"El reinado del fénix"

Saga: "Paz momentánea"

Capítulo 38:

17 días antes de la batalla final.

—¿Dónde estamos? — Dijo Nero mientras que caminaba junto a Omega por el eterno pasillo de oscuridad. El ruido de sus pisadas sobre el agua hacia eco junto con sus voces mientras las dudas se cernían en sus mentes.

—No lo sé… no recuerdo nada sobre este lugar… — Dijo la yegua.

Nero se quedó contemplando el vacío unos segundos hasta que de pronto recordó lo que había pasado, la guerra, su madre… Spike. — Oye — Le dijo a Omega. — hay que salir de aquí, la batalla final se aproxima. — Dijo Nero. — Tenemos que salir de aquí y salvar a Spike.

Omega miró a su portador con una mirada seria y un tanto entristecida — Nero… recuerdas muy bien lo que te dijimos Alpha y yo… Spike no existe.

—¡No digas eso! — Le gritó Nero. — No digas eso, todos decían lo mismo de Draco y él volvió, Spike también lo hará.

—Nero… Delta fue claro, Spike nunca ha existido, fue todo una mentira.

Nero apretó los dientes con ira, sintiendo como si un puñal se clavara dentro de su corazón. Cegado por ese enojo que le provocaba el estado de su hermano, dijo: — ¿Vas a creerle al tipo que te violo? ¡Spike es mi hermano! ¡Pasé años creyendo que había muerto! ¡No te atrevas a decir que no hay esperanza solo porque tú perdiste a tu hermano mayor y no pudiste hacer que volviera! ¡Delta te mintió! ¡SPIKE ES MI HERMANO! — Concluyó lleno de cólera mientras que Omega se mostraba tan sorprendida como impactada ante tal despliegue de ira. Ella nunca había visto a Nero de esa forma, tan agresivo. Pudo sentir esas frías palabras clavarse como estacas en su corazón de hielo, la mirada de Nero era penetrante y llena hasta el borde de cólera y rabia, era como si hubiera entrado en un estado total de negación.

—Nero… — Dijo ella mientras unas lágrimas rodaban por su mejilla.

—… — Él apretó los dientes y, sin decir nada, simplemente se dio media vuelta. — Vamos, hay que irnos. — Dijo con una voz seria y llena de amargura.

Omega solo lo miró con impresión y, con dolor y en silencio, lo siguió mientras que su corazón se llenaba de miedo y dolor.

En Canterlot.

—¿Cómo escapó? —Skyla estaba junto a Luna dentro de lo que fue la celda de Shining Armor, los barrotes estaban destrozados y las cadenas que sostenían al unicornio estaban destruidas.

—Por lo que nos dijeron, alguien entró, mató a los guardias y lo liberó mientras dormíamos. No entiendo cómo fue que se infiltró dentro del palacio habiendo tantos guardias… — Dijo Girion.

Skyla se acercó a las cadenas y las miró detenidamente con un rostro inexpresivo. — Tranquila Skyla, no puede estar muy lejos. — Dijo Luna mientras se acercaba a su sobrina.

—Confío en que lo encontraran, solo espero que no tarden demasiado… — Dijo la alicornio mientras que continuaba mirando las cadenas.

—Pediré que dupliquen la guardia del castillo, y alertaré a nuestros aliados al respecto para que hagan lo mismo con sus tropas, Shining no debe estar lejos y mientras más rápido lo hallemos mejor. — Dijo Girion mientras daba media vuelta y se retiraba. Skyla, por su parte, se quedó viendo las cadenas mientras que un profundo sentimiento de dolor en su corazón.

—¿Aun lo quieres verdad? — Cuestionó Luna.

—… — Skyla se dio media vuelta y comenzó a alejarse.

—Skyla… ocultar lo que sientes no ayuda en nada… — Dijo la alicornio, sin embargo Skyla no respondió.

La alicornio rosada caminó por los pasillos a paso lento, con su mente nublada ante la incertidumbre. Llegó a sus aposentos y cerró la puerta con llave para luego desplomarse sobre su cama. — Shining… — Dijo en un tono de voz muy leve mientras derramaba unas pocas lágrimas. —… hijo…

En otra parte.

—¡Aaaahhhhhh! — Gritaba Shining Armor II, aun atado a la "X", mientras que el grifo giraba con fuerza una palanca sujeta a una pequeña caja de madera colocada sobre la pierna izquierda del semental. Esta máquina lo que provocaba era que con cada giro se ejerciera aún más presión sobre la zona, cortando la circulación y posteriormente destrozando los huesos.

—¿Le duele alteza?

—¡Bastaaaa! ¡Te daré lo que quieras pero para yaaaa!

—Je, je, je, lo que yo quiero son vuestros gritos y sufrimientos, nada me alimenta más que ellos. — Dijo mientras que apretaba aún más.

—¡Aaaaahhhhhhh!

—Lloré mi señor, pues fue la yegua a la que usted llamó madre la que me ordena hacer esto, ¿le gusta? — Dijo el grifo mientras dejaba de girar la palanca solo para ver como Shining dejaba de gritar y comenzaba a derramar lágrimas.

—Ella no… ella no… no me haría esto…

—¿No lo haría? — Dijo levantándose para estar frente a frente con él. Con una de sus garras lo tomó del mentón solo para verlo más de cerca. — Mataste a su esposo, esclavizaste a su pueblo y la violaste en público, frente a todo el mundo. ¿Realmente eres tan inocente cómo para pensar que ella aun te quiere? — Le dijo con una infantil sonrisa de satisfacción mientras que el semental comenzaba a derrumbarse. — Je, usted violó a muchas yeguas mientras estuvo en el poder ¿verdad? me imagino que le gusta usar su "juguete" — Dijo con una perturbadora sonrisa.

En Canterlot.

Rud y Andy se encontraban recorriendo los muros de la ciudad, los cuales actualmente estaban en reparación. Desde lo alto de estas fortificaciones se lograba ver casi todo el campamento aliado. Se podían ver los estandartes de los leones, de los centauros, de los grifos, etc. Estandartes ondeando al viento hasta el horizonte, una inmensa cantidad de tropas reunidas, todas con el mismo fin, proteger el mundo de un tirano. — Son muchos. — Dijo Andy con una sonrisa. — Je, como quisiera pintar esta escena.

—¡Ja! Parece que el viejo Andy ha vuelto, ya extrañaba eso de que quisieras pintar, me gustaría ver alguna lata de sopa o ensalada cesar.

—Oye, esos cuadros eran más que solo tu gula personificada; son arte, son una interpretación libre de la realidad. — Dijo en tono dramático.

—Recalco, el viejo Andy está de regreso. Oye, no se tu pero… (Bostezo) me urge una siesta. — De pronto, su estómago gruñe con fuerza. — Y también tengo hambre… y ganas de algo de cerveza negra y espesa.

—Je, y parece que la vieja Rud también ha vuelto. Vamos al palacio por algo de comer ¿Qué te parece?

—Solo si tú invitas hermanito, je.

—Vaya, que tenemos aquí. — Dijo una voz, ambos voltearon y se encontraron con una cara conocida.

—¿Príamo? — Dijeron ambos.

—Vaya, hace tiempo que no nos vemos muchachos, je ¿Cómo esta mis niñeros de cuando viajábamos a Ponyville? — Dijo entre risas.

—Ja, muy bien, como ya no tenemos que cuidar de un niño alocado como tú nos va muy bien je, je. — Dijo Rud con humor.

—Es bueno verte Príamo, no tuvimos ocasión de saludarte cuando estuvo la cumbre de los reyes. Ha pasado cuanto… ¿8 años?

—Más o menos, no lo tengo calculado pero bueno, es bueno reencontrarse con mis viejos niñeros.

—Solo fuimos tus niñeros una vez, cuando Skyla vino a Ponyville y te trajo consigo para que nos conocieras… y papá nos pidió cuidarte mientras él y Skyla hablaban… Por los dioses, fue solo un día pero nos hiciste correr por toda la ciudad. — Dijo Andy.

—Ja, ja, ja. Oye, que al menos nos divertimos mucho ¿O me lo negaras?

—Yo sí me divertí, siempre es genial ver a Andy tirado en el suelo agotado y humillado, je. En serio, ¿Quién diría que un niño tan pequeño podria dejarte en vergüenza hermano?

—¡Oye, él era un alocado! Me hubiera gustado que me hubieras dado un casco ese día, prácticamente te la pasaste riéndote de mí… en especial cuando termine con un vestido rosa en el zoológico…

—Je, je. Fue la primera vez que vi una jirafa reír. — Dijo Príamo. — Y es impresionante, su risa es aún más perturbadora que la de las hienas…

—Sí, pero lo importante es que… ¡Andy termino como niña! — Dijo Rud cayendo al suelo mientras reía como loca.

—Ja, ja, ja. Que graciosa eres. — Dijo Andy con sarcasmo.

—Je, oigan ¿Quieren ir a almorzar a mí tienda? Para platicar un poco y divertirnos, francamente necesito un respiro de todo este trabajo de ser rey… ya saben, poder político ilimitado sobre una región… a cambio de unas 18 horas de trabajo al día… es agobiante.

—Me lo imagino. — Dijo Andy.

—Bueno ¿vienen?

—Es la mejor oferta que he recibido en todo el día. — Dijo Rud con una sonrisa.

Príamo los guió hacia su tienda, la cual estaba fuertemente resguardada por tropas de elite que vestían armaduras de aspecto romano con capas color escarlata con el símbolo del corazón en llamas y el lobo huargo dentro. — Se nota que te ha ido bien en tu vida Príamo. — Dijo Andy. — Rey del reino unido de Hope, y eso que te lo ganaste con creces.

—Muchas gracias Andy, viniendo del hijo de Nero Sparkle y Alexis Diamond es todo un cumplido… por cierto ¿Cómo está su padre? Me dijeron que estaba resfriado.

—Eso nos dijeron a nosotros, pero no sabemos nada de su estado, no nos han dejado verlo. Según Luna es un resfriado muy contagioso. — Dijo Rud.

—¿En serio? que curioso, me parece raro que un mago de hielo se resfrié.

—Tú lo has dicho. — Dijo Andy.

—¿Creen que nos están ocultando algo?

—Puede ser pero ya habrá tiempo para eso, ahora relajémonos un poco ¿Qué quieren comer?

—Pues a mí me gustaría una ensalada cesar con un buen vino. — Dijo Andy.

—Y a mí me gustaría una pizza grande, con una ensalada cesar como la de Andy, un plato de canelones de verduras con puré de patatas y también unos sándwiches de queso gratinado… mejor que todo tenga queso gratinado encima y un buen barril de cerveza negra… que mejor sean dos.

—¿Algo más? Te traigo una ballena si quieres. — Bromeó Príamo.

—No, el sabor de la carne es glorioso pero no lo puedo digerir y la última vez… — Ella se detuvo de golpe al darse cuenta de lo que dijo.

—¿Perdón…? — Dijo Andy. — ¿Acaso tu…?

—¿Comiste…?

—No, no, no… je, je. Bueno… tal vez un pequeño lagarto en una de mis misiones…

—… Ok… francamente eso es algo raro… ¿Y si mejor hacemos cómo si ella no hubiera dicho eso? — Sugirió Príamo.

—Voto a favor. — Dijo Andy.

—Yo igual.

Príamo salió un segundo de la tienda y habló con uno de los guardias pidiéndole que si podía traerle algo de comida para él y sus invitados. Al cabo de un par de minutos un grupo de guardias entraron a la tienda trayendo consigo todo el festín. Inmediatamente Príamo se quedó embobado mirando como Rud comia sin parar como una desaforada. — Santo cielo ¿tienes dos estómagos o qué? — Preguntó el rey.

—Claro que no, je, solo tengo un buen almacenamiento de alimento, je, como todo lo que quiero y no engordo.

—Y eso que no hace nada de ejercicio, solo come y duerme todo el día. Es más, estos días han sido los únicos en los que ella realmente se ha puesto a entrenar. — Comentó Andy.

—Je, por lo visto una yegua con un estómago muy amplio. — Dijo con una sonrisa. — Oigan, he sabido que su tío Draco se está haciendo cargo de la gestión del Heavy Storm ¿Qué tal le está yendo?

Rud tragó un gran vaso de cerveza y contestó. — Pues su medida en efecto será efectiva, pero parece que varios miembros del gremio están algo incomodos con que él dirija las cosas, aunque la mayoría ha decidido darle una oportunidad.

—En mi opinión sus decisiones son en exceso buenas, no solo evitaran que el gremio quiebre, sino que ayudara a los refugiados. — Dijo Andy, con algo de miedo pues si el gremio quebraba habrían perdido algo muy importante para su familia.

—Ya veo, y… quería también preguntarles otra cosa ¿Skyla está bien? El otro día la invité a cenar aquí con sus hijas pero… no vinieron ni nada.

—Ella… creo que esta algo… delicada, no creo que quiera salir estos días. — Dijo Andy. — Pero no te preocupes, está bien y de seguro en un par de días aceptará tu invitación.

—Eso espero… — Dijo el joven rey, de pronto desvió su vista hacia Rud, quien estaba tragando un pedazo de pizza. — Oye Rud, ¿Tú eras modelo verdad?

Rud miró a Príamo. — Sí, necesitaba dinero y papá me dijo que tenía que conseguirlo por mí misma así que… me metí de modelo de trajes de baño pero luego me cambie a modelo de vestidos. Porque con lo de los trajes de baño papá casi me mata, je.

—Es que no le gustó las poses que hacías, por todos los cielos recuerdo que una vez hayamos a un tipo en el baño masturbándose con una revista con tu foto. — Dijo Andy.

—Hay lo que haga un idiota con mi foto no es mi problema… mientras no se me acerque.

—¿Y qué me dices de todos los hombres que vinieron a hacerse los caballeros contigo?

—Ni que fuera tanto problema, papá golpeo a todos. — Dijo ella tomando otro trago de cerveza.

En ese momento Príamo tragó saliva. — Bueno… si me lo permites saliste muy linda en esas fotos… je.

—¿No abras sido de los que se toquetearon con su foto verdad? — Dijo Andy molesto.

—No, no, no, por supuesto que no, je. — Dijo nervioso. — Tal vez sí… — Pensó. — Solo quiero ser caballero con ella ¿es un crimen? Je.

—Aja. — Dijo Andy seriamente mientras miraba a Príamo.

—Príamo, ¿Te gusto verdad?— Dijo Rud seriamente. Ella clavó sus ojos en el semental, mientras que este se mostraba enormemente sorprendido.

—¿Qué…? No… no sé de qué me hablas. — Dijo nervioso.

—Escucha, puede ver cuando un semental o una yegua gusta de mí y noté tus intenciones desde el muro. Je ¿tratabas de invitarme a almorzar para caerme bien verdad?

—Pues… yo… emmm. — El pobre semental no tenía ni idea de que decir para excusarse, lo habían atrapado con los cascos en la masa.

En ese momento Andy comenzó a tener un tick nervioso. — Hay tranquilo hermano y tu Príamo… escucha, eres un buen chico pero me gustan las yeguas. — Dijo ella como si nada mientras que ambos sementales se quedaban paralizados por ese dato.

—¡¿Queeeeeeeeeeeeeeeeeeeé?! — Dijeron ambos sementales sorprendidos.

—¡Ja, ja, ja! que tontos son, es broma, soy bisexual. — Dijo ella tratando de contener la risa mientras que los dos sementales se recuperaban del shock. — Pero Príamo, ¿sería mucho pedir que me dieras más comida? Si quieres conquistarme tendrás que hacerlo a través de mi estómago, no soy una yegua fácil.

—¿Qué…? — Dijo Príamo sintiendo una mescla de emociones, entre ellas, confusión y un tanto de emoción.

—Lo que oíste, si quieres que sea tu reina entonces mejor esfuérzate ¿qué? ¿Acaso esperabas que te diera una paliza cuando me enterara de tus intenciones? Noticias, no soy una yegua para nada normal, je.

Príamo no pudo evitar hacer otra cosa más que sonreír. — Oye Rud, espera, para tu carro ¿no deberías hablar de esto conmigo o con papá? — Dijo Andy estupefacto.

Rud arqueó una ceja y, de un rápido movimiento, noqueó a Andy y el pobre cayó de cara sobre su ensalada. — Se recuperará en 40 minutos, tranquilo. Ahora ¿Por qué no mejor te dejo para que planees tus jugadas de conquista? Estoy ansiosa por ver que haces para que caiga a tus pies suplicando por estar en tus brazos. — Dijo ella de forma dramática y exagerada.

—… — Príamo solo se quedó viendo algo atontado, sin entender muy bien lo que acababa de pasar. —… Está bien Rud…

—Ya quiero ver que planeas. — Dijo levantándose de su silla y pasando junto al semental, pasando su cola bajo su barbilla, dejando a Príamo algo atontado. Luego cargó a su hermano en su lomo y se dirigió a la puerta. — Adiós "mi rey". — Dijo dando un guiño, haciendo que Príamo cayera al suelo como tonto.