Capitulo 36

Embriagador

J: ¿Pasa algo hija?- Judy se extrañó ante el gesto confuso de la rubia al salir del baño.

Q: Eh...no, no…es solo que está

R: Hola Judy- Rachel interrumpía en la estancia, con una toalla cubriendo su cuerpo.

J: ¿Rachel?, no sabíamos que estabas aquí.

R: Yo…yo tampoco sabía que vendríais tan pronto…-

Quinn mantenía la vista fija en Nemo. Aquella situación la hacia sentir un tanto incomoda y no entendía el por qué. Al fin y al cabo, Rachel y ella eran amigas.

J: No te preocupes, ya ves…le han dado el alta- miró a Quinn mostrando una sonrisa.

R: Si…ya veo…es…genial- tartamudeaba mientras buscaba la mirada de la rubia, que se mantenía perdida en la cesta del cachorro.

C: Hola Rachel- Cathy accedía al salón.

R: Vaya hola…será mejor que me vista…no creo que sea oportuno estar así.

J: Si será mejor…te vas a helar.- sonreía

Rachel avanzó hacia la habitación pero en su camino se interponía Quinn, que seguía tratando de esquivar la mirada de la morena. La cercanía de la chica y el olor que desprendía fueron superiores y la rubia no tuvo más remedio que alzar la mirada y dejarle paso. Para su sorpresa, Rachel no la miró en ningún momento a los ojos. Pasó por su lado, bajando la cabeza y con rapidez, dejando ese halo que tan familiar le resultaba.

R: He traído comida- espetó al pasar junto a Judy- si tenéis hambre

Q: Tu te quedas ¿no?- exclamó rompiendo su silencio.

Rachel volvió su mirada hacia la rubia y tras unos segundos de contacto visual, reaccionó.

R: Si tú quieres…me quedo-

J: Por supuesto, vamos Cathy- espetó- vamos a ver que ha traído Rachel.

Tras aquella breve conversación, Rachel ingresó en la habitación para vestirse, mientras Cathy y Judy preparaban la cena tailandesa. Quinn se adueñaba del baño. Se sentía extraña, no entendía por qué pero lo sentía. Aquel encuentro con la morena, dentro de aquella bañera, con el olor a vainilla en toda la estancia y aquellos brillos que reflejaban las llamas de las velas sobre el cuerpo de la chica la habían estremecido. Y se sentía mal. Mal por haber huido con vergüenza, por haber intentado esquivar a la morena. Rachel era su amiga, ¿por qué le intimidaba tanto?

Apenas unos minutos mas tardes, Rachel volvía a la estancia principal, uniéndose a la mesa que ya estaba perfectamente preparada y con la compañía de Judy, Cathy y Quinn, que recién tomaba asiento.

Q: ¿Qué es esto?- preguntó al descubrir la comida.

R: Es Tailandés- respondió rápidamente tomando asiento.

J: Es tu favorita, hija.- intervino la madre.

Q: Ah ¿sí?- preguntó confundida.

R: Si no te apetece, puedo hacer otra cosa…-

Q: No…no, está bien, no tengo problemas en volver a probar algo…seguro que está muchísimo mejor que la bazofia que me daban en el hospital.

C: De eso no hay dudas.

R: ¿Cómo es que te han dado el alta a ésta hora?

Q: No lo sé, según Robert, me la iban a dar mañana y él pidió que me la diesen hoy.

J: Es un buen chico, se ha encariñado mucho con ella.

R: Ah… ¿Robert es el psicólogo?- preguntó un tanto celosa.

Q: Si…es muy simpático- respondió sin alzar la vista de su plato.

R: Ya veo- su respuesta fue seca, tanto que provocó las miradas de Cathy y Judy.

C: Rachel, ¿Qué tal la serie?...tengo entendido que vais a seguir grabando mas temporadas.- intervino tratando de cambiar de tema.

R: Si…si todo va muy bien, pero aun no se si seguiré grabando.

J: ¿Cómo?... ¿por qué?, creía que eras una de las protagonistas.

Quinn alzó por primera vez la vista para buscar aquella respuesta de la chica.

R: Si…pero he tenido algunas diferencias con los productores y no están muy contentos conmigo…- sonreía- ellos se lo pierden.

Q: ¿Vas a dejar la serie?-preguntó preocupada-

R: Eh...no, -respondió rápidamente- por ahora no, depende de lo que quieran de mí

C: ¿Pero que ha pasado?

R: A ver, a esa gente solo le interesa el dinero, la publicidad, la fama…yo estoy dispuesta a todo eso, pero no a costa de mi familia, de mis amigos, de mi…-se detuvo al ser consciente de lo que iba a decir.-de todo lo que me importa…me piden que haga cosas con las que no estoy de acuerdo y no lo voy a aceptar…una cosa es que quiera triunfar y otra que deje de ser yo misma.

La mirada de Quinn sobre Rachel se iluminaba. La contundencia y seguridad con la que hablaba le hacían sentir orgullo. No estaba equivocada, aquella chica era alguien especial y sus valores lo dejaban claro.

J: Pero, ¿has pensado bien lo que vas a hacer?, Quiero decir, has luchado mucho por tener una oportunidad como esa.

R: El sueño de mi vida ha sido, es y será triunfar sobre los escenarios, cantar, actuar en directo, frente a diez, cien o miles de personas, pero sobre un escenario…ser actriz de televisión solo es algo que añadir a mi curriculum, ni por asomo quiero hacer eso toda mi vida.

Q: ¿Quieres actuar en teatros?- interrumpió completamente sorprendida.

Rachel le regaló una leve sonrisa al comprobar el entusiasmo con el que le miraba la rubia.

R: Quiero actuar en musicales, solo con eso se cumplirían mis aspiraciones profesionales.

C: Tus sueños-

R: No…-respondió-mi sueño ha cambiado, antes solo quería ser artista a toda costa…ahora es solo un objetivo profesional, mis sueños han pasado a otro grado.

Q: ¿Cuáles son tus sueños ahora?- preguntó ante la atenta mirada de su madre y su compañera.

R: Ser feliz. Ver que las personas que quiero son felices, tiene salud y disfrutan de la vida-

La intensidad de aquellas palabras provocó un silencio en la estancia. Quinn no podía ocultar su emoción al descubrir la personalidad de la que se suponía era una de sus mejores amigas. Se sentía bien conociéndola y no solo por ella sino por si misma. Tener a Rachel como amiga, suponía que había sabido elegir bien a sus amistades.

Q: Me alegra oírte decir eso…dicta mucho de tu personalidad…y me gusta.

Rachel bajó su mirada. La pena intentaba bloquearla. Recordar todo lo que había sucedido entre ellas y que ahora estuviese ahí, bajo el mismo techo, sentadas en la misma mesa y compartiendo una cena, le hacia sentir mal. Que Quinn no recordase nada y la halagase de aquella forma la dejaba en un mal lugar.

Rachel no iba a permitir que dudase de sus verdaderos sueños, esos sueños que se habían convertido en lo que ahora eran tras su accidente. Fue entonces, en aquella ambulancia, en aquel hospital, cuando supo que lo realmente importante en la vida, era estar vivo, ser feliz, tener a tu lado a quienes amas, ver que ellos viven, son felices, aman y disfrutan de la vida. Interpretar un musical, ganar un Tony, estar nominada a un Grammy, grabar un disco, tener miles de fans, quedaban en un segundo plano desde aquel mismo instante en el que a la rubia la metieron entre aquellas cuatro paredes de la habitación del hospital.

No iba a luchar por nada más que no fuese aquello. No iba a desechar su vida sin disfrutar de su familia, de sus amigos, del amor de su vida.

Pero tampoco se sentía bien ante la ignorancia de Quinn. La rubia no estaba en la mejor posición para sentirse orgullosa de ella. No sabía, no recordaba todo el mal que había conseguido causarle y no se lo podía permitir.

La cena transcurría con normalidad. Quinn fue sintiéndose cada vez mas liberada, ya casi no recordaba aquel extraño momento vivido minutos antes en el baño. La simpatía de Rachel conseguía calmar la situación, y entre anécdotas de rodaje y curiosidades, se pasaron las horas sentadas en aquella mesa.

R: Pensaba que no iba a ser suficiente comida para tres y mirad…ha sobrado entre cuatro- sonreía.

Q: Yo no puedo más…creo que he comido mas hoy que en todos los días que llevo en el hospital.

J: Apenas has comido en el hospital, así que tienes que recuperarte.

R: Exacto…oye, he pensado si no hay problema, en que mañana podríamos reunirnos todas en el Planet.

Q: ¿Planet?

R: Si…es el bar de una amiga, casi siempre nos reunimos allí y podemos quedar para comer.

J: No creo que pueda- espetó tratando de no sonar muy brusca.

Q: ¿Por?, me apetece mucho ir a los lugares donde solía ir.

J: Mañana vamos a intentar viajar.

R: ¿Viajar?

Q: Mi madre me quiere llevar a Columbia.

El rostro de la morena se desencajó.

R: ¿Columbia?- preguntó confundida.

C: Tengo varios amigos neurocirujanos que están dispuestos a hacer algunas pruebas a Quinn.

R: Ah…pero, volveréis ¿no?- miró extrañada a Judy.

J: Claro, imagino que serán un par de semanas como mucho. Los médicos prefieren que Quinn trate de hacer la vida que ha hecho para ver si así se consigue estimular las zonas del cerebro que afectan a su memoria.

R: Me habíais asustado- espetó inconscientemente.

Q: ¿Tanta pena te da que me marche?

Rachel se sorprendió ante aquella pregunta y trató de disimular, evitando contestar como realmente le hubiese gustado hacerlo.

R: Claro… ¿con quien voy a cotillear si no estás aquí? -Bromeó.

J: Anda cotillas- interrumpió- será mejor que vayamos recogiendo esto, mirad la hora que es-

C: Es verdad, se nos ha echado la noche encima.

R: Ok…voy a recoger mi bolsa y os dejo descansar.

Q: ¿No te quedas?

Cathy y Judy volvieron a mirarse incrédulas, esperando la reacción de la morena.

R: No debo…además, no hay cama para mí.

Q: ¿No hay?- preguntó un tanto desilusionada.

J: Solo está la tuya que es de matrimonio y una pequeña de invitados.

R: Exacto.

Q: ¿Y como vamos a dormir entonces?... ¿donde va a dormir Cathy?- preguntó confundida.

Aquella pregunta pilló por sorpresa a las tres mujeres. Quinn aún no sabía que Cathy y su madre eran pareja. En el hospital había asimilado que era una buena amiga, neuróloga y que estaba allí por ese mismo motivo. Para tratarla a ella tras su accidente.

C; Puedo dormir en el sofá-

Q: No…-interrumpió- puedes dormir en mi cama con mi madre,

C: No...No, mira si lo prefieres, yo duermo en la habitación de invitados y tú y tu madre dormís juntas en tu habitación.

Q: No…ni hablar, dormir con mi madre es algo que no se me ha olvidado…-bromeó...- prefiero dormir yo en la de invitados.

J: ¿Estás segura?

Q: Si…y Rachel puede dormir conmigo, si quiere.

La morena volvía a sorprenderse.

R: No…no te preocupes, yo vuelvo a mi apartamento.

Q: Por mi no hay problema, imagino que habremos dormido juntas mas de una vez, ¿no?

La mirada de Judy hacia Rachel lo decía todo. La morena trataba de rechazar aquella propuesta sin resultar demasiado brusca, aunque en el fondo, la idea le tentaba demasiado.

Solo imaginar poder pasar toda la noche junto a la rubia, en aquella pequeña cama la hacia palpitar.

J: Quinn cariño, no creo que invitar a dormir a Rachel en esa pequeña cama sea lo mas adecuado, Rachel merece descansar…

Quinn dirigió su mirada hacia la morena buscando algún tipo de respuesta, y ésta no se hizo esperar.

R: Será mejor que no, Quinn…tu madre tiene razón, soy un desastre durmiendo y es posible que te de golpes mientras sueño- bromeaba- yo me regreso a mi apartamento.

Q: Está bien…pero mañana vienes…no quiero irme sin despedirme.

C: Mañana si podéis ir a comer, - interrumpió dándole una oportunidad para que estuvieran mas tiempo juntas- no creo que encuentre vuelos por la mañana, así que lo mas seguro es que salgamos por la tarde.

R: Genial- respondió levantándose de la mesa- si es así, voy a hablar con las chicas para que vayan todas, ¿te parece?-

Q: Por mi perfecto, me apetece salir un poco

R: Pues todo dicho, yo me encargo de todo.- espetó mientras comenzaba a recoger los platos.

J: Déjalo Rachel, es tarde y tienes que regresar, ya recogemos nosotras…

R: No importa, no pasa nada yo…

C: Judy tiene razón- interrumpió- deja eso y vuelve a tu apartamento y no discutas, es una orden.

Rachel no tuvo mas remedio que dejar los platos que habían sido utilizados y buscar su bolso para regresar a su casa.

R: Bueno pues…buenas noche- se despidió de Judy y Cathy al tiempo que tomaba sus pertenencias- mañana les veo- espetó besando a ambas mujeres.

Q: Te acompaño a la puerta- intervino la rubia evitando que la morena se despidiese de ella delante de su madre.

Rachel asintió y se dirigió hacia la puerta, mientras Quinn la seguía. Ambas salieron al jardín.

Q: Gracias por la cena- espetó.

R: De nada, ya lo ha dicho tu madre, es tu favorita y veo que lo sigue siendo- sonreía mientras bajaba varios escalones de la entrada. Quinn, bajaba tras ella.

Q: Oye… ¿puedo hacerte una pregunta?-

R: No lo sé, depende de la pregunta.

Q: Es sobre mi madre- respondió- se que no me vas a responder, pero necesito hacértela-

Rachel se mostro reticente.

Q: Cathy…es su novia ¿verdad?- pregunto apenas con un susurro, evitando que pudiesen enterarse ambas mujeres.

Rachel palideció de golpe. Aquella era una de esas preguntas que no podía contestar, pero le pilló tan de improviso que no supo si Quinn se percató o no de su duda.

Q: Va…no hace falta que respondas, solo hay que verte para saber la respuesta- bromeó.

R: ¿Qué?..No…no, yo no he dicho nada eh…

Q: No hace falta que digas nada, ya me doy como respondida.

R: Pero Quinn…-tartamudeaba con el rostro desencajado.

Q: Tranquila Rachel, no me crea ningún trauma…estoy bien y lo tengo asimilado desde el primer día que la vi en el hospital…

R: Oh dios…esto no debe de estar pasando, los médicos se van a enfadar

Q: No lo van a saber, no voy a decir nada…y no te preocupes por mi, te prometo que estoy bien- respondía con una enorme sonrisa- me alegra mucho ver que mi madre es así, que hace lo que quiere con quien quiere y Cathy es buena persona, además, por lo que veo, vivo rodeada de parejas de chicas…Bette y Tina, Shane y Carmen, San y Britt…Spencer y …Ash, solo falta que me presente tu a una chica- bromeaba.

R: Siento desilusionarte, pero no te puedo presentar a ninguna pareja…debo ser la única soltera en todo L.A.- siguió la broma

Q: Será por que no quieres…dudo que haya ningún chico que se te resista.

Rachel bajó su mirada. Aquellas palabras volvían a golpearle. No podía seguir con aquello, no podía seguir mintiéndole y haciéndole creer que todo entre ellas era perfecto.

Q: Te espero mañana para comer, ¿verdad?- interrumpió al notar el cambio brusco del gesto en el rostro de la morena

R: Si- reaccionó al fin- ya te aviso con la hora-

Q: Muy bien- sonreía- te espero pues.

El silencio se hizo patente. La noche era perfecta para estar bajo las estrellas. Apenas se movía un poco de aire y la temperatura rondaba los 20 grados. Los ojos de Quinn acompañaban a su sonrisa. Rachel ya no veía la tez pálida y las ojeras de la chica. Solo veía una enorme sonrisa, el brillo de los ojos y aquella fuerza sobrenatural que la rubia desprendía por cada poro de su piel y que la atraía hacia ella irremediablemente.

R: Descansa Quinn- espetó mientras se acercaba para abrazarla.

Quinn aceptó de buen agrado aquel abrazo y no dudó en corresponderle, rodeando con ternura el cuerpo de la chica.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis…segundos, siete, ocho, nueve, diez…no sabían cuando tiempo estuvieron abrazadas en aquel lugar. Quinn completamente hipnotizada por el aroma que desprendía la morena y la calidez de su piel. Rachel, añorando aquellos brazos, el calor de su cuerpo, el movimiento del pecho con cada respiración que la rubia emitía. Sentía que el tiempo no había pasado y voló hacia aquella noche de verano, en el desierto de Arizona, dónde Quinn le regaló uno de los mejores besos que jamás había recibido en su vida.

Q: Vamos…es tarde- interrumpió la rubia-

Rachel se separó de la chica con dificultad. Trataba de evitar que la rubia detectase en sus ojos aquellas primeras lágrimas que habían comenzado a caer.

R: Te veo mañana- respondió sin alzar la vista y reanudando sus pasos hacia el coche.

Q: Descansa Rachel- susurró al ver como la chica se alejaba.

Quinn esperó a ver como la morena se alejaba en su coche para regresar al interior, donde Cathy y su madre ya habían terminado de recoger la mesa.

Apenas unos minutos mas tarde y justo después de acariciar al pequeño Nemo, que ya se había percatado de la vuelta de su dueña, decidió meterse en la cama.

El día siguiente iba a ser duro y complicado, aunque estaba emocionada y con ansias de que llegase. Iba a poder estar con sus amigas en aquel misterioso bar del que le había hablado la morena, y todo aquello lejos de la atenta mirada de los médicos y de su madre.

Iba a intentar sacarle el máximo provecho y averiguar cualquier pequeño detalle que pudiese.

Aquella cama era mas suave, mas cómoda que la del hospital. Cada cosa que había en la habitación le llamaba la atención. La guitarra, el pequeño ordenador, aquellos libros en la estantería, todo formaba parte de su vida y pensaba empaparse de ella en cuanto tuviese algo de tiempo. Ahora necesitaba dormir y encontró en la almohada la anestesia perfecta para caer rendida en un profundo sueño.

El olor…volvía el suave olor que había descubierto en el baño y que pertenecía a Rachel. Las sabanas estaban impregnadas en ese perfume y Quinn lo agradecía. Nunca algo así le había causado tanto bienestar, al menos que ella recordase.