El último día en la Tierra
*
Mi vida en los últimos meses parecía haber sido tragada por un huracán; si podía describir con una palabra mi vida esta era "caótica" y si tenía elegir un estado de ánimo este era "sublime". Roy había llegado a mi vida para llenar un espacio que ni siquiera sabía existía, me había transformado de una mujer a una madre y el cambio saltaba a la vista a leguas; por primera vez desde que ingresé al ejercito pude alejarme por completo de mis deberes y obligaciones para convertirme durante seis meses en una mujer entregada por completo a su familia. Tuve la posibilidad de disfrutar cada día a plenitud, me enamoré profundamente de mi hijo y agradecí a los cielos que Rick fuera su padre. Él me había dejado claro desde el primer día lo comprometido que estaba por ser parte de cada minuto de la vida de Roy; compartía las madrugadas de desvelo, los baños, los cambios de pañal y hasta me daba espacios para que pudiera tener tiempo para mi, por que aunque un hijo produce felicidad casi de forma inmediata también es responsable de una fatiga constante que hace que las horas se sientan como segundos; pero no me quejaba ni me arrepentía, aun con el sueño que cargaba en los hombros y con el cansancio de estar comprometida a Roy 24/7 decidir traerlo al mundo era para mi la mejor decisión de toda mi vida. Y era precisamente la existencia de Roy la que me estaba haciendo dudar sobre el futuro de mi carrera y las decisiones que había tomado antes de su nacimiento.
Llevaba rato sentada en la mecedora cuidando el sueño de Roy; era mi último día de permiso de maternidad y me esperaba en el trabajo grandes decisiones que no sabía si quería enfrentar. De pronto cuestionaba todo, mi vida militar, mi futuro, pasaba por mi cabeza la idea de abandonar el ejercito y por ratos incluso dudaba de la posibilidad de que la expedición Sdf3 tuviera éxito. Odiaba aceptarlo pero me encontraba en medio de una lucha interna y eso me tenía nerviosa. Salí de mis pensamientos hasta que sentí una mano en mi hombro que me hizo respingar de forma inmediata
- ¿En donde estás? – preguntó Rick dándome un beso en la mejilla para luego acercarse a la cuna y darle un vistazo a Roy
Suspire profundamente – No tengo idea – respondí sincera – últimamente no se en donde esta mi cabeza
Rick giró su cuerpo y tomó mi mano para levantarme y abrazarme fuertemente mientras su boca besaba mi frente – Si deseas más tiempo en casa, estoy seguro que podríamos extender tu permiso de maternidad – solté una sonrisa melancólica - Yo estaré al frente de la base el tiempo que quieras – ofreció con una sinceridad que me quebraba el alma
- Tarde o temprano tendré que regresar – dije casi con pesar – Rick, no se que hacer – continúe casi con voz cortada – El proyecto Sdf3 casi esta finalizado – solté al fin la principal fuente de mis dudas – en unos meses estará listo para partir
El se separó de mi para tomarme por los hombros y buscar mi mirada - ¿Qué te tiene preocupada? – relajé mis hombros y tomé su mano – Estaba convencida de que liderar la expedición en el Sdf3 era algo que estaba prácticamente escrito en mi destino - hice una pausa y llevé mi vista hacia mi hijo que dormía plácidamente – mi madre renunció a todo por mi y no puedo evitar sentir la misma obligación con Roy, no quiero ser como mi padre – confesé con cierto temor – Y estando en donde estoy no estoy muy alejada de esa posibilidad
- Tener algo de tu padre te ha llevado lejos – dijo de forma cautelosa – No digo que debas ser como el – aclaró – pero no creo que sea justo que le restes importancia a lo que el hizo de ti, formó tu carácter, te hizo fuerte, y eso te tiene en la punta de tu carrera militar – Eres la mejor madre que Roy puede tener, estoy seguro – afirmó apretando mi mano
- ¿Tengo derecho a sacarlo de la Tierra?¿de privarlo de jamás conocer lo que nosotros hemos visto con nuestros propios ojos? Estoy jugando con su vida y el no puede siquiera opinar al respecto – me quejé contrariada – Siento que estoy poniendo su vida en peligro
Me alejé sintiendo que las palabras de pronto empezarían ahogarme – Tengo miedo de equivocarme y terminar perdiéndolo – confesé limpiando las lágrimas que habían empezado a recorrer mis mejillas. Rick volvió acercarse a mi, tomó mi barbilla con una de sus manos para obligarme a verlo y en sus ojos encontré una mirada serena y llena de franqueza
- ¿Estás convencida de que si nos quedamos aquí estaremos fuera de peligro?
Su pregunta me rompió el corazón, yo mejor que nadie estaba segura de que la Tierra tenía los días contados para que una nueva invasión llegara
- Si me preguntas tengo años de no poder dormir tranquilo por el miedo de que en cualquier momento lleguen nuevas fuerzas zentraedi o cualquier otra civilización, Bretaii nos lo ha confesado, es cuestión de tiempo para que los humanos tengan que volver a defender su planeta y no nos siento mínimamente preparados para resistir a otra guerra – pegó su frente con la mía y apretó sus ojos – Si queremos que Roy tenga un futuro debemos salir a luchar por el
Solté un sollozo cuando escuche de su boca mis propias palabras y me abrace a el con todas mis fuerzas – Tengo miedo de equivocarme – confesé cerrando mis brazos alrededor de si cintura.
Ponerme de nuevo el uniforme luego de seis meses de permiso me hizo sentir extraña, me miraba al espejo antes de salir de casa y respiraba aliviada por darme cuenta que mi cuerpo prácticamente ya había regresado a su talla previa al embarazo; sabía que no era la misma, convertirse en madre dividía tu vida en un antes y un después, pero tenía la esperanza de que con el tiempo todo regresara a su lugar. Luego de dar todas las recomendaciones posibles a la nana de Roy subí al auto oficial que ya me esperaba para dirigirme a la base y retomar mi puesto. Al llegar a mi oficina Dani ya me esperaba con una sonrisa en el rostro y con un café en mano – Café americano descafeinado con un shot de vainilla -
Tomé el café y me sentí de nuevo como en casa - Su agenda ya está actualizada, tiene un reunión con el consejo a las trece horas para hacer el cambio de firmas y autorizaciones del puesto, una llamada del GTU y reunión con el Dr. Lang –
- Todo perfecto y listo, gracias Dani
- ¡A la orden Almirante! – respondió con una venia militar que le regrese divertida por ver a mi asistente en su papel más formal
- ¿Sabes donde está Rick? – pregunté quitándole la formalidad a nuestra conversación
- Está en una revisión de cazas con el Capitán Sterling, la producción de Varitechs para el Sdf3 está empezando a llegar
- Estaré pendiente de mi celular – dije revisando si tenía alguna llamada o mensaje de casa – si te llama dale el orden de mis actividades
- Ya lo hice Almirante –
Moví la cabeza divertida y abrí mi computadora para empezar a leer mis correos electrónicos – No se si alegrarme o asustarme por tu obsesión por la perfección
- Tengo el mejor ejemplo Almirante - respondió divertida antes de salir de mi oficina y cerrar la puerta.
Revise la bandeja de entrada de mi correo electrónico y miré los títulos para darme una idea del estado general de la base, casi todo eran reportes, algunos incidentes y solicitudes de apoyo para algunas zonas en donde los zentraedi seguían dando batalla, me sentí orgullosa y aliviada por darme cuenta que Rick había tomado muy en serio el trabajo de reemplazarme durante mi baja. Seguí bajando el scroll de la pantalla mientras daba tragos al café y me detuve en seco cuando miré un correo electrónico de recursos humanos "Lista actualizada flota civil SDF3"
Abrí el correo y empecé a leer el reporte. La flota estaba completa en un 75% de su capacidad, seguían llegando solicitudes y recursos humanos seguía en proceso de reclutamiento. La lista estaba dividida entre la flota militar y la civil, y esta a su vez estaba separada entre civiles regulares, políticos y celebridades. Estaba sorprendida por darme cuenta que muchos talentos y políticos se habían integrado a la flota.
Y entonces en el apartado de celebridades vi su nombre, ahí en la tercera hoja debajo de la sección de personas públicas estaba impreso en tinta negra el nombre de Linn Minmey. El nudo que se me formó en el estómago fue casi instantáneo y doloroso, casi como un dolor de gastritis – Maldita mujer, me seguirás hasta el infierno – dije con un tono lleno de sarcasmo – tomé el teléfono y llame por el intercomunicador a Dani
- Dígame Almirante
- ¿Ya estabas enterada de que Minmey se integró a la flota? -
Dani se quedó en silencio por unos segundos, colgó el teléfono y entró a mi oficina – Perdón, no sabía si era prudente que yo le diera la noticia o esperar a que alguien más lo hiciera -
- ¿cómo demonios pasó? – me quejé - ¿Y como es posible que me este enterando hasta ahora?¿ya lo hizo público?
Dani se sonrojó y yo solté una maldición – Esto me gano por no ver televisión -
- Fue hace un mes aproximadamente, la prensa se volvió loca; muchos de sus fans hicieron eventos masivos para motivarla a que se quedará, otros colegas y estrellas la invitaron hacer participaciones especiales en algún disco pero parece estar decidida, dio solo una entrevista y declaró que se integraba a la misión por que deseaba llevar su música a otras galaxias y remato afirmando que ella iría a donde su familia fuera.
Me costó trabajo pasar saliva – Como la odio – dije sincera sabiendo que con Dani podía decir lo que quisiera
- Usted tiene la autoridad para rechazar su solicitud -
Bufé malhumorada – Jamás le daré el placer de conocer mi inseguridad por ella, si quiere ir que vaya, pero si un alienígena se atraviesa para matarla, no haré el menor esfuerzo para evitarlo
Dani empezó a morderse el labio como lo hacia cuando estaba nerviosa - ¿Qué te falta por decir?
- Su casa disquera esta organizado un concierto masivo de despedida, está programado para la noche previa al despegue
Arrugue mis cejas – No puedo creer que no me haya enterado antes, conociendo su disquera Macross debe está tapizada por publicidad
Dani tomó el control remoto de la TV de mi oficina y la encendió en un canal cualquiera, en menos de dos minutos salió un comercial promocionando el último concierto en la Tierra de Minmey "Do you remember Love" – No pudo escoger un nombre más dramático – finalice haciéndole un gesto a Dani para que me dejara sola y pudiera lidiar a solas con los sentimientos agridulces que la noticia de Minmey a bordo del Sdf3 me provocaba – Tendrás que aguantarte – finalice entre dientes antes de regresar mi atención a mi computadora.
Cuando llegue a la sala de juntas donde ya me esperaban los miembros de la mesa directiva de la RDF me sentí como si cientos de ojos me escanearan al mismo tiempo para poder encontrar los cambios que la maternidad había provocado en mi. Inútilmente traté de esconder el rubor de mis ojos cuando el Coronel encargado de asuntos exteriores se atrevió a decirme a manera de cumplido lo bien que me veía, más aun cuando en ese preciso instante Rick llego a la reunión y rompiendo todo protocolo me besó la mejilla a manera de saludo para luego tomar asiento a lado mío.
La reunión empezó con un reporte por parte de Rick que daba un resumen sobre las noticias más trascendentales en la RDF durante los seis meses que estuve fuera de servicio y aunque se seguía trabajando arduamente para controlar a los zentraedis rebeldes la mayoría de las actividades relevantes giraban en torno al Sdf3. Reclutamiento, movimiento en los puestos de los altos manos para reemplazar a los oficiales que se unirían a la nave, armamentos, trayectoria y plan de navegación para los primeros dos años de la misión y finalmente el tema más importante, las próximas elecciones de consejo para buscar a mi reemplazo al frente de la RDF.
Los candidatos principales eran dos oficiales de corrientes e ideales muy distintos. El primero el General Howard Kietch un militar de lo que yo llamaba "de la vieja escuela" me recordaba mucho a mi padre; militar duro, recto, sin una sola mancha en su expediente militar, dirigente de bases militares importantes en zonas de conflicto, pero firme oponente de la dirección que había tomado la RDF bajo mis manos; fue él quien propuso establecer colonias especiales para los zentraedi, era claro defensor de evitar la mestización entre ambas razas y defendía férreamente la necesidad de que la RDF se armara de nuevo con tecnologías más altas para hacer frente a una nueva guerra.
El segundo candidato el Coronel Alfredo Mendoza era un militar que provenía de lo que había sido centro américa y aunque no tenía una trayectoria llena condecoraciones y medallas había logrado entrar al nucleó de militares importantes en la RDF, su visión empataba mucho más con la mía, incluso había participado en un par de programas que yo desarrollé para intentar controlar a los zentraedi rebeldes y él fue de los militares que respaldaron mi propuesta al frente de la RDF y el GTU. Parecía ser el candidato que le daría mejor continuidad a lo que yo había venido haciendo durante los últimos ocho años, pero la decisión no estaba en mis manos y por ética no podía intervenir a favor de ninguno de los dos.
Finalizamos la reunión justo en tiempo, miré mi reloj y calcule el tiempo que me llevaría llegar a la oficina de Lang, tomé los documentos y gire mi vista para ver a Rick que se encontraba recargado sobre la mesa observándome detenidamente - ¿Qué me ves? – pregunté intrigada mientras juntaba los papeles
- Ya te extrañaba por aquí – dijo acercándose para abrazarme – Debo confesar que me encanta verte en uniforme militar – continuo juguetón besando mi cuello –
- Compórtese General – contesté besándolo fugazmente – en horas de servicio usted tiene que practicar el celibato – dije mordiendo su oreja rápidamente para después darme la vuelta y empezar el camino hacía la oficina de Lang.
Cuando llegamos al laboratorio de Lang este se encontraba sentado disfrutando de una copa de vino blanco. Me miró con una sonrisa amplia y nos invito a tomar asiento en un ademan casual; Rick y yo intercambiamos miradas sorprendidas y nos sentamos en frente de el mientras yo sacaba mi laptop para abrir el documento del último reporte de construcción del Sdf3.
- ¿Quieres que empecemos? – pregunté
Emil pareció ignorarme, se puso de pie y caminó hacia la pequeña cocineta para sacar dos vasos de vidrio que colocó sobre la mesa y que empezó a llenar uno con vino blanco y otro con otra botella que estaba cerrada
- No necesitamos revisar ningún reporte – dijo extendiendo un vaso a Rick – Este no tiene alcohol – dijo guiñando su ojo y entregándome el vaso
- ¿Me podrías decir que estamos celebrando? – pregunte un tanto ansiosa – Pensé que esta junta era para revisar los últimos reportes de construcción de la nave
- Está listo – respondió con una gran sonrisa bebiendo de un trago lo que quedaba de vino en su vaso
- Emil, estoy empezando a enfadarme – dije alejando el vaso que me había extendido - ¿De que demonios estás hablando?
- Esta listo – volvió a repetir – Hemos finalizado la construcción del Sdf3
Siempre he creído que las palabras pueden mentir, en cambio la mirada dice siempre la verdad…y la mirada de Emil jamás se había visto tan sincera y tan llena de emoción. Me quede sin palabras, de pronto la garganta se seco por completo y mi corazón empezó acelerarse fuertemente – Pero tus cálculos contemplaban finalizar la construcción hasta finales de año – dije sorprendida
- Siempre hago cálculos exagerados – confesó bebiendo de nuevo de la copa – La automatización que diseñe para el Sdf3 en la etapa final de construcción jugó a nuestro favor
- ¿Entonces la nave esta lista para partir? – preguntó Rick
- Justo ahora no – aclaró Lang – Necesitamos traerla a la Tierra para abastecerla, pero luego de eso estaremos listos para partir
- No pensábamos partir hasta inicios del próximo año – dije pensativa en voz alta –
- Lo que sigue es decisión tuya – continuo Lang –
Tuve que tomarme unos minutos para poder pensar mínimamente en lo que vendría después, mi cerebro pareció revolucionarse a tal grado que una fuerte jaqueca empezó a subirme por la nuca ¿Qué seguía?. Rick pareció notar mi nerviosismo y mi crisis de inseguridad, ya que tomó mi mano para después buscar mi mirada y decirme que me apoyaría en cualquier decisión – Primero que nada nos toca celebrar con Lang la noticia – dijo tomando su vaso y el mío para crearme una distracción – Se lo merece – finalizó
- ¡Oh Dios, Lang claro que mereces la celebración! – dije entendiendo que quizá le había restado importancia a lo que para el era uno de los proyectos más importantes de su carrera, me levante y le dio un abrazo fuerte y espontaneo – Lo lamento, pensé que tendríamos más tiempo – me disculpe tomando el vaso y sonriendo aun nerviosa alce la bebida para brindar por lo que parecía ser el inicio de la cuenta regresiva a lo que seria la cita más importante de mi carrera militar – Por el Sdf3 –
Finalizar la construcción del Sdf3 fue solo el primer punto de una larga lista de cosas que se debían hacer antes de poder dar un banderazo de salida a la expedición. Asuntos importantes ya estaban en marcha como la campaña de los dos aspirantes a la dirección de la RDF y el cierre definitivo de la flota. Esa madrugada Rick y yo tuvimos que dejar por primera vez unos días a Roy al cuidado de su nana para que ambos pudiéramos viajar al satélite fábrica para hacer la revisión general de la nave, así como hacer el primer ejercicio con los oficiales que estarían conmigo en el puente y que demostrarían sus habilidades en el viaje del Sdf3 desde satélite a Nueva Macross.
Mi mente no lograba desconectarse del todo de Roy, odiaba tener que dejarlo y odiaba más tener tantas dudas; inútilmente intentaba concentrarme en los manuales de operación del puente que Lang me había dado desde hacía meses y que yo ya había estudiado al derecho y a revés, pero obsesiva como siempre no me bastaba con haberlos entendido, deseaba memorizarlos para así ocupar un poco mi cabeza. A mi lado Dani se notaba nerviosa, como siempre le pasaba cada que viajábamos al espacio; la conocía tanto que con solo verla podía casi adivinar su estado de ánimo; con su piel blanca y su rostro cubierto de pecas poco a poco había rebasado el límite laboral para entrar más en mi vida personal y de pronto me daba cuenta que también a ella la extrañaría, Dani había llegado a mi vida para tomar el vacío que Kim, Vanessa y Sammie dejaron luego del ataque al Sdf2 y era entonces que recordaba todo lo sucedido y me convencía que dejarla en Tierra sería lo mejor, no tenía derecho a pedirle que me siguiera ciegamente a bordo de una expedición que no aseguraba un regreso, era joven y tenía una vida por delante.
- Cierre los ojos Teniente – dije haciendo lo mismo - Y disfrútelo, es su último viaje al espacio – finalice tratando de truncar cualquier intención que ella tuviera para sumarse a la flota.
Una fuerte sacudida me hizo abrir los ojos, a mi lado Dany se agarraba fuertemente de los descansabrazos, abrí la cortinilla para ver por la ventana – Almirante disculpe la sacudida – habló el piloto por los altavoces – El Sdf3 siempre nos recibe con bastante movimiento debido a la fuerza de gravedad que ejerce sobre todos los objetos que nos acercamos a el – pese a mi hábito de no levantarme del asiento a menos que fuera indispensable me puse de pie para caminar hasta la parte frontal del avión en donde se encontraba la ventana más grande, detrás mío Dany igual de curiosa que yo intentaba asomarse para ver la forma de la nave y cuando la vi me quedé sin aliento, habían pasado poco más de dos años desde la última vez que yo estuve en el satélite y los cambios en la nave eran irreconocibles.
Era gigantesca y oscura. Solitaria flotaba al lado del satélite fábrica con sus señales intermitentes de operación. Hasta ese momento comprendía lo que Lang se había imaginado cuando empezó a diseñarla, no tenía apariencia de una nave, parecía más bien como los restos de algún satélite natural con líneas y formas irregulares, volvimos a sentir otra turbulencia cuando la compuerta de lo que parecía ser uno de los hangares se abría para dejarnos entrar – Solo de verla rebasa cualquier expectativa que pudiera haber tenido –
- ¿Así se sintió cuando abordó el Sdf1 por primera vez? – Dani tragó saliva – ¿mezcla de miedo y nervios?
Sonreí mientras regresaba a mi asiento – Algo así – finalice.
Cuando salimos del transbordador Rick ya me esperaba al pie de las escaleras enfundado en su traje de vuelo. El hangar era gigantesco y me sorprendía mucho ya que la nave contaba con varios hangares que debían ser de las mismas dimensiones - ¿Sentiste el apretón de manos del Sdf3? – preguntó Rick divertido
- Pareció más bien una bofetada – contesté sarcástica levantando mis cejas mientras bajaba las escaleras
- Así saludamos los rusos - la voz de Lang me sonó llena de burla y satisfacción – Bienvenida a bordo del Sdf3 Almirante Hayes
Lo saludé con una venía seguida de un abrazo que demostraba lo mucho que significaba para ambos aquel momento – Y aquí estamos – dije al separarme de el para empezar con lo que sería el recorrido oficial que el equipo encargado de la construcción nos darían a mi y al resto de la junta directiva de la RDF. Rick se colocó a mi lado y me dio el paso cuando el grupo empezó avanzar.
El sistema de defensa del Sdf3 contaba con un sistema completo de barrera DS-2, este era un campo de fuerza que abarcaba la nave entera, era capaz de repeler cualquier ataque sólido y la mayoría de los ataques directos con energía, esto era gracias a una nueva tecnología que permitía al Sdf3 absorber la energía para después almacenarla en los condensadores de la nave, y una vez que estos llegaban al limite de almacenamiento liberaban partículas que producían una descarga similar a que el Sdf1 producía con los cañones réflex. Contaba también con una barrera de defensa DS-1 o punta de alfiler que utilizaba escudos móviles que estaban diseñados para proteger la torre de comando.
La protección que tenia la nave dejaba la boca abierta, pero no se comparaba con el armamento con el que había sido equipado: 48 Torretas láser arriba, abajo y a los costados del casco de la nave, 24 bahías de misiles colocadas alrededor del casco, cada una capacidad de 104 misiles, cañones láser sobre toda la superficie y cañones réflex en las porciones delanteras con un alcance efectivo de 192,000 km. No me enorgullecía razonar en la bomba bélica que habíamos creado y aunque todos los miembros del consejo parecían por demás satisfechos había algo más que solo sabíamos Lang, Rick y yo y que esperaba discutir en privado antes de llevar la nave a la Tierra.
Respecto a la distribución dentro de la nave estaba compuesta por dos grandes áreas, la operativa militar y civil, y a diferencia del Sdf1 ambas estaban perfectamente delimitadas para evitar daños estructurales durante posibles enfrentamientos a tal grado que toda la zona civil podía ser encapsulada en caso de alguna coalición. Mientras caminaba escuchando las descripciones de los ingenieros recordaba las sensaciones que el Sdf1 me había provocado la primera vez que lo aborde, algo había en los pasillos y en las paredes metálicas que me hacían sentir como en casa, rozaba distraída el metal como si con eso pudiera empezar a conectarme con la nave. Suena tonto, lo se…pero hasta ese momento mientras caminaba en silencio podía recordar mis verdaderas convicciones, podía de alguna manera desprenderme de las emociones que el nacimiento de Roy me había provocado para recordar lo que yo realmente era. Yo había nacido para estar en el espacio, mi formación, mi carrera, mi vida misma me había llevado a ese punto en donde tendría el comando de mi propia nave y lejos de sentir miedo o angustia empezaba a sentir emoción y deseos por salir a buscar lo desconocido.
La tripulación operativa existente en ese momento era apenas del veinte por ciento, solo los oficiales necesarios que operarían en el puente de comando para lograr el traslado del la nave a la Tierra y unos escuadrones asignados para prever cualquier situación de riesgo. Sería la primera vez que conocería mi tripulación y aunque me sentía un tanto curiosa por conocer sus rostros la nostalgia de volverme a ver en un puente de comando como en el Sdf1 me traía recuerdos tristes que hacían que el buen ánimo bajara, pensaba en si en alguno de los oficiales encontraría la certeza confianza que tenía el Almirante Gloval sobre Claudia, o si tendría un equipo que trabajara casi como una sola persona en condiciones difíciles como lo habían hecho Kim, Vanessa y Sammy…y ¿el primer oficial?...
Sacudí la cabeza un poco cuando terminamos el recorrido general. Conocer la nave entera en un día era prácticamente imposible y no tenía mucho caso. Terminamos en una junta en la sala de conferencias oficial en donde se me entregaron los expedientes de los oficiales que estarían en el puente de comando y que conocería al siguiente día para el traslado de la nave a la Tierra. Hablamos sobre la logística de abastecimiento, recibimiento de civiles, tripulación general y nuevas insignias que usaríamos los oficiales a bordo. Como lo había planeado los oficiales a bordo del Sdf3 no estarían bajo la jurisdicción de la RDF o el GTU. Seriamos los primeros representantes de una nueva organización colonizadora que emprendería nuevos proyectos y misiones, la REF (Robotech Expeditional Forces) que se colocaba orgullosa con su insignia en el centro de la sala y en los documentos oficiales del Sdf3. Portaríamos nuevos uniformes y no los usaríamos hasta el despegue oficial.
La junta oficial se dio por terminada, Lang, Rick, Dany y yo disimulábamos estar en una plática no oficial para lograr que el resto de la junta directiva saliera de la sala de juntas, cuando nos quedamos solos, cerramos las puertas y hablamos de un tema que a mi me tenía preocupada; se trataba de otro sistema de defensa que Lang había colocado de forma secreta dentro de la nave y con la cual yo no estaba de acuerdo. Se trataban de nuevos prototipos de misiles cargados a base de energía Neutron S, un tipo de energía inestable y muy delicada que bien podría ser la diferencia para ganar una gran batalla o destruir a la nave entera en solo unos segundos.
El debate sobre incluir esos prototipos se había prolongado por meses, Lang y yo habíamos peleado durante varias sesiones, él justificando la necesidad de llevar un sistema de defensa de emergencia y yo temerosa de llevar a bordo lo que podría ser una bomba de tiempo – Sabes cual es mi postura Emil – dije después de escuchar todo acerca del funcionamiento y las medidas de seguridad que él y su equipo habían tomado para evitar un accidente – Ese tipo de energía es inestable e impredecible – concluí
- Te he explicado por meses que diseñe y consideré múltiples medidas de seguridad - respondió Lang de forma defensiva – Me pediste considerar cualquier posibilidad y si quieres llegar a Tirol te enfrentarás con armas diez veces más potentes que las que los zentraedi usaron en la guerra, llevar un segundo escudo nos permitirá tener una carta bajo la mesa
- Entiendo tus razones y tus argumentos, pero no puedes pedirme que me sienta cómoda y confiada de llevar una energía similar a la que usaron en la base Alaska y que terminó por destruir la mitad de un continente en solo unos minutos – respondí a la defensiva – creo que merezco el beneficio de la duda siendo la única en esta sala que estuvo dentro de la zona de conflicto
Rick me tomó la mano en un intento de calmar mis ánimos y luego de intercambiar varias miradas con Emil dio su punto de vista – Vamos a lo desconocido – inicio encogiéndose de hombros – entiendo tu postura y la de Lang, pero en esta ocasión debo ser franco y decir que apoyo la postura de Emil, una vez que salga el Sdf3 de la zona controlada por la RDF estaremos solos sin posibilidad de obtener ayuda
- Siempre contaremos con el apoyo de la flota de Bretaii – volví hablar de forma defensiva
- ¿Y si ellos tampoco nos pueden ayudar en una situación crítica? – respondió Rick – Tu misma dijiste que debíamos considerar todas las posibilidades, por eso llevamos una fábrica Robotech, se que se trata de una energía nueva en etapa de pruebas, pero Lang nos está dejando claro que no se usará a menos que sea totalmente necesario, ni siquiera puede accionarse sin seguir con una serie de procedimientos, no es que llevemos una bomba que pueda detonarse al menor movimiento
Rodee mis ojos y me maldije por ser la que cavaba su propia tumba – Nunca he puesto en duda tus capacidades Lang y no pienso seguir con esta discusión, sabes mi postura y no pienso cambiarla – dije tomando los papales que tenía regados sobre la mesa de juntas – Sin embargo un desacuerdo no hará que lastimemos nuestra relación, dejó a tu criterio y en tus manos parte de la seguridad de esta nave – finalice poniéndome de pie
- ¿A que le temes? – preguntó curioso
- No le temo a nada – respondí sincera – Llámalo solo intuición.
– Ha sido un largo día – dije recordando que entre el Jetlag y el viaje desde la Tierra llevábamos ya más de quince horas en servicio. Lang me extendió una pequeña tarjeta digital – Es la llave de su camarote – levanté las cejas sorprendida
- Pensé que nos hospedaríamos en algún lugar provisional – dije curiosa viendo el numero 0001 inscrito en el metal
- Me pareció prudente que lo vieras desde ahora, si requieres algún cambio aun estamos a tiempo para solicitarlo a los arquitectos encargados – le agradecí el gesto con una sonrisa – creo que se amoldará muy bien a tu familia continuo mientras se aflojaba la corbata – Incluí un pequeño detalle que espero te gusté – finalizó antes de darse la vuelta y salir de la sala de juntas.
Rick tomó mi mano para salir con Dani caminando callada detrás de nosotros, llevaba todo el día extraña y esperaba que no se debiera a mi actitud fría durante el viaje, estaba por despedirme pero nos detuvimos cuando ella se paró en seco apretando los documentos contra su pecho de forma nerviosa
- ¿Pasa algo? – le dije extrañada por su actitud
- Los expedientes no están completos – me extendió tres folders más – estos son los datos de los tres candidatos a primer oficial del Sdf3
Los tomé un poco renuente a lo que no me parecía un descuido – Mi expediente se encuentra anexo – dijo con voz nerviosa. Respire profundamente y negué con mi cabeza – Pensé que había sido clara Teniente Stewart –
- Se que usted me ha dejado clara su negativa a que yo me una a la flota – dijo parpadeando varias veces intentando deshacerse de las lágrimas que se agolpaban sobre sus ojos – Se que no tengo experiencia en puestos de comando, pero tengo el perfil – dijo llena de convicción – Ante muchos ser su asistente por los últimos cuatro años podría haber sido una perdida de tiempo, pero yo se que no fue así, he aprendido mucho de usted Almirante y quiero seguir haciéndolo – levanté mi mano en un gesto para pedirle que dejara de hablar pero ella como pocas veces no obedeció – He estado estudiando, me he preparado para poder llenar el perfil y ser el primer oficial que usted necesita ¡se que puedo hacerlo! -
- Dany, ser primer oficial de una nave no es cosa fácil, requiere experiencia
- Tengo datos en simuladores – se apresuró a decir extendiendo otro folder – Ninguno de los oficiales que formará parte de su tripulación tiene experiencia real en dirigir una nave, no hay forma en que mi generación cuente con la experiencia que ustedes tienen, pero deseamos aprender, yo quiero aprender y seguir sirviendo a su lado
- Esta misión no es un juego, existe la posibilidad de que no regresemos, eres joven y con la experiencia que has ganado a mi lado puedo recomendarte en cualquier puesto que desees en la Tierra – continúe tratando de hacerla cambiar de opinión, no deseaba que ella terminara como alguna de las chicas del puente
- Quiero ser parte de su tripulación – dijo ya con voz cortada – Deme la oportunidad, no la defraudare, estoy segura
- Teniente Stewart no pienso discutir una decisión que ya ha sido tomada – finalice mirando a Rick – Buenas noches. Mi asistente se quedó parada en medio del pasillo mientras yo sentía como el corazón se me estrujaba de tan solo escucharla sollozar. Rick había hecho el intento de hablarme pero yo lo había detenido por lo seco – No quiero seguir hablando de este tema
Cansada llegamos a lo que sería nuestro camarote y durante todo el trayecto Rick no había dicho ni una sola palabra, estaba por introducir la llave pero el me detuvo – Me parece que fuiste muy dura con la Teniente Stewart
- Parece que hoy están empecinados en hacerme discutir temas de los cuales ya no quiero hablar – contesté enfadada
- No tienes derecho a impedirle que se una a la flota, la convocatoria fue abierta a cualquier oficial o civil
- ¡No quiero que termine como Kim, Vanessa o Sammy! – dije frustrada llevando mis manos hacia mi cabello – Daniela se ha convertido en una hermana pequeña para mi y no deseo llevarla a un viaje que probablemente no tenga regreso
- Nos estás llevando a Roy y a mi -
- Es distinto – me defendí – Roy depende de nosotros totalmente y tu eres un adulto, eres fuerte y conoces los matices de la guerra mejor que nadie
- Solo piensa lo duro que debe ser ver como la única familia que tienes se va por tiempo indefinido – concluyó tratando de no caer en una nueva discusión – Me parece que ningún oficial te ha demostrado capacidad y confianza absoluta como lo ha hecho ella, la Teniente Stewart se ha ganado su boleto de entrada al Sdf3 más que cualquiera y no tendrías que tener derecho a negarle la entrada - Rick se acercó para besar mi frente y atraerme en un fuerte abrazo que el sabía yo necesitaba.
Metí la tarjeta al lector de seguridad y la puerta del camarote se abrió, dimos unos pasos hacia adentro para poder conocer lo que sería nuestro hogar durante los próximos años. Era tan diferente al que yo había tenido en el Sdf1, cuatro veces más espacioso, con una sala de estar, una cocina bastante grande y tres recamaras, parecía un lugar acogedor que no perdía el estilo militar, mi nombre estaba inscrito en la placa de entrada "Almirante Elizabeth Hayes-Hunter" había todo lo que una familia podía necesitar, luego de recorrer las estancias me senté sobre el sofá y trate de imaginar aquel lugar en los próximos años – Creo que podrá ser un buen hogar – dije satisfecha – Rick se sentó a mi lado para abrazarme mientras observaba una de las paredes de la estancia principal – Esa pared se ve rara – se puso de pie y camino hasta donde había un pequeño modulo de lo que yo creí era uno de los centros de control de clima, él apretó uno de los botones y enseguida una cortina fina empezó a plegarse hacia arriba dejando un ventanal panorámico al espacio, contuve la respiración
- El regalo sorpresa de Lang – dijo Rick igual de impresionado
- Siempre le dije cuanto me gustaba observar el espacio – dije mientras tocaba con mi mano el cristal
- Tu mirador privado -
– Es perfecto – respondí con una sonrisa sutil - el Sdf3 es perfecto – finalice al tiempo que Rick me rodeaba con sus brazos para darme un fuerte abrazo.
Y fue entonces mientras estaba parada ante la inmensidad el espacio en el lugar que sería el hogar de mi familia para los próximos años que me di cuenta que yo podía con aquella misión y lograría llevar a la raza humana a nuevos planetas, los horizontes serían rebasados por el Sdf3 y por toda su tripulación. Apreté mis brazo alrededor de su cintura y su cuerpo y su fuerza me hicieron sentir como si él fuera el muelle que rompía las olas y me hacía sentir la tranquilidad que tanto necesitaba. Su boca rozó mi cuello, su mano viajó hacia la camisa que aun no me había quitado para desabotonarla y empezar a recorrer mi cuerpo en movimientos suaves que despertaban poco a poco mis terminales nerviosas – Te extraño – me confesó con cierto tono de pena – Se que sientes muchas cosas, se que esta sobre nosotros el mayor proyecto de nuestras vidas militares….pero…- apreté los ojos y entendí que ambos sentíamos lo mismo….Roy nos había unido y a la vez separado, y ninguno de los dos había tenido el valor de decirlo, de insinuar siquiera que nuestro pequeño milagro estaba interfiriendo en nuestra vida como pareja
- Yo también te necesito más que nunca – dije llevando mis manos hacía su rostro para tomarlo y besarlo como hacía meses no lo hacia; sin el tiempo contado, sin el pendiente de que Roy fuera a despertar
- ¿Sería posible que me ayudes a comprobar la calidad de la cama? - preguntó Rick en su tono burlón que tanto adoraba
- Calidad ¿eh? - respondí ladeando mi rostro para darle mayor acceso a mi cuello
- Si, nada tiene que ver mi deseo incontrolable por ti -
Sonreí de nuevo y lo atraje hasta el pie de la cama en donde caímos envueltos por un deseo exquisito - Entonces debemos hacer todas las pruebas posibles -
- No tiene que decir nada mas, Almirante -
Desperté poco mas de las cinco de la mañana, me levante de la cama para darme una ducha, la reunión con los oficiales del puente iniciaría a las ocho pero deseaba hacer una parada antes del servicio. Salí en silencio del departamento dejando una nota a Rick a lado de la cafetera con el café recién hecho.
Bajó el brazo llevaba los expedientes de los oficiales que estarían conmigo en el puente, seguía el mapa con el GPS que Lang me había entregado de la nave hasta llegar a las barracas del sector militar, todas estaban prácticamente vacías, ninguna seria asignada de forma oficial hasta la noche previa al despegue, busque el numero 401 y toque con dos golpes suaves la puerta metálica, eran casi las seis treinta de la mañana.
Dany me abrió la puerta y su rostro se lleno de sorpresa en cuanto me vio, seguía en pijama y las ojeras bajo sus ojos me decían que no había dormido nada bien - ¡Almirante, buenos días!- se cuadro formal aun cuando no tenía puesto el uniforme
- Descanse Teniente - sonreí contestando la formalidad que ella y yo prácticamente ya no usábamos pero que le había impuesto el día anterior durante el viaje al Sdf3
- ¿Dany, puedo pasar? - pregunté dejando a un lado la formalidad
- Por supuesto - respondió haciéndose a un lado - perdón por no estar lista, no sabía que necesitaría algo a esta hora - se excusó tomando su cabello para recogerlo en una cola - Deme veinte minutos
- Prepararé el café -
Dany era perfecta para calcular tiempos, nunca establecía una hora que no pudiera cumplir, con exactitud a los veinte minutos salió de la habitación uniformada, me senté sobre uno de los bancos de la barra y serví dos tazas de café, ella aún tímida por la bipolaridad de mi comportamiento en los últimos días la acepto vacilante mientras se sentaba en frente de mi
- Te debo una disculpa - le hablé mirándola a sus ojos verdes - Me he comportado contigo peor que un adolescente
- No tiene nada que disculparse Almirante - respondió apenada - la culpa es mía por haber asumido cosas
- ¿Tienes alguna idea del por que a mi renuencia para que te integres a la misión? - pregunté bebiendo de la taza
Dany apretó los labios llena de tristeza - Mis capacidades no son las necesarias para formar parte de la misión - respondió cabizbaja - usted necesitará oficiales para dirigir la nave, no una asistente - concluyó haciendo un tremendo esfuerzo por mantener la voz firme
Tome su mano de forma maternal haciendo que ella diera un respingo involuntario - Jamás había conocido a un oficial con tantas capacidades como tu Dany - respondí sincera observando cómo sus ojos se llenaban de lagrimas que contenía - Tu eres mucho de lo que yo fui en mi juventud, buscas la excelencia y la perfección, anticipas las necesidades de tu superior, sigues las órdenes y aprendes todos los días algo nuevo - hice una pausa para tomar otro poco de café - mi renuencia a tu petición para unirte a la misión no tiene nada que ver con tus capacidades como oficial sino a mis sentimientos y al lugar que te has ganado dentro de mi vida. Después de casi cinco años de servicio a mi lado ya no eres solo mi asistente, eres como una hermana menor que nunca tuve - los ojos de Dany seguían firmes, cristalizados pero sin dejar los sentimientos a descontrol - Eres como la reencarnación de Sammy, Vanessa y Kim - confesé recordando sus rostros juguetones - igual que ellas estas dentro de un pequeño circulo de personas a las que considero familia, te veo y veo toda una vida frente a ti, apenas inicias, tienes infinitas posibilidades de hacerte de una carrera exitosa, de enamorarte...dije sintiendo como un nudo aparecía en mi garganta - Sammy, Vanessa y Kim aunque lo desearon tanto jamás pudieron enamorarse y fue por que una nave se les atravesó en el camino y una guerra les quitó la vida prematuramente - limpié con mis dedos un par de lagrimas que resbalaron por mis mejillas - Aun hay noches en que tengo pesadillas escuchando sus voces gritando mi nombre durante el ataque que extinguió sus vidas y no deseo ese destino para ti, no quiero pensar siquiera en algún día tener que escuchar tu voz entre las explosiones de una batalla
Dany me sorprendía por su capacidad de controlar sus emociones en un abrir y cerrar de ojos. Me miraba fijamente y con solo ese gesto podía notar el ímpetu de su espíritu y la fuerza de su decisión por integrarse a la misión
- Puede que yo le recuerde a ellas, pero no soy como ellas - aseguró - cuando decidí acercarme a usted para pedirle servicio no fue únicamente por admiración, sino por que estaba segura que a su lado podría aprender y acercarme poco a poco a lo que verdaderamente quería - de pronto su mirada se notó mas madura - me especialicé en control y operaciones tácticas por que desde pequeña soñé con ser parte de la tripulación de una nave, quiero ser parte del Sdf3, quiero ser su mano derecha dentro del puente de control, se que puedo...por favor Almirante, no me castigue dejándome en Tierra
Mire detenidamente las pecas de su rostro, su mirada verde igual de fuerte que la mía, su fuerza, su compromiso con el deber militar que portaba con cadencia y orgullo y no tuve otra opción que aceptar los riegos y controlar mis miedos; me puse de pie y tome su expediente junto con su solicitud para ser primer oficial - Bienvenida a bordo, Comandante Daniela Stewart -
Sus ojos se abrieron sorprendidos, no solo estaba recibiendo el cargo con el que soñaba sino que le entregaba ahí mismo su promoción a comandante de la REF, ella siempre comprometida con su deber militar me hizo una venia formal que rompió unos minutos después para darme un abrazo que yo le correspondí.
Terminé la taza de café y me puse de pie - Su ultima orden como asistente será buscar un buen reemplazo - dije antes de abrir la puerta
- Ya esta listo - sonrió con orgullo - solo esperaba su autorización -
Sonreí de nuevo - ¿por qué no me sorprende? -
Llegue al puente de control media hora antes de que iniciara el servicio; me pare en frente del barandal principal contemplando todos los puestos de control, ese puente tenia poco mas de una veintena de oficiales, cuatro veces mas que los que operábamos el Sdf1. Analice minuciosamente cada una de las áreas mientras mentalmente recordaba los funcionamientos básicos del manual de operaciones que Lang me había entregado y aunque no era necesario que conociera a detalle las funciones de cada uno de los operadores, mi lado controlador ganaba y me sentía mas confiada sabiendo los acciones básicas; como decía mi padre, si se quiere mandar hay que saber lo que se esta ordenando.
Inevitablemente los recuerdos del Sdf1 empezaron a llegar, cerraba los ojos y recordaba mi módulo, la voz de Claudia susurraba delicadamente a mi oído, las voces de las chicas inmersas en chismes de la nave, el Almirante Gloval silencioso mirando hacia el frente apretando los labios en una fina línea, inexpresivo, pensativo, lleno de autoridad. Abrí los ojos cuando escuche a los oficiales entrar al puente y segundos después cuadrarse impecablemente al notar mi presencia - Descansen - dije soltando el barandal para caminar hasta los oficiales que se mantenían en posición firmes.
- Buenos días - dije caminando frente a ellos mientras me daba el tiempo de observar a cada uno de los oficiales incluida Dany - Todos deben de saber quién soy, pero de igual forma me presentare: Soy la Almirante Elizabeth Hayes-Hunter, comandante en jefe de la RDF y próxima titular de esta nave. Mi carrera militar inicio en tierra en el departamento de operaciones de tránsito y logística aérea, meses después me especialice en operaciones tácticas y control aéreo, fui asignada al Sdf1 como primer oficial, dirigí operaciones y misiones especiales, mas adelante se me asigno la dirección del proyecto Sdf2 que como muchos saben, no tuvo ningún éxito. En los últimos ocho años he dirigido a la RDF y he sido pionera de la misión colonizadora del proyecto Sdf3. Me atrevo a decir que soy la única oficial de este puente que ha tenido experiencia real y frontal en ataques enemigos, lo cual me alegra, la guerra alcanzo a muchas generaciones y me daría mucha tristeza darme cuenta que las consecuencias siguen lastimando - hice una pausa para mirar detenidamente cada una de las miradas de los oficiales que estarían a mi cargo, todos ellos jóvenes, algunos recién salidos de la academia, decididos a embarcarse en una aventura que no sabíamos como terminaría - Todos ustedes solo tienen conocimientos teóricos en operaciones de navegación y tácticas militares y en teoría eso debería ser suficiente...pero lamento decirles que esos conocimientos solo nos ayudaran en uno 30 o 40% de lo que realmente exigiré de ustedes. Antes de que los acepte dentro de mi puente de comando quiero que sean conscientes de lo que nosotros representamos para esta nave; somos el cerebro, quienes dirigirán al resto de los oficiales, seremos quienes lleven a su destino a los mas de cien mil civiles que estarán a bordo de esta nave, seremos los ojos de cada una de nuestros pilotos, seremos quienes defiendan y conserven la integridad de toda esta misión, si nosotros dentro de este puente no mantenemos el control en situaciones críticas el resto de la nave estará condenada, los ataques y conflictos serán inminentes, seré exigente, demandante y no espero menos que la perfección, si alguno de ustedes conoce algo de mi biografía sabrá que mi carácter hizo historia y tiene fama - volví a buscar la mirada de los oficiales que de pronto se había llenado de cierto pánico - habiendo dejado claro el terreno que estarán pisando les pido con toda sinceridad que si no están cien por ciento convencidos de entregar gran parte de su vida a su deber se retiren y busquen otra posición dentro de la nave.
Todos los oficiales parecían tener dificultades para tragar saliva, se veían los unos a los otros intentando encontrar una forma de romper el silencio que se había apoderado del puente luego de mi introducción.
- Bien, entonces asumo que todo ha quedado claro -
- ¡Si, Almirante! - respondieron claramente
- Nuestra primera operación será llevar al Sdf3 a la Tierra para iniciar con el proceso de abastecimiento, será una maniobra muy sencilla pero que me ayudara a ver sus capacidades como operadores y como equipo de trabajo, si realizan su trabajo como se debe autorizaré de forma oficial sus solicitudes como miembros activos del puente de comando - mire el reloj rápidamente – No perdamos más tiempo y empezamos con el trabajo, inicien con los protocolos para la separación modular del satélite fábrica.
Casi en automático el personal se dirigió a sus puestos para iniciar con los procedimientos; el puente del Sdf3 se dividía en tres niveles, el tercero que se encontraba en la base concentraba a los oficiales de dirección modular, dirección espacial y organización de hangares. En el segundo nivel estaban las consolas del primer oficial junto con dos oficiales más encargados de operaciones de defensa, trasposición y emergencias, y finalmente hasta arriba se encontraba el área de comando, un balcón amplio desde donde se podía visualizar a toda la central así como monitorear en gigantescas pantallas todas y cada una de las áreas de la nave.
El arribo del Sdf3 a la Tierra se hizo con suma discreción en medio de la madrugada en el océano pacífico. Los oficiales del puente se quedarían en la nave para continuar con la capacitación fuera de simuladores, me despedí con un guiño de Dany mientras salía por una de las compuertas laterales en donde ya me esperaba un transporte que me llevaría a Tierra y de ahí me trasladaría a Nueva Macross. Me esperaban aun varias horas de viaje. Llegue a casa unas horas antes que Rick, entre a casa pasadas las nueve de la mañana y aunque moría de cansancio me fui directamente a la habitación de Roy en donde lo encontré con la niñera jugando con unas pelotas riendo a carcajada suelta, lo tome en brazos, lo abrace fuertemente y confirmé solo con la tibieza de su cuerpo que mi hogar estaría siempre a su lado.
Las operaciones de abastecimiento del Sdf3 estaban cumpliendo con los tiempos que el equipo de desarrollo había calculado, lo que significaba que la nave estaría lista para partir en doce semanas y como lo había imaginado el trabajo se nos había cuadriplicado mayormente por dejar mi cargo en orden y por el cierre de elecciones para el próximo director de la RDF. Tantas obligaciones tenía que la parte personal apenas estaba recibiendo atención, confiaba en el asistente que suplía a Dany y en la firma de abogados con la que había trabajado en los últimos diez años para todos los asuntos relacionados a mis propiedades e inversiones. Aquella mañana esperaba a Miriya quien me había llamado la noche anterior para platicar conmigo de algunos asuntos personales.
Llegó a mi oficina y apenas la vi supe que algo la tenía preocupada, decidimos pedir comida para platicar con mayor privacidad – Lisa ¿tienes algún abogado de confianza? – levante la ceja confundida, no estaba segura si Miriya sabía cuales eran las funciones de un abogado y aun así asentí con la cabeza – Trabajo con una firma con la que mi padre entabló relación durante muchos años, ellos se han hecho cargo de todas mis decisiones financieras y legales ¿por qué preguntas?
Miriya suspiro profundamente mientras dejaba el tenedor dentro del contendor de comida – Max y yo hemos decidió unirnos a la flota – la noticia me cayó de sorpresa, ellos no figuraban en ninguna lista preliminar y aunque Rick y yo estábamos más que enterados no habíamos querido preguntar razones para no unirse a la misión, entendíamos que probablemente Dana era un factor importante para tomar una decisión
- Pensé que ya lo habían descartado – dije tratando de sonar comprensiva – Miriya, no quiero que sientan alguna obligación por unirse a la flota, entiendo que las condiciones cambian cuando ya se tiene familia y entiendo más que tu no desees regresar a la incertidumbre de posibles enfrentamientos con el enemigo
Miriya esbozó una sonrisa tímida y como pocas veces la vi cubierta de una tristeza que parecía oprimirle el corazón - Muchas veces he deseado olvidar todo lo que sucedió en mi vida antes de conocer a Max – confesó – desearía no tener consciencia de los peligros que corre la Tierra luego de la invasión zentraedi – levantó la mirada y me miró directamente con unos ojos llenos de temor – Lisa, no tienes idea el tipo de civilizaciones que existen allá afuera y que en estos momentos deben estar haciendo todo lo posible por llegar hasta aquí, no es una exageración cuando te digo que en el Sdf3 se deben ir los mejores pilotos y el mejor armamento, Max y yo debemos ir contigo
- Miriya ya has hecho suficiente – tomé de su mano y la apreté fraternalmente – Has peleado por nosotros suficientes veces
- Cuando Dana nació me di cuenta de lo mucho que mi vida difería de lo que sería la suya – dijo apretando mi mano – ella jamás tendría la necesidad de matar para sobrevivir, jamás conocería el miedo de morir en medio de una batalla, ella sería todo lo que yo no pude ser, sería como yo soy en la Tierra y mucho más….y por eso me prometí en el momento mismo en que tomé su mano por primera vez que jamás dejaría que su vida se viera envuelta en una guerra, haría todo lo posible por hacerla feliz en cada instante de su vida y lo es Lisa…mi niña es feliz, es feliz cuando corre por el césped, cuando se empapa los pies en las orillas del mar, cuando sale al jardín y mira hacia las estrellas durante la noche…- sus ojos se llenaron de lágrimas – tengo que asegurarme que nada impedirá que sea feliz y para eso debo ir con ustedes en la flota para frenar una nueva invasión
- ¿no crees que Dana resentirá el cambio? -
- Max y yo hemos decidido no llevarla – respondió dejándome ver la razón de su tristeza
- Miriya no puedo permitir que sacrifiques a tu familia por una misión, lo siento pero no puedo – dije decidida – tu lugar es a lado de Dana y Max
- Debo de hacerlo – contesto segura – iremos a la misión por Dana, por asegurarle una vida alejada de la guerra, es el legado que deseamos para ella y si para ello debemos dejarla e ir a pelear por ella, su padre y yo lo haremos sin dudarlo
- ¿pero con quien la dejaran? –
- Como zentraedi solo puedo confiar en otros zentraedi para tener la seguridad de que la cuidarán hasta la muerte, así que le he pedido a Bron, Ricco y Konda que se hagan cargo de Dana y me han jurado que la protegerán de cualquier cosa, ellos le enseñaran a defenderse de cualquier amenaza, le enseñarán a no olvidar su sangre guerrera.
Me puse de pie inquieta de conocer las intenciones de Miriya, no podía dejar de sentir sienta responsabilidad por su decisión y aunque trataba de evitarlo no podía dejar de pensar en Dana alejada de sus padres, tenía casi diez años pero seguía siendo una niña – Miriya creo que debes pensarlo detenidamente, sabes cuales son las posibilidades de integrarte a la flota, sabes que podríamos no regresar nunca
- Si no regresamos sabré que en casa dejé una semilla para el futuro -
Sus palabas me hicieron eco en el corazón y en la cabeza, todo ese tiempo me había concentrado en lo que estábamos consiguiendo como misión, como militares, pero no me había puesto a pensar ni un solo segundo en lo que representaban emocionalmente y Miriya lo había dicho de la mejor forma posible, los militares más experimentados nos íbamos en una misión sin posible retorno buscando proteger nuestro planeta, sabiendo que en casa dejaríamos semillas que tarde o temprano florecerían y lucharían por defender nuestra humanidad.
- Te ves preciosa - Rick apareció detrás de mi con la camisa lista y con el moño del Tux aun sin terminar, me gire para poder ayudarle y sus labios se estamparon con los míos mientras me atraía fuertemente por la cintura
- Tranquilo General - dije en tono juguetón - que no pienso estropear la tortura de haber estado casi tres horas en la estética para que lograrán hacerme este peinado
Rick sonrió más mientras yo empezaba anudar el moño en su cuello
- Seré la envidia de la noche, llevare de mi brazo a la mujer más bonita de toda la flota - cuando terminé con el moño intenté acomodar su cabello, pero aun con todo y el gel esos cabellos eran rebeldes y desgraciadamente se los había heredado a nuestro hijo que justo en ese momento decidió llorar para avisarnos que ya había despertado de su siesta.
Caminé hasta su habitación con Rick pegado a mis espaldas y cuando llegamos y Roy nos vio, detuvo su llanto - ¿Ya has despertado pilotito? - Rick lo tomó en brazos mientras mi pequeño bebe empezaba agitar sus manos de forma desesperada dejando claro que deseaba que yo lo cargara - Este hijo tuyo, tiene mamitis - dijo Rick mientras me lo pasaba
- Es que es como su padre - dije mientras le daba un beso en sus mejillas - quiere toda la atención de la mujer de la casa - Regresamos hasta la sala y me senté sobre el sofá con Roy jugueteando entre mis brazos. A sus diez meses ya empezaba a ejercitar mucho sus piernas, señal de que no tardaría en empezar a caminar.
- A ¿que hora llegará Dani? - Rick miró su reloj de muñeca, faltaban dos horas para que iniciara el concierto y aun teníamos que trasladarnos hacia el auditorio
- Me dijo que a las nueve - hable distraída mientras intentaba peinar el cabello de mi hijo
- Tendrás que portarte bien campeón - Rick se sentó a lado de nosotros y le habló a Roy mientras este lo veía de forma curiosa - No queremos que Dani se arrepienta de ir con nosotros a la expedición y debo advertirte que tu madre sin ella se vuelve un demonio - giré mi rostro con una mirada llena de indignación, pero la verdad era que Rick tenía razón. Dani se había convertido en mi mano derecha
- A veces me preguntó si tomé la decisión correcta - Rick me volteo a ver con rostro preocupado - Cien mil personas están siguiéndome en esta misión y de esas cien mil personas me estoy llevando también a los dos hombres más importantes de mi vida - acerque a Roy y le di un abrazo a su pequeño cuerpecito - yo quiero lo mejor para él, no quiero equivocarme - sentí la mano de Rick envolver la mía
- Esas cien mil personas están dispuestas a seguir a una mujer como tú - lo sentí besar el dorso de mi mano - estás haciendo lo correcto y no dudes ni un segundo que todas las decisiones que hemos tomado han sido por el bien de nuestro hijo - escuchamos el timbre, Dani ya había llegado.
- Ya llegó tu juguete nuevo pilotito - sonreí mientras abríamos la puerta y la primer oficial del Sdf3 entraba con su sonrisa traviesa y saludaba directamente a Roy
- Pequeñito ya llegue - lo tomó de mis brazos y le dio un fuerte beso
- Calculo que llegaremos alrededor de las doce - dije mientras tomaba mi bolso - mañana nos espera un largo día Comandante Stewart - Dani me sonrió ampliamente
- Tómense el tiempo que quieran - nos vio con ojos llenos de picardía - después de todo es nuestra última noche en la Tierra y yo estoy más que encantada de pasarla con este bodoque - dejó su mochila en el sofá - ya váyanse, escuché que el tráfico para el auditorio está pesado - le di un abrazo a Dani y otro beso a Roy
Cuando llegamos al auditorio una cantidad enorme de fotógrafos y reporteros se encontraban entrevistando a los jefes de estado, políticos y militares que iban llegando, acepté dar una entrevista rápida para agradecer a todas las personas que asistirían esa noche al concierto de despedida. Luego de casi media hora de estar fuera del auditorio logramos llegar al área destinada, tomamos asiento mientras una mesera nos ofrecía algo de beber. Pedí una copa de vino blanco y miré el reloj, faltaban cuarenta minutos para que iniciara el concierto y mi presencia ahí no era precisamente por pura atención a la invitación de Minmey.
- Voy al tocador – le dije a Rick suavemente
Salí del palco en el que estábamos y me dirigí a un lugar en específico. Mientras caminaba por los pasillos del auditorio, me topaba con personas conocidas que me hacían un gesto de saludo. Cuando llegue a mi destino y me tope con la gente de seguridad estos de inmediato se cuadraron ante mi - Me gustaría hablar con la señorita Minmey por unos minutos ¿será posible? - ambas personas me sonrieron y entraron al camerino para anunciar mi llegada.
Cuando entré al camerino Minmey estaba sentada en un especie de Loveseat y su rostro no pudo ocultar la sorpresa por verme ahí
- ¡Lisa, que gusto verte! - se levantó y me dio un abrazo - Adelante - sonreí también y observé el lugar, estaba repleto de flores
- Veo que mucha gente te extrañara - dije acercándome a uno de los arreglos para poder tocar con mis dedos uno de los tulipanes.
- Es una locura - dijo mientras regresaba al espejo y se retocaba los labios - Estoy nerviosa - se acercó mas al espejo, mientras observaba fijamente su reflejo - Dicen que hay más de veinte mil personas - regresó su atención a mi - Jamás había dado un concierto tan grande
- Será un gran concierto de despedida – contesté segura
Caminó hasta el frigo bar tomo dos botellas de agua y me ofreció una - Parece que fue ayer que terminamos a la deriva en el Sdf-1 – dijo melancólica – Han pasado tantos años y tantas cosas….¿cómo está el pequeño Roy? – preguntó tratando de no demostrar la tristeza por el hecho de hablar de un hijo de Rick que no era suyo
No todo en ella era malo, a su forma había luchado con nosotros contra los zentraedi, se había metido al centro de las batallas para dar esperanza y apoyo a todos lo que enfrentábamos la cara más oscura de la guerra; mi problema era que ella nunca dejaría de amar a mi esposo.
- Roy esta bien, creciendo a pasos agigantados – contesté con una voz un tanto más fraterna
- Es un bebé bellísimo – contestó respirando profundamente – Tiene los ojos de su padre
- Vine aquí para desearte suerte en el concierto - tomé de la mesa de centro un flyer promocional del concierto – Tu nombre esta ya inscrito en la historia
Minmey parpadeo confundida - Gracias por haberme aceptado en la expedición –contestó un tanto tímida - Se que hemos tenido diferencias en el pasado, pero créeme cuando te digo que deseo que tu y Rick siempre sean felices – sonreí de forma cortes – Rick es una persona muy importante para mi y me alegra saber que lo haces feliz
Respiré profundamente y busque su mirada – Minmey, no soy una mujer de rodeos - dije mientras la observaba directamente a los ojos - y hace tiempo que quiero dejar algo claro entre nosotras dos - ella hizo una mueca extraña con la boca - así que lo diré solo una vez, fuerte y claro - su mirada se tornó un tanto apática mientras yo misma recordaba esas mismas palabras que mi padre había pronunciado tantos años atrás cuando se enteró de mi relación a escondidas con Karl - Si vuelves a intentar acercarte a mi marido o intentas interferir en la tranquilidad de mi familia me encargaré personalmente de sacarte de mi flota, te lo advierto, como mujer y como Almirante en jefe del Sdf3 - la vi tragar saliva mientras sus ojos azules se encontraban con los míos. Pude ver como sus ojos se llenaban de lágrimas, dejé la botella de agua en la mesa de centró y me encaminé hacia la puerta - Mucha suerte Minmey, siempre he reconocido que has sido una gran inspiración para las fuerzas Robotech - salí del camerino con un peso menos encima y con la tranquilidad de que al fin luego de años de constante amenaza le había marcado un limite.
Cuando regrese Rick se encontraba platicando con el General Howard Kietch que había resultado ganador en las elecciones para suplir mi lugar y aunque no estaba satisfecha con el resultado el futuro de la RDF en la Tierra ya no estaba en mis manos; lo salude formalmente y con un gesto educado se retiró del palco para ir al suyo.
- ¿Por que tardaste tanto en el baño? - le di un beso en los labios y me senté a su lado
- Solo quería ver que todo estuviera en orden – dije mientras bebía un poco de vino para aclarar mi garganta.
Las luces se apagaron, la gente enloqueció y empezó a gritar el nombre de Minmey de forma frenética, unos segundos después se escuchó la nota de un piano marcando un ritmo… y cuando la espera parecía que sería eterna, se empezó a escuchar la entrada de "We will win" todos volvieron a gritar y Minmey apareció en el centro del escenario con luces parpadeando en todo el lugar cantando la canción más emblemática de la guerra Robotech.
Era curioso como esa canción también había influido en mi vida. No se podía escucharla sin recordar la destrucción que se vivió esa tarde en que ella la cantó por primera vez. Era imposible para mi no pensar en los gritos que mis compañeros de puente dieron cuando el ataque cayó sobre la base Alaska, era también imposible no recordar a mi padre despidiéndose de mi a través de la video comunicación. Sentí mis ojos arder…esa noche se habían perdido millones de vidas, pero era esa misma canción la que había motivado a través de una simple frase a todos los soldados y pilotos que pelearon por nosotros durante la batalla, y ahora, esa misma canción me despedía de la Tierra y también me motivaba y me daba fuerzas para creer que la misión que yo estaba dirigiendo valdría la pena.
Cuando terminó la canción ella agradeció a todos por estar ahí y en un gesto de respeto hacía mí, giró su rostro hasta donde estábamos Rick y yo y levantó una de sus manos
- Quiero que todos le den un aplauso a la Almirante Hayes - me sonrió – No solo le debemos la reconstrucción de nuestras vidas sino la lucha por un futuro seguro en donde nuestros hijos y nietos puedan conocer la libertad que nuestros padres conocieron, yo confío ciegamente en ella y deseo que todos ustedes lo hagan también - escuché un fuerte aplauso que me llegó al centro de mi corazón, le sonreí de vuelta y supe que en aquel instante por fin llegábamos a una conciliación. Ahí terminaba la historia del triángulo amoroso entre Minmey, Rick y yo, ahí nos despedíamos de todos los malos recuerdos y nos erguíamos para enfrentar el futuro juntos, hombro con hombro.
- ¡Ahora, disfrutemos de esta noche juntos! – gritó regresando al centro del escenario para empezar a cantar "Time to be a Star" seguido de "to be in love"
El concierto duró poco menos de dos horas, no hubo ni un solo instante en que la multitud no enloqueciera por las canciones de Minmey, luego de despedirnos de las personas que nos acompañaron en el palco durante la presentación Rick y yo salimos del auditorio tomados de la mano. Subimos al auto y pude notar luego de unos minutos que no íbamos en dirección nuestra casa
- Rick ¿a donde vamos? - de respuesta solo recibí una sonrisa y conociéndolo tan bien sabía que no le arruinaría la sorpresa, así que opte por echar mi espalda sobre el respaldo del asiento y dejar que el viento revolviera mi cabello.
Logré relajarme tanto que me quede dormida, desperté hasta que sentí como el auto se detenía y escuchaba como Rick bajaba del el y me abría la puerta del copiloto
- ¿Donde estamos? - me incorporé y mire alrededor un tanto desubicada; Rick volvió a sonreírme, tomó mi mano, me ayudo a salir y me guio para que camináramos hacia un sendero a un costado de la carretera, caminamos unos diez o quince metros y saliendo de unos arbustos frente a nosotros se podía ver a toda ciudad Macross iluminada por las luces de la noche y cubierta por estrellas.
- Quería que te despidieras de tu querida Ciudad Macross – contestó abrazándome por la espalda mientras mis ojos empezaban a llenarse de lágrimas
- Gracias - alcance a decir con la voz quebrada por el remolino de emociones que era mi corazón, Rick me acercó más y me abrazo tiernamente mientras yo en la intimidad de nuestra relación dejaba salir un poco de llanto producido por saber que quizá esa sería la última vez que vería Macross.
- Tengo miedo de que no logremos regresar - dije en un susurro - Tengo terror que Roy jamás pueda ver lo que nosotros vemos ahora - lo sentí acariciar mi espalda lentamente mientras su rostro se acercaba hasta el mío
- La posibilidad de que no regresemos existe y tu mejor que nadie lo sabe - tragué saliva en cuanto lo escuche decir las mismas palabras que yo misma le decía a todas las personas que solicitaron unirse a la misión- Pero aunque no logremos regresar nos aseguraremos de que Roy sepa de donde viene, de sus ancestros, de la sangre militar que corre por sus venas, del talento innato que tendrá para volar como todo los Hunter antes que él
Me abrace a Rick con todas mis fuerzas - Te amo – dije llena de sinceridad – No podría desear a mi lado a nadie más que tu para pasar nuestro último día en la Tierra – el me sonrió y me atrajo con fuerza para hacerme sentir su aliento sobre mi boca – Sepa entonces Almirante que deseo pasar mi último día cubierto por su piel – continuo mientras empezaba a bajar el cierre de mi vestido y me hacía caminar en pequeños pasos hacía atrás hasta quedar recargada sobre el cofre del vehículo - ¿Aquí General? – dije mordiendo el lóbulo de su oreja probando que dejara salir un pequeño gemido – Las estrellas y la mujer que todos desean – respondió bajando el tirante por mis hombros – Estoy por cumplir la fantasía que todos los hombres tienen durante la adolescencia….
- Con gusto piloto – dije antes de sentir su peso sobre mi cuerpo…
Mirar mi reflejo en el espejo con detenimiento antes de salir era un hábito que se había clavado en mi desde los tiempos en que yo fui una cadete. Era un ejercicio que me hacía a mi misma para nunca olvidar de dónde venía y como había luchado para llegar hasta donde estaba; era en momentos como ese que me daba cuenta cuanto había avanzado mi vida y cuanto me había alejado de la chica que una vez soñó con ser pianista profesional y formar un hogar tradicional.
Me sentía satisfecha, era sin duda alguna el mejor momento de mi vida. Mi cuerpo no era el mismo, había cambiado, había traído vida a este mundo y eso me hacia sentir orgullosa; mi rostro definitivamente no era el mismo, era maduro y algunas líneas de expresión empezaban a tintarse sobre mi piel, mi cabello recogido como siempre hacia atrás como lo marcaba el reglamento para eventos oficiales tenía ya algunas hebras platinadas, y aún así me gustaban los cambios que observaba, me parecía que ese reflejo era justo el que necesitaba para calzar el puesto de comandante de la flota Sdf3.
- Almirante Elizabeth Hayes Hunter - dije suavemente mientras rozaba con los dedos las medallas
Medallas que se habían acumulado a lo largo de veinte años, unas por misiones exitosas, otras por escalar en la carrera militar y otras que eran las que mas me dolían y pesaban por simplemente haber sobrevivido.
Salí de la habitación y me encontré con Rick pulcramente uniformado esperándome en la puerta con Roy en brazos, ahí a unos metros de mi estaba concentrada la razón de mi vida y mis esfuerzos, tome a mi pequeño hijo entre los brazos y besé dulcemente a Rick
- ¿Estas lista? - preguntó intentando buscar algún rastro de arrepentimiento
- Nunca había estado mas lista - dije llena de seguridad - abrace a Roy y salimos de la casa para entregárselo a la nana y equipo de seguridad que lo llevarían a nuestra nuevo hogar dentro del Sdf3.
A nosotros ya nos esperaba el chofer con el vehículo oficial de la RDF, una limosina negra blindada por todos lados con los escudos oficiales en la carrocería, nunca me había gustado transportarme en el y solo lo había usado durante ceremonias oficiales o visitas de estado en la que la formalidad era prácticamente inevitable; tomé asiento del lado derecho y busqué los guantes blancos que usaría en la ceremonia de despegue.
El trayecto lo hicimos en silencio, Rick y yo de alguna manera nos permitimos observar los detalles de la ciudad por última vez, en ciertos tramos y calles empezamos a encontrarnos con grupos de gente ondeando banderas de la RDF y cartelones de despedida que no solo estaban dirigidos a la flota; el chofer tuvo que bajar la velocidad cuando la multitud empezó acrecentarse a medida que nos acercábamos a la base, bajé el vidrio para mirar a los civiles y leer pancartas que se dirigían a mi "La RDF tiene nombre y ese nombre es Lisa Hayes", "Gracias", "Robotech está en la sangre de todos", "Todos la tendremos en nuestro corazón", "Esperamos su regreso", "Hágame un hijo Almirante" leí en voz alta divertida la pancarta de un joven que no parecía tener mas de veinte años
- Te ganaste el corazón de las personas – afirmó Rick apretando mi mano
- Ellos fueron la razón de todo – contesté conmovida mientras por la ventana saludaba a la gente que con enormes sonrisas me despedían de la Tierra.
El vehículo se detuvo en la entrada de la gran carpa que habían colocado para la ceremonia de despegue, Rick tomo su gorro, lo colocó en su cabeza, ajusto sus guantes blancos y respiró profundo antes de salir para después ofrecerme la mano y ayudarme a salir. Respire hondo y salí de la privacidad de la limosina para enfrentarme a decenas de reporteros y fotógrafos que eran contenidos por oficiales de la RDF. El recinto estaba lleno, cientos de oficiales de diferentes sectores de la RDF y GTU habían acudido para presenciar el despegue mas emblemático del siglo, caminé erguida y miré hacia el frente en dirección hacia el pódium que se localizaba al pie del asta que ondeaba la bandera oficial de la RDF. Todos se pusieron de pie cuando subí al estrado y tomé mi lugar en la mesa de ceremonias para dar inicio con la ceremonia que empezaría con los honores a la bandera oficial y con un discurso de mi sucesor al frente de la RDF.
Cuando fue mi turno por primera vez en mucho tiempo no sentí nervios por encarar a la multitud frente a mi, todo lo contrario; me sentí deseosa de verlos y hablar con todos ellos por última vez. Me coloqué detrás del micrófono colocando las hojas de mi discurso y antes de que pudiera empezar hablar, todos ellos, oficiales y civiles se pusieron de pie para darme una ovación de aplausos que me pareció interminable
- Gracias – les dije mirando hacia el frente tratando de grabar aquella escena en mi memoria – Muchas gracias
Respire profundamente para tratar de controlar la embestida de emociones que se me venía encima – "No podrían imaginarse lo conmovida y agradecida que estoy por todas sus muestras de cariño durante estas ultimas horas, soy yo, la que hoy viene a darle las gracias….- la gente volvió aplaudir de forma frenética – No tengo una frase concreta que pueda describir el honor que ha sido para mi servirles a ustedes durante mi gestión al frente de la RDF, durante los últimos ocho años pude durante muchas ocasiones hablar con muchos de ustedes, escucharlos, hacer de sus miedos y sentimientos como propios y sobre todo comprender que lo único que todos nosotros deseábamos luego de la guerra Robotech era sobrevivir. Aprendí de ustedes, civiles y soldados, me hicieron no solo un mejor oficial, sino una mejor mujer. Cuando entré a la RDF hace casi veinte años trataba de descubrir quien era yo y que deseaba ser, buscaba un propósito en la vida….y fue hasta que me vi envuelta por esa devastadora guerra que entendí que los cambios los detonaríamos nosotros mismos, somos ustedes y yo los que deben demandar bienestar para nuestros hijos y para nuestro planeta. Hace diez años luego de la batalla contra Dolza perdimos las esperanzas, creíamos durante meses que la naturaleza había condenado a nuestra raza, parecía que estábamos destinados a extinguirnos y ver ante nuestros propios ojos la destrucción de nuestro planeta fue la prueba que necesitamos para conocer la fragilidad de nuestra raza. Yo misma desee morir mientras escuchaba las explosiones en la base Alaska…pero las voces de los oficiales que lucharon frente al enemigo me impidieron bajar la cabeza y rendirme. Esta nave que está detrás de nosotros, es el resultado de todos nuestros esfuerzos como civilización, es la representación de nuestra unidad, de nuestra fe, del sueño de llegar hasta donde jamás creímos sería posible. Me voy con la esperanza de dejar semillas en todos ustedes, con la seguridad de que se quedarán oficiales que seguirán velando por nuestros preceptos más básicos dentro de la milicia: proteger, resguardar y defender – los aplausos empezaron de nuevo acompañados de voces coreando mi apellido – Tengan la seguridad que no me rendiré y que daré la vida misma para cumplir nuestra misión y para regresar el Sdf3 a casa, gracias y que Dios bendiga a nuestro planeta
De frente al público intenté memorizar aquel instante; los sonidos, los rostros de la gente, la energía que emanaban y me abrazaba de forma silenciosa, era eso lo que yo deseaba llevarme en mis memorias al dejar la Tierra, me iba solo con la satisfacción de haber dado todo de mi para servir. Y fue así, que esa imagen mía de frente al publico parada en posición de firmes haciendo una venía militar con las mejillas húmedas por las lágrimas derramadas se convirtió en una de las fotografías más emblemáticas de la historia Robotech.
Cerré mis ojos tratando de agudizar mis sentidos, sintiendo bajo mis manos el frío metal de la silla de comando, respirando pausadamente mientras las voces de los oficiales del puente se mezclaban unas con otros y fue en ese preciso instante, en que los oficiales del puente estaban listos para el despegue que noté que todos ahí reuníamos una misma emoción, una emoción que nos calentaba el alma y nos daba esperanza para enfrentar lo que viniera. Sentí a mi lado la presencia de los fantasmas de mi pasado, todos ellos apretando mi hombro con fuerza como si con ese gesto intentaran ayudarme a soportar el peso de la flota entera, mis padres, Karl, el Almirante Gloval, Claudia, Roy, las chicas del puente, todos estaban ahí conmigo, en el momento mas importante y trascendental de mi carrera.
Respire profundamente y me dispuse a enfrentar mi presente, con fe, con fuerza - ¡Despeguen! - dije en un tono claro y lleno determinación y como si mi voz hubiera sido la chispa que daba la fuerza a la pólvora, el Sdf3 rugió sonoramente levantándose orgulloso e imponente, los escuadrones empezaron a surcar el cielo mientras que la multitud se despedía de nosotros con lágrimas en los ojos. Gire mi rostro hacia uno de los ventanales del puente y pude ver a lo lejos a mi amado Skull Uno, orgulloso y listo para su próxima misión….regresé mi mirada al frente y comprendí que mi destino por fin me había alcanzado.
Con todo mi amor para ustedes,
Renee.
