Pero nunca estarás solo.

Cielo, estoy aquí.

.

.

.

38

¿Por qué mentirse?. Desde que le había vomitado toda aquella confesión a Uchiha Sasuke, se sentía la más valiente de la aldea, lo menos. Se sentía más fuerte y menos tímida, el tartamudeo que hacía meses iba abandonando se había ido definitivamente, lo sabía.

Creía que podía con el mundo justo cuando junto a su equipo fueron citados para una misión. Y allí, al atravesar la puerta y encontrarse con Kakashi, Sakura y Sasuke todo aquel progreso cayó en picada. Ahora no solo le temblaba la voz, sino las piernas y los brazos.

Es que hacía una semana había abrazado a Sasuke Uchiha, fue la primera vez que tocó a alguien de forma cariñosa, fue el primer impulso que experimentó en su vida. Había llorado y recostado la cabeza en su pecho, y a pesar de que Kiba solía abrazarla, tomarla de la mano y palmearle la cabeza, ese contacto había sido distinto. Se había sentido cálido, se había sentido reconfortante, se había sentido... muy bien.

La misión era sencilla: custodiar a unos políticos de regreso a la aldea de la niebla. El gobierno de Konoha había quedado acéfalo y todo tenía un mal panorama.

Naruto estaba en compañía de Jiraiya buscando al supuesto nuevo Hokage. Su ausencia significaba la desunión del grupo.

Sakura no la había siquiera saludado y se la pasó todo el camino discutiendo con Kiba que miraba con malos ojos a Sasuke.

El Uchiha parecía estar haciendo buenas migas con Shino y ella, solitaria como se veía, caminaba junto a Kurenai y Kakashi, con los protegidos. Ambos senseis se miraban como si algo ocultaran.

Las asperezas se limaron y las tensiones se borraron cuando fueron atacados por la primer horda de enemigos, donde todos lucharon en conjunto y lograron superarlo muy rápido, demostrándole a sus mayores que esos niños que ingresaron al bosque de la muerte habían desaparecido. Pero las esquirlas de la desconfianza atrapó a los presentes de imprevisto en el tercer enfrentamiento, cuando la Hyuga se vio empujada hacía un vacio por dos de los atacantes y nadie pudo hacer nada ante la inesperada imagen de Sasuke colgando de uno de los pies en una especie de liana de chacra, haciendo un esfuerzo inhumano y esbozando una increíble demostración de poder para sostener a Hinata por el antebrazo y salvarla de un indiscutible final.

Fue más rápido que el garoga de Kiba y Akamaru, que el brazo gigante de insectos de Shino que se extendía por la pendiente y sobre todo, que ambos senseis. Todos quedaron como congelados en el tiempo, en sus posiciones, expectantes viendo como ambos ninjas se balanceaban en el abismo.

Los ojos rojos activos por el Sharingan se cruzaron con los grises y venosos del Byakugan. Y hubo absolutamente nada más, ni el odio creciente de Kiba o los celos de Sakura, tampoco la media sonrisa soberbia de Kurenai a Kakashi.

Solo esos pares de ojos y la muerte esperando bajo ellos.

Para ambos, todo había sido un atropello de sentimientos desde que se iniciaron los exámenes chunin. El desapego de la niñez y la llegada de la adolescencia había estado siendo traspasados por sus dolorosas historias y aquellas nuevas sensaciones entre ellos que chocaban desesperados entre el amor y la amistad, la atracción y la inocencia.

Y allí pendían ambos solos en aquel abismo de dudas.

¿Qué quería Sasuke con Hinata? ¿Restablecer su clan? ¿El realmente sabía en que consistía tal obra? ¿Por qué la había elegido a ella? ¿Sólo por su apellido?.

¿Qué le ocurría a Hinata desde que Sasuke se le había acercado? ¿Sentía que era un gran apoyo? ¿Era el amigo que nunca tuvo? ¿Por qué le dolía como propia la historia de él?.

¿Se gustaban?.

SI. Se gustaban mucho y como pocas personas a tan corta edad, se gustaban con furia, recelo, miedo y tristeza. Se estaba gestando entre ellos un afecto tan poderoso, confuso y sombrío que era difícil compararlo con alguna fuerza. Pero no eran lo suficientemente maduros para interpretar sus sentimientos...

No, por ahora.

—Gra...—se animó a soltar, impresionada.

—Ni sueñes en agradecerme—cortó el muchacho que colgada a la inversa de ella.—No te puedes morir Hyuga, porque me ayudarás a cumplir mi objetivo.

—¿A... a qué se refiere?.

Antes de girarla como si fuera una muñeca de trapo, colocarla también boca abajo y subir ambos aferrados en un abrazo incomodo, pero no menos satisfactorio, le anticipó en un susurro —Hablaremos de eso cuando estemos completamente solos.


¡Estoy tan feliz de que les guste tanto esta historia! gracias por tantos comentarios y mensajes. También a quienes leen Kabukicho, me impresiona como creció en tan pocos capítulos. Por otro lado, en wattpad me esta yendo muy bien y hasta recibí mensajes privados. Eso me impulsa mucho a seguir, sobre todo cuando a veces no tengo ánimos.

Safamantica, me alegra mucho que te animes a dejar un comentario y sobre todo gracias por el apoyo. Espero que puedas terminar de leer algún día el séptimo, lamento que sea una de mis creaciones más oscuras jaja y también me hace muy feliz saber que mis fics generan emociones, a veces siento que es algo que no puedo trasmitir. Con respecto a lo de que pensabas que era hombre... bueno, mis amigas dicen que si fuera hombre sabría como enamorar a una chica jajaja, pero la verdad es que soy mujer y que solo idealizo a Sasuke...

Muchas gracias y saludos!