Esa noche había sido especial. La serenidad y magia que habían inundado el ambiente eran impresionantes, pero después de verla entrar a su cámara sus palabras se quedaron flotando en el aire, "le doy gracias al destino por haberlo puesto en mi camino… le doy gracias al destino por haberlo puesto en mi camino… le doy gracias al destino…", ¿qué querían decir esas palabras? Seguramente las había dicho de forma inocente. Sí eso era. Ella amaba a Terry y a mí me veía como a su protector, como su amigo, pero… ¿por qué había tenido que decirlas? y sobre todo, ¿por qué me causaban tanta agitación?
Esto no era posible. Yo amaba a Aldys. Con ella había conocido lo que era el amor real, con ella había llegado a saber lo que era amar y ser amado, Candy había sido mi mayor ilusión, Aldys en cambio era mi mayor amor. ¡Ah! Que estúpido es el corazón y cómo puede dejarse confundir con palabras sin sentido. Lo mejor era irme a dormir, al siguiente día las cosas estarían más claras.
Llegué a mi cámara y comencé a desvestirme, al quitarme la capa una corriente de aire extendió los rastros de un aroma que no era el mío "dioses por qué me hacen esto", pasé muy poco tiempo con ella y mis ropas estaban impregnadas de su olor, un olor que podía reconocer en cualquier lugar, un olor que adoraba sentir… esto no me podía estar pasando. Candy era la mujer de mi hermano, ya una vez había renunciado a ella, ya una vez había creído amarla. Seguramente era por las fechas. Seguramente la memoria de Anthony había traído consigo el recuerdo de un amor pasado… sí era eso, tenía que ser eso. No podría soportar tener que amar de nuevo a la mujer de mi único familiar. "Diosa Madre, por favor aleja este sentimiento de mí, haz de él sólo un recuerdo, te lo imploro".
A la mañana siguiente comenzamos los preparativos para partir a las tierras Cronwell, la boda de Stear se realizaría pronto. Intenté mantenerme lo más ocupado posible para evitar toparme con Candy y así no pensar en ella ni en los sentimientos que parecían estar despertando de nuevo en mí y lo estaba logrando muy bien, al menos hasta que ella decidió encontrarse conmigo.
Buenas tardes mi señor – debo decir que estaba tan metido en mis pensamientos que no la escuché llegar y di un respingo al escuchar su voz – oh lo lamento no era mi intención sobresaltarlo.
Candy – por qué tenía que ser tan hermosa – no se preocupé mi lady, estaba distraído y no la escuché llegar. Buenas tardes.
Veo que los preparativos para el viaje son muchos.
Así es, debemos ser muy cuidadosos. Viajar en otoño es peligroso – debía mantener una conversación normal con ella para convencerme a mí mismo de que todo seguía como siempre, debía seguir como siempre.
Lo sé – su rostro se tornó serio – Stear debió pensar mejor las cosas antes de decidir casarse a principios del invierno. No me gusta la idea de viajar en estas fechas.
Stear está un poco loco – sonreí – seguramente tendrá sus razones para casarse en estas fechas. Algo debe estar planeando, no tiene nada de qué preocuparse mi lady, este será un viaje seguro – la miré directamente a los ojos – se lo prometo, mis caballeros y yo estamos tomando todas las medidas de seguridad necesarias, para que no haya ningún inconveniente. Llegaremos al castillo Cornwell en tres semanas sanos y salvos.
Parece tenerlo todo bajo control.
Debemos tenerlo todo bajo control. Saldremos en cinco días. Supongo que eso nos da tiempo suficiente a todos de arreglar nuestras provisiones y preparar nuestras cosas personales, estaremos en los caminos tres semanas – mientras hablaba contaba con los dedos – sí… eso nos permitirá llegar al castillo antes de la primera nevada – ella sonrió – ¿acaso he dicho algo gracioso?
Perdóneme señor, pero sus expresiones son un poco cómicas… sin embargo me da gusto que esté planeando todo para tenernos a todos bajo un techo cálido antes de que el invierno llegue – sonreí – aún no puedo creer que Stear se vaya a casar.
Yo tampoco. Para mí es un poco más difícil creerlo, me perdí dos años de sus vidas, aún los veo como unos muchachos. Cuando regresé y me enteré que Archie estaba casado ya y que Stear estaba comprometido, bueno la verdad no podía creer que hubieran seguido sus vidas sin mí.
Nos hizo mucha falta, pero todos debimos seguir adelante. Usted también lo hizo.
Así es, además Stear está muy feliz y muy enamorado.
Amar a alguien es increíble – después de decirlo se llevó una mano a la boca y un gracioso rubor cubrió sus mejillas. Yo no pude evitar sentir un gran vacío en la boca del estómago pero sonreí.
Amar es una de las cosas que una persona no puede negarse sentir. Es uno de los regalos más valiosos que los dioses nos han dado.
¿Usted ha estado enamorado? – una pregunta directa, sonreí ante su franqueza y respondí.
Si, cuando era más joven me enamoré de un ángel que con su verde mirada cautivó mi alma, de una dama que me dio las fuerzas para seguir con vida… fue un amor puro de juventud… un amor sin confesar, un amor que guardé para mí, un amor perfecto, impecable… – ella me veía con detenimiento y atención – después conocí el amor real en una mujer que me amaba con la misma intensidad con la que yo la amaba a ella. Esa mujer me enseñó que el amor no necesariamente necesita ser mudo, o ciego, que puede decirse, gritarse si es necesario, que puede y quizás, incluso debe sentirse intensamente y no debe sufrirse. Ella y yo nos amamos y fuimos muy felices.
¿Y qué pasó? ¿por qué no le pidió que fuera su reina? – me encantaba ese aire inocente e infantil que tenía.
Lo hice, pero ella ya era una reina y no podía dejar desamparado a su pueblo. Nuestras responsabilidades se interpusieron entre nuestros corazones y debimos decidir entre el amor que sentíamos por nosotros y el que sentíamos por nuestros pueblos – suspiré – por más fuerte que sea el amor de un Rey por una mujer o una Reina por un hombre, nunca se comparará con el amor que siente por su pueblo. Dejarla ha sido una de las cosas más difíciles de mi vida, pero su recuerdo me acompaña siempre – inconscientemente posé una manó sobre la marca de mi reina en mi pecho.
Albert, es usted admirable. Dígame, ¿cómo se dio cuenta de que había dejado de amar a aquel ángel y había comenzado a amar a su reina? – esa pregunta me sorprendió.
Nunca había pensado en eso. Supongo no me di cuenta. Aquel ángel era un sueño inalcanzable y la mujer que tuve en frente fue real. Ella me hizo dejar a un lado lo que sentía por alguien a quien quizás nunca podría tener.
Pero ¿sí dejó de amarla? – y ahí estaba la vida de nuevo, jugando conmigo. Mi ángel sin saber que era de ella de quien hablaba, me preguntaba si la había dejado de amar.
La única respuesta que puedo dar a esa pregunta, mi lady, es que una de las principales desventajas de un amor inconfesado es que se queda guardado en el corazón esperando ser expresado. Si la dejé de amar o no, no lo podría decir, porque ni yo mismo lo sé, pero si aún la amo estoy seguro que los dioses la pondrán de nuevo a mi lado y me darán la oportunidad de demostrarle mis sentimientos – sonrió.
Sabe, mi señor… ayer quería preguntarle, pero no me atreví, no es necesario que me conteste si no lo desea…
¿Qué quiere saber?
¿Dónde aprendió el ritual que hizo ayer? Me pareció muy hermoso, pero nunca antes lo había visto – sonreí.
Lo aprendí en el bosque, durante el tiempo que estuve lejos de estas tierras.
Convivió con gente muy distinta a nosotros, ¿no es así? – asentí.
Viví con los "antiguos moradores del bosque" gente que cuida la naturaleza y se integra a ella. Gente que aún cree en los dioses antiguos. Fueron ellos los que me ayudaron a salir adelante. Fueron ellos los que me ayudaron a sobreponerme a mi dolor tras la muerte de Anthony.
El joven que le trajo la vaina ¿es uno de ellos?
Así es. Gareth, es el príncipe heredero del reino del bosque, su madre y él fueron dos de las personas que más me ayudaron durante mi estadía en sus tierras.
¿Usted tiene gran afecto por ellos, verdad?
¿Cómo dice? – Candy se llevó una mano a la boca.
Oh, Dios debo aprender a no ser tan indiscreta, disculpe – sonreí.
No tiene porque disculparse, Aldys y Gareth fueron muy importantes para mí. Fueron mis guías, mis amigos… supongo que es muy notorio mi aprecio por ellos.
Su estancia en el bosque debió haber sido mágica.
Lo fue – los recuerdos de ese tiempo entre árboles llegaban a mí y una gran sonrisa se dibujó en mi rostro.
¿Le gustaría volver con ellos? – esa pregunta era difícil.
No puedo negar que en ocasiones añoro su compañía, la libertad y serenidad que sentía en el bosque son incomparables. Todo lo que tenía con ellos era especial, pero… es aquí donde debo estar y soy feliz. Sé que mi reina y su pueblo estarán bien, eso me hace aún más feliz – ella sonrió.
De verdad debió amarla mucho, aún se nota un brillo especial en sus ojos cuando habla de ella – lo había descubierto, sin que yo se lo dijera, por suerte mis hombres requerían mi ayuda y nuestra conversación debía terminar, así que me despedí con una sonrisa y las palabras:
Es un brillo tan especial como el que hay en los suyos, mi lady, cuando habla de Terry. Debo atender mis obligaciones, adiós.
Los siguientes días hablamos poco, el viaje estaba listo y partimos llevando con nosotros una caravana que aseguraba nuestra seguridad. Las tres semanas pasaron pronto y durante esos veintiún días Candy y yo hablamos de cosas sencillas, pero siempre terminábamos hablando de Terry y sus tantas ocurrencias, detalles o desplantes. Durante mis dos años lejos, ellos habían compartido muchas cosas juntos: risas, lágrimas, regaños, incluso un sentimiento de culpa. Su relación de amistad se forjó sobre unas raíces muy fuertes y de ahí había nacido un amor igualmente intenso. Mi ángel de verde mirada deseaba que el tiempo pasara más rápido para que por fin pudiera ver a aquel que había robado su corazón, y yo, casi podía jurar que Terry, en algún otro lugar, hacía exactamente lo mismo.
Ella se veía tan feliz y expectante, que yo no podía más que desear que el viaje terminara para que finalmente, esos dos jóvenes amantes se reencontraran y, si el destino me lo permitía yo me encargaría de mantenerlos unidos.
En esos días me había dado cuenta que yo había llegado a amar a la Candy sonriente, a la muchacha que siempre estaba feliz… y aunque me costaba un poco aceptarlo, sabía con certeza que su felicidad estaba con mi hermano.
En cuanto viera a Terry hablaría con él. Si ese era su deseo después de la boda de Stear anunciaríamos su compromiso. Finalmente, después de un viaje tranquilo, el castillo Cornwell, con su impresionante majestuosidad se erguía ahora frente a nosotros. El aire de fiesta se respiraba por todos lados y la inminencia de un nuevo giro del destino se sentía en el ambiente.
