CAP 38

Ginny tenía razón.

Al ver a Harry y caminar un poco por las calles de Hogsmeade Hermione se animó a quedarse. Conversaban mientras recordaban cientos de cosas vividas en ese lugar.

El pintoresco pueblo, situado al otro lado de Hogwarts, cruzando el lago, había sido reconstruido luego de la guerra y volvió a ser un lugar lleno de tiendas y sitios donde pasar el tiempo.

Caminaron por la calle principal. Zonko, la tienda de artículos de broma, seguía siendo la favorita de los estudiantes de Hogwarts. Fred y George habían manejado la idea de comprarla, pero la desecharon porque las ventas eran solo durante los permisos de los estudiantes de Hogwarts.

Los recuerdos del tiempo pasado ahí… las bombas fétidas que tiraban los gemelos, la taza que mordía la nariz… eran gratas memorias y plantaban en el rostro de Hermione una sonrisa, pero ya no se sentía atraída a ver todo lo que había en las estanterías de aquel lugar.

En la Casa de las Plumas, Hermione pasó largo rato admirando todo lo que tenían a la venta y al final compró una larga pluma de faisan Lady macho (Chrysolophus amherstiae) una especie muy vistosa y elegante procedente de China. Las plumas de su cola tienen bandas negras que alternan con blancas del mismo grosor y en la banda blanca hay un delicado entramado negro (muy bonita… buscar en internet).

Pasaron por la oficina de correos, llena de lechuzas y mochuelos; por la Estación de tren donde llegaba el Expreso de Hogwarts cada 1 de septiembre lleno de estudiantes; por Dervish y Banges, donde se venden y reparan instrumentos mágicos; Cabeza de Puerco con aquellas ventanas que no dejaban pasar la luz por la mugre que tenían en sus cristales; la tienda de ropa Tiros Largos Moda, donde todos pensaban que Dumbledore compraba sus extraños calcetines.

Y por supuesto la Casa de los Gritos, que guardaba tantos secretos y momentos importantes para la guerra: desde la aparición de Sirus Black hasta que Snape, antes que le dieran por muerto, le dio sus recuerdos a Harry… que fueron la clave para comprender lo que era necesario para vencer a Voldemort.

Recordar las cosas que sucedieron ahí, les hizo entristecer un poco. Hermione incluso sintió un fuerte escalofrío.

Decidieron entrar a Honeydukes, la tienda de caramelos, para despejarse un poco, ahí además fabricaban su propio chocolate y era muy bueno. Harry y Ginny salieron de ahí con una bolsa de dulces cada uno… como en los viejos tiempos. Hermione en cambio solo probó un poco de chocolate negro.

No sabía por qué, tampoco se lo planteó durante mucho tiempo, pero para ella ya no era igual. No se trataba solo de que, con la adolescencia, dejara atrás aquella sed de consumo de azúcar que tanto tienen los niños.

No. Era mucho más que eso.

El tiempo que había pasado desde la guerra era el mismo para todos. Pero lo vivido en ese tiempo era muy distinto para Ginny y Harry que para ella.

Desde que terminó la guerra y tuvo que lidiar con las consecuencias de haber desmemoriado a sus padres. Había descubierto una realidad completamente diferente a Hogwarts, llena de responsabilidades. Una realidad que siempre estuvo ahí, pero que nunca la había tocado, nunca se había hundido y mezclado con todo lo que pasaba fuera de Hogwarts.

Y ahora sabía; que además de Hogwarts con su biblioteca y sus libros, los deberes y los profesores; que además de la guerra y las aventuras que vivió en el Trío de Oro hasta acabar con Voldemort… habían muchas otras cosas.

Problemas, realidades y situaciones donde participaban muchas más personas además de las que habían en el Castillo. Donde entraban en juego las opiniones, acciones, intereses y puntos de vista de muchas personas.

Una sociedad regida por leyes creadas también por personas que tenían también sus respectivas opiniones y puntos de vista… y que al tomar decisiones… las tomaban con visiones, la mayoría de las veces, limitadas a sus propios intereses o experiencias.

Una sociedad humana… y por lo tanto imperfecta. Con una realidad donde nada es lo suficientemente cierto como para que, bajo otro enfoque, no pueda parecer falso.

Acabaron por entrar a Las Tres Escobas. Habían andado tanto que una cerveza de mantequilla estaba en orden.

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Ronald Weasley había llegado a Hogsmeade hacía bastante rato, pero estaba tan nervioso que decidió entrar a Cabeza de Puerco por una copa de vino de elfo.

Tenía más de 6 meses sin ver a Hermione… el incidente de la patada a la chimenea en la red flu, no cuenta como "verse".

Había hecho todo lo posible por recuperarla desde que lo mandó al diablo por carta… regalos, cartas, miles de disculpas… incluso aquel mensaje en el partido de quidditch.

"Qué habrá dado resultado?" – se preguntaba. Porque Ginny aseguraba que Hermione si que respondía a sus acciones…

"Seguro fue mi actuación en el partido de quidditch y el mensaje de amor" – pensó el pelirrojo.

Ginny era una buena fuente. Recordó sus palabras: "… debes intentarlo. Si las cosas deben ir poco a poco… pues que sea así… pero debes hacer algo o de otro modo será el final de verdad…Tú eres el hombre Ron"

Y si. Él era el hombre. Debía tomar la iniciativa.

Lo que Ginny decía, implicaba pasar a la intimidad luego de medio año sin verse. Casi no se lo podía creer, pero si lo pensaba un poco… la última vez que la vio… en la Madriguera cuando se marchó al Cuartel de los Chudley Cannons... habían avanzado bastante.

"Nos lo pasamos tan bien" – pensó Ron, recordando aquella gloriosa mamada en su habitación y la sensación de estar completamente dentro de su boca y correrse en ella.

- Fue genial – dijo asintiendo y tomando otro sorbo de vino de elfo.

"Y hubiera seguido siendo genial, si Hermione hubiera aceptado la oferta del Ministerio de "finalización de estudios. Ahora tendría un trabajo normal y podríamos vernos en lugar de estar en Hogwarts tan lejos" – pensaba.

"O si hubiera aceptado el cargo en el cuartel general de la liga de quidditch británica en lugar de ofenderse y patearme – aun le dolía el rostro de recordarlo – por lo menos nos hbieramos visto los fines de semana… no nos hubiéramos alejado tanto" – pensó melancólico.

Ahora debían trabajar por recuperar la relación. Volver a encender la llama. Y él debía tomar la iniciativa.

Y estaba tan asustado.

"Cómo lo haré?, seré un buen polvo?... y si me corro demasiado rápido?… y si tengo un gatillazo?" – eran los miedos que le asaltaban.

Si él estaba así de tenso… cómo estaría Hermione?.

Intentó tranquilizarse - "lo importante es que nos amamos… todo saldrá bien" – y se repitió esa frase varias veces, mientras sujetaba una pequeña botella en su bolsillo.

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Harry, Ginny y Hermione estaban sentados esperando sus bebidas en la sección de adultos. Ginny, que era la menor, tenía cumplidos los 17 años (mayoría de edad en el mundo mágico).

La señora Rosmerta les había dado un gran abrazo a cada uno cuando entraron. Las Tres Escobas era famosa por su cerveza de mantequilla, aunque tenían muchas otras bebidas como alhelí que bebía McGonagall, hidromiel caliente con especias el preferido de Hagrid o jarabe de cereza y gaseosa con hielo que algunas veces bebía Flitwick.

El sitio estaba caliente, todas las mesas llenas de gente con bullicio y humo en el ambiente.

Hermione, que estaba sentada de espaldas a la puerta, vio que Ginny ponía una enorme sonrisa en su rostro. Harry en cambio se mostró sorprendido y serio.

Volteó a ver lo que causó esa reacción en cada uno. "Ay mierda" – pensó al ver a Ron entrando. El día iba demasiado bien para que fuera verdad.

- Hola Chicos – dijo Ron al entrar.

- Bienvenido Ron – dijo Ginny a su hermano

Harry se levantó, rodeó la mesa y le dio un abrazo – Cómo estás guardián estrella?

- Harry! – Ron correspondió el abrazo fraternal con la misma fuerza – que bueno verlos. Y luego de una pausa dijo: Hola Mione – con voz un poco vacilante.

Hermione suspiró de modo resignado. Forzó una sonrisa que salió más bien como una mueca y dijo: Hola Ronald.

Ginny abrió un poco más los ojos para que su hermano la viera… tratando de decir un "muestra seguridad Ron"

"Si que está tensa" – pensó Ron. Hermione le llamaba Ronald en el colegio cuando quería reprenderle por cosas como no haber hecho los deberes.

Harry viendo la cara de Hermione, volvió a su asiento junto a Ginny y le dijo al oído:

- Tú has tenido que ver en esta casualidad?.

Ginny solo bajó la vista y Harry entendió lo que significaba. Negó levemente con la cabeza.

Ron tomó asiento en la mesa, junto a Hermione.

El ambiente estaba tenso. Harry y Ginny se miraban entre sí, Ron miraba a Hermione y Hermione veía a cualquier sitio alejado de la mesa en la taberna. Sentía que le empezaba un dolor de cabeza.

Ginny se levantó y empezó a alejarse:

- Bueno – se aclaró la garganta – Harry y yo tenemos algo planeado – Harry se levantó también – y vosotros tenéis mucho de qué hablar.

Harry abrazó a Hermione despidiéndose y aprovechó para susurrarle: No he tenido nada que ver con esto.

Hermione sonrió un poco – Lo sé, cuídate, espero que no pase tanto tiempo la próxima vez que nos veamos – y luego vio como se marchaban.

"Esto va a ser divertido" – pensó irónicamente.

No esperaba encontrarse con Ron. Había quedado para hablar con él la próxima semana… y la verdad, después de todo lo que había pasado ayer… le importaba una mierda el puto artículo de Skeeter y quién dijo qué y hasta dónde. Ya no le importaba nada de eso.

Se sentó nuevamente a la mesa e hizo contacto visual con Ron.

Se sorprendió un poco al notar que ya no sentía la rabia de antes por lo negligente que había sido el pelirrojo en su relación. No quedaba ni una gota de rencor o de reproche en ella para él.

Simplemente no quedaba nada de lo que fue su amor platónico por Ron durante tantos años (para nosotros 7 libros). Verle en aquella situación provocada, muy probablemente por Ginny – Merlín sabría qué diablos había en la cabeza de esa niña – solo le daba PEREZA.

Ron sentía que le sudaban las manos. Decidió empezar la conversación para relajar el ambiente:

- Cómo has estado Mione?

- Bien Ron… me va bien – dijo eso por no entrar en detalles que a él realmente no le importaban.

Se hizo nuevamente el silencio… incluso más incómodo si es que era posible.

- Viste mi jugada del partido contra los Falmouth Falcons?

"Que alguien me mate por favor" – pensó Hermione. Luego decidió dar un golpe bajo para entrar directos al tema y terminar con aquella situación absurda de una vez.

- No, Ron, no la vi. Me enteré de ella por la revista donde publicaron el artículo – su tono de duda irónica – cómo se llamaba? …Oh si!, HERMIONE GRANGER LO HACE DE NUEVO.

Ron se inquietó aun más – Mione, yo solo le dije un par de cosas y ella lo cambió todo.

- No me importa Ron… de verdad… me da igual – dijo en tono cansado

- En serio? – el pelirrojo sacó una sonrisa de oreja a oreja y entornó los ojos – sabía que podíamos arreglar esto – dicho esto, se sintió con fuerzas y extendió su mano hasta posarla sobre la de ella que descansaba en la mesa.

Hermione retiró su mano inmediatamente, notando que Ron estaba malentendiendo sus palabras.

- Oh Oh Oh, espera un momento – dijo en tono de sorpresa en plan "es tan idiota que cree que esto es una buena señal para él? – no me he explicado bien… lo que quiero decir es que me da igual lo que hayas dicho y lo que has causado porque paso del mundo, lo entiendes? – dijo Hermione. Pensó en completar la frase con un "y sobre todo… PASO DE TI (énfasis en eso por favor)"… pero le pareció demasiado rudo.

Ron desde luego, con su mente maravillosa, entendió lo que quiso entender:

- Entiendo Mione, yo también estoy cansado de los periodistas y que me persigan… desde que estoy en el equipo incluso es peor. Por eso esto es bueno, sabes?, que estemos hablándolo y que vayamos a arreglar las cosas

Hermione cerró los ojos con fuerza y se sostuvo el puente nasal con dos dedos en medio de su creciente exasperación. Tres pensamientos ocuparon su mente:

"Esto no puede estar pasando" – negación/esperanza

"ESTO – Ron – es vida inteligente?" – realización/sarcasmo

"Debo ser aun MAS clara" – decisión.

Ron notó la expresión en el rostro de ella – No estés tensa amor – le dijo/pidió volviendo a tomar su mano.

Hermione sintió algo parecido a una arcada.

Se levantó del asiento casi de golpe: - Voy un momento al servicio, ya vuelvo – y se mezcló con la multitud camino al tocador.

Antes de entrar en el cuarto de baño se cruzó con la Señora Rosmerta, que hacía levitar una bandeja con tres jarras de cerveza de mantequilla.