Hola! Si quieren un adelanto, les puedo decir que en un par de capítulos más la historia dará unos vuelcos muy extraños .-.

Este capítulo se lo quiero dedicar a mi mejor amiga, que hace poco tuvimos una peleita y mañana es un día difícil para ella, me gustaría decirle unas palabras: La pelea valió la pena, al igual que todas las que hemos tenido, al final pudimos hablar y entendernos y gracias por escucharme :) Valió la pena porque sólo fortaleció la relación y hace que te quiera más :* Mañana da lo mejoooor de ti, acuérdate de que todo pasa por algo y Él tiene todo un camino hermoso para ti que es un misterio para todos, por eso es como las mujeres, no hay que entenderlo sólo quererlo ajajaja. No importa lo que pase, siempre estaré a tu lado aún si nos distanciamos, y nunca olvidaré por todo lo que hemos pasado juntas... Basta, esto no es una despedida. Te quiero mucho y confía que todo estará muy bien :*

Escuchemos una canción que sale en la serie (novedad, cierto? Ajaja) y se llama "Little Deschutes" de Laura Veirs... Es una canción algo especial, así que veamos si les gusta ;) (/watch?v=GHvhkndXKSg.) Admito que estuve muy dudosa sobre ponerla o no, pero confío mucho en el gusto musical de la serie ya que amo su banda sonora.

Traducción versos: Liberame, déjame ser/No quiero caer otro momento en tu gravedad/Aquí estoy y me paro erguida, justo como la forma en la que debe ser/Pero estás en mí y ya estás todo encima de mí.

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"Set me free, leave me be
I don't want to fall another moment into your gravity
Here I am and I stand so tall, just the way I'm supposed to be
But you're onto me and all over me"

—Bonnie —dijo Elena entrando de nuevo en el apartamento del motel.

—¿Todo bien? —preguntó la morena tímidamente, Elena estaba muy temperamental y sensible.

—Tenemos que hablar todos acerca de lo que pasará —dijo ella—, y todos aquí lo sabemos.

—Bueno, todo depende de ti —dijo Bonnie. Damon estaba indagando el alma de la castaña con una mirada misteriosa y silenciosa.

—Mañana nos vamos —dijo ella y ambos presentes quedaron un poco boquiabiertos por su determinación. Les asustaba y les gustaba—. Pero —continuó—, hoy me ausentaré por lo que queda del día, no pregunten dónde iré ni qué haré, sólo quiero pensar. Esa es la condición.

—Cómo digas —dijo Damon y Bonnie se dio cuenta de que nunca lo había escuchado pronunciar esas palabras.

—Nos vemos —dijo ella, cerrando la puerta y dejando dos caras curiosas detrás.


"LITTLE DESCHUTES" —LAURA VEIRS

Salió a respirar, si es que así se le podía llamar a sentir el viento en su cara y el sol en su piel, que revivía poco a poco. Quería ver esa ciudad llena de gente corriendo por el ciclo rutinario de la vida e intentó descifrar los problemas que ocultaba cada rostro. Imaginó a algunos escondiendo problemas rutinarios y otros sumamente complejos, problemas románticos o solitarios, problemas con posibles soluciones y otros sin camino correcto. No tenía la capacidad de leer mentes pero estaba aprendiendo poco a poco a leer caras.

Stefan abrazándola en el lago.

Le vino un flashback que la hizo temblar y recapacitar.

—Te amo —le dijo él.

Los momentos iban y venían en ráfagas de viento y no podía detenerlos. Sus ojos parecían completamente hipnotizados por el tiempo.

—No —susurró.

—... Y siempre lo haré —otro recuerdo.

—Por favor, no —le rogó a su mente y cerró los ojos para concentrarse. Pero su voz varonil retumbaba en sus oídos dejando un gusto amargo. Sus ojos la penetraban aún sin estar ahí. Su piel provocaba electricidad con la suya sin tocarla.

La gente seguía caminando rápido, rápido...

—Pero amas a Damon.

—¡No! —exclamó más alto—. Para, por favor, detente —una lágrima camino sin rumbo por su mejilla, pero al intentar tener la mente en blanco sólo conseguía que más memorias salieran a flote.

—Sólo confía en mi, por favor.

Esta vez, muchas lágrimas comenzaron a recorrer su rostro de porcelana, y no supo cuanto tiempo se quedó parada llorando en medio de la calle, intentando respirar calmadamente sin éxito, ya que cada vez venía una nueva memoria que la hacía caer sollozando.

—¿Qué haces, Stefan? —se sentó en la greda, sin fuerzas. Apoyó su cabeza en sus rodillas y se cubrió la cara con los brazos—. ¿Por qué? Te amé —cerró los ojos—. Te amé tanto.

No supo cuanto tiempo se quedó así, sin ver nada por la inundación que tenía en sus ojitos almendrados.


Se quitó la rama con una exclamación de dolor.

—Mierda —dijo si pararse, dándole tiempo a la quemazón para que se desvaneciera—. Lo lamento, Tyler —dijo con cierta angustia, en realidad quería verlo y sabía que él también la extrañaba.

—No lo estés, Caroline. No fue tu culpa —dijo una voz muy conocida detrás de ella, que se acercaba.

—¿Quién está ahí? —preguntó alarmada, intentando darse media vuelta pero sin éxito debido a su reciente herida.

—¿No me reconoces, princesa?

Ella abrió los ojos como platos, sin saber si estar emocionada o preocupada... Pero sí sabía que estaba sorprendida, y mucho.

—¿Klaus? ¿Qué haces aquí?

—Sólo vi un accidente y quise saber de qué trataba.

—Juro que gritaré con todas las fuerzas que me quedan si das un paso más.

—Oh, vamos, preciosa... Sabes que no serviría de nada.

—Hablemos en serio —dijo ella al fin poniéndose de pie con cuidado, fingiendo que no la estaba matando la estaca que atravesaba su cuerpo. El vampiro se acercó a ella en un abrir y cerrar de ojos y le sacó el pedazo de madera rápidamente, ella sintió como su cabeza se desvanecía. Cayó a sus brazos, pues sus pies ya no la podían sostener

—Llamémoslo caridad incipiente —dijo él mientras se mordía la muñeca y le daba a Caroline de su sangre, ella ni siquiera tenía energía para negarse. En unos segundos ella fue capaz de volver a enfocar la vista y lo reconoció de inmediato, pues como había tenido un pequeño desmayo había olvidado la situación en la que s encontraba.

—Caroline —él pronunció su nombre como si fuera una canción, ella levantó un poco su cabeza para verlo a los ojos y él observó como si fuera una película como todos sus rizos danzaron—. Lo mínimo es que vengas a cenar conmigo.

—¿Perdón? Viniste a ver de qué se trataba, ¿y te debo una cena? —continuó ya con más energía como para pararse con su propia fuerza solamente.

—Vamos, por los viejos tiempos.

—¡Viejos tiempos! —exclamó en forma de burla dándose la vuelta y comenzando a irse con dignidad.

—Sólo una y no volverás a saber de mí —él caminó rápidamente haca ella y la sujetó del brazo.

—¡Tengo novio!

—Nunca he hecho nada en contra de tu voluntad.

—Y esa vez que... —tenía mil ejemplos para él, le lanzó una mirada incrédula y sarcástica.

—¿Sólo una? —preguntó interrumpiéndola y sin tomar en cuenta lo que estaba diciendo.

—Sólo una —se resignó.