Capítulo 38
Los personajes de Harry Potter pertenecen a J. K. Rowling.

Gracias a...

Neli Black - Ya verás lo que va a pasar con Tom en este capítulo, y no, no se va a morir, así que tranquila, no hago Death Fics. Gracias por comentar.

Audrey - Y ya verás cómo salen del baño esos dos. A Tom no le puede pasar nada, luego se me queda Blaise sin parejita Muchas, muchas gracias por dejar comentario antes de ponerte a estudiar... ejem, al menos luego estudias¿no, jejejeje.


"Buen trasero." Exclamó Blaise desde el otro lado de la puerta... "Y quién hubiera pensado que tenías esas joyas familiares, Weasley."

Ron salió del baño envuelto en una toalla blanca, con el rostro y el resto del cuerpo enrojecido. "�¡Mione¿Cómo pudiste?" Pero dejó de hablar cuando vio que Pansy lo miraba con un aire malicioso que le hizo poner la piel de gallina. Abrió la boca como si quisiera decir algo pero entonces se dio cuenta que Hermione lo miraba de la misma forma. Sus ojos se abrieron inmensamente y se dio media vuelta para entrar nuevamente al baño.

"¿Weasley, nunca has pensado en pasar un buen rato con un chico sexy y caliente como yo?" A la declaración siguió el sonido de un golpe y luego Blaise salió del baño empujado por Ron. Estaba también envuelto en una toalla y quedó a la vista de las dos chicas mienras el pelirojo cerraba la puerta del baño de un portazo.

Por unos momentos el Slytherin se quedó allí parado, apenas parpadeando y las chicas pudieron ver cómo se le marcaba la mejilla con una forma sospechosamente parecida a una mano. Pansy arqueó una ceja divertida y Blaise reaccionó finalmente, se acomodó la toalla y caminó hacia ella con toda la dignidad y gracia de la que era posible... que era mucha. "La próxima vez que quieras humillarme, Panse... piénsalo mejor." Susurró en un tono peligroso antes de enderezare, quitarse el cabello de sobre los hombros con desenfado y dejarse caer en la cama. "Al menos me traíste ropa¿no?" Dijo como si hubiera olvidado todo.

"Así es, Blay corazón." Ronroneó la rubia.

"Perfecto. ¿Te molesta si me cambio aquí, Granger? Al cabo es tu culpa que esté en esta situación." Hermione le dio una mirada confundida. "No te preocupes, no pasa nada." Y tomó el bolso que Pansy había llevado consigo. De ella sacó una camiseta, ropa interior y unos pantalones. Lo primero que hizo fue ponerse la camisa que le llegaba justo a lo bajo de las caderas. Hermione puso los ojos enormes mientras Pansy sonreía con malicia y miraba abiertamente cómo se cambiaba su amigo. Con lo que no contaba Hermione era con la habilidad del chico de vestirse sin problema alguno y sin que aparentemente se viera nada indecente.

Finalmente vestido se dejó caer nuevamente en la cama mientras Pansy sacaba unas medias y se dedicaba a ponérselas. "¿Y bien, dónde están los demás? Pensé que Draco estaría aquí."

"Ellos... no han salido de las mazmorras. Están con el profesor Snape." Comentó la joven Gryffindor.

"¿Pasó algo?" Preguntó mientras se alisaba un poco la camisa.

"No sabemos aún."

"Por cierto, Granger, siento lo de tu novio pero no me puedes negar que se estaba comportando mejor." Dijo con una sonrisa desvergonzada que hizo que Hermione enrojeciera levemente.

"Ahh..." Hermione no tuvo tiempo de contestar porque un furioso pelirojo salía del baño.

"¿Cómo pudiste, Mione, cómo pudiste?" Le reclamó con los ojos azules llameando.

"Ay ya cállate, Weasley. Tenemos cosas más importantes que discutir ahora." Exclamó Blaise sin darle demasiada importancia al asunto haciendo que el pelirojo enrojeciera más si cabía. Hermione se puso en pie algo nerviosa y lo tomó de la muñeca.

"Discúlpenme un segundo." Se lo llevó al baño y cerró la puerta. Pansy intentó escuchar al otro lado pero era obvio que habían puesto un hechizo de privacidad. Quince minutos más tarde salieron. Hermione caminó serenamente hasta donde se había sentado y Ron la siguió con una expresión de borrego enamorado. Ambos tenían señales inequívocas de haberse comido a besos. Con todo Ron alcanzó a darle una mirada enojada al moreno de cabellos largos quien se limitó a ronronear brevemente provocando un curioso sonrojo en el pelirojo.

"Vaya forma de controlar al gatito." Susurró Pansy a oídos del moreno quien se limitó a sonreír. "¿Así que ninguno sabe por qué Draco y Harry siguen en las mazmorras? Entonces no nos queda más remedio que ir y averiguarlo." Sentenció la rubia.

"¿Crees que sea buena idea?" Murmuró Hermione no muy convencida.

"Es eso o morir esperando noticias como buenos Gryffindors." Exclamó sonriendo y se puso en pie, cosa que imitó Blaise aprovechando para ponerse las botas que había dejado para el final.

"Esperen un momento. Veamos primero dónde está Snape." Dijo Hermione volviendo a la cama y extendiendo el mapa de los merodeadores, susurrándole las palabras que mostrarían sus secretos. Blaise y Pansy se miraron unos segundos para luego acercarse de inmediato.

"Demonios, yo quiero uno de esos." Comentó Blaise con naturalidad mirando por encima del hombro de la chica. Draco y Harry continuaban en las mazmorras, en las habitaciones de Severus. Estaban solos pero Hermione se dio a la tarea de buscar las huellas que indicaban dónde se hallaba Snape.

Las encontró en la oficina de Dumbledore y frunció el ceño. "¿No se supone que esté dándole clases a los de Ravenclaw de segundo año?" Preguntó confundida. Las huellas en la oficina de Dumbledore se movían un poco pero de repente se acercaron a una pared donde desaparecieron para volver a reaparecer en el salón de pociones en las mazmorras. "Oh..." Susurró con media sonrisa. "Un pasadizo. Hacía tiempo que me lo venía sospechando. Creo que es seguro que vayamos ahora."

A una se levantaron y se escurrieron fuera de la habitación de Harry en dirección a las mazmorras.

Llegaron sin hacer ruido y abrieron la puerta. Al primero que vieron fue a Draco quien en esos momentos salía de darse una ducha. Tenía los cabellos húmedos y parecía tan cansado como nunca antes lo habían visto sus amigos. "Dray." Susurró Pansy al verlo y corrió a abrazarlo. Los ojos grises se elevaron y al ver al grupo se iluminaron brevemente con una corta sonrisa.

"¿Qué hacen aquí¿Cómo entraron?" Preguntó en voz baja.

"¿Creíste que no ibamos a saber a estas alturas la clave de Snape? Me ofendes." Exclamó Blaise haciéndose el sentido. "¿Por qué están aquí tú y Potter?"

"Tenemos un problema." Les soltó sin más. "Ahora mismo Harry está dormido, así que no hagan ruido." Los llevó frente a la chimenea en las habitaciones del profesor asegurándose de tener una buena vista de la puerta de la habitación donde descansaba Harry. "Es Tom."

"¿Qué pasa con Tom?"

"¡Ssshhh! Vas a despertar a Harry." Le reclamó el rubio a Blaise.

"Tienen que prometer que no dirán nada." Todos hicieron signos de promesa de que no dirían nada mientras que Draco se pasaba una mano por los cabellos. "Esta mañana no sé exactamente qué fue lo que pasó, Harry no me ha querido decir exactamente, pero estaba muy alterado. Creo que tiene que ver con Tom porque lo estaba llamando. Me tiene muy preocupado." Miró a sus dos amigos y luego a los amigos de Harry y todos sintieron que lo que sucedía era algo sumamente serio.

"Pero Harry está bien¿cierto?" Atinó a preguntar Ron evidentemente preocupado. Draco se llevó las manos al rostro sin saber qué decir.

"No lo sé..." Susurró con amargura. Se escucharon ruidos en la habitació y Draco se levantó como un resorte hacia la puerta de la habitación. Los demás lo siguieron de igual forma y se detuvieron en la puerta ante la escena.

Harry estaba sentado en la cama aún en pijama, en esos momentos les daba la espalda por lo que podían ver que frente suyo había un enorme espejo que flotaba en el aire y que reflejaba la cama donde se suponía se reflejara la figura del Lord. Ron se acercó antes que nadie y miró en el espejo y observó la figura de Tom acostado en la cama. "Mione..." Susurró consternado. La joven se acercó y vio lo mismo.

"Tenemos que hacerlo." Susurró de vuelta y se giró hacia la rubia. "Tenemos que hacerlo y es ya."

"Pero no estaos seguros de que funcionará..."

"Funcionará." Respondió Hermione decidida. Pansy asintió quedamente y Draco le dio una mirada extrañada. Hermione tan sólo se acercó a Harry y lo abrazó y comenzó a susurrar en su oído.

Draco vio como el rostro humedecido de lágrimas de su amante se iluminaba lleno de esperanza. Hermione asintió y Harry posó sus ojos en Draco.

"¿Qué es lo que piensan hacer?" Preguntó con desconfianza.

"Lo que tenemos que hacer." Murmuró Hermione. "Ron, ayuda a Harry a vestirse, no podemos perder tiempo, antes que Snape se entere o cualquiera en el castillo. Parkison, necesitamos algo de magia extra. Yo tengo a Ron, creo que Harry Puede contar con Malfoy."

"Blaise cuenta conmigo."

"Necesitará alguien más y yo también. Harry no necesita la magia, sólo el apoyo." Dijo mirando directamente a los ojos grises. Aunque Draco no tenía idea de lo que estaban planeando sólo ver la esperanza en el rostro de Harry era suficiente.

"No tienes ni que preguntarlo, Granger." Respondió con seguridad.

"Entonces vamos, nos vemos en la Casa de los Gritos." Susurró la joven hacia Pansy y Blaise. "No tengo que recordarte que tienen que ser de confianza."

"Es obvio, Granger. Lo que me sorprende es que no puedas llamar a ninguno de tus compañeros Gryffindor."

"¿Crees que alguno de ellos ayudará a Tom Riddle?" Siseó la castaña. La rubia no necesitó más y agarró a Blaise del brazo. Draco comenzó a ayudar a Harry a cambiarse mientras Hermione salía de la recámara y los esperaba impaciente, con el mapa en las manos y los ojos puestos en las huellas de cada uno de los profesores.


Ya en la Casa de los Gritos Hermione recitó un hechizo de limpieza en uno de los cuartos para librarlo de lo más grueso del polvo, luego con la ayuda de Ron terminaron de sacudir dos camas que pusieron una al lado de la otra.

"Bien, Harry, creo que no será dificil pero sí un poco doloroso." El moreno la observaba con ansiedad, prestando atención como nunca en su vida mientras que Draco le acariciaba los hombros intentando confortarlo. "Cuando crees el espejo debes concentrarte también en pasarle magia. Tu magia junto con la de Tom han crecido mucho más de lo que eran originalmente así que tienes de sobra. Sólo ten cuidado de no pasarle demasiada."

"¿Y si le paso muy poca?"

"No te preocupes... la magia aumenta. Estoy segura que Tom podrá obtener un buen nivel en poco tiempo aunque le pases poca." Hermione caminaba de un lado como solía hacer cuando su mente funcionaba mucho más rápido que su cuerpo. "Lo que no debes hacer es pasarle demasiada, su cuerpo estará algo inestable al principio y no podría controlar la magia extra." Se dio una vuelta y continuó hablando para sí misma. "Ahora lo que necesitamos es el hechizo de transferencia de magía. ¿Ron, recuerdas cómo concentrarte? No puedes abandonarme a mitad de hechizo. Tienes que confiar en mí." El pelirojo asintió pero prestándole atención a su amigo.

Draco observaba a la joven Gryfindor de vez en cuando, fascinado con la joven y de cómo era capaz de resolver hasta el más mínimo detalle. En un principio había pensado que el Trío de Oro era una ilusión, una amistad que se desmoronaba poco a poco por la falta de comunicación entre sus integrantes. Sólo ahora entendía cuán profunda iba la amistad entre los tres. Ni Weasley ni Granger habían dudado un segundo, ni siquiera sabiendo que a quien ayudarían al final de cuentas sería a Tom Riddle, ex Señor Tenebroso.

Unos pasos en el interior de la casa anunciaron la llegada del resto de los participantes. El pelirojo se puso en pie al ver que tras las dos serpientes que conocía entraron dos más y no precisamente las que hubiera esperado. Las enormes figuras de Vincent Crabbe y Gregory Goyle se hicieron espacio en el interior de la destartalada habitación como una horrible premonición. No pudo evitar adoptar una pose protectora frente a su amigo que los dos Slytherin ignoraron.

Hermione también se puso en pie y le dio una mirada inquisitiva a la rubia y al moreno de ojos claros.

"¿Qué, tienen algún problema con Vince y Greg?" Preguntó Blaise mientras con paso elegantemente desafiante y fácil se acercaba más al grupo.

"No." Susurró Harry dándole una mirada a sus amigos. "Vincent y Gregory son de nuestra confianza." Blaise asintió desistiendo de inmediato. En esos momentos el moreno hablaba en plural pero tenía la impresión de que no se refería a sus amigos Gryffindor.

Con un poco de timidez Hermione se apresuró a explicarles el hechizo de transferencia de magia pero para su sorpresa ambos lo conocían a la perfección según pudo constatar a través de preguntas.

"Si no te molesta, Granger, entonces Vincent te transferirá algo de su magia para completar la de Weasley." Comentó Pansy. Hermione sólo atinó a asentir y Ron buscó en los ojos de Harry algún signo de que aquello estaba bien. Un pequeñísimo asentimiento en las verdes esmeraldas fue todo lo que recibió pero fue suficiente, tomó la mano de Hermione con fuerza.

"Estamos listos, hagámoslo." Exclamó decidido.

En el poco tiempo que habían pasado en la Casa de los Gritos Hermione le había explicado a Draco lo que pensaban hacer pero la verdad no sabía si sería posible aún cuando la joven pareciera tan segura del éxito.

"Bien, todos saben lo que van a hacer." Comenzó Hermione. Crabbe se acercó a Hermione y tomó una de sus manos mientras Ron tomaba la otra. Blaise hizo lo propio con Pansy y Goyle. Harry cerró los ojos y se concentró.

Al principio se formó un espejo común y corriente pero esta vez la pieza no tenía marco, en ella se reflejó la figura de Tom, dormido sobre una de las camas. Harry hizo flotar el espejo hasta dejarlo justo en la cama que quedaba al lado de la suya y de pronto la superficie del espejo se volvió como líquida. Parecía plata fundida mientras comenzaba a tomar la forma de un cuerpo humano. En esos momentos Draco se pegó un poco más a Harry quien abrió los ojos y comenzó a detallar la forma.

"Listo... ahora la magia." Susurró el moreno de la cicatriz. El aura de Harry comenzó a girar a su alrededor con destellos dorados y plateados y esa fue la primera vez que Draco vio la magia de su amado. Le traía recuerdos olvidados.

De rotar alrededor de Harry comenzó a moverse a la forma líquida que descansaba sobre la cama. Pasaron interminables minutos hasta que Harry se sintió un poco débil y decidió que era suficiente magia. "Listo."

Ahora era el turno de Blaise, la peor parte para Harry. Blaise se concentró y de pronto Harry sintió que la cabeza le iba a explotar. Blaise estaba desconectando la magia como aquella vez en la mazmorra frente a los espejos, separando practicamente la magia de Tom de la suya. El dolor era casi insoportable pero no podía perder la concentración aún, no hasta que Blaise terminara de separarlos y luego tendría que aguantar el dolor hasta que Hermione lo transformara.

Blaise comenzó a jadear. Era demasiado claro que ninguno de las dos almas quería separarse, menos la magia. Harry comenzó a gritar de dolor y sus compañeros Slytherin comenzaron a pasarle magia para que pudiera continuar. La parte más dificil era escuchar los gritos de Harry que se volvían cada vez más potentes y desgarradores amenazando con hacerle perder la concentración mientras que Hermione sujetaba con fuerza la mano de Ron para impedir que interviniera ya que Draco abrazaba con fuerza a su amigo.

"Granger... es tu turno." Siseó Blaise con dificultad y Hermione no perdió el tiempo. Movió su varita mientras Crabbe sujetaba su mano y sintió cómo la magia del joven pasaba a su cuerpo junto con la magia de Ron, dirigió el instrumento a la forma sobre la cama.

Gruesas gotas de sudor perlaron su frente mientras se concentraba. Era dificil ese nivel de magia pero no imposible, no para ella. Ella era la sabelotodo, podía hacerlo, sólo necesitaba la magia y para su sorpresa Ron y Crabbe le estaban dando la fuerza que necesitaba y que nunca había tenido a su alcance. Sabía el riesgo, ella, a pesar de sus conocimientos, solía tener el nivel más bajo de magia. Algunos hechizos se le dificultaban pero no era por falta de teoría.

Apretó con más fuerza los ojos y puso todo su corazón en la tarea. Escuchaba los gritos de Harry y la respiración laboriosa de Zabini, sólo faltaba ella, tenía que hacerlo.

Le parecieron horas en aquel estado de completa concentración donde dejó de escuchar todo, de sentir, de ver. Era ella y el cuerpo de Tom Riddle. Lo tenía en su mente, tenía que tenerlo claro sólo a él o cometería un error fatal.

De pronto la imagen desapareció y se sintió desvanecer. ¿Pero cómo podía sucederle eso ahora? No podía dejarlo, no podía permitirse fallar. Comenzó a llorar de angustia y desesperación hasta que una voz suave le habló al oído. "Mione... lo hiciste."

Era Ron, la sujetaba en sus brazos y le pasaba la manga del suéter por la cara. "Ssshhh... lo hiciste, Mione." Se volteó lentamente y lo vio. Harry había dejado de gritar y estaba inconsciente en los brazos de Draco. Blaise no estaba en mejores condiciones, sangraba por la nariz y por los oídos. Fue entonces que se percató del sabor metálico en su propia boca. "Tranquila, sólo necesitas un pequeño hechizo y estarás como nueva." Le susurró el pelirojo. Se pasó una mano por el rostro y al mirarla la vio manchada en sangre. "Estoy orgulloso de ti."

Los labios de su novio se posaron en su frente y entonces se dejó ir a la blanca serenidad que la llamaba hacía un rato.


Gracias por leer.