Atención personas que leen esta historia, este es el penúltimo capitulo, lo que quiere decir que el próximo será el capitulo final. Gracias por sus comentarios, nos leemos pronto. :)


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"Orgullo Naranja"

By ASUKA02

Cap.: 37: Una esperanza

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Nunca debió de decir esas palabras, ahora estaba pagando las consecuencias, nuevamente se encontraba viviendo al lado de su casa, en el estúpido laboratorio de su esposa, y según palabras textuales de la pelirosa, mucho hacia con dejarlo quedarse allí. No era para menos, el Kage había insinuado que ella era la puta de Sasuke.

Ahora las pocas veces que cruzaban sus miradas ella lo miraba con rabia, Naruto no sabía qué hacer para arreglar las cosas, o si estas tenían arreglo, ¿tenía arreglo acaso?, Sakura no le había nombrado la palabra divorcio, pero el rubio no se sorprendería si se lo pidiera.

Si tan sólo pudiera retroceder el tiempo y no decir aquellas palabras…

El Hokage se encontraba dentro del laboratorio acostado en la cama individual que había comprado hace unos años cuando también te toco vivir allí. Mirando el techo se preguntaba que hacer para que Sakura lo perdonara.

Dentro de la vivienda Sakura ayudaba a comer a su hijo.

—¿Por qué papá ya no vive con nosotros?, ¿es que ya no me quiere? —preguntó con su voz infantil.

Ver el rostro triste de su hijo le partía el corazón, pero tampoco podía dejar que Naruto volviera como si nada, —No amor, no digas eso, tu papá te quiere mucho.

—¿Entonces porque no está aquí?, ya no come con nosotros, ni duerme aquí.

—Tu papá está castigado.

—¿Que hizo?

No podía decirle la verdad obviamente, —se ha portado mal y por eso merece un castigo.

El niño pensó un momento antes de preguntar, —¿Cuando termina su castigo pues? —ni Sakura sabia eso, —¿puedo llevarle una de mis galletas?, no me gusta que este triste porque está solo.

—Está bien, —sonrió con ternura, —puedes llevársela, pero primero debes terminar toda tu comida.

No era que Sakura no le dejarse ver a su hijo, de hecho cuando Naruto llegaba del trabajo, pasaba hasta la sala donde podía pasar tiempo con su hijo, pero no era lo mismo, Shinachiku quería que las cosas fuesen normales, que su madre no estuviera enojada con su padre, porque aunque era un niño podía darse cuenta de eso.

Naruto ya estaba casi dormido cuando sintió que alguien le movía el brazo, —papá, despierta.

El ninja abrió los ojos y vio al pequeño rubio que una vez también llego a dudar de que fuese su hijo, cuando pensaba en esas cosas tenia la certeza de que le había dado muchos disgustos a su mujer. Como si el destino quisiera darle una lección su hijo era muy parecido a él físicamente.

—Hola Shina-chan. —se sentó sonriendo.

—Traje una galleta de naranja para ti. —Naruto la aceptó mientras ayudaba a su hijo a sentarse en la cama, —mamá dice que estas castigado porque te portaste mal, ¿que hiciste papá?

—Hum, —se rascó la nuca sin saber que decir, —bueno, es algo feo realmente.

Con un dedito en su mejilla el rubito pensó, —ya sé, ¿no te duchaste después de hacer ejercicios y abrazaste a mamá? —le preguntó ingenuamente tratando de adivinar que era, ya había visto a su madre regañar a su padre por ese motivo.

Naruto rió alborotando la cabeza del niño, —no, fue otra cosa.

—¿Te comiste las uvas de mamá?

Los dos sabían que Sakura odiaba que se comieran sus uvas.

—No, algo peor que eso.

—Pero dile a mamá que estás arrepentido y dale uvas, eso la hará feliz, ¡muchas uvas! —exclamó levantando ambos bracitos.

Naruto sonrió abrazando a su hijo, —lo haré, gracias por el consejo.

Shinachiku asintió con seguridad, —si, hazme caso, yo sé mucho sobre mamá. —Bajo el tono de voz como si fuese a decir un secreto, —la conozco de tooda la vida.

Esa misma tarde Naruto siguió el consejo de su hijo, desafortunadamente no tuvo suerte.

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Algunos días después…

Konoha estaba de luto, bueno, no toda la aldea, más precisamente el clan Hyuga, su líder había fallecido a causa de un infarto fulminante, los rumores decían que el motivo fue una discusión entre él y su heredera.

Los chismes no paraban y nadie podía asegurar nada, los familiares del fallecido no habían dado ninguna declaración más de que estaba enfermo desde antes, cosas que algunos dudaban ya que el hombre se veía fuerte y sano.

Otros chismes decían que Hyuga fue envenenado por alguien de su mismo clan, había personas que se atrevían a asegurar que el hombre se había suicidado.

Como sea, había un cadáver y tenían que enterrarlo.

Al funeral asistieron muchas personas, todos querían dar sus condolencias a la esposa del muerto y a las hijas de este, la verdad es que querían investigar, no se dejen engañar.

Como era de esperarse el Hokage y su esposa estaban allí, en la mansión Hyuga, después de que Sakura le diera el pésame a la familia del fallecido, Naruto se acercó a las tres mujeres.

No sabía que decirles, ayer su mujer le había dicho que fue a visitar a Hinata y ella estaba inconsolable. Kiba no estaba en el funeral y eso era muy raro, Naruto no lo sabia, pero Hinata en una crisis de llanto, culpa y remordimientos había discutido con Inuzuka y le había echado parte de la culpa de la muerte de su padre, también le había pedido que no asistiera al funeral.

Naruto pasó un brazo sobre los hombros de Hinata y la recostó en su cuerpo formando un abrazo. —Lamento lo de tu padre.

La pelinegra se movió haciéndolo ir a un lugar más privado. —Fue mi culpa Naruto-kun.

—¿Porque dices eso? —preguntó sin entender.

—Yo le grite que lo detestaba, él había descubierto que planeaba huir con Kiba-kun, alguien le dijo que me ayudarías.

Naruto se quedo pensando en quien podía ser.

—Yo no quería que te vieras afectado, así que lo amenacé.

—¿Lo amenazaste? —preguntó sorprendido.

—Le dije que me suicidaría si no me dejaba ir, y que conmigo se acabaría la línea principal de los Hyuga. Pero sólo se rió de mi, entonces le grite que lo odiaba y un montón de cosas malas, sólo lo dije para lastimarlo, no quería que muriera.

—No fue tu culpa Hinata, el médico dijo que su corazón estaba débil. —trato de consolarla.

Hinata se secó una nueva lagrima —yo debí saber eso, ¿que clase de hija soy?, ni siquiera sabia que mi padre estaba enfermo.

—Tu padre era un hombre orgulloso, quizás no se los dijo para no dar una imagen débil.

—O para no preocuparlos, —agregó Sakura quien había escuchado la conversación y acercó para intentar hacer sentir mejor a la chica.

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Yamato arrugó la frente, ¿una visita a esa hora de la noche?, el castaño se levantó y con algo de fastidio y caminó hacia la puerta, había conseguido un trabajo en la academia ninja como maestro de armas, su vida era súper aburrida en Konoha, Naruto seguía sin darle una misión como si lo estuviera castigando por algo que ni sabia.

Extrañaba su vida en Kirigakure, lugar donde tenía un cargo importante como director de seguridad y planificador, y mejor no mencionar que extrañaba su vida de casado, extrañaba a Mei con todas sus necedades y manías, sus arrebatos de pasión.

Mejor no recordar que ella ya lo había reemplazado por otro hombre, pensar en eso lo hacia enojar mucho, porque no entendía que había hecho mal para que lo traicionara de esa manera.

—Hola, buenas noches, ¿es usted el capitán Yamato? —preguntó apenas el castaño abrió la puerta.

—Si, ¿en que puedo ayudarla?

No conocía a la mujer, pero su rostro le parecía familiar.

—He venido desde muy lejos para poder hablar con usted.

La mujer parecía inofensiva, así que el capitán la dejó pasar, la vivienda donde se estaba hospedando Yamato era pequeña pero estaba impecable y todo en perfecto orden.

—Puedo ofrecerle agua, café o jugo de manzana. —dijo él amablemente.

—Estaré bien con un vaso de agua.

Momentos después estaban en la sala de estar, ella con un vaso de agua en las manos y Yamato en el sofá del frente esperando alguna explicación. Ni siquiera sabía el nombre de la mujer.

—Soy la madre de Mei, —sonrió levemente.

Él la miró con desconfianza.

—Eso explica su parecido, pero tengo entendido que su madre murió.

—Mentí en eso, quise que creyera que había muerto.

El castaño arrugó la frente, —¿porque hizo algo como eso?

—Quería librar a mi hija de mi existencia.

—¿Haciéndole creer que murió?, —preguntó con algo de ironía, —eso no tiene sentido, ¿porque le hizo creer eso?, aunque ella sea una mujer algo fría estoy seguro que le dolió saber de su muerte.

Ella bajó la cabeza con algo de vergüenza, —mi hija y yo nunca tuvimos una buena relación, ha sido mi culpa, pero no estoy aquí para hablar de mí, —hizo una pausa para beber un poco de agua. —Me enteré de que su relación con mi hija terminó.

Yamato se removió incomodo.

—Es verdad, es por eso que si quiere que intervenga entre usted y ella no puedo hacer nada, incluso nos hemos divorciado. —confesó analizando el rostro de la señora, se parecía mucho a Mei, pero con el cabello corto y mucho más claro gracias a las canas.

—¿La amas?

La pregunta tomó por sorpresa al ninja, —eso no importa, no quiero ser descortés pero no entiendo que hace aquí.

—Quiero saber porque mi hija y usted ya no esta juntos.

Yamato lo pensó un momento, a pesar de todo lo que Mei le había hecho no quería dejarla mal ante su madre.

—¿Engañaste a mi hija?

—¿Que?, ¡no!, fue al revés. —se defendió rápidamente.

La mujer abrió la boca sorprendida, conocía a su hija y si ella había superado la mala experiencia anterior con su ex y se había casado nuevamente tenia que ser por amor, y no le eres infiel a la persona que amas.

—¿Te fue infiel?

—Eso me dijo.

Algo en el tono de voz del capitán le dio a entender que él no estaba seguro.

—¿Tienes dudas?

Se encogió de hombros. —es que todo paso muy rápido, estábamos bien y de repente ella dijo que quería el divorcio y que me era infiel.

La madre de Mei pensó un momento, —¿habían tenido problemas antes de eso?, ¿alguna discusión o algo?

—No, nada. —respondió negando con la cabeza.

—Mei me odia, ya sabe que estoy viva y creo que sólo empeore las cosas.

—Es normal, no le gusta que le mientan. —Hizo una pausa, —¿ella la mando para que hablara conmigo?, si es así no entiendo porque, casi me echo de Kiri.

Dejó el vaso de agua sobre la pequeña mesa frente a ellos, —no, no sabe nada de que estoy aquí, yo vine porque quería convencerlo de volver con Mei, ella lo ama, pude notarlo en su voz cuando hablo de ti.

Yamato se sintió enojado.

—Me ama tanto que me fue infiel, —negó con la cabeza, —ella si que saber amar, —rió con ironía.

A diferencia de Yamato, su exsuegra no estaba cegada por la rabia.

—Tienes que pensarlo bien, si las cosas estaban bien entre ustedes no tiene sentido un divorcio.

El castaño hizo una mueca de disgusto —yo ni siquiera llegue a firmarlo, ella falsifico mi firma en mi propia cara.

—Entonces alguien la obligó a que te dejara, debe ser eso, conozco a mi hija, deben haberla amenazado con algo grande. —aseguró con firmeza.

Yamato guardo silencio pensando, una pequeña chispa de esperanza brillo en su pecho, pero… si eso era verdad, posiblemente Mei estaba en peligro.

—Eso significaría…

—Que es mentira lo de la infidelidad.

—Debo viajar a Kirigakure, —ambos se levantaron, —no permitiré que nadie le haga daño a Lady Mei.

Él viajaría en el próximo tren que saliera con dirección a Kirigakure.

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—No esperaba verlo aquí nuevamente Hokage.

—Yo tampoco esperaba tener que venir otra vez, pero tengo problemas con mi mujer. —torció la boca, le costaba reconocer que necesitaba ayuda de un profesional. —cometí un error.

—¿Que tipo de error?

—Discutimos, puede que yo haya insinuado que me es infiel con un amigo nuestro.

Ella levantó una ceja, —¿y es verdad?

—No, pero es que todo era muy sospechoso.

—Porque mejor no me cuenta que paso. —le dijo la psicóloga.

Naruto le contó lo que vio entre Sakura y Sasuke luego lo que ella le dijo.

—Indiferentemente de que ella tenga razón o no, usted ya no confía nada en su esposa, ¿para que mantener un matrimonio así?, pueden hacer un divorcio amistoso, que convenga a ambas partes, sé que tienen un hijo en común, lo ideal sería que viva con ella, aunque siendo el Hokage puede quedarse con su custodia.

Naruto arrugó la frente, —no voy a divorciarme.

La psicóloga jugo con el bolígrafo entre sus dedos —como van las cosas es lo más recomendable en esta situación.

Uzumaki se levantó para irse, —no quiero lo más recomendable, quiero recuperarla.

Naruto era un hueso duro de roer.

Ella apoyó la espalda en el sillón y antes de que abriera la puerta le dijo lo que pensaba —¿y que esperas?, ¿que te perdone como siempre?, para luego seguir amargándole la existencia, eso no soluciona nada, ella terminara por odiarte al igual que tu hijo.

Naruto se giró para verla, —no quiero que me odien.

Finalmente había dado con el punto débil del Hokage, podía notarlo en su cara, reprimió una leve sonrisa.

—Hay parejas que se han divorciado para volver a comenzar, como un borrón y cuenta nueva.

Omitió decirle que era algo muy arriesgado y que pocas veces funcionaba.

—¿Que?

Eso llamó la atención de rubio.

—Si, el proceso del divorcio los ayuda a resolver sus problemas, la llama del amor vuelve con más fuerza y terminan más enamorados que antes.

Los ojos de Naruto brillaron, entonces esa era la solución, necesitaba el divorcio lo más rápido posible.