas tonterías —gruñó Yamato que seguía sin darle la cara—. No dejaras de valer por lo que te sucedió. Tú vales más de lo que imaginas —dio la media vuelta y la envolvió en un fuerte abrazo—. Jamás te dejaré, Kari —le susurró—. Eres lo más bello que me ha pasado en mi vida.

Kari se soltó en llanto, agradecida de que el muchacho comprendiera lo que le había pasado y a pesar de ello, él no la dejaría.

—Sigo pensando que nos estamos volviendo tan metiches como nuestros padres —musitó Ranma a Akane.

Los dos estaban escondidos tras de un árbol.

—Cállate, que venimos a cerciorarnos de que Yamato no le rompiera el corazón a Kari —rezongó la joven de cabellos cortos.

—Pero él es un buen chico —señaló el ojiazul.

—Lo sé, pero nunca está de más, sí él se atrevía a romperle el corazón a Kari, yo me hubiera encargado de romperle los huesos a Yamato —Akane frunció el ceño y apretó su puño con convicción.

Ranma pestañeó varias ocasiones, asimilando lo sobre protectora que Akane se había vuelto con Kari. Empezó a carcajearse, llamando la atención de los jóvenes novios, Kari dejó de llorar y Yamato se puso muy rojo.


La boda de Nabiki ya estaba a la vuelta de la esquina, la mediana de las hijas de Soun andaba muy apurada en todo, maldecía a cada instante, tenía los nervios de punta porque todavía unas cosas no estaban listas.

—¡Pero sí les dije que las quería hoy a primera hora, inútiles! —reclamó Nabiki por teléfono.

Nabiki ya tenía el vientre abultado y era muy recelosa a que se lo tocaran, decía que si alguien se atrevía a tocárselo, tendrían que pagarle 30 mil yens. Kuno perdió una fortuna.

—¡Maldita sea el vestido no me queda! —gritó la joven mientras se ponía el vestido de novia.

El vestido era uno muy hermoso, largo, de la mejor seda europea, con un corte romano, con unos pequeños encajes sobre los hombros.

Nodoka y Eiko la ayudaban a vestirse.

—Te ves preciosa, pareces una diosa, Nabiki —elogió Nodoka, mostrándole una sonrisa maternal.

—Pero estoy gorda, mírenme —gimoteó la futura esposa.

—No llores querida o se te va a correr el rímel —indicó el diseñador que le estaba dando los últimos toques al vestido.

—No, amor, tú no estás gorda, eres bellísima —dijo Eiko que le limpiaba las lagrimas sutilmente.

—¡Ranma idiota, eso no se come! —escucharon el grito de Akane.

La puerta se abrió, dejando ver a Ranma que llevaba una pequeña caja entre la boca. Quedó impresionado al ver a su futura cuñada vestida de novia. Realmente lucía hermosa.

—Te ves espectacular Nabiki —dijo el muchacho una vez que se quitó la caja de la boca.

—Nabiki, luces preciosa —apoyó Akane que le dio un zape en la cabeza a Ranma.

Ante el cumplido de los jóvenes, Nabiki sonrió, complacida.

—Gracias, chicos —agradeció sinceramente.

—Ven, dicen que es de mala suerte ver a la novia antes de la ceremonia, tenemos que esperarla allá afuera, además, pronto llegara Kodachi… —Akane se llevó jalando de una oreja a Ranma.


Impresionados quedaron los invitados al ver llegar a la novia del brazo de su orgulloso padre. Kuno parecía que iba a barrer el suelo con la quijada cuando ésta se le cayó. Estaba muy sorprendido de ver a su futura esposa, se veía realmente hermosa, como una diosa. Sonrió embobado cuando ella ya estaba a unos pasos de él.

—Te hago entrega de uno de mis grandes tesoros, más te vale cuidar de mi pequeña y mi nieto o de lo contrario, tendré que hacerla viuda antes de tiempo —amenazó Soun, sus ojos demostraban autoridad.

—S-sí, padre —respondió Kuno, haciendo una leve reverencia, intimidado.

La ceremonia dio inicio.

Ranma, Akane, Kari y Yamato no dejaban de ver a Kodachi que lloraba intensamente a cada palabra que el sacerdote decía. Daba de gritos, haciendo que el padre interrumpiera su sermón.

—Continúe, continúe, es que es la primera vez que se casa mi hermano —habló Kodachi haciendo una señal con su mano para que prosiguieran.

—El matrimonio es algo sagrado que… —el sacerdote volvió a callar debido a otro alarido de la hermana de Kuno.

Todos miraron con profundo enfado a Kodachi.

La ceremonia continúo gracias a que la auto-llamada Rosa Negra fue amordazada por la misma Nabiki.

Aplaudieron cuando los jóvenes aceptaron el matrimonio y lo sellaron con un buen beso que fue interrumpido por Soun.

—Ejem, ya, ya nos quedó bastante claro lo mucho que se aman —dijo el señor que estaba en medio de los dos—. ¡Ahora celebremos!

La fiesta dio inicio, olvidándose por completo de Kodachi que se retorcía como gusano, pero fue liberada a Tofú.

Kasumi no dejaba de ver a su prometido quien era atosigado por la hermana de Kuno, no decía nada pero sus ojos mostraba los celos que le hacía sentir.

—Me permites, tengo que bailar con mi futuro esposo —habló Kasumi dulcemente, tomando al doctor y dejando a Kodachi sola.

—Creo que ni los ingleses tienen tanta paciencia para soportar a la loca de Kodachi —le dijo Akane a Ranma.

—Nadie tiene suficiente paciencia para soportarla —respondió el aludido que se metía un poco de espagueti a la boca.

—¡Oh, mi amado Ranma! —Exclamó Kodachi que se dirigió hacia Ranma—. Me alegra tanto saber que me has esperado todo este tiempo, aprovechemos que el sacerdote no se ha ido y hagamos otra boda ahora mismo.

—¿Se te perdió algo, Kodachi? —inquirió Akane, mirando de forma asesina a la hermana de Kuno.

—Kodachi, yo verás… Akane y yo… ya hemos formalizado nuestro compromiso —dijo Ranma.

Sorprendió a todos por lo dicho. Ranma se puso rojo como tomate al igual que Akane, pues no se había percatado que había cámaras de televisión que estaban cubriendo el evento y por lo tanto era visto en muchos canales, menos cuando tenían un micrófono casi pegado a su boca haciendo que lo dicho resonara en todo el lugar. Fue el centro de atención.

—Tanto esperar para esto Saotome y finalmente, nuestros hijos se casaran… ¡juntaremos nuestras escuelas! —apareció Soun de repente, haciendo que los prometidos se pusieran blancos del susto.

—Mi hijo es todo un hombre —lloró Nodoka—. Al fin ha aceptado su amor por Akane, y en público, ¡qué valor, sólo un caballero hace algo así! —Miraba hacia el cielo, dando gracias al todo poderoso.

—¿Para cuándo la boda? Les recomiendo que sea antes que ingresen a la universidad —dijo Nabiki quien les guiñó el ojo.

—Así se hace, Ranma, ya te habías tardado —expresó Kasumi quien juntó sus manos y sonrió dulcemente

En pocos segundos tanto Akane como Ranma estaban rodeados por muchas personas.

Querían ser tragados por la tierra. Tanto que les costaba entre ellos demostrarse lo mucho que se amaban como para que ahora todo mundo lo supiera, era realmente vergonzoso.

Sus plegarias se escucharon porque se sintió un ligero temblor, obligando a la gente a hacerse a un lado. La mesa salió disparada y del suelo se asomó un desorientado Ryoga.

—He llegado a Kioto, ¿verdad? —interrogó el muchacho todo sucio.

Ranma tomó de la mano a Akane para salir de ahí, aprovechando el desconcierto de todas las personas por la aparición de Ryoga.

El joven de la trenza se quedó parado al ver pasar a una gata morada acompañada de un pato con gafas, los dos muy contentos, entonando la marcha nupcial.

—Una pareja así, sólo explicaría que se trata de Shampoo y Mousse, ¿qué no ya se habían ido a China? —dijo Akane, mientras que el par de animalitos muy contentos iban hacia el baño.

—Es el colmo contigo, tú necesitas una cadena —Ukyo jalaba a Ryoga—. Y un buen baño, realmente apestas, ¿qué no conoces el agua y el jabón? —la muchacha se tapaba la nariz.

—A que no me atrapas, Cologne —pasó Happosai corriendo como un quinceañero enamorado.

—Happi no tan rápido que ya no somos los mismo jovenzuelos de hace casi trescientos años —respondió Cologne, divertida y coqueta.

Ranma salió de su trance cuando el cocodrilo que la familia Tatewaki tenía de mascota, salpicó al muchacho con agua, transformándola en la hermosa pelirroja.

—No puede ser… Ranma es la fastidiosa chica de cabellos de fuego —señaló Kodachi, sorprendida del cambio.

—Ya qué —suspiró Ranma cuando toda la atención volvía a estar en ellos—. Sí, soy la pelirroja debido a que caí a una poza encantada de Jusenkyo, cada vez que me mojo con agua fría me convierto en mujer y con agua caliente vuelvo a ser hombre —confesó.

La pelirroja se echó agua caliente, volviéndolo a su forma masculina, para luego volverse a echar agua fría y ser la hermosa chica.

—Soy Ranma ½ —determinó con su voz de chica.

—Eres un feno… —Kodachi estaba desilusionada y molesta por el pequeño defecto que tenía su amado Ranma.

—¡Ni te atrevas a decirlo! —Akane abofeteó a la hermana de Kuno—. Él es y siempre será Ranma, a pesar de lo que se convierta, no deja de ser un hombre.

Akane tomó la mano de la pelirroja entre la suya con fuerza, mostrándole todo su apoyo.

—¡Ranma Saotome es mi prometido y lo amo tal cual es! —gritó a los cuatro vientos.

—Akane —musitó la pelirroja que se sonrojó.

Sintió que el corazón se le saldría debido a la alegría que le ocasionaba ser aceptado tal cual es por la persona que amaba y más cuando ésta sin dudarlo lo gritó a todo pulmón.

Akane se puso roja al percatarse de lo que acababa de decir.

—Eh… pero no nos enfoques, que... que los esposos están allá —indicó Akane a su hermana.

—A mi no me molesta en lo absoluto, lo hacen divertido —respondió Nabiki.

Se ganó la mirada de reprobación por parte de Akane.


Ukyo esperaba afuera del baño a Ryoga. La joven vestía de traje de gala como hombre, luciendo como uno.

—Ah, ni sé porque lo espero, ni que fuera importante —se acordó cuando el chico la ayudó y se sonrojó—. Bueno, sólo porque medio me cae bien.

Estaba cruzada de brazos, con los ojos cerrados y moviendo su pierna derecha con desesperación, ¿tanto se tardaba el chico en ducharse?

—¡Ryoga, apúrate o no comeremos pastel! —le gritó.

Pero no había respuesta, tal vez el chico fue capaz de perderse en el baño. No le tomó importancia e intentó abrir la puerta. No podía abrirla, jalaba y nada. Hizo más fuerza, sin darse cuenta que adentro, Ryoga también intentaba abrir la puerta. Por la brusquedad en que abrió la puerta, Ryoga se le fue encima, el muchacho cayó sobre ella y accidentalmente terminaron con los labios unidos.

El cantante que Tofú invitó aquella vez que le pidió a Kasumi ser su esposa iba hacia el baño, admiró la escena donde dos "muchachos" se estaban besando. El joven ladeó la cabeza.

—Oh, vaya, debería de acostumbrarme —se dijo, ya cansado de ver a chicas hermosas besándose y chicos en la misma situación.

Siguió su camino al baño.

Ryoga se alejó de Ukyo, todavía rojo y sorprendido por el accidente, Ukyo estaba igual que él. Los dos se levantaron rápidamente y miraron a otra parte.

—Yo… yo lo siento —titubeó el chico de la pañoleta, jugando con sus índices.

—Yo también —respondió Ukyo igual de apenada.

Sus ojos se cruzaron por una fracción de segundo, volviéndose a poner colorados y miraron a diferentes puntos.

—Chica espátula y chico cerdo no engañar, los dos amarse —habló Shampoo que iba tomada del brazo de Mousse.

—Sí, no se hagan, hacen bonita pareja —apoyó el chico de lentes.

—¿Qué? ¿Amarnos? —repitieron los dos jóvenes al unísono, se miraron entre ellos y de inmediato se pusieron rojos como tomates.

—No… Ryoga no es mi tipo —masculló Ukyo.

—Ni ella el mío —respondió Ryoga en un hilo de voz.

—¿Por qué? —Interrogó Ukyo, mirándolo con molestia—. ¿Qué tipo de chica te gusta, según tú?

—Pues… que sea tierna, linda, bonita, agradable, sincera... —Ryoga se ayudaba de sus dedos.

—Pues si yo soy todo eso y más —reprochó Ukyo.

Mousse y Shampoo se vieron entre ellos.

—Darse oportunidad de conocerse mejor. Shampoo aceptar a Mousse para conocerlo mejor y ahora Shampoo amarlo —la amazona se puso de puntitas, dándole un beso en la mejilla al chico pato.

El joven de lentes puso cara de bobalicón al instante de sentir los labios de su prometida en la mejilla. No había poder humano ni divino que le borrara la sonrisa de idiota.

—En serio, Akane… ¿no se te hace que ya nos volvimos más metiches que nuestros padres? —interrogó Ranma chica que se asomaba por una de las columnas de la casa.

—Shhhh, ¿no ves que Ryoga y Ukyo pueden confesarse que en el fondo sí se gustan? —Akane estaba muy interesada en ver a esos dos juntos.

Pero fueron descubiertos por los otros muchachos. No les quedó de otra que acercarse a ellos.

—Akane, yo, yo siento mucho haberte engañado, pero es que… yo, era feliz… yo... —Ryoga estaba temeroso de volver a recibir una paliza de aquellas que no olvidaría en toda su vida ni reencarnación.

—No soy tan rencorosa —contesto Akane que le dio un puñetazo en la cabeza, haciendo que Ryoga besara el suelo.

—Menos mal —masculló Ryoga, adolorido mientras le creía un enorme chichón.

Ryoga trató de ponerse de pie.

—Te perdono —siguió la joven Tendo que le dio un codazo en la espalda, haciendo que volviera al suelo—. Tienes suerte que sea tan buena gente —estaba sobre Ryoga haciéndole una llave, mientras que el chico dejaba escapar unos lagrimones—. Pero tranquilo, todo queda en el olvido —le caía encima con el codo.

A los chicos les resbalaba una gota de sudor al tiempo que hacían muecas de dolor y respingaban por cada alarido que Ryoga soltaba.

—Estamos bien, ¿verdad? —sonrió dulcemente Akane mientras aprisionaba el cuello de Ryoga entre su brazo e inmovilizaba al joven.

—S-sí —respondió con dificultad el chico.

—Pero tranquilo, no te guardo rencor —repuso Akane, mostrándole una sonrisa.

Ryoga yacía en el suelo adolorido, parecía ser un contorsionista por cómo se encontraba; atinó a mostrar el pulgar antes de desmayarse.


Akane nunca se imaginó que estaría comiendo tranquilamente con las que fueron sus rivales. Shampoo se veía feliz con Mousse y no tenía ninguna pena de mostrarle lo mucho que la amazona amaba al chico. Ukyo y Ryoga apenas se rozaban los dedos y se ponían como tomates, recordando el beso que se dieron por accidente. Kodachi estaba con ellos, sin dejar de mirar a Ranma con repudio, aunque era impresionante que estuviera Ken el camaleón, besándole la mano haciendo que a la hermana de Kuno le brillaran los ojos como soles.

—¿Y desde cuando se conocen? —preguntó Akane para romper el silencio.

—Hace quince minutos, ¿verdad mi amor? —dijo Kodachi que le dio un beso al muchacho.

—Sí mi vida, te amo —contestó el joven que se transformó en Ranma.

—No, corazón, te prefiero como eres realmente, aunque no me quejo que te puedas convertir en lo que quieras —guiñó un ojo y luego empezó a reírse como loca desquiciada.

A los chicos les resbaló una gran gota de sudor, sintiendo como escalofríos y compartieron miradas entre ellos, diciéndose que la hermana de Kuno estaba completamente loca.

Se besaban sin pena frente a ellos, haciendo que los chicos sintieran algo de nauseas y gesticularan muecas de asco por lo intensos que eran los besos.

—Tal para cual —comentó Ukyo que se llevó la mano a la boca.

—Le diré a tu hermano que me pienso casar contigo lo más pronto posible, mi melocotón —manifestó Ken que daba de besos en el dorso de la mano de Kodachi.

—Encantada de ser tu esposa, mi algodón de azúcar —respondió Kodachi.

—Tanta dulzura me va a causar un coma diabético —manifestó Akane ya empalagada.

—¿Vamos a bailar? —Ukyo se puso de pie rápidamente antes de que sintiera que devolvería toda la comida, no espero a que Ryoga respondiera, se lo llevó de ahí.

—Shampoo también querer bailar —siguió la amazona que hizo lo mismo con el chico pato.

—Nosotros también queremos bailar —apoyó Kari, Yamato se fue con ella al instante.

—Necesitamos hacer espacio para el pastel —Kasumi sonrió, pero se notaba que también quería irse de esa mesa porque no soportaba ver los besos que Kodachi y Ken se daban.

—Vamos, Ranma, a bailar —Akane lo estaba jalando, pero el chico se aferraba.

—No, Akane es que no sé bailar —se defendió el chico, algo apenado.

—O vamos a bailar o ves como estos dos se devoran a besos —condicionó la peli azul.

—Qué bueno, sólo es dar un paso tras otro, ¿no? —aceptó el joven Saotome al instante.


Se sentían incómodos, después de todo seguían siendo el centro de atención a pesar de que los invitados querían no verlos, pero les resultaba imposible porque se hicieron a un lado para que así la joven pareja tuviera su espacio. Akane y Ranma bailaban el vals pero ni siquiera se tomaban de las manos, sus miradas estaban fijas en el suelo. De repente levantaba la cabeza para ver su alrededor percatándose que seguían siendo vigilados por muchas miradas.

Shampoo miró a Mousse y lo llevó al centro para bailar.

—Shampoo gustarle canción —dijo la amazona que guiñó un ojo—. Por cierto, ¿por qué no notarse tu embarazo? —interrogó al ver el ceñido vestido de Akane y que no hubiera rastro de algún embarazo.

—Eh… yo… —Akane tragó saliva, olvidándose por completo que había mentido a Shampoo cuando la amazona regresó con la intención de que Ranma la venciera y volvieran a ser prometidos.

—¿Estás embarazada? Llevo viviendo en tu casa más de un mes y no me habías dicho nada, Akane —reclamó Ukyo que ya hacía tercia en la pista.

—Cielos, con todo lo que ha ocurrido se me había olvidado por completo —llegó Kasumi que también se unió a la conversación.

Akane se dio una palmada en la frente, cuestionándose porque había dicho semejante mentira. Miró con un ojo entre abierto a Shampoo y se acordó por qué lo hizo.

No sabía qué responder. Happosai y Cologne se hicieron camino entre ellos, bailando vals.

—Akane embaraza eso sólo significa que… —Ryoga suspiró hondamente, haciendo que Ranma y Akane se pusieran como tomates.

Sólo había un camino para que una mujer se embarazara. Las miradas de sus amigos se concentraron en ellos, como diciéndoles pillines.

—¡Me gusta esa canción, ven vamos a bailarla! —Ranma agarró la mano de Akane y salió huyendo de ahí.


Los jóvenes suspiraron aliviados, llegaron a un pequeño pero hermoso jardín que estaba alejado de todos los invitados; querían evitar un cuestionamiento sobre su vida. Akane bajó la mirada cuando Ranma la observó.

—Somos prometidos, no tiene nada de malo y ya no somos unos niños… eso pasa entre las parejas —comentó Ranma que se acuclilló y se puso a dibujar circulitos en el suelo.

—Ajá —Akane también se acuclilló frente a su prometido y también se puso a dibujar circulitos en la tierra.

Sus dedos chocaron, haciendo que los dos levantaran la mirada.

—Tal vez debí esperar, hasta el matrimonio… —dijo Ranma, estaba algo sonrojado.

—Sí amas a alguien, no hay que esperar para demostrarle lo mucho que lo amas —interrumpió Akane, tomó las manos de Ranma entre las suyas, observándolo con mucho amor—. Fue hermoso estar contigo Ranma, cada segundo que lo comparto contigo es lo mejor de mi vida y quiero que sea así por siempre.

—Entonces… Akane… —Ranma tragó saliva, la miró a los ojos—. ¿Te… te ca-casa… casarías con… conmi… conmigo?

Los ojos de Akane brillaron rebosantes de alegría ante la proposición de Ranma, no se lo esperaba.

—¡Una y mil veces sí, Ranma, sí, sí quiero casarme contigo! —se le lanzó, abrazándolo con todas sus fuerzas, derribándolo—. Siempre estaré contigo, bobo —lo besó intensamente.

»Continuará...


Hola! :3 Después de muchos días sin actualizar he vuelto, con un capítulo un poco más extenso para compensar mi ausencia en éste fic. Les comentaré el por qué de mi tardanza: el tiempo, mi trabajo ultimamente ha estado bastante agitado; y me lastimé mi muñeca derecha, hice un mal movimiento u.u y he ahí las consecuencias, pensé que se me quitaría pronto, pero no, estoy así desde el jueves y cada día el dolor se torna más intenso. He escrito este capítulo por pocos xD

Agradezco enormemente su tiempo, sus comentarios, y sus porras :D Muchisimas GRACIAS n.n

Gracias a: akarly, akaneyangtz, Auri22, hikarus, AkaneSaotome, marianna jackson, Atreya, Akyfin02, Geraldiakane, stg peppers, elena 79, Miztu Akari, jfer calvomeneses, Wolfing23, AiHiwatari, MATT, calcioycobalto, Paricutirimicuaro y a todos los lectores que me regalan de su tiempo pero por diversos motivos no dejan sus comentarios n.n

*hikarus, amigo n.n tu amiga siempre con dolencias xD ni bien ha cumplido los 25 y ya parece una abuelita de 80 xD que si no es la espalda es la cabeza o la muñeca... ay, necesito ir con un buen médico, ya que mi reloj biológico no anda acorde con la edad que tengo xD. Gracias por simpre apoyarme con esta historia, y bueno, al menos Hikari se animó a contarle la verdad a Yamato respecto a su desgracia. Lo importante es que el chico la ha aceptado :)

*AkaneSaotome, hermosa! Siempre lloran aquí, es una tradición creo xD. Tarde pero seguro, aquí estoy con la historia hasta que tenga un final :D gracias por tu apoyo linda, besos y abrazos, espero que la temporada de examenes haya llegado a su fin y que salgas bastante bien ;)

*Atreya, guapa! Lo bueno es que Akane no es rencorosa, imaginate sí lo fuera :O pero de que lo perdona, lo perdona ;) es su amigo y fue su mascota, al menos cariño sí le tiene :D Lo de Kari será superado gracias al apoyo de todos :3

*Geraldiakane, princesa! Creo que Nabiki al único o única que no va andar pidiendole dinero, será a su hija/o xD sería el colmo, no crees? O quien sabe, a lo mejor le cobra por hacerla comer demasiado xD. Hemos llegado a la boda de la mediana de las Tendo, ahora cuál seguira? Gracias por tus animos n.n

*elena79, preciosa! Debe de comunicarse con el chico para que no haya malos entendidos entre ellos, o de lo contrario puede que su relación esté en peligro, afortunadamente, Kari decidió hablar con él :)

*MATT, guapo! Rubí está bien :) con toda confianza mi amigo n.n Te entiendo perfectamente y perdóname por no haber actualizado antes de que terminara el mes de mayo, pero estamos a mano con éste capítulo que es un poco más extenso? Ojala que sí :). Ya no, Ukyo se merece ser feliz y está con personas que la quieren, y mira, que hasta se dio su besito con quien menos se lo imaginó... Gracias con los animos, sigo con los otros fics, aunque tarde en actualizar, pero es seguro, que es lo importante. Saludos, galán, cuidate mucho, te mando un beso tierno y un abrazote así como los de Ryoga n.n

*A todos que me obsequian de su valioso tiempo, muchisimas gracias n.n

Nos leeremos pronto, cuidense mucho.

Me despido con un beso y un abrazo

bye bye