Parte 38

ha pasado mucho tiempo desde que vine a este lugar —Grégori miró alrededor de la cueva, el calor deslizándose hasta sus ojos pálidos —te ofrezco una disculpa Nao… y también a usted señorita —ambas asintieron con la cabeza en señal de acuerdo. Los recién llegados dejaron la conversación cuando Liza la hermana de Saeko entró, tenía un cabello dorado como el sol, ojos azules, una delgada cicatriz blanca que le rodeaba la garganta, otra sobre su mandíbula y mejilla, y por si fuera poco una cicatriz dentada daba la vuelta a su pecho.

Los Cárpatos raras vezes tenían cicatrices, lo que quería decir que las heridas debían aver sido terribles, avía sido víctima de una tortura tal que casi se avía vuelto loca. Incluso ahora tenía secuelas.

Natsuki dio un paso adelante para saludarla, estrechándole el brazo —me alegro de verte hermana… ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te vi ¿Cómo estas Nao?. —me encuentro muy bien… te presento a mi compañera, su nombre es Shizuru Fugino. —es un placer Shizuru. —¿Cómo esta tu compañera? Y ¿tu bebé? —preguntó Natsuki —ellos se encuentran bien, celebraremos la ceremonia de nombramiento en unos días… nuestro hijo crece fuerte. —son buenas noticias —dijo Natsuki —la mejor de las noticias para todos —el batir de alas anunció a dos Cárpatos más, Tate y su compañera Celene cambiaron juntos, Natsuki estrechó el brazo de Tate un poco desconcertada al ver que Celene avía contestado a la convocatoria de los guerreros al consejo. Nunca hubiera pensado que Tate un guerrero antiguo de enorme valor permitiera a su mujer ponerse en peligro.

Le Echó un vistazo. La mujer tenía el cabello rojo vivo y ojos que cambiaban del verde brillante al azul, tenía la marca del buscador de dragones estampada por todas partes, la apariencia clásica, el resplandor que iluminaba su piel, las franjas de color en su cabello. Se le conocía por ser buena luchadora y también la hermana de Tomoe « la amiga de Shizuka» se alejó un paso de Tate temiendo ser incapaz de mantenerse callada sobre si el permitir luchar a las mujeres cuando Celene sería una presa fácil para Takeshi si fuera capturada.

Natsuki sacudió la cabeza y luego reparó en Grégori observándola con su penetrante mirada de plata, el sabía exactamente lo que Natsuki pensaba —y estoy de acuerdo —dijo Grégori mientras pasaba por delante de Natsuki para colocarse al lado de Saeko —¿con que estas de acuerdo? —preguntó Saeko dándose la vuelta y alejándose de donde avía estado hablando con Takeda —¿y con quien? No es muy usual que estés de acuerdo con nadie. —creo que uno de los asuntos que tenemos que discutir es el bienestar de nuestras mujeres y niños, de todos ellos, incluyendo las mujeres que creen tener la necesidad de luchar contra vampiros —Saeko mostró sus dientes blancos —que el sol te queme Grégori… no me meterás en problemas con mi compañera e hijas, no aré su trabajo sucio —incluyo a Natsuki con su mirada —el de ninguno de los dos —Gregori se encogió de hombros —maldice cuanto quieras, es un tema que tienes que afrontar. —¡yo?.. a… no… de eso nada, me niego a cargar con esto, si entramos en el tema todos expresareis vuestras opiniones alto y claro… las mujeres se alzarían como mi peor pesadilla. —hablo en serio —insistió Grégori —si vamos a tener un consejo pleno, entonces deberíamos tratar todas las cuestiones —Saeko asintió con la cabeza —se que debe ser hablado Grégori pero ambos sabemos que las viejas costumbres desaparecieron hace mucho he incluso entonces teníamos más mujeres guerreras. —no compañeras —intervino Natsuki —nunca mujeres que podían darnos niños o que cuando se perdían se llevaban a su compañera con ellas —Saeko se encogió de hombros —en los viejos tiempos muy pocos compañeros eran guerreros, las cosas son diferentes. —nuestra especie está al borde de la extinción, aún más razón para decidirnos a proteger a las pocas mujeres que tenemos —dijo Natsuki —a veces las viejas costumbres son buenas Saeko, nuestras mujeres no deberían luchar solo para mostrar que pueden. —estas mujeres no comenzaron como Cárpatos, nuestra especie parece humana y cuando nos atamos a una mujer umana, aunque sea combertida por la sangre ella piensa como humana. Durante siglos las mujeres humanas han tenido que luchar por sus derechos. —es un argumento débil —irrumpió Grégori —¿Qué hacemos aquí en esta cámara? Juramos nuestra lealtad a nuestra princesa y a nuestra gente, juramos servirlos independientemente del sacrificio que se nos pida, nuestras compañeras nunca lo han hecho así, ellas no entienden que para salvar nuestra especie de la extinción se deben sacrificar también, tenemos un puñado de parejas, menos de treinta Saeko, nuestros niños no maduran hasta después de los 50 años ¿realmente crees que podemos permitirnos perder a una mujer? ¿a una pareja?. —no pero también se que estamos en guerra contra enemigos que nos rodean por todos lados…. No podemos permitirnos estar divididos tampoco.

Parte 38

ha pasado mucho tiempo desde que vine a este lugar —Grégori miró alrededor de la cueva, el calor deslizándose hasta sus ojos pálidos —te ofrezco una disculpa Nao… y también a usted señorita —ambas asintieron con la cabeza en señal de acuerdo. Los recién llegados dejaron la conversación cuando Liza la hermana de Saeko entró, tenía un cabello dorado como el sol, ojos azules, una delgada cicatriz blanca que le rodeaba la garganta, otra sobre su mandíbula y mejilla, y por si fuera poco una cicatriz dentada daba la vuelta a su pecho.

Los Cárpatos raras vezes tenían cicatrices, lo que quería decir que las heridas debían aver sido terribles, avía sido víctima de una tortura tal que casi se avía vuelto loca. Incluso ahora tenía secuelas.

Natsuki dio un paso adelante para saludarla, estrechándole el brazo —me alegro de verte hermana… ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te vi ¿Cómo estas Nao?. —me encuentro muy bien… te presento a mi compañera, su nombre es Shizuru Fugino. —es un placer Shizuru. —¿Cómo esta tu compañera? Y ¿tu bebé? —preguntó Natsuki —ellos se encuentran bien, celebraremos la ceremonia de nombramiento en unos días… nuestro hijo crece fuerte. —son buenas noticias —dijo Natsuki —la mejor de las noticias para todos —el batir de alas anunció a dos Cárpatos más, Tate y su compañera Celene cambiaron juntos, Natsuki estrechó el brazo de Tate un poco desconcertada al ver que Celene avía contestado a la convocatoria de los guerreros al consejo. Nunca hubiera pensado que Tate un guerrero antiguo de enorme valor permitiera a su mujer ponerse en peligro.

Le Echó un vistazo. La mujer tenía el cabello rojo vivo y ojos que cambiaban del verde brillante al azul, tenía la marca del buscador de dragones estampada por todas partes, la apariencia clásica, el resplandor que iluminaba su piel, las franjas de color en su cabello. Se le conocía por ser buena luchadora y también la hermana de Tomoe « la amiga de Shizuka» se alejó un paso de Tate temiendo ser incapaz de mantenerse callada sobre si el permitir luchar a las mujeres cuando Celene sería una presa fácil para Takeshi si fuera capturada.

Natsuki sacudió la cabeza y luego reparó en Grégori observándola con su penetrante mirada de plata, el sabía exactamente lo que Natsuki pensaba —y estoy de acuerdo —dijo Grégori mientras pasaba por delante de Natsuki para colocarse al lado de Saeko —¿con que estas de acuerdo? —preguntó Saeko dándose la vuelta y alejándose de donde avía estado hablando con Takeda —¿y con quien? No es muy usual que estés de acuerdo con nadie. —creo que uno de los asuntos que tenemos que discutir es el bienestar de nuestras mujeres y niños, de todos ellos, incluyendo las mujeres que creen tener la necesidad de luchar contra vampiros —Saeko mostró sus dientes blancos —que el sol te queme Grégori… no me meterás en problemas con mi compañera e hijas, no aré su trabajo sucio —incluyo a Natsuki con su mirada —el de ninguno de los dos —Gregori se encogió de hombros —maldice cuanto quieras, es un tema que tienes que afrontar. —¡yo?.. a… no… de eso nada, me niego a cargar con esto, si entramos en el tema todos expresareis vuestras opiniones alto y claro… las mujeres se alzarían como mi peor pesadilla. —hablo en serio —insistió Grégori —si vamos a tener un consejo pleno, entonces deberíamos tratar todas las cuestiones —Saeko asintió con la cabeza —se que debe ser hablado Grégori pero ambos sabemos que las viejas costumbres desaparecieron hace mucho he incluso entonces teníamos más mujeres guerreras. —no compañeras —intervino Natsuki —nunca mujeres que podían darnos niños o que cuando se perdían se llevaban a su compañera con ellas —Saeko se encogió de hombros —en los viejos tiempos muy pocos compañeros eran guerreros, las cosas son diferentes. —nuestra especie está al borde de la extinción, aún más razón para decidirnos a proteger a las pocas mujeres que tenemos —dijo Natsuki —a veces las viejas costumbres son buenas Saeko, nuestras mujeres no deberían luchar solo para mostrar que pueden. —estas mujeres no comenzaron como Cárpatos, nuestra especie parece humana y cuando nos atamos a una mujer umana, aunque sea combertida por la sangre ella piensa como humana. Durante siglos las mujeres humanas han tenido que luchar por sus derechos. —es un argumento débil —irrumpió Grégori —¿Qué hacemos aquí en esta cámara? Juramos nuestra lealtad a nuestra princesa y a nuestra gente, juramos servirlos independientemente del sacrificio que se nos pida, nuestras compañeras nunca lo han hecho así, ellas no entienden que para salvar nuestra especie de la extinción se deben sacrificar también, tenemos un puñado de parejas, menos de treinta Saeko, nuestros niños no maduran hasta después de los 50 años ¿realmente crees que podemos permitirnos perder a una mujer? ¿a una pareja?. —no pero también se que estamos en guerra contra enemigos que nos rodean por todos lados…. No podemos permitirnos estar divididos tampoco.

—No estamos divididos —dijo Grégori —ninguno de nosotros quiere que su mujer luche —Saeko sacudió la cabeza, una sonrisa lenta tocando su boca —¿entonces crees que deberíamos decir a nuestras compañeras que se queden tranquilas y nos dejen tomar decisiones por ellas?... no somos los que se rebelarían si no nuestras compañeras contra nosotros, libre albedrio… has olvidado ese detalle, pasamos por esto cuando las atamos a nosotros, seguimos siéndolo así después de que se combiertan en nuestras compañeras… supongo que podemos reducirlas a más que marionetas atadas a nuestra voluntad, pero se que tanto tu compañera como la mía andarían bajo el sol antes de someterse a tal esclavitud.

que el sol te queme Saeko —gruñó Grégori —te has hecho moderna y liberal en la vejez —Natsuki dio la espalda a la princesa cuando entró otra pareja.