38. Promesas
La música se apagó junto al motor del auto. Ambas bajaron del deportivo amarillo en aquella gasolinera de carretera.
- "llenaré el tanque… tu misión será conseguir provisiones para el camino"- dijo la rubia cerrándole el ojo.
- "a la orden!"- respondió Michiru llevando su mano a la altura de su frente, en un gesto militar.
Ambas se separaron. Aún no pasaban 24 horas de su escape, pero se sentían liberadas. Una vez que ambas cumplieron sus respectivas tareas reanudaron la macha.
- "pero que es esto?"- preguntó la rubia frunciendo el ceño al ver la bolsa que contenía lo comprado por la chica. –"avena?... Michiru, ¡¿enserio… galletas de avena?!"
- "bueno, es un snack saludable. A mí me gusta"- se encogió de hombros.
La rubia sin dejar de ver al camino, registró con su mano libre la bolsa, en búsqueda de otra cosa.
- "y qué demonios es esto?"
- "frutos secos"- respondió la chica firme, al saber que también objetaría su elección.
- "esto es comida de ave, Michiru"- reclamó fastidiada.
- "corrección, es comida que estaría bien si incorporas en tu dieta diaria"
- "enserio, no te rapté para esa tortura… creo que te devolveré"
Esta vez no recibió palabras por respuesta sino un puñetazo en su brazo. La rubia rio y se sobó la zona afectada.
- "bien entendí, no más bromas como esa"
Ambas sonrieron relajadas, se miraron de soslayo y soltaron una leve risa. Michiru decidió encargarse de la elección de la música para acompañar el viaje.
-"ahh… esa canción me gusta"- dijo la rubia subiendo el volumen. –"I don't know what you're looking for, you haven't found it baby, that's for sure"- comenzó a cantar fuerte.
Michiru sonrió y le siguió con la siguiente estrofa cantándola también. Permanecieron cantando por las siguientes cinco canciones.
- "y bien, hacia donde nos dirigimos"- preguntó la chica. Haruka rio.
- "el camino nos dirigirá a nuestro destino… el mundo es nuestro destino"- ambas rieron.
- "ya no, enserio… donde vamos"
- "em… verás, en mi desesperación planeé fugarnos. No pensé a donde dirigirnos"-al ver la expresión de incredulidad de la chica se apresuró a decir. –"ahora, como somos un equipo y yo planee la primera parte, creo que te corresponde a ti la segunda, ¿no?"- dijo con una enorme sonrisa dibujada en su rostro.
La chica sólo entrecerró los ojos.
- "supongo que lo haré"-tomó su celular y se puso a buscar en el mapa.
- "ay Michiru ahora no… solo manejaré hasta que lleguemos a algún lado. Ahí decidiremos lo que nos depare el camino. Mira ese letrero, tenemos dos pueblos a 10 kilómetros, elige: derecha o izquierda"- su sonrisa aventurera se vio interrumpida ante la risa de su novia.
- "me temo que has visto muchas películas, pero bien… te seguiré la corriente. Veamos… derecha"
- "a la orden!"- ahora fue ella la que hizo el gesto militar.
No tenían plan alguno, pero no parecía inquietar a ninguna de las dos. Al contrario, ambas lucían muy relajadas, una calma que habían perdido hace meses y ahora por fin recuperaban. Michiru subió el volumen nuevamente y Haruka aceleró.
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-"cálmate Soujirou, Michiru tal vez está donde alguna amiga"- trató de calmar su mujer.
- "y si a esa amiga le pones nombre está con Haruka!"
Ambos padres estaban en la habitación de Michiru y al notar la ausencia de su hija en la casa comenzaron las conjeturas. Mantuvieron unos segundos en silencio pensativos. Entonces, como si hubiese encontrado una conclusión, Soujirou entrecerró los ojos y se levantó del borde de la cama donde se había sentado y abrió el armario de su hija.
- "parte de su ropa no está"- dijo mirando a su esposa.
- "oh no…"- soltó la mujer al concluir lo mismo que su esposo, pero la conversación se vio interrumpida por un leve golpe en la puerta.
- "em… señores, siento interrumpir, pero el señor Tatsui Tenoh está en la sala. Dice que debe hablar con ustedes"
Ambos se miraron como si la última pieza del puzle lo armaba todo. Bajaron las escaleras tomando aire, para llegar al encuentro con Tatsui, quien le esperaba serio.
- "Tatsui, que le trae por aquí?"- preguntó el señor Kaioh, aunque imaginaba la respuesta.
- "Soujirou, Ayame… siento interrumpirles, pero esto es serio y necesito corroborar algo. ¿Está Michiru con ustedes acá?"
Nuevamente marido y mujer se miraron mutuamente comprobando lo peor que imaginaban. Ayame cerró los ojos suspirando y negando con la cabeza.
- "no puede ser"- sólo susurró.
Tatsui sacó del bolsillo interior de su chaqueta un papel que les estiró y Soujirou recibió.
- "Haruka no está, sólo encontré eso en su cama"
El hombre leyó el papel:
"Viejo, me voy. No lo tomes personal, pero huyo de ti y todos"
- "huyeron juntas"- Ayame ahora no susurraba. Se tomó la frente en signo de preocupación.
- "como pudieron…. En que rayos están pensando. Llamaré a la policía, son menores de edad. No pueden hacernos esto"- tomó su celular, pero Tatsui le interrumpió.
- "Ya he dado la orden y las están buscando. Nada de policías por favor, eso llamaría la atención de la prensa y generaría un escándalo. Su relación se haría publica"
El señor Kaioh bajó su celular, era cierto. Lo último que necesitaban era que la relación se hiciera completamente pública.
- "no podrán ir muy lejos"- concluyó Tatsui con el semblante serio.
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-"Mira ese hotel... Dice 'quédense acá chicas' "- dijo la rubia apuntándolo.
-"no es crees que es muy lujoso?"
-"por lo mismo... Dice 'quédense acá chicas' "
-"no lo sé... Se ve muy costoso"- dijo recelosa.
-"pues claro...'quédense acá'. Michiru, cual es el fin estar podrida de dinero si no es hospedar en hoteles costosos"- dijo la rubia con tono explicativo.
-"estamos huyendo, lo recuerdas? No debemos despilfarrar nuestro dinero, lo necesitaremos"
-"no pensemos en mañana, démonos este pequeño lujo y nos quitamos el estrés de todo este último tiempo. Sólo para empezar con el viaje"
-"no lo sé"- dijo dudando de los argumentos.
-"vamos, solo un día... Luego pensamos en cómo seguir. Yo invito"- dijo dibujando una sonrisa de oreja a oreja. Una sonrisa que Michiru conocía, aquella que usaba para convencerla. Rio.
- "está bien… sólo por un día"
Al cabo de unos minutos la rubia las registraba en la mejor suite a ambas, y al cabo de otros minutos Michiru se olvidaba de todos los argumentos de que gastar en aquello era mala idea. La habitación era genial y la vista preciosa hacia el mar.
Aquel día lo pasaron en la piscina y una tarde de spa. Tal vez Haruka tenía razón, les serviría para tomar fuerzas y seguir con la huida.
- "viste eso? El bar del hotel parece genial"- indicó la rubia. –"que te parece… tu y yo, una cita en un lugar como este"
Mientras decía eso la rubia le abrazaba por la cintura, ambas rieron, sin importar que otras personas le observaban.
- "me parece genial, pero tal vez tú y yo deberíamos darnos un baño y cambiar nuestras ropas prepararnos para la cita"
- "me gustó la idea de un baño juntas"
Haruka tomó su mano y ambas subieron entre risas por el ascensor. Después de una muy larga ducha en donde ambas no dejaron escapar ningún segundo se preparaban para ir al bar. Parecía que ambas se entretenían arreglando juntas, cada una a su estilo claro.
- "tal vez ya deberías quitarte la bata y comenzar a vestirte Haruka"- dijo la chica al ver que la rubia continuaba sin vestirse y aún se veía en el espejo arreglando su cabello.
- "pero que pervertida eres, que con la ducha no te bastó?"
Su ropa lanzada hacia ella fue la respuesta. Al cabo de unos minutos ambas bajaban radiantes y entusiasmadas sentándose en una mesa. Cada una pidió algo para beber y algo de comer para compartir.
- "vaya, señorita Kaioh… bebiendo alcohol? Sí que debo ser una mala junta"- bromeó la rubia tomando de su vaso.
- "tú misma lo dijiste, había que relajarse"- respondió con una sonrisa.
- "disculpen…"- se aproximaron unos chicos. –"Las estábamos viendo y nos preguntábamos, ¿Podríamos mi amigo y yo invitarlas a un trago?"
Los chicos eran un poco mayores que ellas, aparentaban ser universitario. Eran bastante guapos, pero ninguno de ellos notó que ambas chicas no estaban interesadas.
-"para que invitarnos a unos tragos si tenemos los nuestros"- respondió sin verles la rubia.
-"oh claro... Entonces, ¿podríamos acompañarles?"-insistió.
-"para que acompañarnos si nos estamos acompañando la una a la otra"- respondió mirándoles esta vez con ojos fríos, bebiendo de su bombilla.
Michiru no pudo evitar soltar una risa ante las respuestas de la rubia y la cara de incomodidad de los chicos. El que hablaba notó la gracia de la chica y se sintió algo impaciente.
-"bueno, pues no es lo mismo que estar en compañía de chicos, ¿no?"
El rostro de la rubia se iluminó de gracia ante esas palabras y la chica sabía lo mucho que disfrutaba este diálogo.
-"ah sí? ¿Y por qué?"- preguntó un tanto más animada la rubia, bebiendo nuevamente de su bombilla con coquetería.
-"pues verás preciosa, somos dos... Ustedes son dos"- se apresuró a decir el otro chico al ver que su amigo perdía el rumbo de la conversación.
-"si?... No entiendo, que hay con eso. Verás, tendrás que explicarme porque como ves soy rubia"
Michiru no pudo evitar soltar una risita que ahogó sutilmente con su mano.
-"disculpen a mi novia chicos, pero estamos bien solo nosotras dos por hoy. Gracias por la invitación"- respondió con cortesía.
La rubia alzó una ceja y le sonrió cómplice, le gustaba ver a Michiru así.
-"ay por favor, no me creo eso de la mentirita lésbica con la amiga para rechazar a los chicos"- bufó molesto uno de los chicos.
-"te rechazan así muy seguido?"- la rubia dio otro sorbo de la pajilla sonriente.
-"pues no le creeré hasta que se besen"- comento el otro chico desafiante.
-"que? ¿Y crees que porque tú lo dices simplemente nos besaremos? Me importa un bledo si no nos crees"- ahora la rubia se molestó.
Iba a voltear a ver a la chica para saber si estaba tan molesta por la petición como ella cuando la vio acercarse, tomar su mentón y besarle suavemente. Haruka sin esperar eso ni saber cómo reaccionar, solo cerro los ojos. Mientras ambos chicos quedaban en silencio viéndolas con la boca entre abierta. Michiru volvió a sentarse, Haruka aún seguía con los ojos cerrados.
-"Si nos disculpan chicos quisiéramos seguir con nuestra velada a solas"- respondió educadamente la chica
-"c c claro...que se diviertan"- salió del trance uno de los chicos.
-"viste eso?"
-"valió totalmente la pena"- se escuchó a los chicos conversar mientras se iban.
Mientras Haruka tambien salía de su trance personal y veía a una chica triunfante. Volteó a ver a otras mesas y al parecer no solo los chicos les habían visto. La rubia se sonrojó.
-"M Michiru... que fue eso?"- preguntó algo tímida.
-"estamos huyendo, nuestros padres ya lo saben, nuestros amigos ya lo saben... Qué importa que esos chicos lo sepan. Además, no se irían de no haberles dejado en claro que somos novias"- respondió la chica bebiendo de su vaso.
La rubia sonrió.
-"definitivamente te raptaré más seguido, puedo aguantar la comida de ave"
Ambas rieron y continuaron con la velada, esta vez sin esconder lo que en realidad eran.
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Era una nueva mañana de clase en el mugen y estaban las chicas reunidas a la hora del receso en el rincón habitual de la escuela, el tema del día: La ausencia de sus amigas.
-"vamos, tal vez sólo escaparon de clases para relajarse un poco, ya saben la presión que traen ambas desde que sus padres lo saben"- dijo Amy bajando el perfil a las especulaciones.
-"pero por lo mismo Amy, y si ocurrió algo?"- preguntó Serena.
-"Michiru tiene su celular apagado, Haruka tambien"- agregó Lita.
-"ahí vienen los chicos, tal vez ellos sepan algo"
-"hola chicas"- saludó Taiki secundando por sus amigos.
-"hola"- las voces femeninas al unísono respondieron.
-"ustedes saben algo de las chicas?"- se apresuró a preguntar Mina.
Los tres se miraron entre ellos sin saber que decir, ante las expectantes miradas de las chicas.
-"la verdad no sabemos a ciencia cierta lo que ocurre"- respondió Taiki.
-"vamos, explícate"- exclamó ya sin paciencia Rei.
-"Al parecer las chicas huyeron juntas"- terminó de decir.
-"quee?!"- nuevamente voces femeninas al unísono.
-"El padre de Haruka me estaba esperando antes de entrar a la escuela"- dijo Seiya. -"me interrogó para ver si sabía algo de Haruka... Cuando se dio cuenta de que no sabía no dijo más, pero por lo que puedo imaginar por sus preguntas parece ser que huyeron"
-"oh por dios"- dijo Mina apoyando la mano es su mejilla. -"que romántico!"
-"Es como una película de amor"- complementó Serena.
-"pero de qué hablan, esto es más bien preocupante. Las chicas se fueron quizás donde y sus padres las buscan. Esto no terminará bien"- aterrizo a las demás Rei.
-"Haruka no te dejó nada? ¿Algún mensaje o algo que diga que están bien o donde estén?"- preguntó Lita a Seiya.
-"nada... Lo que me preocupa porque de ser algo planeado me lo habría contado"
-"lo que quiere decir que fue algo impulsivo"- dijo Taiki.
-"rayos, la golfa no piensa bien cuando hace las cosas impulsivamente"
-"vamos Yaten, chicos! No sean pesimistas... Debemos enviar buenas vibras a las chicas. Todo saldrá bien"- animó Mina.
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Después de aquella velada y noche de acción como cierre, y una mañana de acción como apertura, ambas se paseaban por el hotel con una enorme sonrisa, como si estuvieran en una especie de luna de miel. Desayunaron y pasaron la tarde en la alberca.
Michiru parecía una sirena que no quería dejar el agua y Haruka parecía no querer dejar su vaso mientras le veía nadar, recostada tomando sol. Pronto llego un empleado con una bandeja y un nuevo trago.
-"que lo disfrute"
-"gracias"
Dio un sorbo y se quitó los lentes de sol. Se levantó y caminó por alrededor de la piscina con ese andar soberbio que a veces le caracterizaba, sabía que tenía la mirada de varios. Se lanzó al agua para encontrarse con Michiru.
Permanecieron así varias horas, con aquel relajo que les hacía bajar toda guardia o recelo de que alguien notase que eran pareja.
-"creo que deberíamos comer algo, pasaría toda la tarde aquí, pero muero de hambre"- dijo la rubia flotando con su vaso ya vacío.
-"tienes razón, también tengo algo de hambre"
Caminaban relajadas por los pasillos conversando de que harían luego cuando la rubia interrumpió la conversación.
- "Espera…"- tomó el brazo de su novia sin dejar de mirar seria a la recepción. –"Creo que conozco a esos tipos"
- "quienes… ellos?"- preguntó sin entender viendo a dos extraños hablando con el recepcionista, quien asentía.
- "demonios, ellos trabajan para mi padre. Nos encontraron. Vámonos de aquí rápido"
Caminaron rápido en sentido contrario, de pronto la rubia se detuvo.
- "Espérame en el auto, con el auto encendido. Iré por los bolsos antes de que ellos suban a la habitación"- la chica asintió.
Haruka se apresuró hacia la escalera de emergencias. Mientras los dos hombres lograban corroborar sus sospechas ante la afirmación del recepcionista de que eran las chicas de la habitación 604 las de la fotografía. Se dirigieron hacia el ascensor para llegar al sexto piso y caminar hacia la habitación indicada, pero para su sorpresa la puerta estaba abierta. Entraron con sigilo, uno le hizo una seña con la mano de guardar silencio y luego le indicó la puerta entreabierta del baño, el cual tenía la luz encendida. Se miraron aprobando el uno con el otro la idea abrirla completamente. Para la sorpresa de ambos no había nadie, corroborando que tampoco estaba sus ropas ni nada, cayendo en cuenta de que se habían ido.
- "maldición, las teníamos!"
- "hey, mira…. Ahí. Un vaso roto, se les debió caer"- dijo el otro acercándose al vaso y palpando la alfombra.
- "si, y que hay con eso?"- preguntó frustrado.
- "esta toda mojada… esto fue ahora. Escaparon recién"- dijo corriendo hacia el pasillo.
Mientras, una Haruka ya exhausta bajaba corriendo las escaleras cuando sintió cuatro pisos arriba a alguien más en la caja de escaleras.
- "ahí está! ¡Señorita Tenoh!"
- "mierda"- aceleró su descenso saltándose peldaños de la escalera al bajar.
Salió rápido hasta correr al auto. Michiru al ver que se aproximaba se cambió rápidamente de asiento al de copiloto. Al cabo en que la rubia se sentaba en el auto los dos hombres terminaron de bajar las escaleras y corrieron hacia ellas, pero aceleró y ellos quedaron atrás.
- "eso estuvo cerca"- dijo Michiru llevando una mano a su pecho.
- "no pude traer todo, sólo lo que estaba en las mochilas y un par de cosas más"- dijo aun agitada.
Michiru vio el retrovisor para cerciorarse de que no les estuvieran siguiendo. Suspiró aliviada, pero se sobresaltó con el ruido de la rubia golpear el volante.
- "no lo entiendo,
¿cómo nos encontraron? ¡Sabían el lugar exacto!"- hubo un leve silencio.
- "las tarjetas"- dijo la chica de pronto.
- "ah?"
- "se puede ver el lugar de la transacción de tus tarjetas. Seguramente tu padre consultó con el banco tus movimientos al pagar el hotel"
Otro leve silencio. La cara de incredulidad de la rubia pasó al enojo, luego a la sorpresa de lo inteligente que era la chica y luego a preocupación.
- "rayos, no ando con mucho efectivo, debo sacar dinero"- interrumpió la rubia.
- "y sabrán donde estamos de nuevo"
- "por eso debo hacerlo ahora con rapidez. De todos modos, saben que estamos por aquí ahora. Luego tomaremos otra dirección y nos perderán la pista"
- "bien pensado. Luego las romperemos"
- "pero que dolor romper una tarjeta platinium, ¿no?"- bromeó la rubia para distender el ambiente, consiguiéndolo.
Pero no por mucho. Cuando pasaron a intentar sacar dinero, Michiru pudo ver cómo Haruka maldecía y pateaba la máquina, cinco golpes contados. Volvió al vehículo.
-"el viejo bloqueó mis cuentas"- solo dijo conteniendo su enojo, pues golpear el cajero automático no fue suficiente.
-"debemos irnos ahora, saben dónde estamos por el movimiento de la tarjeta"
La rubia encendió el motor, no sin antes romper en pedazos la tarjeta platinium y lanzar los trozos por la ventana.
Después de una hora manejando para evitar que les siguieran la pista vino la demoledora realidad: Escapaban sin dinero suficiente.
-"qué haremos..."- dijo con tono un tanto angustiado la rubia. -"no tengo idea de cómo moverme sin dinero"
-"y como planeabas huir, Haruka... Eternamente con el dinero de tu padre?"
-"no lo sé, ¿sí?"
-"vamos, no es tan grave. Tal vez deberíamos buscar algún pueblo donde quedarnos y no sé... Buscar algún trabajo"
-"trabajo?!"- se ahogó con su propio aire. Luego de toser retomó el habla. -"como qué trabajo?"- preguntó temerosa.
-"mmm... No lo sé. Tal vez de meseras"- la chica parecía divertirse con la angustia de su novia.
-"mesera? Estás loca. Haruka Tenoh no nació para ser mesera"
-"ah sí? Y para que nació Haruka Tenoh"- pregunto divertida.
La rubia frunció el ceño como si buscase una respuesta y ninguna le convenciese.
-"pues prefiero ser prostituta"
-"jajaja Haruka!"
-"tu podrías ser mi proxeneta. Si los clientes supieran tu carácter cuando te enojas me tratarían bien"
-"lo tendremos presente para tiempos difíciles"
Ambas rieron y el ambiente denso de hace unos momentos se distendió. Ambas sonrieron y Michiru tomó la mano de la rubia.
-"mientras estemos juntas todo está bien por mi"
La rubia sonrió retomando la calma.
-"por mí también... Ahora debemos tomar una decisión importante. Piedra, papel o tijeras para qué ruta seguir"- dijo acercando y agitando su puño para comenzar con aquella definición.
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Luego de cantar la canción número quince le bajaron a la radio y conversaron de la posibilidad de ir a algún pueblo por la costa. Haruka había llevado consigo una carpa, así que acamparían en donde se les diese la gana. A ambas les entusiasmaba este nuevo giro en su viaje, irían de localidad en localidad conociendo y acampando con espíritu aventurero, sin destino definido aún. Luego de estacionar el vehículo caminaban de la mano por aquel pueblo en busca de un lugar para comer.
-"si vamos a vivir así, no crees deberíamos preparar nuestra comida? Tenemos una cocina pequeña de camping"- propuso la chica.
-"es cierto, sería mejor comprar un par de implementos para cocinar primero?"
-"mmm... Podría cocinarnos algo bueno"
-"confío en tus manos de chef, sirena"- dijo besando la mano referida. -"viviremos como diosas con estas"
Ambas rieron. Se separaron, la chica fue a los puestos de verduras que había al aire libre y Haruka fue a una pequeña tienda a comprar lo necesario. Tomó un par de platos, cubiertos, vasos plásticos y otras cosas básicas, mientras tomaba su celular y marcaba un número conocido.
- "hola"- dijo mientras veía un salero.
-"Haruka?! Demonios, ¿eres tú?!"- la voz fuerte de su mejor amigo le hizo alejar el teléfono de su oído.
-"Seiya, es que me quieres dejar sorda?"- respondió con fastidio.
-"Que esperas de mí, se fugaron y no me avisaste. Todo el mundo los está buscando"
-"Tatsui ya te interrogó?"
-"Si que da miedo. Pero calma, le dije que no sabía nada, ¡porque… no sabía nada!"
-"Ya deja de cobrarme sentimientos. No fue planeado, sólo fue producto de la desesperación, así que no lo tomes personal"
Mientras, la chica conversaba con una señora quien le vendía verduras y le explicaba cómo hacer un guiso con las mismas.
-"pareces muy joven… le cocinarás a tu novio?"- preguntó con tono pícaro la mujer.
-"em… podría decirse"- dijo dudando de qué responder.
-"ahh… el amor adolecente. No te preocupes entonces, que te quedará bueno. Si cocinas con amor, ya verás que sabrá delicioso"
-"gracias"- hizo una reverencia.
-"oh… ahí estás!"- escuchó a la rubia a su espalda. –"mmm… cuantas verduras deliciosas llevas ahí. ¿Ya tienes todo lo que necesitas?"
-"Así es"- asintió.
-"Ella cocinará para mí, puede creer lo afortunada que soy?"- dijo la rubia con entusiasmo a la vendedora.
Entonces la chica entre abrió los labios por reflejo, cómo para evitar que la rubia dijese eso, para luego rascar su mejilla sin saber que decir. Mientras la señora le miró confundida para luego atar cabos con lentitud.
-"oh…"- apuntó al rubia mirando a la chica. –"ahh…"- terminó de comprender para luego suspirar. –"adolecentes… jamás los entenderé"
-"adiós!"- se despidió sonriente la rubia sin notar nada.
Ambas comenzaron a caminar.
-"y bien… pudiste comprar lo necesario?"- pregunto la chica.
-"todo lo que me dijiste"- alzo la mano con la bolsa de las compras. -"hablé con Seiya, te mandó saludos"
-"oh... ¿Te dijo cómo va todo por allá?"
-"al parecer un lío. Somos buscadas como prófugas de la justicia. Tatsui ya lo intimidó con preguntas, y la escuela ya especula sobre nosotras"
Hubo un leve silencio de reflexión.
-"suerte que ya no estamos ahí, no?"- respondió la chica.
Ambas se miraron y soltaron una carcajada.
Al cabo de media tarde ya tenían improvisado un acogedor camping en un lugar apartado del pueblo, en un bosque frente al mar. Mientras Michiru intentaba cocinar lo aprendido, Haruka había levantado el temporal hogar.
Luego de comer, ambas yacían en la arena: La rubia tocando acordes de su guitarra y Michiru dibujando. Se respiraba calma en el ambiente, lejos de todo alboroto familiar que habían dejado atrás.
-"podríamos vivir así para siempre"- dijo la rubia rasgueando las cuerdas.
-" sería genial"- respondió la chica cambiando de lápiz, sonriéndole.
-"hablo enserio. Podrías vender tus dibujos y yo cantar en las calles. Si te animas me acompañas con el violín, lo trajiste después de todo. Sería una buena forma de retomarlo"
La chica le miró pensativa con seriedad, haciendo dudar a la rubia de qué pensaba al respecto.
-"olvídalo, era sólo una idea. No quiero presionarte con lo del violín"
-"no no... Me parece una buena idea"- respondió sonriendo. La rubia con el mismo gesto comprendió la aprobación.
-"que bien. La idea de prostituirme podría ponerte celosa. No quiero dramas entre nosotras"- dijo retomando con la guitarra.
La chica sólo rio y retomó su dibujo, disfrutando de la idea de lo que les esperaba.
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Michiru revisaba cuanto habían recolectado en aquel pueblo. La idea de la rubia había resultado genial, y le entusiasmaba muchísimo haber podido tocar el violín nuevamente sin presiones.
Si bien era sólo el tercer día en que iban con este nuevo ritmo de vida despreocupado, se sentía optimista de que lo lograrían. Habían conocido a muchas personas en poco tiempo y el no preocuparse de nada más era extremadamente placentero.
-"genial, es mucho más de lo que recolectamos ayer"- dijo entusiasmada la rubia. –"y tus dibujos se los llevaron muy rápido. Si seguimos así podré ser una mantenida"- bromeó.
-"me conformo con tener para movernos y comer por ahora"- respondió levantándose de la banca de aquella plaza donde estaban.
-"hablando de eso, muero de hambre. ¿Vamos a comprar algo?"
Ambas caminaron hacia una tienda de mercaderías y se separaron según los intereses de cada una. La rubia escogía qué caramelo llevar cuando escuchó a dos hombres conversando en el pasillo de un lado.
-"este mes se nos viene difícil Sho, muchos pedidos juntos"- escuchó quejarse a uno.
-"Ni lo digas… se acabaron las vacaciones, ¿eh?"
-"si… Odio marzo. Ya quiero que sea la próxima semana. La segunda semana del mes siempre viene a visitarme mi hija con mi nieta"- replicó el tipo y al parecer se fueron a la caja a pagar sus cosas.
La rubia se quedó detenida con la mano detenida en el estante, como si hubiese recordado algo de pronto.
-"no puedes decidirte? Te ayudo, el de fresa es mejor"- escuchó a su lado a Michiru.
-"ah?"- respondió saliendo de sus pensamientos.
-"llevas ahí con el brazo estirado un rato"
En ese momento recordó que había quedado a mitad de la acción de tomar un paquete de caramelos. Sacudió la cabeza y sonrió tomando los de fresa.
-"tienes razón. Son más sabrosos"- respondió caminando a la caja, mientras la chica le mirada entre divertida y extrañada.
Ambas se dirigieron al mesón y dejaron las cosas para que el vendedor hiciera sus cálculos. La rubia vio a los sujetos de hace unos momentos continuar su conversación mientras se iban. Luego volteó al vendedor.
-"disculpe… que día es hoy?"-preguntó curiosa.
-"miércoles"- respondió amablemente el señor y la rubia puso los ojos en blanco y trató de no perder la paciencia.
-"fecha…"- dijo entre dientes.
-"oh…"- el hombre vio el calendario para corroborar. –"es 2 de marzo señorita"
La rubia quedó pensativa sin responder ni agradecer la información, solo mirando a un punto indefinido.
-"y esto también, gracias"- dijo la chica acercándose al mesón y dejando unas botellas de agua.
Volteó a la rubia, quien aún no despegaba la vista de, al parecer, nada definido. Michiru notó que estaba muy perdida en sus pensamientos, pues no pareció notar que ella le miraba. Tuvo que llamarle por su nombre para devolverla al mundo y decirle que ya estaba todo pagado y podían irse.
La rubia se mantuvo en silencio mientras manejaba, aún parecía perdida en sus pensamientos y Michiru decidió, luego de dudar un poco, hablarle.
-"ocurre algo?"- dijo tomando su mano.
-"ah?... no… no es nada"- sonrió rápidamente y besó la mano de la chica.
-"vamos, no puedes engañarme con esa sonrisa triste. Algo ocurre"
Tragó y tomó aire, como si le costara comenzar a hablar. Michiru contó tres veces en las que tomaba aire para empezar a hablar, pero se desinflaba sin decir nada.
-"es solo que… perdí la noción de los días"
Miró de reojo a la chica, quien le respondía con una mirada que le pedía continuar.
-"… mañana se cumplen diez años de que… mamá murió"
La rubia se orilló en el camino y detuvo el auto. Dejó salir el aire que tenía contenido en sus pulmones y pasó la mano por su cabello de manera nerviosa y compulsiva. Michiru no dijo nada, pues esperaba a que la rubia siguiera hablando.
-"yo... nunca…"- comenzó a hablar pero salió del auto sin continuar, sorprendiendo a la chica.
Caminó hacia un árbol y se sentó en una roca para sentirse en un espacio más abierto y poder respirar mejor. La chica también descendió del vehículo y le siguió para sentarse a su lado. Notó que la rubia jugaba con sus manos sin prestar atención realmente.
-"siento salir así de pronto"- dijo sin dejar de mirarlas.
-"necesitas estar sola?"- preguntó suavemente acariciando su mejilla.
La rubia negó con la cabeza y dejó de jugar con sus manos para cerrar los ojos y exhalar mientras apoyaba el peso de su cabeza en la mejilla que era acariciada, y la chica continuó haciéndolo. Parecía relajar toda esa ola de ansiedad que un momento le cubrió. Pasaron varios minutos en silencio así.
-"no creí que fuera tan pronto... Nunca lo había olvidado antes"- dijo con tono culposo.
-"tranquila no es tu culpa. Con todo lo que ha sucedido es normal que estemos algo distantes de la realidad"
-"pero y si el próximo año también pasan cosas y lo olvido nuevamente? ¿Y el siguiente? Yo no... No quiero olvidarla"- la chica notó que la ansiedad volvió cuando la rubia nuevamente revolvió sus cabellos.
-"eso no ocurrirá Haruka porque está en tu corazón, sin importar las circunstancias, siempre estará presente en ti"
La rubia asintió, pero sin estar muy convencida del argumento. Había algo más que Michiru sentía le estaba ocultando.
-"nunca me has hablado de cómo murió tu madre"
-"fue en un accidente de automóvil en Mitaka. Mis padres iban a viajar a Nueva York pero se devolvieron. Los chocaron y mi madre no sobrevivió... Desde entonces, en cuanto tuve edad para poder moverme por mi cuenta iba a Mitaka, donde fue el accidente. Cada año ese día he escapado de clases y voy"
Entonces la chica comprendió el motivo de fondo de la angustia de la rubia, si continuaban escapando mañana sería el primer día en no poder ir a aquel lugar. Entonces saco el celular de su bolsillo y activo el mapa.
-"estaba pensando, si vamos por este camino, podríamos volver acá y tomar este y..."- la chica indicaba con el índice las rutas mientras la rubia veía. -"podríamos llegar para mañana a Mitaka"
-"que?"- preguntó confundida.
-"será un largo camino, pero valdría la pena, no crees?"
-"yo... No, Michiru. Yo no te conté esto para que volviéramos"- se apresuró a decir, mientras la chica se encogía de hombros. -"es desviarnos y..."
-"y no tenemos ningún camino en específico"
-"pero si hacemos eso volveríamos a estar cerca de Tokio, retrocederíamos"
-"no lo veas como un retroceso, sino más bien un punto de partida. Una vez allí iniciaremos nuestro rumbo a… mmm…. isla Miyako. Podemos bordear la costa y recorrer esas localidades"
La rubia sonrió, sintiendo sus ánimos renovados, siguiéndole el juego.
-"isla Miyako es muy lejos de acá. Será un viaje largo"
-"es lo que quiero"- ambas sonrieron y se abrazaron.
Así retomaron el viaje, pero esta vez el deportivo amarillo fue en sentido contrario a toda velocidad. Recorriendo diferentes paisajes, pasando por varias localidades a las que no se detuvieron más que a sacar una que otra foto. Ambas conversando y conociéndose más con anécdotas de la infancia de cada una, les pilló el final de la tarde. MIchiru insistió en detenerse para ver el atardecer desde una playa de la ciudad por la que pasaban. Si algo habían instaurado en el inicio del viaje era que no se perderían de contemplar ningún atardecer juntas.
Se sentaron en la arena y la chica notó después de unos minutos cómo la rubia bostezaba. Manejar tantas horas seguidas debía ser cansador.
-"ven aquí"- dijo dando leves palmadas en sus piernas, indicándole que podía recostarse ahí.
Haruka sólo sonrió con suavidad e hizo caso a aquella orden. Pudo sentir cómo la chica acariciaba sus cabellos, suspiró y se dedicó a ver el atardecer.
Michiru por su parte hizo lo mismo, se perdió en sus pensamientos mientras dejaba que la brisa acariciara y revolviera levemente sus cabellos, y el sonido del mar con su monótono ir y venir acompañara como música ambiental a estos. Pensó en todo lo que habían pasado hasta ahora, ya era algo más de un año de conocerla. Soltó una leve risa en pensar en ella de aquella época, ni en sus más extraños sueños habría imaginado estar con aquella chica rubia que confundió por un chico y que con tal arrogancia había robado su primer beso. Se preguntó qué habría sido de ella de no haberse cruzado con ella aquella vez, de no haber cruzado sus caminos en lo absoluto. Tal vez ya tendría novio, uno que sus padres aprobarían. Sus padres. Cómo deseaba verlos en este momento, se preguntó cuáles serían las consecuencias de lo que estaba haciendo, ¿Los volvería a ver?. Y así la corriente de pensamientos le llevó a recordar en su familia, sus abuelos, sus primos, tíos, ¿Qué pensarían de ella si supieran todo esto? ¿Le seguirían tratando igual? ¿Volverían a ser sus vacaciones iguales?
Frunció el ceño, y una ola de incertidumbre le golpeó de pronto. Había huido de su casa y si bien no tenían aún un plan y no habían pasado más que cuatro días ya era un hecho. Sintió cómo su pecho se aceleró, de pronto el sonido del mar monótono no era tan tranquilizador. Entonces sintió cómo Haruka se movía un poco, distrayéndole de esta vorágine que se avecinaba. Su atención se centró en la rubia, quien sin que se diera cuenta se había dormido. Toda incertidumbre desapareció en aquel segundo. Dios, dejaría diez veces su casa por verla así para siempre. Fuese correcto o no, sólo podía pensar en lo feliz que era estando con Haruka, y eso bastaba para seguir adelante. Era todo lo que importaba. Rozó el dije que ella misma hizo y vio el de la rubia, la materialización de una promesa. Una promesa de que siempre estarían juntas.
Jamás pensó sentirse de esa manera, con esa determinación. La veía dormir mientras pensaba en cómo la amaba hasta el punto que le estremecía el pecho. Acarició su rostro suavemente, como si quisiera grabar sus facciones con el tacto. Luego de varios minutos, y a pesar de la delicadeza del tacto la rubia abrió los ojos, encontrándose con aquellos ojos azules que le veían con profundidad y ternura. Haruka soltó el aire en forma de risa.
-"parece que me quedé dormida sin querer"
Michiru sólo asintió con una sonrisa dibujada en el rostro. Le vio girarse al atardecer, y luego maldecir por habérselo perdido por quedarse dormida.
.
Un nuevo día iluminaba su viaje, ya faltaban pocos kilómetros para llegar. Michiru podía notar un aire distinto en el aire de Haruka, podía sentir el duelo. Hoy se cumplían 10 años de la muerte de su madre.
De pronto la rubia aparcó el auto y apagó el motor. Tomó aire para luego soltarlo.
-"es aquí?"- preguntó con suavidad la chica. Le vio asentir con la cabeza.
Michiru tomó su mano y la acarició. La rubia volteó a ella y sonrió.
-"vamos"
Ambas descendieron del deportivo. Haruka le tomó de la mano, sin siquiera pensar en que alguien pudiese verles. Solo le interesaba aquella esquina y que su novia estaba con ella en aquel momento. Caminaron hasta aquel cruce de calles. Fijó su vista en el letrero que mostraba la intersección de Mitaka Dori con calle Hitomi. Luego miró hacia el pavimento.
-"todas esas veces que venía me fijaba en lo mismo, trataba de buscar el lugar exacto donde ocurrió el accidente… lo imaginaba, hasta podía escuchar el chillido de las ruedas y el estruendo del choque, a pesar de si quiera haber estado allí"- soltó una risa melancólica, luego un suspiro.
-"debió ser muy duro para ti. Eras muy pequeña"- dijo acariciando la mano tomada con el pulgar.
-"nada volvió a ser igual después de esa noche. Nada"
-"entonces no me equivocaba, vendrías acá"
Ambas escucharon a su espalda aquella voz conocida que les tensó. Se vieron mutuamente y giraron hacia Tatsui, quien se alejaba de su auto para acerarse a ellas.
-"como me encontraste"- preguntó la rubia molesta.
-"sé que te escabullías a este lugar desde los 13 años Haruka, te mandaba a seguir para que te vigilaran con distancia. Siempre he sabido todo de ti, aunque estuviese lejos"
Hubo un leve silencio. Michiru pudo notar la tensión del momento, a pesar de la aparente calma de Tatsui, veía a la rubia observarle con rencor.
-"deberías avergonzarte, usas el recuerdo de mamá para atraparme"
-"lo vemos de maneras diferentes, yo creo que tu madre me ayuda a encontrarte. He estado preocupado"- declaró finalmente.
-"basura, no te creo nada"- reclamó fastidiada.
-"esta vez llegaste demasiado lejos Haruka, habrán consecuencias"- cambió de tema su padre. –"que no mides tus acciones? ¿No piensas en nadie más que en ti?"
-"por supuesto que también pienso en ti papá, en cómo huir de ti"- sonrió sarcástica y desafiante.
-"si es así deberías dejar a la señorita Kaioh fuera de esto. ¿No crees que es algo egoísta apartarla de todos sus seres queridos sólo por tu ataque de rebeldía?"
-"eso no es…"- la rubia frunció el ceño confundida. –"demonios, deja de dar vuelta la situación!"- respondió ofuscada.
-"no es eso el motivo de todo esto? O es tu inmadurez de creer que puedes valerte por ti misma y además llevarte a la señorita Kaioh lejos de sus padres a una promesa de mejor vida inexistente?"- esta vez Tatsui dejó ver algo del enojo contenido alzando la voz.
-"señor Tenoh, soy lo suficientemente consiente de mis acciones y decisiones, su hija no me obligó ni influenció a nada, lo decidí por mí misma"- la voz temeraria de la chica captó su atención.
-"y eso es lo que más me sorprende, la creí en algo sensata para comprender los alcances de sus 'decisiones'. ¿Qué es lo que pretendían huyendo?"
-"sólo queremos estar juntas"- respondió la chica.
-"Esta claramente no es la forma. Creer que lo es sólo me da la razón de que ustedes son muy inmaduras aún"- iba a seguir hablando, pero escucharon un auto detenerse abruptamente al otro lado de la calle.
-"Michiru!"
Los tres voltearon a ver el auto de los Kaioh estacionarse de manera brusca y sin cuidado. Michiru se sorprendió al ver a sus padres, más aún cuando su padre bajó rápidamente para cruzar sin ningún cuidado la calle.
-"Papá!"
La bocina de un auto hizo distraerse a Soujirou de su objetivo, ahora mirando al auto que estaba a centímetros de chocarle, frenando para evitarlo. Soujiru apoyó su mano sobre el capot como si evitara así el choque, y con las manos se disculpó para seguir corriendo hacia el otro lado de la calle. Otras bocinas sonaron también, pero el hombre pareció no prestarle atención.
-"Soujirou! Rayos, con cuidado… espera"- se escuchó a Ayame vociferar al lado del copiloto saliendo del auto también.
Michiru al ver a su padre acercársele con premura, temió la discusión que vendría. Tragó saliva para parecer firme ante cualquier palabra de él, podía observar su ceño fruncido mientras se acercaba. Pero sus pensamientos se esfumaron al ver que su padre sin mediar palabras simplemente la abrazó. Quedó totalmente sorprendida de la reacción, eso era algo que no se esperaba.
-"por dios Michiru, estás bien"- dijo aliviado sin dejar de abrazar a su hija.
No respondió a eso, aún estaba un tanto aturdida. Sintió cómo su madre se le acercaba, luego de haber cruzado la calle con la prudencia que su marido obvió.
-"estábamos muy preocupados hija"- dijo Ayame.
-"yo… creí que estarían molestos"
-"y claro que lo estamos…"- se separó un momento su padre para mirarle. –"pero estábamos por sobretodo preocupados. Michiru eres nuestro tesoro, que haríamos si te sucede algo"
-"ante todo eres nuestra hija y te amamos…"- dijo su madre acariciando su rostro. –"Sea lo que sea lo solucionaremos"
Esta vez el abrazo fue correspondido por la chica, quien por la calidez del momento recordó lo mucho que los había extrañado a pesar de los pocos días de distancia.
Mientras Haruka miraba la escena con una mezcla de sentimientos que pasaban desde la nostalgia a la resignación, que podía reflejar en su semblante. Su padre estaba atento observándole. Luego de unos minutos de verles volteó, fijando su mirada en el lugar donde siempre imaginó ocurrió el accidente, tal vez para buscar algo de esa calidez materna ausente, tal vez para que ellos no pudiesen notar su expresión deprimida, o tal vez para evitar seguir viendo aquella escena que le enrostraba la verdad, era egoísta alejarla de sus padres. Michiru era una persona que se llenaba de energía y amor de sus seres queridos a su lado, estaba hecha para eso. En cambio, lo que Haruka le ofrecía al huir era un mundo sólo para ellas dos, y nadie más. Michiru era feliz con lo que tenía, aquello que ella jamás tendría.
Sintió a su padre acercársele con lentitud.
-"lo puedes ver, no?"- le escuchó decir, como confirmando sus pensamientos.
-"sabías que ellos vendrían por ella, verdad?"- se limitó a responder, sin dejar de mirar al suelo.
-"Así es. Creí que tendrías que verlo por ti misma para entenderlo realmente"
Hubo un leve silencio, sólo se escuchaban los autos de la calle. Haruka seguía mirando aquel punto mientras apretaba los puños.
-"volvamos a casa"- escuchó de la boca de su padre, y una ola de rabia se apoderó de ella.
-"No!"- volteó hacia él con el ceño fruncido, mientras llamaba la atención de los Kaioh por aquel grito. –"no… no volveré contigo"
Y sin mediar palabra corrió, corrió a lo que le dieron sus piernas. Escuchó a su padre gritar y gritarle a sus hombres, pero no le importó. Si quiera sabía a donde correría, sólo pensaba en que si volvía con su padre no habría vuelta atrás, nada volvería a ser lo de antes. Un ataque de pánico le cegó, la hizo torpe y errática, por lo que no fue difícil para los hombres de su padre atraparla. A los metros que avanzó llegaron Michiru y sus padres con semblante preocupado. También llegó su padre agitado a su alcance.
-"que demonios pretendes, Haruka"- le reclamó molesto.
La rubia, aún agitada, negaba con la cabeza, soltándose del agarre de los hombres, derrotada.
-"déjame huir de ti… deja que me vaya"- dijo cansada, intentando recobrar el aliento. –"tú siempre estás intentando huir de mí, deja que yo lo haga"
-"que? Dices cosas sin sentido, escúchate!"- preguntó confundido el hombre, acercándose a ella.
-"en el fondo sé que me culpas papá"- dijo haciendo que Tatsui se detuviera abruptamente. –"sé que piensas en que de no volver por mi culpa nada de eso habría pasado esa noche"
El silencio fue lapidario. Tatsui no sabía que responder, pero tampoco supo negarlo. Mientras los Kaioh presenciaban esto en silencio, sintiéndose espectadores de aquel dialogo, comprendiendo a qué se refería la rubia. Aquella fatídica noche.
-"pero no te preocupes… yo siento lo mismo. En el fondo te culpo por ese día, de no ver el otro auto, de no frenar a tiempo…"- dijo con odio para luego dejar brotar unas lágrimas de enojo. –"desearía que fueses tú el que iba en el lado del copiloto y no mamá"
No dijo más ni pudo, pues una cachetada le hizo voltear la cara. Tatsui había reaccionado impulsivamente ante tales palabras de su hija y respiraba agitadamente intentando calmarse, sin bajar aún la mano después de aquella cachetada. Tanto Michiru como sus padres se sobresaltaron ante aquel fin de conversación.
Haruka no enderezó el rostro ni pareció sorprenderse con aquella cachetada, en el fondo la esperaba. Sólo bajó los hombros y se echó a llorar, derrotada, desnuda, acabada, apretando los ojos y luego cubriendo su rostro con sus manos. Flectó sus rodillas para sentarse en el suelo.
-"mamá… mamá…"- musitaba casi inaudible entre sollozos.
-"Haruka…"- murmuró Michiru al verla así.
Dio un paso para acercarse a ella, pero sintió el brazo de su padre interrumpiendo tal acción. La chica le miró interrogante, pero su padre negó con la cabeza y el indicó a que viera a la rubia nuevamente. Michiru volteó y se encontró con Tatsui acercándose a su hija, quien aún lloraba desconsolada, entonces comprendió el mensaje de su padre: debía darles ese espacio a ambos.
Tatsui veía sorprendido a Haruka desde arriba, estiró su mano para apoyarla en su hombro, sin saber qué hacer exactamente. Tal vez consolarla, contenerla, no lo sabía. Una vez cerca del hombro de su hija se detuvo, para empuñar la mano y retirarla, sin concretar el contacto. Cerró los ojos con frustración suspirando, y luego recompuso su postura habitual. Volteó hacia los Kaioh.
-"espero que mantengan a su hija alejada de la mía. Por mi parte haré lo mismo. A este punto que llegaron las chicas no volverá a repetirse. Esto se acabó"
Sin esperar respuesta volteó hacia su hija, miró a sus hombres para que ayudaran a la rubia a levantarse, quien parecía estar sin energías ni ganas de batallar.
Cuando Michiru vio que la conducían a aquel auto sintió cómo si le apretaran el pecho, se la llevaban. La angustia le invadió, el miedo de que no hubiese vuelta atrás le recorrió el cuerpo hasta hacerla dar un paso.
-"Ha… ruka"- musitó. –"Haruka!"- esta vez la llamó.
La rubia, con sus ojos enrojecidos volteó a verle, notando a sus padres al lado de ella. Se detuvo.
-"entre ahora señorita Haruka"- escuchó a Arata a su lado, recién reconoció la presencia de su mentor.
No dejó de ver a la chica, una ola de tristeza le invadió y reflejó en su semblante. Sólo pronunció.
-"lo siento mucho…"- apenas audible, pero sus labios fueron claros.
Michiru sólo abrió los ojos y vio cómo la rubia desviaba la mirada, para entrar al auto junto al hombre de su padre, quien cerró la puerta. Volteó hacia Tatsui, quien desde la otra puerta le veía serio, entrando también al vehículo. El ruido de la última puerta cerrarse y el motor correr para luego alejarse fue lo último a que le prestó atención.
Sus padres también guardaban silencio, mirándose los unos a los otros tristes, cómo todo el ambiente de aquel momento. Sólo la mano materna y suave en el hombro de la chica le hizo sacar la mirada de la calle por donde se perdieron.
-"vamos a casa hija"- sólo atinó a decir Ayame.
.
Tatsui se encontraba en su despacho, sentado en la silla, la cual estaba levemente inclinada hacia atrás por el peso de su cuerpo. La luz era tenue. La música opera de fondo le acompañaba. La interpretación de Maria Callas de la Casta Diva del primer acto de Norma, aun después de escucharla un millar de veces le emocionaba.
Lucía cansado, con un vaso de licor en su mano. Por momentos soltaba pesadamente el aire. Un prudente sorbo y tomó el retrato que tenía sobre el escritorio. Estaba Haruka, su esposa y él, los tres con una sonrisa. La foto había sido tomada hace más de diez años.
De pronto sintió que entró su hija al estudio. Tatsui miró de soslayo, por el cabello mojado y la toalla que traía sobre sus hombros pudo notar que ya se había dado un baño. Su rostro se veía cansado e hinchado, tal como el suyo. Volvió la vista al portarretrato.
Sintió cómo su hija se acercaba a la licorera y servía un vaso. No hizo nada para detenerle. Haruka se sentó en la silla frente a su escritorio.
-"por mi madre, Kaori Tenoh"- alzó su vaso con licor. –"lo único que nos mantiene unidos… y nos separa"- sonrió con amargura.
Pasó el pulgar por el rostro de su esposa. Volteó a ver a su hija y alzó levemente su vaso respondiendo el gesto, y bebió un nuevo sorbo.
Diez años atrás
El sonido permanente de la bocina lejana le hizo despertar. Aún aturdido parpadeó un par de veces, confundido intentó enfocar nuevamente. De pronto la bocina se hizo cercana y recordó: venía discutiendo con Kaori acerca de Haruka. Tenían que viajar nuevamente a Nueva York pero Haruka había hecho un escándalo que ninguno de sus empleados había podido detener. Fue entonces que Kaori decidió volver, forzándole a él también pues no dejaría que condujera sola con esa lluvia.
-"ya basta de malcriarla, Haruka debe aprender que no puede conseguir todo con un berrinche. Debemos viajar, y debemos hacerle entender que es nuestra obligación. Además mira esta lluvia"-recordó decirle.
-"No me importa lo que digas Tatsui, tal vez sea algo importante y ella necesi..."
No pudo terminar la oración, pues un auto que pasó por alto el semáforo les embistió por el lado, su lado.
Terminó de abrir los ojos despertando del aturdimiento al recordar. Su propio brazo inerte estaba tocando la bocina.
-"Kaori…"- murmuró mirando a un lado. –"Kaori!"
Su esposa estaba apoyada sobre el lado destrozado del auto, ya montón de chatarra, sangrando. Se sacó el cinturón de seguridad torpemente y se acercó a ella. Tomó suavemente su rostro, con temor, e intentó ver un rastro de consciencia en ella.
-"despierta… despierta por favor"
Lo siguiente fue tan confuso que no sabría si pasó demasiado rápido o lento. Llegó la ambulancia, los trasladó a ambos a la clínica más cercana y él ahora esperaba con sus heridas ya saturadas y brazo inmovilizado, en una sala de espera a saber noticias de su esposa. Su lujosa camisa aun tenia las manchas de sangre de hace apenas unas pocas horas. Hizo caso omiso a la recomendación de descansar, sólo quería saber de Kaori.
Un médico salió luego de la larga cirugía con las noticias: La muerte era inminente.
Su mundo cayó en aquel momento, sólo quedaba despedirse, sin importar cuanto pelease con todos los médicos de aquella clínica como lo había hecho. Aún aturdido, su mundo volvió a caerse cuando la vio en aquella cama, llena de tubos y máquinas. Se acercó tembloroso a la cama.
-"Tatsui..."- musito sonriendo levemente. -"sé que moriré"
-"shh... No digas eso querida, te llevare a los mejores doctores, ya verás que..."
-"lo sé y en el fondo tú lo sabes también..."- vio en el siempre firme rostro de su esposo correr un mar de lágrimas mientras negaba con la cabeza. -"no podré ver a mi hija crecer... "- se perdió un momento en sus conclusiones. -"no la veré caminar al altar... "
-"tú vivirás querida..."- fue interrumpido por la negativa de su esposa.
-"Tatsui, promételo... Llevarás a nuestra hija al altar, llevará mi anillo y así podré estar con ella ese día. Debes prometerme que harás de ella una mujer fuerte, es un mundo difícil el que le rodeará… debes prometerlo"
Tatsui sintió que su voz se apagaba progresivamente y entendió lo inminente del descenso. Se desesperó y tomó su mano y la besos y apoyo en su mejilla.
-"no puedes dejarme... Moriré contigo si me dejas. Eres todo para mi Kaori… por favor"- su voz se ahogaba.
-"mi amado Tatsui... Amor mío..."- su voz se apagó. La desesperación se apoderó de él, más aún cuando las máquinas se alteraron.
-"Kaori! Kaori despierta..."- tomó su mano con más fuerza temblando -" te te... Te lo prometo... Te lo prometo Kaori!"- el sonido de la máquina se volvió permanente, indicando que su corazón dejaba de latir.
Lo prometo.
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Dieciocho años después
Tatsui se encontraba en el pasillo de su edificio corporativo, frente a la sala de reuniones. Acababa de colgar la llamada pero aún tenía el celular en su mano. Estaba estupefacto ante la información recibida. Estaba pensativo, incrédulo hasta dónde había llegado su hija por conseguir sus metas.
-"señor…"
Una voz a su lado lo trajo a la realidad, aunque por más que la escuchó no prestó atención. Sus ojos se fijaron en Haruka, quien aparecía al final del pasillo, con su mirada vacía, sin ver nada específico. Nunca había prestado atención a lo vacío de la mirada de su hija como ahora. Tal vez al sentirse observada volteó en su dirección. Entonces pudo notar que la mirada de ella cambió, al igual que su postura. Cambió a una altanera, con una leve sonrisa desafiante y triunfal que le dedicaba.
-"señor…"- esta vez escuchó a Subaru a su lado sin dejar de ver a su hija –"la reunión está por comenzar. Ya están todos reunidos para que la señorita Haruka asuma la presidencia de la junta"
Vio que Arata llegaba a decirle algo a Haruka y asentía para entrar a la sala de reuniones. Fue entonces que le invadió una sensación extraña. Por primera vez en su vida Tatsui Tenoh se cuestionó si había hecho bien, si realmente era esta la promesa que había jurado cumplirle a Kaori en su lecho de muerte.
La verdad no sé ni por donde partir. Tal vez las disculpas nunca están demás, han pasado muchas cosas desde que dejé congelada esta historia, algunas tristes otras muy alegres. Pero quiero que sepan que jamás dejé de pensar en la continuación, que si bien tenia y tengo muy claro como seguirá y terminará el fic, por algún motivo perdí la inspiración en traducirlo en palabras escritas. Además de otros factores, como el que siento que cada vez tengo menos tiempo libre JAMAS dejaré botado esto. Asíque tranquilidad que esto se termina si o si. Lento, muy seguro pero se termina señores!
Agradezco infinitamente a quienes han seguido esperandome y me dejan sus review hasta el día de hoy, que me hacían renovar las ganas y me hacñian escribir un par de párrafos más. Me encanta que me den ideas, hacen que mi imaginación aflore y se ponga en marcha. Debo decir que la canción de Osaka me hizo volver jaja. SI quiera puedo hacer respuestas personalizadas como suelo hacer porque estaría toda la tarde y ya quiero subir este capitulo y beberme unas cervezas.
Así que sin darle más vueltas, espero no decepcionar, espero que no se hayan cansado de mi historia y aseguir.
Besos!
