Capítulo 38

Los sueños de Syaoran


-¡Ya viste ese osito! ¡Es hermoso!

-El perrito también es muy bonito, ¿no es así, Syaoran?

El chico se limitó a mirar hacia otro lado, ignorando a Tomoyo. La chica le sonrió, y se apuró a volver a mirar a la vitrina, donde ella y Sakura estaban entretenidas viendo muñecos de felpa. Jin-Lin se encontraba también un poco atrás, igual de desinteresado que Syaoran.

-Está haciendo mucho calor aquí dentro –se quejó Kero, dentro del bolso de Tomoyo, puesto que no le dejaban salir por miedo a que alguien lo viera.

Era un bonito, alegre y fresco sábado por la mañana, y Tomoyo, Syaoran, Sakura, Jin-Lin y Kero, se encontraban paseando por las calles del centro de Tomoeda. Tomoyo, con la ayuda de Sakura, habían organizado una imprevista salida en grupo, a la cual Jin-Lin y Syaoran se habían visto obligados a ir, y a la cual Kero se había colado.

Las chicas se estaban divirtiendo de lo lindo, visitando tiendas, pegando las narices a los escaparates, y comprando varias cosas (Tomoyo se dedicaba a filmar, más que cualquier otra cosa), mientras que Syaoran y Jin-Lin trataban de hacerse los desinteresados, pues a ellos nadie les había preguntado si querían ir, sino que simplemente se habían visto arrastrados a ello.

Syaoran se encontraba tan aburrido, y Sakura tan entretenida, que ninguno de los dos se había dado cuenta de la presencia de una Carta Clow, que se ocultaba en forma de una mariposa azul.

-¡Mira, mira, mira! –Kero había estado espiando por una pequeña abertura de la bolsa de Tomoyo, pero ahora, se encontraba completamente fuera-. ¡Es un demo de la nueva PS4, tengo que tocarla!

-¡Vuelvete a meter a esa bolsa! –le gritó Syaoran, aunque él también había volteado a ver lo que Kero apuntaba.

Se trataba de una tienda de videojuegos, donde tenían varias consolas demo, y una enorme fila intentando utilizarlas, aunque fuera por un par de segundos.

-Si se te ocurre ir a utilizar una de esas, estarás en esa fila todo el día –le dijo Jin-Lin, pero también él se mostraba interesado en la demo.

-Pero en verdad quiero acercarme… Mínimo a ver… -susurró Kero, algo triste. Syaoran suspiró.

-Si vamos a ver no tenemos porqué hacer fila. No usaremos la demo, vamos, bola de queso –Kero se escondió en uno de los bolsillos de Syaoran, y ambos entraron a la tienda. Jin-Lin los siguió, como quien no quiere la cosa, mientras Sakura los despedía, sonrientemente, y Tomoyo los filmaba.

Pero entonces, una pequeña mariposa azul se cruzó por delante de ella.

Fue entonces cuando la lente de Tomoyo volvió a captar a Syaoran volviendo de la tienda de videojuegos, vistiendo un extravagante cosplay de un gundam. Y no solo eso, detrás de él, apareció otro Syaoran, vistiendo un cosplay de mago oscuro, de Yu-Gi-Oh!. Y detrás de él, otro más, esta vez con un cosplay de Deus Ex, y luego otro más, vestido de Link... Y todos repetían al unisolo:

-¡Tomoyo, filmanos por favor!

-¡Claro Syaoran! –y la niña empezó a caminar hacia ellos, cuando la voz de alguien más la detuvo.

-¿Te encuentras bien, Daidouji? –le preguntó Sakura, poniéndose frente a ella, y bajando la cámara, con lo que la visión de Tomoyo se esfumó.

.Eh… Sí, claro… -respondió ella, confundida.

-¡Mira, ahí vuelven! –Sakura miró hacia la tienda, donde Syaoran y Jin-Lin regresaban ya.

-Eso fue una pérdida de tiempo, no puede uno acercarse a ver siquiera –se quejaba Jin-Lin-. Será mejor hacer otra cosa.

-¡Vamos al cine! –exclamó Sakura alegremente, mirando a los chicos, esperando su respuesta.

Jin-Lin dijo que no le molestaba, y Syaoran simplemente se sonrojó, apurándose a guiar al grupo al cine más cercano.


-Voy a volver por ti. ¿Lo sabes, verdad? Te regalo este anillo como prueba de que volveré algún día.

Las chicas habían escogido una película romántica, al parecer demasiado melosa, y se encontraban completamente perdidas en la pantalla, viendo como la joven pareja se despedía con un cálido abrazo y un dulce beso, a la orilla del mar, con un bello atardecer detrás de ellos.

Syaoran y Jin-Lin se encontraban sentados en sus asientos, intentando hundirse, como si esperaran fundirse con el asiento, para no ser vistos, pues la verdad no les interesaba para nada la película, y hasta cierto punto, les daba vergüenza que alguien pudiera verlos ahí.

Syaoran miró de reojo a las niñas, y pudo ver como tenían la mirada completamente perdida en la pantalla. Sakura suspiraba de manera ensoñadora, con lo que el chico se sintió sonrojare. Fue justo en ese momento, en que Sakura, sin querer, sujetó a Syaoran del brazo, fuertemente, pero de manera suave. El chico sintió que se sonrojaba hasta las orejas, por lo que antes de que alguno de sus amigos se diera cuenta de ello, se apuró a levantarse de su asiento, diciendo que iría a comprar más palomitas, y se alejó de ahí, sin escuchar a Jin-Lin, que le decía que él también lo acompañaría.

Syaoran corrió hasta la salida de la sala, y se detuvo en la puerta, para calmarse un poco. No se dio cuenta cuando la pequeña mariposa azul se posó en su hombro. Sin detenerse a pensarlo más, abrió la puerta para salir, pero al cruzarla, se dio cuenta de que se encontraba nuevamente dentro de la sala, mirando la misma escena de la película. Pero esta vez ocurría algo diferente.

La sala se encontraba vacía, y los actores que estaban en aquel momento despidiéndose tristemente junto a la orilla del mar, eran él y Sakura.

-¡¿Qué demonios?! –gritó al verse en la pantalla, mientras le entregaba a Sakura sus Cartas Clow.

-Estas son las Cartas que tengo bajo mi poder –dijo la Sakura de la película-. Quiero que te las quedes, como muestra de mi amor…

-Oh, Sakura… -susurró Syaoran, mirándolo directamente a los ojos, perdidamente enamorada.

-¿Pero qué…?

Syaoran había visto como su otro yo y aquella otra Sakura se abrazaban en silencio. Estaban a punto de darse un beso, cuando la puerta de la sala de cine se abrió, empujando a Syaoran, quien cayó de cara al piso.

-¿Cómo se te ocurre ponerte ahí? –le dijo Jin-Lin, que lo había seguido, pues no soportaba seguir viendo esa película tan tonta.

Syaoran se quedó callado, aún tenía la cara colorada por la extraña escena de la película, que acababa de ver, aunque Jin-Lin creía que se trataba por embarrarse en el piso.


-Es la primera vez que me subo a este tipo de trenes –dijo Kero, escondido dentro del bolso de Tomoyo, mientras todos viajaban dentro del tren ligero, recorriendo la periferia de la ciudad.

-¿Te pasa algo? –Sakura se había acercado a Syaoran, quien se encontraba un poco apartado del grupo, con la vista fija en la Torre de Tokio, que se veía tan de cerca, pues el tren pasaba muy próximo a ella. El chico miró a Sakura de reojo, e intentando controlarse para no sonrojarse, se apuró a contestarle:

-Es debido a un sueño…

-¿Un sueño? –repitió la chica, confundida.

-Sí. Me encuentro de pie sobre un edificio, y Kero y yo observamos la Torre de Tokio. Mientras las Cartas Clow vuelan alrededor.

-¿Tienes ese sueño todas las noches?

-No. Pero sí era algo común. Aunque ahora es más frecuente. Tuve ese sueño cuando te conocí, Li –en este punto, su cara empezó a ponerse de un rojo tomate, y tratando de evitar pensar en ello, se apuró a continuar-, pero también lo tuve cuando conocí a la profesora Mizuki.

-¡Ya llegamos! –exclamó Jin-Lin, y se apuró a tomar a Sakura de la mano, para salir los dos juntos del vagón del tren. La chica miró de reojo a Syaoran, quien se apuró a seguirlos, acompañados de Tomoyo y Kero.

Habían llegado al pie de la Torre de Tokio, y la observaban maravillados. Era verdaderamente enorme e imponente. Syaoran la miraba, algo nervioso, pues no podía dejar de pensar en su sueño.

-¿Te encuentras bien? –le preguntó esta vez Tomoyo.

-¿Eh? Si, claro –respondió aún algo distraído-. Será mejor entrar de una vez –y se adelantó para ser el primero que entrara al edificio.

Cuando cruzó la puerta, se detuvo en seco. Había algo en el ambiente que lo hacía sentirse extraño. Sakura, Jin-Lin y Tomoyo entraron después, y se apuraron a dirigirse a a los elevadores que los llevarían al mirador.

-¿No vienes, Kinomoto? –le preguntó Jin-Lin. Syaoran se apuró a entrar también, aunque aún se encontraba distraído, y sintiéndose algo extraño.

Cuando llegaron al mirador, Syaoran volvió a distraerse, mirando los edificios que rodeaban a la Torre de Tokio. Había podido localizar rápidamente aquel edificio en el cual se encontraba de pie, preparándose para saltar, en sus sueños.

-Tienes una cara de preocupación –le dijo Kero, quien revoloteaba libremente puesto que no había nadie que pudiera verlos.

-Mira, allá hay una fuente de sodas. Vamos a beber algo –les dijo Jin-Lin. Sakura y Tomoyo lo siguieron al instante, mientras Syaoran los seguía, un poco atrás.

-¿Qué van a ordenar? –les preguntó el dependiente.

-¿Hermano? –se extrañó Syaoran-. ¿Qué no se supone que deberías de estar en un partido de futbol, en la escuela?

-Estoy trabajando –fue la respuesta de Touya. Entonces, otra persona le extendió un vaso de limonada fresca.

-¿Yukito? ¿Qué no se supone que tú también estarías en ese partido?

-Mi deber es protegerte siempre que lo necesites, Syaoran –le respondió la muchacha. Syaoran estaba por tomar el vaso, cuando Kero se acercó volando hasta donde se encontraban.

-Yo también quiero –dijo la motita amarilla. Syaoran brincó asustado, e intentó esconder a Kero, pero la bola de queso lo esquivó, y se posó tranquilamente en su cabeza-. Hola –saludó el muñeco de felpa a Yukito, y la muchacha le regresó el saludo, incluyendo una sonrisa.

-Oye, más vale que traten bien a Syaoran –le dijo Touya a Yukito, apuntando a su hermano, con un movimiento de cabeza.

-No tienes de qué preocuparte –le dijo la muchacha, tranquilamente.

-Eso ya lo sabemos –agregó Kero.

-¿Se puede saber que rayos está pasando? –preguntó Syaoran, extremadamente confundido.

-¿Es que aún no te das cuenta? –le respondió Kero, volando ahora por enfrente de su cara-. Esto es un sueño…

Y con estas palabras, una fuerte ventisca empezó a soplar dentro de la Torre, haciendo volar a Syaoran, por los aires.


Cuando el niño abrió los ojos, era ya de noche. Se incorporó del piso, donde había estado acostado, y pudo ver que se encontraba aún en la Torre. Se acercó a los grandes ventanales del mirador, y pudo verse a sí mismo, en el techo de un edificio.

-Es como mi sueño –se dijo. Estaba en lo cierto, puesto que traía aquellas extrañas ropas oscuras, junto con la capa roja y el símbolo negro. Kero revoloteaba a su alrededor, como siempre.

Entonces, escuchó el sonido de un cascabel, retumbar por todo el lugar. Y pudo ver a la delgada y alargada figura de la persona que lo miraba desde lo alto de la Torre, con el largo cabello ondeando al viento, y pudo comprobar que se trataba de la profesora Mizuki, sujetando su cascabel dorado, con listones morados.

-¿Qué está pasando? –se preguntaba confundido, acercándose al vidrio, para mirar. Entonces, su otro yo, el que vestía la capa roja y el traje negro, brincó y se colocó delante de él, como si flotara.

-No tienes de que preocuparte –le dijo su otro yo, mientras Syaoran lo miraba, sorprendido-. Pase lo que pase, ten la seguridad de que todo saldrá bien.

Entonces, la oscuridad lo envolvió. Y cuando pudo abrir los ojos, tenía a Sakura rodeándolo con el brazo. Se sonrojó un poco, pero reaccionó rápidamente, analizando la situación. Se encontraba sentado en el piso, con Sakura hincada junto a él, empuñando la katana contra el suelo, pues había activado la magia de la Carta Tiempo. Jin-Lin y Tomoyo se encontraban de pie, delante de ellos, con expresiones de preocupación, pero inmóviles.

-¿Qué ha pasado? –preguntó rápidamente.

-¡Debajo de tu pie tienes a la Carta de los Sueños! –le dijo Kero. Syaoran miró a donde le decía el guardián de las Cartas, y pudo ver una pequeña mariposa azul, que intentaba liberarse de su pie, que la aplastaba contra el piso.

-Debes sellarla rápido, no aguantaré mucho tiempo –Sakura se sujetaba con fuerza a su katana, para no caer.

Syaoran asintió y se apuró a sacar su llave mágica, y convertirla en báculo.

-Regresa a la forma humilde que mereces, ¡Carta Clow! –la mariposa azul se elevó en el aire, y se transformó en una mujer completamente blanca, de cabello largo, un vestido que llegaba hasta el suelo, y un extraño tocado que le tapaba toda la cara, hasta poco antes de la barbilla. Pero apenas se hubo aparecido ante Sakura y Syaoran, fue absorbida por el báculo, y regresó a su forma de Carta, la cual se dirigió a toda velocidad a la mano de Sakura, quien la tomó débilmente.

Entonces, la niña dejó de presionar su katana contra la Carta Tiempo, y los poderes de la Carta se desvanecieron, con lo que el tiempo regresó a su normalidad, y Jin-Lin y Tomoyo pudieron volver a moverse. Sakura estaba por caer rendida en el suelo, pero Syaoran se apuró a sujetarla.

-Lo siento –se disculpó el niño, intentando no ponerse colorado-. No me di cuenta de la presencia de la Carta Clow, e hice que utilizaras tu magia en una gran cantidad. Tanto que te debilitó…

-Estoy bien –respondió ella, intentando no darle importancia. Se guardó la Carta en el bolsillo, mientras Jin-Lin se apuraba a ayudarla a caminar.

Syaoran sintió que se le encogía un poco el corazón, al ver como Jin-Lin sujetaba a Sakura por la cintura, y la sabaca de edificio, despacio, para no lastimarla.


Salieron del edificio y se sentaron en una banca de un parque cercano, para poder descanzar. Kero se había escondido de nueva cuenta en la bolsa de Tomoyo, por lo que Syaoran tuvo que hablarle, lo más discretamente posible.

-Dime Kero, ¿la Carta de los Sueños simplemente hace que uno vea ilusiones?

-No –respondió la motita amarilla, asomándose un poco por la bolsa, pero tratando de no dejarse ver por otras personas-. Los sueños que muestra esta Carta, guardan un significado especial. Son predicciones.

-¿Acaso viste algo? –preguntó Sakura, mientras clavaba sus hermosos ojos verdes en los de Syaoran.

El chico recordó entonces el sueño que tuvo de ella, y se le encogió el estómago, al pesar que algún día Sakura pudiera declarársele a él. Entonce, negó rápidamente con la cabeza, y se quedó callado, mientras volvía a mirar la Torre de Tokio, esta vez intrigado por aquel otro sueño que la Carta le había permitido tener.


Primero que nada, una disculpa por hacer la up a estas horas de la noche (o madrugada, dependiendo de donde me lean). En serio, mil perdones, pero es que no tuve un segundo libre en todo el día. De hecho, aquí son casi las 11, y aún no me iré a la cama, pues tengo cosas de la escuela, aún pendientes :C

Espero y el capi haya sido lo suficientemente bueno como para que me perdonen este error garrafal. Ni he tenido tiempo de leer los reviews, por lo que no podré responderlos, quizá hasta el miércoles. Sé que hubo muchos, y se los agradezco. Sobre la votación de Eriol, espero y también hayan votado mucho. Cuando lea y responda los reviews, los contabilizaré y les informaré sobre como va todo.

Finalmente, les pido otra disculpa de nuevo. Espero y puedan perdonarme. Saludos, espero y hayan tenido un bonito lunes, y que su martes sea mejor. Nos leemos luego, y sigan bellos.