-Raven en serio ¿No crees que esto es demasiado? –Miró entonces hacia Octavia. –Vamos, dile algo. –Soltó algo agobiada.
-Claro que no es demasiado, es perfecto. –Entrecerró los ojos dándole una mirada general a Lexa, de pies a cabeza. –O, dile que es una idea genial.
-O, dile que es una mala idea.
-O. –Alzó la voz Raven.
-¡Octavia! –La regañó Lexa al notar que su amiga no hacía más que reírse.
-Yo no sé de qué te quejas Lexa si tú le pediste ayuda a Raven. –Le guiñó un ojo a su chica. –Además quisiera yo verme así en un vestido.
-Es que… ugh. –Se giró volviendo a observarse en el espejo. –Solo creo que es mucho, no me siento cómoda.
-Ya escuchaste a tu amiga, Woods, te ves fantástica, Clarke va a babear. –Dijo y Lexa puso los ojos en blanco, mientras tiraba la cabeza hacia atrás.
-Ahora debo estar del lado de Lexa, Rae, Clarke babeará aunque vaya con pijama.
-Ya viste…-Habló ahora Lexa con un gesto de superioridad.
-Pero vamos, si no usas algo así entonces todo mi ambiente se va a la mierda.
-¿Tú ambiente? Es mi cita, Reyes.
-Okey, pero ¿quién es la directora del asunto?
-Hey ya ¿Por qué no encontrar un punto intermedio, par de raras? –Soltó un suspiro sonoro Octavia entre risas. –Raven, acepta que ese vestido hace que Lexa parezca una cualquiera.
-Por Dios al fin alguien con sentido común en este lugar además de mi. –Dijo con los brazos en el aire Lexa haciendo que Raven pusiera los ojos en blanco.
-Ya… -Dijo escuetamente Raven.
-Y Lex, debes asumir que sería muy romántico seguir en parte –Enfatizó eso último. –Las ideas de Raven, tú amas ser romántica con Clarke y eso no lo puedes negar.
-Mhm…
-Bien, llamaré a la chica que nos atendía para probarte otro vestido.
Entonces la chica llegó y les mostró un sinfín de vestidos, uno tras otro donde, o Lexa se negaba rotundamente, o Raven decía que era muy soso, Octavia se limitaba a mirar su teléfono celular cada 5 segundos y levantando la mirada para reírse de ese par y de la pobre empleada del lugar que se quedaba sin opciones.
-¿Y tú que tanto miras tu teléfono? Ayúdanos aquí, mujer. –Dramatizó Raven.
-Hablo con Clarke, ya que su novia está en otro mundo.
-Oh dios soy una idiota. –Corrió con el vestido a medio poner para tomar su celular y enviar un par de mensajes a la rubia.
-Eh ya, O, Lexa, entre menos le hablen y más trabajemos en esto más sorprendida estará cuando llegue esta tarde.
-Es algo importante para Clarke, Reyes, al menos deja saber como va todo, dame 3 minutos. –Si dirigió al final a la chica que trabajaba en ese lugar.
-Relájate ya Rae, Clarke no estará de ánimos para ninguna cita si apenas sabe algo de Lexa hoy, y claro, por si te interesa como le va a tu mejor amiga, de maravillas, ha recibido buenas críticas y parece que con el coctel de bienvenida perdió todo el pudor.
-El alcohol siempre hace maravillas en esa chica. –Bufó. –La rubia es increíble, obvio que le va fantástico.
-Ya pero no está demás preguntar Raven. –La regañó Octavia.
-Créeme, hablé demasiado al desayuno como para que quiera saber algo más de mi y ahora ¿Podemos centrarnos en lo importante?
-Solo dale un minuto Reyes, mira con la cara de idiota que mira el teléfono.
-Cada quién mira como puede…-Dijo Sentándose al lado de Octavia con un gesto que dramatizaba la situación.
-Tan pesada que eres, Rae. –Acercó su rostro al de Raven acariciando su nariz con la propia.
-Si vas a ponerte así de dulce cada vez que me ponga pesada entonces lo haré más seguido. –Susurró contra los labios de Octavia sacándole una suave sonrisa.
-Y si van a ponerse así de melosas cada vez que están juntas entonces mejor empiezo a salir sola. –Dijo Lexa terminando de ponerse el vestido y al fin dejando su celular a un lado, señal que la vendedora, quien se había quedado observando toda la escena como un mueble, interpretó como la continuación de la búsqueda.
-Escuchen chicas, necesito que me digan qué buscan porque así no llegaremos a ningún lado.-Habló pausada la joven.
-Yo solo quiero algo simple, el que me probé hace un rato estaba perfecto.
-No la escuches, yo elijo y ella paga. –Se puso de pie Raven rodeando a Lexa por sobre los hombros haciéndolas reír.
-Bien, ya veo cual es el problema, esperen aquí un segundo.
-¿Ves Lexa? Ya vio cual es el problema, el problema eres tú, claramente.
-Rae cariño, ya cállate. –Dijo Octavia tomándola por la cintura.
-No porque tengas a mi chica de tu lado significa que ganaste esta guerra, Alexandra Woods.
-Hazle caso y ya cállate, cariño. –Se burló Lexa
-Oh vamos, estás celosa porque Clarke no está aquí contigo pero yo si tengo a O para besarla cuando quiera. –Le dio un pico a Octavia haciéndola reír.
-Qué puedo decir, lo que tenemos con Clarke es mucho más… sólido, no necesito estar pegada a ella para que sepa cuanto la amo. –Dijo con suficiencia.
-Par de inmaduras. –Rió Octavia.
-¿Qué? Hey, Lexa y Clarke siempre se ríen de nosotras y ahora me dices que soy inmadura, no es justo. –Se cruzó de brazos como una niña pequeña.
-Oh, conflicto matrimonial, esto estará bueno. –Rió Lexa.
-¿¡Ves!?
-Ya Rae, ven aquí. –Y la atrajo a su cuerpo dándole un suave y lento beso en los labios que a ambas hizo sonrojar, claramente aún no terminaban de acostumbrarse a ciertas muestras de afecto en público.
-¿Así de odiosas nos vemos con Clarke? –Dijo Lexa más para sí misma con una suave sonrisa pensando en la rubia.
-Eh, ¿chicas? –Carraspeó la vendedora. –Creo que esto podría estar bien.
Entonces levantó un vestido negro que dejaría al descubierto los hombros completamente, la espalda se abría de manera sutil dejando ver algo más de piel hasta poco más debajo de la mitad, era totalmente elegante y le llegaría justo por encima de la rodilla.
-Pruébatelo. –Dijo Raven. –Pruebatelo ahora mismo. –Ahora con una sonrisa.
Lexa salió del probador con una mirada de duda escondida bajo una suave sonrisa que dejaba notar lo mucho que le había gustado aquella prenda, su cuello largo se apreciaba a la perfección y ambos hombros de piel tersa que dejaban ver sutilmente algunas marcas enrojecidas se veían llenos de clase, se giró para que las chicas lo apreciaran mejor y se acercó al espejo pasando sus manos por sobre aquellos centímetros enrojecidos cambiando completamente su expresión.
-Lex cariño, te ves hermosa. –Se asomó Octavia conectando su mirada por el reflejo.
-Yo… yo no sé O…
-Mírate. –La invitó a dar un paso atrás. –Un poco de maquillaje, algo sutil, unos tacones, el dije que te regaló Anya para tu cumpleaños, en el cabello algo simple, Lexa te queda perfecto.
-Escúchala Lex… -Dijo Raven con un tono lleno de seriedad, muy poco común en ella. –Realmente te ves increíble, deslumbrante… -La tomó suavemente por su hombro derecho. –Es justo lo que querías, simple, elegante… también muestra algo de piel, para nada soso. –Sonrió. –Solo imagina el rostro de Clarke cuando te vea.
-Estás preciosa Lexa… -Volvió a hablar Octavia y finalmente Lexa sonrió mostrando aquella brillante dentadura.
-¿Y entonces? –Habló aquella paciente vendedora.
-Lo llevamos. –Sentenció Raven.
-Oh y… -Dijo Octavia antes de que la chica pudiera marcharse dejando expectantes a todas. –Vi el vestido perfecto para Clarke.
-¿Cuál? –Preguntó Lexa con ambas cejas arriba y un nuevo brillo en la mirada.
-También debe ser una sorpresa para ti, enamorada. –Le guiñó un ojo y tomando a Raven por el brazo guió a la chica a quién sabe donde dejando a Lexa sola y lista para quitarse el vestido no sin mirarse al espejo una vez más. Acarició esas marcas, cambió la mirada a sus muñecas que ya estaban casi completamente sanas, se giró para verse a sí misma desde otro ángulo, suspiró algunas veces y fue por su teléfono.
[Lexa – 11:13 a.m.]: Te mando un abrazo enorme y un beso, ángel, muero por llamarte y escuchar tu voz.
Volvió a mirarse al espejo y luego enfocó su vista en la nueva foto de perfil en Watsapp de Clarke: ambas, ella sonriendo a la cámara y Clarke dejando un beso en su mejilla. Sonrió como lo hacía cada vez que trataba de esa chica y suspiró profundo. Un minuto más bastó para sentir la vibración de un nuevo mensaje en su mano.
[Clarke – 11:15 a.m.]: Gracias princesa, te llamo apenas tenga un minuto libre, muero por escuchar tu voz también… muero por verte.
[Lexa – 11:15 a.m.]: Hey…
[Clarke – 11:16 a.m.]: ¿Qué ocurre?
[Lexa – 11:16 a.m.]: Te amo.
[Clarke – 11:17 a.m.]: Te amo Lex
[Clarke – 11:18 a.m.]: Debo volver, te hablo apenas pueda cariño y espera por mi llamada.
[Lexa – 11:18 a.m.]: Claro preciosa, espero con ansias.
Entonces todo el miedo desapreció y por un segundo sintió como si nada opacara su cuerpo, por un segundo no habían marcas, por un segundo no habían recuerdos… se regaló un simple segundo para detenerse a pensar en lo afortunada que era y eso bastó porque sonrió de manera amplia y soltando una suave carcajada se dispuso a cambiarse para continuar preparando la cita de esa misma noche.
-¿Raven, podrías apurar el paso? Ya son más de las tres de la tarde y aún no terminamos con las compras. –Dijo Lexa algo cabreada.
-Ya, ya, estoy cansada ¿Okey? Ha sido un día largo.
-Y eso que tú no te probaste cuarenta vestidos.
-Hey ya, ustedes dos par de idiotas simplemente tienen al azúcar baja, vamos a comer algo, por favor. –Eso sonó más como un ruego que sugerencia. –y luego seguimos con el resto de las compras, Clarke no va a llegar hasta pasado las ocho, aún hay tiempo.
-¿Tiempo O? si salimos antes de las diez de la mañana y esto no avanza.
-Culpa tuya por querer planear una cita de un día para otro. –Dijo entre dientes Raven.
-Raven tú cállate y Lexa tú cálmate, ahora se los imploro, vamos a comer algo y organizamos el resto de la tarde –Habló Octavia cortándoles el camino a ambas. –Por favor, por favor, por favor.
Luego de unos ojos en blanco de parte de Lexa y un bufido de Raven, Octavia simplemente entró al primer local de comida que encontró cerca y se sentó rápido en una mesa sin preguntar siquiera si las chicas estaban de acuerdo con el lugar, entonces con la mirada las fulminó a ambas invitándolas a sentarse, acto seguido levanto efusivamente su brazo llamando al camarero.
-¿Qué les traigo, chicas? –Dijo el joven mesero mirando fijamente a Octavia.
-Yo quiero una hamburguesa, la más grande que tengas y un jugo natural de naranja, por favor.
-Claro que sí, lo que tú pidas –Anotó en su libreta y mantuvo su vista en la chica unos segundos, sonriéndole. -¿Ustedes?
-Que sean dos y un agua mineral. –Soltó Lexa mirándolo con los ojos entrecerrados.
-Tres y una cola. –Lo fulminó finalmente Raven con la mirada penetrante.
-Eh, sí, claro. Ya viene.
-¿Qué les pasa, par de locas?
-¿Acaso no viste como te comía con los ojos? –Dijo Lexa levantando ambas cejas.
-Apuesto a que es un cerdo que no tiene sexo hace años. –Bufó Raven cruzándose de brazos
-Tiene como 16 años Rae y no, Lexa, solo alucinas.
-¡Peor entonces! ¡Es obvio que le bailan las hormonas! –Levantó ambos brazos al aire.
-Claro que no alucino y claro que le bailan las hormonas, si casi llegó al orgasmo de solo mirarla.
-No ayudas, Lexa. –La regañó Octavia al ver la expresión seria de Raven.
-Yo solo digo lo que vi. –Levantó ambas manos en señal de retracto.
-Ya, da igual. –Dijo por lo bajo Raven.
-Ah, por favor, ni que me hubiera quedado mirándolo Rae, es un crío por dios. Ni siquiera me fijé en él más que para hacerle la orden.
-¿Y si no hubiera sido un crío?
-Que no ayudas, Lexa. –La golpeó bajo la mesa. –Raven, en serio, es una tontería.
-Ya te dije que da igual, O.
-Hey –Le tomó la mano con una caricia. –Ni aunque hubiera sido el mismísimo Adonis.
-Además qué culpa tiene Octavia de ser tan guapa y que se la queden mirando si al final la que se la folla eres tú, Reyes.
-¡Lexa! –Dijeron al unísono.
-Eh ya, que solo intentaba ayudar.
-Mejor quédate callada cariño que así te ves más bonita. –La regañó nuevamente Octavia.
-Siempre me veo bonita, Blake.
-Sólo porque Clarke te lo diga todo el tiempo no significa que sea verdad, el amor la enceguece.
-¡Oye pero que…!
-Sus órdenes señoritas. –Llegó el chico nuevamente con una bandeja dejando frente a cada una, una enorme hamburguesa. –Cola para ti. –Sirvió el vaso de Raven mientras la chica no dejaba de estudiar cada uno de sus movimientos. –Mineral por acá. –Ahora fue el turno de Lexa quien sonreía de medio lado observando a Octavia. –Y finalmente. –Sonrió pícaro. –Naranja para la bella chica. –Raven puso los ojos en blanco al observar que Octavia soltaba una pequeña risa.
-¿Verdad que sí es bella, niñato? –Levantó ambas cejas Raven dejándolo perplejo.
-Oh… sí… claro que… claro que lo es. –Dijo nervioso y Lexa comenzó a reír sin hacer sonido alguno.
-Raven… -Habló Octavia con los ojos bien abiertos y con una sonrisa nerviosa.
-Oh y ¿Viste ese trasero al entrar? Está de miedo ¿No crees?
-Oh claro que sí. –Dijo con seguridad y diversión el chico haciendo que Octavia frunciera el ceño y Lexa al fin soltara una carcajada.
-Sí ya veo…. Ahora vete de aquí antes de que te golpee por mirar a mi novia con esos ojos de depredador salvaje, hormona andante, niñito malcriado, niñato…
-¡Eh ya, ya! Entendí el mensaje señora, no se ponga violenta que si no le diré a mi papá que las saque del local… provecho. –Dijo seco y se marchó.
-¡¿Me acaba de decir señora?! Ah no, ya verá ese… -Se paró pero Lexa y Octavia la agarraron con fuerza y la volvieron a sentar. –Pero qué…
-Raven ya… -Rió Lexa con ganas. – Cómete la hamburguesa antes de que se la coma Octavia.
-¿Pero no viste la cara de depravado con la que miró a O?
-Rae cariño ¿Podrías dejarte de paranoias? Yo bien que me aguanto que todo el mundo te mire el trasero cuando vamos por la calle.
-Pero Octavia… -Dijo como una niña recién regañada.
-Come y olvídalo ya que nadie más que tú puede estar así de cerca, no quiero a nadie más. –Acarició su mejilla dejando a Raven embobada ante el contacto y como acto reflejo depositó un rápido beso en sus labios.
-Ya paren por favor y centrémonos en lo importante, mi cita con Clarke. –Al no recibir respuesta le dio un enorme bocado a su hamburguesa y habló con la boca llena. –Por javor ya paggguen que voy a gomitar.
-Tú amiga es muy extraña, O cariño. Y una cerda.
-Aprendo a vivir con eso. –Sonrió y volvió a besar a Raven.
-¿Y entonces? –Habló al fin libre de comida en su boca.
-Deberíamos dividir lo que falta, así aceleramos un poco las cosas y tenemos todo listo un buen rato antes que Clarke llegue.
-Debemos comprar la comida y decoración, ya sabes.
-Yo me ocupo de comprar los ingredientes porque todo lo que sabes lo aprendiste de mi las últimas semanas Woods, solo no me defraudes, por favor.
-Aún no entiendo cómo le estuviste dando clases clandestinas de cocina a Lexa y Clarke jamás lo notó. –Rió Octavia.
-Con todo lo que estudia y Pike pisándole los talones todas las tardes luego de clases no fue realmente difícil. –Raven chocó los cinco con Lexa.
-Entonces yo me ocupo de la decoración, bien, creo que tengo la idea perfecta. –Dijo más para sí misma.
-Pero Dios, por favor no te pongas a comprar mil rosas o contratar a Sam Smith porque realmente sería demasiado Woods, sudas romance y a veces apesta.
-Cállate Octavia, ¿sí?
-Qué más da, pero ¿qué hay de mí? No pienso seguir a alguna de ustedes todo lo que queda de tarde.
-Oh Octavia cariño tengo el plan perfecto para ti.
-No me gusta la mirada que tiene tu chica, O.
-Ni a mi Lexa, créeme que no.
-Vamos, solo debes pasar a cierta tienda y luego hacer de cebo, no es la gran cosa. –Apenas terminó de hablar Raven el teléfono de Lexa comenzó a sonar y la chica salió disparada con una enorme sonrisa en los labios.
-¿Qué estás planeando Raven? –Habló bajo sin quitar la mirada de Lexa por si volvía pronto a la mesa.
-Paciencia, solo... paciencia.
Clarke caminaba sin prisa desde el campus donde habían vuelto hace algunos minutos con el resto de sus compañeros de la exposición y caminaba sin prisa alguna hacia el edificio con los audífonos puestos, a pocos metros de llegar a destino frunció el ceño al ver que el auto de Octavia estaba estacionado en frente.
-Dios, si ese par está en el piso apenas podré entrar. –Rió por lo bajo y suspiró cansada.
Subió por el ascensor los cinco pisos que la alejaban de la puerta y abrió con timidez, extrañándose al encontrar todo el lugar a oscuras, solo unos tímidos rayos de sol que se colaban entre las gruesas cortinas cerradas.
-¿Rae? ¿Octavia? –Caminó intentando no tropezar y dejó su bolso sobre la mesa, entró a su habitación saltando del susto al ver que alguien estaba ahí, encendió la luz y al fin la vio. –Mierda Blake ¿qué haces en mi habitación? –Se detuvo -¿Y qué haces vestida así?
-Lo siento Clarke pero no puedo responder eso ahora así que te ruego te pongas esto en los ojos y me dejes amarrar tus manos, en serio que no voy a matarte. –Caminó lento entregando una venda a la rubia quien la observaba incrédula.
-Octavia qué mierda.
-Vamos Clarke coopera o tendré que aplicar la fuerza y no quiero porque tu mejor amiga y tu Lexa me matan si te toco un solo cabello.
-Octavia pero…
-¡Venga Griffin! –Dijo más fuerte de lo que esperaba- ¡Si no voy a secuestrarte ni nada por el estilo, ahora ponte la maldita venda y confía en mi! Por el amor de dios.
-Sigo sin entender por qué vistes así. –Soltó sin más y se vendó los ojos con el ceño fruncido que luego se convirtió en una expresión divertida. -¿Las manos son necesarias? ¿Raven está detrás de esto?
-Sabes perfectamente que sí, sí a ambas cosas.
Caminaron lentamente hasta la puerta y hasta e asesor pasando por la recepción luego donde el conserje las miró sorprendido a lo que Octavia solo le regaló una enorme sonrisa y un tranquilo, la devolveré sana y salva pero al parecer el hombre no estaba de humor así que solo volvió sus ojos al periódico que tenía entre sus manos. Salieron del edificio y con una enorme dificultad la morena ayudó a Clarke a entrar en el copiloto.
-¡Maldita sea Octavia casi me saco la cabeza!
-¡Ya, ya! Prometo que llegarás entera.
-¿Dónde me llevas? –Preguntó una vez arrancaron.
-Así deja de ser emocionante Clarke.
-No es emocionante ahora, al menos desátame las manos.
-Noup.
-No voy a quitarme la venda de los ojos, confía en mi.
-Noup.
-¿Puedes al menos quitarme el teléfono del bolsillo trasero?Que se me está enterrando en el culo.
-Noup, manos en el volante.
-¿Al menos poner música?
-Noup.
-¡Octavia!
-Ya, ya. –Rió. –Pondremos algo de música.
La radio comenzó a sonar fuerte y Clarke bufó apoyando su cabeza en el vidrio de la ventana sintiendo el frío cubrir su mejilla, no había alcanzado a llamar a Lexa como habían acordado haría apenas pisara el apartamento, no había alcanzado a comer, ni siquiera a ordenar los folletos de su bolso. Si Raven estaba planeando algo entonces más le valía que fuera a lo grande porque ya estaba juntando cansancio y unas ganas enormes de llamar a Lexa para que fueran por un café.
-Llevas conduciendo como quince minutos Octavia ¿Me vas a sacar del país o qué?
-Tan exagerada, no.
-¿Una pista?
-¿Pista? Bien, es dentro del país.
-¿Habrá comida?
-Qué hambrienta Griffin –rió fuerte. –Sí, habrá comida.
-¿Comida de verdad o la chatarra que siempre compra Raven?
-Comida es comida, Clarke, no juzgues. –Bien, será comida chatarra. –Ahora deja esa cara de cordero degollado que estamos a punto de llegar – Clarke sintió como Octavia doblaba y bajaba la velocidad, la chica se bajó y a los pocos segundos abrió la puerta del copiloto ayudándola a bajar con cuidado.
-Voy a soltar tus manos pero prométeme que no vas a quitarte la venda.
-Ya…
-¡Clarke!
-Okey, okey, nada de quitarme a venda o arruinaré lo que sea que Raven esté planeando, entiendo. –Octavia sonrió con picardía y arrugó la nariz para evitar una risa demasiado sonora, tomó el teléfono que iba en su bolsillo y tecleó a Raven, tomó a la rubia por los hombros y la encaminó hasta la puerta principal, Clarke sintió como la chica introducía una llave en la cerradura y suavemente entraba antes que ella, notó como quedó a quizá un metro por delante justo después de cerrar la puerta, ahora, a sus espaldas.
-Bien Griffin, ahora sí puedes ver la luz otra vez. –Y así lo hizo, se quitó la venda y pestañeó un par de veces acostumbrándose a la luz del lugar, era una luz acogedora y tenue, demasiado quizá pero logró reconocer aquel lugar: la casa de Lexa, el corazón latió con fuerza y un extraño pero placentero dolor en el estómago comenzó a nacer, miró hacia Octavia que ahora estaba acompañada de Raven, ambas vestían trajes de camareros clásicos, pantalones negros, blusa blanca, traje sin mangas del mismo color que los pantalones y un perfecto moño en sus cuellos, estaban sonrientes.
-¿Qué… qué es esto? –Sonrió mirando a los costados intentando encontrar a Lexa, pero no lo lograba.
-Bienvenida a su cita sorpresa, señorita Griffin. –Habló Raven guiñándole un ojo.
-Lamento el secuestro pero cierta productora de eventos así lo quiso. –Apuntó a Raven y sonrió ampliamente.
-Supongo que llegó la hora de encontrarse con ya sabes… la cita. –Levantó ambas cejas y saliendo de la habitación contigua vio caminar a Lexa y justo en ese instante su corazón se detuvo, sus interminables piernas llegaban hasta unos hermosos tacones negros, el vestido también negro que acentuaba su cintura y dejaba al descubierto aquellos hombros, su cabello iba suelto y liso, los labios tímidamente rojizos y un sutil maquillaje en las mejillas y los ojos que aumentaban la belleza de sus pómulos, intentó respirar con normalidad pero no lo consiguió, el mundo estaba solo para ella y Lexa, la suave llama de las infinitas velas gruesas que adornaban el lugar le daban luces y sombras perfectas en cada centímetro de su cuerpo, entonces Clarke deseó poder tener un carboncillo en su mano para plasmar tanta belleza, sus ojos azules y ahora profundos como el fondo del océano más calmo no desconectaron en ningún segundo de los ojos con verde salvaje y frondoso que se adueñaba de la mirada de Lexa.
-Preciosa… -Susurró Clarke para sí misma, un susurro prácticamente imperceptible.
-Hola, Clarke. –Su nombre desde los labios de Lexa sonó suave, ligero, inefable y etéreo, tan extremadamente delicado que sintió que jamás podría escuchar su propio nombre de la misma forma, ya no significaría jamás lo mismo porque ahora una simple palabra, cinco letras habían ido al cielo y de vuelta por el simple hecho que aquella chica de ojos verdes lo había pronunciado con una queda efervescencia que inundó el lugar.
-Lexa, mi princesa. –Depositó esas palabras sobre los labios de la morena y con los pies en puntas eternizando el momento, nuevamente esas sensaciones inconmensurables se apoderaron de todos sus sentidos, finalmente cerró la nula distancia con un beso suave.
-Dios mío eso ha sido lo más romántico que he visto en mi vida. –Dijo Raven en un susurro a Octavia que de todas formas escucharon Lexa y Clarke riendo suavemente y agachando sus cabezas sin poder evitar que sus mejillas se tornaran rosas.
-Rae… -Le dijo quedo Octavia en un sutil regaño.
-Dios mio, pero yo no estoy preparada para esto. –Se miró a si misma pasando su mirada por sus zapatillas negras y llegando hasta las mangas de su pollerón azul opaco.
-Está todo cubierto Clarke, de eso no te preocupes. –Sonrió Octavia dando un paso hacia ella y ofreciéndole su brazo para guiarla a la habitación de Lexa.
-Espera… -Dijo Lexa antes de que pudieran alejarla de Clarke y se acercó lo suficiente para poder acariciar su mejilla y bajar el tronco lo suficiente para eliminar la diferencia de estatura que le daban sus tacones. –Te amo. –Le susurró al oído y dejó un beso en la comisura de sus labios que más que un roce de labios con piel, fue como una hermosa canción de cuna.
Odienme por dejar el capítulo ahí pero así el próximo es solo Clexa y podremos tener diabetes otra vez con ese par.
Mañana mismo un nuevo capítulo, espero ansiosa sus comentarios! así que por favor no duden en dejarme sus opiniones que es lo que me motiva a seguir escribiendo
Gracias a tods!
