"En ese momento me quedé en la puerta. La verdad es que sentía cómo mi corazón latía desbocado ante la escena antes vivida. No lo pude evitar. Me giré y llamé a la puerta. Hermione abrió la puerta, mirándome sorprendida.
Me lancé a sus brazos, besándola con intensidad. Rodeó al instante mi cuerpo con sus brazos, sintiendo el fuego recorrernos. Con un movimiento cerró la puerta, mientras la seguía besando de manera intensa. Sin embargo me apartó, dejándome con la miel en los labios. Me dedicó una hermosa sonrisa y cogió mi mano entre las suyas, haciendo que me sintiera más especial de lo que era. Tiró de mí, sentándonos las dos en su cama. Me miraba con una mirada tierna, y sabía aun así que tenía el mismo deseo que yo. Sin embargo, se apoyó en la cama y con una sonrisa me invitó a que hiciera lo mismo.
Lo hice, me tumbé a su lado, mirando las dos al techo. Entonces giró su rostro, igual que yo hice con el mío, encontrándome con su mirada. Me apoyé en ella, en su hombro, deslizando mi mano por su abdomen. Suspiró, al igual que yo, por estar así, las dos juntas. Cerré los ojos, sintiendo que ella respiraba lentamente. En ese momento sentí cómo sus brazos me rodeaban, de tal manera que yo sentí cómo mi corazón latía poco a poco. A ciegas, cogí una manta, echándola sobre nosotras. Evitando así que tuviéramos las dos frío, aunque sabía perfectamente que con el calor de nuestros cuerpos.
Sé que ella se quedó dormida. Me encantaba escuchar su corazón latir y observar su respiración calmada. Me demostraba que se sentía a gusto conmigo. Recordaba todos los momentos vividos las dos juntas. Esos momentos donde deseaba hacerla entrar en razón, y sin embargo no lo conseguí. La alejaba cada vez más, pero ahora estaba aquí, conmigo, acunándome y durmiendo a mi lado. Sin embargo yo no podía dormir sabiendo que ella estaba allí. Que estaba conmigo y solo conmigo. Recordaba cada caricia de ella años atrás y nunca había sido tan dulce como ahora. Ni tan siquiera habíamos intentando hacer el amor como tantas otras veces, donde la pasión nos pudo de tal manera que caímos juntas en un amor prohibido. En el deseo de algo que al final era evitado, que no se comentaba tan siquiera. Sin embargo ahora era muy distinto
Ella estaba conmigo. No intentaba alejarse de mi lado. Me había estado acariciando, y eso me parecía el mayor regalo que cualquiera pudiera hacerme. Abrí los ojos suspirando. La observé durante toda la noche. A veces se movía, con un rastro de dolor en su rostro. Me ponía a tararearla una nana, para que se relajara, además de acariciarla el brazo y el cabello. Se conseguía relajar, aunque al instante se volvía a poner nerviosa. Sonreí y la volví a besar, ahora dormida. Se la veía tan angelical…Tan silenciosa…La miré durante unos instantes y después cerré los ojos, pero no para caer en los brazos de Morfeo, sino para poder rememorar este dulce momento. Ese momento donde estaba por fin con ella
-Ginny…-Escuché susurrar con lentitud, de manera suave. Sonreí ante tal acción. Debía de pensar que seguía durmiendo. Me giré con rapidez, encontrándome con sus ojos castaños. Me miró sorprendida
-Creía que estabas durmiendo…-Susurró mientras yo la sonreí. Besó mi frente haciendo que suspirara de amor
-No he podido…-Dije con cierta simpleza. La miré encontrándome con su cara de desconcierto. Me encantaba así…Bueno, miento…Me encanta de cualquiera manera
-¿Ha sido culpa mía?-Preguntó preocupada. Pensaría que era por la comodidad. Sonreí ante este pensamiento
-Por supuesto-Contesté yo. Ella me miró apenada. Solté una carcajada, dejándola desconcertada-¿Te puedo confesar algo? Dormir a tu lado me quita el sueño-Soltó una carcajada mientras yo la observaba divertida
-¿Cómo he podido estar tanto tiempo sin ti?-Preguntó, acariciando así mi brazo con movimientos lentos que producían en mí rubores-He echado de menos esto…El tenerte tan cerca…-Dijo con su voz, de tal manera que me sentí bien al tenerla tan cerca-Me encanta escuchar nuestros corazones, latiendo al mismo tiempo…Al mismo ritmo…Sintiendo que el tuyo le cuenta algo al mío…
-¿Y qué le cuenta?-Pregunté yo alegre. Ella sonrió orgullosa
-Lo mucho que me quieres…-Comentó de tal manera que provocó la risa en mí
-Qué creído te lo tienes…-Susurré maliciosamente mientras ella me miraba divertida. Negó con la cabeza divertida
-Creído no…-Susurró. Nos miramos y entonces no pude evitarlo
-Dímelo…-Murmuré. Ella me miró al principio curiosa-Necesito que me lo digas para saber que esto no es un sueño…Que no es otro sueño más que tengo que acumular, en donde mi mayor deseo es tenerte entre mis brazos…Necesito saber que no me voy a despertar de repente y me voy a encontrar sin ti a mi lado…Necesito saberlo…Necesito que me digas que me amas tanto como yo a ti-Sonrió satisfecha
-Te amo…Te amo Ginny…Con todo mi corazón…Con toda mi alma…Eres el amor de mi vida y nunca me cansaré de decírtelo. Nunca me cansaré de susurrártelo entre caricias. Nunca me cansaré de susurrártelo al oído tras un abrazo. Nunca me cansaré de comentártelo tras separarnos en un dulce contacto como puede ser un beso. Cuando te mire a los ojos, incluso aún viéndolo en ellos, te diré lo mismo…Porque siempre te recordaré lo que siento hacia ti…Siempre te diré que te amo…Te amo… ¡Te amo! Y solo somos nosotras…Nadie más…Nadie más va a poder con este amor que siento hacia ti…-Besó los dedos de mi mano mientras yo la sonreía enamorada. Sentía que la suerte por fin nos sonreía
-Te amo Hermione…Te amo como el primer día…Te amo más a cada segundo que pasa…Con una mirada me derrites. Con un roce de tu piel con la mía provoca en mí una sacudida en el pecho. Con una sonrisa tuya me dejas sin palabras. Con un roce de nuestros labios me dejabas sin aliento…Y con un "Te amo" tuyo provocas en mí algo que no puedo explicar. Que no puedo definir con palabras…-Dije
Sonreímos las dos. Estábamos tan enamoradas que lo demás daba igual. Se acercó a mí, rozando sus labios con los míos. Estábamos tumbadas en la cama. Un contacto de pieles y una separación, mirándonos cada vez más enamorada. Sonreíamos cada vez de manera más extensa. Pero no importaba. Solo importaba que estuviéramos allí las dos. Juntas. Que nos amábamos y que nada ni nadie podrían con este amor, con este sentimiento que ni siquiera el tiempo pudo apagar. Que ni las peleas pudieron con él. Porque nos amábamos como nadie…Porque simplemente, éramos ella y yo…
