Una moto de alto cilindraje cruzaba las calles de Londres a toda velocidad camino a Southgate. Eran casi las 10 de la noche y a Neville Longbottom se le había hecho tarde para llegar a visitar a su novia. Normalmente los magos utilizaban métodos mágicos para llegar hasta algún lugar como la red flu, las escobas, testrasl, transladores o aparecerse, Neville y Hannah por su parte, habían decidido tiempo atrás que siempre que fuera posible utilizarían medios de transporte muggle para ir y venir de la casa de la chica ya que ella quería guardar las apariencias con los vecinos que le habían visto crecer. Ese día, la pareja de enamorados había quedado de salir a cenar como era la costumbre, Neville debía de recoger a su novia a las nueve de la noche, llevaban casi un mes sin verse debido al trabajo de ambos y al chico solo le habían dado dos días libres que debía repartir entre su novia, su abuela y la reunión que Harry Potter tendría en el Valle de Godrig para conmemorar los diecisiete años del asesinato de sus padres.

"¿Por que me ofrecí a acompañar a Luna de compras a Londres?" Esto era lo que pensaba el chico justo cuando doblaba a la izquierda e ingresaba a la Whitehouse Way, esa calle de 2 carriles con casas por el lado derecho y con un hermoso sendero lleno de arboles y zonas donde los muggles salen a ejercitarse en el izquierdo. Neville llegó a la casa de su novia y como siempre, ingresaba su preciada moto al pequeño garaje de la chica. Meses atrás había adquirido este hábito desde que un día intentaron robarla, de no haber sido por el encantamiento de seguridad que le había aplicado, un par de muggles le habrían causado muchos problemas.

- ¡Hola amor!. El valiente y ahora muy apuesto león entró a la casa de su novia saludando preguntándose ¿donde estaría su Hannah?, ¿estaría brava?, ¿se habría ido sin el?. Empezó a recorrer el apartamento que ya también conocía. Primero paso por la pequeña cocina donde tomó un vaso de agua, después decidió pasar a la habitación donde tan solo al abrir la puerta se detuvo impactado por lo que veía. La cama tenia un corazón hecho con pétalos de flores, la pared que queda justo en frente ahora tenia un espejo cubriéndola de esquina a esquina y justo al fondo, estaba Hannah mirándole de manera seductora, vestida unicamente con un pequeño sostén de encaje color rosa claro y unas bragas con bordes de encaje que hacían juego con el liguero igualmente rosa que sostenía unas delgadas y sexis medias negras. - ¡Han! Te ves... espectacular. Neville no pudo seguir hablando por que su rubia novia en ese momento dio una vuelta completa sobre su eje dejando ver la parte trasera de su conjunto sobre su cuerpo y empezó a caminar hasta el, dejándolo sin habla. El chico lo único que pudo fue intentar tragar pero le fue imposible. - ¡Hola precioso! ¿Que tal me veo? Me vestí especialmente para ti, te extraño mucho. El saludo de la rubia termino con un beso que rápidamente subió de tono.

La rubia había modelado por la habitación con su fina lencería francesa al menos unas tres veces a petición de su amado para después, terminar desnuda y con la mayoría de estas prendas rotas haciendo el amor en la cama. Neville no había podido soportar la tentación y en un momento se lanzó como todo un león que era y sin procurar ser cuidadoso había reventado la ropa interior de su novia mientras esta de la misma forma rasgaba las suyas.

- Amor, de verdad esto fue fabuloso. - Verte vestida de esa forma tan sexy, hizo que casi explotara, tu me provocaste. Le respondió Neville a Hannah aun con sus respiraciones agitadas. - ¿como se te ocurrió todo esto?. - Amor, quería darte un sorpresa, algo que nunca hubiéramos hecho y vi hace unos días en la tv algo parecido así que me decidí, la verdad es que las muchachas me ayudaron un poco, yo no sabia que escoger, ni que hacer y entre Ginny y Hermione me acompañaron a comprar y aprovecharon ellas para comprar lencería para ellas. Incluso, Luna hizo su parte, hoy le escribí diciéndole que me tocaba salir un poco tarde del trabajo y que necesitaba que te retrasara y ella, que estaba al tanto de mis planes, lo hizo perfectamente.

- Veo hermosa que pensaste en todo. La pareja siguió besándose un rato hasta que ambos cayeron dormidos, ese día seria día de Halloween y debían acompañar a Harry en el Valle de Godrig.

Aquel domingo, Harry y Ginny habían amanecido junto a Ron y Hermione en la casa Potter del Valle de Godrig, la tarde y parte de la noche anterior, se habían dedicado a organizar todo para la reunión que harían, la decoración era muy al estilo Howarts con calabazas que el mismo Hagrid les había enviado de la huerta del colegio. Toda la familia Weasley, Andromeda y Teddy, Hagrid, Neville, Luna y por supuesto Hannah estaban invitados ademas de Kingsley y los señores Granger que habían sido invitados a pasar la noche en la madriguera y llegarían en auto unas horas mas tarde.

Winky y Kreacher estaban encargados de la cocina, el elfo estaba haciendo las bebidas y la elfina los postres, ambos estaban encargados de el plato principal que habían decidido seria pasta maquiavelica.

Los primeros en llegar a el valle de Godrig fueron como siempre Neville, Hannah y Luna que no desaprovechaban minutos para compartir con sus amigos y ahora que por estar desarrollando la investigación con el señor Scamander, casi no tenían tiempo, aprovechaban cualquier instante para verlos. Como ya era también costumbre para estas ocasiones, Harry había pasado por la finca Tonks para recoger a su ahijado y llevarlo a casa antes de lo planeado, esta vez, la misma Andrómeda había llegado con ellos.

- O Harry, cuando Teddy sea mas grande amará esta puerta - Si Andrómeda, lo mismo pensamos Gin y yo, no esperábamos que acá tuviera un cuarto para el, separado desde hace años por su propio padre, incluso decidimos dejar tal cual la decoración por que se nota que Remus tuvo mucho que ver mira. Andrómeda entró a la que ahora era la habitación de su nieto y tal y como le dijo Harry, evidencio la mano de Remus en la decoración, una bandera de Gryffindor, una biblioteca llena de novelas muggles que tanto le gustaban al licantropo y unos cajones que se notaban no habían sido comprados por la familia Potter y que mas bien, parecían traídos de la casa de Remus pues estaban viejos y gastados, incluso se encontraba el baúl que llevaba al colegio y muchos otros objetos personales más que quedaron olvidados desde aquella fatídica noche. La cama que se encontraba en la habitación y que aparentemente había sido utilizada por Remus Lupin, fue aseada y limpiada minuciosamente por Ginny y ahora estaba habilitada para que su pequeño ahijado la usara, en la habitación habían instalado una cuna pues el pequeño Lupin aun dormía en una.

La tarde llegó y con ella los demás invitados a la casa, primero fueron los Granger y los señores Weasley que habían llegado en el auto de los padres de Hermione desde la madriguera, Hermione les había hecho un mapa exacto para llegar a la alejada pero hermosa casa de Harry en vehículo, los demás invitados llegaron mediante la red flu o se aparecerían en las cercanías.

- Mira Gin una lechuza ¿Quien enviara una nota a esta hora?. Hermione se acerco a la lechuza y tomo la carta. - Es Hagrid, esta pidiendo ayuda con una cosa relacionada con la SDH. Ginny se acercó a su cuñada y mejor amiga y leyó la carta, al parecer Hagrid solicitaba instrucciones sobre donde guardar el regalo para Harry ya que era grande y si llegaba con el, se dañaría la sorpresa. Ginny le envío a Hagrid instrucciones sobre donde dejar el regalo que traía para su novio y siguió recibiendo a sus amigos y familiares que poco a poco iban llegando.

- Gin, por que no me dices cual es la sorpresa que le tienes preparada a Harry ¿he?. ¿Acaso es algo que solo el puede ver?. Hermione con picardia en su cara trataba de averiguar cual era la SDH como le decían en clave a la sorpresa para Harry de la que tanto venia comentando su mejor amiga en las ultimas dos semanas pero de la que no daba ningún detalle. - No como se te ocurre Herms, ese es el plan B pero se que no tendré que utilizarlo, la sorpresa para Harry llegara en cualquier momento, ya veras. Cuando suene el timbre me acompañas para que seas la primera en darse cuenta. Las chicas se reunieron con los invitados y empezaron a conversar con sus amigos.

El homenaje que Harry tenia preparado para sus padres era simplemente hermoso y cargado de sentimientos, ni siquiera Ginny sabia bien de que se trataba. A las 8 de la noche cuando todos los invitados se encontraban ya en la casa, el chico los invitó a todos a pasar salir de la casa, y pasar al otro lado de la calle donde tenia instalada una gran manta que cubría toda una zona.

- Hace 18 años, una rata decidió que valía mas su vida que la amistad y la lealtad de sus amigos traicionándoles y trayendo hasta esta casa, de la cual él era guardián del secreto, a Voldemort, ese día, el profesor Horace Slughorn. Harry voltio su mirada hacia donde se encontraba el regordete profesor de pociones. - No solo perdió a Francis sino también a la que hasta hoy sigue considerando su mejor estudiante. A este punto, ya el profesor se secaba las lagrimas con su pañuelo. - Esa noche, Remus Lupin no solo perdió a uno de sus hermanos, perdió a la persona que le daba esperanza y lo hacía sentir aceptado y para su desgracia, al mismo tiempo su familia se desmoronó, su otro hermano fue acusado de traicionar a sus dos mejores amigos y de asesinar a otro siendo enviado a Azkaban por más de diez años. Ese día muchos perdieron a un par de amigos. Ese día, Severus Snape perdió al amor de su vida por una imprudencia suya cargando con la culpa durante el resto de su vida. Ese día cambio mi vida para siempre, ese día por culpa de una rata traicionera Voldemort encontró y asesinó a mis padres, me condenó a un destino que no pude escoger y del que no pude huir y me tocó crecer con unos muggles y todo lo demás que ya conocen.

En ese momento Harry tomo su varita y con un par de movimientos la manta que cubría la zona desapareció. Esa zona del frente de la casa de la familia Potter se había convertido en un espacio lleno de flores, una fuente, bancas para sentarse y varias estatuas, una de ellas era de los tres merodeadores adultos abrazados y sonrientes con un letrero a sus píes "Los mejores amigos por siempre, hermanos para siempre, merodeadores por siempre. Travesura realizada". Otra de las estatuas que apareció era similar a la que se encontraba en el parque principal del Valle de Godrig, James y Lily Potter sonreían mientras ella sostenía a un pequeño en brazos, a diferencia de la estatua del parque principal de la ciudad, esta no cambiaba de forma, la familia Potter estaba sentada en una banca y con sus rostros en dirección a la casa, de un nivel mas abajo de la banca salia agua que caía en un estanque en el que nadaban cantidad de peces similares a francis. Otra estatua fue una sorpresa para todos, tenía una placa que citaba "Mis más profundos sueños, más desesperados deseos de mi corazón." Era una estatua de la familia Potter pero esta vez, Harry aparecia de 11 años de edad vistiendo el uniforme de Hogwarts, era la misma imagen que hace años el chico de la cicatriz habia visto de si mismo en el espejo de Oesed, seguramente la había mandado hacer de la misma forma que la escultura de Remus en fase que le obsequio a su ahijado. En la parte mas alejada del hermoso jardín, había un estatua de Severus y Lily siendo niños tomados de la mano con una leyenda "Nunca olvides que el camino correcto es el amor, las consecuencias de tomar un camino equivocado se pagan durante toda la vida".

Harry ahora se encontraba llorando en los brazos de su Ginny, el no se había podido imaginar el sentimiento que le causaría todo eso pero a la vez, se sentía mas vacío, meses atrás había por fin realizado el duelo necesario por sus padres, hoy, por fin, había podio homenajear todo el esfuerzo que ellos habían hecho encargándose de que el mundo mágico jamas se olvidara de ello.

Todos los presentes, incluida la siempre fuerte Minerva McGonagall y Kingsley, habían llorado aunque fuera un poco al ver el homenaje. Como era de esperarse, todo el grupo recorrió el pequeño parque mientras por sus ojos escurrían pequeñas lagrimas, unas de tristeza, otras de nostalgia, otras de satisfacción al saber que por fin, estos héroes recibían lo que merecían.

- Harry, de verdad te luciste con este detalle a tus padres. - Gracias Ron, era lo mínimo que podía hacer, se supone que el monumento homenaje era la casa destruida pero no me parecía adecuado, se que ellos no hubieran querido que los recordaran con una casa destruida.

Harry, Ron, Hermione y Ginny regresaban a la casa donde Kreacher y Winky estaban sirviendo la comida.

Era la primera vez en muchos años que el director y varios profesores de Hogwarts se ausentaban durante la cena de halloween pero este año, el motivo era especial. En la mesa que por sugerencia de Hermione, habían instalado en el patio de la casa, todos aun tenían las caras tristes recordando aquella fatídica noche. - Bueno, bueno, se que Fred debe estar celebrando con los merodeadores en donde quiera que estén por que estamos todos aquí reunidos así que deberíamos al menos sonreír un poco y celebrar. George como siempre había intentado animar a los presentes y con un brindis por los señores James y Lily Potter terminaron de cenar y empezaron a reír con las ocurrencias del pelirrojo.

Eran las 10:30 de la noche cuando sucedió algo inusual, un vehículo muggle acababa de parquearse al lado de la camioneta de los señores Granger fuera de la casa, todos se encontraban en la mesa por lo que no se dieron cuenta de este hecho hasta que el timbre de la casa se los hizo notar ¿Quien faltaba esta noche? Era lo que todos se preguntaban, Ginny se levantó de la mesa y se dirigió a abrir la puerta, seguida por una intrigada Hermione. La pelirroja abrió la puerta sin fijarse quien era pues estaba segura de quien se trataba. Frente a ella se encontraba una señora de nariz puntiaguda, rubia con manos huesudas, cara de caballo y un cuello muy largo y delgado, vestida con un pomposo vestido de flores con un bolso azul en la mano izquierda, en la otra mano, traía un paquete envuelto en papel de regalo, un poco más atrás de la señora se encontraba un joven muggle de cabello rubio un poco tímido pero de una gran estatura, después de Hagrid quizá, él era el más alto que había por esa zona en ese momento.

- Buenas noches señorita Weasley, siento llegar tarde pero el trafico estaba pesado en la carretera. - No se preocupe señora Dursley, aun no nos levantamos de la mesa y yo les guardé de la cena, si quiere me puede llamar Ginny, estamos en familia. Pasen. - Muchas gracias Ginny, y ya que insistes, deja la formalidad también, llamame Petunia, al fin y al cabo seras la esposa de mi único sobrino. La señora Dursley entró a la casa seguida de su hijo Dudley.

- Petunia creo que ya Harry te había presentado a Hermione Granger, es nuestra mejor amiga y Harry la considera una hermana. - Si, la recuerdo del día que fueron a casa pero no tuve el placer de saludarte bien, un placer Señorita Granger. Les presento a mi hijo Dudley, ese día no se encontraba en casa. Petunia Dursley señaló a su hijo y tanto la castaña como la pelirroja lo voltearon a mirar pero este no pudo mas que asentir y balbucear un saludo. - Discúlpenlo, es que mi bebe a tenido muchos problemas con la magia y les tiene un poco de miedo. - No se preocupe Señora Dursley.

Hermione la miró sonriente y les invitó a pasar al comedor.

En el comedor exterior de la casa, todos los presentes cuchicheaban intrigados por saber quien había tocado el timbre y llegado a la casa cuando Ginny cruzo la puerta. - Harry amor, se que decidiste que el día de hoy celebraríamos que la casa de tus padres ya quedo reconstruida y que a partir de ahora la empezaremos a usar con más frecuencia, se que el día de hoy estamos homenajeando a tus padres, pero entre todos hemos decidido hacer algo más hoy, algo que durante este año por estar entrenando, presentando leyes nuevas al ministerio, ocupados con la tienda, entre muchas cosas más dejamos de hacer, hoy todos vamos a celebrar tu cumpleaños atrasado de tres meses. En ese momento Harry intento protestar pero Ginny no lo dejo hablar y siguió con lo que decía. - Quiero ser la primera en entregar mi regalo, lo he traído desde Londres y se que te va a gustar muchísimo. Pasen por favor. Petunia y Dudley Dursley entraron un poco nerviosos al comedor seguidos por una sonriente Hermione.

- ¡Tía Petunia!. Harry se levantó y corrió a abrazar a su tía. Por mas que durante muchos años ella no lo tratara de buena forma, ella era la única persona que tenia de su familia de sangre y había accedido a cuidar de él aun a disgusto, Harry había aprendido de su viejo maestro y director que el rencor no era bueno y por eso, después de la batalla había perdonado a su tía y su primo. - ¿Como sabían? ¿Como llegaron? Que sorpresa, me alegra tenerlos a los dos aquí. - Tu prometida nos invitó y nos dejó las instrucciones para llegar, partimos hace 5 horas desde casa pero el trafico no nos permitió llegar antes.

Harry abrazó y beso a su novia y se dispuso a presentar a los recién llegados. - Algunos de ustedes ya los conocen, Arthur, Hagrid, George. Harry miraba a los que iba nombrando. - Ellos son mi única familia viva, les presento a mi tía Petunia y a mi primo Dudley, son los muggles con los que me crie y les pido el favor los acojamos en nuestra gran familia. El elegido presentó uno por uno a su tía y primo con todos los presentes, incluso hubo dos momentos más que fueron inesperados, Hagrid y George cada uno por aparte, le habían pedido disculpas a Dudley por lo que le habían hecho en el pasado. Petunia Dursley se había sorprendido cuando le presentaron a los señores Granger, para ella era una sorpresa ver como otro par de muggles como ella, se relacionaban tan naturalmente con un grupo de magos como aquel. Ginny y Hermione le sirvieron la cena a los recién llegados y después siguieron con los regalos. Todos los presentes conocían de primera mano la sencillez del homenajeado por lo que sus regalos eran cosas que como siempre tenían mas un valor sentimental que material.

El primero en entregar su regalo fue George que le pasó a Harry un paquete rectangular de apenas unos 3 centímetros de grueso con una tarjeta que decía...