Magi pertenece a Shinobu Ohtaka-sama. Escrito en el móvil, errores son sin querer. Muchas gracias a Yayoi y a todos los que leen por el apoyo :3.

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Capítulo 38 No tiene idea de con quien se metió.

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El consorte camina por el jardín del palacio, alzando la mirada en dirección al cielo, deleitandose con las curiosas formas de las nubes y el sol en todo su esplendor. Incluso algunas aves cantan, una de ellas tiene un colorido gusano en el pico. El magi sonrió.

«-Seguramente le lleva de comer a su bebé, aunque me da un poco de pena el gusanito. ¿También tendría familia?»

-¡Mamá!.

Gritó alegremente un pequeño a su espalda, se giró para mirarle.

-¡Mi amor!

El niño corrió con intención de llegar a brazos ajenos pero tropezó con una piedra que le tiró de cara al suelo, justo donde hay un cúmulo de lodo.

-¡Oh por dios!

Aladdin fué a su encuentro y le tomó por los hombros para ayudarle a sentar, una vez lo consiguió se dedicó a limpiarle con un paño humedecido con un conjuro básico. El niño en ningún momento se quejó pero cuando logró ver su semblante pudo advertir su ceño fruncido.

«-Je je je se parece tanto a su padre. Me pregunto si así era Kouen cuando le ocurría algún percance, tan tierno...»

-¿Mejor?

-Si, gracias-emitió con gran seriedad.

-¿Querías decirme algo?

-Ah, bueno. Mi padre me prestó uno de sus valiosos pergaminos, dijo algo así de que era tiempo de adquirir conocimientos más avanzados pero...

-¿Te cuesta entenderlo? Que raro, no es algo común en ti.

-No. Más bien creo que se confundió y...

-¿Y?

El infante se puso colorado.

-Era una de las cartas que le escribiste.

-Una de...¿de qué tipo?-se ruborizó-Oh por...¡Ojisan!

Se dirigió rápidamente a donde su esposo, entró sin siquiera anunciarse a su despacho.

-¡Debes tener cuidado con esas cosas! ¡La mayoría son sumamente vergonzosas!...¿Kouen?

Sus reclamos fueron escuchados por el escritorio y una pila de documentos. Suspiró derrotado cuando alguien le abrazó por detrás posando las manos en su abdomen.

-Tonto mocoso, ¿te parece que son maneras de entrar a la oficina del emperador? Además si no querías que se las mostrara no debiste escribirlas en primer lugar. Por si fuera poco un accidente puede ocurrirle a cualquiera.

-¿Eso fué? Lo dudo mucho.

El mayor sonrió de lado y besó su cuello.

-Ah~ K-Kouen, es trampa.

-Pero te gusta y a mi también.

-¿Cómo es que luego de todas tus maldades aún te amo tanto?

-Porque eres masoquista.

-Ja ja ja ah mmm...d-detente, alguien podría vernos y...

-No puedo, te deseo demasiado.

Aladdin cerró los ojos cuando la fuerza de voluntad abandonó su cuerpo, como le ocurre toda la vida al ser víctima de las caricias de su marido. Siente cada dígito de este desplazarse en su pecho para deshacer cada nudo de los listones que le impiden rozar su piel. El consorte muerde sus labios para contener los quejidos que de a poco se hacen presentes, al igual que un débil cosquilleo en su intimidad.

-K-Kouen...-susurra con voz lujuriosa finalmente.

Para abrir los ojos y estrellarse con la cruda realidad. Aún encadenado a la cama donde la mantienen cautivo.

«-Ah, fue un sueño. Me quedé dormido y ni cuenta me dí. Que lástima, era todo tan bonito, incluso discutir con él es divertido, lo extraño tanto. En dos semanas es nuestro tercer aniversario y no podremos celebrarlo juntos. Quiero irme. No me interesa si el resto de la vida no podemos tener sexo, me conformo con verlo, hablar, ayudarle en su trabajo. ¿Y mi bebé? ¿Cómo te sientes? Me encantaría contarte alguna historia pero por desgracia no puedo hablar.»-un agradable calorcito se expandió en su veinte-«-¿Puedes escucharme?»

A pesar de no recibir una respuesta tuvo la impresión de que era así.

«-¡Que bien! Así no me preocupará que estés solo o enfermo porque lo sabré.»

La puerta se abrió lentamente, rechinando como si fuese su manera de anunciar que las desgracias solo continúan.

-¿Será que tengas intención de hablarme Aladdin?-silencio-Si, eso imaginé-desanimado.

El menor movió los labios una y otra vez e incluso se removió haciendo ruido con las cadenas, pero ni así llamó la atención del otro que estaba demasiado ensimismado.

«-¡Alibaba-kun debes notarlo!»

El aludido tampoco le encaró, le era imposible porque se sabe responsable de que lo que piensa fué un intento de suicidio. Comprende perfectamente que si le permitiera volver a Kou, con su marido, situaciones como esa no volverían a darse. Pero desafortunadamente es algo lejano a sus posibilidades.

-Preparé un arroz blanco con salmón, también hay salsa de soya por si quieres ponerle. ¡Ya sabes! Sin ella la comida es muy insípida.

-...

-Así que continuas castigandome con tu frialdad, no te culpo pero es algo difícil. Es aún más doloroso que escuchar el "onisan". Ahora si me siento un completo extraño frente a ti. ¿Es que no podemos volver a ser amigos? No me gusta que estés enojado.

«-Si hubiera sabido lo que ocurriría después no le habría dicho eso a Alibaba-kun. Estaba molesto, aún lo estoy pero debido a ello no me mira. No es que no quiera hablar, no puedo.»

Si tan solo existiera una bola de cristal que te permitiera ver el futuro no habría cometido semejante error y de hecho corregiría todos y cada uno de los fallos que ha tenido.

«-Es mi culpa que Alibaba-kun esté así. Soy la razón de su obsesión. Jamás debí enamorarme de él, no me arrepiento aún cuando sufrí tanto pero le herí. Sin embargo mi hijo es inocente, no debería estar aquí.»

Cerró los ojos para concentrar el poco magoi en su interior, formular algún conjuro que destruya la gargantilla desde dentro pero aún cuando lo hizo fué incapaz de hacerle por lo menos una grieta. Lo que es peor, esta reaccionó negativamente apretandose más contra su cuello, cortando la respiración durante algunos segundos en los que solo atinó a mover los labios con desesperación para meter oxígeno, con el rostro contraído en una mueca de dolor y miedo hasta que el maldito artefacto volvió a su estado original, como si estuviese satisfecho luego de deleitarse con el sufrimiento.

«-Ah ah aaaah...»

Jaló aire pesadamente pero no emitió sonido, en la habitación hay otro ser independiente de su hijo pero es como si no estuviera.

-Iré por la comida, esperame por favor-se retiró.

«-¿Qué otra cosa podría hacer de todos modos? Que frustración pero enojarme no me llevará a nada. Piensa, piensa. De alguna manera debe notar lo que le pasó a mi voz pero...¡ya sé! Supongo que liberará una de mis manos para que pueda comer, arrojaré la cuchara o algo por el estilo, estoy seguro de que le disgustará y tendrá que confrontarme.»

Puso mucha atención a la puerta. Un par de minutos más tarde arribó su amigo con una charola, en la cual trae los alimentos. La dejó sobre el buró.

-Escucha Aladdin-evadiendo de nueva cuenta-No te voy a liberar.

«-¿Eh?»

-No soy tan tonto como muchos suelen pensar, bien quizá a veces. El punto es que si estuviese en tu lugar haría algo para escapar. Prefiero evitarme las sorpresas. Parece injusto, lo sé pero tu también lo eres al pretender que no existo así que estamos a mano.

«-Esto no puede estar pasando.»

El rubio tomó el tenedor con una porción considerable de arroz.

-Seré quien se haga cargo. Ahora, abre la boca, ¿quieres?-llevó el cubierto al sitio pero se estrelló contra la pared que forman los labios del magi-Sigues con esa actitud infantil. No te llevará a ningún lado. Abre la boca-reiteró autoritario para recibir otra negativa.

«-Apuesto a que jamás te comportas de esta manera con Kouen. Me irrita tener que rogar para todo.»

La paciencia del esgrimista se extinguió rápidamente e hizo cada vez más presión en el utensilio sin darse cuenta, al menos hasta que los labios del magi fueron heridos, dejando escapar un sutil hilo escarlata que se deslizó por la barbilla.

«-Maldita sea, ¿tanto asco te da mi comida? ¿O mi existencia es la que te repugna?»

Fuera de si lanzó el plato cuyo contenido se desparramó en el suelo.

-¡Perfecto no comas entonces! ¡Dejaré de preocuparme, de fin que eres el único afectado!-silencio-¡Ya me tienes harto! ¡Contengo mis impulsos para no lastimarte! ¡¿Qué consigo?! ¡NADA! Si tantas ganas tienes de odiarme, entonces que valga la pena.

Sonrió perversamente.

«-¡Mirame Alibaba-kun!»

«-No hay palabras tampoco quejas, ¿cierto?»

El mayor tomó asiento a la altura de los muslos de su amigo alzando las manos al torso de este para abrir el ropaje que lo cubre, dejándole completamente expuesto.

«-Es extraño, algo en Aladdin me incomoda pero, ¿qué? No, no seas idiota es la culpabilidad. Si lo hago no hay vueltas atrás pero ya no soporto que sea tan distante. Si me odia o guarda rencor al menos no le seré indiferente. Pensará tanto en mi que dejará de hacerlo en Kouen y finalmente se enamorará.»

Repartió decenas de sutiles besos en el pecho de su amigo y si bien este se removió bruscamente no gritó como la última vez, así llegó a la conclusión de que no le era del todo desagradable. Siguiendo esa línea de pensamiento delineó el contorno del pezón con ayuda de su legua mientras removia en todas direcciones al otro con su pulgar. Cerró los ojos centrado en el alucinante sabor que Aladdin deja en sus papilas y el delicioso aroma y calidez de su piel. Muerde el botón a su disposición y tira de él lo más que puede, cuando este vuelve a su sitio lo chupa y succiona realmente excitado, su miembro palpita con insistencia por lo que coloca las manos a los costados del chico para tener un punto de apoyo. Para mirar por primera vez desde que entró a la habitación el rostro de su obra de arte, con intención de deleitarse con esas suaves mejillas sonrojadas. Si es que acaso su virilidad estaba a nada de erguise, todo se fué al traste al ser testigo de como Aladdin se ahogaba con sus lágrimas.

-Pero qué hice-emitió distante, como si estuviese leyendo una de tantas historias escritas en un pergamino-Oh Aladdin, ni así te quejaste, ¿por qué no me insultas? Lo que sea, no te quedes callado.

Los labios de este se mueven en patrones irregulares, muy complicados de analizar.

«-¿Es debido a la dificultad para respirar? No, es distinto. Momento, ¿es idea mía o no se escucha nada?»

El pecho de Alibaba se contrajó y expandió exageradamente en intervalos increíblemente veloces, un sudor frío corrió por su espina hasta explotar como una onda eléctrica en el cerebro que le nubló la visión un par de segundos. Las extremidades superiores se convulsionaron violentamente hasta quedar rígidas, como si estuviesen contituidas de mármol.

-A-Aladdin...

Llamó al otro que lentamente recuperaba la compostura, no así se borraba el dolor de su rostro.

-A-Aladdin...

Le nombró de nueva cuenta teniendo la esperanza de que la identidad de su víctima cambiase solo con ello. Enterrando en el fondo de su memoria el hecho que de no haber mirado su cara, le habría violado pensando estúpidamente que al fin le correspondía.

«-¿Cómo podría? Ni lógica tiene.»

-Aladdin-lo expresó por tercera y última vez, palabra que a ratos se convierte en un maleficio-¿puedes hablar?-negó-Oh por...

Se levantó como dirigido por un rayo permaneciendo al pie del lecho, consternado y confuso.

-No puedes hablar-sonó entre pregunta y afirmación-¿por qué? Ah no, no...

Corrió de inmediato a donde este y se arrodilló a su lado tocando con suavidad debajo de los ojos, para secar las lágrimas, mismas que provocó.

-¿Es consecuencia de la herida?-asintió-¿Por qué lo hiciste? Tal vez es difícil aceptar la situación pero quitarte la vida no cambiará la realidad-negó-¿Lo hará?-repitió el gesto.

Alibaba se revolvió el cabello frustrado.

-No entiendo nada.

Aladdin movió los labios lentamente, haciendo énfasis en cada sílaba para que fuese entendible el mensaje pero no funcionó.

-No llegaremos a nada de esta manera.

...

En el Imperio Kou.

El segundo príncipe observa al emperador mientras este firma sin descanso decenas de documentos en el escritorio.

-Vaya-escapó sin intención de sus labios.

El otro se detuvo y alzó el rostro en su dirección haciendo gala de su habitual ceño fruncido.

-¿Qué?

-Es increíble. Aún para mi resulta difícil de creer que te hayas recuperado por completo en tan solo una semana.

-No iba a quedarme acostado todo el tiempo.

-Si pero...

-Soy quien le ordena a mi cuerpo y no al revés.

-Es por Aladdin, ¿cierto?

-En gran parte pero también odiaría que Sinbad tomara ventaja de la situación.

-Comienzo a creer que estas obsesionado con ese hombre.

-No vale la pena, sin embargo es muy peligroso. No me hizo gracia que se preocupara más por el unicornio que por mi esposo. Entre locos se entienden.

-¿Y ya tienes alguna pista de a dónde pudo llevárselo?

-No. He de admitir que ese inútil no lo es tanto. Si realizó alguna transacción individual fué lo suficientemente hábil para no levantar sospechas o dejar registro.

-¿Ilegal?

-No necesariamente.

-Me inclino a pensar que están en un lugar poco habitado o abandonado. Pero que no esté del todo lejos de la civilización para tener provisiones. Dudo que Alibaba tenga intención de dejarle solo.

-Podría tenerle encerrado en una celda.

El rostro de Kouen adquirió tintes psicópatas.

-Ejem, también podrían habitar una paradisíaca isla desierta. Después de todo será imposible para Aladdin volar o nadar.

Esa opción tampoco dejó satisfecho al pelirrojo pero es mucho mejor que imaginar al amor de su vida confinado en un lugar obscuro y húmedo.

«-¿Estará asustado? ¿Y nuestro hijo? ¿Le habrá tocado ya? Más le vale a ese unicornio no hacerlo llorar. Soy el único dueño de sus lágrimas, las de felicidad.»

-No pretendo sonar insensible pero, ¿no piensas dormir? Desde antier no lo haces, podrías tener una recaída.

-No soy tan débil.

-Lo sé.

-¿Cómo va Sinbad con las investigación?

-Nada.

-Eso imaginé.

-¿Acaso esperas que tenga éxito?

-En lo absoluto. Es solo que tanta insistencia de su parte me hizo suponer que tal vez era su cómplice. Si hubiese alguien con los recursos suficientes sin duda sería él. Independientemente de que no se muestra horrorizado sino sorprendido. Quizá es cierto y no sabía nada o...

-Le extrañó que actuara antes de tiempo.

-Si, pero tampoco es el caso.

-¿Eh?

-Sinbad no es alguien paciente. Una semana es más que suficiente para dejarle en evidencia pero está tan desesperado que descuida las transacciones mercantiles de Sindria. Si no fuera por su visir hace mucho que su reino se hubiese ido a la banca rota.

-¿Que opinas de ese tal Jafar?

-Es bueno, más que el promedio pero no lo suficiente para arrinconarme-sonrió perverso.

-Seguro está llorando.

-Dudo que sea esa clase de hombre. Es más factible que esté ahorcando al inútil que tiene por rey, envenenándolo o atravesandole la garganta con una espada.

-Estarías muy feliz, ¿cierto?

-Si ese sujeto no puede valerse de su habilidad para conservar la vida entonces no vale la pena.

-Es muy cierto.

-Injusto. Aladdin cuenta con la madurez, intuición y reflejos suficientes para evadir a Fátima. Situaciones como estas no son para alguien como él.

-Hablando de ese hombre está de peor humor que nunca. Es probable que se deba a la ausencia de Aladdin, da la impresión de que era más como un juego. Por cierto...me parece que dentro de poco es su aniversario.

-En dos semanas.

-¿Has planeado algo?

-No.

-Aladdin volverá.

-Así debe ser.

-¿Entonces?

-El tiempo será mejor aprovechado buscándole que a un presente.

-Tienes razón.

«-Imaginé que no podía distraerlo, es solo que me preocupa que piense en él todo el tiempo. No es algo que una persona deba hacerse a uno mismo. No tengo idea de los escenarios que ha plasmado en su mente pero así enfermará su corazón. Por si fuera poco no es la clase de hombre que muestre abiertamente sus sentimientos.»

-Necesito que le digas a Judal y Hakuryuu que realicen una investigación en la frontera.

-¿En que parte?

-Toda.

-Judal no lo tomará a bien.

-Lo sé pero necesito tener ojos en ese sitio, son los únicos en los que puedo confiar.

-Kouha y yo...

-Tienen obligaciones en el imperio. No quisiera admitirlo pero para Kou la seguridad de Aladdin no es primordial. La ley dicta que de morir mi consorte puedo contraer matrimonio de nueva cuenta pero no lo haré. Nadie puede sustituirlo.

-Si no lo hayas, ¿abdicaras?

-Nunca. Lo tendré entre mis brazos una vez más.

-Que codicioso-sonrió-pero es por eso que todos confiamos en ti. Con tu permiso me retiro.

-Gracias.

...

En la habitación del sacerdote.

-¡Maldita sea!-el oráculo-Kouen me tiene harto. ¿Se cree que no duermo o qué?

-Está preocupado por Aladdin-dono, también tú.

-Pues si pero son las siete de la mañana, debió esperar un poco. Estoy desvelado~.

-Lo que hicimos anoche no es excusa para saltarnos las obligaciones.

-Oh, siempre tan cumplido mi rey-divertido-Vaya que estabas necesitado, pensé que me partirías a la mitad.

-¿Estás bien?

-Nah, lo usual. Me estoy acostumbrando a la mala vida.

-Que tonto.

-Je je je.

-Dejemos de perder el tiempo, hay que salir cuanto antes.

-Respecto a eso...usaré mi círculo de transporte así que primero quiero tomar una ducha. Sería muy incomodo andar así por la vida.

-¿Así?

-¡Huelo a ti por todos lados!

-¡Judal!-escandalizado y sonrojado-S-se puede malinterpretar.

-Si, claro MAL interpretar. Ahí te vez, y más te vale esperarme.

Hakuryuu se levantó en dirección al ropero y tomó uno de sus muchos característicos pantalones negros, el que apretó con fuerza.

«-¿Será que me pasé? Él fué muy imaginativo con la magia de hielo cuando me lo hizo. Entonces, ¿en dónde radica la diferencia?»

-Mi rey~ ¿qué le parece tallar mi espalda?-silencio-¡Trae tu maldito trasero que no te voy a rogar!

El príncipe sonrió sutil y se encaminó a su pareja, entendió que como la mayor parte del tiempo solo está jugando.

«-Como si fuera un niño.»

Uno muy inocente pero también de terrible y hasta peligroso carácter, que le encanta y seduce por solo existir.

...

En algún lugar.

Aladdin ha hecho mímica durante unos quince minutos, pero el mensaje no ha llegado a su candidato. Finalmente se señala así mismo con el dedo.

-Tú...

Asintió, luego tocó la herida en su garganta y negó. El otro arqueó un ceja, pensativo.

-Tu no te lastimaste.

El menor aplaudió un par de veces y una hermosa sonrisa se dibujó en su rostro.

-Si no fuiste el responsable, ¿quién? ¿Y-Yo?-negó.

El magi "trazó" el contorno de un cuerpo en el aire, haciendo énfasis en la zona del cerebro, mostró un "dos" con su índice y medio luego uno apuntado a su amigo y con otro a la herida en su cuello.

«-No es ni de cerca la mejor manera de explicarle pero no tengo muchas opciones.»

-Ya veo, resbalaste con algo y te caíste sobre la mesa, y luego al piso donde te cortaste con el cuchillo que te ayudaba a picar la fruta.

«-¿Cómo llegó a esa conclusión? Ah~ eres muy torpe Alibaba-kun.»

-Lo lamento.

«-¿Eh?»

-Debí considerar que te aburrirías de solo estar sentado o dormido, que tarde o temprano querrías hacer algo. Y con los mareos que tienes no es fácil desplazarte en su sitio lleno de obstáculos-rascó su nuca-tampoco creo que sea para tanto. En general está muy limpio, solo es necesario levantar un par de cosas y ya-llevó las manos a los grilletes-te los voy a quitar, confiaré en que no te harás más daño, y tampoco escaparás para verlo, no, eso es imposible.

«-Nunca me gustó ponerte esas cadenas, es solo que me da mucho miedo despertar y no verte más, sin embargo el dolor en tus ojos es algo con lo que no puedo lidiar. Sonríe, como lo hacias.»

Una vez Alibaba le retiró los grilletes quedó perplejo al sentir el cálido abrazo del muchacho que se le lanzó, no puede escucharlo pero le pareció captar un "gracias" que llegó directamente a su corazón.Le correspondió con suaves caricias en las hebras azulinas, con cierto deje de culpabilidad.

«-No deberías ser tan amable con un monstruo, no te merezco pero...gracias Aladdin, muchas, muchas gracias.»

El mayor rompió el contacto ayudado de toda su fuerza de voluntad.

-¿Quieres comer algo?-asintió-Mmm tiré el salmón-sonrojado-solo tengo arroz y atún, ¿está bien?

El menor movió la cabeza afirmativamente y luego hizo un círculo con las manos que acercó a la boca y le pegó una mordida imaginaria.

-¿Q-quieres una...manzana?

El alegre movimiento en las extremidades del magi le dió la razón.

-Si claro, las que gustes. Sé que es tu fruta favorita, que la amas tanto como Judal sus duraznos. ¿Vamos a la mesa?

Negó.

-¿Eh?

Luego señaló un pasillo.

-Ah, necesitas ir al baño. Bien, me adelanto.

El consorte se puso de pie y una vez en el sitio echó el seguro. Mojó su rostro y se apoyó en el lavamanos.

«-Tengo muchas náuseas, pero al menos no estoy tan agotado como otros días. ¿Me estaré acostumbrando?»-su espalda se arqueó, estuvo a punto de volver el estómago pero nada salió-«-Ah ah ah, supongo que se debe a que no he probado alimento. Si lo hago, ¿mi cuerpo lo rechazará? No, no debo ser tan negativo. Le dije a mi bebé que las cosas saldrían bien y así será.»

Se arrodilló sin soltarse, cerró los ojos inspirando hondo.

«-Bueno si ocurre un incidente siempre puedo decir que es la gargantilla, no estaría mintiendo porque es por ella que no logro estabilizar mi condición. Aún si fuera mentira es mejor que permitir que Alibaba-kun se entere de que estoy esperando un hijo de Kouen. Dudo mucho que lo haga feliz.»

Cuando recuperó la compostura llegó al comedor donde su candidato ya le esperaba con el desayuno, en una escena clásica de los días en que vivieron en Sindria.

«-Si siempre tuviera esa actitud no tendríamos tantos problemas. Espero que Arba-san no se aparezca en estos días, me da un poco de miedo el imaginar que tiene planeado para la próxima, mientras no le haga daño a mi hijo, podré soportarlo...¿por cuánto? Kouen...»

-¡Buen provecho! Espero que sea de tu agrado, lo preparé con todo mi corazón.

Un sudor frío recorrió la espina del magi, ¿cómo reaccionará su amigo si durante un ataque de náuseas desprecia su comida? Tragó duro.

«-Actúa normal, actúa normal.»

Hasta para algo tan pequeño y cotidiano ha de tener la máxima precaución.

...

En la frontera norte del imperio Kou.

El sacerdote camina con mala cara.

-Kouen es un desgraciado, como si no tuviera otras cosas que hacer.

-No tienes-su marido-a menos que quieras ayudarle a revisar documentos hasta entrada la mañana.

-Que flojera.

-Además también querías encontrar a Aladdin-dono, ¿o has cambiando de opinión?

-Nah. Pero me molesta que el chivo haga de cuenta que estoy a su disposición. Me siento zorra.

-Serás la mía.

-Imbécil, hasta para una broma es demasiado pesada.

-Tu tocaste el tema.

-Eso que ni que.

Continuaron con la conversación mientras paseaban por las calles. Admirando uno que otro puesto fijo, algunos ambulantes y muchísimos transeúntes.

-Wah-el de ojos rojos-se nota que estamos en los límites del imperio, ves actividad por todos lados.

-También en la capital y gran parte del territorio.

-En eso tienes razón, parece que siempre hay vida. Me recuerda un poco a Sindria pero menos corriente.

-Sinbad se pondrá como loco el día que te escuche.

-Peor para él porque no estoy diciendo ninguna mentira. En Kou se encuentra el hombre más elegante del mundo.

-¿Kouen-dono?

-Eso cree él, esa barba de chivo tira todo al traste. Es horrible, sin ella quizá se vería bien, quizá. Mmm la verdad lo dudo.

-¿Koumei-dono?

-¿El que se queda dormido y se le pega el abanico al rostro hasta dejarlo como rejilla? No lo creo.

-¿Kouha-dono?

-Ese me perturba.

-No comprendo.

-Tu menso. Como si no supieras, hipócrita como te gusta que te endulcen el oído.

Hakuryuu le dirigió una sonrisa amable aunque ligeramente perversa.

-Me encanta que a pesar de todo aún cuentes con esa personalidad tan seductora. Siempre me pregunté como serias si no te limitaras por las normas o el qué dirían los demás, y resulta que eres tan impredecible. Algunas veces incluso me diste un poco de miedo.

-¿Yo?

-No irás a negar que cuando asesinamos a tu madre, bueno cuando creímos ponías expresión psicópata.

-Pues no corría a un espejo, ¿cómo se supone que la viera?

-Si te da curiosidad puedo mostrarla con magia.

-No gracias. Hay aspectos de uno mismo que es mejor no conocer y sospecho que este es uno de ellos.

-Que desperdicio. Cambiando de tema, no me da la impresión de que haya rukh oscuro o actitudes extrañas. Para mi todo está normal.

-Pienso igual pero no está de más averiguar.

-Habrá que pedir informes, ¿o no?

-¿A quién? No podemos llamar la atención.

-Si claro, uno de los príncipes y un magi no lo hacen.

-Sabes a que me refiero.

-Pues no digas la verdad.

-¿Y cómo le hallaremos?

-Ah~ observa y aprende mi inocente maridito.

El menor frunció el entrecejo así que siguió al otro molesto hasta que ambos se adentraron a un establecimiento. De inmediato Hakuryuu se dió cuenta de que era un bar y le miró confuso. El sacerdote le ignoró y aproximó con paso seductor y contoneando la cadera sugerente hasta la barra.

-Buenas.

Saludó al cantinero de aspecto distante y severo, casi amargado.

-Buenas. ¿Qué quieren?

-Para empezar un trago. ¿Tienes licor de durazno?

El hombre sonrió de lado.

-Uno que servimos a las señoritas.

-Je tienes suerte idiota. Hoy estoy de buen humor.

-¿Ah si? ¿Y qué podría hacer una muñeca de frágiles manos?

-Oh, muy buena pregunta-tomó su varita y la apuntó al techo tirando un candelabro gracias a una lanza de hielo-¿te parece si la próxima se clava en tu trasero?

-Supongo que debo medir mis palabras-apático.

-Uy si, como te convencí-irónico.

-Mi arrepentimiento es sincero, pero mis músculos faciales no dan para más gestos.

-Anda que eres un anciano.

-No lo niego-le dió una botella de licor y un par de copas.

-Quiero un poco de información.

-Siempre que esté a mi alcance.

-Hace poco más de una semana mi hermano menor se fué de viaje en compañía de un unicornio.

-¿Unicornio?

-Un joven rubio de extraño peinado-le corrigió Hakuryuu.

-Se llama Aladdin aunque le digo enano, se parece mucho a mi y tiene una trenza igual de larga pero más delgada, sus ojos y cabello son de color azul. Por más que lo intento no le localizo, temo que se haya extraviado.

-Mmm-haciendo memoria-me recuerda al consorte.

-Como si fueran gemelos, físico común...ellos, no yo.

-Pues no he visto a nadie con esa descripción, de ninguno de los dos pero si escucho algo puedo avisarte.

-Nos sería de utilidad. ¿Podría enviar la información al registro civil número uno?-el príncipe-No estaremos en casa y ahí nos avisarán, es donde trabajamos.

-Por supuesto.

-Gracias por la ayuda-el conquistador pagó la botella que de inmediato se llevó el magi, además de agregar una generosa propina.

-Que tengan éxito.

-Eso espero.

La pareja anduvo algunas cuadras hasta que finalmente tomaron asiento en una fuente, el sacerdote miró el licor a contraluz embelezado con el tono ámbar.

-Eres muy imaginativo a la hora de mentir-Hakuryuu.

-Servir a Al Thamen trajo beneficios si así quieres verlo pero no mentí.

-¿Eh?

-Soy amigo del enano porque el muy imbécil me obligó. Pero también somos familia, para mi es como el hermano pulgoso que nunca tuve.

-Judal...

-Estoy bien. Mentiría si dijera que no estoy preocupado pero me consuelo fantaseando en las maneras en que puedo partirle la jeta a su candidato.

-Comprendo.

-Además el que la lleva peor es Kouen, seguro ya sufre abstinencia por no cogerselo. Es mejor para nosotros si no estamos cerca.

-Sólo a ti se te ocurren comentarios tan fuera de lugar-cortó la distancia y apoyó la cabeza en el hombro ajeno-¿me darás un poco de licor?

-¿Para que te pongas a llorar como bebé? Claro que no, al menos no por ahora. Tenemos mucho por hacer y azotas con una copa-empleó su círculo mágico-estará en casa, podemos usarlo para celebrar.

-Eso si alguien no se lo bebió para entonces.

-Maldita sea.

-Siempre podemos reponer por alguno de la colección privada de Kouen-dono. Ojo por ojo.

-Son mucho más costosos.

-Los sentimientos cuentan, ¿o no?

-Que retorcido es mi rey, cada día me siento más orgulloso.

-Si que estas mal.

-No podemos perder el tiempo pero, ¿que tal si me besas?

Hakuryuu hizo lo dicho con suavidad, muy cerca de los labios.

-Méndigo como te gusta provocar. El día que te viole en un parque ni te quejes.

-Ja ja ja-sutil-Vamos.

Judal se levantó y ofreció la mano galante al otro que la tomó, le jaló con fuerza y casi le tiró al agua a no ser por los excelentes reflejos del más joven.

-No te será sencillo agarrarme con la guardia baja.

-Lo sé y es por ello que eres tan divertido. El enano caería en siete de diez intentos.

-¿Por qué no en todos?

-No es tan ingenuo como la mayoría suele pensar.

-En eso tienes razón.

-Es la clase de mocoso que saca ventaja de un obstáculo, y eso me da tanta envidia.

-También tienes muchas cualidades.

-¿Ah si?-interesado-¿como cuál?

-Fidelidad.

-Wah, soy tu mascota, ¿o qué?

-Ya vez.

-Gracioso.

...

Por la noche en algún lugar.

Aladdin cepilla su largo cabello luego de tomar un baño.

«-No sé si se debe a todos los días que pasé inconciente o si la gargantilla ha perdido un poco de su habilidad, que me esté acostumbrando o sea un efecto secundario del incidente pero ya no me siento tan agotado aunque tampoco muy enérgico. Al menos hoy no me quedé dormido aunque igual me atacaron las náuseas, sin embargo eso se debe al embarazo. No fué un día malo o desagradable. Ahora que no puedo hablar tampoco peleo con Alibaba-kun, sonrió todo el día y no hubo señal alguna de Arba-san. Supongo que puede adueñarse de su voluntad bajo ciertas circunstancias. Debo ser cuidadoso para notar los cambios pero hasta eso fué buena suerte lo que ocurrió y como es superficial tarde o temprano mi voz regresará. Bueno, eso espero me gustaría mucho cantar para mis dos grandes amores.»

Llamaron a la puerta, Aladdin sonrió al considerar curioso el que su amigo se anuncie cuando no le puede decir que entre. Se quedó en la misma posición por veinte segundos hasta que apoyó las palmas en el colchón con intención de abrir, pero Alibaba apareció en ese instante.

-Has de pensar que es estúpido que toque, es solo que no quería encontrarte en una situación mmm comprometedora. Daba un margen para que estuvieras presentable. Quería darte las buenas noches y...b-bueno si algo se te ofrece no dudes en despertarme. Si no lo hago eres libre de tirarme de la cama. ¿Está bien?

El magi asintió. El conquistador tenía la firme intención de retirarse nadamás entregar el mensaje pero el delicioso aroma del shampoo se deslizó seductor por sus fosas nasales. Se acercó a paso decidido, le tomó del mentón y besó en los labios.

-Gracias por no discutir el día de hoy-se marchó cerrando la puerta tras de si.

El hijo de Solomon se tiró sobre la cama para mirar el techo.

«-Je je je no podía ser tan perfecto.»

Llevó los dedos a su boca, tocando un par de veces para finalmente repasarlos con la lengua. Es algo tan misterioso, aún cuando los han profanado en reiteradas ocasiones aún es capaz de deleitarse con el sabor de su esposo.

«-Kouen...»

...

En la alcoba del emperador.

-Aladdin...

-Ah, lo lamento En-nii, ¿dijiste algo?

-Pensaba en el mocoso.

-Ya veo.

Kouha apoyó la mano en el pecho de su hermano con toda la fuerza que su pequeño cuerpo le brindó, más aún cuando el mayor se resiste con una voluntad digna de animal mitológico.

-Ya duérmete. Si continuas desvelandote enfermaras y el niño mugriento se enojará conmigo.

-Estoy bien.

-Nunca está de más.

-Aún tengo pendientes.

-No me obligues a utilizar los métodos de Hakuryuu, mañana será un nuevo día. No, como sigas de terco tendré que coser tus párpados.

El pelirrojo rió un poco.

-De acuerdo, no pretendo que tengas cargos de conciencia.

-Sería divertido si no fuera a ti. Ah si, Hakuryuu y Judal estarán fuera varios días, dicen que quieren agotar hasta la última posibilidad. Todos esperamos el regreso de Aladdin. Si prefieres aprovechar el tiempo, ¿qué te parece buscar también un nombre para el bebé? Según me dijiste Aladdin no tiene uno pensado y si fuera el caso le ponen los dos y punto. Ya me voy, también tengo sueño. Que descanses.

-Igualmente.

El emperador se quedó sólo con sus pensamientos.

«-Tengo uno en mente pero quiero que el mocoso sea el primero en escucharlo.»

...

A la mañana siguiente.

Alibaba mira el rostro de su prisionero, tan apacible y tranquilo aún en su situación. Inocente y de mejillas tan sonrojadas. El magi se remueve ligeramente aún dormido y lleva la mano a la sábana que de manera inconciente retira de su cuerpo y es entonces que el otro puede apreciar un leve recubrimiento de sudor.

«-Parece que tiene calor pero el clima es templado. ¿Tendrá fiebre?»

Colocó la palma en la frente ajena.

«-Pues no.»

Aladdin abrió los ojos lentamente, se sorprendió al ver a su candidato prácticamente encima pero supo disimular.

-Buenos días Aladdin.

El aludido sonrió.

-Ah es verdad, no termino por acostumbrarme. Mmm, no tengo intención de ser aún más entrometido pero...¿estás enfermo?

La expresión del magi da a entender que no tiene idea de a qué se refiere.

-Es que estaba...velando tu sueño, si eso y pues me dió la impresión de que tuvieras fiebre o algo similar.

«-¿Fiebre? ¡Ah! Deben ser los bochornos, aún siento que me quema.»

-¿Puedo ayudar de alguna manera?

El menor sonrió e hizo ademán de comer helado.

-Mmm temo que no tengo hielo...

«-Y no puedo comprar porque podría escapar.»

-Pero si mucha fruta fresca. ¿Está bien para ti?-asintió-¡Enseguida vuelvo!

«-Esta vez pude desviar su atención pero, ¿por cuánto tiempo? No podré ocultar mucho lo de mi embarazo, casi estoy en el cuarto mes, sin ropa se nota a la perfección. Si no recupero energía para entonces será mejor que vaya pensando un plan alternativo. Lo quiero mucho pero la seguridad de mi bebé es prioridad.»

...

En la frontera sur del imperio Kou seis días después.

Judal y Hakuryuu caminan por el puerto.

-En una semana es el aniversario de Kouen-dono y Aladdin-dono, pero no hemos podido encontrarlo.

-Méndigo unicornio tiene talento para lo malo. Pero soy obstinado como yo sólo, no me rendiré.

-Ni yo. Mi sobrino tiene que nacer en el palacio, y ver el rostro de sus dos padres. Alibaba-dono no puede robarle un momento tan importante-apretó los puños frustrado.

-Tranquilo, aún faltan como diez meses para el parto.

-Cinco.

-Los que sean. No puede esconderse tanto tiempo. La ansiedad no le sienta mi rey~.

-Ah~ es cierto. Debo pensar con la mente fría.

La pupila del sacerdote se contrajo de un segundo al otro. Empleó magia de levitación para flotar a unos quince metros.

-¡¿Qué sucede?!-el príncipe alzó la voz para que le escuchara.

-Hay mucho rukh negro proveniente de aquella dirección-señaló el horizonte.

-No veo nada.

-Ni yo, solo su magoi. Nah de cualquier manera pasaron de largo el imperio, no hay razón para seguirlos.

Bajó a donde su pareja, el que lleva la mano a su mentón, pensativo.

-Algo te preocupa.

-Nada en realidad. Es solo que...

-¿Qué?

-A lo mejor sé quienes eran.

-¿Sabes que sería buena idea?

-¿Mmm?

-Que me dijeras.

-La tropa de la Lluvia Roja.

-No me dice mucho.

-Piratas.

-¿Ah? Creí que estos pertenecían solo a los cuentos.

-Pues son muy reales. Lo peor es que pertenecen o deberían al imperio Kou.

-¿Desertores?

-No exactamente. Como sabrás el actual imperio Kou creció al someter a otros dos países Kai y Go. No todos estuvieron de acuerdo, los que no, se independizaron por lo que no tenemos jurisdicción sobre ellos. Lo que es peor, nos guardan un rencor que puede ser más grande que el que tenía por mi madre.

-Oh, suena divertido.

-Bueno, espero que nunca tengamos que vernos la cara.

-Ay por favor, ¿qué tanta mala suerte se puede tener? Además si nos atacan estoy para detenerlos.

-No te confíes porque sean pocos, su fortaleza es suficiente para que ningún país les haya puesto un dedo encima.

-Nah, mejor volvamos al hotel.

-No tengo ganas de sexo.

-Es para ir por nuestras cosas. No hay más que hacer, volvamos a casa.

-Ah~ ojalá llevaramos buenas noticias.

-Lo haremos, tarde o temprano. Antes de esos diez meses.

-Cinco.

-¡Los que sean pues!

...

En la embarcación.

-¡Capitán dentro de unos días arribaremos a la guarida!

El aludido sonrió de manera perversa.

-Haremos una parada antes.

-¿Eh?

-Debo comprobar si es cierto el rumor.

-¿Rumor?

-No seas menso-una chica-del pescador que nos encontramos hace poco.

-Ah. Del chico que visitó una de nuestras islas usando un contenedor de rey. Según que llevaba muchas cosas, ¿creen que viva ahí?

-Solo si es muy estúpido-el líder-o no tiene idea de con quien se metió. El que no usemos ese lugar no quiere decir que le permita a cualquiera tocarlo. Debe pagar la renta, una vida me parece suficiente.

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.

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Notas finales.

Si! Al fin llegué a otra de las partes que quería escribir! Siempre me pareció interesante meter piratas al universo de magi, seres que no se vieran regidos por las normas y reglas de un país! Y si les tengo un papel algo relevante en la historia ja ja ja. Muchísimas gracias por la paciencia! Nos vemos en la conti :3.