Capitulo N 37: "El secuestro"

Era un nuevo día en la montaña, el sol de la mañana brillaba con todo su esplendor iluminando todo a su alrededor, el cielo estaba despejado y el viento se mecía entre los árboles lentamente en un vaivén

La joven sintió cómo los rayos de sol se colaban por la rendija de la ventana le daban de lleno en los ojos, y poco a poco los abrió.

Se sentó en la cama y llevó ambas manos a su pecho, se sentía bien, una sensación de calidez recorría todo su cuerpo. Lucía un semblante pacífico, armonioso esbozando una sonrisa que reflejaba su paz interior

-Piccolo...- murmuró

_Flashback_

La muchacha había llegado a la capital del oeste, se sentó en la terraza de un gran edificio abrazando sus rodillas llevándolas al pecho observando algunas aves volar por los alrededores

El sol había empezado a ponerse. El día había pasado particularmente rápido para ella. Después de la discusión con Kojiro, se sentía agobiada emocionalmente y un poco agotada por haber estado volando tan rápido

-"Tal vez haya vivido toda su vida en este planeta pero nunca sentirá algo especial por alguien, su vida no es como la de un humano Kalula. Él no permanecerá en un lugar fijo, no podrá cuidarte o protegerte. La diferencia con Goku es que permanece rodeado de personas que se preocupan por él y viceversa pero Piccolo no, se mantiene alejado de todo y de todos"

Le dolía aquellas palabras, le taladraban la mente y saber que lo que decía era verdad, la hacia sentir peor. Todo sentimiento humano para ese nameku le era ajeno e indiferente pero no podía evitar lo que sentía por él...

-"Estar con él sólo te trae problemas, ¡En varias ocasiones te hizo sentir una inútil, que no valías nada!"

-Eso no es verdad...

Aquellas palabras eran más un auto convencimiento que un pensamiento. Sus ojos se entristecieron al tiempo que comenzó a torcer sus labios y arrugar con algo de fuerza sus ropas ocultando su rostro entre sus rodillas

-"¿No te das cuenta, Kalula? Piccolo no esta hecho para involucrarse con alguien. Lo único que le importa es entrenar..."

Sus lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.

-Con que aquí estabas... —Dijo una voz

La peli verde alzó la vista, se giró y vio a Piccolo mirándola serio cruzado de brazos a unos cuantos metros de ella. Se limpió sus ojos pues no quería que notara sus lágrimas pero era tarde, el nameku ya se había dado cuenta

Volvió a girar su cuerpo dándole la espalda, pegó las rodillas a su pecho y las abrazó recargando su barbilla en estas. No quería que la viera asi, con sus mejillas húmedas y sus ojos enrojecidos e hinchados, tampoco quería explicar la razón de su llanto.

Piccolo avanzó hacia ella, quedándose de pie.

-¿Qué pasó?

La joven negó con la cabeza, sin voltear. Éste solo frunció el ceño y se colocó a su lado

-No volveré a repetir la pregunta- su tono de voz era severa. Ella bajó la mirada.

-"Pero claro…"- Pensó ella– "él sabe, él siempre sabe"- sabía que cuando usaba ese tono de voz tenía que responder y alzando la vista le dijo- Discuti con mi hermano, eso pasó...- suspiró

-Una ruidosa discusión- afirmó sentándose a su lado

-¿Nos escuchaste?- Ella lo miró curvando las cejas, en un gesto de pena

-Por desgracia, si- la joven bajó su mirada sintiéndose avergonzada- no fueron muy discretos para decirse las cosas- ironizó

-Siento que hayas presenciado eso...

-No importa- respondió indiferente

El silencio reinó en aquel momento y la verdad, no ayudaba con la situación.

-¿Qué fue lo que te dijo que te puso tan mal?

La muchacha suspiró, despejó los cabellos de su rostro y miró a Piccolo quien mantenía sus azabaches sobre ella.

-Sólo dijo... cosas- no quería entrar en detalles

-¿Cosas?

La etherion desvió la mirada nuevamente, no quería contar lo sucedido, después de todo, pese a que le dolieran o molestaran las palabras de Kojiro, sabía que tenían una gran verdad impresa dejando de lado, por supuesto, su opinión respecto a él.

-Kalula –Insistió.

La joven le sonrió levemente con tristeza, volvió a negar con la cabeza.

-No importa.

El guerrero la miró con cierta impotencia.

-Claro que si- Replicó- Tú me haces algo mínimamente malo y te disculpas sintiéndote culpable ¿No crees que tu mereces lo mismo cuando alguien te trata mal?

Ella relajó su postura dejando uno de sus brazos colgando sobre sus piernas y lo miro con una pequeña sonrisa

-Siento que todos merecen el beneficio de la duda. Todos pueden cometer errores y no tienen que pedirme perdón por ello.

Éste la miró como si fuera una gran tonta.

-¿Y por qué tu si tienes que disculparte con todos? —Realmente no la entendía.

Kalula no supo bien cómo responder a ello.

-Nunca lo he pensado de esa forma. No siento que disculparme sea algo malo, por lo que apenas me doy cuenta cuando lo hago. Simplemente me sale hacerlo y ya. Pero tampoco puedo pretender que los demás sean como yo.

Él ladeó la cabeza exasperado y volvió su mirada al cielo.

-Si quieres ser una guerrera, necesitarás orgullo para poder sobrevivir a este mundo —Le aseguró.

-Desde la muerte de mi padre, nunca más quise serlo —Musitó, con la voz apagada.

Piccolo le devolvió la mirada y se percató que ella había ocultado su rostro mirando hacia otro lado. Gracias a la tenue luz del ocaso pudo distinguir, no sin cierta pena, que una lágrima caía por su mejilla. De pronto sintió lastima por ella, evidentemente aún le era muy difícil superar la pérdida de ese ser querido.

Desde aquel dia que la rescató, se dio cuenta de que no pertenecía al mundo de los guerreros: Era muy amable y gentil, algo ingenua y con un carácter frágil. Aquellas cualidades juntas le costarían la vida tarde o temprano.

-¿Cómo me encontraste?- le preguntó ella devolviéndole la mirada

-Solo sentí tu ki- respondió, no quería decirle que la estuvo siguiendo

-Ya veo...- dirigió su mirada hacia el atardecer

-¿Es cierto?

-¿Eh?- lo volvió a mirar sin comprender

-Lo que le dijiste a tu hermano respecto de mi- su mirada continuaba perdida en la nada

Ella se ruborizó.

-Por supuesto... Es lo que pienso de ti...- trató de sonar tranquila

A Piccolo le llamaba la atención sus reacciones que tenia cuando tocaba este tema en particular.

Desde que había empezado a entrenar con ella casi todos los días, experimentaba alguna que otra situación nueva que hacía el día aún más interesante que el anterior. Se trataban de cosas simples y sencillas, pero no por ello carentes de valor.

-¿Y tú lo que dijiste de mi esa noche?- trató de preguntarle, aunque mas bien hipo, otra vez los nervios la estaban controlando

Aquella pregunta lo había descolocado totalmente y la verdad, no estaba seguro de como responder

-¿Qué dudas tienes? ¿Me crees capaz de jugar...?

—Gracias...— dijo ella interrumpiéndolo, antes de apoyar gentilmente su mano sobre la suya

Piccolo se quedó boquiabierto, olvidándose de pronto de lo que estaba diciendo y de lo que tenía planeado decir. ¿Por qué demonios había hecho eso?

-¿No...? ¿No me preguntarás más? —un poco confuso por su reacción. ¿Tan sencillo había sido terminar con el tema?

Ella negó con la cabeza retirando su mano.

-Sabiendo cómo eres no habría caso. Sé que no te abrirás a mí ni a nadie, por lo que insistir por conocerte me frustrará más a mí y te enfadará a ti. De todas formas saber el porqué, no me hará saber más de ti ¿O sí?

El namekiano negó lentamente con la cabeza, luego de unos segundos de tenso silencio.

-No tengo apuro por saber ese tipo de cosas, tampoco quiero que te sientas presionado. Lo que te haya pasado o lo que hayas vivido, no me hará cambiar la opinión que tengo hoy de ti- le sonrió

Piccolo se la quedó observando levemente ruborizado sin saber qué decirle y qué pensar. De pronto, sintió un ridículo arrebato por hacer lo mismo que ella había hecho pero su cuerpo no se movió.

-¿Qué piensas hacer?—Inquirió, curioso.

-¿Con qué? —No parecía comprender.

Éste cerró los ojos.

-¡Con Kojiro!- dijo, un poco exasperado- ¿Es que acaso no estas enojada con él?

Ella lo contempló con una expresión de gentileza que lo confundió aún más.

-Tal vez lo que dijo haya sido muy duro pero lo comprendo, es mi hermano mayor y trata de cuidarme. Hace años que no lo hacia y ahora que estamos juntos otra vez, esta cumpliendo con su deber- explicó con sencillez- Koji es orgulloso, terco, desconfiado y tiende a exagerar en ocasiones pero en el fondo es un buen muchacho, aunque le guste molestarme- bromeó

Piccolo se la quedó mirando pasmado. Fue entonces que se dio cuenta de la realidad de la situación: el porcentaje de oscuridad del corazón de Kalula era por debajo del promedio de una persona común y corriente. En ese sentido, le hacía recordar mucho a Goku

Le sorprendía la capacidad que tenía para ponerse feliz por cualquier cosa. Era de las personas que disfrutaban de las pequeñas cosas de la vida, a diferencia de él que nada le parecía demasiado espectacular. La mayoría de las cuestiones le resultaban mediocres o por debajo de lo interesante. O al menos sus días habían sido así hasta que el destino lo topó con ella.

-Te agradezco por haber venido hasta aqui- dijo mientras se ponía de pie sonriendo con satisfacción. Luego se dirigió a él- ¿Piensas quedarte?

Se la quedó mirando anonado por unos segundos. Entonces negó secamente con la cabeza, saliendo de aquel trance a lo que se ponía de pie

-Creo que es mejor que regrese, esta anocheciendo- dijo alzando la mirada observando las primeras estrellas en el cielo

Piccolo avanzó hacia Kalula y se quedó frente a ella, ésta le miró con curiosidad.

-¿Piccolo?

Éste extendió la mano y mostró un broche pero a diferencia del anterior, tenia forma de una flor color blanca

-Voltéate- dijo sin más

-¿Eh? ¿Por qué?- algo confundida pero al recibir una mirada fulminante de su parte como respuesta, obedeció sin decir nada más

El nameku se deshizo de su actual broche arrojándolo y le colocó el nuevo con cuidado en la cabellera de la peli verde. Una vez terminado, ésta se volteó lentamente con un leve sonrojo y sonriendo con timidez.

-Gracias…

-Te dije que la repondría, sé que no es como la anterior pero…

-No importa, es perfecta.

El viento sopló suavemente la capa del guerrero y la larga cabellera de la etherion

-Debes irte- le dijo dándole la espalda nuevamente- o empezaran a buscarte

-Si... Nos vemos Piccolo...- le dijo elevándose y partió

_Fin flashback_

Ella observó con detenimiento el nuevo broche que le había obsequiado Piccolo aquella tarde.

-"Cuando estoy con él... siento que ya no hay nada que temer... Y me devuelve la confianza que necesito... es difícil de explicar pero cuando estoy con él... Pierdo la noción del tiempo... Me siento segura... Siento... Siento paz... Una sensación de calidez me embarga por todo el cuerpo..."

-"Como ahora... Cuando te pregunté si tenias a alguien a quien proteger ¿Por que lo protegiste a él?"

-"Porque asi lo sentí... Quería protegerlo... Y lo volvería hacer sin dudarlo..."

Suspiró y apretó contra su pecho el broche

-Llevar las cosas un paso más adelante...- murmuró

Mientras tanto en la dehesa...

Los cuatro etherion rodearon al namekusei en un cuadrado mientras que éste esperaba paciente y atentamente el primer golpe mirando a su alrededor y como si se tratase de un rayo, Kentaro se acercó a una gran velocidad, levanto la rodilla y golpeo en dirección a la cabeza de su adversario, éste bloqueó con el antebrazo con algo de dificultad, el etherion dio un puñetazo directo a su rostro, Piccolo lo bloqueó con la mano. Kojiro y Kim aparecieron por encima de él y los tres le brindaron una intensa lluvia de puñetazos y patadas con fiereza y locura.

Piccolo golpeó de un rodillazo en el mentón del joven de la melena mandándolo a volar unos cuantos metros, reapareció nuevamente detrás del esgrimista golpeándolo de un codazo en la nuca y le interceptó un fuerte puñetazo en el pómulo derecho a Kentaro. Ascendió rápidamente levantando una cortina de polvo y se detuvo en seco buscando al último de ellos, Kunihiro apareció por detrás y lo atrapó aplicándole una llave dejándolo sin defensa.

Los tres restantes aparecieron y movieron los brazos hacia delante disparando ráfagas de energías, él los recibía mientras seguía forcejeando para escapar de ese agarre y como consecuencia, el joven aplicó más fuerza a su llave provocándole dolor

El namekiano elevó su ki haciendo crecer abruptamente su aura logrando alejar a sus tres atacantes, luego estiro su brazo hacia arriba y tomó al muchacho de sus ropas consiguiendo así liberarse y lo azotó contra el suelo. De un salto se separó de ellos unos cuantos metros, en ningún momento rompían el contacto visual

El nameku estaba sorprendido, parece ser que la raza etherion era de grandes peleadores y eso le daba gusto, no había nada mejor que entrenar con oponentes fuertes.

Algo que debía reconocer era su prominente trabajo en equipo, era muy bueno y eso dejaba en evidencia que eran una familia muy unida

-Impresionante, si que eres fuerte Piccolo – agregó Kim con una sonrisa satisfactoria

-Lo mismo digo de ustedes – respondió igual sonriendo

-Esta vez atacaremos uno por uno- le propuso Kunihiro- ¿Estas de acuerdo?

-¡Cuando quieran!- aceptó gustoso

-¡Bien, en ese caso yo seré el primero!- se ofreció el etherion de la melena- ¡Veamos ahora como eres atacando! – se abalanzó hacia él

-Alto Koji – apareció de repente Kentaro deteniendolo

-¿Qué pasa ahora? – se quejó bastante molesto

-El entrenamiento tendrá que esperar – interrumpió atrayendo la atención de todos – ya casi es hora del almuerzo

-¡Qué bien! ¡Muero de hambre! – se toca Kunihiro el estómago

-Piccolo ¿Te gustaría almorzar con nosotros? – Le preguntó el joven de la armadura invitándolo

-Permíteme recordarte que me invitaste a entrenar – le replicó este gruñiendo molesto – ¡No vine aquí para perder el tiempo! – se volteó con intenciones de irse

-Piccolo, no te enfades por favor – le pidió Kunihiro entrando en la conversación – lo que sucede es que el don celoso quiere hablar contigo

-¿Qué? – Volteó la mirada

-¡Kun, cállate! – le regañó Kojiro

-¿Qué? Si eso fue lo que dijiste anoche – respondió con inocencia – Dijiste que querías enmendar las cosas y que lo hacías por el bien de Ka… – su hermano le pone una mano en la boca

-Entonces… ¿Qué dices? ¿Vienes? –le preguntó esta vez el esgrimista

-Antes me gustaría escuchar el final

-Ese es el final, ¿Verdad, hermanito? – le dijo en voz baja aun tapándole la boca

-¡Mmmmmmh! ¡Mhhhhhhhhh! ¡Mmmmmmm!

-Quítale tu mano- observó como la cara del etherion de cabello mas corto estaba cambiando a un tono azulado

-Ah si- lo soltó casi de inmediato, el otro respiró hondamente

-¿¡Querías matarme!?- le gritó enojado

-¡Cierra la boca la próxima vez!- le contestó de igual manera

-¡Oigan, cálmense! – decía el joven de cabello irregular tratando de separarlos

-Debe ser difícil para ti ¿no? – le murmuró Piccolo a Kentaro, el cual tenía una gota en la sien

-Mucho...

Luego de unos minutos, tres de ellos se retiraron de regreso a las montañas para traer todo para el almuerzo, el ambiente era agradable y el clima delicioso, por lo que optaron comer al aire libre dejando al namekusei a solas con Kentaro

-Esa noche se presentó una buena oportunidad- dijo de repente el etherion

-¿De que hablas?- cuestionó volteándose

-Me di cuenta que mi hermana iba a decirte algo importante pero Koji interrumpió

-Solo iba a darme las gracias- aseguró como si fuera la gran cosa

-¿Cuando piensas decirle todo?- él desvío la mirada dubitativo- debes apresurarte

-¡Ya te dije que no me presiones!- algo molesto

-suspiró antes de decir- Por lo que veo aun no puedes renunciar a tu orgullo- opinó con un tono de decepción en la voz

-¿¡No piensas dejarme en paz con este tema!?- irritado encarándolo

-Si eso es lo que quieres, esta bien- respondió secamente sin poder ocultar su molestia- No sé si lo has notado, pero desde hace tiempo varios quieren verlos juntos.

Entonces Piccolo recordó cuando los niños lo molestaban constantemente diciéndole que eran novios, tambien cuando lo reprendieron por no expresarse bien de ella o cuando salieron aquella vez juntos y la gente pensaba que Kalula era su pareja

-¿Incluyéndolos a ustedes?- espetó, la verdad dudaba si ellos principalmente querían verlo junto a su hermana

El etherion aun no podía responder esa pregunta, quería darle el beneficio de la duda por lo que dijo...

-No voy a cuestionar sus decisiones, lo único que realmente quiero es que sea feliz y procurar que la persona que ella elija, sea capaz de cuidarla y protegerla

El nameku se quedó en silencio por unos segundos pensando, la mirada del joven... ¿Eso quiere decir que ese alguien era él?

Kentaro sonrió débilmente

-Tambien fue un lindo gesto de tu parte lo que hiciste- soltó sin rodeos

Éste parpadeo un par de veces y sin querer se ruborizó

-Solo fue un estupido broche, nada importante- respondió cruzándose de brazos y dándole la espalda

-Yo no mencioné un broche- enarcó una ceja

Piccolo abrió sus ojos un poco mas de lo usual mientras que tenía gesto de querer que se lo tragara la tierra.

-Nunca creíste que te gustaría tanto...- afirmó caminando hasta quedar a su lado

-No... —Admitió frunciendo más el ceño, molesto por sentir que se ruborizaba aun más- Kentaro...

-¿Si?

-¿Desde cuando sabías lo que siento por ella?- lo miró de reojo

-Desde hace mucho- respondió cerrando sus ojos- al principio tenía mis sospechas, no dije nada al respecto porque quería averiguarlo por mi mismo y al ver que con el paso del tiempo las cosas entre ustedes fueron evolucionando a un ritmo lento pero firme, llegué a la conclusión que lo que sentías resultaba muy confuso para ti y no sabrías como acercártele o como actuar

-Tu fuiste el que dejó la ventana abierta esa noche de lluvia y el que me advirtió la llegada de tus hermanos en Kame House

-Asi es...

-¿Por qué?- preguntó al instante

-Porque sabia que nunca te había pasado algo como esto- contestó convencido

-Y discretamente, comenzaste a darme una mano- concluyó el namekiano, este asintió con la cabeza- Gracias...

-Por fin llegaron- levanto su mirada hacia el cielo observando que su familia se acercaba

-¡Ya regresamos!- dijo Kunihiro aterrizando junto a los demás- Disculpen la tardanza

-¿Dónde está Kaila?- les preguntó Kentaro

-"¿Kaila?"- repitió Piccolo para sus adentros con extrañeza, ¿Se estaba refiriendo a Kalula?

-Dijo que tenía algo que hacer pero luego nos alcanzará- le explicó el esgrimista, luego se dirigió a Piccolo- que lástima que ella no este con nosotros

-Como si me importara- le contestó indiferente

-¡Bueno, vamos a comer antes de que cambie de opinión!- interrumpió el etherion de la melena

Las cosas se habían puesto un poco turbias. Mientras que el resto de los etherion comían, Kojiro y Piccolo estaban sentados enfrentados, el clima entre ambos estaba tenso. El joven de la melena no estaba del todo cómodo con la presencia de Piccolo mientras que éste permanecía inmutable y quería desaparecer de la vista de todos, solo se quedó por cumplir aquella petición.

-¿Dónde está Kalula? –Inquirió Piccolo.

Kunihiro se encogió de hombros.

-Dijo que vendría en un rato —Contestó despreocupadamente.

Kim se tomó la cabeza, asustado, a diferencia de Piccolo quien no demostraba signos de preocupación en su expresión, pero que por dentro sentía una extraña y urgente necesidad de saber dónde estaba la muchacha.

-¿Se siente mal? –Preguntó el esgrimista

El etherion de cabello mas corto frunció los labios.

—No, pero tardará un poco en venir. —Y era algo que no podía negar, dado que la conocía bien.

-Se ha quedado pensando en algo- hablo esta vez Kojiro- espero que no se le funda el cerebro por eso- bromeo y luego expresó con aburrimiento- tarda lo mismo cuando se esta cambiando. No entiendo a las mujeres en ese sentido

Kentaro frunció el ceño.

-Ya sabes lo vergonzosa que es- respondió tomando de su bebida

El nameku parpadeó sin comprender

-¿Por qué? – preguntó el nameku atrayendo la atención de todos

-No comprendo a las muchachas bonitas que se creen feas- suspiró, exasperado el esgrimista

Piccolo comprendió el cambio de humor de Kentaro, por más que fuera mínimo y se haya esforzado por ocultarlo. Pero a él no se le paso por alto como a los demás. En ese sentido, se parecían un poco, tampoco era fácil engañarlo.

—No te creas que ser bonita te exenta de toda inseguridad. Lo de Kalula es algo un poco más profundo que ello —Explicó el joven de la armadura seriamente, dejando su bebida en el mantel de picnic—. En la academia de nuestro planeta, las niñas fueron muy envidiosas con ella… Solían molestarla mucho, se burlaban de ella y la apartaban.

-¿La envidiaban por ser bonita? —Se extrañó Piccolo, creyendo que era algo sumamente estúpido.

Kentaro se encogió de hombros.

—Supongo que por ello y por otras cuestiones más. Los niños son especialmente crueles para buscar las debilidades de los demás y mortificarlos por ello. Nunca estuve en las cabezas de esas niñas como para averiguarlo —Respondió—. Por suerte pudo encontrar a ese muchacho llamado Herion que si bien no la conocía demasiado en un principio por lo menos no la criticaba por su apariencia. Le ha costado hacer amigos por el acoso que recibía y creció creyendo que estaba mal ser como ella era. Lo pensaba tanto, que a su vez sufría por no poder cambiarse.

—Pero ¿Por qué querría modificarse? —Se extrañó Kojiro mientras comía.

—Lamentablemente Kalula no tiene una gran fortaleza contra las opiniones destructivas que los demás tienen sobre ella. Por lo que se ha creído palabra por palabra lo que esas tontas le han dicho, pese a que nos hayamos esforzado por hacerle pensar lo contrario.

-Si, la han molestado por mucho tiempo — afirmo entristecido el etherion de cabello irregular.

-Kentaro asintió con pesar- Durante su niñez y toda su adolescencia. Por esa época ella se juntaba mucho con su otro compañero de celda y él la ayudaba a enfrentar muchas cosas. Aunque no lo crean, Kalula se sentía tan degradada que llegó un punto en el que dejó de ser femenina. Usaba ropa holgada y de hombre, por eso le cuesta sentirse como mujer

Todos lo oían con cierta pena el relato de Kentaro, a excepción de Piccolo que lo miraba con su acostumbrada seriedad.

—Vaya —Se sorprendió Kunihiro.

—De grande ha tenido la mala suerte de encontrarse con un bastardo que ha intentado aprovecharse de ella —Comentó, intentando sonar sereno, pero con la ira delatándose en su tono de voz—. No solo es bonita, sino que no tiene carácter fuerte y resulta una presa fácil para quienes saben seleccionar a su víctima. Afortunadamente, cuando nuestros padres fallecieron, Herion ha podido resguardarla. Si bien han pasado por cosas malas, nunca hubo una situación que lograra desbordarlo por completo.

Piccolo parpadeó sintiéndose un poco culpable por la primera impresión que había tenido de la etherion cuando la conoció. Había pensado que se trataba de una tonta debilucha que no tenía la más remota idea de lo que era la vida y podía asegurar que lo máximo que había sufrido había sido cuando fue raptada por Akuma, pero se equivocó.

-Ha tenido la desgracia de cruzarse con Akuma- Gruñó el joven de la melena, con el odio delatándolo en la mirada- ¿¡Pero acaso ese tipo no se ha fijado en su propia cara?! —Gritó con furia—. ¡Es horripilante!

-Akuma ha dejado un gran trauma en Kalula, no solo por la marca que le ha dejado. Calculo que para alguien de su edad ha sido una experiencia más que aterradora —Se lamentó el etherion de la armadura

-Pero por suerte Herion y los terrícolas han sido lo suficientemente decentes para inquirirle confianza y permitirle hacer lo que ella quería- agrego Kim mirando de soslayo a Piccolo, quien parecía afectado por la anécdota

-No fue nada fácil, nos costo trabajo hacerle entender que nuestras intensiones eran buenas- les informó el guerrero de la capa

-Me gustaría que las demás no tengan envidia de Kalula —Dijo Kentaro finalmente— su historia demuestra que aunque uno piense que una persona pueda tener las características para tener una vida feliz, la realidad puede ser muy distinta y hasta a veces dolorosa. Hay que estar conforme con lo que uno tiene y no andar fijándose en lo que los demás poseen.

De regreso en las montañas, la joven había terminado su almuerzo, había comido poco pero no tenia hambre, tenía mucho en que pensar...

Caminaba con pasos algo lentos por el pasillo abstraída en sus pensamientos.

Llevar las cosas un paso más adelante...

Ciertamente no era algo que se hubiese planteado hasta ese momento, pero la antigua guerrera dragón había dado en el clavo en cuanto a que Piccolo necesitaba mucha paciencia por parte de ella, y que en esos momentos, no estaba en condiciones de brindársela. Se preguntaba si ella había experimentado una situación parecida a la suya antes de perder la vida y si ese era el caso, supuso que tuvo que tener mucha paciencia con aquella persona para llegar a aquel punto y que éste también hizo su parte.

En su caso, sabía que el namekusei aún estaba bastante disperso en cuanto a lo que deseaba hacer concretamente, al menos en un futuro más a largo plazo.

Llegó a su habitación cerrando la puerta quedando parada frente al espejo mirando su reflejo, lo que había a su alrededor parecía desaparecer

-Piccolo...- murmuró

Volvió a retirar de su cabello el broche que le había entregado y la observó con detenimiento.

Sus ojos tintineaban, de nuevo una sensación de calidez la invadió por completo

-"Gracias…"

-"Te dije que la repondría, sé que no es como la anterior pero…"

-"No importa, es perfecta."

-"Debes irte o empezaran a buscarte"

-"Si... Nos vemos Piccolo..."

Apretó contra su pecho el broche. Ese guerrero invadia cada vez mas sus pensamientos, se había convertido en una persona importante para ella y no tenía ninguna duda respecto a volver a defenderlo ya sea con los puños o con la palabra.

Dirigió su mirada de regreso al espejo. Suspiro hondamente.

Al poco tiempo su reflejo adquirió una sonrisa malvada y una mirada desquiciada, como respuesta la chica retrocedió unos pasos atónita. Luego observó como su reflejo atravesó con una mano el espejo y la tomó fuertemente de su brazo izquierdo

-Tienes miedo a que Piccolo te rechace ¿Verdad? Responde

-¿Zira?

Intentó zafarse de ese agarre pero lo único que logró fue hacer que atravesara por completo el espejo cayendo ambas sobre la cama con la peli negra encima suyo

-Yo sé lo que tu sientes por la gran posibilidad de que él no te corresponda- le habló sutilmente al oído

Zira se separó un poco para poder observarla y notó que tenía algo en su puño a la altura de su pecho, intentó tocarlo pero al momento de ponerle un dedo, el broche comenzó a brillar con fuerza. Aquella luz era tan brillante que la cegó por unos momentos consiguiendo que se quitara de encima de la peli verde retrocediendo unos pasos con los ojos cerrados

Kalula dio un salto hacia atrás apartándose de ella y observó por breves instantes su broche con sorpresa

-"El broche me protegió de la maldad de Zira..."

-¡No lo permitiré, voy a castigar todo aquel que sea tu amigo!- le advirtió- ¡Naraku!- una entidad maligna apareció de repente a su lado- ¡Goshinki!- otra nueva entidad más apareció

La etherion tomó rápidamente posición de combate

-Ya sabes que odio a todos los que tu quieres, solamente tengo que hacer que desaparezcan. De ese modo, te quedarás sola y entonces podrás jugar conmigo... ¡Piccolo!- su mirada se volvió fria y desquiciada- ¡Lo detesto!- desaparece junto con una entidad a su lado

-¡Espera, Zira!- intentó detenerla

-"Recuerda que somos una, por lo tanto... ¡PICCOLO TAMBIEN ES MIO!"

-¡Zira!- gritó

De regreso en la dehesa, todos se pusieron de pie de repente... Ese ki es de...

La peli negra apareció frente a ellos con una relajada sonrisa y de brazos cruzados

-¡Zira!- dijo el nameku

-No lo comprendo, pusimos un campo de energía alrededor ¿Como pudiste atravesarlo?- cuestionó Kojiro

-Yo soy parte de Kalula y si ella puede entrar a cualquier campo entonces yo tambien- explicó con sencillez

-¿Eso quiere decir que tu eres la parte oscura de mi hermana? ¡Responde!- le exigió, ella solo sonrió con sorna y volteó disparando con su puño cerrado el campo de energía. Éste se desvaneció permitiéndole entrar a una entidad maligna

Con su dedo índice apuntando hacia arriba, cambio drásticamente el campo de pelea para los guerreros enviándolos a cada uno a diferentes dimensiones alternas.

Cuando la luz cesó, Piccolo se encontraba en un lugar frío y muy árido donde el viento soplaba de forma constante, fuerte y helado y los rayos del sol no entraban. Había prominentes colinas de laderas bien pronunciadas, con costados muy escarpados y con una pequeña cima muy plana.

Un poco mas lejos se encontraba la peli negra cruzada de brazos junto a aquel monstruo, el cual ya había adoptado posición de combate

-Aquí no va a haber nadie que pueda interrumpir nuestra batalla Piccolo- le informó para calmarlo, quería que peleara con todas sus fuerzas

Se le acercó al monstruo a una gran velocidad y comenzó a brindarle tanto patadas como puñetazos con furia y locura mientras que éste se dedicaba a bloquear sus golpes con sus antebrazos. A lo que el ataque frenético continuaba, la criatura levantó la rodilla en dirección a su estómago obligándolo a doblegar, intentó golpearlo en la nuca de un puñetazo pero antes que fuera interceptado, el nameku reapareció detrás de él y lo atacó con una gran bola de energía dándole de lleno en la espalda quitándole su brazo derecho.

-Que fuerte es...- murmuró Zira sonriendo

El monstruo se reincorporó casi de inmediato haciendo que su brazo le volviera a crecer

-"¡Piccolo!"- le llamo una voz de repente dentro de su cabeza

-"Kentaro..."

-"Dejame decirte que tu no fuiste el único que fue enviado a otra dimensión- le informó- Yo no puedo entrar ahí, ya lo intenté"

Aquella criatura se abalanzo sobre él comenzando una intensa lluvia de puñetazos

-"¿Ni siquiera tus poderes pueden romper la barrera?"- le cuestionó mientras esquivaba los ataques de su oponente

-"No. El propio corazon de mi hermana fue quién creó a Zira"

-"¿¡Qué!?"- atónito

-"Es increíble pero Zira es parte de ella y me temo que si llego a irrumpir esa dimensión, Kalula podría salir lastimada"

Noto que una ráfaga de Ki se dirigía hacia él y moviendo sus brazos hacia delante disparando una ráfaga de energía, elevó su ki con algo de esfuerzo apartando el proyectil con su brazo

-"Entonces, si esta mujer tambien es tu hermana..."

-"Si la lastimas, lastimas a Kalula. Y si llega a morir, ¡Una parte de ella se perderá para siempre!"

Observó por unos breves instantes a Zira, la cual aún permanecía inmóvil en su lugar cruzada de brazos

-"Kalula..."

Mientras tanto en las montañas, la humilde casa de la etherion estaba hecha añicos, no había quedado nada solo escombros y rocas.

Estaba de pie con algunas heridas en su cuerpo pero con la guardia en alto, sabia que Zira había ido tras el namekusei nuevamente y si no hacia algo por detenerla, ocurrirá un daño irreversible. El solo el hecho de saber que su familia tambien estaban en el medio, la horrorizó más... ¡Tenia que deshacerse de él ahora mismo!

-¡Espada de luz!- gritó cortándolo por la mitad haciendo que los restos de su cuerpo cayeran al suelo

Aquella criatura reconstruyó su cuerpo e instantáneamente arremetió contra ella utilizando su filosa garra como navaja, ésta lo esquivaba mientras retrocedía

El nameku se encontraba jadeando con heridas leves en su cuerpo y parte de su vestimenta rasgada

-Yo sé que eres más fuerte que esto, demuéstrame tus poderes y pelea con seriedad- le exigió un poco impaciente, se estaba aburriendo. De pronto una posibilidad se le cruzó por la cabeza y dijo- No lo haces porque si me lastimas a mi, tambien a Kalula ¿Verdad?- llevó el dedo índice sobre la barbilla y el otro brazo cruzado en su cintura

Éste respondió soltando un gruñido, nuevamente se abalanzó sobre aquella bestia pero antes que pudiera interceptarle un golpe, por un efímero segundo, la imagen de Kalula apareció de repente descolocándolo, ... La sangre salpicó...

Aquella mirada dulce y pacífica, se tornó fría y malévola en un instante.

Con una de sus varas, Zira atravesó cruelmente el pecho del namekiano mientras sonreía disfrutando como su sangre se esparcía por todas partes

-Ka... Kalula...- murmuró antes de caer inconsciente

La peli negra abrazó el cuerpo inerte del namekusei que había caído sobre ella, su sonrisa se ensanchó

-¡JAJAJAJAJA! ¡TE DIJE KALULA QUE PICCOLO ERA MÍO!

Su maniática risa resonaba por todos los rincones en señal de triunfo llevándose así al guerrero con ella.

Las lágrimas de la guerrera comenzaron a caer...

-¡PICCOLO!

No llegó a tiempo, prometió proteger a todas estas personas y había fallado...