Advertencias
Los personajes, salvo algunas excepciones, no me pertenecen.
No todo sale de mi imaginación. Esta historia está inspirada en el hilo argumental de las dos primeras películas, con lo es posible que escenas, diálogos, etc, estén tomados o inspirados de ellas u otros lugares. Igualmente, muchas cosas han sido cambiadas a mi antojo, con lo que muchos detalles no coincidirán con el mundo de las películas de Crows Zero y Crows Zero II.
Esta historia contiene escenas explicitas de sexo, violencia y lenguaje soez.
NO soy escritora, esto es por diversión, estoy abierta a cualquier duda o crítica fundamentada y respetuosa.
Los capítulos son escritos en primera persona, pero al haber tres protagonistas que los narran, al iniciar el capitulo encontraréis las iniciales P.V.S ; P.V.G Y P.V.A. Esto se traduce en: punto de vista de S= Serizawa, G= Genji y A= Airi (Oc de la historia)
Capítulo 38
* * * P.V.A * * *
Esta tarde me siento muy cansada, y lo noto más que de costumbre, ya que me siento poco concentrada, y me cuesta responder a los clientes cuando me preguntan por la ubicación de alguna cosa.
Miro el reloj fugazmente mientras continúo colocando cajas de cereales de promoción en una mesa del medio de uno de los pasillos, y suspiro con resignación al ver que son las 5 y media de la tarde, y aún me quedan horas para salir de mi infierno.
Lucho por ser amable y atenta con los clientes, porque sé que mi supervisor está paseándose para vernos trabajar, pero me resulta sumamente difícil no bostezar y borrar mi mueca de indiferencia, debido a mi estado.
Anoche dormí muy poco, me costó dejar de pensar y quedarme dormida, y después el despertador sonó antes de lo normal, ya que teníamos que entrar antes a la universidad. Y así me encuentro ahora mismo; Lenta y torpe.
Coloco una nueva caja, y me vuelvo para agarrar otro par de ellas de mi carro repleto, pero como voy rápido, fallo al posicionar una, haciendo que la montaña se desestabilice y comiencen a caer en un sonoro baile del color naranja de las cajas, que ahora llenan el suelo.
La gente de mi alrededor me mira, y comienzo a recoger rápidamente mientras observo a un chico a pocos pasos, recoger los cereales más cercanos, mirándome. También veo a mi encargado correr hacia mí con su cara de perro más pura.
-¡Airi eres un desastre! ¡Ya es la segunda vez hoy que la lías!
-Perdón señor Yamada, enseguida lo pongo en orden. –Me disculpo con sinceridad, sin dejar de recoger velozmente. Él continúa regañándome con su ceño fruncido por el enfado.
-Si sigues así voy a tener que dar un informe negativo y te despedirán. Últimamente estás desconcentrada y muy apática.
El hombre de mediana edad se calla cuando el chico que recogió una de las cajas habla con calma, mirándole fijamente. Aún no había reparado en él. Es alto, de melena azabache que no le llega por los hombros, pequeño bigote y perilla que hace más anguloso su rostro. Mientras deposita la caja sobre la mesa, se acomoda el pelo detrás de la oreja.
-Yo he tenido la culpa, discúlpeme. He rozado sin querer y las cajas se han caído.
-Oh, bueno. No pasa nada, lo podremos en orden nosotros. –Dice mi encargado con una sonrisa tensa por haber quedado tan mal, mientras el chico continúa mirándolo con una expresión de mofa en su leve sonrisa. Como ve que mi encargado piensa irse sin más, vuelve a hablar.
-Creo que debería pedirle disculpas a su empleada, ya que no ha tenido la culpa.
-Claro, claro. Lo siento Airi, perdóname. Recoge esto y sigue en el pasillo 7.
Acto seguido, sonríe con nerviosismo y se larga, mientras yo sorprendida, me giro para encarar a aquel desconocido, tremendamente agradecida en mi fuero interno.
-Muchas gracias, pero no tenías por qué. –Le digo mientras dejo las cajas que porto en el carro. Él sonríe levemente.
-No es nada, parecía que necesitabas ayuda para librarte de ese gilipollas. Que tengas un buen día. –Finaliza para continuar su camino, dejándome aún con la boca abierta, observando como se marcha con la misma templanza con la que llegó.
Cuando vuelvo a la tierra de mi empanada mental, me doy cuenta de que he sido un poco ingrata, y debería haberle agradecido el gesto que podrá haberme costado el despido, según mi racha de últimamente, de un modo más sincero, o yo que sé... Pero no con un simple gracias.
Pretendo ir a buscarlo tras recoger todo lo del suelo rápidamente, pero una señora me detiene preguntándome algo, y cuando quiero ir a buscarlo, veo que ya está abandonando el super. Perfecto, ahora me quedaré con esta sensación de ingratitud toda la vida. No hago más que cagarla constantemente.
Cuando por fin llego a la altura de mi barrio, camino casi por inercia hasta mi edificio, subiendo las escaleras con pesadez mientras busco las llaves en mi bandolera, notando que está empezando a chispear. Al menos ya he llegado y no voy a mojarme.
Al girar el pasillo que lleva a mi puerta, veo a Ruka apoyada en la barandilla. Encanto me ve sonríe y se aleja ara acercarse a mí con aire jovial, supongo que para tratar de contagiarme algo, y sacarme de mi estado mustio de zombie.
-¡Hola! ¿Qué tal el trabajo? Pareces cansada.
Yo sonrío tenuemente, pensando en que mis ojeras y el color paliducho de mi piel habla por si solo, respondiendo después mientras abro la puerta de mi casa y la invito a pasar.
-Hoy he tenido un día ajetreado y difícil, pero estoy bien.
-Te hace falta divertirte un poco, Airi. Vives en casa y en el trabajo, no estás bien. ¿Por qué no vienes conmigo al concierto que hay en el bar esta noche? Te vendría bien despejarte.
-No creo que sea buena idea... Además, estoy cansada. –Intento excusarme, pensando en que podría ver a Genji allí.
Mi corazón empieza a palpitar rápido, fruto de la encrucijada en la que se encuentra. Quiero verle, y a la vez para nada. Ruka sabe leer esto en mi rostro, y habla con más seriedad.
-Creo que te vendría bien verlo y pasar de él. No puedes evitarlo toda la vida. ¿No vas a volver al bar ni a hablar con Ken? Genji no se merece que te jodas tanto, ni te tomes tantas molestias. Sólo tienes que ignorarlo, Airi. Llegará el momento en que te sea indiferente, pero para eso debes sufrir al comienzo.
-Igualmente he madrugado mucho y no sé si aguantaré... –Respondo ignorando lo que me ha dicho, porque me da un miedo terrible la situación que plantea.
-Son las 10 y media, el concierto empieza a las 12. Duerme un poco y te vendré a recoger. No tienes más excusas, mañana no tienes universidad.
Finamente tengo que aceptar, haciendo que ella sonría ampliamente y se levante para irse, mientras yo siento que quiero morirme, y ni siquiera podré dormir pensando en si él estará allí o no. Creo que voy a beber en lugar de dormir, y prepararme para lo que se me viene encima.
Ruka ha cumplido su palabra escrupulosamente, y a diez minutos antes de las doce llama a mi puerta. Yo ya estaba preparada, vestida con unos de mis vaqueros, una camiseta de manga larga morada y mis Converse. Doy gracias por no haber bebido mucho en soledad, y haber podido dormir una media hora.
Salimos directas al bar, y en el camino ella me cuenta que hoy en su ensayo uno de los focos se cayó y casi le da a uno de los bailarines, pero yo apenas puedo prestarla atención, porque mi mente está demasiado ocupada con mis miedos. El corazón cada vez me late más rápido, atisbando lo cerca que está la puerta del bar ahora.
Supongo que ella se da cuenta de lo que me pasa, y por eso no me riñe por no decirle nada y asentir como una idiota, en vez de eso, Ruka me devuelve la sonrisa con comprensión, y me agarra del brazo cando entramos en el bar, abarrotado de gente.
Avanzamos entre la marea, dirigiéndonos al escenario para buscar un buen sitio, y yo no puedo evitar que mis ojos vayan hacia la barra, y el corazón me da un vuelco cuando veo el dibujo del Tiranosaurio Rex de la chaqueta de Genji. Oh no.
Me obligo a no mirar, hablando a Ruka sobre el ambiente, y diciendo gilipolleces mientras noto que empiezo a sudar. Unos segundos después, alguien habla a mi amiga, haciendo que pierda mi distracción y vuelva inconscientemente a mirar a la barra, pero él ya no está allí.
Lo vuelvo a encontrar como dirigiéndose a la puerta, pero entonces veo que cambia de rumbo, girando para ir hacia el escenario. De pronto nuestra miradas se cruzan, se me agita más el corazón, pero se me detiene al ver que viene hacia aquí. ¡Madre mía!
Me pongo tan nerviosa de repente que me deshago del agarre de Ruka, que continúa hablando con unos chicos, y empiezo a alejarme hacia la salida, tratando de meterme entre la gente para que Genji me pierda de vista.
De tan rápido que he ido, he salido del mogollón estando a pocos metros de la puerta, pero entonces oigo la voz de Genji nombrarme varias veces.
Lo miro y echo a andar para que se dé cuenta de que paso de oírle, pero me alcanza pronto.
-Espera, Airi. Quiero hablar contigo. –Me dice gritando para que le escuche, pero yo no me paro. Estoy aterrada. Cuando noto que me agarra del brazo, se me hiela la sangre porque me gira, y entonces lo miro a pocos centímetros.
-No tengo nada que hablar contigo. –Murmullo mirándole a los ojos, viendo que tiene una expresión seria y llena de duda. Mi cara debe ser un poema, como si viera un fantasma.
-Sólo quiero decirte que...
No le dejo acabar, le corto mientras me suelto de su agarre con suavidad, mirándolo aún.
-Déjame, por favor. No puedo hablar contigo.
Acto seguido camino con rapidez hasta la puerta, dejándolo allí anclado mirarme mientras noto que las lágrimas van a rebosar en mis ojos de inmediato.
