Capítulo 37

El chocar de los tarros cargados hasta el tope de cerveza espumosa, licor, brandy, vino para paladares más finos, grog, el clásico aguamiel que nunca a de faltar en el vaso de un guerrero, todo tipo de bebida y comida.

Alcohol, juegos de azar, mujeres.., el vicio y la perdición reinaban en aquél lugar, no faltaban ya más de un día para que la luna se obscureciese, lo que significaba que mañana darían comienzo a una feroz batalla de la que muchos no regresarían, esta podría ser su última noche en este mundo, aún en medio de aquel convivo la melancolía reinaba, la muerte era algo rutinario en la vida de un guerrero, los Crestsword no eran la excepción, muchos se refugiaban en los excesos, otros preferían ocultar su debilidad con una actitud burlona y desafiante aparentando valor, algunos más les era preferible confinarse en soledad para no verse flaquear en presencia de sus compañeros, unos decidían disfrutar de los placeres de la vida, tomando hombres y mujeres para su disfrute, era ya una tradición entre los soldados el jugar deadpool, apostando quien viviría y quien moriría, poniendo nombres de sus colegas en el pozo de la muerte.

-No nos hacemos responsables si mueren antes de reclamar su premio, de ser así el dinero será repartido entre nosotros – decía una voz masculina, perteneciente a un hombre corpulento, gordo y musculoso, dando un enorme trago a su baso que hace un segundo estaba lleno.

-suban sus apuestas, quien da más? – inquiría una mujer de cortos cabellos que apagaba la colilla de su cigarrillo en su mano.

En una parte muy alejada y solitaria de aquél sitio se encontraba el primogénito de Sparda, oculto tras las sombras, en un punto ciego de la vista e interrupción de todos, permanecía de pie, recargado en la pared, con fastidio y molestia observaba a sus tropas, dio un suspiro llevándose la mano a las cienes.

-Amo Vergil, me sorprende en demasía que haya permitido algo así – no estaba solo, a su lado se estaba una mujer de ondulada cabellera negra.

-promuevo la recreación entre mis soldados, más les vale disfrutarlo, porque será su última noche – dijo el semi-demonio, manteniendo su seriedad, acto seguido se disponía a marchase de aquél salón, alejándose aún más del bullicio, sería la primera y última vez que permitiría que perdiesen la compostura de esa forma.

-la guerrera miró de reojo a su maestro marcharse, para después disponerse a seguirle - es impresionante la calma que mantiene a pesar de los sucesos de estas semanas, y el hecho de la interrupción de la misión. – comentó.

- es importante mantener la cabeza fría, es una de las cualidades que pocas veces he visto en ti, Diana – el albino seguía su camino, dándole la espalda. – quien te ha dicho que ha terminado?, esto acabará hasta que la cabeza de esa escoria sea colgada en la entrada de Crestsword.

-No hay mayor vergüenza que un traidor – decía el caballero demoniaco – no comprendo cómo una sucia calaña como él pudo ganarse su preferencia, mi amo. – mencionó, ocultando su molestia, presionó los puños, bajando la cabeza apenada, nunca le había hablado así a su Master.

-te equivocas ..-sentenció, deteniéndose un segundo para voltearla a ver- tu siempre has sido mi favorita, que no te moleste lo que el haya hecho, algún día tal vez ocupes un puesto mejor, por ahora parece agradarte el título que te he otorgado –dijo el heredero de Sparda, haciendo que la mirada de la guerrera se dilatase por un segundo, sorprendida por tal afirmación.

- Amo, yo.. –no pudo terminar su frase, Vergil la había acorralado, acercándose en un abrir y cerrar de ojos hacia ella.

– insinúas que soy tan imbécil para confiar en él? o acaso estás celosa porque te arrebató el ascenso que tanto querías?- interrogó el demonio, sonriendo de forma asertiva con cierto veneno en su voz.

- y-yo.. nunca diría eso – contestaba la dama, bajando la mirada en señal de pena, se disculpaba, titubeante, una parte de ella ansiaba huir, sabía lo que les ocurría a los que se atrevían a faltarle es respeto, tenía los segundos contados. – jamás me.. -no pudo terminar de hablar sus palabras, Vergil la había tomado del mentón con brusquedad obligándola a mirarlo a los ojos, enrojeciendo levemente el rostro de aquella joven, cuyo cuerpo temblaba, le esperaba una muerte segura:

-si se te ocurre traicionarme, una eternidad en el infierno será preferible a enfrentarte a mí –decía el albino, quien había acercado su rostro a pocos centímetros de distancia de Diana.

-sería incapaz.. – Contestaba con la voz entrecortada, ya que su maestro le presionaba fuertemente la mandíbula, como si quisiese romperle la cara, literalmente -preferiría morir antes que deshonrar a mis ancestros, a su casa y menos a usted de esa manera. – el solo torció ligeramente los labios, para luego soltarla:

- será mejor que no vuelvas a dirigirte así ante mí – ordenó el semi-demonio - Por tal acto de insolencia, cualquiera en tu lugar, ya no vería más la luz del sol, o debo acentuar... no volvería a ver jamás, -decía, presionando los puños, para luego transformar parcialmente su brazo, que adquirió la forma de su devil triger, rozando el filo de la garra de su dedo índice por la mejilla de su esclava, provocándole un corte poco profundo y superficial, pero de igual manera de un tamaño considerable – tuviste mucha suerte de conservar tus dientes, mocosa. –era así como sus superiores solían llamarla de forma despectiva, pero nunca él, acto seguido pasó a su lado, yéndose de largo, sin antes darle una leve palmadita en la cabeza, gesto que solía hacer con ella cuando era una pequeña:

-tu misión no ha cambiado, querida, debes atender a nuestros invitados, conociéndolos cometerán la estupidez de morir mucho antes de entrar en batalla – dijo Vergil, aun avanzando en línea recta, volteando a mirar a una hechicera que lo veía marcharse, asentía manteniendo la mano en el lugar donde había sido herida, el primogénito de Sparda le dio la espalda, siguiendo su camino, dejándola sola en ese solitario y obscuro pasillo.

Tres de los descendientes de la última generación; el sargento Seminov, "el briago" y la señorita Tao Xi-shi, permanecían sentados alrededor de una mesa circular situada en una esquina, a su lado una puerta de cuarterón abierta, que daba directo a un enorme y ancho balcón donde un joven chamán veía el bello paisaje nocturno, acompañado por cierto pelirrojo, alejados completamente de aquella fiesta.

-cuéntame de ti, Semoniov, como era cuando estabas en el ... ejercito? -inquirió una hermosa dama de rasgos orientales y cortos cabellos, alzando la mirada hacia los ojos de su aliado

-pues.. hace tiempo yo estaba en la noble academia de infantería de mi país, me entrene en diversas artes marciales, así como un estricto entrenamiento, levantarse temprano cuando saliera el sol, alistar la cama, estar en formación y correr diez kilómetros diarios antes del desayuno –decía aquél fornido militar –y me gradué, comencé a subir de rango hasta sargento, es cuando empecé a ver algunas ventajas, ya sabes, al tener un puesto de un rango algo alto, las mujeres empiezan a verte de mejor manera, y así conocí a mi primera esposa, mi corazón nunca podrá olvidarla... Jeannie? no, esa era la camarera... Alice?, no esa era uno de los pilotos aviadores, creo que era Martha, o tal vez Elizabeth– se preguntaba así mismo en voz alta, rascándose la cabeza.-no, no, esa fue mi segunda esposa, bueno para no hacerles el cuento largo, solo diré que con ella pude estar los mejores dieciséis meses de mi vida... y una eternidad de dolor por el divorcio, al mes conocí a Elizabeth, con quien me case tres meses después, Elizabeth; tan dulce como el amanecer, tan hermosa como el alba... y más loca que una cabra, solía ser bastante tierna.. cuando no me apuntaba con el cañón de su escopeta, y la historia se repitió con mi tercera mujer, que también me fregó hasta los cojones .., por qué las mujeres tienen que ser unas desquiciadas?

-estarán locas, pero nosotros lo estamos más por quererlas así – mencionó el latino.

-Disculpa? – preguntó la señorita Xi-shi, levantando una ceja, su aliado volteó.

-sin ofender.

-mejor háblanos de como llegaste aquí, Luis? -pedía el sargento, acto seguido dio un sorbo un tarro de cerveza.

-solía trabajar como violinista en la orquesta filarmónica de la unam – comentaba- si! así como me ven soy una reata en la música, no toco mal las rancheras, música clásica, románticas, las que quieran, lo malo es que me gusta mucho irme de parranda, y desperdiciar todo mi salario en los casinos, apostando, perdí mi trabajo por eso, llegué ebrio dos veces.., ni modos, me metí en problemas, le llegue deber mucho dinero a un wey, creo que él fue quien me chingó, no sabía que terminaría torturado por brujos, y haciendo tratos con un demonio, Y no se. Estaba en un bar y unos sujetos me agarraron, me quisieron llevar jalando, no me deje y se armó una grande. debieron verla, le salió más caro pagar los daños del lugar que lo que debía, mis amigos quisieron ayudarme, pero le dispararon a dos.

-lo siento mucho ..-dijo la dama de rasgos orientales, tomando de la mano a su compañero, acariciándosela, mientras bajaba la cabeza en señal de luto.

- no exageres, fuer una bendición para ellos, de seguro les dirán a sus viejas que los asaltaron mientras iban a comprar regalos para ellas, o alguna que otra chingadera como esa, porque si se enteraban que apostaron la quincena, allí si se mueren.

-no que les habían disparado? –inquirió el sargento.

-nunca dije que los habían matado.

- te comprendo, -comentó la china.

-tu también llegaste aquí por deudas de juego? – preguntó Luis.

-no exactamente, -decía- ..solia trabajar como prostituta, pero mi profesion es ilegal, asi que trabajaba en un burdel clandestino.

-eso debió ser algo muy extraño y difícil..- comentó "el briago".

-un poco, era una chica de provincia, una pueblerina que se fue a la capital en busca de trabajo, como intendente en un bar, al poco tiempo comenzaba a recibir invitaciones de los caballeros, descubrí era bastante atractiva, digamos que le saqué provecho, Podía obtener algunos beneficios materiales y dinero a cambio de favores –prosiguió- Fue en uno de esos días, cuando se presentó un proxeneta, un hombre de buen vestir, nada llamativo, pero lo suficientemente elegante para hacerse notar, me dio una oferta demasiado tentadora como para dejarla ir, trabajar para el, tendría mi propia forma de trabajar, tenía nexos con la policía, así que protegida iba a estar, y también vería por mi si en una de esas alguien con alma de oro quiera hacer algo de justicia y me liberaría fácilmente de cualquier problema, soy bastante ambiciosa, tomé la oportunidad sin pensarlo dos veces, así me convertí en "Xi-Shi", pseudónimo que me otorgó, en honor a la emperatriz china, y dándome un espacio en el escenario los martes, donde me convertía en mi personaje, Era otra de esas días de trabajo, cuando unos sujetos que supe que eran extranjeros por los rasgos occidentales llegaron y se sentaron en una mesa de fondo, no sonaría nada raro ahí, podrían ser tipos de negocio por ahí, peor siempre se quedaban mirando la barra, principalmente, me miraban a mí, más tarde mi jefe me mandó a llamar, me encontré a esos tipos al entrar a la oficina, luego otros aparecieron de tras de mí, sujetándome, poniéndome una pistola en la frente, otro le dio unos fajos de billetes a mi jefe,.. me había vendido, me sacaron de allí por la puerta de servicio, un guardia intentó ayudarme, pero mi jefe le dijo que se calmase, que iría con ellos, luego fui puesta presa, trasladada en barco con otros sujetos más, me cambiaban de celda muy frecuentemente, compartí unas cuantas semanas el mismo calabozo que Claude, con Cecile, su hija.

-lo tuyo está más gacho – dijo el violinista. – hey! Y de casualidad no nos das un descuento por ser cuates? – interrogó, esbozando una sonrisa de orea a oreja a la mujer que estaba sentada a su lado, ara luego recibir un fuerte pisotón por parte de esta -auch!, ok.. creo que no.

-si supieses cuanto cobro, solo por hablar conmigo te costaría tu auto –respondió la mujer -creo que después de todo esto tomare unas vacaciones, toda esta mierda ha sido un dolor de cabeza, Egil que te parece pasar una temporada conmigo? Al menos un tiempo –preguntó, a la vez que se ponía de pie, recargando ambas manos sobre la mesa, acercando su rostro peligrosamente al del sargento, que permanecía tranquilo, poniéndose de pie, recargando ambas manos sobre la mesa y acercándose peligrosamente al sargento, que permanecía tranquilo, bebiendo el contenido de otro tarro, escupió apenas escuchó las palabras de la dama, que le había acariciado la cara.

-qué? por supuesto que no jovencita – se negó el militar – eres muy hermosa, pero no, aún no me recupero de las heridas de mis anteriores parejas, mira – se levantó el sport negro, mostrando su vientre, que aparte de los musculos, poseía marcas de quemaduras de acido, puñaladas, desgarres, dos heridas de bala..-muchos dirían que fueron heridas de guerra, y lo son pero esto no me lo causaron los miembros de esa secta, mi segunda esposa me disparó y mi tercera le gustan mucho las navajas.

-Entiendo, y que dices tu, Pacheco?- inquirirá, coqueta, acariciando los cabellos de ese hombre.

-Chale, morra, apenas si puedo sobrevivir a esto, ya quieres que tenga algo de tiempo de calidad contigo, ni mi trabajo pude mantener, primero recuperaré mi empleo y solo quizás, solo pueda pagarte lo suficiente para poder acércame a ti y decirte "buenos días".

-como quieran, piénsenlo, ustedes y yo en unas vacaciones en un lugar cálido, como los trópicos, al caribe tal vez, o a Sudamérica, siempre soñé con ir allí y con la leyenda del dorado, quisiese encontrarlo.

-no pierdes tiempo pensando en el dinero, eh? – comentó el sargento Seminov.

-así es, pero más las aventuras,. -dijo, sentándose mientras bajaba la cabeza, mostrando melancolía -pero esta vez quiero rehacer mi vida, y olvidarme de todo esto, quiero tomarme un descanso..em.-fue allí cuando sacó un pedazo de papel y usando su lápiz labial para escribir - tomen..

-el intimidante hombre de rasgos nórdicos, tomó aquel papel, leyendo lo que estaba escrito - qué es esto?

-mi nombre real..- respondió la prostituta sin más, - así les será más sencillo encontrarme, si les llega a interesar mi oferta..

-lo pensaré detenidamente – respondió Egil, sonriéndole de forma gentil – te prometo que si me regresan los instintos suicidas serás la primera a la que llame.

-y tan pronto como consiga trabajo, si me dan vacaciones pasaré a saludarte – comentó Pacheco.

La dama dibujó una pequeña pero sincera sonrisa en su hermoso rostro, se recargó en el respaldo de su asiento, los minutos transcurrieron, cambiando de tema de conversación sobre experiencias de la vida, gustos, y alguna que otra banalidad, comían y bebían, tratando de relajarse para la pelea del día de mañana, fue cuando aquél sargento se inclinó un poco a un lado, aún sentado, dirigiendo su atención a dos de sus aliados quienes se encontraban recargados en el balcón, completamente inmersos en sus pensamientos:

-hey, tu, lanzallamas de bollywood!, cuál es tu historia? - inquiría Seminov, sin embargo aquél hindú al igual que su amigo le daban la espalda, ignorándolo por completo, haciendo enfadar al militar, jamás fue un hombre paciente, - TE HABLO A TI, FLACUCHO! -vociferó, mientras le lanzaba el primer objeto que tenía a la mano.. una pierna de pollo.

-aquella pieza de carne blanca impactó sobre la cabeza del distraído mago, logrando sacarlo de su trance de una buena vez - pero..qu..-dijo llevándose una mano a la nuca - que quieres? –preguntó un tanto molesto, conservando una expresión seria en su mirar, volteando a ver la procedencia del proyectil.

-por qué hiciste eso? – decía Fabriccio, que del mismo modo que su amigo reaccionó volteando a ver al sargento.

-Van a venir aquí o quieren que también les arroje la cerveza? – interrogó el sargento, mostrando un gesto de invitación con las manos a ese par, se hizo a un lado en la banca circular para darles más espacio a ellos para que se sentasen, Aakesh dio un profundo suspiro, no tenía de otra, seguido por aquél pelirrojo.

Hicieron caso a sus aliados, tomaron asiento, reuniéndose al rededor aquella mesa, el chamán se sirvió algo de beber, mientras el menor de los Inozzence daba un mordisco al pollo que el militar había lanzado a la cabeza de Aakesh, regla de los 5 segundos.

-prueba esto Aakesh, este pollo está buenísimo, tu cabello lo aderezó, le dio un sabor especial - comentaba Fabriccio, dio otro mordisco, seguido de un profundo trago de grog, el hindú solo miró como su camarada se terminaba eso, yéndose rápidamente a servir más comida, devorando un pavo asado entero, comía como si no hura un mañana, haciendo que aquél chamán se preguntándose "¿Dónde es que mete tanta comida, el tipo es como un fideo andante?!

-y bien?, cuál es tu historia, muchacho? – preguntó la china.

- pertenezco a una antigua familia de hechiceros, que ha estado preparandose para una eventualidad así, era el mayor de nueve hermanos y como el primogénito seria el próximo guardián en resguardar los conocimientos nuestros ancestros, decían que ellos habían luchado contra los antiguos, seres de otro plano astrál, creando así un cristal, que era la concentración de todo ese poder, quien lo despertase obtendría un gran poder, pero… si se sucedía ocurriría algo horroroso –relató el hindú.

-comprendo, qué hay de ti, blanquito? – preguntó Seminov, dirigiéndose al joven español que se acercaba a la mesa, se había servido algo de comer y de beber:

-se sentó con junto con el grupo de descendientes,- nací en la ciudad de Zaragoza, por mi promedio sobresaliente ingresé con una beca a la universidad de Madrid, en filosofía y letras, pero desafortunadamente hay un grave problema de desempleo en mi país, y tuve que conformarme con trabajar en un restaurante, me... -relataba Julio, interrumpido al notar que era ignorado, vio a sus camaradas, músico adormilado, una prostituta jugando la lucha de pulgares con Egil, el único que le ponía o intentaba prestarle la tención era el chamán, que recargaba la cabeza en la palma de su mano - oigan!

-ah! perdón dijiste algo? - preguntó Pachecho, despertándose un poco sobresaltado

-sois todos unos gilipollas!

-lo sentimos, pero, .. hombre!, eres aburrido, si alguien tuviese que escribir la historia de tu vida tal vez preferiría saltarse al siguiente capítulo – comentó el menos de los Inozzence, a la vez que tranquilamente daba un mordisco a una pieza de pan. – mejor cuéntanos como acabaste encerrado?

-pues me sorprendieron en la noche, y me capturaron camino a casa, creo que me dejaron inconsciente y me arrastraron, luego..

-No jodas! hasta tu forma de llegar aquí es aburrida! – exclamó el pelirrojo – mejor cuéntanos como te fue en el calabozo?, tal vez eso sea un poco más interesante.

-en mi encierro vi muchas cosas, que podrían volver loco a cualquiera, en especial una experiencia qu... -contaba Julio, sin embargo, el grito de una mujer distrajo la atención de todos, posando sus miradas hacia el otro lado de la habitación; donde se concentraba un puñado de soldados:

Hace un par de minutos, un pequeño grupo conformado de grandes soldados de aspecto intimidante y de gran fuerza, yacían sentados alrededor de una mesa. Entre la algarabía y mucha rudeza, ya que sus juegos de azar eran demasiado retorcidos para personas comunes. Uno de los tantos juegos favoritos, es el deadpool, un juego done se anotaban los nombres de muchas personas que integraban el equipo de batallas o incluso el batallón entero, importaba poco si eran participantes o no, menos su consentimiento, estos eran anotados en un gran pizarra, en cuyo centro se veían las palabras "Pozo de la muerte", se anotaban los nombres de las personas sin importar su rango, raza o edad, Si nadie sabía el nombre de la persona o simplemente querían denigrar a la persona para destruir su poca esperanza de vida, se les ponían apodos o pseudonimos despectivos; "la puta" "el marica" "lame botas", "usurero" "princesita", encabezando las apuestas un pobre infeliz a los que habían llamado "el cachorro":

-cien monedas a la estrella de Bollywood! – exclamaba uno.

-yo más bien apostaría por ese cráneo rojo – comentaba una voz femenina – doy trecientos francos, es un flacucho, mírenlo, ya es un esqueleto.

-yo duplico la cantidad! – decía otro.

-un kilo de plata para la princesita de Gales – decía un soldado de gran musculatura.

-Daré trecientos gramos de oro si el cachorro no es quien muere primero!

-Bromeas? ese será el dinero más fácil que alguien podría ganar, es obvio que no durará ni treinta segundos en la guerra.-contestó otro.

-Que aburrido, en serio!

-Se ve tan débil que es por seguro que no vivirá mucho – comentó uno de los guerreros

-Yo podría matarlo ahora mismo

-Hazlo enfrente de su madre, veremos que pueden hacer ante eso. –dijo una mujer.

-Le partiré su cráneo con mis manos como si se tratara de una simple nuez

-subo la apuesta a doscientos gramos más si el niño no muere en dos minutos!

Unos cuantos metros de distancia se encontraba el pequeño Allie, junto a una mujer embarazada, estaban sentados tranquilamente, ocupados pensando en sus cosas, cuando fueron llamados por uno de los soldados, haciendo señas para que se acercasen.., gesto que notaron, pero que se negaron a obedecer, recibiendo una segunda insistencia por parte de dos sujetos más, decidieron acercarse para ver qué demonios querían, un terrible error; Fue así como un fornido soldado jaló al niño sin pensarlo dos veces, mientras otros empujaban a Siara para apartarla, la dama suplicaba, imploraba clemencia, trató de ayudar al pequeño, ganándose una bofetada que la azoto contra el suelo, por parte del agresor;

-dígame madam.., quiere que le parta la cabeza o que le triture cráneo, usted escoja.

-nooo, por favor, se lo suplico!- imploraba la futura madre, puesta de rodillas, detenida por otro soldado.

Allie, era sujetado por un tercero, que lo inmovilizaba, las risas invadían aquel sitio, a pesar de todo, esa infantil criatura mantenía siempre las mismas facciones inexpresivas, como si no le importase, o estuviese acostumbrado, el perpetrador de tan cruel acto se acercó a su víctima para abalizarla más a fondo, un poco sorprendido por la apatía del mocoso, que niño mas patético, ni siquiera va a gritar? Enserio?

-Vamos niño dejame escucharte gritar

-...-el infante no dijo nada, permanecía callado, manteniendo unas facciones completamente inexpresivas.

–qué te pasa? te romperé el cráneo con solo mis manos... – preguntó el guerrero, sin embargo no recibió nada de lo que esperaba, era como si al niño le importase poco lo que le fuese a hacer, mejor dicho no le importase, la única que gritaba era su supuesta madre - Estoy hablando en serio, mira..- con su otra mano dio un sorbo a un enorme y grueso tarro de acero, que el aplastó con solo una mano, como si fuese una lata de aluminio.

-ha!, acaso crees que eso me asusta, soplapollas?..-inquirió aquél niño, esbozando una sonrisa, que más bien era mueca torcida, llena de rencor y desprecio, acto seguido dio un escupitajo en la cara de su agresor

-uuuuuh!- era el sonido que emitían algunos miembros de la tropa, unos que integraban la mesa de juego, otros más que se acercaron al escuchar todo ese escándalo, rodeando ese punto, formando un circulo.

-Muy valiente mocoso, veremos que valiente eres cuando tu cabeza sea triturada –el agresor de preparaba para abrirle la cabeza de una buena vez, siendo frustrado por una botella llena que le fue arrojado, haciendo que esta se rompiese y lo cubriese con licor barato.

-oh! Vaya.., han pasado dos minutos y cuatro.., cinco segundos, que bien, mi dia de suerte, tengo medio kilo de oro -las miradas de los presentes fueron desviadas a la figura de una morena, de donde procedió el lanzamiento.

-estúpida mocosa mal nacida!- vociferó aquel sujeto- parece que la princesita quiere jugar, te voy a enseñar a respetar a tus mayores -exclamó, aproximándose con velocidad para darle un buen y fuerte golpe, que ella esquivó solo con hacerse a un lado con un paso de costado, tomando la mano de aquel hombre para desviar la fuerza del golpe a otro lado, a la vez que con la otra remataba con un golpe directo a su cara, clavándole el dedo pulgar en el ojo, desgarrando su globo ocular, el guerreo no pudo contener un fuerte y profundo grito de dolor, al serle desgarrado su globo ocultar, cayendo al suelo, llevándose ambas manos a donde había estado su ojo izquierdo, retorciéndose por el dolor:

-no es la manera de dirigirse a un oficial, soldado –decía la dama seriamente. -agradezca que no perdió el cuello.

Aquèl hombre, estaba tendido en el suelo, retorciéndose, miro hacia arriba topándose con una enfurecida mujer negra, al lado del sargento, que la había ayudado a levantarse, una fuerte patada en el estómago, propinado por Siara hizo que perdiese el aire y casi lo hiciese vomitar.

Mientras que los otros tres cómplices más que lo ayudaron fueron acorralados por un chamán de ojos azules, cuyo brazo estaba cubierto por llamas, más dispuesto a quemarlos vivos, Allie, fue socorrido por Fabriccio, Pacheco y por Xi-shi.

-la sorprendida tropa observaba a Diana dar media vuelta para marcharse de allí, Detenida por una mujer de embarazada, que se había puesto a propósito frente a ella: - Gracias por..- dijo la negra, regalándole una cálida sonrisa, esa tipa por mas loca que estuviese, los había ayudado, embargo, su reacción no fue como ella esperaba, aquella guerrera sin más empujó bruscamente a Siara, haciéndola a un lado fuera de su camino. -la futura madre tambaleó un segundo, casi estuvo por tirarla al suelo -por qué lo hiciste? -preguntó, volviendo a recuperar el equilibrio.

-mi amo me ordenó no dejarlos morir, es mi obligación -sentenció - además.. Aposté a que podría humillar a ese imbécil en menos de treinta segundos - la hechicera le dio la espalda, alejándose de allí, dirigiéndose hacia una parte solitaria de la sala dónde un incubo estaba sentado frente a una elegante mesa para dos personas, con el asiento de enfrente vacío. - ASMOS! TU ESTÚPIDO TALISMÁN ES MÍO! -vociferaba la guerrera, mientras se acercaba aquel demonio alzaba una copa a modo de brindis, sonriendo bastante divertido:

- si, aha!, como usted diga, princesa -decía, burlón, logrando su cometido de molestar a su superior, que avanzaba más rápido apretando los puños.

Una hora después: la tensión aun inundaba el lugar, otros debían madrugar para comenzar a movilizarse, motivo para que comenzaran a marcharse a descansar algunos, otros preparar su armamento, menos de dos docenas de soldados quedaron en ese sitio, semivacío y silencioso, negándose a irse aún, la noche todavía era joven, el caballero demoniaco junto con el Teniente que respondía al nombre de Asmos, permanecían sentados al fondo, en una parte oscura, carente de iluminación y de las molestias de los demás, degustando su bebida cada quien, el ser infernal degustaba un buen vino, mientras que su acompañante daba un sorbo a su tarro lleno de aguamiel.

- Sabes? – decía el íncubo dirigiéndose a la dama que estaba sentada frente a el - Nunca me canso de las desventuras y ocurrencias que pueden a llegar a tener estos idiotas cuando se les provoca, pero no deja de sorprenderme lo impredecible que pueden llegar a ser las mujeres – comentó, con los ojos puestos en ella, mirándola de una manera un tanto extraña, - No lo cree así," caballero"?- dijo, realizando un movimiento con las manos a modo de "comillas", haciendo énfasis en la última palabra.

-Qué estas insinuando, Asmos? -preguntó la guerrera,

-Nada, solo digo que interesante lo de hace rato, allá atrás- aclaró el teniente.

-no se de lo que me hablas..-contestó la mujer secamente, con la mirada puesta en su bebida.

-debería aprender a mentir mejor, te he llegado a conocer mucho mejor que nadie, incluso en ..otras formas, no puedes engañarme -afirmó, manteniendo aun la misma expresión en su rostro - no fue por la orden de Sparda, además esa baratija no te sirve para nada, que te ha pasado? Por qué lo ayudaste cuando nadie lo hizo contigo? -hizo a una pausa para reírse un poco -acaso te estas suavizando?

-no seas imbécil - respondió Diana, dando otro sorbo más a ese tarro para quitarse ese mal sabor de boca-Momentos después se incorporó - si me disculpas, tengo cosas más importantes que hacer que escuchar tus tonterías, como debo preparar a un ejército - se marchó, caminado en línea recta en dirección a la salida, dejando sólo a ese íncubo, que la miraba marcharse:

-gracias por hacerme reír, capitán- dijo el íncubo entre risas, observando al caballero demoniaco marcharse, todo aquello le causaba mucha gracia, mientras la hechicera se alejaba poco a poco de ese lugar, siguiendo su camino, dándole la espalda por completo al demonio, presionando los puños, ansiaba matarlo.


notas de autor; hice referencia a Lady Diana de Gales, (princesa de inglaterra, que murió creo que por el 2002, madre del duque de Cambrige (no sé si así se escribe), lamento si ofende, no tuve esa intención, solo quise parodiar que mi OC y ella tienen el mismo nombre, XD

-Bollywood es una forma incorrecta de llamar a la industria cinemática hindúe, también es el alias de una companía.

espero que este capítulo les agrade, aunque estos dos últimos han sido 100% relleno, pero bueno, quise darles sus 15 mintutos a cada uno, espero que les guste;

-Vergil algún día parenderá a usar su nokia?

-patty dejará de ver telenovelas?

-cuanto le cobrará el psiquiatra a Dante?

y lo más importante, VIrignea nos pasará la foto de Dante y Vergil besandose? XD