- ¿Cómo que está borracha?- pregunté hacia Winn, quien me señaló a Mon-el, como si fuese él quien tuviese que darme las explicaciones de lo que estaba ocurriendo.- ¿Qué has hecho?- arqueé una ceja acercándome a él.
- La reté, la dije que si se bebía el vaso entrenaría con ella, y lo hizo- comentó haciendo que le fulminase con la mirada.
- Vamos, que es por tu culpa- le señalé.
- Tampoco es eso- se defendió.
Suspiré girándome hacia mi hermana, quien estaba dormida sobre el escritorio, por lo que, a pesar de que me costase, debía despertarla.
- Hey, Kara- susurré acariciando su pelo- Tenemos que irnos a casa- comuniqué en el momento que sus ojos se abrieron.
- No quiero- se quejó.
- Lo siento, pero tenemos que irnos- continué presionando consiguiendo que se levantase enfadada de la silla.
De verdad que creía que lo difícil había pasado, sin embargo, acababa de discutir con Mon-el, pues estaba cabreada por que hubiese emborrachado a mi hermana, quien, para terminar de rematar, no dejaba de comportarse como una niña pequeña, sin dejar de quejarse cuando la mandé a la cama.
- Mami ha dicho que puedo estar hasta más tarde- se quejó.
- No, no ha dicho nada- la debatí con un nudo en la garganta.
- Sí, si lo ha dicho- discutió poniéndome aún más nerviosa.
- No, Kara, a dormir- señalé la puerta de su habitación.
- No- negó- Mami...
- ¡Mamá está muerta!- grité interrumpiéndola, sin poder continuar con esta conversación.
Observé como me miraba durante un par de segundos antes de girarse e irse hacia su habitación, por lo que suspiré sentándome en el sillón, sabiendo que iba a ser peor si la seguía, que debía darla un tiempo, bueno..., más bien, debía dármelo a mí misma.
- La has liado- comentó Mon-el haciendo que levantase la cabeza para mirarle.
- ¿Te crees que no lo sé?- le pregunté- No debería haberla gritado así y mucho menos aquello- admití.
Decidí levantarme e ir en su busca, encontrándola tumbada encima de la cama llorando, por lo que me senté en el borde observándola, trayendo recuerdos a mi mente de cuando era pequeña.
" - Kara, hey- susurré acariciando su pelo.
- ¿Es verdad que no vamos a volver a verla?- preguntó entre lágrimas haciendo que asintiera- ¿Por qué?
Me encogí de hombros, no podía explicarla aquello, no me lo permitían, por lo que la miré manteniéndome en silencio, deseando que cambiase el tema de la conversación, pero no parecía querer hacerlo.
- Puede..., puede que dentro de un par de años la veamos- comentó con esperanza.
- Dentro de un par de meses estarás en la Tierra, Krypton habrá muerto, no hay posibilidad- la negué por mucho que me costase hacerlo.
- ¿Has dicho que estaré?¿Qué pasa contigo?- preguntó alterada.
- Yo no voy, es..., hmm, mi destino- la expliqué.
Me observó con detenimiento, como si tratase de verificar que era cierto lo que acaba de decirla, pasando de nuevo al llanto, haciendo que mi corazón se rompiese en miles de pedazos al verla llorar de aquella manera.
La abracé con fuerza, consiguiendo que sollozara en mi hombro, a pesar de mis intentos por calmarla.
- Shh, todo va a estar bien- intenté asegurarla, aún sabiendo que no era lo más seguro.
Se separó de mi aún entre lágrimas, mirándome, pasando a frotarse los ojos estaba cansada.
- Deberías acostarte- comenté tratando sonreírla.
- ¿Te quedas conmigo?- preguntó mirándome fijamente, por lo que asentí, pues no podía decirle que no a esa mirada.
Me tumbé en la cama permitiendo que apoyara su cabeza en mi hombro, abrazándola con fuerza a la vez que las primeras lágrimas se hacían presentes.
- ¿Estás llorando?- me preguntó.
- No- mentí lo mejor que pude, pero sabía que ella era consciente de que si que estaba llorando y que daba igual lo que la dijese, no iba a creerme.
Sin embargo, no comentó nada más al respecto, hecho que me sorprendió, pues mi hermana era demasiado curiosa como para no hacerlo.
Observé como cerraba los ojos antes de volver a hablar.
- Kaelah, no voy a olvidarte nunca- susurró consiguiendo que sonriera.
- Te adoro, Kara- susurré antes de besar su pelo.
La verdad es que no tardó mucho en dormirse, sin embargo, me negaba a marcharme, a dejarla sola, no podía hacerlo."
- Kara- la llamé, pero se negó a girarse- Siento haberte gritado y, sobre todo, aquello- me disculpé aún sin respuesta- Kara..., por favor- supliqué al borde de las lágrimas.- Estás enfadada, lo entiendo, de verdad que lo hago y me siento culpable por haberte dicho aquello- expliqué agachando la cabeza- Te quiero, buenas noches, Kara- susurré girándome para marcharme, dándome por vencida.
- No, espera- susurró reteniéndome- ¿Te quedas conmigo?- preguntó levantando la cabeza para mirarme.
- Siempre- respondí de vuelta con una sonrisa.
Estaba terminando de prepararme cuando mi hermana se levantó, acercándose a abrazarme, haciendo que la mirase sin comprender lo que sucedía.
- Te adoro- susurró besando mi pelo.
- ¿Estás bien?- la pregunté.
- Sí, sólo necesitaba abrazarte- respondió aún abrazándome- He tenido una pesadilla, no puedo perderte- explicó.
- Kara, tengo que terminar de prepararme si es que pretendo ir a clase- comenté separándome de ella- Además, Mon-el te está esperando para entrenar, le ganaste la apuesta- sonreí.
- ¿Quieres que le machaque?- cuestionó con una media sonrisa.
- Un pelin- respondí causando su risa.
Terminé de prepararme pasando a despedirme de ella y marcharme al instituto, en cierto modo preocupada porque se hubiese comportado de aquella manera.
Sonreí hacia Zyan acercándome a él, emocionada por que estuviese allí, pues hacía mucho tiempo que no le veía.
- Hey- me sonrió- Hoy no hay nadie que pueda molestarnos, ¿no?- cuestionó.
- No, creo que no- respondí- Mi hermana está en el DEO y mi primo en Metrópolis, creo que nadie más puede molestarnos- comenté.
No respondió nada más, tan sólo sonrió situando su mano en mi mejilla, acariciándola, levantándome la barbilla antes de decidirse por besarme.
No pude evitar sonreír en el momento que se distanció de mí, verdaderamente lo necesitaba, no podía negarlo.
- ¿Tienes que ir al DEO?- preguntó recibiendo una negación por mi parte- Entonces te acompaño a casa, ¿vale?
Asentí, ¿en serio creía que iba a negarme? porque no pensaba hacerlo, por lo que tras sus súplicas por llevarme la mochila, nos encaminamos al apartamento.
- ¿Dónde estabas?- la voz de Mon-el nos sorprendió a ambos, sobre todo si teníamos en cuenta que estábamos en el portal.
- ¿No estabas en el DEO?- le pregunté girándome hacia él, enfadada.
- Hmm, no- respondió con una media sonrisa- ¿No piensas presentarnos?- me cuestionó en un tono burlón.
Suspiré, no me apetecía hacerlo, pero la cara de confusión que tenía en estos momentos Zyan era suficiente como para obligarme a hacerlo.
- Él es Zyan, mi novio- le presenté- Y él es Mon-el, es de Daxam.
- ¿Un daxamita?- arqueó una ceja mientras le observaba, sorprendido ante tal información.
- No creo que esa información sea relevante- comentó acercándose situándose delante mía- Tal vez sea más importante indicar que yo era tu prometido, ¿no?- me miró consiguiendo que agachase la cabeza sin querer darle una respuesta, más bien, sin querer saber la reacción de Zyan, quien parecía estar procesando todo.
- ¿Tu prometido?- preguntó cómo si le costase creerlo.
-Sí.., nunca lo hubiese sabido si su nave no se hubiese estrellado aquí- traté de explicar- De...decidieron que era una forma de establecer la paz entre ambos planetas, teniendo en cuenta que él es..., era, el príncipe de Daxam- continué explicando, observando como nos miraba a ambos- No..., no quiero que estés celoso por esto- le pedí.
- Sí..., no te creas que quiero robártela, ni nada de eso, en serio, con su carácter terminaría por devolvértela- comentó Mon-el consiguiendo que le fulminase con la mirada.
- Mon-el, vete- le miré fríamente consiguiendo que asintiese y se marchase, dejándonos a ambos solos de nuevo.- Zyan...- traté de hablar.
- No, no des explicaciones- me interrumpió agarrando mi barbilla- Está bien, sólo una cosa Kaelah, no te mantengas muy cerca de él, no me gustan sus intenciones- comentó haciendo que asintiera- Te quiero, no lo olvides, Kaelah- susurró antes de volver a besarme.
Gracias por leer,
Ayrin
