Nota de la autora ***IMPORTANTE, LEER ANTES DE LEER EL CAPITULO***

Lo sé, lo sé; tardé más de 5 meses en escribir este capítulo pero fue porque el segundo cuatrimestre estuvo realmente pesado, tuve que entregar varios proyectos entre ellos un lienzo pintado con oleo (tarda mucho en secar esa cosa) una composición en gestalt, varios ensayos, laminas enormes, un infográfico etc.

A principios de Mayo nos dieron vacaciones pero sólo 2 miserables semanas y como estuve recuperando la energía que me quitaron todos esos proyectos y exámenes no hice nada más que ver Tumblr y revisar mis mensajes en deviantArt.

Al final, en el segundo viernes me pegó la inspiración y cuando menos me di cuenta ya había escrito unas 40 páginas de Word por lo que decidí dividir el capitulo en 2 partes, como aun me faltaban escribir cosas me tarde unas dos semanas más en terminar los capitulo pero aquí están, gente: unas 62 páginas de Word en 2 capítulos.

Así tendrán mucho que disfrutar antes de que salga el capítulo 38. Espero les guste y perdónenme por mi prolongada ausencia.

POSDATA: desde ahora responderé a todos los comentarios al final de los capítulos, las respuestas de los comentarios del cap. 35 estarán al final del capítulo 37, es decir, el que sigue después de este.

Jueves 15 de Julio 6:19 AM, Antigua casa de Lenore.

Esas fueron sin duda las 6 horas más inquietantes y llenas de suspenso de su vida… al menos desde que dejó de ser un muñeco. Logró vencer la tentación de lamer la sangre en los oídos de Lenore cuando aún estaba fresca, el problema fue abstenerse de acercársele demasiado; no quería que se repitiera lo ocurrido cuando fue a su casa la noche del 4 de Julio (obtuvo acceso total a su casa después de que el señor Poe lo dejó entrar el día en que fue a pedirle permiso para salir con Lenore, la maldición vampírica que les impide cometer allanamiento ya no aplicaba en ese hogar; al menos ya no para él).

Esperó en la sala sin dormir, en cuanto escuchara una señal de vida provenir del cuarto donde la había dejado subiría de inmediato; aun no sabía si reaccionaría bien al despertar en su antiguo cuarto pero esas 6 horas las aprovechó para inventar distintas mentiras que decirle dependiendo de cual estado mental tuviese al despertar.

En esos momentos se encontraba en el sótano revisando sus reservas de poción protectora contra el sol; tenía suficiente así que suspiró aliviado. "Qué bueno que me deshice de los frascos llenos de gnomos" pensó (acuérdense, capitulo 9 de los cortos "Lenore: Queen of the fairy gnomes"). Se había deshecho de ellos poco después de recuperar su forma original, aun recordaba como gritaron Serenity y Kelton cuando bajaron al sótano a buscar las velas para el hechizo (capítulo 9 del fanfic)

Estaba a punto de revisar otras cosas de allí pero se alarmó al oír a Lenore gritar aterrada y después el sonido de algo cubriéndole la boca. Rápidamente corrió hacia el 1er piso de la casa y la buscó con su olfato, la encontró unos segundos después en medio de un pasillo con una cosa verde semi-transparente de aspecto sucio y con algunos tentáculos adherirse a su cara, la cual se estaba poniendo azul a causa de la falta de oxigeno (Nota: era la cosa que mataba las bacterias muertas creado por aquellos científicos del ep. 12 de los cortos de Lenore: The thing that came from the poopy chair)

Sin basilar convirtió sus uñas en garras y, con cuidado de no lastimar el rostro de la chica, las encajó en la creatura y la apartó de ella aventándola hacía la pared. Lenore comenzó a toser y jadear recuperando el aire que le faltaba.

— ¿¡Te encuentras bien!? —le preguntó, alarmado.

—Y-Yo… *cough*… no…

—Auch… —gimió la creatura.

— ¿¡Y tú qué demonios eres!? —gritó el vampiro con un tono amenazante.

—Los que me crearon me hicieron pruebas por años pero escapé. No pensé que volvería a esta casa.

— ¡Con que eres la cosa que vino del inodoro de la que Lenore me contó aquella vez!

—Su esencia —dijo refiriéndose a Lenore— se siente como materia muerta pero no lo es… —lo miró de reojo— tu sí eres materia muerta.

Ese comentario lo golpeó por la verdad con la que venía cargado y por su llegada repentina a sus oídos… pero eso no disminuyó sus ganas de deshacerse de la creatura.

—Pues que mal… ¡Porque te regresare por donde viniste!

14.5 segundos después, (los mismos que le tomó a Lenore aquella vez) con la ayuda de su fuerza y un destapacaños devolvió a la cosa verde de donde vino. Se sacudió las manos dando el trabajo por hecho pero su cuerpo se detuvo al recordar lo realmente importante: Lenore estaba despierta.

Giró su cuello, lleno de incertidumbre, y la miró. Respiraba pausadamente, recuperando poco a poco el color original de su piel después de esos duros segundos de apnea.

—E… ¿Estás bien? —le preguntó cautelosamente.

—Sí… —susurró mirando al suelo— pero tengo que lavarme la cara, esa cosa me la llenó de baba apestosa —elevó su mirada encontrándose con la de Ragamuffin— Gracias.

—De nada.

El vampiro trataba de descifrar su lenguaje corporal pero este no le ofrecía nada de información, actuaba de una forma extrañamente neutra.

—No quiero ser grosera pero ¿Quién eres? ¿Mis padres saben que estás aquí?

— ¿Richard Lynchfast y Michelle Crowley? —Se arriesgó a preguntar.

—Sí.

"Así que es la 1ra Lenore" pensó —Sí, ellos saben que estoy aquí, les avisé hace un par de semanas. Estoy de visita, soy tu primo; seguro has oído de mi—mintió.

—No… Pero no me sorprende, tengo muchos tíos de parte de mi mamá —dijo poniéndose de pie.

— ¿Cuántos años tienes?

—Doce ¿Y tú? ¿Cuántos tienes? ¿Cómo te llamas?

Rápidamente, el vampiro dedujo que su mente había mesclado los años vividos de la Lenore actual con recuerdos de la 1ra. Tenía que averiguar qué otras cosas creía ella, o mejor dicho, su mente.

—Tengo 20, mi nombre es W… —Frenó sus labios al darse cuenta de que 1) Le dijo la edad que tenía cuando vivió su ultimo día como humano 2) Estuvo a punto de decirle su antiguo nombre. "¡¿Qué diablos?! No, cálmate… ¡miente!"— Soy Warren.

—Mucho gusto —le sonrió.

Sus gestos empezaban a ser como los de la Lenore zombie, el joven comenzó a confundirse.

—Lenore, debo pedirte un favor.

— ¿Qué ocurre?

—Tus padres no te hablaron de la guerra que acaba de terminar ¿No? —Ella negó con la cabeza— No me sorprende, de seguro no te querían preocupar. Hace no mucho volví de ella. Ganamos… pero me dieron un balazo en la cabeza. El doctor que me atendió pudo salvarme pero mi cerebro ya no funciona bien ¿Me ayudarías a recordar?

— ¿Recordar qué? —quiso saber.

—Todo lo que puedas. En qué época vivimos, quien es el presidente; esas cosas.

Los ojos de la chica se empezaron a abrir aun más en señal de entusiasmo.

— ¡Sí, yo te ayudo! —Exclamó tomándolo de la mano— vayamos a la sala, allí te diré todo.

Ahora podría saber cuál era la realidad en la cual la mente de Lenore creía vivir… o si era una mescla extraña con elementos de sus tres vidas, siendo ese el escenario más complejo posible.

—Un momento… —frenó sus pasos en seco— ¿Qué hacemos vestidos así? —preguntó preocupada mirándose a sí misma y a él.

Era cierto: aun tenían los disfraces de Rosette y Lelouch puestos. Cuando llegaron a la casa, a Ragamuffin se le había ocurrido quitarle el polvo a la vieja pijama de Lenore y vestirla con ella para así evitar que se asustara al verse con el disfraz en caso de que despertara con la mente de la 1ra Lenore… Pero descartó la idea de inmediato al darse cuenta de que para eso tendría que desvestirla primero.

—Ah, eso… estuvimos en una fiesta disfraces ayer en la mañana y tú quisiste que aun los lleváramos puestos, tus padres no quisieron al principio pero al final dijeron que sí.

— ¿En serio? No recuerdo una fiesta.

—Es que sirvieron algo en mal estado y te dio mucha fiebre alrededor de las 2 de la tarde pero ya estabas mejor en la noche —Le explicó—. Tal vez la temperatura hiso que tu cabeza se calentara y olvidaras la fiesta.

—Ah… ya veo —dijo ingenuamente, como la niña que su mente la hacía creer que era—, bueno, ya basta de hablar de la fiesta y vayamos a la sala —le tomó la mano de nuevo— ¡Hay muchas cosas que tienes que recordar!

Se sintió mal por la espontaneidad con la cual fluían las mentiras de su boca… pero se justificó a si mismo diciéndose que era por un buen motivo.

Mientras tanto, en casa de los Membrana:

Sin duda Dib tenía mucho sueño ayer, y con mucha razón; esa no sólo fue su 1ra fiesta nocturna, sino la primera fiesta a la que lo invitaron. Después de llegar a su casa la noche anterior lo primero que planeó hacer fue encender la unidad de hechizos para buscar algún hechizo bueno que usar. Se había pospuesto eso desde hace un par de días pero, en la madrugada, al sentarse en su cama para quitarse la ropa el sueño lo invadió repentinamente y cayó dormido sobre el colchón con todo y disfraz puesto.

Se levantó y se dirigió al baño del segundo piso. Lavó su cara y al levantar la cabeza, viendo su reflejo por 1ra vez ese día, se asustó. Por un momento no se había reconocido en el espejo, tuvo que mover la mano un par de veces para comprobar que la imagen que estaba siendo reflejada por el espejo era la suya.

"Por Saturno… ahora ni siquiera yo me reconozco" pensó recordando como Lydia, Lenore y Sera no supieron quien era hasta que se los dijo, entristeciéndose un poco. Decidió quitarse la negatividad y volvió a peinar su cabello como siempre, con esa pequeña hoz sobre su cabeza. ¡Listo! Ya era el de antes. Al volver a su cuarto encendió, ahora sí, la unidad de hechizos. Ya no recordaba los hechizos que había visto la vez que invocó al chancho oscuro hace 5 años así que los volvió a ver. Hojeó por las listas de hechizos hasta que encontró 2 muy interesantes: Sabueso Fantasmagórico y Jaula Espectral.

El primero invocaba una brújula que apuntaba hacia los rastros que dejaban los fantasmas después de colocar sobre ella un objeto impregnado con su esencia. El segundo hechizo constaba en que la misma unidad de hechizos se convertía en una trampa capaz de capturar y contener en su interior a un fantasma, espíritu o demonio incorpóreo. De inmediato recordó al fantasma que tocó la guitarra en la fiesta y como lo persiguió por el pasillo hasta los baños.

—Ya tengo un nuevo proyecto —dijo sonriendo.

Minutos después de eso, en un departamento del lado oeste de la ciudad:

Devi se despertó temprano para ir al edificio de la casa editorial en la que trabajaba, tenía que reunirse con un cliente que sólo podría verla ese día a las 8 de la mañana, habían planeado al edificio como su punto de encuentro.

Después de arreglarse fue a desayunar algo ligero mientras que en la tele estaba el noticiero. Las noticias sólo fueron ruido de fondo para ella… por lo menos hasta que dieron un reportaje sobre avistamientos de Pie grande. "Incredulos…" pensó. Sin embargo, escuchar la palabra sobrenatural fue suficiente para evocar ese recuerdo de aquella llamada que tuvo el domingo 11 de Julio…

Flashback, recordando (Capítulo 31 del fanfic):

—Ah… Hola ¿Te encuentras bien? —dijo saliendo del shock repentino.

—Sí, mucho, gracias por preocuparse —mintió—. Disculpe ¿le molestaría si le hago unas preguntas?

—No, supongo que no —dijo vacilante.

"Aquí voy" pensó Sera, nerviosa — ¿Usted podría describir su vida hasta ahora como normal?

— ¿Qué quieres decir? —esa pregunta le pareció de lo más inusual.

—Es decir, ¿ha tenido experiencias sobrenaturales?

Su intuición le indicó hacia donde se dirigía todo eso, era la misma sensación que tenía antes de que algo "raro" sucediera de nuevo.

—Oye, recordé algo que tengo por hacer —dijo con prisa fingida—, tengo que colgar…

— ¡No! Espere, por favor… —lo sabía, la respuesta era un sí, y estaba evitando hablar de eso— se lo suplico.

—*sigh*… Sólo no colgaré porque eres la primera persona cuerda que conocí fuera del trabajo —dijo con apatía.

—Escuche, puedo deducir que su respuesta es un sí pero ya tuvo demasiado…

—Deduces bien —la interrumpió—. En mi ciudad anterior ya tuve suficiente.

"Una senseless city… seguramente de grado 5" descubrió la bruja—Escuche, no sé qué clase de cosas le han sucedido pero ¿Qué tal si le dijera que hay un motivo por el cual ha estado rodeada de tanta locura por tanto tiempo como si fuera lo más normal del mundo?

—Explícate —dijo interesada, eso sin duda captó su atención.

—Escúcheme, yo y otras personas vamos reunirnos el 16 de Julio, aun no sabemos dónde, pero allí podrían aclararse varias cosas… y bueno… —no sabía cómo continuar, tapó un lado del teléfono— Kelton, ayúdame — le pidió a su amigo en voz baja.

—Ehm, bueno, prueba con…

Mientras buscaban las palabras correctas, Devi reflexionaba todo muy seriamente. Tal vez al fin podría saber por qué su vida parecía estar controlada por una especie de fuerza sobrenatural adicta al humor negro, si realmente la grasa tenía razón cuando dijo que ya no tenía ninguna posibilidad de éxito social (I feel sick #2).

Además, quizás el fin de la incertidumbre la ayudaría a dibujar más fluidamente. Miró los bosquejos que tenía sobre su escritorio para una portada de novela grafica, ninguno de ellos estaba terminado. Sí, tal vez adquirió más fuerza cuando mató a Sickness (la muñeca que salió en I feel Sick #2) pero si seguía así no sería capaz de terminar nada.

—De acuerdo, acepto —cedió—. Pero promete que esto no es parte de una broma.

—Lo prometo. —dijo conteniendo su entusiasmo.

—Perfecto, avísame cuando se reúnan, adiós —colgó—. Espero no haber hecho una estupidez —suspiró.

Fin del flashback.

—16 de Julio ¿Eh? —Dijo para sí misma— ¿Pero en donde exactamente?

En casa de Lenore, 8:00 A.M.

"¿Por qué me metí en esto? —Pensaba Beetlejuice con rabia— ¿Por qué se te tuvo que ocurrir esto, Ragamuffin?".

Él (con la forma del primo BJ) y Lydia llegaron a la casa de los Deetz alrededor de las 1:30 A.M. Estaba a gusto en la habitación de huéspedes a punto de dormirse cuando Ragamuffin lo llamó por contacto telepático para informarle la situación. Analizaron todo y no había nada de qué preocuparse salvo por 2 detalles: 1) Como estaría la mente de Lenore al despertar y 2) El padre de la susodicha. Si despertaba y no la encontraba en la casa Alex sería el primero de quien sospecharía y ya tenían muchos problemas como para sumar a la policía en esa problemática ecuación hecha de embrollos.

Así que después de mucho discutirlo telepáticamente, Ragamuffin llegó a la conclusión de que la única forma para encubrir a Lenore en su casa era que Bj se transformara en ella, al menos para ir a comer y aparentar que seguía en el segundo piso de esa casa haciendo ruidos en su cuarto de vez en cuando.

Quiso negarse rotundamente, ya se había transformado en mujer antes (como Betty Juice) y había tomado el control del cuerpo de la insoportable de Clarie (capitulo 6 de la primera temporada, Stage Fright) ¡Pero convertirse en una chica que conocía y que era amiga de Lydia era algo totalmente distinto!... Mas todos sus intentos por negociar fueron en vano, Ragamuffin le dijo que le debía una grande después de haber iniciado en la fiesta lo de "¡Beso, beso, beso!" y que ese sería su pago.

—Estamos a mano, vampiro… estamos a mano —gruñó el ghost with the most al verse en el espejo con la apariencia de Lenore.

Y para colmo de males… tuvo que bañarse y lavarse los dientes como cuatro veces —ambas cosas— para quitarse la peste y el hedor para que el señor Poe no notara nada raro. No oler a nada, ni siquiera a sudor seco, lo hacía sentir extraño; no era normal para él… pero después de todo, tenía que hacerlo.

— ¡Lenore, baja a desayunar! —gritó el hombre desde el 1er piso.

— ¡Ya voy! —contestó imitando la voz de la susodicha a la perfección.

Bajó gruñendo maldiciones entre dientes hasta que llegó a la mesa. Mientras comía indiferentemente el waffle sobre el plato, una llamada entró a su cabeza.

"Betelgeuse, soy yo…" —dijo Ragamuffin.

"¡Que ahora es Beetlejuice, vampiro olvidadizo!" —gritó en su mente, dando un puñetazo sobre la mesa.

— ¿Qué ocurre? —preguntó el señor Poe.

—Ehm, nada, creí ver un insecto —contestó nervioso con la voz de Lenore— "¿Que quieres?" —preguntó telepáticamente con su voz original.

"Despertó"

"¿Y bien? ¿Quien cree que es?"

"Su mente es un enredo funcional —le contó—, mescla pasado y presente de una forma extrañamente… armoniosa"

"¿Qué están haciendo ahora? Y a todo esto ¿Quién cree que eres tú?"

"Ahora le estoy preparando el desayuno —contestó volteando el omelette de jamón con la espátula— Ella cree que soy su primo Warren que está de visita"

"¿Sí tenía un primo Warren o lo inventaste?"

"Lo inventé —el vampiro volteó hacia atrás, mirando a Lenore resolver el crucigrama del periódico matutino. Le sonrió dulcemente al darse cuenta que la miraba; Ragamuffin dejó de verla de inmediato— y ahora estoy siguiendo con la mentira"

"Estas en un serio aprieto, vampiro —señaló mordiendo su waffle"

"Lo sé… ¿Qué rayos voy a hacer? No puedo mantenerla aquí todo el día…"

"…" El ghost with the most pensaba velozmente.

"¿Beetlejuice? Sigues allí"

"… sí, sigo aquí —respondió después de unos segundos—. Creo que sé que es lo mejor que puedes hacer"

"Dime"

"… hazla feliz" y colgó la llamada telepática.

10:10 AM

Caminaba lento, pero sabía que llegaría allí de todos modos. La última vez que Kelton intentó ir al hospital tenía un posible plan que tal vez lo ayudaría a recuperar su cuerpo (Capítulo 32 del fic)… pero ahora no tenía nada más que el simple deseo —o más bien, el sentimiento de obligación— de visitarlos: a su cuerpo y a su padre. No dejó que se notara la noche del 9 de Julio pero ver a su papá así… tan decaído y notablemente agotado, por su causa, fue un golpe realmente duro para él.

Por otra parte, Dib había pasado horas siguiendo el rastro "del fantasma". De inmediato, en su casa, invocó la brújula del sabueso fantasmagórico; se vistió y salió directo al salón de eventos Glass Moon. Afortunadamente, los encargados de limpieza del lugar no tiraron la capa ni el sombrero del fantasma junto al resto de la basura. Cortó un pequeño pedazo de la capa y lo metió en un compartimiento de la brújula la cual lo llevó por la ruta del espectro durante las últimas horas. Fue del salón a la casa de Sera —quiso detenerse a saludarla pero se abstuvo— y de allí hacia las calles del centro.

Estaba a 5 metros detrás de Kelton… pero al acortarse esa distancia a 4 metros una luz roja brilló en una gema incrustada en el norte de la brújula al mismo tiempo que el sonido de un sabueso aullando, sólo audible para los etéreos, comenzó a oírse. Kelton se giró hacia atrás al escucharlo, encontrándose con él, quien veía hacia donde estaba. Se alarmó al ver que tenía cargando una brújula extraña en una mano y el mismo aparato electrónico que producía pequeños rayos azules con el que lo persiguió en la otra mano.

—D…Dib… alto, no —dijo mientras retrocedía, esperando que lo escuchara y lo reconociera—… por favor…

Al verlo sonreír como lo hizo la noche anterior, comenzó correr en dirección contraria sin dudarlo. Y así comenzaron a perseguirse. Dib corría tratando de mantener la distancia de 4 metros mientras Kelton sólo se esforzaba por alejarse de él. Después de un par de minutos recordó que no tenía que atarse a las limitaciones de los humanos, era etéreo ahora; aprovechó que los semáforos de la avenida frente a él estaban en verde y la cruzó, atravesando los autos como si estuviera hecho de aire. Al llegar al otro lado de la acera se sitió aliviado hasta que vio a Dib subirse a un poste de luz y saltar sobre el techo de un auto y después a otro y a otro.

—Holy fuck… —susurró, había visto una muestra de su agilidad en el gotcha (paintball)… ¡Pero eso era ser un NINJA!

Corrió poco antes de que alcanzara la acera. Se puso pensar… No le convenía ir al hospital en esos momentos, sentía que no era buena idea. Seguir corriendo tampoco lo era, estaba agitando a distancia a su cuerpo y Dib sin duda lo alcanzaría con sus habilidades ninja. La única opción que tenía era dejarlo encerrado en algún lugar y así tener tiempo suficiente para pensar que hacer para que su alma ya no fuera detectable para él y lo dejara en paz… ¿Pero cómo?... De repente recordó el lugar en el que Lenore cantó "Alouette, gentille alouette" el lunes, había algunos edificios departamentales abandonados y la alcaldía no había hecho nada al respecto con ellos desde hace mucho. "Apuesto que tienen puertas aun" pensó.

Lo guió hasta ese barrio, fue difícil guardar la distancia entre ambos pero lo logró. Se dirigió directo al primero que vio: 9 pisos y seguramente muchas habitaciones. Entró y él lo siguió. Subió hasta el 5to piso para cansarlo un poco y entró a la puerta más cercana. Dib llegó al apartamento en el que entró poco después, había varios muebles abandonados y todo estaba muy silencioso, demasiado silencioso… y de repente en la habitación más lejana a la puerta se oyeron sonidos de objetos cayéndose.

Se dirigió hacia allá, Kelton se encontraba allí también. Espero a oír sus pasos lo suficientemente cerca y al estimar que estaba en la distancia adecuada corrió atravesando las paredes, tomando una ruta distinta a la que usó para llegar allí. Pero, por desgracias del destino, al atravesar una pared, sintió un dolor que se entendió por donde antes estaban sus musculos haciéndolo caer.

Confundido, miró hacia la pared y vio que estaba llena de salitre, de ese que le sale a los muros viejos y húmedos. Recordó que la sal servía para ahuyentar a los espíritus y su composición química era parecida al salitre "Pero yo no soy un espíritu, ¿Acaso el salitre tiene algún efecto en las almas vivas separadas de su cuerpo?" pensó. Dib llegó con él poco después, lo había oído impactar contra el piso; al verlo trató de levantarse pero no le dio oportunidad de hacerlo, en un parpadeo lo tocó con aquel aparato.

Se empezó a retorcer, a pesar de ya haber experimentado antes un dolor aun mayor la noche del 9 de Julio, los impulsos eléctricos que recorrían su integridad metafísica le impedían moverse. El de lentes aprovechó para abrir la unidad de hechizos y apretó uno de sus botones para activar la "jaula espectral". Kelton levantó la vista justo en el momento en que una especie de red verde empezó a dibujarse en la pantalla; no sabía qué rayos significaba eso pero no quería averiguarlo así que se levantó rápidamente aprovechando que el dolor de los electrochoques se había detenido así como el provocado por el salitre y comenzó a correr.

No dio ni dos zancadas cuando un largo brazo esquelético salió de la pantalla y lo sujetó del cuello, dibujando sobre él aquel patrón de cuadraros que tenía la red de la pantalla hace unos segundos. Otra cantidad de electrochoques se esparció a través de la red pero esta no sólo le dolió hasta los huesos; gritó muy alto a pesar del fuerte agarre que ejercía la mano sobre su cuello.

Dib pudo escucharlo esta vez. Espantado, soltó la unidad de hechizos y retrocedió un par de pasos; no esperaba ver (ni oír) algo tan gráficamente brutal. La mano jaló a quien para Dib era un ser invisible cubierto de una red ciber-magica hacia la pantalla y, en menos de un segundo, ya estaba dentro, haciendo que el aparato se cerrara y una lucecita azul a su lado derecho brillara.

Todo permaneció en silencio a excepción de la respiración del hijo mayor de la familia Membrana "¿Y ahora…?" pensó. Se aventuró a tocar el aparato, estuvo a punto de poner su índice sobre él cuando empezó a sacudirse violentamente como si encerrara a un lobo rabioso. Intentó detenerlo sujetándolo con fuerza pero fue inútil, él empezó a sacudirse al ritmo del aparato y terminó por soltarlo de nuevo.

Recordó cómo se cayeron las otras unidades del camión de basura en el que estaban el día en que las encontró… "Son bastante resistentes a los golpes… tal vez…"

Rápido se quitó su gabardina negra y envolvió la unidad con ella lo mejor que pudo tomando en cuenta las violentas sacudidas. Sujetó el objeto y sacó sus brazos fuera de la ventana, los alzó por encima de su cabeza y lanzó la unidad con fuerza hacia el piso… la cual cayó dando un golpe seco en el pavimento.

Bajó velozmente y al llegar a la acera desenvolvió su prenda; el aparato estaba en perfectas condiciones, la luz azul seguía brillando y ya no se sacudía. "Un método nada ortodoxo… ¡pero funcionó!" festejó en su mente.

Tenía que compartir su hallazgo y sabía con quien hacerlo. Después de un par de minutos de búsqueda encontró un teléfono público y marcó desde allí.

—Diga…

—Agente Trasero Pálido, aquí agente Palomilla.

— ¡Agente palomilla! Qué bueno es oírlo de nuevo ¿Por qué la comunicación se cortó tan de repente aquella vez?

—Larga historia… tengo apenas un par de minutos así que seré rápido —dijo recordando cómo se incendió su laptop— ¡Hice un hallazgo!

— ¿Tiene que ver con el asunto de la atmosfera de las ciudades y el cielo azul?

—No, es algo diferente, algo más tangible. Tenemos que reunirnos lo antes posible.

—Una excelente coincidencia, los ojos hinchados nos reuniremos en la ciudad de Atlanta, en el estado de Georgia.

— ¿Atlanta?

—Sí, en el hotel Westin Peachtree Plaza, lo encubriremos como una convención de ejecutivos; nuestros contactos en el hotel se encargaran de que nadie nos moleste o nos espié. Será mañana a las 5:00 PM.

—E-Espere ¿Dijo mañana?

El día siguiente era el 16, la fecha en que el tipo extraño con el traje a rayas (Bj) le había avisado que se reunirían (capitulo 31). Quería las respuestas que podría ofrecerle pero no podía perder la oportunidad de compartir que había atrapado a un fantasma de verdad; aun después de 5 años tenía el sentimiento de que debía redimirse ante los ojos hinchados después de aquella decepción que les dio cuando perdió el maletín con su material a exhibir (Episodio 6-B de Invasor Zim: Dib el gladiador). Dib sabía que al menos el agente Trasero pálido era testigo que él había evitado que la tierra fuera aplastada por Marte (Ep 13 La batalla de los planetas) pero no pudo registrar esa hazaña en archivos ni en video porque los de la Casa NASA (NASA PLACE en el doblaje en ingles) no dejaban a nadie ver ni manipular los monitores por lo del presupuesto y el agente tenía que mantener su identidad falsa de conserje allí.

—Sí, es mañana. ¿Tiene algún problema con la fecha, agente?

Tenía que decidirse antes de que el teléfono explotara o algo: Conocimiento o Redención.

— ¿Agente Palomilla, sigue allí?

—…*sigh* —suspiró… para después apretar los puños—Iré.

Redención.

—Perfecto, lo veré allá. Espero que…

Empezaron a aparecer chispas en el teléfono.

— ¡Lo llamaré luego, adiós! —se despidió abruptamente y colgó.

Corrió lejos del teléfono y escuchó al estar a unos 20 metros como se incendió y cayó al piso. Se dirigió a su casa, empacó ropa y su computadora en una maleta, tomó la tarjeta de crédito que le había dado su padre días tras y algo de dinero extra en efectivo.

Decidió ir ese mismo día para llegar a Atlanta a eso de las 7:00 PM más o menos, cenar, dormir y preparar su exposición en la mañana; si iba a redimirse tenía que mostrar lo que no pudo aquella vez más otras cosas recientes (había tenido que volver a recopilar la información perdida aquella noche hace 5 años —lo cual fue muy difícil ya que Zim era más precavido cada año—, pero la de la computadora que se quemó tenía un respaldo) dejando al fantasma como su gran final.

Avisó rápido mientras se dirigía a la puerta que se iba a Atlanta y volvería el sábado, y como esperaba, eso no causó ninguna reacción en nadie… al menos hasta que Todd se acercó.

—Espera ¿A dónde vas? —preguntó, preocupado.

Eso era algo que no se esperaba.

—Descuida, volveré —le aseguró, sintiéndose algo extraño.

—Pero…

—Tranquilo, ya he ido a Mercurio y a un mundo de pesadilla en mi mente ¿recuerdas? Si regrese a salvo de eso y muchas más cosas puedo ir a Georgia y volver así —dijo chasqueando los dedos.

—Okay… pero ten cuidado ¿Sí? —Le pidió—, se acerca algo… algo grande, lo siento —dijo esto último mirando hacia el cielo.

—Lo tomare en cuenta…

Mientras tanto, en casa de Serenity:

Calmaba su respiración mientras se sobaba la cabeza. Hace unos minutos empezó a sentir un dolor intenso en su mano derecha, sobre todo en el meñique. Luego, una electricidad le recorrió el cuerpo durante casi un minuto y medio.

Después llegó a ella la sensación de alguien tomándola por el cuello. Por último, sintió que su cuerpo se impactaba con fuerza contra el suelo, como si la hubieran tirado desde un lugar muy alto; eso sin duda fue lo que dolió más.

Respiró hondo una vez más y se sentó al borde de la cama, afortunadamente todo aquello le pasó estando en su cuarto. Se había levantado tarde y aun tenía puesto el disfraz de la fiesta, excepto el parche. Miro al suelo y se encontró con de disfraz de V que había usado Kelton "Es cierto, se escabulló por la puerta de atrás de la casa" pensó, recordando cuando llegaron en la madrugada. El traje estaba doblado y acomodado con una nota que decía:

Querida Serenity: Fui a visitar a mi padre y a mi cuerpo una vez más, no puedo seguir posponiéndolo. Si no es mucha molestia ¿Puedes devolverle el traje a Beetlejuice si no llego a tu casa antes de las 11:00? Es que es rentado y BJ lo tiene que devolver al mediodía a la tienda. Atentamente Kelton.

Era cierto, no había vuelto al hospital desde la noche del viernes 9 de Julio; había pasado todos esos días en su casa, a su lado… al principio era para cuidarla por como la había dejado la pérdida de sangre, pero después de recibir esa transfusión cortesía de Beetlejuice (cap.33) no se había atrevido a ir. Y no lo culpaba, tener que ver tu propio cuerpo sobre una cama conectado a un montón de aparatos para mantenerlo vivo mientras tu padre está a su lado lleno de ojeras como testigos de sus cansadas noches de angustia e insomnio no era algo agradable en lo absoluto, además de no poder hacer nada al respecto.

Miró a su reloj, iban a hacer las once. Decidió llevarle el disfraz a BJ de una buena ves y comenzó a quitarse el suyo. "Llamare a Kelton telepáticamente después de llevárselo" pensó, sintiéndose orgullosa al mismo por lo que había aprendido en Nevermore, antes jamás se hubiera imaginado usando telepatía.

11:00 A.M.

Se encontraban en un parque, no el de la x en el centro, si no en otro. Ragamuffin tomó el concejo de Beetlejuice y, al terminar la llamada, le preguntó a Lenore que quería hacer. Le dijo que sus padres estarían de visita con otros familiares de un pueblo vecino y que no volverían hasta el día siguiente en la noche, por lo tanto él dedicaría todo su tiempo a estar con ella ¿Y cuál fue su respuesta? Ir de picnic. Ragamuffin usó su velocidad vampírica para robar algunas ropas de casas cercanas mientras Lenore desayunaba, al terminar de vestirse salieron de la casa. Él iba con la ropa que había comprado con sus alumnos mientras que Lenore se puso lo que le consiguió: una falda estilo escocés en negro, rojo y blanco, una camisa blanca de manga corta, un suéter ligero negro abierto, calcetas blancas que le quedaban hasta las rodillas y zapatos escolares negros.

No había comida en la casa por lo que tuvo que ir a comprar más, afortunadamente aun tenía dinero; se sintió inteligente al no gastarlo todo en la fiesta del día anterior, así podría distraerla durante todo el día.

Tendieron la manta sobre el pasto que estaba bajo la sombra de un árbol, afortunadamente no había mucho sol pero tomó de la poción por si acaso, también la que hacía que sus ojos no fueran rojos. Lenore le iba recordando más cosas mientras ambos sacaban la comida de la cesta. Al parecer, las cosas eran así en su mente: 1) Para ella, su situación familiar era la de la primera Lenore, era la hija del Señor Lynchfast y la señora Crowley 2) El tiempo y lugar en el que vivía era en Nevermore del siglo 21, el Nevermore en el que la Lenore actual había vivido desde hace casi un mes y medio 3) Su personalidad, actitud y gestos eran como los de la Lenore Zombie pero menos sombríos y oscuros y un poco más tiernos.

Ragamuffin indagó que su mente había recortado y pegado recuerdos en su cabeza creando nuevos para que las presencias de Richard y Michelle en su vida se adaptaran y encajaran con el contexto del siglo 21, también modificó recuerdos para que la convivencia del matrimonio Lynchfast con la actitud de su yo zombie menos oscuro fuera armoniosa… como la relación que tenía con Taxidermio, el Monstruo Muffin y él.

Lenore le insistió a Ragamuffin que almorzara con ella puesto que no lo había visto comer bocado alguno en el desayuno pero se negó diciendo que el doctor sólo le permitía comer muy pocas cosas y nada en la canasta era alguna de esas. Todo iba tranquilo hasta que…

— ¿Y qué hay de ti? —dijo al terminar de tragar un mordisco de su sándwich.

— ¿Eh? ¿A qué te refieres?

—No se me ocurre nada más que decirte pero mientras me acuerdo cuéntame de ti ¿De dónde eres? ¿Qué te gusta hacer?

—Bueno, soy de Maine… —comenzó a contarle— neva mucho allí así que me gusta patinar en inverno, leo…

— ¿Qué te gusta leer? —lo interrumpió.

—Disfruto los libros de geografía y los atlas —eso no era mentira— también epopeyas…

— ¿Qué?

—Epopeyas, son algo así como libros de aventura largos. Como La Odisea de Homero.

— ¿Te gusta lo griego?

—Sí.

Empezaba a olvidar su actuación, lo que respondía era 100% cierto, contándole las viejas pasiones que tenía el Ragamuffin de corazón latiente sin darse cuenta.

— ¿Qué relato griego te gusta más?

—Bueno, tengo muchos. El del Perseo y el minotauro me gusta mucho… también el de la vez que Zeus y los otros dioses vencieron a su padre Cronos.

—Ah, sí; Zeus y sus hermanos —suspiró recordando— Oye ¿Tienes hermanos?

Un escalofrío recorrió su columna para después quedar paralizado.

—N… S… yo… él… ellos… —farfullaba con un tic en el ojo— ella… ayer… S… N…

— ¿Warren? —dijo preocupaba.

Esa pregunta hizo que su mente diera vueltas para luego detenerse por un instante y hacer todo a su alrededor desvanecerse segundos después. La parte consciente de su cerebro se separó de su inconsciente, quedando él atrapado en el segundo mencionado. A su alrededor se formaban escenas de hace 400 años una vez más pero tuvo la fuerza mental para detenerlas, congelando una que proyectaba uno de los momentos en que fue feliz cuando respirar era vital para él.

Sabía que la nostalgia lo golpearía como un tren pero la descongeló haciéndola avanzar como una película… era lindo… no, más que eso: era hermoso, era sublime. Quería quedarse allí pero empezó a escuchar una voz llamando desde la distancia, al principio sonaba preocupada pero poco a poco empezó a sonar enojada y, luego, cesó. "¿Quién era? —Pensó sin dejar de ver su propio recuerdo en 3ra persona, pero entonces recordó el picnic— ¿Lenore?" Se concentró lo mejor que pudo para regresar a el plano físico. Afortunadamente su voluntad pudo unir las dos partes de su mente; el parque volvió a aparecer a su alrededor y todo estaba igual salvo que la chica se había ido.

Se levantó de inmediato y revisó sus recuerdos más recientes para ver si su lado consiente aun siguió grabando después de entrar en transe; y por suerte para él, así fue. Lo que para él fueron unos segundos en las profundidades de su cabeza, en el exterior fueron unos seis minutos.

En el primero Lenore intentó hacerlo contestarle, su cuerpo había permanecido con los ojos abiertos. En el segundo comenzó a hablarle preocupada "¿Qué tienes?" le dijo repetidas veces. En el tercero lo ignoró pensando que decidió jugar a la ley del hielo y siguió comiendo. En el cuarto intentó sacarlo de su ensimismamiento sugiriéndole varios juegos que jugar como a las escondidas. En el quinto minuto se exasperó y comenzó a gritarle terminando sus quejas con un: "¡Bien! ¡Si no quieres jugar conmigo entonces me voy a jugar sola!" Y se fue corriendo de allí sollozando pero enojada. El último minuto lo pasó sentado mirando al horizonte y al final de este se despertó.

—Demonios… —musitó, emprendiendo la búsqueda.

Trató de captar algún aroma suyo pero de repente el viento empezó a soplar arrastrando los olores consigo por lo que no pudo saber en qué dirección se fue. Quiso buscar su esencia con su sexto sentido pero había una gran interferencia como si de ruido blanco se tratase, era como si el deseo de no ser encontrada creara una barrera alrededor de ella. No le quedó más remedio que buscar como un humano común: Gritando como loco y preguntando por Lenore a cualquiera que se atravesara en su camino.

Corrió por todos lados (sin superar el límite de velocidad humano) buscándola por todas partes, hasta volteó hacía arriba para ver si no se había trepado a un árbol, y preguntándole a la gente si la habían visto describiéndoles lo que llevaba puesto pero ninguno la vio. Estaba tan angustiado que se le ocurrió llamar a la policía pero se detuvo a sí mismo "¡No seas estúpido, eso empeoraría las cosas!" se regañó a sí mismo.

Intentó encontrarla con su sexto sentido por 2da vez y funcionó, la barrera se había debilitado. Estaba en el extremo opuesto del parque. Aceleró lo más que pudo sin pasar los límites y en un par de minutos la vio en la distancia, estaba a punto de cruzar —por la esquina— al otro lado de la avenida. El semáforo indicó que ya podía cruzar, apenas iba a dar un paso cuando una camioneta de la otra calle perpendicular a la avenida se desvió bruscamente del camino al atravesarse un niño que iba tras una pelota.

El vehículo se dirigía directamente hacia ella, quien se había paralizado. Sin pensarlo dos veces Ragamuffin usó su velocidad vampírica y la tacleó, terminando ambos a tres metros de distancia del que hubiera sido el punto de impacto. Después de unos segundos el vampiro volteó hacia la camioneta, la cual había seguido su curso adentrándose el parque; se encontraba estrellada contra un árbol y la pierna de un hombre estaba atrapada bajo la llanta delantera izquierda. Afortunadamente, el impacto causado en la gente por el sujeto agonizante (y la impredecible magia en el aire de esa senseless city) eclipsó a ambos, haciendo que su muestra de velocidad sobrehumana fuera interpretada sólo como una pequeña confusión visual de parte de los peatones.

—W… Warren… —titubeó la chica.

— ¡¿En que estabas pensando?! —le gritó.

—Yo… es que…

— ¡¿Tienes idea de lo angustiado que estaba?! ¡Casi te mueres, pequeña im…!

Cesó sus reclamos al ver que Lenore rápidamente se protegió el rostro con el antebrazo y cerrando los ojos. La miró confundido hasta que se dio cuenta de que había sido un acto reflejo, lo cual quería decir que ya la habían golpeado varias veces antes. La policía y una ambulancia se acercaban, sus sirenas se oían a unas calles de distancia. Ragamuffin se puso de pie en un parpadeo, tenían que irse de allí. Le tendió la mano y, levantándola sin dificultad, y se la llevó de allí.

Sabía que respirar no era algo vital para los vampiros pero en esos momentos no podía evitar hacerlo, rápida y poco profundamente. Ya de por si odiaba al señor Lynchfast, ahora que sabía que la había hecho asociar los golpes con el que un hombre mayor que ella le elevara la oz lo hacía aborrecerlo. Lenore, en cambio, no separó su mirada del piso y contuvo sus sollozos. Llegaron a una parada de autobús lejos del accidente donde tomaron asiento, Ragamuffin suspiró enterrando los dedos entre sus cabellos para después mirar a Lenore. "Anda, habla —pensó el joven—; insúltame si quieres pero no te quedes callada"

—W... Warren… —comenzó a decir, dejando a sus sollozos salir— perdón, fui mala… si mi papá me hubiera visto… —empezó a suponer con temor.

Culpa y vergüenza llenaban la conciencia del vampiro cual agua de mar a un barco lleno de hoyos hechos por cañonazos.

— ¿Qué? No, no, no, no… Lenore, mírame —dijo tomando su barbilla, haciendo que lo viera a los ojos— no hiciste nada malo, no te culpes por nada. Es sólo que… me preguntaste algo que me hizo recordar cosas que no quería…

— ¿Cosas de la guerra?

—Sí… la guerra… —le siguió la corriente—, pero como te dije, no te culpes… yo fui el malo esta vez…

Hubo un silencio entre ambos que ella uso para pensar.

—Está bien, ya no te preguntare nada… tendré más cuidado.

La chica intentó sonarse los mocos con su suéter pero el joven le ofreció un pañuelo antes de que lo hiciera.

—Y… ¿Qué quisieras hacer ahora?

—No sé… yo… un momento… —empezó a recordar algo, Ragamuffin lo detectó en su mirada

— ¿Qué? —preguntó, disimulando su nerviosismo.

— ¡Dejamos la comida en el parque! ¡Se va a llenar de hormigas si no vamos por ella!

Ragamuffin suspiró aliviado, por un momento creyó que la ilusión que su mente creó para ella se había comenzado a romper cual vaso de vidrio.

—Bueno ¿Qué esperamos? … ¡ahm, espera! Por allí no —dijo al ver que caminaba en dirección al accidente—, vayamos por acá —señaló al lado contrario que se dirigía a la parte norte del parque, no le importaba caminar un par de cuadras de más.

11:40 AM

Ya le había entregado el disfraz a Beetlejuice (quien fingía ser el primo BJ, se estaba dando un descanso de fingir ser Lenore) en casa de Lydia. Allí le contaron, en el cuarto de su amiga, que Ragamuffin y él se pusieron de acuerdo en la noche después de arreglar el asunto de encubrir a Lenore y acordaron que se reunirían mañana a las 12:00 PM en la casa abandonada de un viejo amigo del vampiro llamado Taxidermio.

Se encontraba de pie en un vagón del metro. Por un momento dudó si debería llamar a su amigo telepáticamente para avisarle, puesto que tal vez podría encontrarse aun en el hospital… pero luego recordó que era un asunto importante en el cual ambos estaban involucrados, no podía dejarlo así. Trató de establecer conexión con su amigo pero lo único que escuchó al hacerlo fue una cacofonía. Confundida, intentó hacerlo una vez más pero el resultado fue el mismo. La tercera vez que lo hizo aumentó el volumen del sonido dentro de su cabeza descubriendo otros sonidos

"Circuitos eléctricos… sonidos mecánicos…—enlistaba los ruidos— engranajes… ¿Gemidos?" Subió más el volumen concentrándose especialmente en ese ruido, descubriendo que se trataba de una cacofonía no sólo hecha de muchas voces gimiendo, sino también entonando coros guturales o hablando. Algunas hablaban hebreo, otras en latín y unas posiblemente arameo. Entre todo ese revoltijo escuchó unas difusos vocablos en inglés; con su magia disminuyó el resto de los sonidos para que lo único que le estorbara fueran las otras voces. Se acercó a ella… poco a poco las palabras fueron pareciendo, distinguiendo entre ellas "Hell, it's really dark, help, stop" y de repente cesaron. Subió el volumen aun más pensando que la voz había empezado a susurrar muy bajo pero entonces:

LET ME OUT!

El grito fue tan fuerte que la hizo tambalearse, se hubiera caído de no ser por hombre amable que la sujetó del brazo. Le agradeció al hombre y se bajó en la siguiente estación.

12:00 PM

Después de que recogieron la comida del parque —y de que la comieran en otro lugar—, los dos decidieron pasear por la ciudad un rato… al menos hasta que pasaron cerca del cine y Lenore quiso ir a ver una película. El filme se encontraba a la mitad, el protagonista estaba en una especie de misión secreta; Ragamuffin no entendía muy bien la escena ya que tuvo que ir al baño hace unos minutos a vomitar las palomitas que Lenore le insistió que comiera. Estaba a punto de pedirle, otra vez, que lo pusiera al tanto de la escena cuando sintió una conexión establecerse en su cabeza.

"¡Ragamuffin, necesito tu ayuda!"

— ¿Sera?

— ¿Eh? ¿Dijiste algo? —peguntó la chica.

—No —dijo "¿Qué ocurre?"

"¡No encuentro a Kelton en ninguna parte! Traté de hablarle con telepatía hace media hora pero sólo se oyeron ruidos y voces en otro idiomas"

"¿Como que no lo encuentras? ¿Ya probaste con ambas formas de rastreo? Digo, las disponibles que tienen las brujas"

"Sí, ya utilicé el radar de almas y trate de rastrear su aura pero no funciona, es como si él y todo rastro suyo se hubiera desvanecido —explicó— ¿No puedes venir y ayudarme con tu olfato vampírico?"

"No puedo, estoy con Lenore —de repente llegó a una suposición de lo que podría estar pasando— Oye… acabo de pensar algo y creo que alguien se lo llevó…"

"¡¿Qué?! ¿Cómo?"

"Tomando en cuenta de que esta es una senseless city de grado 2 y el estado actual de tu amigo, la única forma de que se hayan borrado los rastros de su aura es que alguien lo haya encerrado en algún campo suspendido y que haya salido de la ciudad. Sé qué puedes hacer, pero tienes que seguir mis instrucciones"

12:20 PM

Los alumnos llegarían en 40 minutos pero él había llegado antes como solía hacerlo. Johnny pensaba, acostado sobre los escalones alfombrados de uno de los salones con gradas, en que rayos iba a hacer con su yo oscuro. Lo volvió a atar y lo dejó en su ático desde el martes y no había vuelto a verlo. ¿Qué era lo qué quería? Al principio parecía querer matarlo por, según él, dejarlo encerrado en un lugar horrible durante 9 o 10 años. Al darse cuenta que tenía amnesia lo quiso hacer recordar clavándole su hoz en la cabeza. Pero luego que lo inmovilizó atándolo e intentó hacerlo decirle lo que sabía de su vieja vida se negaba a cooperar en hacerlo recordar.

"Me quiere volver loco…" pensó, dando paso a la posibilidad de que él fuera otra de sus voces internas, una que había surgido mucho antes de Nail Bunny, Mr. Eff, Psycho Doughboy y Reverend Meat. Lo cual lo hizo pensar ¿Qué había sido de la creatura detrás de la pared? Sí, había pasado 7 años viajando alrededor del país… pero NUNCA se alejó de su casa realmente…

La pared sangrienta seguía allí… pero desde que la cosa salió cuando él murió al ser herido con la bala de ese dispositivo que había instalado en su teléfono (#4 del comic JTHM) la sangre tardaba más en secarse. Hizo un experimento y pintó la pared con una sola capa de sangre; tardó un mes en casi secarse de nuevo. La pintó otra vez y la sangre se secó cada 24 horas durante una semana; al octavo día la capa que aplicó duró un mes de nuevo. Repitió el experimento 5 veces más y lo mismo pasó.

Al saber eso se sintió con la libertad de salir de la ciudad sin tener que preocuparse de la pared al menos por varios días. Fue por el país buscando respuestas pero nunca las encontraba, al menos durante sus viajes había aprendido varias cosas. Hace un año había pensado en volver a hablar con el diablo —había recordado que estaba a punto de decirle algo en el inferno cuando tomó la forma de una porrista (#6 de JTHM) pero se había distraído preguntándole si podía conservar la gabardina—, pero esos años lo habían hecho mucho más prudente y supo que no sería nada sabio de su parte tentar a la suerte de nuevo tratando de morir una vez más.

De repente escuchó la puerta del salón rechinar un poco "¿Qué no la había cerrado?" Era muy temprano para que alguno de sus alumnos llegara y los conserjes limpiaban en la noche, la única razón lógica para el rechinido era:

— ¡Ya te oí, Ben! —gritó desde las gradas.

El susodicho abrió la puerta completamente.

— ¿Desde cuándo estas ahí? —preguntó sin mirarlo, aun acostado sobre el ancho escalón.

—Desde hace unos diez minutos… —contestó, apenado— ¿Puedo entrar?

—Adelante…

3:00 PM

Dentro de algunas horas estaría en Atlanta, calculaba que alrededor de las 7:00 PM. Como no había trenes que iban directamente de Nevermore a Atlanta, tuvo que tomar un autobús a la cuidad más cercana y allí tomar el tren. El boleto le costó unos 116 dólares pero para él las cuestiones monetarias eran lo que menos importaban. Al día siguiente en la tarde iba redimirse con los otros miembros de los Ojos Hinchados al exponer lo que no pudo aquella noche; pero su más reciente hallazgo sería lo que le daría el reconocimiento de toda la comunidad científica, entre ellos el de su padre.

—Al fin se acabó la espera, al fin las cosas serán diferentes —festejaba hablando solo—; todos sabrán que tenía la razón todo este tiempo. Zim quedará expuesto, mi padre ya no me creerá un loco, el nombre de Dib Membrana será recordado por ser quien dio a los estudios Paranormales su lugar entre las ciencias formales ¡Todo será perfecto! ¡Todo…! Todo… ¿todo…?"

Detuvo su festejó interno al darse cuenta que en su fantasía de cómo sería su futuro no estaban ni su hermana ni sus amigos. Empezó a recordar los días de catarsis que tuvo que pasar después de que Zim lo hiciera soñar con toda una vida de éxito llena de lo que él aspiró y más sólo para saber si él le arrojó el panque (capitulo 19-B La maravillosa horrible vida de Dib). Tardó bastante en recuperarse pero al final de su silenciosa rehabilitación emocional se prometió a si mismo tratar de hacer lo posible para que su futuro fuera lo más parecido a ese sueño inducido aun sin los poderes otorgados por los zapatos extraterrestres. Ahora estaba a un paso más cerca de lograrlo pero ¿porque en su fantasía más reciente no imaginó a ellos en esta? Eran su familia y amigos respectivamente e iban a alegrarse de su éxito ¿Cierto?... Pero por más que trataba no podía imaginarlos en la que sería su nueva vida.

—Tranquilo Dib, el que te conviertas en un científico famoso como papá no significa que dejes de verlos; van a estar allí… tienen que estar —se aseguró.

Apenas los conocía desde hace menos de 2 meses (excepto Gaz) pero los sentía casi como familia, ¡Ya hasta se había enterado hace algunos días que él y Lenore habían nacido en la misma noche y en el mismo hospital! Nunca había tenido a tanta gente a su lado que lo apreciaran tal cual era. Sí, tal vez se abstenía de hablar demasiado (como normalmente lo hacía) de vez en cuando pero ya sabían sobre su interés por lo paranormal, esta nueva oportunidad no debía significar una separación permanente entre él y ellos "¿O sí...? *argh* mejor pienso en esto luego"

Abrió la mochila en la que tenía guardada la unidad de hechizos, ya no se sacudía desde que la aventó desde ese quinto piso. "Creo que ahora es seguro…" Colocó su mano sobre ella, sorprendiéndose al percibir un calor tibio ser emitido del aparato… pero sobre todo al sentir en el centro de la superficie superior los latidos de un corazón humano. "Fascinante…"

Mientras tanto, a un par de kilómetros de distancia:

Un impermeable y un casco de motociclista que había hecho con magia la protegían de los insectos con los que chocaba, estaba volando muy rápido. Un hechizo de invisibilidad evitaba que fuera vista por ojos de meros mortales y no causar ningún revuelo. Sera seguía el débil rastro del aura de su amigo.

Desde el cine, Ragamuffin le dijo que recorriera los milites de la ciudad y tratara de fusionar el radar de almas con el sentido de rastreador de auras, eso le permitiría encontrar vestigios de la esencia del aura de Kelton y que eso le ayudaría a seguir la ruta de su posible captor pero le advirtió que de hacerlo bien terminaría sintiéndose cansada, el desgaste físico de mesclar dos poderes de esa clase era algo fuerte.

Anduvo por los límites de Nevermore varios minutos, activando el radar para rastrear algún indicio en un diámetro de 200 metros; al llegar al sur de la ciudad encontró rastros. Los siguió hasta llegar a una estación de tren y de allí continuó volando e invisible al ojo humano, siguiendo las vías del tren; no sin antes llamarle por celular a sus padres diciéndoles que estaría en casa de Lydia, también llamó a la susodicha para que encubriera su coartada en caso de que volviera muy tarde.

Cada cierto tiempo aceleraba un poco más para, eventualmente, poder alcanzar al tren; ya había pasado por un par de estaciones pero el rastro seguía por las vías. "Tranquila, en cuanto el rastro se adentre en una ciudad las cosas serán más fáciles… por lo menos hasta que me vea cara a cara con quien sea que se lo llevó"

3:40 PM

Es fácil vencer a un enemigo cuando este es de carne y hueso… pero… ¿qué hacer cuando algo intangible y sin cara ni nombre lo es?… ¿Qué hacer cuando tu propia mente es el enemigo? Esas preguntas sin respuestas y algunas cosas más eran lo que ocupaban los pensamientos de Ragamuffin antes de que llegaran al lugar en el que se encontraban actualmente, siendo acompañado también por la incertidumbre y la anticipación ante algún posible quiebre mental de parte de Lenore. Pero lo que decía en su mente en esos momentos era "Llévala a la feria, pensaste. Será divertido, pensaste"

La feria seguía en la ciudad y el vampiro pensó que ahí podría mantenerse entretenida por más rato. Lenore iba de aquí para allá como un niño cuyo padre cometió el error de darle Red-Bull; tratar de no perderle la vista era bastante complicado. Sabía que a los ojos de los demás eran sólo dos jóvenes saliendo o tal vez 2 hermanos pasándosela bien… pero en realidad eran dos bombas de tiempo y el primero en manifestar su potencial explosivo fue él.

—*Gasp* ¡Ragamuffin! —exclamó tiernamente.

— ¿¡Qué!? —espetó alarmado, pensando que recordó cuando lo conoció como muñeco.

Pero en realidad gritó eso al ver a una niña cargando a un gatito, recordó que había una especie de gato con ese nombre. Suspiró aliviado.

—Warren ¿Podemos comprar un gatito como el de la niña? —dijo apuntándola.

—No señales a la gente, es de mala educación. Y no, no podemos.

— ¿Por qué no? —preguntó haciendo un puchero.

—Porque les tengo alergia —mintió.

—Owww —Suspiró, volteando a ver a un juego de dardos— Bueno, si no podemos comprar un gatito entonces gáname ese peluche de gato ¿sí? el gris con blanco.

—Pero ya te conseguí un zorro de peluche la otra vez… —Se tapó la boca con la mano, casi le recordaba el 4 de julio.

— ¿Qué?

—Que… que… voy a ganar ese peluche —dijo resignado.

Y ese sólo fue el inicio de una tarde en la que Lenore prácticamente lo arrastró de puesto en puesto y de juego en juego; lo bueno fue que pudo convencerla de no ir a los puestos de comida antes de subirse a los juegos mecánicos. Le hubiera gustado poder disfrutar el día sin preocuparse pero, en la situación en la que estaban, era imposible. "Bueno… después de todo, la que tiene que estar feliz es ella" se dijo sintiendo de nuevo algo raro en el pecho como el Lunes cuando le pagó a Lenore el pasaje del autobús a su casa (capitulo 33). Esta vez no era un hueco en el pecho lo que sentía… era una extraña calidez…

6.00 PM

Gaz se había dado un descanso de Mass Effect —después de jugarlo durante casi todo el día— y fue a beber algo a la cocina. Al llegar a allí se encontró con Todd, quien comía un par de galletas sentado frente a la barra de la cocina.

—Hola, Gaz —dijo limpiándose unas migajas de la cara.

—Hola —respondió, dirigiéndose al refrigerador, pero frenó sus pasos— Oye ¿Qué horas son?

—Como las seis…

—Vaya —suspiró sin mucho asombro, notando que la casa estaba bastante silenciosa— ¿Y Dib?

—Se fue a Atlanta.

— ¿Al estado de Georgia? ¿Para qué?

—No sé… no me dijo.

—Alguna de sus ridiculeces paranormales, seguramente —dijo mientras abría la puerta del refrigerador.

— ¿No crees en lo paranormal? —Preguntó— Pero si me contaste que una vez fueron a un reino del un tal cerdo… ehm...

—El chancho oscuro —gruñó sacando una lata de refresco, odiaba recordar eso—. Y no es que no crea; escucharlo tantas veces hablar de ello y con lo irritante que es su voz me fastidia.

Silencio…

—Yo creo que es interesante… Dib es alguien bastante agradable, creo que tienes bastante suerte de tener un hermano mayor —comentó sintiendo culposamente algo de envidia.

"Otro…" pensó con rabia, recordando como Serenity le había dicho más o menos lo mismo aquella noche (Capitulo 25 del fanfic)

—Di eso después de vivir con él un año —dijo dándole un sorbo a su refresco y sentándose al otro lado de la barra.

Eso último la hizo recordar algo que la dejó con los ojos bien abiertos, miró a Todd y al verlo con los ojos igual que ella supo que habían pensado en lo mismo; Squee también se dio cuenta de eso.

—Oye… ¿Qué harás cuando se acabe el verano?

Pensó que responder por unos segundos.

—A decir verdad… no estoy seguro… pero… ¿G-Gaz?

— ¿Sí?

—Si me fuera… ¿prometerías que ni tu ni Dib irán a buscarme?

—NO —respondió rotundamente.

—*Sigh* Por favor, entiende; llevo la desgracia a donde sea que voy —insistió.

—No ha pasado nada malo mientras has estado con nosotros… ¡Y ni intentes culparte por lo que pasó el 4! —Dijo adivinándole el pensamiento— lo que les ocurrió a Kelton y a Sera fue obra de algún desquiciado.

¿Por qué le importaba evitar que se sintiera mal consigo?

—Gaz… si la vida me ha enseñado algo es que siempre que soy feliz algo viene y lo destruye —empezó a explicar— Prefiero alejarme antes de que llegue ese algo y al menos quedarme con el recuerdo; me gustaría que esto durara por siempre pero sé que no será así. Y eso tú también lo sabes ¿verdad? —dijo frunciendo el ceño ligeramente.

—Yo… esto… —había dado en el blanco— pues… ¡Argh!

¿Por qué intentaba buscar algún argumento para refutar lo que había dicho? ¿Por qué le importaba tanto? ¿Por qué él?

—Lo que quiero decir es que no deberías creerte tan especial. No eres el único que ha tenido cosas lindas que después te fueron arrebatadas —musitó cruzada de brazos.

— ¿Ejemplo? —pidió expectante.

—… mi mamá

—…

—…

—… Gaz, perdón. No debí haberte pregun… —trató de disculparse.

—Está bien, es obvio que ya lo habías deducido —dijo indiferente—. Aun si no fuera así lo ibas a saber tarde o temprano de todos modos.

—De todas formas, no debí presionar…

—No lo has hecho.

—Pero no entiendo ¿Por qué quieres…? Tú sabes.

La chica suspiró profundamente.

—Eres un sobreviviente… el primero que conozco; sería un desperdicio que murieras… y solo —respondió reservadamente.

Todd supo a que se refería, no muchos permanecen cuerdos después de una estadía en un manicomio. Se sintió alagado, sin embargo…

—No soy tan fuerte como piensas —sonrió de lado.

—Claro que sí —apartó la mirada.

— ¿Qué te hace pensarlo?

—Sólo lo sé.

Mentía, era algo más complejo que la pura intuición. Todd sonreía, auténticamente, aun después de todos los horrores que él vivió; ella también sonreía más seguido de lo que lo hacía en su ciudad pero, después de oír la historia de Squee, sentía que las sonrisas de él valían mucho más que las suyas.

Sufrió mucho después de la muerte de su madre y ese incidente que la hizo odiar a su hermano… pero se encerró en sí misma, aparentando ser un roble cuando, tal vez, no era más que un sauce. Sí, era una experta en escabullirse en cualquier tipo de lugares y poseía una gran fuerza física… pero en el fondo… sentía mucha vergüenza de aquella debilidad que no mostraba a nadie. Aun así, había algo que no cuadraba ¿A qué se debió su amabilidad repentina con Todd cuando se conocieron?

— ¿Puedo hacerte una pregunta?... Y no me digas que lo acabo de hacer —dijo eso ultimo entre risas, recordando las bromas clásicas de los papás.

—Adelante —accedió riendo un poco también, entendiendo la referencia.

—En el posible caso que decidiera quedarme… ¿no te molestaría si te llegara a llamar hermana?

Silencio incomodo.

— ¿Por qué preguntas eso?

—Bueno, es que cuando Dib me llamó hermano por accidente (capitulo 29) parecías molesta…

—No es por ti. Es que el concepto de hermano no es algo bueno para mí que digamos, y no me gustaría llegar a asociarte con esa horrenda palabra…

—Ya veo —decidió cambiar de tema— ¿Gaz?

— ¿Sí?

—Ahora que lo pienso ¿Es difícil jugar videojue…?

— ¿Te enseño? —preguntó de inmediato.