Albert observaba a pocos metros de ahí la golpiza que le propiciaban a David.
-Hoy te toca morir David Sackler- pensaba Albert.
De pronto se le vino a la mente la imagen de Candy con una mirada suplicante diciendo: Prométeme que no te meterás en problemas.
-¡Porque eres la voz de mi conciencia Candy! ¡Necesito vengarme! ¡No me molestes con tu dulzura!
Albert levantó un pañuelo y esa era la señal para dejar de golpear a David Sackler, los hombres se retiraron de ahí dejando a David tendido en el fango e inconsciente.
Albert abandonó el lugar.
A la mañana siguiente unas personas que iban a la ciudad encontraron a David en pésimas condiciones.
-¡Es David Sackler! ¡Llevémoslo con su padre!
-Buenos días, hemos encontrado al Señor David Sackler herido cuando veníamos a la ciudad, lo tenemos encima de un caballo- le dijeron al mayordomo de los Sackler, este fue corriendo al comedor a dar las malas noticias.
-Señor Forrest, ¡han traído a su hijo moribundo!
-¿Que has dicho?
-¡Está golpeado!
-¡Manda a alguien por el médico y lleven a mi hijo a su recamara!
Así lo hicieron. El Señor Forrest vio a su hijo y se horrorizó.
-¿Quién fue David? –preguntó lleno de angustia, su único hijo yacía moribundo frente a él.
Llegó el doctor y lo examinó.
-Señor Forrest, no le voy a mentir, pero lo dejaron muy mal, tiene algunas costillas fracturadas, ya le entablillé las dos piernas, le fracturaron la nariz, es muy probable que pierda el ojo izquierdo, como lo dejaron toda la noche remojado en el fango casi le da una pulmonía, estoy pesimista ante su condición es posible que no se recupere.
-¡No puede ser! ¿Quién haría esta atrocidad?- Decía Forrest Sackler angustiado.
-Le he dado opio para controlar sus dolores, rezaré para que se recupere y no pierda la vista.
Llegó a oídos de los Huber que habían encontrado a David Sackler mal herido. Abigail sintió un poco de angustia, El Conde August Lamber se sintió satisfecho por la noticia, sabía que había sido Albert, Candy se levantó de la mesa y salió a buscarlo para exigirle una explicación.
-¡Candy! ¿Dónde crees que vas!-gritó Rebeca- ¿Pero qué le pasa a esta niña?
-¡Déjala Rebeca! Tiene asuntos que arreglar con su prometido.- dijo El conde Lamber
-¡Ese salvaje la está contagiando con sus modales!
-Hija, te sugiero que no hables mal de William, aunque no nos parezca será el esposo de Candy y tenemos que aceptarlo.
-Papá ¿Lo estás defendiendo?
-Sí, ese muchacho me recuerda a mi cuando era joven, decidido, sin miedo a nada- expresó con una sonrisa el Conde.
Candy entró a la oficina de Albert de improviso.
-¡Tío no me dejó avisarte!- dijo Archie.
-No te preocupes, mi prometida puede venir a verme cuando quiera, por favor déjame solo con ella.
Albert la miró: -¿Qué pasa contigo Candy?
-Fuiste tú quien lo mandó a golpear ¿verdad?-reclamó Candy
-No sé de qué me hablas
-De David Sackler, lo encontraron golpeado a las afueras de la ciudad.
-Amor, tu sabes que David es un malvado, quizás dañó la propiedad de alguien y este en represalias le quiso dar una lección, para que nunca más en su asquerosa vida se vuelva a meter con lo suyo. Pero ¿Por qué te enojas de lo ocurrido? Deberías estar feliz.
-¿Feliz del comportamiento de mi prometido? No sabes el temor que me da casarme con alguien que no respeta la vida de su prójimo.
-¿Y que querías que hiciera después de que las autoridades lo dejaron libre? ¿Después que se atrevió a ponerte sus manos encima? ¡Después que te tuvo cerca de su cuerpo! ¡Lo volveré hacer una y otra vez si vuelve a meterse contigo! ¡Tengo sangre en las venas y me hierve sólo de pensar que alguien más te toque! ¡Nadie que lo haga vivirá para contarlo!
-¿Pero es que no te das cuenta que con esa actitud te pones a su nivel? Yo quiero que mi esposo sea alguien bondadoso, alguien que ame a su prójimo, que seas temeroso de Dios, que cuando estés frente a la adversidad puedas vencerla con oración y que no tome venganza.
-Lo siento mucho, pero tu esposo será alguien que no dejará que nadie te dañe, alguien que si le hacen algo se las pagaran, alguien que se hará su justicia con sus propias manos. No te acepto que quieras cambiarme, ¡me tendrás que aceptar con mis defectos!
-¡No puedo aceptarte así de iracundo!
-Ya me aceptaste, recuerda que he apretado tus pechos virginales, recuerda que…
-¡Basta!
-No Candy, no me callaré, no puedo controlarme más
Albert se acercó a ella diciéndole: No se te olvide que tu amor lo tienes comprometido conmigo.
Él la besó luego la sentó bruscamente en su escritorio, la miró dándose cuenta que estaba asustada, la empezó a besar suavemente y le dijo: ¡Perdóname Candy! ¡Sólo tú puedes calmar esta furia! ¡Con tu dulzura y con tu amor! ¡Entrégate a mí!
Candy al sentirlo tan necesitado de amor le dijo sin pensar: ¡Sí! ¡Hazme tuya!
Albert sonrió, fue a la puerta para cerrarla con llave, mientras se acercaba a Candy se desabrochaba el cinturón, Candy enmudeció por completo, de pronto se escucharon unos golpes, Candy se bajó rápidamente del escritorio, se acomodó el vestido. Albert la miró fijamente y no reaccionaba.
-¡Abre la puerta!-ordenó Candy
Albert abrió y Archie dijo: Tío es la policía con él alguacil, vienen a interrogarte por si sabes algo de la golpiza que le dieron a David Sackler.
-Hazlos pasar
-Es mejor que me retire Albert- dijo Candy
-Mañana te iré a buscar para que terminemos lo que empezamos.
-No me vayas por mí, ellos han venido en el momento correcto, estuve a punto de cometer una locura, ya no nos veremos a solas.
Albert pensó: Ya habrá tiempo, si hoy dijiste que sí, quiere decir que puedo doblegar tu voluntad cuando me lo proponga.
El alguacil iba con diez policías, se metieron a la oficina.
-Señor Andrew, estamos aquí para interrogarlo sobre la golpiza que le propiciaron a David Sackler.
-¿Por qué vienen a preguntarme? ¿Yo que tengo que ver en eso?
-Usted es el único enemigo que tiene David Sackler.
-Por favor ¿Por qué piensan eso? Mi amigo David Sackler y yo pronto seremos familia, me casaré con la señorita Candy y seremos concuños, no me atrevería a dañar a la familia.
-No finjas Andrew, bien sabes que él quiso abusar de Candy.
-¿Pero que están diciendo? ¡No puedo creer eso de David! Si ustedes saben lo que intentó hacer ¿Por qué no lo metieron a la cárcel?
-Porque sólo tuvo la intención, no llevo a cabo el acto, por eso solo pagó la multa y lo dejamos libre.
-Ya ven, si no lo hubiesen dejado libre ahorita no estaría en esas condiciones. ¡Pobre David!- dijo Albert con sarcasmo.
El alguacil se fue molesto, no había pruebas en contra de Albert para detenerlo.
Pasaron unas semanas, David Sackler perdió el ojo, quedó cojo y usaría bastón de por vida.
Candy empezó a ir al hospital, en poco tiempo se ganó el cariño de sus compañeras y de los doctores.
Mientras tanto en Londres Anthony se encontró en el hospital a Tania.
-¡Anthony! ¿Eres tú? ¡Creí que no regresarías a Londres!- dijo Tania abrazándolo.
-Tani, me alegra verte ¿Qué haces aquí?
-Ya empecé a trabajar
-¿Por qué trabajas si no te hace falta?
-¿Quien dice que no? Quedé con mis tíos los marqueses Spencer, que les firmaré cediéndole la herencia que me dejaron mis padres con tal que me dejen en libertad de escoger a mi esposo, con lo único que me quedaré será con una casita en el centro de la ciudad.
-Tania ¿Por qué renunciaste a tu herencia?
-Compré mi libertad Anthony, si no todo el tiempo ellos manejarían mi vida, no me puedo quejar, me pasan una mensualidad, he pensado en rentarles habitaciones a mis compañeras, ahí tendré ingresos extras.
-¡No me parece justo que hagan eso!
-Tenía que liberarme de mi primo Mark, él ya se creía mi dueño, estoy tranquila ahora.
-¡Oh Tania! Te han despojado de tus bienes, pero en el Salmo 68: 5-6 dice: Padre de huérfanos y defensor de viudas, Es Dios en su santa morada.
6 Dios hace habitar en familia a los desamparados.
-Tus tíos pagaran por haberte despojado.
Anthony la abrazó y Tania se sintió protegida.
Candy estaba saliendo del hospital cuando una Señora se tropezó con ella.
-Señora, ¿Está usted bien?
La señora la miró y le escupió la cara, Albert había llegado a buscar a Candy para llevarla a su casa y en cuanto vio esa acción fue para defenderla.
-¿Por qué hizo me hizo esto?-le preguntó Candy limpiándose la mejilla.
-Porque serás la esposa del que se quedará con nuestros bienes. ¡Te maldigo y lo maldigo a él!
-Candy ¡Aléjate de esa mujer!- gritó Albert
La señora lo miró aterrada y dijo: Perdone Señor Andrew.
-¡Por haberle hecho eso a mí prometida, mañana mismo ejecutaré la hipoteca!
-¡No Señor Andrew se lo suplico!
Albert agarró a Candy por el brazo y la jaló hacia el carruaje.
-¿Por qué harás eso? ¿Acaso te debe la señora?
-Me debe su esposo, le presté dinero a rédito y no me pudo pagar, ya se le vencieron los pagarés.
-¿Das tu dinero a usura? La Biblia condena la usura.
-¡No te metas en mis negocios Candy!
-¡Eres un desalmado!
Candy se bajó llorando del carruaje, Albert se sintió mal y pensó: Ella tan buena y yo tan malo.
Les recuerdo mis nuevos Fic Luego llegó el amor, Perfectamente incompatibles y por último Yo Loco Loco y ella Loquita
