Capitulo 34
¿te casarías conmigo?
-Quinn y Puck tocaran cada puerta entre la calle número 5 a la 16 partiendo desde la torre hacia el norte, Rachel y Finn al sur, yo me ocupare del resto, si encuentran algo llamen- indicaba Blaine a todos los presentes.
-pero Quinn desaparecio a mitad de la noche ¿eso no es misterioso?
-seguro solo fue a comprar algo, en cuanto llegue inicien, mientras tanto pregunta alrededor del hotel- Puck asintio no muy convencido -nos vemos a medio dia de vuelta aquí, vamos- decía entusiasta Blaine, este debía ser el día, lo sabía. Todos juntos salieron del hotel y de inmediato se dispersaron en diferentes puntos.
Finn y Rachel caminaban rápido, aunque ambos sabían a la perfección que la chica era más propensa a agotarse. Pero no era aquello lo que estaba en la cabeza de Rachel, Finn la observaba curioso, parecía que quisiera decir algo pero no se animaba.
-¿quieres decirme algo?- pregunto cuando se dio cuenta que no adivinaría por su cuenta.
-No- nego aparentemente con serteza.
-sabes que te conozco mejor que nadie lo hace, puedes decirme- Rachel torcio la boca, aún era raro estar con el chico que solamente la dejo para saber que se sentía estar con alguien más, con alguien diferente, saber a que saben otros labios, dejar todo lo que por años ella hizo por él por el simple capricho de querer más cuando ya lo tenía todo.
-no te lo dire, además, tú ya deberías saberlo- dijo un tanto molesta al recordar su historia.
-¿es algo referido a ti?- pregunto Finn tratando de adivinar.
-No, si... soy culpable básicamente.
-¿de qué hablas?
-debí haberles dicho cuando era tiempo... todo por querer que fuera como en un drama de teatro.
-ya soltaste una buena parte, ahora debes decirme todo- le regaño deteniendose y tomando la mano de la chica.
-Quiero que quede claro que la única razón por la que voy a decirte es porque realmente necesito decirle a alguien- Finn asintió con una sonrisa, un paso mas cerca, más confianza -Elliot tiene unos padres que lo aman, que lo adoptaron debido a que querían otra oportunidad para tener un hijo, ya que poco antes robaron a su pequeño niño ¿recuerdas?
-si, la familia de los Hummel, que residen cerca de nosotros en Canada.
-¿recuerdas como se llamaba el niño?
-Kurt...- Finn no entendio los primeros segundos, pero pronto abrio la boca y ojos llenos de sorpresa e impacto -¡¿nuestro Kurt es ese niño?!
-sssshh- le callo Rachel debido a que el chico llamo la atención de todos los que estaban allí -ese no es el mayor problema. Lo que me tiene comiendo el alma es que Elliot y Kurt no saben que son hermanos, y al mismo tiempo ambos son mis mejores amigos.
-¿desde cuando lo sabes?
-ya unos meses...
-¿y porque no se los has dicho?
-al principio quería que ellos mismos se dieran cuenta y fuera conmovedor, luego me hicieron prostituta y no volvía a ver a ninguno hasta el estreno de Wicked y simplemente se me paso. Ahora no esta Kurt y Elliot esta dolido.
-Debes decirle a Elliot, debe saberlo ahora.
-solo imaginate si ya lo mata que su novio este desaparecido ¿como reaccionara cuando sepa que también su hermano lo esta? No puedo, no ahora.
-no es un asunto que tú debes decidir, es la vida de ellos- Finn tomo de los hombros a Rachel -todo va a salir bien- le aseguro con una mirada honesta, una que Rachel fue capaz de entender, sintiendo una paz que le conmovio el alma -¿si?
-No sé... quizá- Finn se agacho y beso la frente de la chica, debido a su altura era necesario hacerlo.
-Se que haras lo que será mejor- Rachel sonrio inconscientemente. Sin decir más palabra sobre el tema, Rachel comenzo a caminar aún más rápido. Tenían poco tiempo.
Xxx
Ya era medio día, Blaine llevaba 10 minutos esperando, ya había pasado mas de medio dia y ninguno de sus amigos estaba de vuelta. Sentía que perdía el tiempo esperando, pero si se iba podían buscar donde ya se había buscado, eso sería aún peor. Siguio esperando, moviendo su pie y ansioso, nervioso, débil.
-¡Blaine! ¡Blaine!- reconocio la voz de Quinn que le llamaba con todo esmero, la chica venía corriendo y con el cabello alborotado, la ropa sucia y sin maquillarse, realmente era raro ver a la fabulosa Quinn Fabray de ese modo.
-¿Qué te paso?- pregunto preocupado
-¿tan mal me veo? Olvida eso ¡tienes que venir! Entontre un lugar que solo abre por las nochs y...
-Quinn, estamos buscando a Kurt ¿recuerdas?
-¡exactamente! Es un prostíbulo voluntario.
-¿Qué quiere decir eso?- pregunto ahora mas interesado Blaine.
-Allí las prostitutas entran si quieren, también salen si así lo desean.
-¿crees que Kurt podría estar ahí?
-Lo sospecho, piensalo. Cobran mas caro en esos lugares porque las prostitutas aman su trabajo y se cuidan por si mismas. Pagaron por dos guapos elementos como lo son Kurt y Sebastian. Blaine, ahí entrenan a las personas para amar su trabajo vendiendo su cuerpo, así es como empiezan y después obtienen su aspiración. Ellos quieren entrenar a Kurt y Sebastian para ser maquinas de sexo.
-¿cómo es que supones todo eso por un simple prostíbulo?
-¿un simple prostíbulo? Tú has visto lo que los dueños de esos lugares son capaces de hacer. Es cuestión de pensar. Debemos ir esta noche.
-¡¿hasta la noche?! Lo siento preciosa, pero yo ire ahora ¿donde esta?
-¿no te das cuenta? Si quieres realmente salvar a Kurt debemos ir en la noche para que crean que somos simples personas en busca de sexo. Si vas ahora, sospecharan y podrían llegar a hacerle algo. Debemos esperar.
-No puedo esperar, y no quiero ponerme igual que ayer, pero enserio no puedo perder el tiempo, dime donde esta ese lugar.
-No lo hare Blaine. También quiero salvar a Kurt y esta es la forma. Lo siento, pero te guiare hasta que el reloj marque las 11:00pm.- la chica se dio la vuelta -voy a buscar a Rachel, ella necesita descansar por su bebé- Blaine estaba por protestar, pero en realidad tenía razón. No podía obligarlos demás. Ya estaban en Paris con él, eso era demasiado. Su única opción fue seguir buscando y esperar hasta que el sol se ocultara. La tarde más larga de su vida.
Xxx
-Listo, son las 11:00 en punto- dijo Blaine abriendo la puerta de la habitación de Quinn y Puck, los que por suerte estaban solo recostados descansando después de caminar todo el dia.
-Si, si ya voy- dijo Quinn cansada -no me esperes despierta.
-¿segura que estaras bien sin mi?
"No" fue la palabra que salio instantaneamente en la cabeza de la chica -Si, tengo a Blaine, además no debemos ser muchos o sospecharan que algo pasa. Esperemos regresar con un Kurt o un Sebastian.
-o ambos- agrego Puck -cualquier problema, llamenme. Me quedare viendo la familia Farell, sigues ahí Blaine, ¿recuerdas tu show?- vaya, lo había olvidado, y no quería recordarlo ahora. Su estrellato era un tema por aparte.
Blaine tomo la mano de Quinn y salio de la habitación. Dejo que ella lo guiara. Quinn pidio un taxi que la dejo a unas calles mas alejadas del centro de la ciudad. Bajaron, era una zona un tanto descuidada y abandonada.
-¿es aquí?
-No, hay que caminar a pie, existe el mito que si un ajeno te ve llegar ahí, te cobraran una multa.
Caminaron unas calles mas, estas eran largas y parecían interminables, las luces apenas iluminaban el camino y el viento era el sonido que hacía mayor presencia, además de sus pasos y el eco de los pasillos sin salida.
A lo lejos se empezo a distinguir un mayor sonido, eran risas y gritos, música en alto volumen. Mientras mas se acercaban, también la luz les dejaba ver en un campo de visión más amplio. El corazón de Blaine empezo a ponerse nervioso, latía freneticamente, no quería saber como eran esos lugares ¿sería diferente al prostíbulo al que estaba acostumbrado? Seguramente así era, todos se divertían, eso era seguro.
Estuvieron ya frente a la puerta, Quinn toco el timbre, esperaron unos segundos, dentro seguía escuchandose un alboroto. Quinn insistio tocando de nuevo, pero justo cuando lo hizo un hombre abrió la puerta. Los observo de pies a cabeza.
-¿Quiénes son ustedes?
-Mi nombre es Lucy Fabray, él es Devon Tomson, somos nuevos en la ciudad, y ya sabe, queremos vivir aventuras- Blaine solo asintio concordando con la chica, pero el hombre de dentro mantuvo su postura seria, era notorio que no los dejaría pasar -además... yo no vengo aquí solo por prostitutos...- Quinn se acerco demasiado al hombre, poso una de sus manos en su pecho y se acerco a su oído para susurrar -¿tienes algo que hacer esta noche?- después dejo un beso en el cuello de este, el portero, ahora perdido, nego con la cabeza -perfecto, ¿nos vamos cuando termine tu turno?- seguía deciendo increíblemente sexy, así como solía hacerlo antes, Blaine no se había dado cuenta en que momento Quinn había dejado de hablar así.
-S... si, claro, si- decía nervioso el hombre -disfruten- dijo abriendo la puerta y dejandolos pasar. Quinn le sonrio y acaricio su rasposa mejilla.
Ambos chicos entraron, era un lugar muy diferente a lo que imaginaron, se asemejaba mucho a un bar. Todos llevaban una copa en su mano y reían a carcajadas, los hombres con lindas chicas en las piernas mientras contaban chistes malos, y estas los provocaban a ellos, mostrando de mas sus senos o fingiendo roses accidentales, se oían besos provenientes de todas partes, parecía que todos la estaban pasando bien.
-No puedo creer que estas chicas son solo libres de irse, y en Nueva York miles son obligadas a quedarse- se quejo Blaine.
-sssh, tampoco creas que no hay lugares como este en Estados Unidos, o en cualquier otra parte del mundo. Hay que separarnos, este lugar es enorme. Yo buscare en este piso, tú sube al de arriba. Ahora- Blaine asintio, camino unos pasos apenas cuando la chica volvio a hablar -recuerda que debes actuar y acercarte a las chicas que veas para que nadie sospeche.
-¿qué?- hablaban en voz baja, Blaine se acerco de nuevo a Quinn -yo ya no soy ese chico Quinn, no puedo ni intentarlo, me da repugnancia.
-tienes que hacerlo, por Kurt. Tampoco creas que a mi me encanto seducir al portero. Solo hazlo- le regaño y se dio la espalda.
Blaine, rendido, se aproximo a las escaleras. Era dificil subir, estaban repletas de hombres een el suelo borrachos, con el habla apebas audible, y a su lado una chica que aún estaba consciente, todas los mimaban y cubrían de besos. Si, era increíble que en una ciudad tan hermosa existiera esto, y no solo allí, en cada ciudad del mundo seguro existen lugares así. De cualquier modo es raro saber que un par de años atrás, él hubiera estado fasinado con este lugar.
Ya en el piso de arriba, primero recorrio con la mirada a cada persona. No, nadie era Kurt. Quiza entre todas ellas... así que empezo a caminar entre la gente, muchas chicas se atravesaron en su paso y le seducieron, la única opción de Blaine era corresponderles, les decía cuan sexys eran o besaba el rostro, pero después de esto de inmediato se iba.
Era imposjble. De pronto se sintio rendido, su busqueda le permitio encontrar una banca que estaba vacia. Se sento y tomo su cabeza, esta dolía horrores. Kurt no habría soportado estar en un lugar así, ¿y si ya había escapado? ¿o si no era el únici prostibulo alrededor? Ni siquiera sabían si estaban buscando en al zona del pais adecuada, además ¿quién podía asegurar que si estaba en Paris? ¿qué tal si Jesse solo mintio? Aún podía seguir estando en todo el mundo ¿qué si aún estaba a miles de kilometros? Blaine quebro en llanto. Ni aunque buscara tan excesivamente como lo había hecho hasta ahora terminaría de recorrer el mundo. Su corazón lloraba, su alma quería irse, sin el amor de su vida no había vida que valiera la pena. Quiza era hora de rendirse... quiza Kurt ya estaba muerto. Quiza esa última cena con Kurt fue la última vez que lo vio también... ¿por qué no podían haber sido de esa gente normal que se enamora de su vecino? ¿porqué no pudieron ser chicos ordinarios que pasaran por gustarse en una escuela? ¿Porqué tenían que ser casos tan diferentes? ¿Por qué sus caminos se cruzaron? ¿por qué tuvo que enamorarse de un prostituto? Todo hubiera sido mejor si jamás hubiera llamado al centro de prostitución por un chico, seguiría feliz en su ignorancia. No estaría pasando por eso... Blaine seguia llorando, no le importaba llamar la atención. Se odio a si mismo ¿enserio desearía nunca haber conocido a Kurt?... no, jamás. Apesar de todo, lo amaba. No cambiaría nada de su vida, con tal de haber amado como lo hizo con Kurt. Las lagrimas de Blaine seguían recorriendo su rostro, estaba empapado.
Abrio ligeramente los ojos, solo para limpiarlos, para volver a la realidad y al terrible lugar donde estaba. Entonces... algo le hizo saltar de su lugar. El collar que llevaba en su cuello comenzo a dar un leve resplandor. Si, aquel que le regalo a Kurt cuando le dijo que lo amaba por primera vez, las dos partes que se complementaban en un brillar. Lo arranco de su cuello y lo observo en su mano, quería brillar, comenzo a caminar sin saber que hacer, no miraba a otro sitio que no fuera su mano, cuando el dije brillaba aún más caminaba en esa dirección, cuando dejaba de hacerlo cambiaba de orientación. Su corazón latía freneticamente, el accesorio en sus manos le quemaba, le acariciaba, le gritaba.
Ya no podía brillar más, ya lo hacía lo suficiente. No quería ver hacia adelante, no quería quedar desilusionado. Levanto suavemente su cabeza, se resistia, pero al final lo logro. Un chico de espaldas justo a un paso de él, llevaba puesto un traje, olía a coco y naranja, un cabello bien peinado relucía, cuello blanco como la nieve, piel que jamás podría olvidar. Con toda la exaltación y emoción que alguien podría haber experimentado, se abalanzo sobre él, de un salto ya lo estuvo abrazando, como si callera de un aviòn, como si estuviera volando, como si estuviera en la luna.
-¡Kurt!- grito fuertemente, las lagrimas se adueñaron de inmediato de él.
-¿Blaine?- su voz diciendo su nombre, no sabía cuanto necesitaba eso. El chico giro su cuerpo, y ver su rostro de nuevo, esos ojos azules, esas cejas, sus labios rosas, su rostro confundido, ese era su ángel -¡Blaine! ¡Gracias Dios mio!- exclamo abrazando a Blaine con todas sus fuerzas, con necesidad, con amor -creí que nunca te volvería a ver...- la voz de Kurt se cortaba, su garganta ardía.
-Te tengo, jamás te dejare ir- ambos chicos, llorando con el otro, acariciandose, llenandose de besos, era lo único que podian y querían hacer -¿qué te hicieron? ¿Cómo?
-Esa noche, me llamaron con Kevin- Kurt suspiro para poder hablar bien -después te cuento ¿Qué haces tú aquí?- pregunto sorprendido.
-Larga historia, Jesse fue quien los delato a ti y a Sebastian. Venimos acá sin saber donde encontrarte... Quinn hayo este lugar y...
-¿Quinn Fabray?
-te sorprenderían los cambios que ha hecho. Como sea, Kurt, ¡eres tú! Sigo sin creerlo. Siento qur estoy soñando- lo abrazo de vuelta -creí que no volvería a escuchar tu voz. A tocarte... te amo Kurt, te amo con toda mi alma.
-Yo también te amo Blaine, mucho más- Kurt se aparto un poco del abrazo, acuno con su mano el rostro de su novio, disfruto de esa sensación suave y rasposa al mismo tiempo, obervo sus ojos, eran hermosos, como dos joyas perdidas las cuales su resplandor anuncian la venida de felicidad y esperanza. Eran hermosos, sus grandes pestañas, las cejas triangulares arriba, aún cada imperfección le encantaba.
Con esa misma mano lo acerco a él, lo guio a sus labios, Blaine sonrio aún desde antes de hacer contacto, primero fue un pequeño beso, luego otro, y otro, llego el momento en que sus labios simplemente estaban tocandose, en que se rozaban avivando una llama en su interior, fue cuando el beso se torno más apasionado, reconociendo ese sentir que no podrían experimentar con nadie más, esa suavidad que creían no volver a sentir. Comenzaron a hacer uso de sus lenguas, en un tacto delicado y cariñoso, con una necesidad después de tanta necesidad y tiempo. Se amaban, y eso puedes saberlo con un beso. Un beso salado aún por las lagrimas de ambos, un beso que jamás olvidarían. Se separaron con un sonido humedo y sintiendo la sonrisa del otro al alejarse, dejando sus narices y frentes unidas, observando sus manos que ya se complementaban con la otra.
-No puedo creer que de verdad diste la vuelta al mundo para encontrarme ¿te importo tanto?
-más que otra cosa. Te lo prometi, hace meses, que siempre habría un Blaine Anderson buscandote- Kurt se torno rojo, aun solia hacerlo ante las palabras de Blaine.
-Te amo- añadio dejando un beso en la frente del ojimiel -gracias...
-No tienes de que agradecer. Gracias a ti...
-¡Blaine! ¡encontre ...- gritaba Quinn a unos metros de ellos, se dio cuenta que Blaine ya había encontrado a su chico, y verlos juntos, tan enamorados, le hizo sentir ternura, así que sonrio con honestidad, era una escena hermosa -veo que también encontraste lo tuyo- dijo riendo, Blaine también lo hizo y abrazo el brazo de Kurt.
-Gracias, tenías razón, estaba aquí- Quinn sonrio de nuevo. Miro hacia atrás, y Blaine vio aparecer a un chico alto y castaño, que se emociono igual que todos -¡Sebastian! ¡también tú!
-sssh- le callo la chica por los gritos tan escandalosos del otro -no debemos llamar mucho la atención.
-también me da gusto verte Blaine- dijo riendo Sebastian.
-Bueno, almenos han estado juntos ¿no? ¿estan bien? ¿no estan heridos?- pregunto de pronto preocupado Blaine.
-No, los primeros dias si fueron dificiles. Pero es muy diferente a NY, no sabiamos como actuar- respondio Sebastian acercandose a la pareja junto a Quinn -y ahora ¿cuál es el plan?- Quinn y Blaine de miraron entre si confundidos y entrando en la realidad -¿hay un plan, no?
-la verdad no- dijo Quinn recibiendo una mirada reprochadora de Sebastian -ni si quiera estabamos seguros de que estaban aquí.
-Vamos chicos, han estado aquí un tiempo ¿qué podemos hacer?- les pregunto Blaine, los chicos se miraron entre si también. Era maravillosa es imagen. Los dos chicos que creían ya desaparecidos del universo estaban ante sus ojos.
-Pues... no es muy dificil, eso creo. Una chica fue libre en cuanto un hombre le propuso matrimonio, ya que aquí al casarte, el hombre tiene la total autoridad sobre ti y decide que debes hacer con tu vida, o una mujer, depende quien sea libre en el momento de la compra. Solo se debe pagar una cantidad para compensar la perdida del prostituto- dijo Kurt fluidamente, como si lo hubiera memorizado.
-¿cómo sabes todo eso tan bien y yo no tengo idea?- decía Sebastian exaltado.
-no cambiemos el tema- interrumpio Quinn
-ustedes pueden casarse- opino Sebastian, Kurt y Blaine se miraron con nerviosismo -son pareja y algún dia lo iban a hacer ¿no?
-Si, pero...- trato de decir Blaine sin saber que responder.
-estoy igual, amo a Blaine, pero casarnos solo por eso... no quiero que sea así.
-vamos, la única diferencia es que se llamaran esposo en vez de novio ¿no es tan diferente, verdad?
-si lo es- dijeron al mismo tiempo.
-es buen plan, pero ni aunque quisieran podrían casarse, sus papeles estan en Estados Unidos.- agrego Quinn
-de hecho yo ni siquiera tengo papeles...- trato de decir Kurt, pero Quinn hablo antes de que pudiera terminar.
-Pero si podrían fingir casarse.
-¿de qué hablas?- logro preguntar primero Sebastian antes que Kurt y Blaine.
-pidele matrimonio Blaine, ahora- le indico Quinn -yo se lo pedire a Sebastian.
-que honor- dijo riendo el chico.
-No, no puedo- se nego Blaine aturdido, él siempre había imaginado pedirselo en la playa, en central park. No aquí, si, estaba en Paris ¿pero en un prostíbulo? jamás -no estamos listos.
-es solo una propuesta falsa- insistio Quinn
-aún así ¡no! perdoname Kurt, no es nada en contra tuya, pero no puedo.
-Entiendo Blaine, estoy igual, no quiero hacerlo aquí, es algo especial que merece una mejor situación.
-¡solo haganlo! no tenemos toda la noche- les regaño Quinn -es algo así, les muestro- la chica rubia se arrodillo frente a Sebastian, tomo su mano y hablo con voz poetica -Quiero que seas mi esposo ¿me harías el honor?- decía casi gritando, llamando la atención de todos en la habitación.
-Si ¡si!- fingio Sebastian emocionado, ambos se abrazaron y rieron emocionados, todos los presentes aplaudieron, Kurt y Blaine se quedaron boquiabiertos, lucía tan fácil -¡me ire a vivir contigo!
-exactamente cariño- Quinn tomo la mano de Sebastian -haganlo chicos, solo ire a pedir que lo saquen, los esperamos afuera- y que los dos chicos se marcharan fue la presión suficiente para que la pareja supiera que debía hacerlo.
-no puedo Kurt… no quiero… ¡te amo! no creas que es por que no, pero…
-¿enserio crees que podría creer que no me amas después de que me encontraste? lo sé, entiendo, pero creo que debemos hacerlo.
-no quiero pedirtelo así de la nada, acabo de encontrarte ¿y lo primero que hare es pedirte matrimonio? yo quiero abrazarte, besarte, decirte que te amo, disfrutarte, solo eso, como novios, es como me siento cómodo ahora. Si lo hago no podrá ser actuando, debo hacerlo enserio, no podemos pasar por esa emoción y que sea solo un juego
-entonces… quizá.. deberíamos hacerlo enserio- Blaine frunció el ceño.
-¿estas diciendome que debo pedirte matrimonio seriamente, ahora?
-¡no lo se Blaine! yo estoy igual que tú…- Blaine observo el rostro de Kurt, era notable que había estado llorando sin parar los últimos dias, había sufrido, estaba quiza hasta peor que él, no quería verlo mal, odiaba verlo triste.
-Cierra los ojos- le pidio Blaine, Kurt obedecio -imagina que estamos en casa, salimos a cenar, no podemos tardar demasiado porque Elphaba nos esta esperando. Pedimos cada uno nuestro platillo, tú pides esa famosa pasta que te encanta, yo´pedí unos tacos- Kurt rio suavemente -¿puedes sentir ese calor de las velas? ¿puedes escuchar a la gente hablar sofisticadamente? ¿puedes oler la deliciosa comida?- Blaine trataba de meter a Kurt en una irrealidad que pudiera inspirarlo a dar el siguiente paso, estaba por hacerlo, estaba por pedirle a Kurt que se convirtiera en su esposo, de verdad, nada de juegos, solo necesitan su amor para lograrlo -¿puedes notar que el ambiente es romántico? te amo Kurt, enserio lo hago, llevamos más de un año juntos, te conozco y me conoces más que nadie, he aprendido a vivir contigo, y simplemente el perderte estos días me sirvio para entender que sin ti… no soy nadie, me haces falta, eres esa alma gemela que siempre busque, mi otra mitad, mi necesidad y alegría. Nuestras manos fueron hechas para estar juntas, sin miedos y por siempre, es por eso que nunca sentí que te estuviera conociendo, siempre se sintio como si te recordara de algo- Kurt suspiro, caía una lagrima por su mejilla -como si cada vez que terminamos la vida optamos por volver y poder enamorarnos de nuevo, una y otra vez, por toda la eternidad, y me siento tan afortunado de haberte encontrado en esta vida, por lo que único que quiero hacer, lo único que siempre he querido hacer… es pasar mi vida amandote- Blaine tomo más fuerte las manos de Kurt, las acaricio con delicadez - así que… Kurt Hummel...- Blaine se fue arrodillando suavemente -mi increíble amigo, mi único y verdadero amor…-ambos abrían poco a poco los ojos, hasta verse directamente, invadiendo de emoción y nerviosismo sus seres, agitando su estabilidad -¿te casarías conmigo?
HOLA CHICOS!
UN HERMOSO CAPITULO 3 ¿que creen que pase? ¡COMENTEN!
DEJEN SU FAV, RECUERDEN QUE ME AYUDA MUCHO
Menos para el final…
Los adoro!
Karen_Colfer_KLAINE
