Bueno, les traigo más del fic; espero les guste y nos estaremos leyendo próximamente. Saludos y besos.
S's Lady.
Capítulo 38: Mi amor.
Gruesas lágrimas, corrían por un rostro femenino. Ese día, sin duda; era el peor de los días vividos. Pese a que, era su cumpleaños, y pese a los regalos; era el peor de todos. ¡Cómo odiaba cumplir años, justo ahora! Dumbledore, había asegurado que su esposo le hacía daño; a ella y a sus hijas. Pero lo amaba tanto, no quería decirle adios; no quería quedarse sola. Ya no podrían amarse nuevamente, ambos tomarían la misma decisión de separarse. Eso no podría componerse, el contrato quedaría anulado y; ¿Qué los uniría? Nada más, que unas hijas que crecerían; sin un padre verdadero. Además de, una madre propensa a morir.
Draco. Había sido llamado por Severus, para que le supliera en su labor. Si bien, no confiaba en él; el hombre aseguraba que él no le lastimaría. ¿Por qué creía que Draco podría suplirle? ¡Era el hijo de Lucius Malfoy! Uno de los ¡Peores mortífagos existente en las filas de Voldemort! ¿Qué tenía de bueno, tener a su hijo, cuidándole? ¿Qué mejoría, significaría eso?
- Te amo, te amo.
- Hermione, quítamelo.
- No, Severus; no quiero.
- Hermione, quítamelo por favor.
- No, te amo Severus; te amo.
Frente a ellos, estaba Draco Malfoy. Había sido citado por Snape, desde que Dumbledore les había dicho la verdad. Si le hacía daño, lo mejor era separarse de ella y al menos; dejarla en manos de "alguien" que conocía. Aunque no sabía, si Draco iba a cuidar de ella como se estaba imaginando. Bueno, si había decidido contarle la verdad; seguramente podría con ello.
- No me perdonaría, el hecho de hacerte daño y a tus hijas. Quítamelo.
- No, no quiero quitártelo. Vas a olvidarme, ya no me amarás; no podrás amarme más.
- Hermione, Draco; él podría ayudarte.
- ¡No puedo Severus! ¡No puedo quitárelo! - exclamó ella, entre sollozos. Se contuvo el vientre y levantó la vista hacia Draco- ¡No quiero que él esté aquí; seguramente viene a matarme!
- No Hermione, Draco no te hará daño- se volvió para mirar al joven quien; impactado no había dicho palabra alguna- Él me comunicó, el asunto de los bebés; él no.
- ¡No voy a hacerlo! ¡No voy a quitártelo, por que te amo!
Frustrado, Snape se inclinó un poco más; en la cama donde estaba Hermione. Debía de quitarse el anillo, antes de que le hiciese sufrir más de la cuenta y entonces; la perdiese. Sí, estaba enamorado de ella y no, sorportaría el hecho de hacerle daño. Y si, con irse lograba protegerla; pues entonces se iría. Sus hijas, ellas serían sus hijas igualmente.
- ¡No me toques!- espetó ella, cuando él pensaba tomar su mano.
- Hermione, por favor. Si no me lo quitas, me mantendré unido a tí; y así sólo te haré daño.
- No me importa; yo podré soportarlo.
- ¿Y tus hijas? ¿Qué tal si, le hago daño a una de ellas? Dime Hermione.
Hermione, volvió a llorar en silencio; no quería perder su amor para siempre. Habían arado tanto, para amarse y justamente ahora; tenían que separarse cruelmente. ¿Y si Lucius mentía? ¿Y lo hacía, tan sólo para separarlos? Ya sabía, de qué tipo de calaña estaba hecho ese hombre. No era de dudarse, que estuviera buscando venganza.
No podía, simplemente mirar a sus llorosos ojos. La sostuvo entre sus brazos, y la abrazó. No quería, simplemente despedirse de ella; quitándose el anillo. Ese podría ser, su último momento juntos.
La soltó gradualemente, y le mantuvo la vista. Hermione tenía los ojos cerrados, y él no comprendía exactamente el por qué de ello. Escuchó un débil suspiro, y luego a Hermione quien le hablaba.
- No quiero verlo, no quiero ver; el momento en el que dejes de amarme.
Supuso lo que se avecinaba. ¿Le quitaría el anillo? Giró su rostro hacia Draco, quien se mantenía concentrado; admirando a Hermione. Supuso, que a la larga se haría complicado; pero era la mejor persona para cuidarla. Apartando a Potter y a sus amigos. Sólo él, tenía el conocimiento del plan, con él podría comunicarse si era necesario; él podría informarle de ella. Aunque, ya no la amase.
- Si te lo quito, te habré rechazado; ¡Ya no podré amarte! ¡Ni tú a mi!
- Te amo Hermione, y eso no va a cambiar; no por una joya.
Hermione negó varias veces, mientras continuaba llorando; con los ojos aún cerrados. Colocó sus manos sobre el anillo del hombre y trató de tirar de él; pero este no salió. Sorprendida abrió los ojos y miró al hombre frente a ella. ¡Lo amaba tanto, que este no salía! Lo último que supo, es que la habían abrazado y besado hasta el cansancio. Sí, ¡El amor no se podía romper! Finalmente.
La sostuvo aún, a sabiendas de que podía hacerle cualquier daño; eso ya no importaba. Siquiera trató de quitarle a la joven su anillo, no necesitaba más demostraciones de cariño. la mujer que realmente amaba, estaba frente a él. Alzó la vista hacia Draco y le pidió un favor; algo que deseaba hacer desde un tiempo. Quería que, le hiciera jurar con su vida que la protegería; que jamás la dejaría sola.
Hizo un juramento inquebrantable con ella, confiando en que eso; aservara más su compromiso. En ese momento, podría hasta perder su vida si la abandonaba; pero eso no estaba en su mente. Sus pensamientos estaban sobre esos ojos caramelo; radiantes.
Sonrió, cuando las lágrimas de su esposa se asomaron. Lo sentía, pero Dumbledore tendría que acostumbrarse a eso; al hecho de que no pudiera separse de ella. Debió, haberlo mencionado antes.
Le había pedido a Draco, que la vigilase; que no se apartase de ella tampoco. Los cinco meses se terminarían en algún momento, y su meta estaba cada vez más cercana. La matriz debía ser protegida, toda ella debía serlo. Y para eso estarían ambos hombres. O al menos, él.
Draco pareció de acuerdo; cualquier cosa que detuviera semejante idiotez. No se habían dicho más palabras que "lo juro" y eso bastaba. ¿Doblemente casado? Hasta cansarse.
Regresó a la habitación. No le importaba si su sangre era tan negra como la de su "amo" ya en algún momento se aclararía; era sólo un líquido. Se sentó a su lado, en sus manos estaba nuevamente ese muñeco; el regalo para sus hijas. Su parte infantil no le había abandonado, según sus palabras. Y sí, a veces seguía viéndosela. Pero los pasos hacia la mujer, no dejaba de tomarlos en cuenta.
Le acarició el cabello, tantas veces como quiso; tantas como creyó necesarias. Aquella, habías sido la demostración de amor más hermosa que había presenciado en su vida. Siquiera, con su propia madre.
No necesitaba ver más allá, para imaginarse lo que sucedería. La imagen de Hermione, con sus hijas era cada vez más clara para él; cada vez el pasado se alejaba más y más. Sólo quedaban, él y ella aunque sonase cursi.
Se había vuelto a dormir, y no era capaz de dejar de observarla. Ese día se quedaría, pero luego se lo haría saber a Dumbledore. Le haría saber que su vida estaba con Hermione; que lo que había faltado ya estaba en su lugar. Se quedó a descansar, allí.
Una mujer, estaba parada frente a un enorme ventanal con una amplia sonrisa. Detrás de ella, había otra, rubia quien sobre su mejilla; tenía una lágrima que brillaba bajo una débil luz. La primera, admiraba algo girándolo lentamente. Una carcajada vacía se escuchó en el frío ambiente, y ella bailó de emoción. Al final, su señor tenebroso la amaba. Y se lo estaba demostrando.
Un anillo hermoso, el mismo que una vez Severus había portado; ahora le pertenecía a ella. Le había pedido que se lo colocara, que ese era su regalo y le llenaría de felicidad. Pues sí, la maldad también tenía su parte feliz.
La bizarra escena, tan sólo fue interrumpida por un joven rubio; Draco Malfoy. Mantenía la varita apretada en su puño, y sus ojos viajaban de una a la otra. Hora de dormir, hora de descansar finalmente. Hora de decir, que todo se había acabado.
Bellatrix Lestrange pasó a su lado, sin emitir comentario; canturréandole a aquel anillo. Narcisa Malfoy siquiera se había girado para observar; sólo hasta que su hijo tocó su hombro.
- He cometido un error Draco, ahora me doy cuenta. Sólo querían a un bebé perfecto, uno que pudiese llevar el alma de Quien tú sabes y no se debilitase. Yo no sabía.
- ¿Por qué Bellatrix tiene un anillo?
- Ella me lo ha dicho. Ella me ha dicho, que Severus ha dejado de servirle a su amo y que se deshacerán de él.
- Pero si la tía Bella no puede tener hijos. Ella es estéril.
- Ya no. Todo esto, es la búsqueda de un "primogénito" Él sólo servirá, si es la unión completa de un muggle y un sangre pura. Si ha probado ambas mundos; si tiene tanto debilidades carnales como mágicas. Para eso, estaba la maldición.
- Pero, el profesor Snape no es puro.
- No, pero al estar la sangre del señor tenebroso; actuó como tal.
- ¿Y las demás personas? Sólo se casaban entre impuros.
- ¿Cual es el resultado del matrimonio entre dos magos sangre sucia? Pues, un sangre limpia. Es mago al final.
TBC.
Culminado, besos.
