Hola, solo decirles que hoy vi la película por segunda vez y me gustó un poco más. Ta nada, solo eso. Pero sigo pensando que la uno es mucho mejor. Ya saben de qué película hablo. Aviso que este capítulo tiene una parte LEMON. Para los que no saben lo que es, eso mismo, ya van a darse cuenta o directamente no lean esa parte. (Aviso que es la primera vez que escribo sobre algo así, y no sé si lo hice bien) *sonrieincomodamente*

Tengo resfrío y me siento más o menos, así que esto va ser rápido, e igualmente gratificante. ¡Les mando besos a todos!

Reviews:

EloraP: Gracias por el aviso. Supongo que el Word me corrigió escarlata por esmeralda… a veces me completa las palabras solo. Todo es culpa de Hydra por supuesto. Si Bucky te gusta y SebStan también, este capítulo va a ser tu perdición ;) Espero que hayas visto la película. Besos.

P.d: ¿has visto que Seb ya está en el cast de Civil War? Y ya empezaron a filmar, en Atlanta… Y hasta subió una foto a Instagram OMG *sonidoinhumano* *movimientosdefangirl* *Se da cuenta que Bucky, Tony Stark y Vision van a estar en la misma película y muere de un ataque cardiaco* ¡TA BASTA!

Deniss Moreno: me alegro de encontrar a alguien tan rara como yo. Pero ta, la peli me gustó mucho… Esperaba más. Me alegra cantidades astronómicas que te guste mi fanfic. Yo disfruto mucho escribiéndolo. E imaginarme todo con detalle es genial. Muchos saludos.

Liz Rogers: Señora Rogers, yo también respeto su opinión, me disculpo por el spoiler y le extiendo mi profunda gratitud por no odiarme XD Me alegro de que hayas captado todo. ¿Y la visión de Lucy? Espero que este capítulo te guste también y te haga reír. Ya sé que no hay mutantes, pero yo quería mutantes en la MCU *cryeslikeababy*

Nastinka: Eres mi lectora más sufrida, y por eso voy a rezar por ti. XD Que bueno que te devolvieran el móvil/celular, o como sea que lo llamen en tu país. Me parece mal que no te dejen ir a ver una simple película. Y espero que logres verla lo antes posible. Espero que te guste mucho y la pases genial. Me gustó hacer las visiones y ver sufrir a Bucky por la 'muerte' de Lucy. Es como que con ello inconscientemente se quiso acercar a ella. Y tal vez la ayuda de cierta inteligencia artificial tenga que ver con ello. Las reacciones de los dos son para no perdérselas. Bueno dejo esto por aquí… que van a aparecer un té y unas galletas si te sigo hablando/escribiendo. Besoteee!

Bueno, déjenme dormir y…

Enjoy!

(Tengo sueño)


Capítulo 35

'Here's the thing about being under mind control, the part nobody talks about…

That you're still there.

Some small piece of you is awake watching.

Like being a passenger in your own body.

You struggle to break free… But you lose… Over and over again, you lose.

And it makes whatever you're forced to do that much worse'

Natasha Romanoff, Rehabilitation

Shield Agent: Clint Barton.


'Bucky Barnes wasn't gone

He was still there.

Deep down fighting

to come to the surface'

Steve Rogers to Ex-director Fury.


Lucy pov

No podía pensar bien, y era más que entendible. Recién me acababa de despertar de un sueño muy profundo. Por suerte no había tenido pesadillas ni nada, entonces cuando abrí mis ojos y vi lo que sucedía a mí alrededor, me costó creer y entender que pasaba. Lo primero que hice, fue preguntarme si no había salido de un sueño para entrar a otro, y aunque tenía toda la pinta de serlo, no lo era, lo podía sentir.

Lo segundo que hice fue gritar, lo tercero fue preguntarme, -ya teniendo asumido que no era un sueño-, que hacia mi novi-Bucky, compartiendo mi cama. Y no pasé por alto que cuando terminé de gritar y luego de que Bucky se levantara rápidamente del suelo,- con un movimiento fluido-, que la mata de pelo marrón que había visto allí, era en realidad un pequeño perro, y que al asustarse, había comenzado a ladrarme.

Miré hacia todos lados, preguntándome con todas las palabrotas que podía conocer: ¿que… pasaba allí?

-¡¿Qué mierda pasó aquí?!- Pregunté, mientras estaba sentada en mi lado de la cama y subía las sabanas hasta cubrir todo mi pecho -el cual solo tenía un top de gimnasio.-

Bucky se volvió a sentar en la cama, dándome la espalda, luego de darme una de sus miradas extrañas y oscuras. Él siempre iba por ahí, con esa mirada emo que te daba a entender que estaba teniendo pensamientos oscuros y secretos.

Puso sus codos apoyados en sus muslos y sus manos rascaron sus ojos, parecía muy cansado, y malhumorado.

Estaba sin remera, camisa o cualquier otra cosa, mis ojos no miraron ni a su torso, ni a su brazo metálico,- aunque su brillo reflejaba la luz del amanecer que venía desde la ventana y me ponía un poco ciega-, y solo se dirigieron hacia su cara. Esta, estaba oculta por sus manos.

-¿Por qué estás en mi dormitorio, Lucy?- preguntó con voz cansada entre sus manos. No vi la cara que me ponía, ni ninguna expresión, era como si tuviera una máscara.

Aunque no me pudiera ver le hice una cara de completo asombro. ¿Lo que?

-¿Perdón?- Pregunté con sarcasmo.- Este es MI dormitorio.- resalté la palabra 'MI'.

-No, no puede ser, ¿qué haría yo en tu dormitorio?- Preguntó el a sí mismo, sacándose las manos de su cara. Miró a su alrededor. En sus ojos creció un susto o una absoluta inseguridad. Hacía poco que habíamos comenzado a hablar de nuevo. Y aunque no nos habíamos peleado, todavía las cosas seguían un poco frías. Nunca habíamos estado en un lugar solos mucho tiempo, y menos hablamos sobre algo, mientras estábamos solos, ninguno quería comenzar a pelear.

Yo dejé de mirarlo y me di cuenta de que el perro, que por alguna razón, estaba allí, había dejado de ladrarme y ahora me lamía uno de los dedos del pie. Me hacía cosquillas, pero no lo demostré.

-Y lo más importante de todo. ¿Qué carajos está haciendo un perro en mi dormitorio?- pregunté a Bucky, mientras señalaba la pequeña bola de pelos. Era pura dulzura. En cambio Bucky, demostrando sus nuevos sentimientos, solo demostró frialdad y descuido.

-Es ella, y es un dolor en el culo, debió escaparse de mi dormitorio, cuando… cuando salí para ir a la cocina.- pareció tratar de hablarme de algo, pero luego se decidió por no hacerlo. Yo no dije nada.

Me destapé, pues era una estupidez taparme en frente de él, y le hice señas al perrito para que me notara.

-Hey, pequeña, ven con mamá… No dejes que este viejo malhumorado te trate mal.- Bucky negó con la cabeza, no se podía creer que la perra se llevara tan bien conmigo. Le estaba lamiendo la mejilla y ella se rio un poco. Me puse incomoda cuando vi que James me miró por un rato, sin pestañear, ni siquiera una vez.

Me rasqué la garganta audiblemente y el pestañeó. Como todo un caballero, no miró hacia mis shorts super cortos, sino que miró para la gran ventana cuando evitó mi mirada.

-¿Cuál es su nombre?- Le pregunté curiosa a Bucky, la perrita levantó una patita y me chocó los 5 con ella. Era un amor.

-Mejor que no lo sepas…- Yo dejé a la pobre mascota entre las sabanas, pues la había tenido en mis brazos todo este tiempo, y lo miré con ironía en mis ojos.

-Oh… Ya comenzamos otra vez… 'Soy Bucky, y soy genial porque tengo secretos'- Imité la voz de Bucky, solo que un poco más femenina. El rodó los ojos.

-Ya basta.- dijo con la voz en un suspiro, bien bajo, que solo yo puede escuchar.

-'Soy tan oscuro, me desprecio a mí mismo, tengo secretos y mi viejo amigo, el soldado de invierno es el único que los sabe…'

-¡Ya basta!- me alertó un poco que levantara el tono, dejara de mirarme y agachara la cabeza, pero no me di por vencida, quería que surgiera el otro, que saliera algún sentimiento, el que fuera, de él.

-'Soy tan interesante, caí de un tren, pero no me morí, y tengo un brazo de metal y no le cuento el nombre de mi mascota a nade, porque es super secreto…'- quería seguir imitando su voz, pero algo sucedió que no me dejó seguir y asustó cada fibra de mi cuerpo.

-¡YA BASTAAAAAAA!- Gritó muy enfurecido, Bucky, me tomó por los brazos y me tiró en la cama con un sonido sordo, pensé que la cama se iba a desmoronar, cuando sentí el enorme cuerpo suyo, encima del mío. Sentí sus dos manos aferrándose fuertemente en mis ante brazos, seguramente luego tendría machucones por todos lados. No es que no los hubiera tenido antes. Su brazo de metal era el peor, ese tenía el poder para machacarme los huesos, y se sentía muy helado.

Nos miramos a los ojos, yo no podía negarlo, estaba un poco nerviosa y muy asustada. El siempre había tenido más calor corporal del normal, e irradiaba más ahora. Estaba furioso, sus ojos eran más oscuros de lo normal, cuando me miraba a mí. Era así como me imaginaba al otro. Y en mi cara se extendió una sonrisa. Lo había logrado, allí estaba 'invierno'- como yo lo nombraba en mi mente.-

Prontamente el pareció arrepentirse y cerró los ojos, los arrugo, como si estuviera sufriendo millares y luego se levantó de encima de mí. Sentí frío al instante.

-Lo siento. No tendría que haberte atacado… pero tú lo querías, ¿no es así?- se volvió a sentar mirando hacia una de las paredes color amarillo patito- regalo de Stark.-

-Era una prueba o algo así, si… Sabes que somos amigos, me puedes contar todo lo que necesites, pero ya me estoy hartando de los silencios y…- me masajee la frente con desesperación.

-¿De verdad somos amigos?- Preguntó el, con un poco de esperanza velada en su voz, pero que no se me escapó.

-Claro, somos como esos amigos que no se ven nunca, pero sabes que siempre estarán allí para ti… ese tipo… de amigos.- asentí, luego de encoger los hombros.

El solo asintió. Ahora no parecía tan abstraído a sus pensamientos. Sus ojos tenían un poco de brillo, considerando como era él. Dejé salir un gran suspiro y él se giró para mírame mientras yo me volvía a acostar, me ponía los brazos atrás de la cabeza, y lo miraba muy seriamente.

-¿Qué sucedió realmente, Buck?- le pregunté, tratando de que él se abriera un poco a mí. Era extraño que apareciera en mi cuarto, una noche random y se acostara en mi cama. Él siempre tenía sentidos muy avanzados. El sentía perfumes, el sonido del corazón de alguien, los pasos e incluso algunos sentimientos, con solo mirar a los ojos. Era muy astuto e inteligente, por eso me preocupaba que se hubiera equivocado de dormitorio.

-Lo de siempre… pesadillas.- contestó mirando al suelo, sin mirarme a los ojos. Estaba encorvado, parecía realmente poseer todos esos años biológicos que tenía, de un momento para otro. Me preocupé cada vez más.

-¿Pesadillas? ¿Del pasado?- yo sabía cuáles eran las pesadillas del pasado, aunque nunca me las había contado en profundidad, sabía que le dolían mucho. Siempre se había levantado gritando y sudado cada tantas noches, cuando vivíamos juntos, hacía ya unos meses.

-No… Estas no eran del pasado, eran más como pesadillas o… Visiones.- dejó de hablar y parecía volver a levantar ese muro entre él y yo. Yo lo miré y dejé el tema. Siempre había sido así, pocos detalles, yo quería oír más de lo que el compartía, él se alejaba más cada vez que ella trataba de sacar el tema… Exasperante.

-Pffff… Ahora crees que tienes visiones, deja algo para los demás, Barnes.- Su apellido y mi voz dura salieron sin querer, nunca había estado en el ejército, pero soné como si lo hubiera estado, el subió su mirada sorprendida hacia mí. Yo rodé los ojos, mientras a él le crecía una sonrisa que me quito el aliento.

Yo estaba un poco triste. No habíamos avanzado, esto solo me hacía acordar a cuando estábamos saliendo y él se cerraba y no compartía sus cosas conmigo. Antes de que viniera Steve al café y me hablara sobre Bucky, no había sido todo rosas y cenas a la luz de la luna.

El a veces no dormía, aunque al principio dormir a mi lado le servía como escudo, eso había dejado de pasar y las pesadillas llegaban de todas formas. Pero siempre venía a mí, aunque no habláramos mucho y fuera más físico que emocional, siempre había estado para él.

-Solo tuve unas pesadillas y luego fui a la cocina y quise volver a mi cuarto…- sus cejas se juntaron, mientras miraba a mí alrededor con perplejidad- pero parece que no era mi cuarto.

Bostecé sonoramente. La perrita camino hasta mi costado y se acurrucó allí. Era cliente y peluda.

-¿O sea que no tienes más de las otras pesadillas?- le pregunté, tanteando el terreno. Por otras, me refería a las de su pasado, las del viejo Bucky, y las del soldado.

El negó con la cabeza.

-Luego de ir a la maquina esa de Stark, me desbloquearan cada trabajo de Hydra y que mis recuerdos volvieran, no tengo más de esas pesadillas.- pero no dijo nada más.

-¿La máquina esa, la construyó Stark?- le pregunté para cambiar de tema.

Él se volvió a meter en la cama, pero sentado, mientras miraba al techo.

-No, era de Hydra, y luego fue de Shield y después se la dieron a Stark.

-Vaya…-¡Wow! - ¿entonces funciona?

-Sí, bastante bien, diría yo.- Una sonrisa falsa se extendió por su boca, de esas que no llegaban a los ojos.- ¿y tú? ¿Sigues teniendo pesadillas?

-Si…- me rasqué la oreja, estaba atormentada por mis pesadillas. Pero no tenía a nadie para hablar sobre ellas. Me moví incomoda.- son como flashes de… cosas.

-Sí, recuerdo como son… deberías usar la máquina, Stark será de lo más feliz si lo haces.

-Lo pensaré… ¿Y tú?- Se giró para mirarme directamente a mis ojos, no los desvié.

-¿Y yo qué?- preguntó, inseguro.

-¿Tu estarías de acuerdo si usara la maquina?

-No solo eso, estaría contigo allí, si me necesitas… para eso están los amigos, ¿no es así?

-Okay… El día que la use, te iré a buscar para que me acompañes, ¿sí?

El asintió, muy serio y volvió a mirar hacia el techo. Yo me sentí muy consciente de que estábamos solos y de que el único calor que sentía era el de la mascota aferrada a un lado de mi cadera. Sonreí un poco y miré hacia la perrita.

Le rasqué atrás de la oreja e hizo un sonido de satisfacción.

-Tendrías que seguir el ejemplo de tu mascota sin nombre…- Sentí una risa profunda a mi lado, Bucky se movió y de repente tenía su cara a solo unos centímetros de la mía. Me miraba desde arriba. Tenía una barba de unos cuantos días, la cadena del ejército,- gracias a la gravedad- caía hacia mí y me pegó en la nariz, lo que me hizo reír un poco y hacer una cara patética, al cerrar los ojos instintivamente.

-Eres tan…- Me murmuró James en un susurro que me aceleró el corazón. Él lo escuchó desde donde estaba y sonrió más fuertemente. Su mano derecha se movió y yo cerré los ojos.

Su mano acarició mi cuello, y pulgar subió desde mi cuello, a mi labio inferior y yo respiré por mi boca abierta. Necesitaba tanto esto.

Se movió rápido, -como un rayo, tanto que sentí viento mi lado- y luego su pesado cuerpo estaba sobre mí. Abrí los ojos nuevamente y vi que entre sus pestañas estaban esos ojos de cazador. Oscuros, tormentosos, intensos, todo en él siempre era intenso.

Soy como su presa y el: el cazador experto. Me sigue mirando a través de sus pestañas y luego baja su cara hacia mi cuello y sus labios trazan besos por donde él quiere. Suponía que eran puntos estratégicos porque me hacían volar. Mi pulso era directamente proporcional a la cantidad de besos y caricias que él me daba.

Siento que mueve su nariz hacia mi clavícula y comienza a olerme sensualmente. Pongo mi mano en su cuello. Su pelo estaba más suave que antes, le llegaba hasta las orejas otra vez y me hacía cosquillas. Su brazo metálico estaba en mi cadera y era tan frío, en contraste con todo lo demás, que le daba más profundidad y mi cuerpo temblaba con anticipación.

También su collar del ejército esta frío y toca mi pecho casi descubierto. Es un momento sexy y mi mente lo guarda en un lugar donde pongo las cosas más fantásticas que me han pasado.

Extraño tanto estar con él. Extraño el calor inmenso que siempre irradia a mi lado. Sus besos y las pequeñas cosas que me dice, algunas de las cuales no entiendo, porque es en ruso. Y los pequeños quejidos que salen de su garganta.

El levanta la cara otra vez y comenzamos a besarnos con hambre y sin descanso. Lo siento sonreír sobre mi boca y yo me contagio. Su mano de metal sigue aferrada en mi cadera y me levanta un poco de la cama. Mis manos comienzan a trazar formas con mis dedos en sus cuadrados músculos del pecho y del abdomen.

Era como si el fuego conociera la gasolina por primera vez. Todo se estaba prendiendo fuego y no paraba, nunca paraba. Saciarse no era una opción entre nosotros.

Levanto una de mis piernas y la enrosco firmemente en la parte de atrás de su cadera y descansamos otra vez en la cama con un golpe sordo.

Seguimos besándonos. Empieza a decirme cosas al oído que me dejan desesperada y con las mejillas rojas.

La intensidad sigue subiendo, me tironea del pelo y me aprieta cada vez más y más.

Él era un poco vulnerable durante esos momentos. Siempre parecía sacar toda esa ira, pero era muy intenso, tanto que me hacía perder la conciencia.

La ropa que teníamos desaparece y me besa todo el cuerpo. Se siente tan genial cuando estamos así, juntos, tan juntos, pero nunca era suficiente. Y ahí sucede. Lo siento ya en mí, y el fuego comienza a extenderse y devorar todo a su paso.

Más sonidos, y mucho más…Esa vez me decía cosas tan tiernas como:

-Dime si es mucho, es que te sientes tan increíble y a veces no me controlo.

Siempre se controlaba un poco conmigo en sus brazos.

Él era la perfecta combinación entre ternura e intensidad.

Me pierdo a mí misma contra su suave y perfecta boca, una y otra y otra vez. Sé que juega conmigo y lo hace a conciencia y se ríe.

Me mira a los ojos, sin pestañear, parece más que orgulloso de mis reacciones. Debo parecer patética, pero a él le gustan.

El último quejido sale por mi boca, al mismo tiempo que en la de él. Y nos dormimos juntos otra vez, en un largo tiempo.

Cuando despierto es por el ladrido del perro que nos habíamos olvidado que estaba allí. Por Dios, las cosas que había visto el pobre animal.

El sudor se había evaporado y estaba acostada con la cabeza sobre el pecho del ex-soldado.

Comencé a trazar pequeños círculos en su piel y el seguía con sus ojos cerrados. Luego de unos momentos de mirarlo con una sonrisa, sus ojos se abrieron y me miró asombrado de que siguiera con él.

-¿Qué me miras?- le pregunto en broma. El me abraza pero me aparto y me muevo para salir de la cama.

Sigo desnuda, igual que él y tomo una bata de una silla, cerca de la cama y me la pongo sin cerrarla.

Sé que a él le gusta eso y lo tiento, solo un poco, como venganza por sus juegos de ayer.

-¿Te sientes bien? ¿Te lastimé? Ayer fui un poco… agresivo.- Estaba de verdad muy preocupado.

-Tranquilo, James. Todo está bien.- me dirigí hacia el baño de la habitación. – Ve abajo, deben estar preocupados, son las dos de la tarde.

Cerré la puerta, no sin antes mostrarle mis piernas suaves, desnudas y meterme al baño con un salto innecesario.

Lo último que vi fue que él tenía la boca abierta y el deseo animal en sus ojos. Me reí y me di un baño.

Cuando me estaba bañando me sentí mal.

¿Qué había sucedido?

¿Qué había sido eso?

¿Me amaba? ¿O solo me había utilizado para sacarse las ganas?

Desterré esos pensamientos oscuros y Salí de la bañera, tomé una toalla de un estante en la pared y me sequé rápido.

Me vestí muy sencilla y cuando Salí al dormitorio, estaba sola otra vez.

Suspiré audiblemente. Por lo menos me había hecho caso.

Y esperaba que Stark también me hubiera hecho caso sacando la cámara del dormitorio. El había estado de acuerdo, no quería que mi nuevo estrenado tío, me hubiera visto hacer… Lo que había hecho.

En su casa. Con sus sabanas. A la luz del día. Con el asesino de sus padres. El cual tenía 99 años.

Si, lo se… Es más fácil cuando no piensas en ello.

Pero es que él estaba para partirlo como un queso.

-¡Mierda!- grité a nada en particular. Patee una de las sillas, la cual voló hacia una pared contraria y se hizo pedazos.

Me decidí a bajar, aunque no estaba para entablar conversación con humanos, lo hice. Me miré en el espejo del ascensor. Mis mejillas seguían rojas a pesar de la ducha y tenía pequeños chupones en el cuello. Maldije el día que me encontré a James en el callejón. Estaba tan enojada que tenía ganas de dar los puños contra el vidrio.

Pensaba que la cocina estaría vacía, pero no. Era la hora de almorzar y todos estaban allí. Menos Sam, Thor y Bruce, todos estaban allí.

Que me partiera un rayo.

Thor se había ido a Asgard. Buenisimo así como era. Si no estuviera todavía enamorada del soquete de James, seguro se me caería la baba con Thor… No era que no pasara… pero en fin. Bruce se había dio a Japón, a una exposición de una doctora Japonesa. No recuerdo el nombre. Y Sam, Sam tenía trabajo con los trastornados del ejército. Y unas merecidas vacaciones, luego de ayudar a Steve a buscar a una persona desaparecida.

Eso me contaron, una vez entré derecho a la cocina, sin mirar a nadie en la cara y abrir la heladera para buscar comida que no fuera Shawarma.

Habían cocinado toneladas de pasta y me uní a ellos. Me senté lejos de Bucky, aunque sentí su mirada siguiéndome. Pronto estaba hablando felizmente con Clint, el cual era tranquilo y amable.

-Tengo un regalo para ti…

-En realidad es un regalo de mi parte.-gritó Stark del otro lado de la mesa de la cocina.

-Por favor, díganme que no es Shawarma…- todos a mi alrededor rieron contentos por mi atrevimiento.

-¡Fue mi idea, Stark, no me dejes fuera de esto!- contestó molesto Clint.- Sacó algo de debajo de su silla. Era algo largo y grande, envuelto en papel de regalo, con ositos y todas las cosas.

Yo junté las cejas y tomé lo que me ofrecía el cupido.

-¿Qué es esto Robin Hood?- Pregunté, con un poco de miedo.

-Muy graciosa, Stoner… Vamos, ábrelo.- me incitó.

Lo abrí lentamente, rompí el papel y al principio no uní uno más dos. Pero cuando vi el regalo entero me di cuenta de lo que era.

Era un arco negro, enorme y un carcaj con flechas. Flechas como las que una vez me había mostrado Clint. Pero estas eran rojas.

-Funcionan con tu traje. Es por si tienes que disparar a código verde o… a Bucky… Como lo desees.

-No me tientes…

-Umhhh… perece que se perdieron el desayuno y ni siquiera avisaron.- comentó valientemente Steve. Yo lo miré con asombro.

-Míralo al abuelo. ¿Sabes de lo que estás hablando, Rogers?- Me levanté del asiento.

-¿Eh? ¡Yo solo dije que se perdieron el desayuno!- me comencé a reír. No había querido decir nada sucio. Pero mi reacción abrió la idea en la cabeza de los demás.

-Antes de que alguien diga algo inapropiado.- Miré hacia otro lado.- Tony- sentí la risa de Tasha.- ¿Quieren verme probar esto, o se quedaran comiendo espaguetis?

-Vamos ahora mismo… - me respondió con ojos serios, mi tío. Me envió una de esas miradas, que decían: 'luego hablamos, jovencita'

Unos veinte minutos después habían preparado un cuarto de vidrio protegido, anti balas y anti fuego, para probarme.

El cuarto era todo de metal y vidrio. Tenía instrumentos incrustados en el techo y paredes, como pequeños lásers.

El suelo era de baldosas blancas y brillantes, podía ver mi reflejo.

Por suerte estaba vestida con el traje nuevo que me habían diseñado, y cuándo estaba ya allí adentro, los demás me miraban expectantes desde afuera. Hasta Hill estaba mirando.

Tenía mi arco en la espalda y mi carjac colgado en mi hombro.

Lo último que hice fue mirar a los ojos a James. El tenía los brazos cruzados en el pecho y miraba seria y fríamente hacia mí. Sin pestañear.

-¿Preparada, Luck?

-Cuando más lo desees, Tony…

-Bueno ahora el traje no está prendido, y las flechas no explotaran ni nada de eso, pues no es un ataque real… pero ten en cuenta que Clint esta mirando y que luego competirán…

-¡Como lo prometiste, Sweet'eart!- Grito Clint a través del micrófono. El parlante vibró y me dolió el odio.

-Cállate, Clint, la pones nerviosa.- Sentí que comentaba Steve.

-¡Y…. Ahora!- Inmediatamente Stark dijo eso, los lasers a mi alrededor se prendieron y en el lugar donde los rayos se tocaban, se formaban cuerpos y cosas.

Lo primero parecía un oficial de policía apuntándome con un rifle. Ese fue fácil. Parecía tan real, que no lo pensé dos veces y sacando uno de mis cuchillos de bolsillo, salté hacia el holograma color rojo y se lo lancé en medio de la frente. El holograma siendo realista como lo era su creador, cayó hacia atrás con el cuchillo incrustado en mi objetivo.

-¡Haz que sea un desafío Stark!

-Vale…– contestó inmediatamente tecleando en su tablet, tomando mi intensión en mis palabras. Él sabía que cuándo le llamaba Stark, era en serio, o estaba muy enojada.

Tres hombres aparecieron la próxima vez. Pero cuándo los miré mejor, me di cuenta que no eran hombres. En si parecían criaturas creadas por… En realidad no sé qué eran.

Tenían una armadura de metal y sus caras y cuerpos eran oscuros y huesudos. Me dieron asco.

De repente los recuerdo. Chitauri.

-¿En serio, Stark?- Dije mientras dejaba salir un suspiro y me movía rápidamente, antes de que se me acercaran, como zombies.

Tomé mi arco y puse una flecha en su cuerda. Me puse en posición, como mi profesor de arquería me había enseñado, y luego de respirar tranquilamente, disparé la primera flecha, y luego una segunda y otra tercera. Al cabo de dos o tres segundos, los hologramas en el suelo, desaparecían.

Antes de que pudiera regocijarme o respirar adecuadamente, otros hologramas aparecieron, en forma de cuerpos vivos. Uno tras otro venían a atacarme, por delante o por detrás.

Yo saltaba, golpeaba, me movía tan rápido como un picaflor. Mis piernas se enredaban alrededor del cuello de uno de los hologramas- los cuales eran fríos al tacto- y con un golpe en los brazos, su arma caía de sus manos y luego le giraba el cuello y le quebraba la columna vertebral. Cayó muerto.

Los de atrás los mataba con flechas y los de adelante con lo que venía en mi mente en esos momentos.

Hice volar varios de mis cuchillos y disparé varias de las armas que tenía. Incluso cuando me quedé sin balas y los cuchillos no atravesaban los trajes de varios chitauris, pelee cuerpo a cuerpo con ellos. A veces les quebraba partes del cuerpo, y luego de todo, los mataba.

Era fría. Pero ya me estaba comenzando a cansar. Las flechas se acabaron y Salí del modo batalla.

-¡Tiempo!- la espalda me dolía. Todo lo había hecho por mí misma. No tenía el traje encendido, y los saca ojos estaban en algún lugar de la torre.

-¿Tú crees que una invasión alienígena te va a dar 'tiempo'?

-¡Vete a la mierda, Stark!

-No te acuerdas de lo que te conté… - comenzó por 762363246 vez, mi tío. Que hombre insoportable.

- Alienígenas… agujero negro…. Blablablá… Si, Tony. Quiero agua. Y dormir. Y luego ir de compras.

Aunque me dejaron tomar agua, no me dejaron dormir y menos salir e ir de compras.

Tuve una competencia con Clint, donde salimos casi empatados, el ganó.

-Mira tú flecha… está a unos milímetros, nada más. – asintió conforme, el arquero.

-Sí, gracias cupido. – Dijo Tony con una mueca orgullosa.- déjame sacarle una foto a eso. JARVIS! Sácale una foto a la diana.

-En proceso, señor.

-Aléjate de allí, Rogers, no dejaras a Jarvis sacar la foto.- atacó Stark al Capitán. Rodé los ojos al ver que paternal se estaba volviendo Tony alrededor mío.

-Mira que eres desvergonzado, Stark.- Dijo Rogers seriamente, sin darse cuenta que estaba hablando como lo haría mi bisabuelo. Literalmente.

-¿Desvergonzado? ¿Enserio, Rogers?

-No lo va a dejar escapar tan fácilmente, Stevie…- Recordó Tasha, riéndose de su amigo. Steve cerró los ojos en agonía y volvió al lado de Bucky, que caminaba nervioso de un lado al otro dentro de la habitación de entrenamientos.

Me había felicitado secamente, pero nada que demostrara lo que había pasado esa mañana entre nosotros, estaba muy desconcertada.

Esa tarde practiqué arquería con el mejor del mundo. Era un alma paternal, alegre, bromista, nada pretencioso, amable y paciente.

Nos llevábamos bien y dejamos el entrenamiento, solo cuándo mi fleche atravesó la de él y le gané por primera vez.

-¡Muy bieeeeen! ¡Excelente!- Gritó orgulloso Barton. Mirando hacia la diana.

-Es todo por hoy, cupido.- le dije alegremente. A él no le gustaba que alguien le dijera así, pero yo se lo decía sin ninguna mala intención y solo se reía cuando lo hacía.

Tiré el nuevo enorme arco y el carcaj al suelo y Salí de allí, luego de saludar a Clint, para dirigirme al baño, por otra ducha.

Había sudado mucho y tomado litros de agua. Así que tenía ganas de ir al baño, por muchas cosas.

Mientras me estaba bañando, se me ocurrió de que antes de que fuera muy de noche, ir y hacer lo que me había aconsejado Bucky.

Usar la máquina de la mente. NO sabía que nombre tenia, y la llamaba así.

Cuando estuve completamente vestida, hice lo que había prometido ayer mismo.

Iba a decirle a Buck, que me acompañara. Así que bajé un piso y me encontré en el corredor en medio de tres puertas separadas. Las paredes en este piso eran azules, celestes.

Bucky me había dicho que su puerta era la segunda al medio y caminé tranquilamente hacia esa misma. Ese era el piso que compartían Steve y sus dos amigos.

Toqué tres veces la puerta. Ni muy fuerte, ni muy débil. Espere haciendo ruido en el suelo con uno de mis zapatos. Estaba vestida para irme a dormir. Con mi piyama de ovejitas y mi pantalón de seda negro.

En la puerta hubo un click y luego la misma se abrió rápidamente para dejarme ver lo que había dentro. La primera cara conocida que vi, fue la de James, pero la de la segunda persona, fue totalmente inesperada. La sonrisa que había en la cara de Bucky desapareció y susto apareció en sus ojos celestes.

-¿Tasha?- pregunté yo, totalmente confundida. Mi mente comenzó a unir punto por punto, arrugué la nariz y mis cejas se juntaron. Mire hacia Bucky. Él estaba vestido con el vaquero, solamente y ella tenía una sudadera y un short. Pero el pelo de Natasha fue lo que me dejó más atónita.

Mis ojos se llenaron de lágrimas y corrí hasta el ascensor. Por suerte no se había cerrado desde que lo había usado. Entré en él y marqué el primer botón holográfico que vi.

Vi que Bucky corría hacia mí, pero llegó muy tarde y las puertas del ascensor se cerraron y lo único que pudo hacer fue gruñirle al metal de las puertas.

Luego de llegar a un piso cualquiera, toqué el botón de emergencia y el ascensor se detuvo abruptamente. Me deslicé por la pared del ascensor, hasta el suelo y me quedé así por lo que parecieron horas.