Naruto es de Masashi Kishimoto. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener a todos ustedes.
La Historia Original es de Kresley Cole de la novela "Inmortales de la Oscuridad."les recomiendo leer su sagas son súper… y obvio que como son super quise hacer adaptación de una de sus historias en un SASUSAKU
#Libro5
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CAPÍTULO 36
Territorio del Noroeste.
Extremo de las montañas de la Nieve.
El paralelo dieciséis era el último antes de llegar al círculo polar ártico. Habían pasado el letrero hacía muchas horas.
Durante los últimos cuatro días habían estado yendo hacia las montañas del país de la nieve. El paisaje se volvía cada vez más impresionante y hermoso, la temperatura se mantenía estable, a quince bajo cero. El sol jamás subía más alto que las copas de los árboles, y salía y se ponía cada dos horas.
En ese instante, Sakura estaba esperando a Sasuke en el aparcamiento del Ichiraku, y todo indicaba que aquél era el último hotel que iban a encontrar antes de adentrarse en la naturaleza salvaje.
En otras palabras, antes de llegar a su destino final.
El lugar era un extraño híbrido entre una caravana y una cabaña. Al letrero del exterior le faltaban algunas letras.
A Sakura se le ocurrió cómo deberían haberlo llamado: ¿Me he jugado la vida para llegar aquí? Mientras Sasuke compraba algunas provisiones, ella conectó el portátil al teléfono y colgó lo que había hecho durante el día en una página a la que Lee no tenía acceso.
Lo único que le había quedado después de la traición era rabia y las ganas de terminar el código cuanto antes. Sin el obstáculo de su ex novio, Sakura tenía muy pocas defensas para resistir lo avances de Sasuke.
Pensó en la última vez que había visto el Veyron. Sin el apoyo del todo-terreno, se había partido en dos. Ahora, sin el sentimiento de culpabilidad y sin tener ningún compromiso con nadie, Sakura se estaba enamorando del demonio...
Ella y Sasuke estaban juntos a todas horas. El dejaba encantado que le explorara el cuerpo, levantaba una rodilla para que ella tuviera más espacio y le decía que se tomara todo el tiempo que quisiera. Dormían en la misma cama. Cada noche, él la abrazaba y se la acercaba.
Sakura se preguntaba si sería una especie de instinto demoníaco que lo impulsaba a proteger a su hembra. Se duchaban juntos... Uno de los mejores momentos del día para Sakura.
Pero Sasuke nunca trataba de hacerle el amor, ni siquiera cuando ella le insinuó que estaba dispuesta a perder su virginidad. A pesar de que sabía lo mucho que él la deseaba, seguía sin hacer nada por terminar de poseerla.
¿Era sólo porque no quería hacerle daño? El demonio sabía perfectamente que cada día que pasaba ella se hacía más fuerte. ¿Tenía miedo de que no pudiera superar la tentativa?
¿O se resistía por alguna otra razón?
Cuando Sasuke regresó y terminó de colocarlo todo en el maletero, Sakura le preguntó:
—¿Qué has comprado?
—Comida, alimentos básicos. Al parecer, los huevos y la mantequilla son oro en estas tierras. Y tantos bidones de gasolina como me han sido posibles. También he descubierto que tenemos que recorrer una carretera muy fría.
Carretera muy fría era un eufemismo para no decir que los neumáticos iban a tener que deslizarse sobre hielo.
—¿No podemos esquivarla?
—Sólo hay un modo de ir de aquí allí, mi amor.
—¿Se supone que éste es el lugar de encuentro? —Preguntó Sakura esperanzada desde el todo terreno, observando una cabaña cubierta de nieve.
—Parece sacada de un calendario de fotos de invierno.
Su humor había mejorado mucho después de atravesar aquella carretera helada. El normal, pero inquietante, crujir del hielo la había asustado, y se había pasado todo el rato aferrada al salpicadero.
Un zorro saltó por encima de un banco de nieve y Sakura dio unas palmas, entusiasmada.
—¡Es precioso!
A Sasuke le parecía todo demasiado perfecto, empezando por la nieve y terminando por la chimenea de aquella cabaña.
—¿Estás seguro de que éste es el sitio exacto? —volvió a preguntar.
—El GPS dice que sí.
—Supongo que alguien vendrá a buscarnos, ¿no? —dijo Sakura, dirigiéndose hacia la puerta. Sasuke la sujetó por el brazo y la detuvo.
—Por lo que sabemos, esto bien podría ser una trampa. Voy a echar un vistazo. No entres hasta que te llame.
Sasuke se acercó y vio que la puerta estaba abierta. Entró con cuidado. El suelo de madera crujió bajo sus pies. La cabaña estaba tan limpia que incluso Sakura le daría su visto bueno.
—¿Has encontrado algo? —Gritó ella desde el exterior.
—¡Quiero entrar!
—Todavía no —respondió él.
—Sigo buscando.
El interior era bastante sencillo, con unos pocos muebles de madera. El lugar constaba de un baño, una habitación y una cocina con un horno de leña y una bomba de agua junto al fregadero.
Había una bañera en la habitación principal, justo delante de la chimenea. La idea de ver a Sakura bañándose allí, frente al fuego...
En cada uno de sus encuentros de los últimos días, le resultaba más difícil resistirse a poseerla por completo. No podía dejar de imaginarse a sí mismo haciéndole el amor, y tenía la mente aturdida por el deseo.
Ella no dejaba de hacer insinuaciones relativas al sexo, preguntando esto y aquello, y Sasuke creía saber por qué.
Sakura quería que él le hiciera el amor. Del todo. Se sentía honrado por ello, pero al mismo tiempo sabía que no podía hacerlo. Aun en el caso de que consiguiera no entregarla a Orochimaru a cambio de la espada, la verdad seguía siendo que le había mentido repetidamente. Ya había hecho más de lo que ella jamás le llegaría a perdonar, se había asegurado su odio. Incluso a él le parecía mal aceptar su virginidad en esas circunstancias.
Y Sasuke quería mucho más que sexo de Sakura. Lo quería todo. Hacerle el amor sería sólo el principio de mucho más, no un acto del que luego sentirse culpable.
5Sacudió la cabeza y se concentró en registrar bien toda la cabaña. Comprobó los dos armarios y todos los cajones de la cocina. Se encaminó hacia la chimenea, el único lugar donde no había mirado. Se agachó debajo de la campana y metió la mano hacia el tubo...
Encontró algo. Un papel pegado al interior de la chimenea. Tiró de él.
«Un mapa a la fortaleza de Orochimaru.»
Podían emprender camino hacia allí en aquel mismo instante. Seguro que Sakura querría ponerse en marcha cuanto antes, pues temía no poder retroceder el proceso de transformación. Pero Sasuke necesitaba ganar un poco más de tiempo para ver si Shisui conseguía echarle un cable.
E incluso si Shisui fallara, cada segundo que pudiera retrasar a Sakura hacía que el cambio hacia su inmortalidad estuviera más arraigado en ella. La hacía más fuerte, y menos vulnerable.
Decidido a esconder el mapa, Sasuke se lo guardó en el bolsillo de la chaqueta.
—¿Qué tienes ahí?
Sakura estaba justo detrás de él.
—Un mapa del camino al escondite de Orochimaru —contestó, tras dudar unos segundos.
—¿Cuándo nos vamos?
—Todavía tenemos dos semanas de margen para llegar allí. Tal vez podríamos quedarnos un par de días aquí para descansar del viaje.
—De acuerdo —respondió ella, sorprendiéndolo.
—Me encantaría darme un baño.
Sasuke se pasó la mano por la boca.
A pesar de que Sasuke estaba impaciente por llegar allí, ahora se hacía el remolón. Y a Sakura le pareció bien, pues también ella tenía ganas de quedarse en aquella preciosa cabaña.
En el armario encontró mantas, sábanas limpias y una alfombra peluda, todo pe
rfectamente embolsado. Cuando lo hubiera desembalado todo y ordenado a su gusto, quedaría perfecto.
Sasuke entró en la casa las lámparas de queroseno y las provisiones, y luego salió a cortar leña. Regresó con la suficiente como para calentar el agua de la bañera y encender la chimenea, y después fue a por más.
Mientras Sakura deshacía el equipaje y ordenaba la comida, miraba al demonio por la ventana, y perdió la noción del tiempo. Ver a aquel magnífico espécimen cortando leña en mitad de la nieve le hizo sentir una punzada en el corazón. Le encantaba el modo en que se movía, con tanta precisión y seguridad en sí mismo. Y ahora que sabía cómo era cada centímetro de su cuerpo todavía disfrutaba más contemplándolo.
Sakura lo quería todo de él, y Sasuke se negaba a dárselo. Se llamaba a sí mismo «su demonio», pero todavía no lo era. No del todo.
«Deseo.»
Le gustaría hablar con alguien, tener a quién preguntar. Frunció el ceño al oír sonar su nuevo teléfono. El único que sabía el número era Sasuke, y podía ver que seguía fuera, cortando leña.
—¿Hola? —respondió Sakura.
—¿Querías hablar conmigo? —preguntó Hanabi
—¿Cómo sabías...? Bueno, déjalo. ¿Sabes dónde estoy?7
—Sé que está nevando y que hace mucho frío. Perfecto para acurrucarte con tu demonio. ¿Has decidido si te vas a quedar con él? ¿O es demasiado grande para ser domesticado?
—Me gusta estar con él —suspiró Sakura,
—y creo que quiero quedarme a su lado. Pero eso significa que tendría que seguir siendo inmortal.
Por desgracia, si decidía seguir siendo valquiria, también continuaría siendo la Elegida. Y situaciones como la que había vivido en el puente de la Dama Sonriente seguirían produciéndose a su alrededor.
—¿Y qué vas a hacer?
«Quiero quedarme con Sasuke...»
—Creo que por ahora voy a quedarme tal como estoy.
—¡Sabía que acabaríamos por convencerte! Me alegro, pues ya has completado el proceso de transformación. Sakura llevaba días sospechándolo.
—¿Y qué pasará con el trato que tenemos con Orochimaru? Sasuke seguirá obteniendo la espada a cambio, ¿no?
—Por supuesto. Y dime, ¿para cuándo tendrá la tiíta Hanabi un par de pequeños valmonios?
—¿Valmonios... ? Oh, ya lo pillo. Una valquiria y un demonio. Ja, ja. Yo que tú esperaría sentada. El no... Bueno, él se niega a hacer el amor conmigo.
—¿Por qué? Eso no parece propio de Sasuke en absoluto.
Sakura abrió los ojos asombrada.
—Dice que no quiere arriesgarse, que se transformaría por completo en demonio.
—Sí, pero, ¿y tú qué quieres? Sigue tu instinto. ¿Qué te está diciendo?
Sakura volvió a mirar por la ventana.
«Deseo.»
—No me dice nada, me está gritando que haga el amor con él. Pero no me estoy tomando nada. Y digamos que él no puede ir a la gasolinera más cercana a por condones.
A Sakura ya se le había retrasado la regla, seguro que debido al estrés, así que no estaba ovulando, ¿no? Incluso lo había consultado en Internet. En dos páginas distintas. No creía que tuviera ninguna posibilidad de quedarse embarazada, pero en caso de que eso sucediera...
—¿Sería tan malo tener un bebé valmonio? —preguntó Hanabi.
De entrada, la idea la dejó desconcertada, pero cuanto más pensaba en ello más le gustaba.
¿Por qué iba Sakura a tener tanta fuerza si no tenía a nadie a quien proteger? ¿De qué le servía tener el control de toda la fortuna familiar si no tenía a nadie con quien compartirla?
Y no era que tuviera que esperar a que le sucedieran ciertas cosas en la vida antes de tener un hijo. Ahora iba a vivir para siempre. Si quisiera aceptar algún trabajo estresante y demostrarse algo a sí misma, lo mismo podría hacerlo al cabo de dieciocho o diecinueve años como entonces.
—Eso no tiene importancia —contestó Sakura con un suspiro.
—Sasuke no quiere. —En cada uno de sus encuentros, había dejado claro que era capaz de controlarse.
—Estoy confusa. Sasuke es un demonio cuyo instinto natural lo lleva a satisfacer a su compañera. Tú eres su compañera. Hará cualquier cosa que le pidas.
—¿Qué quieres decir?
—Querida, ha llegado el momento de que cojas a tu demonio por los cuernos.
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Aviso en los próximos Cap LEMMON del bueno 😏
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