Hola a todos, he regresado y no fue hasta ayer que se me hizo imposible acercarme por aquí. Estoy en mi semana final y hay demasiadas cosas, pero en semana santa logré adelantar un buen tajo. Este capítulo vemos una parte desde la perspectiva de Maynard recordando desde el dia que Harriet se fue de Hogwarts, hasta el dia que la volvió a ver. Sin más pre-ambulos… Disfruten el capitulo.

Debería repartir galletitas y chocolates para que pasemos el shock de Kelly con Maynard.

Capitulo 36. Memorias del vampiro solitario.

No tengo muchos recuerdos de ese día. Oía voces como susurros pero no podía escuchar a nadie. Fue repentino, era cuando me acostumbraba a mantener bajo perfil mis cualidades de vampiro y me comportaba como un mago promedio, todo fue muy repentino, ese vacío y la sensación no es parecida a otra que haya conocido antes, como si algo se desgarraba dentro de mí, sudaba frío, no sentía mis pies así que no tenia certeza de que estaba caminando o flotando en algún lugar. Imágenes llenas de colores, no podía distinguir nada bien, sentía que debía estar muriendo porque tanto dolor no era posible, pero miraba mis manos, mi pecho y no había sangre ni nada anormal y esto hacía todo más extraño. No podía distinguir, perdí poco a poco el conocimiento, me quedé allí sin poder hacer nada.

Era una herida profunda, un hueco en el pecho y dolía cada vez que respiraba, sin saber cómo me llamaba y que hacía en aquel lugar. Frío constante. Adentro sin poder entender que había sido, que había pasado, que había en mi pasado o que estaba ocurriendo. Las cosas no existían para mí en ese momento, no tenía recuerdos frescos pero mi instinto me decía que faltaba algo y no sabía que era. El tiempo no existía, yo sentía que me había quedado atrapado atrás en un momento. El mundo seguía afuera, pero yo no. ¿Qué estaba pasando conmigo?

Supe que estuve dos meses así, suspendido y ausente, totalmente, sabiendo que algo no estaba en su lugar. Encontré por primera vez los ojos de mi padre, sus ojos negros y penetrantes intentaban reanimar mi mente congelada sin alma, pero sin querer volverme un monstruo porque existía el riesgo de que despertarme de aquel trance podía volverme un vampiro muy peligroso. Mi cuerpo tenía memoria, pero yo no, estaba en automático y nunca salí mejor en las materias, nunca hablaba y nunca miraba a nadie, pero mi mano escribía en el papel todo lo que creía saber.

Poco a poco fui descubriendo quien era, Maynard Elias Snape, se que tenía cabello negro porque aprendí a reconocer mi reflejo en el espejo (cuando tenía reflejo) y mis ojos grises estaban enmarcados por unas ojeras enfermizas, sabía que era mago y que en algún momento me convertí en un vampiro hibrido, puedo ser humano y vampiro, pero mi parte humana moría.

Con aquellos conocimientos de quién era y donde estaba, aun me reservaba a estar cerca de la gente ya que no estaba seguro como debía comunicarme. Estaba el caldero frente a mí, sabía que alguna vez fui bueno en eso y dejando mi cuerpo en piloto automático hice la mejor poción aquel día, supongo que era una clase de pociones. Lo que me llamó la atención, fueron dos rostros, una rubia de ojos grandes, su cabello liso caía por su espalda y una chica de cabello chocolate con voz grave, mirarlas me causaba una sensación de familiaridad. Ellas me hablaban pero yo no podía entenderles, solo las miraba y a ellas les bastaba, parecían sonreírme, tristemente, pero podía identificar sus sonrisas.

Había momentos que no podía recordar y en la noche sin poder dormir, mi garganta me dolía, seca y me sentía sediento. Una sensación de terror se apoderaba de mí, el miedo era mi constante compañía. Algo faltaba y no podía identificar aun. Mi padre pronto me ayudó una vez más, sujetó mi cara y abrió mi boca, fue allí que sentí que era lo que me faltaba, era el sabor dulce del alivio, de la vida… sangre. Bebía sangre para no morir. El color llegaba y estuve más centrado, esta vez si me concentraba lo suficiente podía oír, para entender mejor y comenzar a ir más allá. Pero algo sentía faltando, el color rojo de la sangre me lo recordaba. Me esforzaba por recordar, pero no podía ver nada…

Una voz dulce me hablaba mientras yo enfocaba mi vista en un libro, cada letra era un jeroglífico para mí y mi mano corría a dibujar los mismos símbolos en mi pergamino, no entendía bien todavía algunas cosas. Esa voz no se iba, una dulce voz triste seguía allí y presentía que se dirigía a mí. Levanté la mirada y la vi, su cabello negro como el mío, sus ojos eran azules y se detuvo cuando me vio mirarla. Tras varios minutos con dudas, ella volvió a hablar y poco a poco podía entenderla, podía sentir su corazón latir furiosamente y como su sangre circulaba por su cuerpo. Mi oído pudo lograr conectarse a mi mente, que aun ausente parecía flotando en el aire. Pude entenderla…

- Espero que algún día recobres la conciencia Maynard. Yo creo que me rindo. – Dijo la dulce voz. Yo me preguntaba ¿qué habría querido decir? La miré una vez más, preguntándome si ella sabía lo que una vez me había hecho falta. Porque aun yo sentía que algo no estaba bien.

- ¿Por qué te rindes? – Mi voz sonó tan suave y grave, que ella se sobresaltó. No se esperaba aquello y sus ojos se llenaron de emoción, sonrió hacía mi y sentí como su arrebato de alegría casi arriesga su propia vida.

Mi voz la había alegrado de alguna manera, era la primera vez que hablaba con alguien desde aquel día. Pero su cercanía inesperada puso a prueba aquello que yo desconocía, la bestia depredadora que habitaba dentro de mí. Mis colmillos se alargaron al sentir la sangre de ella circular tan rápido cerca de mí. Cerré mi boca, no dije más mientras intentaba no volverme loco, tenía por primera vez conciencia mientras sentía que todo encajaba más y más, yo era alguien importante para ella. Si bebía de su sangre le haría daño. Tuve que irme corriendo antes de atacarla, me sentí mejor al beber otra vez sangre en el despacho de mi padre, el rojo me impresionaba, me recordaba que aun había interrogantes en mi vida. Y era eso, yo tenía una vida.

La dulce voz tenía un nombre, Kelly Owens. Sabía que no era totalmente desconocida, la había conocido antes y desconocía las circunstancias. Ella pasaba ahora más muchas horas hablándome de cualquier cosa y yo no podía entenderla. Iba muy rápido y mi mente solo reaccionaba rápido para satisfacerme de sangre. Era una bestia y un monstruo, uno muy patético, sin mis facultades y sin mi lucidez.

Kelly hablaba y otra vez aparecieron las dos chicas familiares, serias y hablando entre ellas. Enfoqué mis sentidos hacía ellas, las observaba y las trataba de escuchar, quería pistas. No desee haberlo escuchado jamás…

- Harriet está muerta. Lo han dicho en el Profeta. – Dijo la chica de cabello oscuro. La rubia parecía haber llorado y su rostro lo demostraba.

- No, Cassie… esperanzas. Harriet no puede morir así no más. No hallaron el cadáver. – Dijo la rubia intentando convencerse. Pero todo sucedió muy rápido.

Harriet… Harriet… su nombre me era familiar. Podía saborear su nombre, tan rojo como la sangre. Pero mi mente no encontraba recuerdos, estaban bloqueados. Pero yo podía asegurar que mi voz había pronunciado su nombre anteriormente.

- ¿Harriet? – Pregunté en voz alta y sentí como los ojos de Kelly se llenaban de tristeza. Me sentí mal por haber dicho aquel nombre. Pero no podía dejar de pensar en su significado. Las noches eran más tormentosas. Pensando en aquello que me hacía falta (y no era Kelly del todo, aunque su compañía era agradable ahora que entendía como comunicarme nuevamente), pero no me sentía bien del todo. No estaba muy despierto en el día, pero la noche me aterrorizaba con el silencio, el frío y la calma, mientras los pensamientos en mí recién descubierta conciencia comenzaban a flotar: ¿Harriet? ¿Quién era ella?

Mi padre se mostraba receloso para hablarme de Harriet, el solo me decía que mejorara. Mi madre examinaba como cada día mejoraba y parecía más normal, bebiendo solo sangre ya que por alguna razón no podía volver a ser humano. No podía sentir como ellos sentían allá afuera, los magos en el patio conversando o riendo, cuando ellos se percataban de mi la sonrisa se borraba… ¿Habría sido alguien malo en lo que no recordaba de mi pasado?

Kelly ocupaba más el tiempo a mi lado, devotamente. No podía hablar de Harriet con ella, no podía satisfacer mi curiosidad. Esperaba alguna señal, pero si Harriet estaba muerta… entonces si ella era quién faltaba a mi lado, entonces jamás volvería a estar completo. Me preguntaba a solas como era ella, como habría olido y si sería como yo o sería humana, podía imaginarla tan deliciosa como la sangre quizás. Sangre, era el único alivio de aquella existencia miserable.

El último día en Hogwarts podía responder normalmente cualquier pregunta pero evadía a cualquier persona porque no me confiaba de ellos. Kelly me citó a solas en la Orilla del lago.

- Es tu lugar favorito. – Decía ella nerviosa, podía advertirlo de su voz y el latido de su corazón. – Y es un buen lugar para hablar…

Yo solo miraba esperando lo que fuese a decir, ella era agradable y pasar el tiempo a su lado era mejor que atormentarme solo. Ella continuaba…

- … Hemos estado juntos últimamente, quiero ayudarte a mejorar. Quiero verte el verano. ¿Prometes escribirme? – Ella parecía más devota que nunca, como si le obsesionara mi aburrida existencia.

Yo asentí sin saber cómo negarme y miraba curioso. Una vez más me tomó desprevenido, se abalanzó sobre mí y sus labios se pegaron a los míos, mis propios labios que tanto habían bebido sangre, pero la reacción de mi cuerpo fue seguirle y mi mente violentamente abrió aquellas memorias bloqueadas. Un flash, una luz y ella estaba allí, con ojos verdes, su cabello pintado en rojo como la sangre, sus labios que yo besaba… ¿Era ella Harriet? Tras volver a orillas del Lago y salir de aquel doloroso recuerdo me di cuenta que Kelly me abrazaba como si tuviera miedo de verme desaparecer.

- Podríamos salir… ¿Qué te parece? Podemos divertirnos este verano.

- ¿Salir?

- Como hoy, o los demás días… estar juntos. Sabes que me gusta estar a tu lado y tú has mejorado a mi lado. Tú me salvaste y yo te salvé a ti. – Ella era tenaz a insistente, buscaba mis labios con desesperación mientras yo cedía, mientras ella lloraba… ella lloraba sobre mi mientras se aferraba a mí.

Oh, no sabía lo que estaba firmando. Mi sentencia a muerte (una segunda muerte diría yo), pero era bastante pronto para saberlo. Al volver a casa en vacaciones Kelly pasaba lo más que podía a mi lado, me llevaba en su carro o me visitaba, dábamos paseos en el parque, ella mirándome sonriente mientras yo miraba el horizonte intentando escuchar el viento como si trajera para mí un mensaje. Ella tomaba mi mano fuertemente y yo apenas me percataba, ella no podía estar lejos de mí por mucho tiempo, dependía de mí y yo seguía sin saber de mi vida anterior.

El calor azotó aquella calle pronto, la gente moría lentamente y yo sentía mucho frío, debía inventar excusas a Kelly para justificar no comer comida humana. Yo era un vampiro, ella humana… podría darle rienda suelta a mis instintos, morder su cuello y beber toda la sangre. Pero aquello significaría perder a la única persona que se había atrevido a hablarme, y no hacerme sentir tan aislado y loco. Mis demonios personales se debilitaban a su lado, quizás Harriet no existía y había sido una invención, nadie podía asegurarme que pensar obsesivamente sobre una persona podía hacerla real, ¿Y si era una ilusión?

En las noches aun me preguntaba que habría sido de Harriet, lo que hubiese sido conocerla y preguntarle más sobre mí (ella debía conocerme bien). No era feliz, no sabía que podía serlo.

Pero ese día cambiaría todo lo que yo sabía. Kelly se extendía sobre mí para despedirse, me besaba y yo fríamente me disponía a entrar a mi casa, tras dos días de ausencia. Fue cuando miré varios metros una mirada que quemaba mi espalda, sus ojos llamaban mi nombre. La miré y solo necesité cinco segundos para reconocer quién era…

Su rostro llena de fría decepción, quizás algo de ira pero hermosa… menuda y frágil. No me equivocaba ya que su cabello rojo nubló mi mente, sus ojos se apoderaron de mi mente y mi alma regresó a mí. Lo recordé todo en aquellos cinco segundos, quien era yo… quién era ella y que había hecho al haberme despedido de Kelly segundos antes. Harriet, Harriet La Row Potter, estéril, graciosa y con un lunar en los lumbares, estaba lejos pero sabía que su rostro tenía miles de pecas, su espalda y su pecho. Pero esa Harriet lucía hundida, hermosa pero miserable, delgada y enferma, pero su belleza era inconfundible para mi. Su cabello rojo me invitaba a acercarme, pero tan rojo que parecía una advertencia a no hacerlo. Sabía que la había conocido hace casi siete años atrás, sabía que me gustaba y me atraía locamente, sabía que la amaba y sentí lo injusto de haberlo recordado tan tarde. Entendí porque su nombre me seguía a todas partes, era ella lo que hacía mi vida completa y le daba valor. La felicidad tenía su nombre, pero tan pronto ella volteó y cerró la puerta con fuerza, supe que la felicidad se desvanecía ante mis ojos. Caí en cuenta, Harriet, mi Harriet… había roto su corazón con esta chica de cabello negro.

Desperté, pude abrir mis ojos y me di cuenta que el vacio podía llenarse si tan solo la tenía cinco segundos entre mis dedos, recordé nuestra primera noche juntos, nuestro primer beso y todo mi pasado, toda mi vida pasaba ante mis ojos. Como si verla me hubiese devuelto mi vida anterior, mi carácter o mi alma. Recordé cuando fui convertido en vampiro, recordaba dolorosamente lo bien que se sentía besarla… Supe que la había perdido para siempre.

Pero de alguna forma, no me daría por vencido… seguiría intentando. Maynard Snape nunca se rinde.

- ¡Mamá! – Harriet corrió a abrazar a su madre quién volteó hacía ella, en sus brazos estaba un bebé que Harriet creyó conocer de antes. Justo regresaba de casa del Profesor Snape y nada pudo venirle mejor que encontrarse con su madre.

- Harriet, mi hermosa Harriet. – Ginny besó a su hija en la mejilla, abrazándola y poco a poco el bebé en sus brazos despertaba.

- ¿El es mi nuevo hermano? – Harriet se mostró curiosa ante el bebé en brazos de su madre.

- Si, su nombre es Joshua. – Dijo Ginny acariciando al bebé que tendría alrededor de un año, era pequeño y hermoso. Harriet sonrió muy contenta.

- Joshua es un poco extraño… - Rowen parecía mirar asustado al pequeño.

- Rowen James, no vuelvas a decir jamás eso. El es nuestro hijo y tu hermano ahora. – Dijo Ginny severamente.

- Mamá, es su mirada. – Dijo Rowen algo inseguro parándose al lado de Harriet. El bebé dormía y Harriet acarició su frente.

- ¿Joshua es mago, ma? – Preguntó Harriet viendo al pequeño.

- No, es squib. Sus padres eran magos, pero él no tiene magia en su sangre. – Dijo Ginny. – No tenemos clara su procedencia, es confidencial.

Harriet sonrió pero por dentro vio de nuevo su futuro frente a ella. Un futuro en el que ella sobreviviría y toda su familia moriría, se lamentó conocer su destino. Haría algo y no se quedaría con las manos cruzadas. Joshua comenzó a llorar y despertó, abrió sus ojos y Harriet se quedó paralizada, sus ojos eran grises mezclados con verde, como veneno, una tormenta en sus ojos y frialdad que antes había visto, el parecido con Maynard era increíble….

- Mamá, Joshua es… - Harriet retrocedió asustada y corrió a su habitación como si hubiese visto un fantasma.

- Harriet, ¿Qué ocurre? – Ginny vio que su hija desapareció de la cocina espantada. Rowen suspiró.

- No son ideas mías entonces. Josh se parece al hijo de Snape. El y Harriet terminaron mal… - Dijo Rowen ante la mirada triste de Molly, Ginny suspiró y subió al cuarto de su hija.

- Ay no. Rowen, no por favor… Este bebé no tenía padres, habría sido maltratado. Lo adoptamos en América. No tiene nada que ver con los Snape – Dijo Ginny tomando en sus brazos a Josh, lo besó y el pequeño parecía muy feliz a pesar del malestar.

- ¿Maltrato? ¿Quién podría maltratar a un bebé? Solo los Snape harían eso. – Dijo Rowen, Ginny besó la frente de Rowen. Subió las escaleras hacía la habitación en el ático, Harriet lloraba en silencio acostada en su cama. Ginny sintió compasión por ella.

- ¿Qué ocurre mi niña? ¿Por qué lloras tan amargamente? Tu abuela está preocupada. – Dijo Ginny sentándose a su lado.

- Tengo el corazón destrozado. – Dijo Harriet sintiendo las dulces caricias de su madre sobre su cabello.

- Mi niña, todo va a estar bien… el tiempo cura las heridas.

- Ese es el problema, no tengo tiempo. – Dijo Harriet pensando en los recuerdos que había visto. Josh miró con atención y puso un rostro de preocupación mirando a Harriet, se bajó del regazo de su madre con cuidado y se acercó hasta Harriet, ella estaba acostada y podía ver los ojos grises y peligrosos de Josh, no era coincidencia.

- Mamá, ¿Qué harías si supieras que mi futuro es oscuro e inevitable?

- Nada está escrito Harriet. – Dijo Ginny. – Recuerdo cuando Michael Corner terminó conmigo, no… yo terminé con él. Lloré una sola tarde y luego, lo olvidé para siempre. En cambio tú has pasado un mes y…

- No es lo mismo.

- Tú amas a Snape. – Dijo Ginny, Harriet hundió su rostro en la almohada queriendo arrancarse el corazón. Ginny la tranquilizó.

- Si tienes que estar con él, no importan cuantos años estén lejos… él será para ti. Pero si tu corazón sabe que no es un lugar seguro, lo dejarás ir. – Dijo Ginny besando su mejilla. – Recuerda que nada está escrito.

- ¿Hablas de aquella vez que papá salía con Cho Chang y a ti te molestaba?

- Si, Cho era vulnerable porque había perdido a su novio Cedric. Era muy guapo en serio, no entiendo cómo podría haberse fijado en Harry. – Dijo Ginny con una mirada de picardía.

- ¿Estás hablando que mi padre…? – Harriet miraba sorprendida.

- Tu padre tiene un buen corazón, pero él sabe que nunca fue el chico más guapo en Hogwarts. – Dijo Ginny sonriendo y descubriendo que Harriet tenía una sonrisa oculta ahora.

Josh con sus manitos tocó una de las lágrimas de Harriet y con una sonrisa, le dio un beso en la mejilla. Harriet sorprendida por aquello, se calmó mucho más, sonrió y se levantó, abrazó a Josh sintiendo su pequeño cuerpo y el contacto con el pequeño que ahora sería su hermano le hizo sentir mejor.

Harriet tuvo una semana llena de descubrimientos, como parte de una estrategia de distracción continuó con sus clases de manejo de autos muggles. Rowen le dio un visto bueno a sus clases de manejo, el coche de la señora Weasley, un Ford Focus vinotinto del año 2007, era todo un clásico y bastante fiel. Había sido modificado por el abuelo Arthur años atrás, ahora Rowen lo conducía por la calle con gracia, mientras Harriet en tu turno logró dar una vuelta en la esquina e ir en la autopista cercana a más de 80 km/h.

Cuando no estaba practicando manejo, jugaba con Josh, se llevó muy bien con él. Cuando el bebé veía a Rowen iba tras él y le abrazaba una pierna. Harriet recobró los ánimos parcialmente con estar distraída de otros asuntos, centraba toda su atención en Josh, quién era bastante cómico cuando estaba de humor, era muy activo y muy inteligente, se había amoldado a su nueva familia rápidamente. Ginny decía que sus primeros meses de vida había tenido muchas carencias y que sus padres no lo habían atendido, al parecer había sido abandonado.

- En una semana es el cumpleaños de Beca. – Dijo Hillary esa tarde mientras estaba acostada en el jardín mirando el cielo, Cassie miró algo sorprendida mientras Harriet sostenía al pequeño Josh en sus brazos también acostada en la hierba.

- Beca no es muy amiga mía que digamos. – Dijo Cassie. – Ella dijo que Charlie y yo nos habíamos besado.

- Beca ama los chismes como yo. Debes entenderla. – Dijo Hillary con una sonrisa. – Yo no quiero ir sola a la fiesta, pero quiero ir. ¿Por qué no vienen las dos?

- Yo no quiero ir a su cumpleaños, no estoy de ánimo para fiestas. – Dijo Harriet acariciando a su hermano que dormía en su pecho ahora.

- Vamos, estarán todos los Slytherin. – Dijo Hillary. – Será una fiesta super, además servirá para cambiar de ambiente. Anda…

- ¿Dónde será la fiesta? – Preguntó Harriet sin mucho interés.

- En Birchington, hay una playa cercana de Minnis Bay donde la familia Stevens tiene una casa. Será a las orillas del mar. – Dijo Hillary emocionada. – Serán algunas horas en carretera.

- NO… no quiero estar lejos de mi casa. – Dijo Harriet. – Puedo meterme en problemas y ocurrir una catástrofe.

- Pero Harriet. – Dijo Hillary. – No hay diferencia si Malfoy viene hasta aquí o si te persigue en una playa en Kent. Virtualmente eres vulnerable en cualquier lugar.

- Malfoy no puede tocarte. – Dijo Cassie. - ¿No nos dijiste eso? Y si manda a que vengan por ti, tienes el mar de tu lado. Hay más agua que aquí…

- ¿En serio quieren que vaya a esa fiesta? – Harriet parecía molesta súbitamente.

- Claro. – Dijo Hillary. – Podrás ser la hija de la Reina de Inglaterra, pero igual quiero estar a tu lado y divertirnos. Además…

- No lo sé.

- Piénsalo. Por cierto… Charlie dijo que iría. – Dijo Hillary sonriéndole ahora a Cassie.

- Ahora me quieres convencer a mí. – Dijo Cassie. Harriet sintió como el pequeño Josh se despertaba y sonreía.

No era fácil para Maynard, dentro de él era cada vez más difícil. No podía creer no haber enloquecido y mandar todo al infierno con tal de volver a estar con Harriet, pero la presión era mucha. Kelly le amarraba a su lado, ella le inspiraba algo de gratitud y lástima, de no haber sido por Kelly quizás él habría terminado perdido para siempre en la oscuridad sin saber quién era, bebiendo sangre para sobrevivir… aunque habría preferido vivir así que tener a la pelirrroja a pocos metros y no poder hacer nada para volverla a tener en sus brazos.

Ella estaba molesta y él entendía muy bien su enfado. Él lo había arruinado todo pero él no conocía una forma de desaparecer sin romper el corazón de ella o de Kelly. Harriet era fuerte, podría soportar lo que fuera y lo había demostrado, pero Kelly era tan débil e insegura, que daba miedo lo obsesiva y dependiente que podía tornarse una relación con ella.

- Se que no me amas… - Dijo Kelly con la voz temblorosa, estaba a punto de llorar. Maynard permanecía callado sin querer decir nada, era obvio que estaba en lo cierto. – No es algo que pueda forzarse, después de todo.

- No es tu culpa… - Dijo Maynard cerrando sus ojos, viendo a Harriet frente a él, a pesar de que sabía que solo era una fantasía.

- Pero te enamorarás de mí eventualmente, dame una oportunidad de demostrarte lo mucho que significas para mí. Eres lo único que llena mi vida, lo único que me queda… - Kelly acariciaba a Maynard, él abrió sus ojos.

- ¿Y tu hermana?

- Tu eres todo para mi… nunca me dejes. – Dijo Kelly abrazando al chico ella presentía su lejanía, él irritado parecía no estar de acuerdo, jamás podría amarla. Podría besarla, abrazarla y acariciarla, pero no era ella quién le hacía falta. Pero no podía arriesgar a dañarla, Brenda Owens hermana mayor de Kelly le había advertido que si le dejaba ella se haría daño porque ella sufría de carencias desde la muerte de sus padres y su hermano. Brenda le pedía a Maynard no herir a su hermanita, ella era inestable con tanto horror vivido.

- Kelly, por favor…

- Harriet, gusto en verte. Veo que estás mucho mejor que la última vez que te vi. – Dijo Edward Bullstrode sonriendo. – Florence me ha comentado que has progresado muchísimo.

- ¿A que ha venido? – Harriet lo dijo con voz ronca y dándose cuenta del tono grosero de su voz. – Disculpe yo…

- Se lo que has pasado, debes desconfiar de todos. Pero mi visita es para avisarte que tu padre pronto estará fuera de la cárcel. Será liberado en Diciembre, he conseguido un acuerdo con Bradford. – Bradford era el Presidente Mágico de los Estados Unidos.

- No sabía que usted era tan influyente…

- Ahora lo soy. – Dijo Bullstrode sonriendo. – Fui designado ministro de magia temporalmente. Debo simpatizar con los rebeldes, pero hacer las cosas bien. Mañana harán el anuncio oficialmente, el parlamento ha estado discutiendo bastante. ¿Alguna novedad con respecto a tus habilidades?

- Puedo respirar bajo el agua…

- vaya, una cajita de sorpresas muy singular. – Dijo Bullstrode. – Quiero que estés tranquila, ya que estaremos monitoreando tu ambiente constantemente. Queremos que estés tranquila y vivas una vida tranquila… te protegeremos sin que lo notes. Nadie podrá acercarse a ti sin mi permiso, absolutamente nadie. Cuando vuelvas a Hogwarts habrá más seguridad no solo para ti, sino para tus compañeros.

- Así que estaré encerrada en casa hasta volver a Hogwarts.

- No, claro que no. Te recomiendo que salgas y disfrutes de este hermoso verano. No hay nada que preocuparse, por ahora. – Dijo Bullstrode.

- Señor Ministro… - Harriet dudó ante la mirada sonriente de Edward, no es esperaba este título tan pronto. – Bullstrode. Mis amigas me han invitado a una fiesta en Kent, no se si…

- Oh, que adecuado. Fiestas joviales. – Dijo Bullstrode levantando una ceja.

- ¿Debería ir? Es que…

- No debes preocuparte por la seguridad, yo he asignado una unidad especial para tu protección. Además, ¿hay diferencia entre estar en Kent o aquí en los suburbios? Creemos que Malfoy está esperando y no se hará sentir tan pronto. Además ya es obvia su relación con la muerte lenta de los muggles. – Dijo Bullstrode pensativo.

- ¿Puede usted predecir cómo piensa Malfoy? Yo no podría…

- No, pero luego de tantos años, creo haber conseguido un patrón en su comportamiento. – Dijo Bullstrode. – Malfoy está jugando con algo más que fuego y atraviesa periodos de infinito poder y luego queda débil esperando recuperarse, para luego volver más letal que nunca. Si te tuviera a ti… sería más fácil. Considérate especial. – Dijo Bullstrode sonriendo. – Se que eres mucho más que eso, procura no decirle a los demás sobre estas cosas que te ocurren.

- No quiero ser especial, quiero ser una chica normal. – Dijo Harriet con impaciencia en la voz. Bullstrode se despidió pronto de ella. Con algo de pesar Harriet decidió que dadas las condiciones, podría ir a la fiesta de Beca y arriesgarse, no había diferencia en estar en casa o en la playa, además eso haría muy feliz a Hillary.

Sorprendentemente su madre y abuela estaban felices de que ella decidiera ir a una fiesta y cambiar de ambiente. En cuanto a Hill feliz no fue exactamente la descripción. Hillary saltó de la alegría al saber que Harriet iría, Cassie también había optado por ir, aunque sinceramente ni Cassie ni Harriet eran del tipo de chicas que adoraban las fiestas e ir a bailar.

- Beca será tu compañera de año ya que cursarás sexto año. – Dijo Hillary. – Conocerás a las chicas de sexto mejor y te ambientarás entre ellas.

- No tengo ánimos de ir a Hogwarts, y si… se que faltan dos semanas para regresar. – Dijo Harriet.

- Vamos, no compartiremos dormitorios ni clases, pero habrán numerosos tiempos libres. – Dijo Hillary. Cassie suspiró. – A la fiesta de Beca llevaremos mi auto..

FIN DEL CAPITULO

Lia Du Black: Tu nombre no apareció en el review, pero tengo sospechas de que se trata de ti, estilo de redacción y de palabras, además de nombrarme a Edward Cullen. Jajaja. CSI: Fanfiction. Bueno, el futuro es nefasto y créeme podría ser peor. Harriet quiere cambiarlo pero no sabe cómo y es inaceptable eso de Maynard con Kelly. La ideas para alejar a Kelly de tu parte son muy peculiares, jajaja. Aunque luego de este chapitulo ya debes saber algo, Harriet así como está puede llegar a enloquecer a Maynard sin necesidad de lucir un físico de 10, el no le importa la manera solo que sea ella, pero Hillary me prometió ayudar a Harriet a mejorar, así que ya veremos. Sobre introducir personajes de Twilight, jijiji, Edward me caería bien dentro de la historia, pero dudo introducir personajes ya creados ahorita… (por cierto Maynard va a conocer a otros de su especie), pero si Jacob aparece en una de mis historias lo mato a palos, jajaja, es que me cae mal y es muy impertinente, Harriet le sacaría de quicio dejar de estar con Maynard para estar con un tipo como Jacob. Jaja. Bueno, espera pronto un nuevo capítulo. Besitos.

Kathy Prince: En este capítulo se observa una de las respuestas a porque Maynard no quiere dejar a Kelly todavía, un verdadero Gryffindor que en estos momentos desearía ser más despiadado como su padre. Los recuerdos del futuro, son una advertencia a Harriet de: Haz las cosas distintas por amor a Dios, te vas a arruinar la vida… Y bueno Severus pudo haber sido más cruel, pero igual que vergüenza que viera eso, ahora sabe lo que va a pasar en el futuro y eso le permitió saber que en cualquier realidad alterna Harriet jamás podría olvidar a Maynard. Saludos, espero animarte con el próximo capitulo. :)

Morgan Riddle: Otra chica en shock, :-O … Creo que junto al fic tendré que ofrecer chocolates y galletas para contrarestar el shock emocional. Intentaré actualizar pronto, tengo listos varios capítulos, muajajaja. No te preocupes, mejorarás del trauma te lo aseguro. Espero que el capítulo de hoy te haya dado luces. Maynard en primer lugar está con Kelly porque no tenía suficiente criterio para decirle que no y además ella fue su "única" compañía en Hogwarts aparte de su padre (entre comillas porque Hillary y Cassie intentaron acercarse, pero Kelly se dio cuenta que Maynard parecía muy confundido al ver a las amigas de Harriet y les pidió a ellas que no se acercaran a Maynard porque le hacían daño). No te preocupes, que Hill y Cassie también contarán su versión de los hechos. Besos.

Beryl Eileen Malfoy: Fue una vergüenza sin duda, que el padre de tu ex a quién aun amas vea todo lo que tu ex significa para ti incluso en un futuro paralelo (esperemos que este actualmente no sea el futuro que le espera a la chica). ¿Qué impostora? ¿La del capitulo pasado que firmó como tu no eras tu? Estoy confundida, jaja. Eileen, tu espera a Eileen que ella con toda la seguridad va a aparecer cuando vuelvan los ríos revueltos pero por ahora tanto Malfoy como Eileen se mantienen en otros asuntos.