¡Hola mis divinuras! Veo que a todas las dejé con la angustia y a la expectativa de lo que sucedería cuando Jasper se entere, pues bien, aquí está ya; y también para las que se preguntaban sobre la actitud de Emmett ;)

Capítulo 38: Explicaciones y un ¡Cásate conmigo!

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La tensión podía palparse en la mesa. Jasper paseaba su mirada interrogante de uno a otro y ninguno parecía estar en condiciones o querer decirle lo que sucedía.

— ¿Nadie dirá nada? —nos preguntó.

—De todas formas, no veo qué tiene de importancia para ti —le dije de manera seca.

—Edward —me llamó Carlisle.

—Sólo es curiosidad —se recargó en el respaldo de su silla y desvió la mirada al lugar donde estaba Alice charlando con Jesse. Ella parecía realmente feliz de poder estar hablando con él.

—Yo te lo diré, Jasper —le dijo Rosalie con una sonrisa insolente en su rostro.

—No creo que seas la indicada, deberías dejar que Alice le diga —dijo su padre.

—Él no tuvo la decencia, ni los pantalones cuando fue su turno, Alice no le debe nada —sentenció firmemente—Jesse es el chico por el que ella sonríe cada día. Jesse es el novio de Alice. —le soltó.

La cara de Jasper se puso completamente pálida, y sus ojos se entrecerraron, bajó la mirada y su mandíbula se tensó. Mientras tanto, María no le quitaba el ojo de encima, ella sabía al igual que todos que él no la había olvidado por completo; era conocimiento de todos, o por lo menos sospecha, de que la relación entre Jasper y María se debía a los problemas y resentimiento que sentía él por Alice. En cuanto él se diera cuenta y dejara a un lado todos esos sentimientos negativos su relación terminaría.

— ¿Su novio? —su mirada se encontró perdida.

—Así es—confirmó Bella.

—Ahora lo entiendo todo —soltó una carcajada amarga—. ¿Cómo pude ser tan tonto? No perdió el tiempo —volvió a soltar su carcajada amarga.

—Cuidado, es mi hermana de quien hablas, Jasper. Respeto es lo mínimo que debes tener para la chica que amaste por años —solté con los dientes apretados, Bella tomó mi mano encima de la mesa.

—Ya sé que la lealtad de todos ustedes está con ella. Fue por ese tal Jesse ¿cierto? No encontró una manera de decirme lo que sucedía y simplemente optó por callar —se levantó de la mesa.

—El león cree que todos son de su condición —le solté.

—Jasper será mejor que nos vayamos —María tomó su mano y lo jaló fuera de la vista de todos.

Después de eso toda la mesa quedó en completo silencio y tensión, y parecía que todo rededor se sumaba a la causa. Nadie continuó comiendo, la comida había perdido todo atractivo. En ese momento se acercó Alice con el teléfono en la mano todavía. Nos miró extrañada y resaltaba la confusión en su rostro.

— ¿Qué ha sucedido? —nos preguntó.

—Jasper ha preguntado por Jesse y le dije la verdad —Alice abrió sus ojos hasta casi desbordarse por sus órbitas—. Lo lamento —se disculpó Rosalie—, pero él de pronto se sentía con derecho alguno de reclamarte por no contarle sobre él y no sé qué ideas se esté formando en su cabeza, así que le corté y terminé diciéndole que Jesse es tu pareja.

Alice se sentó con sumo cuidado en la silla que minutos antes Jasper había ocupado, tomó una gran bocanada de aire y su mirada se perdió en la nada. Podía imaginar cómo por su cabeza cruzaba los mil escenarios que debió de haberse imaginado previamente sobre su reacción. Levantó la vista rápidamente y sonrió melancólicamente.

—Supongo que tarde o temprano se enteraría de lo mío con Jesse, y la verdad es que no me sentía preparada para decírselo yo misma —le tendió la mano a Rosalie que ya estaba a su lado—. Gracias —le dijo.

—Deberíamos ir a descansar un poco —sugirió Sue—; recobrar un poco de energía y volver a pasear por los alrededores.

—Sí, el apetito se me ha ido —señaló Evan.

Todos nos retiramos a nuestra habitación y aunque traté de dormir, los profundos y ruidosos ronquidos de Emmett me lo impidieron. Estaba más convencido que nunca que tendría que apañármelas para convencerlo de intercambiar cuarto y así poder tener el cálido y suave cuerpo de Bella a mi lado. Me giré hacia el costado de mi cama más alejado de Emmett, coloqué una almohada sobre mi cabeza con el fin de mitigar sus ruidos, pero nada; al parecer Emm era ruidoso en todo lo referente a las actividades en la cama. Hacía un poco de calor y salí al balcón de la habitación para refrescarme un poco, pero tuve una hermosa vista que me deslumbró por completo: Bella sentada en una silla de madera en un delicado traje de baño color rojo que hizo despertar a mi amigo de abajo inmediatamente. Llevaba encima un cárdigan de playa negro con algún tipo de estampado. Se veía preciosa.

—Deja de ver a mi hermana como si quisieras comértela —me dijo Emmett detrás de mí y dándome un buen par de palmadas en la espalda— ¡Hey, Bells!

Ella alzó la vista del libro que tenía entre sus manos y en el cual se había encontrado sumergida y que había evitado que se diera cuenta que estuve frente a ella todo ese tiempo, admirándola y como dijo Emmett devorándomela con la mirada.

— ¡Hey, Emm! —saludó a su hermano y después centró su atención en mí.

—Lindo traje —señalé su atuendo.

—Es uno de los que me regaló Alice el año pasado —se encogió de hombros.

—Pues luces preciosa y sexy —le dije y se sonrojó furiosamente.

—Deja de apenar a mi hermana —dijo Emmett detrás de mí— ¿Y mi Rose? —le preguntó.

—Se está dando una ducha, se sentía muy acalorada —dijo Bella.

—Yo tengo una mejor forma de cuidar sus acaloramientos —aunque estaba detrás de mí podía imaginarme su sonrisa de oreja a oreja pensando en sus "tratamientos de calor"

—Oye Emm —Bella se mordió su labio y aunque no platicaba conmigo no dejó de tener el mismo efecto.

—Bella el labio no, por favor —le dije.

—Oh —lo soltó rápido—. Emm, ¿no te gustaría pasar todas estas vacaciones en la misma habitación que Rosalie? —le preguntó Bella fingiendo total inocencia y yo le sonreí cómplice.

—Sí, Emmett, piénsalo, no tendrías que pasar en abstinencia total. Puedes tener a tu nena a tu lado.

Emmett entrecerró sus ojos y la miró intuitivamente.

— ¿Acaso crees que no me doy cuenta que lo que quieres es tener a Edward durante las noches y hacer de lo suyito? —frunció sus ojos cuando se dio cuenta de lo que decía y que no estaba errado para nada.

—Supongo que entonces tendrás que dormir con Edward todas las noches –Bella sonrió traviesa—. Sólo te advierto que Edward suele buscar algo tibio que pueda abrazar en las noches, así que no te sorprenda que se pase a tu cama buscando ese algo tibio.

Emmett abrió sus ojos inmensamente y luego me miró con el ceño fruncido. Era cierto que tendía a buscar a Bella en la cama para atraerla a mí y enterrar mi rostro en su cuello, pechos o en su cabello, pero tampoco como para cambiarme a la cama de Emmett y buscar acurrucarme contra él.

—Si escucho algún ruido sospechoso que me indique que están haciendo otra cosa que no sea dormir o ver la televisión iré yo mismo a sacarte de ahí ¿entendido Eddie? —rodeé los ojos ante su apodo que utilizaba para molestarme.

—Emmett, lo que tú harás con Rosalie no es precisamente ponerte a rezar antes de dormir ¿cierto? Yo dejo tus asuntos de alcoba en paz y tú deja los míos —Bella se cruzó de brazos y el monstruo pervertido no pudo dejar de ver cómo sus pechos se levantaban y juntaban más.

—Bella ¿Qué sucede? —preguntó Rosalie que salió con un traje de baño color negro y un cárdigan parecido al de Bella.

— ¡Joder, nena! —Emmett le chifló.

—Emmett dormirá contigo y yo con Edward.

—Lo has convencido, enana —sonrió Rosalie.

—Con la condición de que mi buen amigo Eddie cuide donde pone las manos —Rosalie rodó los ojos.

—Descuida Bella, ya me encargaré yo de mantener al hermoso oso ocupado —le sonrió a Bella y a mí.

Esa primera noche la pasé tranquilo al lado de mi novia, fue una noche tranquila donde sólo nos envolvimos con una sábana y el ventanal abierto de par en par.

—Han pasado buena noche —observó Ana y Bella se sonrojó.

—Nos delatarás —susurré en su oído y ella se estremeció.

—De acuerdo —nos llamó Esme a todos— He pedido dos camionetas y un auto que nos llevarán a nuestro destino, y como los conozco sé que no quieren pasarse encerrados en un auto con los adultos —nos miró a los chicos y a mí— Así que divídanse ustedes entre la camioneta y el auto. Las indicaciones de a dónde llevarlos ya las tienes los respectivos choferes.

Me aferré a Bella como señal de que no podrían separarme de ella, a donde la enviaran iría yo. Ella me sonrió y pareció estar más que de acuerdo conmigo.

—María, yo creo que tú debes sentarte conmigo y Emmett porque como mi nueva cuñada me gustaría conocerte más —le dijo Rosalie con una sonrisa que se supone pretendía ser ¿dulce? Todos la miramos asombrados, Emm sólo se encogió de hombros.

— ¿Y Jasper? —preguntó María mirando a su novio quien sólo se encontraba recargado en la camioneta justo al lado de Alice.

—Jasper, bueno —Rosalie fingió pensar—. Encontraremos un lugar para él.

Rosalie tiró de María a la parte trasera de la camioneta donde se sentó al lado suyo y Emmett después. Ver a Emmett, un cuerpo enorme, sentado al rincón y todo encogido por el poco espacio en esa parte de la camioneta, además de enfurruñado, era la imagen más graciosa que había visto en todo el día.

—Bella y Edward irán adelante —señaló Rosalie.

— ¿Y Jasper?

—Bueno, alguien debe de ir con Alice, no se puede ir sola en el auto así que tendrá que irse con ella —sonrió Rosalie con suficiencia.

—Entonces yo me voy con ellos —María hizo el intento de levantarse de su lugar.

—No creo que sea posible, el coche ya arrancó —señalé el Mercedes negro que iba saliendo del hotel.

María puso su cara frustrada. El plan de Rosalie había funcionado, cual fuese su objetivo ojalá se cumpliese.

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Era oficial, en ese momento detestaba a Rosalie, la haría pagar por lo que había hecho. Y ya sabía cómo, ese vestido turquesa sería mío y arruinaría una de sus folladas monumentales con el oso. Jamás, en toda la vida, había sentido tanta incomodidad. Me dije a mí misma que no miraría para ningún otro lugar que no fuera la ventanilla. No quería encontrarme con su mirada. Si creí que había sido suficientemente doloroso haberlo visto llegar con ella al aeropuerto, tener que verlos a todo momento tomados de la mano era peor, cientos de veces peor. Y el malestar aumentó gracias a la culpa, no debería sentirme así cuando tenía a Jesse a mi lado. Él era magnífico, era como un ángel salvador de mi espíritu. Durante muchos días e incluso semanas no creí que fuera capaz de sentirme como yo misma después de lo de Jasper, pero él apareció con esos preciosos ojos azules que me envolvían dulcemente, era como si me protegieran. Debería de estar concentrada en trabajar en mi relación con él, pero la presencia de Jasper me estaba haciendo perder la cabeza, sólo recordaba como sus brazos me rodeaban, cómo la paz que transmitía con su sonrisa y mirada me hacían olvidarme de todo.

—Así que Jesse ¿eh? —lo escuché hablar, pero preferí ignorar—. ¿Dónde lo conociste? —preguntó despreocupado. Me giré para mirarlo y se encontraba haciendo lo mismo que yo, fingiendo estar concentrado en la ventanilla.

Suspiré resignada, sabía que no se detendría hasta obtener respuestas.

—A Jesse lo encontré fuera de Victoria´s Secret —solté una risita, tanto por los nervios como por el recuerdo de verlo frente a mí con mis bragas encima de él—. Fue algo inusual la manera en que lo encontré y un poco vergonzosa —volví a reír.

— ¿Victoria´s Secret? —refunfuñó.

—Ese día salí con los chicos y pasamos a comprar algunas cosas, fui la última en salir.

—Me lo imagino, puedes perderte horas en una tienda —comenzó a reír y yo sólo me encogí de hombros.

—No me fije que acababan de limpiar la salida, así que estaba resbaloso, me resbalé y salió volando la bolsa con todo lo que había comprado y me aferré a lo primero que encontré para no terminar de caerme, y al final fue su trasero —volví a reír—. Cuando él me ayudó a levantarme tenía unas cuantas de mis pantaletas encima de él.

—Le agarraste el trasero la primera vez que lo viste y él terminó con tus bragas —gruñó— Eso sí que es inusual.

—Después me invitó a tomar un helado y desde ahí continué en contacto con él —le dije.

— ¿Cuánto tiempo te tomó empezar a andar con él? —su tono tenía un ligero asomo de reproche que preferí ignorar o terminaría enfadándome con él.

—No sé si lo que tengo con él se puede llamar "andar" —hice unas comillas en el aire, un gesto adquirido de Bella—, pero definitivamente fue más del que te tomó a ti estar con María, y para responderte, decidí darle una oportunidad a lo nuestro desde hace unas dos semanas y días.

— ¿Por qué me mientes Alice? —su voz a pesar de ser baja cargaba mucho coraje y eso me hizo enfurecer inmediatamente.

¿Qué derecho tenía él de reclamar cuando ni siquiera había una cosa que reclamar?

—No sé de qué hablas, pero estoy segura que no voy a discutir sobre esto —le dije.

—Sólo quiero saber una cosa —su tono decía que ya se encontraba más calmado—. ¿Tanto te costó hablarme de él en lugar de simplemente dejarte de hablar conmigo?

— ¡Estás mal, Jasper! —le grité— ¿Y qué me dices de ti? El Jasper que yo conozco hubiera tenido los pantalones para hablarme de María. Tanto fue tu estúpido rencor que te hizo olvidarte de tu promesa o de tus sentimientos hacia mí.

—No, Alice, no me salgas ahora con un papel de víctima que…

Un carraspeo nos interrumpió.

— ¡¿Qué?! —gritamos los dos.

—Disculpen, me parece que ya los están esperando —señaló el chofer hacia enfrente del carro donde todos nos esperaban ya.

—Perfecto —dije y salí del auto dando un portazo. Caminé lo más dignamente que pude bajo el escrutinio de Jasper y María.

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Por la apariencia de ambos las cosas no habían ido bien en ese carro. Alice se acercó con su paso grácil pero muy tenso hacia donde estaba Bella y enredó su brazo izquierdo con el derecho de Bella para comenzar a caminar. Jasper no dejaba de fulminarla con su mirada y María trataba de llamar su atención. A los pocos minutos el teléfono de Alice sonó y Bella regresó a mi lado. Supimos que era Jesse por el cambio en el semblante de Alice, la tensión en ella desapareció, pero aumentó en Jasper quien prácticamente no le despegó ojo en todo momento.

— ¿Qué sucedió? —le pregunté a Bella.

—Ha discutido con Jasper, al parecer ha intentado reclamarle por Jesse y no sé qué ideas se esté formando sobre el tiempo que llevan juntos.

—Suponíamos que algo así iba a suceder —le dije a Bella.

Rosalie llegó a nuestro lado.

—Jasper ha discutido con Alice ¿cierto? —preguntó con una sonrisa en su rostro.

—Sí, y eso no debería alegrarte, fuiste tú quien los puso en esa situación. Agradece que mi hermana no se ve tan enfadada para intentar una venganza en tu contra —le dije.

—Oh, lo hará, sé que lo hará, pero ha valido la pena —su sonrisa continuó en su rostro y a mí comenzaba a preocuparte— ¿Acaso están ciegos? Jasper ha discutido con ella por Jesse, si a Jasper no le interesara en lo más mínimo no se hubiera molestado, no le afectaría.

—Rose, eso ya lo sabíamos —le dijo Bella—. Sabemos que está con María por el rencor o sea lo que sea que tiene contra Alice. No era necesario colocarlos en esa situación.

—Pero están empezando a hablar y el tema de Jesse lo llevará a eso, entonces el bruto de mi hermano se dará cuenta del grandísimo imbécil que ha sido.

—El problema es si ellos dos querrán arreglarlo después de eso. Alice ahora está con Jesse y él parece hacerle muy bien —comentó Bella.

—Lo sé y si ella lo elige la apoyaré, sólo quiero que mi hermano se dé cuenta del error en el que está y deseche a esa arpía que trajo por novia —gruñó.

Alice regresó con una sonrisa en su rostro después de hablar con Jesse. Comenzó a decirnos que estaba feliz de haber conocido a nuestros padres y que Carlisle lo había intimidado ¡Vaya sorpresa! Pero había visto ya a papá en acción durante las cenas y reuniones de negocios y el padre, esposo y amigo cariñoso y comprensivo pasaba a estar detrás de bambalinas.

Seguimos con el recorrido ya planeado por Esme, donde Alice volvió a hacer buen uso de su cámara; sacó fotos de mil ángulos de cada lugar que visitamos con el pretexto de enviárselas después a Jesse; incluso se tomó un video saludándolo y mandándole besos. Eso hizo gruñir a Jasper, por poco y se acercaba a tomar la cámara y lanzarla. Yo, por mi parte, tomé unas cuantas al lado de Bella. Eran nuestras primeras vacaciones como pareja y quería tener bellos recuerdos. Además de querer verla cada vez que quisiera en ese pequeño vestido blanco, con sus piernas al desnudo, sus cabellos brillando y los destellos rojizos en su chocolate melena; esa era una imagen a la cual quería tener acceso en cualquier momento. Pasamos por un pequeño puesto donde vendían collares, pulseras y demás objetos hechos con caracoles y conchas de mar.

—Me han recordado a mi regalo favorito —le dije a Bella.

—El collar que te di —me dijo— Ven —tomó mi mano y fuimos al puesto— ¿Qué precio tiene el portarretratos? —señaló un sencillo y hermoso portarretratos donde en el marco se encontraban una concha pequeña y estrellas de mar.

Lo compró y al final me dio el portarretrato.

—Has tomado unas cuantas fotos de ambos y tomarás más, quizá quieras elegir una y podemos colocarla aquí —se mordió su sexy labios.

—El labio no, por favor —gemí. Ella sonrió.

—Ya sabes como un recuerdo…

—De nuestras primeras vacaciones como pareja —terminé por ella—. Justamente estaba pensando en eso.

Pasé mis brazos por su cintura y la atraje a mí. Pegué su cuerpo todo lo que pude al mío, ella llevó sus brazos a mi cuello y comenzó a jugar con el cabello de mi nuca. Sus ojos brillaban con tanta intensidad que me deslumbraban. Me perdí en las sombras que proyectaban sus pestañas en sus parpados, la luz del sol que las travesaba. Toda ella era perfecta.

—Di que me amas —le pedí.

—Te amo, con todo mi corazón —sentenció con firmeza.

Me incliné hacia sus labios y me apoderé de ellos. Los acaricié con los míos, se movieron al ritmo de los míos. Acaricié, lamí, probé. Su lengua salió al encuentro de la mía mientras sus dedos tiraban suavemente de mis cabellos. Su aliento se enredó con el mío, creando una magnífica mezcla de placer. Su sabor embriagante me hacía pedir más y cuando tenía planeado dominar el beso y apoderarme completamente de su boca sentí una enorme mano golpear mi espalda.

—Papá está preguntándose si debe de venir acá —dijo Emmett entre risas y ante la mención de su padre me separé rápidamente de Bella, ella sólo suspiró exasperada.

— ¡Bella, ven a ver esto! —gritó Alice. Bella me sonrió y fue al lugar donde se encontraba mi hermana.

—Edward, ¿está todo listo para mañana? —preguntó Emmett entre susurros.

—Sí Emm, por décima vez. Ya te dije que los encargados del hotel ya estaban trabajando desde hoy en la mañana en uno de los jardines.

—De acuerdo. Lo siento es que estoy muy nervioso —sus ojos se paseaban de un lado a otro y hacía distintos mohines—. ¿Qué haré si me dice no?

—No tienes que pensar en ello porque no sucederá. Mañana Rosalie Hale aceptará ser tu esposa.

— ¡Joder! Ya quiero escucharla decir ese sí —frotó sus manos—. Será mi nena oficialmente.

—Y piensa en cuando diga el sí que unirá sus vidas —Emmett soltó un suspiro.

—Necesito un buen baño —dijo Bella en cuento entramos a nuestra habitación.

—Puedo acompañarte —le guiñé un ojo.

—Eso suena bastante prometedor.

Se giró hacia mí y bajó las tiras de su vestido blanco hasta dejarlo caer por completo. La figura de Bella en un traje de baño rosa me quitó toda la respiración. Seguía sorprendiéndome con la suave apariencia de su piel, lo blanca y tersa que se veía. Mis dedos picaban para poder tocarla. Alcé mis ojos hacia su rostro y ese sexy y adorable sonrojo ya se encontraba en ella.

—Antes de olvidarnos del tiempo y de todos —me acerqué a ella y pasé mis manos por su espalda para poder desabrochar la parte superior de su biquini—. Necesito que me hagas un favor, bueno a mí no, a Emmett.

— ¿Qué necesita? —preguntó mientras bajaba mis pantalones cortos.

— ¿Podrías llevar a Rosalie, Alice, nuestros padres y en fin, todos, a uno de los jardines que te mostraré en cuanto acabemos de ducharnos mañana a medio día?

Ella me miró con el ceño fruncido y yo me detuve a la mitad del camino de desatar las tiras de la parte inferior. Le sonreí cuando mis dedos traviesos hicieron un recorrido por sus piernas hasta llegar al interior de sus muslos.

— ¿Pa… para qué? —jadeó cuando mis dedos tocaron su centro por encima de la prenda.

—No puedo decirte, pero debes ayudar a Emmett ¿Puede contar contigo? —la torturé con suaves caricias.

— ¡Joder sí!

La cargué e hice que rodeara mis caderas con sus piernas mientras la llevaba al baño y nos metía a la ducha.

— ¡Joder, estoy tan nervioso! —gritó Emmett mientras saltaba y agitaba sus manos, podría parecer un gorila, me dije a mí mismo.

—Todo saldrá bien.

Me levanté de la silla y volví a acomodar una de las sillas que los encargados del hotel habían dejado preparadas la noche anterior alrededor de donde se supone sucedería todo. Emmett ya se encontraba con todo preparado sólo tenía que ir por Rosalie, y mientras eso sucedía con la ayuda de Bella nos encargaríamos de colocar a todos, mis padres, los suyos, los de Rosalie, Jasper y Alice, María. Todos estaríamos ahí.

Emmett se marchó por Rosalie y esperé los quince minutos que planeé dejar para ir por Bella y el resto. Bella seguía sin saber bien lo que sucedía, sólo sabía que era una sorpresa para Rose. Y por ser su hermano y una de sus mejores amigas no puso pero alguno. A lo lejos pude ver una avioneta y supe había llegado el momento de poner todo en marcha.

Cuando todos llegaron lo primero que vieron fue el letrero formado con grandes piedras justo en el centro de un corazón de pétalos rojos con las palabras ¿TE CASARÍAS CONMIGO? Se escuchaban los murmullos de asombro de todo mundo cuando lo veía, preguntándose si se trataba de Bella y yo o de quién, tuve que aclarar rápidamente que se trataba de Rose y Emmett.

—No puedo creer que se trate de esto —me dijo Bella cuando se acercó a mí.

—Por fin se decidió. Por poco y creía que ese anillo que le ayudamos a escoger no lo sacaría jamás.

— ¡Esto es magnífico! —se lanzó a mis brazos y yo la envolví con los míos inmediatamente. La alejé de mí cuando un carraspeo a mis espaldas nos interrumpió. Al girar nos encontramos con Charlie.

—Hijo, esto de la pedida de matrimonio no se trata de ustedes ¿o sí? Porque, aunque me encanta la idea de que estés con Bella creo que es muy precipitada la idea.

—No Charlie, esto no se trata de nosotros —pasé un brazo por la cintura de Bella y la acerqué a mí—. Son Emmett y Rosalie.

—Oh, eso es mejor.

—Pero algún día lo haré Charlie, no dudo que ella es la mujer de mi vida, lo sé —la miré a los ojos y traté de transmitirle en una mirada todo lo que sentía por ella.

—Bien, asegúrate que no sea pronto —murmuró Charlie y se retiró.

—Así que la idea de poner un anillo en mi dedo sigue —pasó sus dedos por la línea de mi mandíbula.

—Algún día lo haré, Bella.

—Te amo —me dijo.

—Y yo a ti. Siempre —le dije y le di un pequeño beso—. Anda, que no tarda en suceder todo el espectáculo.

Nos sentamos justo en la parte donde el pico del corazón terminaba y esperamos a que los próximamente recién comprometidos hicieran su aterrizaje. Literal, aterrizarían en medio de todos. Tomé las manos de Bellas entre las mías y me dediqué a acariciar las venas que se marcaban en su muñeca mientras ellos llegaban.

— ¡Oh, por Dios! Miren —chilló Alice y señaló a lo alto.

A unos cientos de metros a lo alto aparecían un par de paracaidistas. Los paracaídas deslumbraban con sus colores vivos y ondeaban de un lado a otros, llevando a sus portadores hacia un lugar específico. La vestimenta de los dos paracaidistas era un overol completo de color negro. Minutos después se alcanzó a distinguir los rubios cabellos de Rosalie. Y ahí estaban aterrizando en donde todos nos encontrábamos. Rosalie mostraba una cara de excitación completa, no terminaba de entender lo que sucedía; su mirada se encontraba fija en el letrero que se encontraba justo enfrente de ella. Dos personas se acercaron a retirarles todos los artefactos y los paracaídas. Emmett no apartaba los ojos del rostro de Rose tratando de descifrar lo que le estaba cruzando por la mente, mientras que ella seguía perdida en lo que se encontraba frente a sus narices.

—Emm —susurró; su voz se mostraba rota de la emoción.

Emmett esperó a que quedaran libre de cualquier impedimento que les evitara moverse para tomar la mano de Rosalie y llevarla dentro del corazón y arriba del letrero para tomar sus manos y llamar su atención.

—Mi nena, joder, no sé cómo hacer esto —gruñó—. Sólo sé que desde que éramos unos adolescentes me tienes tomado de las pelotas —todos reímos por la falta de decoro de Emmett, pero vaya, él era así—. Me hipnotizaste con ese andar de caderas que ¡carajo! Es mi perdición. Te quiero conmigo toda la vida. Quiero llamarte nena cada día de mi vida. Déjame ser el hombre que te acompañe cada día y juegue contigo a tu ya sabes qué –movió sus caderas sugerentemente— ¿Qué dices? ¿Te casarás conmigo?

— ¡Estás loco, Emm! —gritó Rosalie, pero ya tenía lágrimas en sus ojos y sonreía bobamente—. Pero sí, por supuesto que quiero ser tu nena toda la vida —se lanzó a sus brazos.

Emmett la separó del suelo, le dio varias vueltas entre sus brazos y cuando la volvió a dejar en el piso, no perdió el tiempo para devorar su boca. Ambos succionaban sus bocas sin dar tregua alguna. Y así es cómo un momento romántico se convirtió en un momento de Emmett y Rosalie. A unas cuantas sillas de distancia el padre de Rosalie carraspeó.

—Lo siento, señor —se disculpó Emmett, pero dejó su mano bien firme en el trasero de Rose.

—Hiciste que todos estuvieran aquí —dijo Rosalie cuando por primera vez pareció darse cuenta de nuestra presencia.

—Quería que fueran testigos de esto. Por cierto, general Swan —le dijo a su papá—, conste que hice las cosas bien, primero hablé con Evan y Ana al respecto y después organicé todo esto.

—Te amo, oso —Rosalie atrajo su atención y lo besó profundamente.

— ¡Nos vamos a casar! —gritó Emmett.

— ¡Tendremos boda! —gritó Alice—. Rosalie Hale, no te perdonaré jamás si no me dejas organizar todo para tu boda.

—Pero nada de trajes de pingüino —sentenció Emmett.

Esa tarde festejamos con toda la familia el compromiso de Emmett y Rosalie. Durante esa tarde no pude evitar pensar e imaginar miles de escenarios donde Bella y yo estuviéramos comprometidos. Lo deseé, deseé en ese momento ser Emmett y que Bella fuera Rosalie, quería ponerle tanto un anillo a mi Bella, un anillo que nos uniera para siempre. Quería unir mi vida a la de ella y compartiéramos cada día. Mi pecho ardió de deseo por esa imagen, Bella siendo la Señora Cullen. Ella siendo mía y yo de ella, no en un sentido de cosificación sino en un sentido espiritual. Pronto llegaría ese día.


¿Qué les parece lo de Jasper y la propuesta de Emmett? Las cosas se ponen interesantes y se vienen cosas interesantes para nuestra parejita. A esta historia le quedan algunas cosas que contar ;)

Reviews a responder: Anonymus justo tenemos la reacción de Jasper y lo que pleneaba Emmett, así que, qué te ha parecido, espero haya sido de tu agrado. Hasta el siguiente capítulo y muchísimas gracias por leer. | Algún lector anónimo descuida que todavía quedan capis, que espero sigan siendo de tu agrado como hasta ahora y lamento haberte dejado con la expectativa. Mil gracias por leer y dejarme tu review. | Merce me imagino que este capi te ha agradado en cuanto a Jasper xD... al parecer cree que sí hay algo que reclamar ¿habrá algo para reclamar? Muchas gracias por leer. | Nani me da gusto haberte enganchado con esta idea y espero mantenerte acá hasta el final. Mil gracias por leer. | Maite xD esa era la idea, pero aquí ya está el capi. Gracias por leer :) | Pera l.t lo hizo al estilo de Alice y lo volvió a hacer, veámos cómo continúan ese par. Gracias por leer y continuar acá :) | Cary lo sé, lo sé y como ven Jasper cree que puede reclamarle a Alice, pero por qué mmm ya veremos ;) Muchas gracias por leer.

¡Mil gracias a todos por leer! Nos vemos el siguiente jueves ;)