Sintiéndose en casa.

Capítulo 38: "el arte secreto de la caja de mimo"

EDWARD'S POV:

Decidí sacar a Bella de ahí por un tiempo, no sin antes hacerles saber a los chicos que llamaran a Carlisle y Esme para ponerlos al día.

Ella lucía cansada, como si de repente se le hubieran sumado veinte años a su bello rostro, sus ojos negros se perdían en un punto inexistente mientras nos dirigíamos al prado, se veía tan desdichada, me enfurecía terriblemente no poder evitarle su dolor, sabía que no existía Dios tan cruel que seguía dejando irrefrenables baches en el camino de mi ángel con bucles castaños.

Nos detuvimos en el lugar, y juré que debía tener vida propia cuando noté lo gris que estaba con la nula luz que había, como si estuviera al tanto de nuestro estado de ánimo.

Pasé una mano por mi cabello sopesando las pocas opciones que teníamos, huir no era una buena idea, para mi disgusto, Dimitri era famoso por ser un excelente rastreador, nos encontrarían en unos días. Tampoco me gustaba el plan original de confrontarlos, Félix era un sádico, y aunque tuviéramos a Emmett, Jane y Alec nos mantendrían cegados en el suelo retorciéndonos de dolor antes de que pudiéramos atacar. Claro, Bella nos protegería, pero, ¿Cómo evitar que huyan para que unos años mas vuelvan? Estábamos hablando de luchar y morir o protegernos para volver a enfrentarlos, no había una solución exacta.

Eché un vistazo a la persona más importante de mi existencia, se había sentado en su lugar predilecto, estaba aovillada y se mecía suavemente con ojos apretados. Suspiré y estuve a su lado en un segundo, me senté y la resguardé en mi pecho, nos mecí tarareando la nana que había compuesto para ella, me alegré un poco cuando relajó sus hombros. Levanté su mentón con un dedo y ella en respuesta abrió sus ojos, el rastro de tristeza en ellos no había desaparecido, sé todo lo que pasa por su mente, la estúpida culpabilidad que debía sentir por guiar a los Vulturi hacia nosotros.

-Bella…-con eso le dije todo, sonrió sin alegría.

-deberías odiarme.-susurró temblando, fruncí el ceño-les traje el peligro a su tranquila vida, lo que ustedes evitaban, ahora si lo jodo no solo me llevarán a mi, tú y Alice también están en la lista de Aro, nos arrastrarán a la jodida Italia y los demás morirán.-su voz se quebró en lo último, afiancé mi agarre y bufé.

-nadie irá a la jodida Italia, nadie morirá y tú no lo joderás.-ahuequé sus mejillas en mis manos y entrelacé nuestras miradas-esto sucedería de cualquier forma amor-me miró sorprendida, fue mi turno de sonreír secamente-¿crees que no sabíamos que era cuestión de tiempo que Aro volvería por nosotros? Carlisle estaba al tanto, solo hemos estado huyendo, retardando este desafortunado encuentro. Si, tal vez tu llegada nos haya puesto en el radar, pero, ¿Qué diablos Isabella? Esto tiene que parar, ellos no pueden obligarnos a nada, usan una puta corona de papel que les da el derecho a matarnos y separarnos de nuestros seres queridos, yo digo que se vayan al carajo, ya es hora de dejar de escondernos.-abrió su boca sin decir nada, noté como sus ojos volvían lentamente al dorado, habían tantas emociones en ellos y yo me sentía irascible por todo lo que habíamos pasado juntos y por separado, finalmente teníamos un poco de normalidad, y eso no iba a parar ahora.

Bella se aferró a mi nuca y juntó nuestras frentes.

-cásate conmigo.-la miré incrédulo.

-¿Qué…?-ella me calló con un rápido beso.

-¿ves lo que acabas de hacer? Yo estaba literalmente cayéndome a pedazos pensando que este era el fin de mi patética vida, y tu solo llegaste y arreglaste el lío que soy, nadie, repito, NADIE ha tenido tanta influencia en mi como tu, eres mágico Edward, me has dado fuerzas para luchar por nosotros y nuestros amigos, ahora que puedo hacerlo.-volvió a besarme y no pude evitar reír.

-pero amor, ¿casarnos? ¿Estás segura? no quiero que nos casemos bajo la presión de ahora.-ella rodó los ojos y me tumbó de espaldas en el pasto, ella se acomodó sobre mi pecho y me miró con decisión.

-te preguntabas por qué he estado tan inquieta estos días.-la miré confundido y ella jugó con nuestros dedos entrelazados-he estado pensando en esto Edward.-mi mandíbula se desencajó.

-¿por qué no dijiste nada?-ella se encogió de hombros.

-en verdad era una estupidez, me preguntaba cuando ibas a hacerme la pregunta, y llegué a pensar que no querías.-agachó la vista avergonzada y mis ojos se desorbitaron, ¿Cómo había pasado eso por alto?

-no es ninguna estupidez.-aclaré apartando unos mechones de su rostro-solo no quería…asustarte, ya había sido difícil confesarnos nuestros sentimientos, planeaba esperar un poco para pedírtelo, lamento que hayas pensado que no quería casarme contigo.-ella suspiró y me sonrió.

-esta bien, sé que te lo he dejado difícil, solo que me frustró un poco notar que los demás se hayan casado en tan poco, nosotros solo nos hemos tardado por mi causa.

-nuestra causa.-le corregí con cariño-además, lo bueno nunca ha sido fácil.

-eres tan meloso.-me molestó con una sonrisa, enterré mi nariz en su cabello feliz de su felicidad, ella picoteó un dedo en mi estómago y la miré curioso-no me has respondido aún.-hizo un puchero y la observé estupefacto.

-perdóname, pero debería ser yo quién te lo proponga Bella.-ella negó rápidamente con su cabeza.

-nope, yo pregunté primero.

-Isabella…

-estamos en el siglo 21 Edward, te entiendo, nací en el mismo siglo que tu, pero te prometo que la próxima vez tú puedes pedírmelo, sé que ustedes tienen la costumbre de casarse unas cinco veces ¿no?-una gran sonrisa bailó en mis labios y le arqueé una ceja, ella dio una cabezada y se levantó arrastrándome con ella-así que, Edward Cullen…

-por favor, no te arrodilles.-la paré rápidamente, ella bufó.

-no iba a hacerlo, ahora no me interrumpas.-apreté los labios evitando reír, Bella se aclaró la garganta y tomó mis manos entrelazando nuestros dedos-como decía, Edward Cullen…siempre creí que, no existías, te preguntarás, ¿Qué querré decir con esto? Bueno, no tenía muchas cosas antes de conocerte, no tenía motivos para sonreír, no tenía un amigo, solo tenía dos partes de mi que usaba para trastornarme.-la miré confundido y ella susurró "luego te lo explico"- No tenía un amor imposible, no tenía un novio, no tenía un amante, no tenía mi otra mitad. Me diste más amigos, una familia, me diste una razón para vivir y me diste un millón más para dar gracias a mi inmortalidad, para tener la eternidad que quiero compartir contigo. Me diste, más cosas de las que puedo enumerar, eres precioso para mí Edward, eres mi gravedad, mi droga, mi mundo, eres yo. Eres mío y yo soy tuya, los cisnes solo tienen una pareja de por vida, y cuando esta muere ellos mueren de corazón roto, ¡que dicha me da que sea imposible con nosotros, mi maldición es ahora una bendición!-temblé deseando querer decirle todo lo que sentía por ella, agradecí no tener lagrimales y le sonreí tomándola por las mejillas, más feliz de lo que podría describir-Edward Cullen, ¿te casarías conmigo?-susurró con ojos brillantes, en ese mismo instante el sol salió de su escondite y nos iluminó con su calidez, ella resplandeció como el diamante más valioso del mundo, no pude sentirme más afortunado sabiéndome el dueño de ella.

-con todo mi ser.-ella rió sollozante y no me aguanté de tomarla en brazos y girarla-¡te amo!-exclamé esperando que todos escucharan.

-¡si! ¡También te amo!-gritó conmigo, aplasté mis labios con los suyos en un beso demandante, ambos temblábamos incontrolablemente, esa energía que había cuando estábamos juntos, se expandió e hizo mi pecho vibrar, logró hacer la mímica de mi corazón latiendo.

-lograremos todo Bella, nada nos separará.-ella asintió fervientemente y se abrazó a mi.

-sé que si.-la miré conociendo ese tono de voz, sus ojos con un fuego que nunca le había visto-tengo un plan Edward.

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*x*

Entramos silenciosamente en la sala de estar, y como me lo esperé todos estaban reunidos esperando por nosotros. Esme corrió a nosotros y abrazó a Bella, ella se apretó a la que ahora era su otra madre y susurró un "estoy bien", palmeó con delicadeza su espalda y le sonrió tranquilizadora, Esme me miró y le sonreí. Jasper mandó una ola de paz y nos dirigimos a los demás.

-Carlisle, Esme, yo…

-no tienes nada por lo que disculparte.-le paró mi padre sabiendo por donde iba todo-la familia es la familia, te queremos y defenderemos nuestra libertad junto a la tuya.-Bella suspiró y fue a abrazarlo.

-gracias, no los defraudaré.-nos miró a todos y por último a mi-necesito ir a hablar con Jacob, ¿puedes llamarlo?-la observé esperando una explicación, pero nunca llegó, así que solo le mandé una mirada curiosa y marqué el teléfono de nuestro amigo.

-Edward.

-Hola Jacob, ¿Cómo estas?

-uh, bien, ¿sucede algo?

-Solo me preguntaba si podríamos conversar, Bella quiere hablar contigo.-hubo un silencio tras la línea, y le escuché suspirar pesadamente.

-pasó algo malo, ¿no?-hice una mueca queriendo decir "joder que si es malo".

-creo que será mejor hablarlo en privado, ¿tienes un minuto?

-claro, pásense por La Push, tienen mi permiso.-alcé las cejas sorprendido.

-gracias Jacob, nos vemos.-colgué y miré a mi familia-creo que por fin veré la playa de Forks.-bromeé, Bella rió y me lanzó las llaves del volvo.

-tu conduces.

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La playa La Push era conocida por su forma de media luna, algo que yo no había tenido oportunidad de ver hasta ahora. Veíamos todo desde arriba, las pequeñas casas que se amontonaban entre el bosque y la arena gris, estaba tan nublado que amenazaba con llover en cualquier momento.

Miré a Bella en el asiento copiloto, ella buscaba algo y cuando lo encontró apuntó con un dedo hacia la villa quileute.

-ahí.-señaló una casa roja desteñida de un piso, donde al frente estaba aparcado el carro de Jacob. Prendí el motor y maneje hasta llegar al hogar del lobo alfa, me estacioné junto al Mustang y salimos del carro justo cuando Jake salía al porche.

-¡mis fríos favoritos!-fue su saludo, Bella rió y yo resoplé, me pregunté por qué no había dicho algo como "chupasangre" o algo más insultante. Luego sentí el olor a sangre humana, miré detrás de él y supe por qué.

-hola Jacob, Vanessa.-saludé cortésmente a la imprimación de Jacob, ella levantó una mano tímidamente quedándose en el marco de la puerta. Busqué en su mente resquicios de que supiera lo que somos, pero no había nada, aunque si encontré sospechas de que no éramos humanos, ya que la chica sabía todo de Jacob. Pude notar la rapidez con la que se habían acoplado, la magia quileute si que era poderosa.

-¡oh! Hola.-saludó amigablemente Bella acercándose a mi, tomé su mano y la acaricié con mi pulgar-¿Vanessa cierto? creo que no nos hemos presentado, soy Bella y el es Edward, un gusto.-mi amor alargó su mano y la miré interrogativo, ella me mandó una mirada divertida sin hacer amago de retirarla. La humana rió un poco.

-sé quienes son, hola.-se dieron la mano y ella la miró sorprendida, obviamente notando la baja temperatura de Bella, la imité y saludé correctamente, su caliente mano en comparación a la mía. Nos miró cautelosamente y se dirigió a Jacob titubeante-Jake, ¿debería…?

-está bien Nessie, ellos solo vienen a hablar.-nos mandó una mirada interrogativa-¿o quieren hablar en privado?-yo miré a Bella queriendo que estuviera lo más cómoda posible, ella nos frunció el ceño.

-no me molesta que estés aquí Vanessa, pero si lo haces, te advierto que puede ser un "poco" aterrador.-la miré sorprendido cuando hizo una representación de poco con sus dedos. Vanessa alternó su mirada entre todos y por último asintió, debía admitir que tenía coraje-¡bien!-mi prometida le sonrió confidencialmente.

-pues en ese caso pasemos, creo que esta a punto de llover.-Jacob nos hizo pasar a la pequeña y acogedora estancia, el y Nessie se sentaron en el sofá, noté como ella estaba al tanto de los movimientos elegantes de Bella, me miró a los ojos y leí en su cabeza la lista que ya tenía de nosotros: parsimoniosos, pálidos, fríos, ojos dorados. Reí silencioso. Esta chica era demasiado lista para su bien.

-bien Jacob, tenemos un problema.-el asintió.

-eso ya lo sabía Bells, ¿Qué es?-ella suspiró.

-los Vulturi vendrán en dos días a Forks, aparentemente aun les intereso como una de ellos, también vienen por Edward y Alice.-vi a nuestro amigo tensarse, el estranguló el brazo del sofá, la humana puso una mano en su brazo conciliadora sin saber de lo que hablábamos.

-Jacob respira hondo.-le pidió preocupada, me puse nervioso de que se fuera a transformar ahí mismo, ella podría salir herida. Pero para mi sorpresa él se relajó al instante y tragó grueso, le sonrió forzosamente y nos miró con seriedad.

-lucharemos con ustedes, entonces.

-no.-Bella lo miró con firmeza-es por eso que estoy aquí Jake, no te quiero metido en esto, nosotros podemos con ellos.-Jacob la miró enfadado, noté la palidez de Vanessa cuando escuchó a Jacob decir "luchar", comprendía su temor de perderlo, yo mismo escondía mi miedo de perder a Bella.

-me estás pidiendo que ignore a una horda de vampiros sanguinarios que se dirige aquí, tienes que estar jodiéndome Bella, no puedo quedarme sin hacer nada.-Bella lo paró. Escuché el corazón de Vanessa romper en latidos descontrolados, aclaré mi garganta sin mirarla, genial.

-exacto, no puedes.-la miré sin saber por donde iba-no quiero que estés ahí, además no es una horda.-ella rodó los ojos-son solo cuatro.

-pero no son normales, ¿ciertos? Tienen dones, como tu y la vampira enana.-se dirigió a mi esta vez, asentí con una mueca. El se levantó asimilando todo y merodeó por la sala. Vanessa nos miró precavidamente ya habiendo juntado todas las piezas en su mente.

-¿s-son vampiros?-preguntó con voz estrangulada. Bella mordió su labio.

-uh, si, pero, somos vegetarianos hace décadas así que, no tienes nada de que preocuparte.-abrió aun más sus ojos verde grises.

-¿d-décadas?-volvió a preguntar, esta vez más alto. Bella abrió la boca y me miró.

-¿debería dejar de hablar?-me encogí de hombros y deseé que Jasper nos hubiera acompañado, aunque pensándolo bien, tal vez hubiera sido incómodo que el viera hambrientamente a la novia de Jacob.

El susodicho volvió a sentarse en su lugar y suspiró, tomó la mano de Vanessa y la miró tranquilizador.

-si no quieres que esté ahí, ¿entonces que quieres que haga?-Bella se inclinó y puso una mano en su rodilla.

-quiero que hagas guardia en el pueblo, protege a la gente, no deseo que nadie muera por mi culpa.-pasé un brazo sobre sus hombros. Jacob se vio reacio, y aún así asintió, haciendo feliz a mi ángel.-gracias.-agradeció con voz temblorosa, ambos se levantaron y el la abrazó firmemente.

-esto no es un adiós.-afirmó él más para si mismo, vi su esfuerzo sobrehumano por no llorar, bajé la mirada odiando todo esto, la posibilidad de morir, se hacía cada vez más presente.

-es un hasta pronto Jake.-ella se alejó y apretó su brazo sonriendo quedamente. Me acerqué a el y tomé su mano fuerte, el hizo lo mismo, y de un momento a otro me encontré abrazándolo y palmeando su espalda con rudeza, ya lo consideraba un hermano más demonios, uno apestoso, pero igual de fiel.

-gracias, la estás haciendo muy feliz aceptando.-él asintió complicado.

-será una mierda no saber que sucederá.-musitó mirando el suelo.

-serás el primero en saberlo.-le sonreí, miré a Vanessa y me sorprendió gratamente que se levantara y nos extendiera la mano, Bella le sonrió y tomó su mano, yo hice lo mismo.

-espero de corazón que tengan suerte.-nos dijo, ambos dijimos gracias y nos acompañaron al porche, ya llovía a cántaros, nos despedimos por última vez y nos aventuramos a la lluvia, no sin antes escuchar a Bella gritar:

-¡nos vemos perro!-el rió y no se quedó atrás.

-¡procura no morir chupasangre!

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-¿Qué quieres hacer ahora?-le pregunté conduciendo de vuelta a la mansión. Ella suspiró y tiró su cabello hacia atrás.

-aun no les cuento todo el plan.-arqueé una ceja y le miré.

-¿a que te refieres?-Bella me rodó los ojos, intenté leer su mente y me bloqueó. Le mandé una mala mirada-¡vamos Bella! Soy tu prometido, ¿no tengo derecho a tener una introducción de tanto misterio? ¡Estás matándome!

-¡eres tan infantil!-se rió a cuesta mía. Bufé dando vuelta en el camino de grava.

-Señorita Cullen, está siendo muy mala.-le reprendí, Bella frunció el ceño.

-¿quién dijo que yo llevaría tu apellido?-la observé sin habla-uh uh Señor Swan, yo te propuse, ergo, tu llevarás mi apellido hasta la próxima década.

-¿¡QUÉ?!-exclamé, frené en seco frente a la casa y ella salió rápidamente del volvo, me interpuse frente a ella y la tomé de los brazos sacudiéndola-¡Isabella!-resoplé enfadado al ver que se carcajeaba en mi cara. Juré sentir mi corazón de piedra huir por mi boca-eso no fue chistoso.-refunfuñé.

-¡claro que si!-arrugué el entrecejo y ella me sonrió, envolvió sus brazos en mi cintura y se puso de puntitas para besarme sensualmente, el enfado se disipó de inmediato y maldije en mi interior, su dulzura era mi perdición, ¿a quién intentaba engañar? Llevaría su apellido con tal de saberme suyo en todos los modos posibles.

-eres mala-musité atrapando sus labios entre los míos.

-¿soy mala por hacer sufrir un poco a mi prometido?-tuve que mirarla de un modo muy divertido para hacerle reír una vez más-sabes que muero por ser Isabella Cullen Edward.-sonreí torcido y la besé.

-¡OH POR DIOS!

-¡ya era hora!

-Me debes 100 Emmett.

-¡mierda!

-esto es inesperado.

-¡¿CÓMO SE ME PASÓ POR ALTO ESTO?!

Bella gimió y escondió su rostro en mi pecho, fue mi turno de reír.

-¿por qué no evitaste que fuera tan obvia?-me encogí de hombros.

-sonaba muy bien, no iba a detenerte, además sé que amas ser el centro de atención.-me entrecerró los ojos.

-eres un ser vengativo.

-hubieras hecho lo mismo amor.-la miré inocentemente, lo sopesó un poco y suspiró derrotada.

-tienes razón.-la empujé haciéndola entrar en la casa, acto seguido estaba siendo atacada por Alice con su bolso.

-¡¿por qué soy la última en enterarme?!-Bella levantó su escudo y el bolso de Alice salió volando-perra.-musitó está mirándole a muerte.

-tenemos cosas más importantes de las que preocuparnos.-se justificó con un dedo en alto, la enana arrugó la nariz.

-tienes razón, lamento esto.-se disculpó avergonzada.

-me haces perder dinero Eddie.-gruñó Emmett dándole un billete a un sonriente Jasper-realmente creí que se lo ibas a proponer el próximo año.

-ese era el plan.-me encogí de hombros, ellos nos miraron confundidos.

-¿entonces…?

-decidí hacerlo antes de tiempo.-mi amor se colgó de mi brazo y los miró desafiándolos a que dijeran algo embarazoso.

-¡JA! ¡Nadie ganó!-Emm le arrebató los 100 dólares al rubio y este bufó.

-debí haber sabido que Bella se te adelantaría.

-nadie lo hubiera sospechado.-Bella le guiñó un ojo y fuimos a sentarnos junto a ellos-Carlisle.

-¿si Bella?

-quisiera saber, ¿has sido testigo de alguna ejecución por los Vulturi?-el silencio reinó en la sala. El semblante de Carlisle se endureció y asintió-¿Cómo lo hacen?-Bella juntó sus manos viéndole impasible, el suspiró.

-no es nada grato de presenciar Bella.-se agachó en su lugar-es como…ver una película de terror, lo hacen parecer tan natural el destrozar aquelarres y llevarse a los más valiosos como trofeos, me arriesgo a decir que llega a ser bárbaro, pero tu sabes como son ellos.-hizo una gran pausa-si llegan a tener piedad usarán a Alec y dejarán de lado a Jane, pero si se resisten, bueno, lo hacen de la otra manera, Félix solo se encarga del peso muerto. Esa es su estrategia más común-ella asintió pensativa-¿por qué preguntas Bella?-la miré expectante, ella retorcía sus manos calculadora.

-creo que sé como…matar a Jane y Alec.-jadeé con asombro.

-¿matarlos?-Rose amplió sus ojos, ella asintió.

-es una teoría.-levantó ambas manos-nunca he intentado, esto, pero puede funcionar.-Emmett saltó de su asiento junto a Jasper.

-tienes que mostrarnos, ¡vamos al claro!-levantó un brazo, la tomaron entre los dos y Bella gritó de sorpresa, yo fruncí el ceño.

-¡hey!-salieron disparados y yo los seguí.

-¡chicos! ¿Qué jodidos?-exclamó Bella, al llegar la dejaron en sus pies y ella se peinó mirándolos incrédula.

-Bella, ¿sabes cuantos años he estado estudiando a los Vulturi?-le expuso Jasper juntando sus manos-no puedes esperar a que no reaccione así cuando dices que realmente puedes matar a los favoritos de Aro.-Bella miró a Emmett esperando su explicación.

-son unos jodidos cabrones, y sin ellos los Vulturi pierden el poder que se dieron solos.-sonrió infantilmente. Me paré frente a ellos y los golpeé en el brazo.

-compórtense imbéciles.-les ladré. Miré a Bella y la alejé unos pasos de los idiotas que hacia llamar mis hermanos-¿Cómo…lo harás?-se mordió el labio con complicación.

-es…no estoy segura Ed.-agitó su cabeza-puedo intentarlo ahora.-agregó cuando todos llegaron. Me forzó una sonrisa, apretó mi mano y nos miró a todos-esto es algo como un Deja Vú.-le escuché susurrar a lo que reí secamente-bien, Emmett ¿traerías esa roca grande por favor?-el asintió y dejó la roca del tamaño de su jeep frente a ella-gracias.

-Bella, explícate.-Alice demandó-estas diciendo que puedes matarlos, pero ¿Cómo pasarás por alto a Demetri y Félix? ¿Qué hacemos nosotros? ¿Que…?-Bella rodó los ojos impaciente.

-Jasper.-llamó. En un segundo Alice dejó de hablar y respiró hondamente-gracias.

-¿no necesitas una ayudante Bells?-bromeó Rose haciendo alusión a la última vez que estuvimos aquí, ella rió.

-no quiero matarte Rose.-le siguió el juego, enfrentó la roca y suspiró-bien, ¿han visto mimos, cierto?-fruncí el ceño y todos afirmamos-es algo parecido a lo que…mejor les muestro.-todos prestamos atención dicho eso. Bella tensó los hombros, y levantó su muro mental.

Agudicé la vista cuando parecía, ¿doblarse? Estaba…haciendo una caja alrededor de la roca. Aguanté la respiración, Bella cerró sus puños hasta que sus brazos temblaran, con ojos apretados y respirando pesado, parecía que…

-la esta contrayendo.-exclamó Carlisle.

-increíble.-admiró Jasper. Reí obnubilado, la capa trasparente se empequeñecía contra la roca, Bella gruñó y se escuchó un crujido seco. La piedra caía en el suelo por partes, hasta que se pulverizó con un movimiento de manos haciendo alusión a liberar el escudo.

Bella se tambaleó y me apresuré a sostenerla de la cintura, me miró cansada y desvió sus ojos al suelo.

-¿Cómo hiciste eso?-pregunté impresionado por el poder que seguía guardando.

-mucha imaginación.-rió jadeante.

-entonces, ¿puedes encerrarlos, y pulverizarlos?-se aventuró a preguntar Esme.

-algo así.-le respondió mirándole.

-¿tu plan entonces es que nosotros matemos a Félix y Dimitri, y tu te encargas de los niñitos de Aro?-preguntó Rose.

-eso…realmente puede funcionar.-expusó ilusionado Jasper.

-no volverán a molestarnos después de esto.-sonreí a mi hermoso ángel. Ella sonrió malévolamente.

-es tiempo de que reciban una cucharada de su propia medicina.

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¡Helo aquí!

Feliz fin de semana largo queridas, ¡disfrútenlo y dejen su opinión! ¿Es un bu o yay?

Cariños desde Chile.

Megan.