Los personajes de Harry Potter no me pertenecen

Emely Frank-Snape, Sean Zervos, Richard Lupin y Charles Black co-creados con Maritza chan

Referencias externas con Los Hijos de la Tierra de J M Auel y algunos que otras historias mitologicas

Disculpen cualquier error gramatico/ortografico que se me haya escapado


Nota: HOLA! wow hace casi dos años desde el ultimo cap que publique UU espero no me hayan abandonado uu

he estado trabajando poco a poco en este cap pero en definitiva el libro 3 es un obstaculo para el giro que quiero darle en general para este fic

Solo hoy me di cuanta de que el capitulo tiene mas de 15000 palabras so lo subire por pedazos aunque creo ustedes se merecen un trabajo completo

bueno espero les guste

*chap modificado el 03/23/2018, ir hasta el final donde estan los cambios


Runas, Omens, un Hipogrifo y el Boggart en el armario

Remus Lupin estaba acostumbrado a tener una vida simple y de limitados recursos debido a su "condición médica." El en parte ya estaba resignado, había sido despedido de muchos trabajos, había perdido a su familia y ahora la propiedad que había sido de sus padres, la última posesión de valor que tenía estaba en riesgo. El no se atrevía pedirle ayuda a Rebecca, su ex esposa debido a que de por si ella no le exigia que contribuyera con la manutención de su hijo. Amigos ya no le quedaban, dos estaban muertos y otro preso por matar a una de ellos y ayudar en la muerte del otro. Su última opción era acudir a donde Dumbledore. El director de la escuela de magia le había ayudado ya en muchas ocasiones, el no se sentia agusto con aquello pero algo tenía que hacer o terminaria en la calle. Para su suerte se enteró de que Gilderoy Lockhart había sufrido daño cerebral irreparable y que el puesto de profesor de defensa contra las artes oscuras ahora estaba vacante

- perfecto! - pensó Lupin y se apresuró a visitar Hogwarts lo más pronto posible

Su entrevista con Dumbledore no fue muy larga y este se mostró muy cortés con el. Dumbledore no le aseguro del todo el puesto pues antes debía revisar algunos de los estatutos del colegio antes de tomar una decisión permanente, pero le dijo que no se preocupara que él se encargaría de que todo funcionara en su favor.

Poco después recibió una carta de parte de Dumbledore diciendo que el puesto de profesor para D.A.D.A. era suyo. El estaba feliz, por lo menos no perdería la casa y con mucha suerte este podría volverse un trabajo fijo. Pero su felicidad no duró mucho pues en la primera plana del periódico el Profeta aparecía la foto de Sirius Black como un maniático anunciando que este se había escapado de Azkaban.

Sirius, el, James y Peter habían sido amigos inseparables durante sus años en Hogwarts y después. Desafortunadamente el final de aquella amistad fue algo abrupto. James y su esposa Lily eran perseguido por Voldemort y Sirius había pasado información a este revelando su ubicación causando la muerte estos. Luego cuando fue enfrentado por Peter este mató a Peter delante de un montón de muggles. Bueno al menos esa fue la historia que dio a conocer el profeta basada en conjeturas porque Black nunca confesó ningún crimen, es más nunca fue procesado según las leyes el fue simplemente condenado y ya. Y como Dumbledore nunca le defendió esto también hizo que todos asumieron que Black era un traidor. Por toda la historia pasada de Sirius, Lupin sospechaba que llegaría un momento en el cual ambos tendría que enfrentarse, y esto se debió a que Harry Potter, el hijo de James y Lily que asistía a la escuela de magia fue la causa por la que Voldemort perseguía a los Potters y la caída del mago más oscuro de la historia actual. Todos creían que Black iba tras Harry; uno por venganza y dos para terminar el trabajo de su siniestro maestro.

Apesar de que Lupin y James habían sido amigos cercanos, casi como hermanos, él nunca buscó a Harry después de la muerte de James. Cierto que el tenía un sin número de problemas con los que lidiar, pero al final de cuentas no eran excusas válidas. Esto hacía que él se sintiera avergonzado y culpable pues Harry estaba siendo criado por la hermana muggle de Lily, quien no tenía buen concepto sobre los magos y brujas. El esperaba que el tiempo que estuviera en Hogwarts le ayudara a acercarse a Harry y enmendar su relación con el.

A principios de Agosto Lupin se trasladó al castillo junto con el resto de los profesores para preparar las clases y organizar los horarios. Como durante la última semana había luna llena Lupin tomó como excusa tener que ir a resolver un problema personal para salir del castillo. Aunque era cierto que debía ir a resolver el problema de su deuda para no perder la casa. Entre su problema "médico" y el problema económico Lupin estaba muy agotado que decidió tomar el tren expreso a Hogwarts junto con los estudiantes, definitivamente tomar el autobús noctámbulo lo dejaría en peor estado. El llegó bien temprano, el tren recién acababa de entrar en la estación y los estudiantes con sus familiares aún no habían empezado a llegar. El opto por el último cubilo en el último vagón y tan pronto se sentó, cayó en un profundo sueño.

Lupin no esperaba que su encuentro con Harry fuera tan rápido y tan cercano como el que tuvieron en el tren cuando los dementores abordaron el expreso a Hogwarts en busca de Black. Por un momento el no logro hacer la coneccion entre la idea que él tenía sobre el chico con el verdadero, pues a pesar de que tenía los ojos verdes de Lily y sus facciones eran muy similares a las de James, el cabello largo que caía un poco por debajo del nivel de los hombros le daba un aspecto no fue hasta que estuvieron en el gran comedor en que él pudo darse cuenta de que Harry estaba en la casa de Ravenclaw y no Gryffindor como sus difuntos padres. Otra cosa que Lupin pudo notar fue que uno de los amigos de Harry era de Hufflepuff, el chico gordito, y los pelirrojos junto con la chica de abundante cabello castaño eran de Gryffindor. Pero lo que más le sorprendió era que fuera amigo de Draco Malfoy. Lupin observó todo esto durante su camino al castillo, pues el iba no muy lejos del grupo de Harry cuando estos alcanzaron la entrada al castillo.

Lupin no fue el único que se pasó buena parte de la noche pensando sobre la vida de Harry; pasado, presente y futuro circulaban sin parar en los pensamientos de Dumbledore. Por una parte el no se podía quejar Severus mantenía su palabra, Harry era un chico con buenos modales y muy estudioso, era el primero de la clase pero aun así era bien humilde. Pero Dumbledore no resistía la tentación de divariar en pensar cómo hubiera sido Harry si en lugar de Severus fuera Sirius quien le estuviera criando. La verdad el se sentía un poco mal por el destino de Black y no le agradaba la idea de que Fudge insistiera de que cuando Black fuera apresado de nuevo recibiera el beso del Dementor. El nunco se creyó toda la historia aquella de que Sirius había sido quien traicionara a los Potter. En otro caso su palabra hubiera sido suficiente para disolver los cargos, pero no para Black, habían demasiado testigos que afirmaban lo contrario. Tal vez no le vendría mal a Severus y a Harry poner un poco de distancia, tal vez sería bueno para Harry tener a Lupin cerca, alguien que le pudiera hablar sobre su padre y sobre Black de una manera más imparcial.

Tal como Emely esperaba, Anne estaba tan enojada que le puso un hechizo (casi una maldición) para que ella no pudiera volver a Inglaterra y encima le quitó todos sus aparatos muggles, como el teléfono celular, el atari y el walkman. Anne no perdió el tiempo en trasladarse a Tokio Japón y allí Emely empezó a tomar clases de japonés y a ponerse al día con el material de las clases pues el ciclo educativo en Japón era diferente de la mayoría de naciones de occidente, pues para ellos el año escolar empezaba en enero y terminaba en diciembre por lo que ella iba a empezar a mitad del ciclo. Emely tenía tanto trabajo que hacer que no tenía tiempo libre, pues encima Anne le obligaba a hacer las tareas de la casa de manera manual.

Pero al menos no estaba del todo sola, pues la amiga de Ann, Rebecca, tenía un hijo. Richard era un par de años mayor que ella, el tambien asistia al IMAJ. Al igual que Ann, Rebecca tenía una forma muy peculiar de criar a su hijo, por lo que Emely y Richard tenían muchas cosas en común.

Harry no se sentía muy emocionado con el comienzo de las clases, realmente el extrañaba la casa en la granja y las lecciones de Mocho, a pesar de que el estuviera estudiando el material por su cuenta no era lo mismo que ponerlo a práctica o practicar con alguien que te diera consejos o correcciones. Pero la mala racha de Harry no terminaba allí, con todo el barullo de los dementores en el tren él había sido el único que se desmayó y por la lengua floja de Neville ahora casi todos los estudiantes lo sabían, Sanders lo sabía, iba ser el hazme reír. Y para completar el era de seguro era el único del tercer año que no podría visitar Hogsmeade.

Cuando Harry entró al gran comedor Sanders estaba al final de la mesa de Ravenclaw con unos cuantos estudiantes de otras casas y no pudo pasar la oportunidad de hacer una imitacion barata de lo que se supone fue la escena de Harry desmayándose al ver al dementor. Harry siguió de largo como si no los hubiera notado y se sentó al lado de Nealie y Alan, ambos le saludaron con un movimiento de cabeza y continuaron comiendo sus desayunos. Harry sirvió un plato de avena con fruta, mientras comía echó un vistazo hacia la mesa de los profesores, Dumbledore no estaba allí, raramente el directo compartía la mesa con los demás profesores, Severus tampoco estaba allí, pero Harry juraba que era porque de seguro tenía que preparar alguna clase. El profesor Lupin estaba allí y conversaba con el profesor Flitwick.

- Tal vez este año tendrian un profesor de Defensa que valiera la pena - pensó Harry antes de desviar la mirada y volver la atención sobre su plato

- qué te parece el nuevo profesor? - le preguntó Alan

- después de Lockhart cualquiera será una mejora en el currículo - respondió Harry, él no quería halagar al Lupin pues tendría que explicar lo del desmayo y ya tenía suficiente con Sanders

- bueno o malo no va a durar - dijo Terry- el puesto está maldito - Nealie y Alan asintieron

- Que tortura! - se quejó Lisa - aun no comprendo porque nuestro año siempre recibe de último los horarios - los de primero ya se apuraban en terminar e irse hacia las aulas

El primer dia de clases para el grupo de Harry siempre era un reto pues los horarios nunca estaban listos a tiempo, aquel día no fue la excepción. Aunque aquel año no hubo muchas variaciones. Ravenclaw seguiría tomando clases de pociones con Slytherin, Herbología con los de Hufflepuff y Defensa contra las Artes Oscuras con Gryffindor. Las nuevas clases que Harry tomaría este año eran Runas con Gryffindor, Aritmancia con Slytherin y Cuidado de Criaturas Mágicas con los de Hufflepuff.

Harry levantó la cabeza de su plato y fijó su mirada en la mesa de Gryffindor, Hermione ya había terminado con su desayuno y estaba agitada en su asiento. En ese momento entró Hagrid en el Gran Comedor. Llevaba puesto su abrigo largo de ratina y de una de sus enormes manos colgaba un turón muerto, que se balanceaba y en la otra tenía los horarios de los estudiantes del tercer año, Hermione se abalanzó sobre él, tomó los horarios del grupo de Gryffindor, busco el de ella y dejo los demás sobre la mesa

—¿Va todo bien? —dijo Hagrid con entusiasmo cuando alcanzó la mesa de Ravenclaw— ¡Estáis en mi primera clase! El segundo periodo justo antes del almuerzo! Me he levantado a las cinco para prepararlo todo. Espero que esté bien... Yo, profesor..., francamente…- y dejo con Harry los horarios para los de su casa, les dirigió una amplia sonrisa y se fue hacia la mesa de Hufflepuff balanceando el turón.

—Me pregunto qué habrá preparado —dijo Alan con curiosidad, Harry encogió los hombros, apuro lo último de su desayuno, Hermione discutía con Ron, los de Gryffindor se ponían de pie y empezaron a salir del gran comedor, Harry se puso de pie tomo su mochila y corrio para darle alcance a los de Gryffindor

- Hey! - le saludo Ron cuando este los alcanzó - pensé que no tomarías adivinación

- no estoy en adivinación- le dijo- disculpa- y adelantó Ron unos pasos y topo a Hermione en el hombro

- Que! - dijo esta dándose la vuelta pensando que era Ron - Oh! perdón- dijo al ver a Harry, este le indico con la cabeza el aula desocupada justo a la salida del comedor

- Nos vemos luego - le dijo a Ron y Hermione le siguió al aula - cuando nos vimos en el callejón Diagon mencionaste que tu cumpleaños es en la primera semana de septiembre- dijo Harry cuando los dos estuvieron en la privacidad del aula vacía

- ah...si - dijo Hermione

- bueno, tu siempre me mandas regalos por navidad o mi cumpleaños y...bueno yo nunca respondí...so- dijo mientras sacaba una caja blanca de buen tamaño con un lazo rojo de su mochila - Feliz Cumpleaños! - dijo extendiendo el regalo

- oh! - dejo escapar Hermione asombrada y con manos temblorosas tomo el presente, Harry esperó a que ella abriera la caja

- no es la gran cosa pero te será muy útil - dijo Harry cuando Hermione hubo removida la tapa y el papel de seda que cubría un maletín de cuero rojo con los bordes redondeados, una H y una L interpuestas en metal con tono dorado brillaban encima del broche que hacía de cierre - … te gusta? porque si no …

- Me encanta!- le cortó ella tomando el maletín con ambas mano

- perfecto! bueno se hace tarde y tenemos clase - dijo Harry a modo de despedida

Harry salió del aula un poco a prisa pues se le hacía tarde para la clase de encantamientos, Hermione estaba anonadada y por un momento se quedó en el aula sola abrazando el maletín, luego se percató de la hora, estaba tarde: PARA TRES CLASES!

Hermione se apresuró en cambiar todo sus libros y materiales de estudio de su mochila al maletín HeavyLess. El maletín engullo todo lo que Hermione puso en él sin perder su forma, cuando ella lo levantó, era increíble, apenas pesaba, en definitiva era el regalo perfecto. Hermione salió del aula a toda prisa pero antes se cercioro de ajustar el tiempo. Hermione le dio alcance al grupo de estudiantes (Gryffindor y Hufflepuff) en el octavo piso.

- como nos alcanzaste tan rápido? - dijo Ron al verla unirse al grupo

- no me tarde tanto, he estado detrás de ustedes todo el tiempo - dijo Hermione mientras se movía más adelante del grupo

- Oh wow Granger, lindo maletin! - dijo una de las chicas de Hufflepuff

- gracias - dijo ella al mismo tiempo en que movía el maletín y las otras chicas le echaban un vistazo

- wow una HeavyLess - dijo Lavander con envidia

- Si, Harry me la regalo

- Harry Potter? - preguntó Parvati

- que yo sepa solo hay un Harry en nuestro año - respondió Hermione con un poco de aire y siguió caminando, Ron la observaba con cierta repulsión

El grupo empezó a subir una escalera en caracol hasta que llegaron a un diminuto rellano donde todos se apiñaron

- y ahora qué? - preguntó Neville, various de sus compañeros se encogieron de hombros, nadie sabía cual era el siguiente paso

Ron golpeó a Neville con el codo y señaló al techo, donde había una trampilla circular con una placa de bronce.

—Sybill Trelawney, profesora de Adivinación —leyó Neville—. ¿Cómo vamos a subir ahí?

Como en respuesta a su pregunta, la trampilla se abrió de repente y una escalera plateada descendió hasta los pies de el. Todos se quedaron en silencio.

—Tú primero —dijo Ron con una sonrisa, Neville se ruborizo subió por la escalera delante de los demás con cuidado pues no quería hacer el ridículo

Fueron a dar al aula de aspecto más extraño que había visto en su vida. No se parecía en nada a un aula; era algo a medio camino entre un ático y un viejo salón de té. Al menos veinte mesas circulares, redondas y pequeñas, se apretujaban dentro del aula, todas rodeadas de sillones tapizados con tela de colores y de cojines pequeños y redondos. Todo estaba iluminado con una luz tenue y roja. Había cortinas en todas las ventanas y las numerosas lámparas estaban tapadas con pañoletas rojas. Hacía un calor agobiante, y el fuego que ardía en la chimenea, bajo una repisa abarrotada de cosas, calentaba una tetera grande de cobre y emanaba una especie de perfume denso. Las estanterías de las paredes circulares estaban llenas de plumas polvorientas, cabos de vela, muchas barajas viejas, infinitas bolas de cristal y una gran cantidad de tazas de té.

Ron fue a su lado mientras la clase se iba congregando alrededor; entre murmullos.

—¿Dónde está la profesora? —preguntó Ron.

De repente salió de las sombras una voz suave:

—Bienvenidos —dijo—. Es un placer veros por fin en el mundo físico.

La inmediata impresión de Neville fue que se trataba de un insecto grande y brillante. La profesora Trelawney se acercó a la chimenea y vieron que era sumamente delgada. Sus grandes gafas aumentaban varias veces el tamaño de sus ojos y llevaba puesto un chal de gasa con lentejuelas. De su cuello largo y delgado colgaban innumerables collares de cuentas, y tenía las manos llenas de anillos y los brazos de pulseras.

—Sentaos, niños míos, sentaos —dijo, y todos se encaramaron torpemente a los sillones o se hundieron en los cojines. Ron, Neville y Hermionie se sentaron a la misma mesa redonda, Ron no le gustaba mucho la idea de hacer equipo con Hermione

—. Bienvenidos a la clase de Adivinación —dijo la profesora Trelawney, que se había sentado en un sillón de orejas, delante del fuego—. Soy la profesora Trelawney. Seguramente es la primera vez que me veis. Noto que descender muy a menudo al bullicio del colegio principal nubla mi ojo interior.

Nadie dijo nada ante esta extraordinaria declaración. Con movimientos delicados, la profesora Trelawney se puso bien el chal y continuó hablando:

—Así que habéis decidido estudiar Adivinación, la más difícil de todas las artes mágicas. Debo advertiros desde el principio de que si no poseéis la Vista, no podré enseñaros prácticamente nada. Los libros tampoco os ayudarán mucho en este terreno... —Al oír estas palabras, Ron miro con una sonrisa burlona a Hermione, que parecía asustada al oír que los libros no iban a ser de mucha utilidad en aquella asignatura—. Hay numerosos magos y brujas que, aun teniendo una gran habilidad en lo que se refiere a transformaciones, pociones y desapariciones súbitas, son incapaces de penetrar en los velados misterios del futuro —continuó la profesora Trelawney, recorriendo las caras nerviosas con sus ojos enormes y brillantes—. Es un don reservado a unos pocos. Dime, muchacho —dijo de repente a Neville, que casi se cayó del cojín—, ¿se encuentra bien tu abuela?

—Creo que sí —dijo Neville tembloroso.

—Yo en tu lugar no estaría tan seguro, querido —dijo la profesora Trelawney. El fuego de la chimenea se reflejaba en sus largos pendientes de color esmeralda. Neville tragó saliva. La profesora Trelawney prosiguió plácidamente—. Durante este curso estudiaremos los métodos básicos de adivinación. Dedicaremos el primer trimestre a la lectura de las hojas de té. El segundo nos ocuparemos en quiromancia. A propósito, querida mía —le soltó de pronto a Parvati Patil—, ten cuidado con cierto pelirrojo.

Parvati miró con un sobresalto a Ron, que estaba inmediatamente detrás de ella, y alejó de él su sillón.

—Durante el último trimestre —continuó la profesora Trelawney—, pasaremos a la bola de cristal si la interpretación de las llamas nos deja tiempo. Por desgracia, un desagradable brote de gripe interrumpirá las clases en febrero. Yo misma perderé la voz. Y en torno a las pascuas, uno de vosotros nos abandonará para siempre. —Un silencio muy tenso siguió a este comentario, pero la profesora Trelawney no pareció notarlo—. Querida — añadió dirigiéndose a Lavender Brown, que era quien estaba más cerca de ella y que se hundió contra el respaldo del sillón—, ¿me podrías pasar la tetera grande de plata?

Lavender dio un suspiro de alivio, se levantó, cogió una enorme tetera de la estantería y la puso sobre la mesa, ante la profesora Trelawney.

—Gracias, querida. A propósito, eso que temes sucederá el viernes 16 de octubre. —Lavender tembló—. Ahora quiero que os pongáis por una taza de la estantería, venid a mí y os la llenaré. Luego sentaos y bebed hasta que sólo queden los pozos. Removed entonces los pozos agitando la taza tres veces con la mano izquierda y poned luego la taza boca abajo en el plato. Esperad a que haya caído la última gota de té y pasad la taza a vuestro compañero, para que la lea. Interpretaréis los dibujos dejados por los pozos utilizando las página de Disipar las nieblas del futuro. Yo pasaré a ayudaros y a daros instrucciones. ¡Ah!, querido... —asió a Neville por el brazo cuando el iba a levantarse— cuando rompas la primera taza, ¿serás tan amable de coger una de las azules? Las de color rosa me gustan mucho.

Como es natural, en cuanto Neville hubo alcanzado la balda de las tazas, se oyó el tintineo de la porcelana rota. La profesora Trelawney se dirigió a él rápidamente con una escoba y un recogedor; y le dijo:

—Una de las azules, querido, si eres tan amable. Gracias...

Cuando los tres llenaron las tazas de té, volvieron a su mesa y se tomaron rápidamente la ardiente infusión.

Removieron los posos como les había indicado la profesora Trelawney, y después secaron las tazas y las intercambiaron.

—Bien —dijo Hermione, después de abrir los libros por las páginas 5 y 6—¿Qué ves en la mía?

—Una masa marrón y empapada —respondió Neville. El humo fuertemente perfumado de la habitación lo adormecía y atontaba.

—Ensanchad la mente, queridos, y que vuestros ojos vean más allá de lo terrenal! - exclamó la profesora Trelawney sumida en la penumbra.

Neville intentó recobrarse:

—Bueno, hay una especie de cruz torcida... —dijo consultando Disipar las nieblas del futuro—. Eso significa que vas a pasar penalidades y sufrimientos...Lo siento... Pero hay algo que podría ser el sol. Espera, eso significa mucha felicidad... Así que vas a sufrir; pero vas a ser muy feliz...

—Si te interesa mi opinión, tendrían que revisarte el ojo interior —dijo Ron, y tuvieron que contener la risa cuando la profesora Trelawney los miró.

—Ahora lean la mía —dijo Ron. Hermione miró con detenimiento la taza de Ron arrugando la frente a causa del esfuerzo.

- Hay una mancha en forma de sombrero hongo —dijo volvió la taza—. Pero por este lado parece más bien como una bellota... ¿Qué es eso? —Cotejó su ejemplar de Disipar las nieblas del futuro—. Oro inesperado, como caído del cielo! - dijo Hermione en tono burlón

- Estupendo! - exclamó Ron

- Y aquí hay algo —volvió a girar la taza— que parece un animal. Sí, si esto es su cabeza... parece un hipo..., no, una oveja…- continuó Hermione entre risas

La profesora Trelawney dio media vuelta al oír la carcajada de Hermione.

—Déjame ver eso, querida —le dijo a Hermione, en tono recriminatorio, y le quitó la taza de Ron. Todos se quedaron en silencio, expectantes.

La profesora Trelawney miraba fijamente la taza de té, girándola en sentido contrario a las agujas del reloj.

—El halcón... querido, tienes un enemigo mortal.

—me pregunto quien sera? —dijo Hermione en un susurro alto. La profesora Trelawney la miró fijamente.

Neville y Ron la miraron con una mezcla de asombro y admiración. La profesora Trelawney prefirió no contestar. Volvió a bajar sus grandes ojos hacia la taza de Ron y continuó girándola.

—La porra... un ataque. Vaya, vaya... no es una taza muy alegre...

—Creo que es más como un sombrero hongo —refuto Hermione

—La calavera... peligro en tu camino…- continuó la profesora ignorando a Hermione

Toda la clase escuchaba con atención, sin moverse. La profesora Trelawney dio una última vuelta a la taza, se quedó boquiabierta y gritó. Oyeron romperse otra taza; Neville dejó caer la taza de nuevo haciéndola añicos. La profesora Trelawney se dejó caer en un sillón vacío, con la mano en el corazón y los ojos cerrados.

—Mi querido chico... mi pobre niño... no... es mejor no decir... no... no me preguntes...

—¿Qué es, profesora? —dijo inmediatamente Dean Thomas. Todos se habían puesto de pie y rodearon la mesa de Ron, acercándose mucho al sillón de la profesora Trelawney para poder ver la taza.

—Querido mío —abrió completamente sus grandes ojos—, tienes el Grim.

Ron palidecio

- el que? - preguntó Hermione

Estaba claro que había otros que tampoco comprendían; Dean Thomas lo miró encogiéndose de hombros, y Lavender Brown estaba anonadada, pero casi todos se llevaron la mano a la boca, horrorizados.

—¡El Grim, querida, el Grim! —exclamó la profesora Trelawney, que parecía extrañada de que Hermione no hubiera comprendido—. ¡El perro gigante y espectral que ronda por los cementerios! Mi querida niña, se trata de un augurio, el peor de los augurios... el augurio de la muerte.

El estómago le dio un vuelco a Neville, que termino vomitando.

Ahora también Lavender Brown se llevó las manos a la boca. Todos miraron a Ron; todos excepto Hermione, que se había levantado y se había acercado al respaldo del sillón de la profesora Trelawney.

—No creo que se parezca a un Grim —dijo Hermione rotundamente.

La profesora Trelawney examinó a Hermione con creciente desagrado.

—Perdona que te lo diga, querida, pero percibo muy poca aura a tu alrededor. Muy poca receptividad a las resonancias del futuro.

Seamus Finnigan movía la cabeza de un lado a otro.

—Parece un Grim si miras así —decía con los ojos casi cerrados—, pero así parece un burro —añadió inclinándose a la izquierda.

—¡Cuando hayáis terminado de decidir si voy a morir o no...! —dijo Ron, sorprendiéndose incluso a sí mismo. Nadie quería mirarlo.

—Creo que hemos concluido por hoy —dijo la profesora Trelawney con su voz más leve—. Sí... por favor; recoged vuestras cosas...

Silenciosamente, los alumnos entregaron las tazas de té a la profesora Trelawney, recogieron los libros y cerraron las mochilas. Incluso Neville evitó los ojos de Ron.

—Hasta que nos veamos de nuevo —dijo débilmente la profesora Trelawney—, que la buena suerte os acompañe. Ah, querido... —señaló a Neville—, llegarás tarde a la próxima clase, así que tendrás que trabajar un poco más para recuperar el tiempo perdido.

Neville, Ron y Hermione bajaron en silencio la escalera de mano del aula y luego la escalera de caracol, y luego se dirigieron a sus respectivas clases.

Ron y Hermione tardaron tanto en encontrar el aula que, aunque habían salido de la clase de Adivinación antes de la hora, llegaron con el tiempo justo para clase de transfiguración. Ron se sentó al fondo del salón pues no quería que los demás estudiantes le siguieran viendo como si fuera a morirse en cualquier momento. Ron no estaba de humor para tomar clases, no estaba poniendo nada de atención a lo que decía la profesora McGonagall. Sus compañeros de clase tampoco parecían interesados en la animagia aun cuando la profesora se transformó en un gato.

—¿Qué les pasa hoy? —preguntó la profesora McGonagall, recuperando la normalidad con un pequeño estallido y mirándolos—. No es que tenga importancia, pero es la primera vez que mi transformación no consigue arrancar un aplauso de la clase.

Todos se volvieron hacia Ron, pero nadie dijo nada. Hermione levantó la mano.

—Por favor; profesora. Acabamos de salir de nuestra primera clase de Adivinación y... hemos estado leyendo las hojas de té y..

—¡Ah, claro! —exclamó la profesora McGonagall, frunciendo el entrecejo de repente—. No tiene que decir nada más, señorita Granger. Decidme, ¿quién de vosotros morirá este año?

Todos la miraron fijamente.

—Yo —respondió Ron

—Ya veo —dijo la profesora McGonagall, clavando en Ron sus ojos brillantes y redondos como canicas—. Pues tendrías que saber, Weasley, que Sybill Trelawney, desde que llegó a este colegio, predice la muerte de un alumno cada año. Ninguno ha muerto todavía. Ver augurios de muerte es su forma favorita de dar la bienvenida a una nueva promoción de alumnos. Si no fuera porque nunca hablo mal de mis colegas... —La profesora McGonagall se detuvo en mitad de la frase y los alumnos vieron que su nariz se había puesto blanca. Prosiguió con más calma—: La adivinación es una de las ramas más imprecisas de la magia. No os ocultaré que la adivinación me hace perder la paciencia. Los verdaderos videntes son muy escasos, y la profesora Trelawney... —Volvió a detenerse y añadió en tono práctico—: Me parece que tienes una salud estupenda, Weasley; así que me disculparás que no te perdone hoy los deberes de mañana. Te aseguro que si te mueres no necesitarás entregarlos.

Solo Hermione rió ante aquello.

Neville estaba bien pálido y sin aire cuando finalmente llegó a la cabaña del guardabosque donde se supone que debían esperar por Hagrid para la primera clase de Cuidados de criaturas mágicas. Los de Ravenclaw ya estaban todos alli. Así que fue a reunirse con Harry.

- Hey! - dijo Neville jadeando

- Hey, que paso, te perdiste?

- No, solo que… la clase de adivinación... es como en el noveno piso - respondió Neville tratando de recuperar el aliento

- oh! y que tal les fue?

- err… la profesora... es muy rara…- empezó Neville pero Hagrid corto la conversacion cuando empezó a llamarlos

- Vamos, daos prisa! —gritó a medida que se aproximaban los alumnos— Hoy tengo algo especial para vosotros! ¡Una gran lección! ¿Ya está todo el mundo? ¡Bien, seguidme!

Hagrid estaba impaciente por empezar; cubierto con su abrigo de ratina, y con Fang, el perro jabalinero, a sus pies.

—¡Acercaos todos a la cerca! —gritó—. Aseguraos de que tenéis buena visión. Lo primero que tenéis que hacer es abrir los libros...

—¿De qué modo? —demando Ernie McMillan.

—¿Qué? —dijo Hagrid.

—¿De qué modo abrimos los libros? —repitió McMillan. Sacó su ejemplar de El monstruoso libro de los monstruos, que había atado con una cuerda. Otros lo imitaron. Unos, como Harry, habían atado el libro con un cinturón; otros lo habían metido muy apretado en la mochila o lo habían sujetado con pinzas.

—¿Nadie ha sido capaz de abrir el libro? —preguntó Hagrid decepcionado.

La clase entera negó con la cabeza, Nealie Conincrick medio levantó la mano

- mi padre y mi hermano mayor son domadores de bestias - explicó ella

- ...ok - dijo Hagrid aun apesadumbrado-... bien, pues tenéis que acariciarlo —dijo Hagrid, como si fuera lo más obvio del mundo—. Mirad...

Cogió el ejemplar de Neville y desprendió el celo mágico que lo sujetaba. El libro intentó morderle, pero Hagrid le pasó por el lomo su enorme dedo índice, y el libro se estremeció, se abrió y quedó tranquilo en su mano.

- Qué tontos hemos sido todos! —dijo McMillan despectivamente—Teníamos que acariciarlo! ¿Cómo no se nos ocurrió?

—Yo... yo pensé que os haría gracia —le dijo Hagrid a Harry,dubitativo.

—¡Ah, qué gracia nos hace...! —dijo McMillan—. ¡Realmente ingenioso, hacernos comprar libros que quieren comernos las manos!

- es una broma que el más simple de los domadores de bestias entendería pero no creo que un Hufflepuff como tu lo logré comprender - intervino Nealie

- oohh! - dijeron los chicos de Ravenclaw

- calmensen! muy bien, muy bien pues —dijo Hagrid, que parecía haber perdido el hilo—. Así que...ya tenéis los libros y... y... ahora os hacen falta las criaturas mágicas. Sí, así que iré a por ellas. Esperad un momento…- Se alejó de ellos, penetró en el bosque y se perdió de vista.

- te crees muy lista Conincrick eh? - empezó Ernie

- Uuuuuh! —gritó Hannah Abbott, señalando hacia la otra parte del prado.

Trotando en dirección a ellos se acercaba una docena de criaturas, las más extrañas que Harry había visto en su vida. Tenían el cuerpo, las patas traseras y la cola de caballo, pero las patas delanteras, las alas y la cabeza de águila gigante. El pico era del color del acero y los ojos de un naranja brillante. Las garras de las patas delanteras eran de quince centímetros cada una y parecían armas mortales. Cada bestia llevaba un collar de cuero grueso alrededor del cuello, atado a una larga cadena. Hagrid sostenía en sus grandes manos el extremo de todas las cadenas. Se acercaba corriendo por el prado, detrás de las criaturas.

- Id para allá! —les gritaba, sacudiendo las cadenas y forzando a las bestias a ir hacia la cerca, donde estaban los alumnos. Todos se echaron un poco hacia atrás cuando Hagrid llegó donde estaban ellos y ató los animales a la cerca.

- Hipogrifos! —gritó Hagrid alegremente, haciendo a sus alumnos una señal con la mano—. ¿A que son hermosos?

- y peligrosos - dijo bajito Nealie que solo Harry y Neville la pudieron escuchar

Harry pudo comprender que Hagrid los llamara hermosos, podía empezar a apreciar el brillo externo del animal, que cambiaba paulatinamente de la pluma al pelo. Todos tenían colores diferentes: gris fuerte, bronce, ruano rosáceo, castaño brillante y negro tinta.

—Venga —dijo Hagrid frotándose las manos y sonriéndoles—, si queréis acercaros un poco...

Nadie parecía querer acercarse. Harry, Neville y Nealie, sin embargo, se aproximaron con cautela a la cerca.

—Lo primero que tenéis que saber de los hipogrifos es que son orgullosos —dijo Hagrid— Se molestan con mucha facilidad. Nunca ofendas a ninguno, porque podría ser lo último que hicierais.

Neville estaba todo sudado de los nervios

—Tenéis que esperar siempre a que el hipogrifo haga el primer movimiento —continuó Hagrid—. Es educado, ¿os dais cuenta? Vais hacia él, os inclináis y esperáis. Si él responde con una inclinación, querrá decir que os permite tocarlo. Si no hace la inclinación, entonces es mejor que os alejéis de él enseguida, porque puede hacer mucho daño con sus garras. Bien, ¿quién quiere ser el primero?

Nealie abrió los ojos como platos, Neville volvió a vomitar

- Yo - dijo Harry dando un paso hacia adelante, total ya había volado sobre un dragón antes, Nealie suspiro aliviada, otras chicas suspiraron con admiración

- Buen chico, Harry! —gritó Hagrid—. Veamos cómo te llevas con ó la cadena, separó al hipogrifo gris de sus compañeros y le desprendió el collar de cuero. Los alumnos, al otro lado de la cerca, contenían la respiración.

—Tranquilo ahora, Harry —dijo Hagrid en voz baja—. Primero mírale a los ojos. Procura no parpadear. Los hipogrifos no confían en ti si parpadeas demasiado...

A Harry empezaron a irritársele los ojos, pero no los cerró. Buckbeak había vuelto la cabeza grande y afilada, y miraba a Harry fijamente con un ojo terrible de color naranja.

- Eso es —dijo Hagrid—. Eso es, Harry. Ahora inclina la cabeza...

A Harry no le hacía gracia presentarle la nuca a Buckbeak, pero hizo lo que Hagrid le decía. Se inclinó brevemente y levantó la mirada.

El hipogrifo seguía mirándolo fijamente y con altivez. No se movió.

—Ah —dijo Hagrid, preocupado—. Bien, vete hacia atrás, tranquilo, despacio...

Pero entonces, ante la sorpresa de Harry, el hipogrifo dobló las arrugadas rodillas delanteras y se inclinó profundamente.

—¡Bien hecho, Harry! —dijo Hagrid, eufórico—. ¡Bien, puedes tocarlo! Dale unas palmadas en el pico, vamos.

Pensando que habría preferido darle unas palmadas en otra zona que no fuera la cabeza, Harry se acercó al hipogrifo lentamente y alargó el brazo. Le dio unas palmadas en el pico y el hipogrifo cerró los ojos para dar a entender que le gustaba.

La clase rompió en aplausos. Todos excepto Ernie, que estaba verde de envidia.

—Bien, Harry —dijo Hagrid—. ¡Creo que el hipogrifo dejaría que lo montaras!

Harry no estaba preparado para esto, apenas conocía al animal!

—Súbete ahí, detrás del nacimiento del ala —dijo Hagrid—. Y procura no arrancarle ninguna pluma, porque no le gustaría...

Harry puso el pie sobre el ala de Buckbeak y se subió en el lomo. Buckbeak se levantó. Harry no sabía dónde debía agarrarse: delante de él todo estaba cubierto de plumas!

—¡Vamos! —gritó Hagrid, dándole una palmada al hipogrifo en los cuartos traseros.

A cada lado de Harry, sin previo aviso, se abrieron unas alas de más de tres metros de longitud. Apenas le dio tiempo a agarrarse del cuello del hipogrifo antes de remontar el vuelo. No tenía ningún parecido como cuando voló sobre Vert. No solo era muy incómodamente para él, las alas del hipogrifo batían debajo de sus piernas. Sus dedos resbalaban en las brillantes plumas y no se atrevía a asirse con más fuerza. En vez del movimiento suave (aerodinámico) de Vert, sentía el zarandeo hacia atrás y hacia delante, porque los cuartos traseros del hipogrifo se movían con las alas.

Buckbeak sobrevoló el prado y descendió. Era lo que Harry había temido. Se echó hacia atrás conforme el hipogrifo se inclinaba hacia abajo. Le dio la impresión de que iba a resbalar por el pico. Luego sintió un fuerte golpe al aterrizar el animal con sus cuatro patas revueltas, y se las arregló para sujetarse y volver a incorporarse.

—¡Muy bien, Harry! —gritó Hagrid, mientras lo vitoreaban todos menos Ernie —. ¡Bueno!, ¿quién más quiere probar?

Animados por el éxito de Harry, los demás saltaron al prado con cautela. Hagrid desató uno por uno los hipogrifos y, al cabo de poco rato, los alumnos hacían timoratas reverencias por todo el prado. Neville retrocedió corriendo en varias ocasiones porque su hipogrifo no parecía querer doblar las rodillas. Nealie practicaban con el de color castaño, mientras Harry observaba. Desafortunadamente nadie más de la clase logró volar sobre uno de los hipogrifos. De camino al castillo para el almuerzo las chicas no paraban de elogiar a Harry por su valentía y los chicos no paraban de preguntarle tips pues ellos también querían volar sobre un hipogrifo en la próxima clase. Harry echó un vistazo hacia donde Nealie quien iba callada todo el camino, ella entornó los ojos en desaprobación cuando cruzó la mirada con el. Durante el almuerzo se corrio rapidamente la voz de lo que había pasado en la primera clase de CCM, despertando el interés por la materia en los demás grupos.

Pero no solo la hazaña de Harry era comentada entre los alumnos, también el llamativo maletín de cuero que este le había regalado a Hermione. Muchas de las chicas del tercer año morían de envidia, Hermione estaba más que contenta e ignoraba por completo a Ron. A Draco no le gustaba mucho como los otros chicos de su año halagaban a Harry; la noche anterior este se había desmayado ante un dementor! Otro que no estaba para nada contento con aquel barullo era Sanders quien trataba a toda costa de que todos supieran que Harry era un gallina haciendo su imitación de Harry desmayándose cuando vio al dementor, pero muy pocos la encontraban interesante. La clase con Hagrid le había abierto el apetito intelectual a Harry , que como tomaba clases avanzadas con Severus por lo regular se sentía aburrido con las clases de su año.

En el baño de las niñas, antes de la última clase del dia, Hermione y Nealie se cruzaron, varias chicas admiraban el maletín HeavyLess de Hermione.

- lindo maletin - dijo Nealie cuando se acercó al lavabo

- me lo ha dado Harry por mi cumpleaños - dijo Hermione con orgullo y sus ojos brillaban con ilusión

- ah! umm pero no parece ser piel de dragón- observó Nealie con malicia

- no lo es, pero aun así ha sido un lindo detalle de su parte - dijo Hermione con voz soñadora

- claro, disfrútalo - dijo Nealie antes de irse

- no le hagas caso, parece que hoy anda toda hormonal - dijo Padme Patil

- oh si! debiste escucharla como rostizo al pobre Ernie en la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas - le dijo Hannah y las chicas rieron

Cuando Nealie llegó al aula para la clases de Historia, ya los chicos estaban allí, ella fue hasta el fondo y se dejó caer con pesadez en el asiento del pupitre. Harry y ella por lo regular se sentaban al fondo del aula porque a si podían aprovechar el tiempo estudiando otra asignatura porque el profesor Binns y sus lecturas eran insufribles. Poco después el resto de las chicas entro al aula entre risillas. Nealie puso cara de asco.

qué te pasa Conincrick? - le preguntó Harry

- nada - dijo ella con brusquedad mientras sacaba su libro de historia - no la verdad es que TU NOVIA me saca de casillas - dijo ella dejando caer el grueso tomo sobre la mesa del pupitre

- yo no tengo novia! - se defendió Harry

- en serio! porque Granger se está encargando de que todos se hagan la idea de que ustedes son mas que amigos

Harry se quedó con la boca medio abierta y las mejillas coloradas, el profesor Binns empezó a hablar en su monótona voz desde el frente del aula, Nealie abrió su libro y se puso a buscar el capitulo de la clase e ignoro a Harry por el resto de la clase.

Era tan solo el primer dia de clases de modo que los chicos no se reunirían en la biblioteca, es más los planes para aquella tarde incluían un chapuzón en la piscina, Draco se había encargado de reservarla para las cinco de la tarde. Harry sabia que podria encontrar a Hermione en la biblioteca pero: qué le diría?! En definitiva no había manera de explicarle a la chica que él no estaba interesado en ella sin "romperle el corazón"

tal vez sería mejor poner distancia entre ellos, Hermione es una chica inteligente de modo que captara la indirecta - pensó Harry

El día siguiente durante el desayuno Ron se cruzó con un articulo muy interesante el periodico (que habia tomado de su hermano Percy)

—¡Eh, Harry! —dijo Ron corriendo para alcanzarle, llevaba una copia del periódico en la mano—. ¿Has oído? El Profeta de esta mañana asegura que han visto a Sirius Black.

—NO ¿Dónde? —preguntaron con rapidez Harry. Neville y Draco se apresuraron en alcanzarlos. Al otro lado del pasillo, Sanders levantó la vista para escuchar con atención.

—No muy lejos de aquí —dijo Ron enseñándole el artículo en el periódico—. Lo ha visto una muggle. Por supuesto, ella no entendía realmente. Los muggles piensan que es sólo un criminal común y corriente - Harry leía con rapidez el periódico- , ¿verdad? El caso es que telefoneó a la línea directa. Pero cuando llegaron los del Ministerio de Magia, ya se había ido.

—No muy lejos de aquí... —repitió Neville, mirando a Harry de forma elocuente.

Draco se dio media vuelta y sorprendió a Sanders mirando.

—¿Qué, Sanders? ¿Necesitas algo?- dijo Draco retadoramente

Pero a Sanders le brillaban los ojos de forma malvada y estaban fijos en Harry. —¿Pensando en atrapar a Black tú solo, Potter?- dijo mientras se acercaba al grupo

—Exactamente —dijo Harry.

Los labios de Sanders se curvaron en una sonrisa mezquina.

—Desde luego, yo ya habría hecho algo. No estaría en el cole como un chico bueno. Saldría a buscarlo.

—¿De qué hablas? —dijo Ron con brusquedad.

—¿No sabes, Potter...? —musitó Sanders, casi cerrando sus ojos.

—¿Qué he de saber? - demandó Harry

Sanders soltó una risa despectiva, apenas audible.

—Tal vez prefieres no arriesgar el cuello —dijo—. Se lo quieres dejar a los dementores, ¿verdad? Pero en tu caso, yo buscaría venganza. Lo cazaría yo mismo.

—¿De qué hablas? —le preguntó Harry de mal humor.

- Hay algún problema? - inquirio la profesora McGonagall que podía oler los problemas antes de que empezaran y había notado al grupo de chicos en la puerta del Gran Comedor

- solo comentamos las noticias - dijo Harry con astucia

- Si es así les sugiero que se muevan y dejen de bloquear la puerta, las clases están por empezar - le recordó McGonagall y con esto el grupo se desintegró

—¿Qué ha querido decir Sanders? — se preguntó Harry mientras caminaba hacia la clase de transformación- ¿Por qué tendría que vengarme de Black? Todavía no me ha hecho nada.

Esa misma mañana los de Hufflepuff compartían clase de Pociones con los de Gryffindor, y Severus Snape estaba más molesto de lo normal. La clase era sobre poción encogedora y a Neville no le estaban saliendo las cosas bien.

Neville afrontaba varios problemas. Solía perder el control en las clases de Pociones. Era la asignatura que peor se le daba y el miedo que le tenía al profesor Snape empeoraba las cosas. Su poción, que tenía que ser de un verde amarillo brillante, se había convertido en...

—¡Naranja, Longbottom! —exclamó Snape, levantando un poco con el cazo y vertiéndolo en el caldero, para que lo viera todo el mundo—. ¡Naranja! Dime, muchacho, ¿hay algo que pueda penetrar esa gruesa calavera que tienes ahí? ¿No me has oído decir muy claro que se necesitaba sólo un bazo de rata? ¿No he dejado muy claro que no había que echar más que unas gotas de jugo de sanguijuela? ¿Qué tengo que hacer para que comprendas,

Longbottom?

Neville estaba colorado y temblaba. Parecía que se iba a echar a llorar.

—Por favor; profesor —dijo Hermione—, puedo ayudar a Neville a arreglarlo...

—No recuerdo haberle pedido que presuma, señorita Granger —dijo Snape fríamente, y Hermione se puso tan colorada como Neville— Longbottom, al final de esta clase le daremos unas gotas de esta poción a tu sapo y veremos lo que ocurre. Quizá eso te anime a hacer las cosas correctamente.

Snape se alejó, dejando a Neville sin respiración, a causa del miedo. Snape aun no comprendia como Harry podia ser amigo de aquel muchacho

—¡Ayúdame! —rogó Neville a Hermione en un susurro casi imperceptible

—Deberíais haber terminado de añadir los ingredientes. Esta poción tiene que cocerse antes de que pueda ser ingerida. No os acerquéis mientras está hirviendo. Y luego probaremos la de Longbottom - dijo Snape desde el frente de la clase

Pavarti y Lavander negaron con la cabeza al ver a Neville azorado y agitando su poción sin parar. Hermione le murmuraba instrucciones por la comisura de la boca, para que Snape no lo viera. Ron recogía los ingredientes no usados, y fue a lavarse las manos y a lavar los cazos en la pila de piedra que había en el rincón.

Cuando faltaba poco para que terminara la clase, Snape se dirigió con paso firme a Neville, que se encogió de miedo al lado de su caldero.

—Venid todos y poneos en corro —dijo Snape. Los ojos negros le brillaban—. Y ved lo que le sucede al sapo de Longbottom. Si ha conseguido fabricar una solución para encoger, el sapo se quedará como un renacuajo. Si lo ha hecho mal (de lo que no tengo ninguna duda), el sapo probablemente morirá envenenado.

Los estudiantes observaban con aprensión. Snape se puso el sapo Trevor en la palma de la mano izquierda e introdujo una cucharilla en la poción de Neville, que había recuperado el color verde. Echó unas gotas en la garganta de Trevor. Se hizo un silencio total, mientras Trevor tragaba. Luego se oyó un ligero «¡plop!» y el renacuajo Trevor serpenteó en la palma de la mano de Snape. Los de estudiantes prorrumpieron en aplausos. Snape, irritado, sacó una pequeña botella del bolsillo de su toga, echó unas gotas sobre Trevor y éste recobró su tamaño normal.

—Cinco puntos menos para Gryffindor —dijo Snape, borrando la sonrisa de todas las caras—. Le dije que no lo ayudará, señorita Granger. Podéis retiraros.

Neville, Ron y Hermione subieron las escaleras hasta el vestíbulo. Ron estaba furioso por lo de Snape.

—¡Cinco puntos menos para Gryffindor porque la poción estaba bien hecha! ¿Por qué no mentiste, Hermione? ¡Deberías haber dicho que lo hizo Neville solo!

Ella no contestó. Ron miró a su alrededor.

—¿Dónde está Hermione?

Neville también se volvió. Estaban en la parte superior de las escaleras, viendo pasar al resto de la clase que se dirigía al Gran Comedor para almorzar.

—Venía detrás de nosotros —dijo Ron, frunciendo el entrecejo.

—Ahí está —dijo Neville

Hermione jadeaba un poco al subir las escaleras a toda velocidad. Con una mano sujetaba el maletín rojo; con la otra sujetaba algo que llevaba metido en la túnica.

—¿Cómo lo hiciste? —le preguntó Ron.

—¿El qué? —preguntó a su vez Hermione, reuniéndose con ellos.

—Hace un minuto venías detrás de nosotros y un instante después estabas al pie de las escaleras.

—¿Qué? —Hermione parecía un poco confusa—. ¡Ah, tuve que regresar para coger una cosa! Espero que haya algo bueno para comer. Me muero de hambre —añadió, y continuó hacia el Gran Comedor.

—¿No tienes la sensación de que Hermione nos oculta algo? —preguntó Ron a Neville, este encogió los hombros


ta da! segunda parte coming soon