Capítulo 38: La noche se está desmoronando-Segunda parte-Ya no hay marcha atrás.

―¡S-serás…! ―Ellen volvió a activar su Territory, alejando a Kanade de ella, se levantó con un gran dolor de cabeza, estaba sangrando, pero eso no le importaba ahora―. ¡Esto no ha terminado, Ángel!

―¡Maldita sea…! ―murmuró Shidou con pesar, aquella mancha seguía recorriendo su cuerpo, lo único que se le ocurrió hacer fue intentar congelarse así mismo hasta donde la mancha llegara, intentó recordar todo lo que había aprendido en su entrenamiento con Yoshino y así se congeló por pura suerte―. Bien… Ahora tengo que… romperlo de cualquier forma, si lo derrito puede que esta cosa vuelva a ponerse en marcha. ―Intentó romper el hielo de alguna forma, como si quisiera sacar su pierna de algunas arenas movedizas que no lo querían dejar ir. El hielo poco a poco se empezó a cuartear y entonces lo pudo romper fácilmente, y después hizo lo mismo con el otro pie, quedando completamente libre.

―¡Muere de una vez! ―Ellen saltó hacia Kanade con espada en mano, hizo un corte vertical con esta, pero enseguida fue detenida por la simple mano desnuda de la chica―. ¡M-maldita! ―La hechicera se abalanzó más hacia ella, queriendo hacerla retroceder un poco, pero no ocurría nada, y en vez de eso, Kanade con su simple fuerza al hacer presión comenzó a cuartear la espada, Ellen se retiró inmediatamente.

―¡Kanade! ―Corrió hacia ella de nuevo, aunque la chica pareciera no necesitar ayuda, él tenía que detenerla, antes de que algo malo ocurriese, pero…

―Alto ahí.

―¡Kuro! ―Shidou tuvo que detenerse al ver que el espíritu artificial bloqueaba su camino―. ¡Hazte a un lado, no tengo tiempo que perder contigo!

―¡Ja! ¿Crees que te dejaré interferir en la pelea? ―dijo con tono burlón, mientras sonreía cínicamente hacia el chico.

―¡Hazte a un lado! ―Él invocó a Sandalphon, sus ojos brillaron más intensamente de un color dorado, estaba decidido a no dar marcha atrás.

―Vaya, vaya… ¿Vas a pelear conmigo?

―¡Shidou, detente! ―le gritó Shu al liberarse de la esfera de energía―. ¡No debes de pelear contra él! Aun no debes de hacerlo.

Kuro le miró con cierta molestia, pero después le sonrió con malicia.

―Je… ¿Se puede saber en dónde has visto a Irina…?

―Recuerda que ella a mí me sigue reconociendo como alguien de fuerza superior… No solo va a obedecer tus órdenes ―dijo con una sonrisa de victoria, mientras extendía su brazo a un lado―. Pude ver el posible futuro que se aproximaba, no te preocupes.

―¿Crees que no me di cuenta de que pasaría todo esto…? ¿De verdad lo creíste…? ¡Jajaja, no estuvimos planeando esto desde hace tanto para nada! Y ahora…

―Todo está yendo de acuerdo al plan… ―Evia percibió varias energías acercándose a lo lejos, así que dejó el lugar en donde estaba y se fue volando directo hacia allá. «Nadie arruinará nuestros planes».

«Ellos querían… ¿Distraernos…? ¡Kanade!»

―¡Haa! ―La hechicera le dio una patada en el cuello, Kanade actuó rápido y lo paró con el antebrazo, para después darle un puñetazo profundo en el estómago, dejándola suspendida unos momentos en el aire, la pateó a un lado del torso, mandándola a estrellarse contra un edificio de nuevo.

Las hechiceras, quienes hasta hace poco estaban observando como su superior estaba siendo derrotada sin mucho esfuerzo por parte del espíritu, comenzaron a alejar a la gente inconsciente del campo de batalla, llevando a todos a un lugar seguro.

―Maldito seas, Kuro… lo tuviste planeado desde el principio ―le dijo con recelo, pero luego le sonrió un poco sarcástico―. Pero… No creas que no tengo más trucos bajo la manga.

―Estoy ansioso por ver eso, hermano…

―Je… ―rio un poco, para después mirar a Shidou―. Ve, Shidou, antes de que ella mate a la hechicera.

―¡Lo sé, no te preocupes! ―El chico salió corriendo directo hacia ella, mientras que los dos espíritus se quedaron frente a frente, cada uno por su parte, sabiendo lo que pasaría a continuación.

«Ike me dijo que… Ángel sería mucho más fuerte que antes… p-pero… n-no logro hacerle ningún daño, tengo que usar a Rhongomiant». Pensó la mujer mayor a treinta años, mientras salía de los escombros―. ¡Y-yo soy… la hechicera más fuerte… no me dejaré derrotar tan fácilmente! ―Voló directamente hacia ella, con la espada apuntando directamente a su estómago, no iba a detenerse, no contra ella.

―¡Kanade! ―La chica se dio la vuelta al sentir la energía de la hechicera acercándose hacia ella, paró la espada nuevamente con sus dos manos, pero Ellen no desaprovechó la oportunidad que tenía ante sus ojos y le dio una patada a un lado del torso, pero… no la hizo retroceder.

―¡¿Por qué?! ―gritó con rabia y confusión en su voz―. ¡¿Por qué no caes de una maldita vez?!

La chica solo le miró gélidamente, aun deteniendo la espada, que estaba solo a unos pocos centímetros de su estómago.

Siguió y siguió, la hechicera no iba a ceder tan fácilmente, no hasta borrar esa expresión en la cara de la chica, esa expresión que le molestaba hasta el límite.

―Hehe… he… ―rio la hechicera por lo bajo, Kanade la miró con confusión, pero aun así no bajó la guardia, y comenzó a agrietar la espada, pero a Ellen no parecía importarle―. Oye… Ángel… ¿Recuerdas…? "Esto solo… te dolerá en el alma… hasta la eternidad"…

Kanade abrió grandes los ojos, aflojó los brazos repentinamente, así como también dejó de moverse, y la espada fue insertada directamente en su estómago.


Lo único que había era un gran laboratorio, con una gran camilla en el centro, un grupo de científicos se había dispersado por todo el lugar, y por supuesto, Isaac Westcott y Ellen Mira Mathers estaban presentes, mientras rodeaban a su primer espíritu capturado por sus mismísimas hechiceras, quien estaba encadenada de manos, pies, cuello y torso, mirando hacia el techo.

Iniciando prueba número 15, comenzando extracción.

N-no… n-no… de-detente… ―murmuró con temor, mientras se retorcía sin parar―. Ya no… y-ya no más… d-detente… me d-duele… ―Nadie dijo nada, y con solo apretar un botón, dio comienzo el proyecto que desataría todos sus problemas de ahora en adelante.

Comiencen.

¡Ahhhhh! ―Se escuchó un grito desgarrador por toda la sala, diversas jeringas fueron incrustadas en diferentes partes de su cuerpo, sacando su sangre sin compasión alguna―. ¡DETENTEEEE!

Después de unos minutos la extracción terminó, las jeringas volvieron a su antiguo puesto y se llenaron con un líquido negro que se acercaba a ella otra vez.

No… n-no…. d-detente…

Iniciando fase dos.

¡Ahhhh! ―Todo el cuerpo comenzó a dolerle, aquella sustancia comenzaba a contaminar su cuerpo, quería contaminar su mente, ahora todo lo veía borroso.

«Estamos probando un prototipo en su cuerpo, hay 90% de probabilidades de que salga mal, aun necesitamos hacerle pruebas a su cuerpo, además de comprobar qué efectos tiene en ella… Si perfeccionamos esta sustancia, podremos controlarla a voluntad». Pensó Isaac Westcott, mientras la miraba retorcerse de dolor―. Libérenla.

Con solo apretar un botón, la chica fue liberada de los grilletes que evitaban que se moviera, ella cayó al suelo, mientras seguía retorciéndose, agarrándose el corazón con fuerza, mientras sus ojos parpadeaban de un color tan rojo como la sangre sin parar.

Oh, no te preocupes, todo pasará ―dijo, mientras le sonreía.

La chica se retorció en el suelo, se tocó la garganta con un incesante dolor.

¡Ghj…! ―Kanade empezó a vomitar sangre, expulsando de la misma manera el líquido negro que se le había inyectado, salía sin descanso, parecía que no iba a tener fin, tuvieron que pasar alrededor de cinco minutos para que todo terminara.

No hay nada de qué preocuparse. ―caminó hacia ella con las manos detrás de la espalda―. Esto solo te dolerá en el alma… hasta la eternidad.

Le dieron un golpe en la cabeza que la dejó inconsciente, para después inyectarle la otra sustancia que bloqueaba sus poderes.


―Todavia lo recuerdas… ¡¿Verdad?! ―La espada atravesó su estómago, Ellen sonreía como si hubiera obtenido la victoria―. ¿Te duele? ¡¿Te duele?!

―¡KANADE! ―gritó Shidou, la chica volvió en sí, y aunque comenzó a sangrar por la herida y por la boca, no perdió el tiempo y quebró la espada de un solo golpe, miró con un rencor profundo a la hechicera y le dio un rodillazo en el estómago que la mandó a volar de nuevo.

Takamiya Shidou, debes de interponerte en su camino.

―Lo haré ―dijo sin dudar ni un segundo, emprendió nuevamente su camino directo hacia ella, faltaba poco.

Ella solo está jugando con su objetivo, ten cuidado, ni siquiera ha invocado a Raziel.

―¡¿Solo está jugando con Ellen…?!

Correcto, deduzco que, antes de querer completar su venganza contra las Industrias Deux Ex Machina, quiere hacer sufrir a los que le hicieron daño.

Shidou no dijo nada, solo frunció el ceño en respuesta, caminando aun hacia ella.

―¿Crees que de verdad pueda hacer algo? ―preguntó con duda, no estaba tan seguro de que podría hacer algo contra ella.

Correcto, tú tienes en poder al Ángel Sandalphon, Zadkiel, Camael, Raphael, Gabriel y a Raziel, tienes lo necesario para poder hacerle frente, incluso has ganado un mayor control sobre la mayoría de los ángeles.

Shidou lo pensó por un momento, era verdad, ahora tenía mayor control, pero de igual manera temía no hacerlo bien, tenía miedo a fallar, pero ahora ya no iba a dar marcha atrás.

―Es cierto, tienes razón.

Entonces ve, antes de que mate a la hechicera.

―¡Entendido!


―¡Shidou y Shu no llegaron a la casa! ―reclamaba Tohka con cierta molestia, mientras que las demás la seguían, volando alrededor de la ciudad.

―D-de seguro tienen sus razones, Tohka-san…

―¡Yoshino tiene razón, Tohka, debe de haber una razón! ―dijo Kaguya, mientras aceleraba el paso.

―Esperanza. Espero que no les haya pasado nada malo, Kotori y Reine están preocupadas.

―¡Shidou ahora es fuerte, es seguro que esté bien!

―Claro… ¡Claro que estará bien, jiji! ―dijo con un tono burlón y desquiciado hacia la chicas, ellas pararon repentinamente, la chica que recientemente les había hablado había aparecido delante de ellas.

―¡¿Quién eres tú?! ―gritó Tohka, mientras invocaba a Sandalphon, al igual que las demás invocaron a sus ángeles.

―¿Quién, yo? ―preguntó con una gran sonrisa, mientras se reía por lo bajo, cruzándose de piernas como si fuera a meditar―. ¡Natsumi debió de haberme mencionado al menos una vez!

―¡¿Cuál de las dos eres?! ―Tohka estaba confundida, pero más por la actitud de la chica delante de ella.

Ella miró a Tohka con los ojos entrecerrados, para después desaparecer de la nada.

―¡¿Qué?!

Apareció delante de Tohka, tenía una mirada espeluznante en su rostro, sonreía cínicamente, sus ojos estaban tan abiertos como platos. Tohka por alguna razón no se podía mover aunque así lo quisiera.

―Soy tu peor pesadilla… Espíritu…

―¡Aléjate de Tohka! ―Kaguya lanzó una ráfaga de viento que la mandó a volar un poco lejos.

―¡T-Tohka-san, ¿estás bien?! ―Yoshino se acercó a la chica, la sacudió un poco, Tohka comenzó a reaccionar, para después tomar aire desesperadamente―. ¡¿T-Tohka-san?!

―Y-Y-Yoshino….

―¡Vamos, Tohka-san!

―¡C-Claro!

―Fufu… Esto será interesante…. ―murmuró aquella chica mientras las miraba a todas con planes en mente―. Veré a quien puedo despedazar primero… jijiji…

«Shidou…» Tohka, al igual que las demás, se pusieron en guardia, les atemorizaba la forma de hablar y la apariencia del extraño enemigo que se les había aparecido enfrente. «Nosotras nos encargaremos de esto, Shidou… ¡Estoy segura de que estás bien, como también estoy segura de que podrás ayudar a Kanade!»

―¡No podrás con todas nosotras juntas!

―Molestia. ¡Borraremos esa sonrisa de tu rostro!

―¡Te congelaremos por la eternidad! ―gritó la marioneta, mientras que la niña asentía un poco dudosa.

«Kotori… Espero que vengas a ayudarnos… por favor». Pensó Princess, para después abalanzarse hacia ella―. ¡No te tenemos miedo, jamás lo haremos!

―Vengan a por mí, entonces…. Pequeñas y lindas espíritus….


Otro capítulo, lamenta la demora, pero por lo menos aquí está para ustedes, espero que les hay gustado, y espero subir el próximo capítulo lo más rápido que pueda.

Pueden dejar cualquier duda o pregunta que tengan en los reviews, gracias por haber leído hasta aquí, ¡nos vemos en el próximo capítulo!