Zay VII
No lo habían dicho en voz alta, pero tampoco hacía falta. Era un secreto a gritos: Lucas y Riley habían roto. Lo notaba. Los gestos forzados habían cesado. Sin embargo, es muy posible que Zay fuese el único en darse cuenta de la ruptura.
No es que los demás fuesen menos receptivos en lo referente a ese tipo de cuestiones, es que realmente su relación nunca dejó de ser la misma. Eran dos personas que tenían una gran complicidad y que se admiraban el uno al otro… lo que había derivado en una sólida amistad. Se alegraba de que hubiesen decidido probar, es posible que de no haberlo hecho se hubiesen preguntado siempre qué pudo haber pasado. Los "¿y si?" que quedaban pendientes eran cabos sin atar que podían llegar a fastidiar futuras relaciones.
Sin embargo, la principal razón por la que los demás no se daban cuenta era porque no estaban pasando por un periodo de luto. De hecho, se sentían más cómodos el uno con el otro de lo que nunca lo habían estado… y eso era decir mucho.
-Me alegro de que el curso ya esté acabando –dijo Smackle una tarde en la que Farkle, ella y Zay estaban tomando un batido en Topanga's. Maya estaba al caer y Lucas y Riley tenían entrenamiento.
-¿Acabando? ¡Todavía quedan los exámenes! –se quejó Zay frunciendo el ceño. –Y me coinciden con las exhibiciones de mi grupo de baile
-Estudia para los exámenes entre horas y dedica dos horas por las tardes a las extraescolares –le aconsejó Farkle bebiendo de su batido. –Así es como lo hago yo
-Farkle te olvidas de un pequeñísimo pero muy importante detalle… soy un cazurro –dijo Zay con tristeza. -¡No me da la cabeza! ¡Nunca me ha dado!
-¿Quieres que te ayudemos a estudiar? –preguntó Smackle con su voz de robot. –Yo podría hacerte un calendario
-No funcionaría… créeme, no sería la primera vez que alguien me organiza un plan de estudios… ¡pero no puedo! ¡Al final nunca lo sigo! Siempre me acabo distrayendo
-Pues elimina de tu vida las distracciones –comentó Smackle sin más. –Plantéatelo como un reto, ponte estímulos y prohibiciones… por ejemplo, podrías deshacerte de la televisión hasta que terminasen los exámenes… y sólo la recuperarías si tu nota media es de por lo menos un C+
-Es un buen método –coincidió Farkle.
-¿No lo estaréis diciendo en serio? –preguntó Zay anonadado.
-Si funciona…. ¿por qué no? ¡Podríamos entrar en tu cuarto y llevarnos todos tus posters de Beyoncé!
-¡Sí, los guardaríamos como rehenes hasta que sacases buenas notas! –exclamó Smackle contenta.
¡Malditos cerebritos! ¿Cómo podía ser amigo de esa gente? ¡Estaban enfermos!
-A Beyoncé no me la toca nadie –dijo Zay en tono amenazador. –Beyoncé es sagrada, Beyoncé es una diosa, Beyoncé es una…
-Cantante y punto –terminó Farkle la frase por él. –Si te soy sincero jamás entenderé la idolatría que siente la gente hacia cantantes, actores y deportistas… nunca he creído que la idolatría sea apropiada, pero si se idolatrase a alguien… ¿por qué no a un científico?
-Porque son un muermo –respondió Zay sonriente. –Sería muy deprimente
-Es aún más deprimente estar pendiente de todas las rupturas del mundo de Hollywood –dijo Smackle coincidiendo con Farkle, como no. –Es como si la gente no tuviese vida propia
-Somos una sociedad de cotillas y oportunistas –dijo Zay asintiendo con la cabeza. –Es cierto, eso lo admito… ¡pero en parte es por eso por lo que tenemos encanto!
-¿De qué sirve tener encanto si no se hace nada productivo?
-Oye, no es culpa de la gente –dijo Zay apoyando un codo en sillón. -¿Qué se puede hacer cuando los medios te bombardean de esa forma?
-El periodismo de verdad está muerto –dijo Smackle con tristeza. –Nuestro futuro es el maldito TMZ
Zay no pudo evitar reírse. Smackle siempre le hacía reír, no podía evitarlo.
-¿De qué te ríes? –preguntó la chica cortante.
-De nada, de nada… dices que la gente debería estar más pendiente de su propia vida y ni siquiera te das cuenta de las rupturas que se dan a tu alrededor
-¿Qué quieres decir? –preguntó Farkle con curiosidad.
¡Oh no! ¡Oh no! ¡Se le había escapado! ¡Genial!
-Nada, nada… ¿os apetece otro batido? –les preguntó Zay nervioso intentando cambiar de tema.
Farkle y Smackle le miraban extrañados. No lo iban a dejar pasar. ¡Maldita sea su bocaza!
-¿A qué te referías Zay?
-Yo… veréis –empezó diciendo Zay. –Tengo… sospechas de que… Riley y Lucas ya no están juntos
-¡¿QUÉ?!
La voz provenía de la puerta de la cafetería. Allí estaba Maya, paralizada y mirándole sin parpadear. Farkle tampoco se había quedado indiferente al escuchar la noticia… tenía un brillo esperanzador en la mirada. Maya, al contrario, echaba lava ardiente por los ojos.
-¡Yo me lo cargo! ¡YO ME LO CARGO! –gritó dando la vuelta hacia la calle y echando a correr.
Zay se imaginaba adónde iba. Dios, Lucas iba a matarle… si es que Maya no mataba antes a Lucas.
