Caminaban con tranquilidad por el centro comercial. Sus tías reían y él las miraba con cariño, realmente le gustaba salir con ellas, pero después de lo que le habían dicho comenzaba a dudar de lo que realmente sentía ¿Se enamoró de Blaine sólo porque estaba atrapado con él en esa casa? Entonces ¿estando fuera no le gustaría de la misma forma? Realmente no quería cuestionarse si estaba o no enamorado de Blaine, pero era algo que lo aquejaba desde el día anterior. Suspiró con fuerza y decidió dejar de plantearse cualquier idea, era mejor mirar los aparadores y ver qué le llamaba la atención.

-¿Es una broma?-dijo Andrea mirando a Kurt con una ceja alzada.

-¿Qué cosa?-susurró el castaño mirándola sin entender.

-No has comprado nada y llevamos más de dos horas en el centro comercial-dijo mostrando sus cuatro bolsas y apuntando las dos que tenía Jenny.

-No veo nada que llame…-susurró abriendo los ojos de sobremanera y mirando detrás de su tía.

-¿Qué ocurre?-dijo mirando hacia atrás, pero no pudo ver qué llamaba la atención del muchacho.

-Nada ¿podemos ir a casa?-dijo suspirando y mirando el suelo, prefería no decir qué fue lo que vio.

-Está bien, vamos-dijo Jenny tan extrañada como su pareja, por lo que iniciaron su rumbo al estacionamiento.

Cuando iban a tomar el elevador para bajar hasta donde se encontraba el auto, un montón de gente que no sabía de dónde había salido empujó a Andrea y Jenny dentro del ascensor y dejó a Kurt atrás.

-Te esperamos abajo-alcanzó a escuchar cuando las puertas se cerraron.

-Lo que me faltaba-bufó molesto y miró a su alrededor, nuevamente ahí estaba. Lo miró por unos segundos y luego desvió la mirada, se acercaba a él, lo que menos necesitaba era verlo a él precisamente.

-Hola-dijo con una sonrisa y poniéndose frente al castaño.

-Hola-dijo sin apartar los ojos de un aparador.

-Kurt-lo llamó preocupado-¿Estás bien?

-¿Bien?-dijo mirándolo a la cara-¿Ahora quieres que comparta contigo lo que me pasa?

-Creí que habíamos solucionado las cosas-dijo atreviéndose a tomar una de las manos del ojiazul.

-¡No me toques!- gritó furioso y alejándose de él- No puedes pretender que por haberme llevado a casa eres el héroe y bueno de la película-dijo empuñando las manos.

-Pero…-susurró Dave sorprendido.

-Ya te dije, lo que ahí pasó no cambia nada-dijo seriamente.

-Me besaste-dijo con seriedad y mirándolo directamente-¡Me besaste!-dijo más alto.

-Te aclaré que eso no cambiaba las cosas-dijo sintiendo como comenzaba a temblar, aún le temía.

-Podríamos…

-¿Intentarlo?-dijo sintiendo como los ojos se le empañaban-Me acosaste, me golpeaste y por si fuera poco me lanzaste a los brazos de un tipo que me mantuvo secuestrado por dos meses-dijo quebrándose.

-Lo siento, pero ya no…

-¿No eres el mismo de antes? ¿Y quieres que te crea? No me interesa si juras no golpearme, si dices que no me harás daño-dijo seriamente y escuchando como la puerta del elevador se abría nuevamente-No te quiero cerca, no me gustas y aquí-dijo apuntando sus costillas-aún duele y eso no se repondrá tan fácilmente- miró por última vez al futbolista y entró en el ascensor, donde presionó rápidamente el botón de -1, las puertas se cerraron casi de inmediato, estaba solo en ese lugar. Respiró con fuerza y no pudo evitar que sus piernas flaquearan y cayó sentado en el piso, comenzó a llorar con fuerza, a penas escuchó como las puertas se abrían en el subterráneo no fue capaz de moverse, pero sintió como alguien lo abrazaba.

-Cariño-murmuró Andrea en su oído-¿Qué ocurrió?

Ese era uno de los tantos días que veía a Kurt vulnerable, sabía que jamás se acostumbraría a eso, pero estaría siempre para ayudarlo, porque lo quería como si fuera de su propia sangre, como si realmente fuesen familia. Lo cargó hasta el auto y se fue en el asiento de atrás con él, abrazándolo e intentando que le dijera qué le pasaba, pero eso jamás ocurrió, porque antes de enterarse de cualquier cosa el castaño estaba durmiendo abrazado a ella.

Cuando llegaron al departamento, fue Andrea quien subió con el muchacho en brazos y lo depositó con cuidado en su cama, quitándole las zapatillas y arropándolo lo mejor que pudo.

-¿Qué le habrá pasado?-dijo Andrea saliendo de la habitación del ojiazul-Hace mucho que no lo veía así.

-Hace tres semanas que no lo veías así-dijo Jenny-El día en que se vino a Nueva York estaba temblando, y sólo se recuperó porque lo distrajiste con las revistas de moda y tus diseños.

-Sí, pero sé que eso no será suficiente ahora ¿habrá visto a Blaine nuevamente?-se preguntó la mujer sentándose en el sofá de la sala.

-Lo dudo-dijo Jenny imitándola y poniéndose a su lado.

-Cierto-dijo con una sonrisa pícara-sí fuera así no estaría llorando precisamente.

-¡Andrea!- le gritó molesta.

-Sabes que es verdad-dijo con una sonrisa-Espero que esté bien.

-Lo estará, es fuerte, pero…-dijo con una mueca la psicóloga.

-No, te lo prohíbo.

-¿Cómo sabes lo que diré?

-Te conozco desde hace mucho-dijo con una sonrisa.

-A ver dime, qué iba a decir-dijo mirándola al rostro.

-Si llamar a Burt y contarle lo que pasó.

-Es lo más lógico ¿no?

-Ahora no, cuando nos enteremos de qué ocurrió veremos si le contamos, además-dijo con una sonrisa-aún no le dices lo de Blaine.

-Eso lo podemos dejar pasar-dijo sonriente.

-¿Adoras mucho tu vida?

-Más de lo que crees-dijo abrazándola.

Pasaban de las 12 de la noche, recién se despertaba, lo último que recuerda es que estaba en el centro comercial y se encontró con Karofsky. Luego de eso se había puesto a llorar y Andrea seguramente lo había traído a su habitación. De momento se sentía cansado, pero no quería seguir durmiendo.

-Me odio-susurró estirándose en la cama y mirando el techo, realmente se sentía agotado. A los segundos pudo ver como la puerta de su habitación era abierta y entraba alguien, pero con la oscuridad no pudo ver quién era. Se quedó mirando con detención, esperando a que la persona se moviera, pero pasaron algunos minutos y nada. Iba a decir algo cuando fue interrumpido.

-Es más que obvio que no soy ninguna de tus tías-al instante el castaño se levantó de la cama y avanzó hasta él-¿Me extrañaste?-dijo con una sonrisa y sintió como Kurt lo abrazaba con fuerza, pero luego se separaba nervioso.

-Esto no está bien, no es…

-¿Correcto?-dijo en un hilo de voz.

-No lo es-susurró Kurt caminando a su cama y sentándose, miraba con detención el suelo.

-¿Por qué?-se atrevió a decir el moreno sentándose a su lado.

-Yo…-lo miró unos segundos-Blaine-susurró intentando calmarse y poner sus ideas en orden-Ayer mi tía dijo que tengo el síndrome de Estocolmo-murmuró con una mueca en el rostro y notando la seriedad del pelinegro.

-Vaya-murmuró pasándose una mano por el pelo y poniéndose de pie, comenzó a caminar por la habitación intranquilo -¿Y tú estás de acuerdo?

-Sí-susurró Kurt-¿De qué otra forma me habría enamorado de ti?-dijo mirándolo a la cara.

-Entonces ¿si nos hubiésemos conocido en otras circunstancias no habría sido así?-dijo nervioso, no quería saber realmente, porque él amaba al ojiazul y escuchar que él no sentía lo mismo lo destrozaría.

-Si te hubiese conocido de otra forma probablemente no-dijo en un suspiro. Se quedaron en silencio por unos minutos, en los que Blaine se movió por todo el lugar, observando cada detalle de la habitación.

-¿Y si nos conociéramos de nuevo?-dijo tomando un libro y dándole la espalda al castaño.

-¿Cómo?-dijo frunciendo el ceño.

-Si saliéramos a comer o al cine o lo que quisieras.

-¿Quieres que tengamos una cita?-dijo alzando una ceja.

-Sí-dijo volteando a verlo-Quiero que me conozcas y conocerte bien, quiero que sepas que no soy malo que…

-¿Me amas?-dijo con los ojos vidriosos y poniéndose de pie-No Blaine-dijo en un susurro-Lo mejor es que te vayas y me dejes tranquilo.

-¿Realmente quieres eso?-dijo en un hilo de voz-¿Realmente quieres que me vaya y no te vea más?-dijo casi en un susurro.

-Sí, es lo mejor para ambos-dijo más tranquilo.

-Para mí no es lo mejor-Aseguró Blaine avanzando hasta el ojiazul y tomando su rostro-Kurt-susurró acercando sus labios a los del castaño-Te amo.

-Lo sé-respondió sintiendo como el moreno lo besaba con cuidado y tomaba su cintura, mientras él pasaba instintivamente sus brazos por los hombros de Blaine, sentía como su corazón latía con fuerza y como su cuerpo estaba completamente pegado al del ojimiel.

Luego de unos segundos se separaron y sus respiraciones estaban agitadas, pegaron sus frentes con cuidado y se miraron por un momento, el ojiazul no pudo evitar abrazarLO.

-Te amo-susurró Kurt en el oído del moreno, quien sólo pudo sonreír al escucharlo-Pero esto no puede seguir.

-Pero-sintió como el castaño se separaba de él.

-Ándate, por favor-susurró dándole la espalda y acercándose a la ventana para mirar por ella. Luego de unos segundos sintió como la puerta se cerraba a sus espaldas y lo recorría un escalofrío, había sacado a Blaine de ahí.

A penas estuvo fuera de la habitación del castaño iba a ir hasta la puerta de salida, pero sintió que lo tomaban por los brazos con fuerza, miró a cada lado y notó a Andrea y Jenny.

-¿Qué…-intentó decir.

-Nosotras hacemos las preguntas-dijeron ambas y lo guiaron al estudio que Jenny ocupaba como consulta.

Al entrar al lugar, Andrea hizo que Blaine se sentara, mientras Jenny le ponía llave a la puerta. Ambas mujeres miraban al moreno seriamente, no lograban entender por completo qué pasaba por la cabeza del ojimiel, pero lo mejor era preguntar y obtener respuestas de una vez.

-¿Tan tonto eres para volver, después de que te vimos ayer?-dijo Jenny alzando una ceja y con los brazos cruzados.

-Tenía que verlo-murmuró en un hilo de voz-Vi cuando Karofsky habló con él en el centro comercial y…

-¿David Karofsky?-susurró Jenny alarmada, eso no podía ser bueno.

-Sí-dijo con calma y comprendiendo la reacción de la mujer-Algo le dijo y luego Kurt entró en el ascensor.

-Lloró durante casi todo el camino de vuelta, pero no nos quiso decir qué le ocurría.

-Por eso vine a verlo, pero no logré saber-susurró bajando la mirada.

-¿Cómo entraste?-preguntó seriamente Jenny.

-Tengo llaves-dijo con una sonrisa y acomodándose en el sillón.

-¿De dónde las sacaste?-dijo Andrea acercándose amenazadoramente para registrarlo.

-Son mías-dijo seriamente y se puso de pie, sacó las llaves de su bolsillo y las mostró-Las tengo de antes de que ustedes vivieran aquí-dijo con una sonrisa, mientras ellas lo miraban perplejas.

-¿Cómo lo hiciste?-dijo extrañada.

-A ver-dijo suspirando y cruzándose de brazos- En primer lugar, este departamento era mío, pero hace un año surgió la necesidad de venderlo, y fueron ustedes las que lo compraron, les fue mostrado y decidieron firmar el contrato de compra-dijo tranquilamente.

-Cuando firmamos esto pertenecía a una tal Juliet-dijo extrañada Andrea.

-La madre de mi padre-dijo con una mueca-Pero ella antes de morir me heredo este lugar y lo vendí porque necesitaba el dinero para...-dijo bajando la mirada.

-¿Kurt?-dijo Jenny sorprendida-No quiero ni pensar que de alguna forma somos cómplices-dijo sentándose en el sillón.

-No lo son-susurró tranquilo-¿Me puedo ir ya?-dijo Blaine mirándolas por un momento.

-Sólo quiero saber una cosa más-dijo Andrea acercándose y tomándolo por un brazo-¿Qué pretendes con Kurt?-dijo entrecerrando los ojos.

-Lo amo y haré lo posible por hacerlo feliz.

-Lo único que debes hacer es desaparecer, no hay forma de que lo puedas hacer feliz-dijo la mujer presionando su agarre.

-¿No? Nadie lo hará más feliz que yo-dijo mirándola retadoramente-Él se merece lo mejor y yo soy quien se lo puede dar.

-Destruiste su vida-dijo Jenny poniéndose de pie-Le hiciste daño-susurró acercándose y mirándolo furiosa-¡Lo violaste!- le gritó molesta.

-No fui yo-dijo seriamente-Nosotros sí tuvimos sexo, pero el que lo violó no fui yo.

-¿Quién fue?-murmuró Andrea soltándolo un poco, no podía creer que eso fuese cierto, cuando Kurt lo contó creyó que era mentira.

Andrea, Jenny!-escucharon como golpeaba y gritaba Kurt desde el otro lado de la puerta.

-¡Un momento!- gritó la psicóloga mirando a Blaine y Andrea ¿qué harían?

-Abre, estoy aquí y no me voy a esconder-dijo el pelinegro con seriedad. Jenny se acercó a la puerta y abrió resignada, al instante sintió como era abrazada y su blusa se mojaba con las lágrimas del castaño.

-¿Qué sucede Kurt?-dijo en un hilo de voz.

-Papá, Carole y Finn están en el hospital-dijo llorando, sentía su pecho presionado y gemía con fuerza-¡Tenemos que ir a Lima!- dijo despegándose de ella y mirando el resto de la habitación-¡Es tú culpa!- gritó acercándose a Blaine, quien se quedó en su sitio.

-¿Qué?

-¡Tú les hiciste eso!- gritó furioso y lo empujó con ambas manos.

-No he hecho nada-dijo sin comprender.

-¡Golpearon a papá, Carole y Finn! ¡Sé que tú lo planeaste!- gritó desconsolado.

-No fui yo-susurró mirando a Andrea y Jenny.

-¿Quién te dijo eso?

-Me llamó Mercedes desde Lima, ella está en el hospital, no saben si papá sobreviva porque los golpes que le dieron son demasiado graves-susurró sintiéndose mareado y cerrando los ojos con fuerza.

-Iremos ahora-dijo Blaine tomando de una mano al castaño-Nos vamos en mi auto-dijo seriamente.

-Nosotras iremos en el nuestro-dijo Andrea con seriedad y corrió por sus llaves.

-Yo iré con…-iba a decir Kurt, pero el pelinegro presionó su mano.

-Por una vez confía en mí-susurró acercándose y tocando su rostro con una mano-Por favor-murmuró mirando sus labios, quería besarlo, pero no era buen momento.

-Sí-susurró mirando los ojos miel y sonriendo levemente, de alguna forma lo tranquilizaba el que estuviera allí-Pero…

-Kurt-susurró sujetando el rostro del castaño con ambas manos-No fui yo, yo estoy aquí contigo y de ninguna forma podría planear algo como eso, no sé quien pudo haberle hecho eso a su padre, pero no fui yo-dijo con sinceridad.

-Te…-era difícil, pero necesitaba decirlo-Te creo-dijo cerrando los ojos y asintiendo levemente.

-Gracias-dijo con una sonrisa y lo tomó por una mano para salir de ahí, necesitaban llegar a Lima lo antes posible.

No estaba preparado para eso y nunca lo estaría ¡Tenía que salir de ahí lo antes posible! Porque ahora sí Soter cumpliría con lo dicho y sabía que nada ni nadie lograría detenerlo. Estaban en la celda y pasaba de la media noche, había estado durmiendo hasta hace unos minutos, pero su compañero de celda se puso cariñoso y comenzó a manosearlo y ahora trataba de violarlo contra una pared, afortunadamente él aún podía moverse.

-¿No quieres un poco de amor?-dijo con burla el presidiario y se abalanzó sobre Puck.

-¡Ayuda!- gritó desesperado y sosteniéndose de los barrotes.

-Tienes razón-dijo Soter a sus espaldas-es mejor contra los barrotes-murmuró poniéndose detrás de Noah y sujetándolo con fuerza por las caderas para que no volviera a escapar. Se movía todo lo que podía para que lo soltara, pero no obtenía resultados y estaba aterrado, no podía creer lo que estaba a punto de pasar, realmente tenía miedo-No sabes cuánto temblarás cuando acabe, porque esto es sólo el comienzo-dijo metiendo una mano en el pantalón de Puck y sujetando su miembro con fuerza, lo que hizo que el moreno lanzara un fuerte gemido-¿Así está mejor no?-dijo con una sonrisa.

-Suéltame-murmuró sintiendo como las lágrimas se agolpaban en sus ojos-Por favor.

-¿Cuándo Kurt te rogaba de esa forma, lo soltaste?-dijo Sue frente a él, lo miraba con seriedad y cruzada de brazos.

-¡Ayúdeme!- gritó Noah desesperado.

-Tú nunca dejaste de acosar a Kurt, después de Karofsky fuiste uno de los que peor lo trató ¿cuántas veces se fue a dormir a la casa de Jones porque tú ibas a una "pijamada" en su casa?-dijo alzando una ceja y acercándose al muchacho.

-Yo…-intentó decir, pero realmente no había justificación para lo que había hecho.

-Eso pensé-dijo con una mueca y miró a Soter por unos segundos-¿Agente cree que ya obtuvo su merecido?-dijo mirando a Soter.

-Realmente no-dijo con una sonrisa y pegando su cuerpo al de Puck.

-¿A…agente?-murmuró Noah mirando al tipo que estaba sobre él.

-William Soter-murmuró la rubia con una sonrisa-Uno de los mejores.