Gracias a la imaginación de Charlaine Harris que nos ha regalado estos personajes con los que jugar. Todos suyos.

Gracias por todos los comentarios y por las alertas y favoritos. El muso no está colaborando mucho últimamente con esta historia.

Especialmente para northmannorthman, con todo mi agradecimiento por estar ahí día tras día, espero que me perdones que sea un capítulo con Preston, jajajaja.

Besos.


37.

Un hilo de sangre llegó hasta mi boca y lo lamí, no era cuestión de ir desperdiciando mis propios fluidos. Miré al puto hada frente a mí y la rabia me inundó. Hacía un par de horas que estábamos en esa celda, había mantenido el dolor bajo control, pero me pilló de improviso uno de sus golpes y se filtró por mi vínculo con mi esposa y mi progenie. Me las iba a pagar el muy cabrón cuando saliésemos de esa. Se acercó a mí un poco más con una sonrisa.

_ Vamos vikingo, ¿eso es todo? – cogió mi pelo y tiró de él hacia atrás, exponiendo mi cara y mi cuello, como si fuese a atacarlos.

_ ¿Qué pasa, Pardloe? – mi voz sonó ronca y retadora- ¿Vas a besarme?

_ Mmm – una sonrisa se curvó en sus labios y noté su aliento contra mi mandíbula- Vaya, Northman, ¿tu esposa no es suficiente para ti? ¿Quieres que exploremos ese lado tuyo en este pequeño tête-à-tête...?

_ Voy a matarte por esto...

_ Claro – se rió, pero su risa se oyó dentro de mí y me levantó una ceja, se estaba divirtiendo el muy cabrón- Oh, Northman, no me digas que no te alegras de que se me haya permitido esta pequeña revancha, ahora tienes tu excusa para matarme, sólo que Sookie te dejaría, ya lo sabes y vendría a mí, para protegerme. Y si quieres que te bese, no tienes más que guiñarme el ojo, no eres mi tipo, pero seguro que los dos somos flexibles en este punto y, por otro lado, un poco de bondage es bueno para el alma, lástima si no tenemos – su sonrisa se amplió ante esas últimas palabras no dichas en voz alta y las remarcó levantando sus cejas- Sorpresa... – murmuró tan bajo que me costó oírle y sus ojos se levantaron señalando un punto a su espalda.

_ Cuando salga de aquí me voy a cobrar todo lo que me has hecho – dije en mi cabeza- ¿Cómo no sabía esto de ti...?

_ ¿Sookie es telépata y te extraña esto de mí, un hada de pura sangre? se rió en mi cabeza-. Céntrate, Northman, nos están observando.

_ No me importa lo que tus amos quieran, Pardloe, no vais a conseguir nada de mí, no voy a renunciar a mi reino ni a mi mujer, díselo a Felipe... – escupí con desdén.

_ Me temo que eso es posible que no esté en tu mano, Northman, en la última hora, tu reino puede ser a estas alturas el suyo.

_ Si a Sookie le pasa algo, te mataré...

_ Si no estás muerto..., pero no temas, a ella no le pasará nada.

La puerta se abrió un un hombre alto y atractivo entró, otro puto hada, lo que me hacía falta. Noté como Preston se tensaba delante de mí. Eso no era un buen augurio.

_ Ya me ocupo yo – dijo el hombre con frialdad-. Vete.

_ No.

_ Haz lo que se te ordena, Pardloe.

_ Tú no eres nadie para ordenarme nada, él es mío.

_ ¿Cómo te atreves...? – rugió ciego de ira. Empezaba a tener una ligera idea de quién coño era ese tío.

_ Lárgate, Ennis, no voy a dejarle – su tono era bajo y firme.

El tal Ennis dudó, pero también lo hubiese hecho yo mismo ante la mirada de Pardloe. Sí, nos había engañado a todos con su aspecto de buen chico y su aire de indefensión. Por un momento no supe si prefería matarle, una vez saliésemos de allí, o mantenerle cerca. Sería un arma potentísima, protegería a Sookie con su vida, y, ya se sabe, mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos, más aún.

_ ¿Crees que te voy a dejar que acabes con él para que puedas despreciar otra vez a mi hija?

_ Deja a Eigyr fuera de esto. Amé a tu hija pero nadie manda sobre sus sentimientos.

_ Deberías haber tenido el honor suficiente para quedarte y cumplir con tu palabra.

_ ¿Mi palabra? Tú solo querías estar cerca de Niall para acceder a sus prebendas y poder joderle. ¿Crees que no lo sabía? Pero tu hija no hubiese sido una mala esposa y nosotros nos llevábamos bien, no era un mal matrimonio aunque no nos amáramos.

_ No hables de mi hija – el veneno con el que dijo sus palabras casi se le atragantó.

_ La vendiste por poder, no tienes derecho a reclamarme nada. Ahora, vete.

El hombre titubeó otra vez pero salió y Preston se giró para mirarme.

_ Ha estado cerca... – musitó-, pero nadie tiene más derecho que yo a hacerte daño, vikingo – dijo con tono duro y una sonrisa. Sí, mejor tenerle cerca una vez fuera si no podía matarle.

La siguiente hora pasó lentamente. Había que decir que Pardloe podría haberme hecho mucho más, con lo que, obviamente se estaba limitando a actuar para el público que teníamos fuera. No era que no hubiese sido convincente, no, ni mucho menos, era digno de un óscar por lo menos, simplemente, estaba siendo un actor del método...

Al cabo de esa hora, apareció Felipe, sonriendo satisfecho con lo que Pardloe había hecho. No acababa de entenderlo, él quería a Sookie, ¿por qué permitir a la competencia que era Preston hacer esto?

_ Pardloe – saludó al entrar-, ¿cómo va todo?

_ Bastante bien – se limitó a decir y Felipe soltó una carcajada al ver mi aspecto que era peor de lo que me sentía, Preston lo había hecho bien.

_ No sabía que Sookie era tu novia.

_ Es mi esposa – gruñí aunque me salió como un quejido, y volvió a reírse.

_ Sí, sí, claro... – devolvió su atención a Preston-. Supongo que la pérdida de memoria colectiva de la que todos fuimos objeto, te colocó en el lugar idóneo en el momento oportuno – su tono parecía cualquier cosa menos afirmar esa respuesta y Preston tuvo que admitirlo.

_ No, no me pilló, pero recordé con el tiempo y fui a buscarla.

_ Debiste llevarla hasta mí – la voz de Felipe era amenazadora.

_ ¿Para qué? Ya no me pagabas y yo la quería – Felipe le miró considerando su respuesta.

_ ¿Mereció la pena? – en su voz había demasiada expectación y anhelo para que no se me revolviera todo dentro.

_ Cada segundo – sus ojos se fueron por encima del hombro de Felipe hacia la cara de Ennis, con una sonrisa desafiante.

_ No provoques al hada, Pardloe, quiere tu cabeza en una bandeja.

_ Supongo que eso es lo que quiere, sí – se encogió de hombros-. Que se ponga a la cola.

_ ¿Le has sacado algo?

_ ¿Tenía que sacarle algo? Pensé que me lo habías dejado para que me divirtiese...

Mentalmente comencé a enumerar todo lo que le haría cuando saliese de allí. Me iba a cobrar uno a uno, todos los golpes, todas las palabras hirientes. Me repetía que, en realidad, no había hecho nada para debilitarme, las esposas que me rodeaban no eran de plata de ley sino una aleación con un porcentaje muy bajo de ella, había dado el cambiazo cuando se ofreció a ser él quién me las pusiera. Los golpes que había recibido habían sido todos más espectaculares y aparatosos, pero en ningún caso, nada que me hiriese mucho ni permanentemente. En realidad, sabía hacer su trabajo, eso tenía que concedérselo, por más que me fastidiara, había conseguido engañar a base de cortes exagerados en apariencia y heridas estratégicas a todos. Y, aún así, me las iba a pagar todas juntas.

_ Resulta que el señor Northman– Felipe sonrió mirando a Preston, pero dirigiéndose a mí-, tiene cosas que nos pertenecen, tu novia y mi anillo. Pensé que ese anillo se había perdido, nunca imaginé que lo tuviese él, ¿por qué coño no hiciste uso de él en su día?

Le miré con fiereza, quería provocarme, no lo conseguiría, pero ya que no estaba aún en posición de luchar, tendría que jugar con las cartas que me daban.

_ Los dos son míos... – mi voz salió extrañamente calmada para la ira que sentía.

_ ¿Cómo dices?

_ Mi mujer..., mi legítimo derecho...

_ Pues su novia y mi reino no están en la mesa de negociación, así que pasemos al siguiente punto de esta reunión.

_ Si sólo querías acabar conmigo, no necesitabas esas excusas... – le espeté.

_ No, pero así es más divertido y consigo a la chica y conservo lo que ya es mío – me miró con condescendencia y sonrió.

_ No, nada de eso, Felipe – intervino Preston-. Sookie es mía, no estoy haciendo esto para que te lleves a mi novia a Las Vegas, cuando necesites su asistencia, volaremos allí, pero ella se queda aquí conmigo.

_ No estás en condiciones de negociar eso, hada – su tono divertido desapareció como por ensalmo y se volvió amenazador hacia Pardloe que, afortunadamente, no se amilanaba.

_ Es curioso que digas eso, vampiro – escupió la palabra con desprecio y me miró-. ¿Preparado...?

Una pequeña sonrisa se curvó en mis labios y la anticipación, la emoción por la batalla me llenó. Me visualicé sobre él, arrancándole la cabeza con mis manos. No había sido un mal rey, era un hombre de negocios notable y entendía mucho más de cómo se debía llevar un reino de lo que mi difunta reina lo había hecho, podría haberle dejado en el puesto, después de todo yo no quería ser rey, pero no podía tolerar esto, ahora no sólo amenazaba mi vida y mi reino, sobre todo, era a mi esposa a quien codiciaba. Había llegado el momento de tomar las riendas de mi reino y aceptar la tarea que Sophie Anne me había encomendado años atrás, aunque tan solo fuese por la mujer que amaba.

_ Nada de eso va a pasar, yo soy el rey de Luisiana, no eres más que un usurpador – mi voz sonó más fuerte y se dio cuenta.

_ Tú no hiciste valer tus derechos cuando pudiste, así que los perdiste.

_ No podía mientras Ocella viviera, lo sabes, cuando murió empezaste a agobiarme con Víctor, Freyda, con todo.

_ Y nuestra pequeña hada tampoco ayudó, ¿verdad?

_ Déjala fuera de esto, De Castro, esto es entre tú y yo.

_ No, esto es mucho más grande – sus ojos se movieron imperceptiblemente hacia el hombre tras él.

_ ¿Lo dices por él? – se carcajeó Preston- Permíteme que actualice tu información, Ennis no es nadie, sólo un saco de mierda arrogante y rencoroso. Dejé a su hija por Sookie – la expresión de Felipe evidenció que no sabía nada y Pardloe sonrió más-, sí, imagino que no te dijo nada, tampoco te diría que se opone a Niall pero que no tiene ni el poder ni los huevos para hacerlo de frente, así que se buscó un vampiro que le hiciera el trabajo sucio. Fue él quien rompió el hechizo, quien orquestó toda la ilusión en la casa donde se retuvo a Sookie, ¿verdad? Bueno, Ennis, estuvo muy bien, al principio no lo entendía pero al verte ha resultado bastante obvio, pero, ¿sabes qué?, tenías razón en una cosa, los humanos nos debilitan, pero no como tú crees. Permanecer en este plano, nos consume, nuestra magia es muy fuerte recién llegados, pero, ¿qué te apuestas a que ya no lo es? – la cara de confusión de Ennis no tenía precio, no, no lo sabía. En mi cabeza tronó un "¡Ahora!".

Mis grilletes saltaron como si fueran de papel y caí sobre Felipe. Decir que no se lo esperaba era citar lo obvio. Se quedó mirándome y tardó unos preciosos segundos en reaccionar, para cuando lo hizo, la estaba sobre él y mis manos se aferraban a su cuello. Comenzó a golpearme en el costado, con tan mala suerte, que fue a dar por azar en la herida que previamente me había hecho Pardloe. Me encogí de dolor pero no me moví de donde estaba. Sin embargo, ese momento de dolor le dio una ligera ventaja y tras forcejear un poco, pudo deshacerse de mí. Nos miramos y le podía ver sopesando sus oportunidades y calculando lo que tardaría en llegar a la puerta. De reojo, vi a Preston atacando a su hada. Esos dos se tenían ganas, no cabía duda. Los siguientes minutos se nos fueron golpeándonos, no era que Felipe fuese más fuerte que yo, era tres siglos menor, pero, pese a que Preston no me hubiese debilitado mucho, no estaba al cien por cien de mi capacidad, lo que le daba cierta superioridad. Si seguía permitiéndole desgastarme, no tendría nada que hacer y mi ventaja al sorprenderle se habría esfumado, en un momento determinado, cuando las fuerzas empezaban a flaquearme, un grito proveniente de las hadas, nos distrajo y un polvillo brillante nos envolvió. Me encontré pidiendo a los dioses de mi niñez que no fuese Pardloe, no era que hubiese desarrollado un amor fraternal por él, pero que no fuese quien había perecido, me daba la posibilidad de sobrevivir a ese día, no podía entretenerme en mirar para cerciorarme, pero Felipe lo hizo y eso fue todo que necesité. Fuera se oía un gran estruendo in crescendo, quizá los guardias no tardarían en entrar, no tenía mucho tiempo, pude tener un control sobre mis movimientos sobre él y tomé su cabeza entre mis manos, literalmente, y me desplomé sobre el amasijo de vísceras y sangre.


Adiós, Felipe :D

¡Ahora a pasar unas felices vacaciones!