Capitulo 36: Luz en la oscuridad

Capitulo 36: Luz en la oscuridad

Edward POV

Se me paso el día completo corriendo y cuando por fin me vi en el familiar ambiente de Forks los astros nocturnos cubrían todo el cielo. Estaba preparado para comenzar mi búsqueda, debía encontrar a Bella lo antes posible.

La sola idea de que Bella dejase de existir me hacia sentir un puñal en el pecho. Ya nada importaba, ni la estupida de Tanya, ni nada que nos pudiese separar, Bella era como un imán para el peligro y yo su mayor peligro nunca podría dejar de estar con ella, era algo inevitable. La venda cayo de mis ojos develándome que tarde o temprano de todas formas hubiese vuelto destrozado suplicando su perdón. Me era completamente imposible no estar a su lado.

Estaba a punto de llamar a Alice para obtener más información de su visión cuando mi teléfono comenzó a sonar.

-Edward ya se donde esta, tienes que ir al almacén 22-C ubicado en Seattle, ¿recuerdas?, es por donde la encontré la primera vez- Alice había rememorado varias veces como conoció a Bella, la dirección me seria fácil de encontrar, sobre todo porque esas calles las había recorrido en numerosas ocasiones. Al otro lado de la línea sentí como alguien le quitaba el teléfono.

-Edward, nosotros iremos por Tanya, de seguro ella ya esta enterada del rompimiento de tu promesa, solo preocúpate por Bella, lucha por ella hijo- dijo Carlisle a una velocidad exorbitante que no hubiese entendido de no ser vampiro, tras el escuche a mi madre.

-Por favor cuídate mi niño, trae de vuelta a Bella a nuestras vidas- todos estaban preocupados por Bella y por mi, aun después de los cientos de disturbios y malestares que había ocasionado por todos mis errores y malas decisiones, nunca tendría suficiente tiempo como para agradecerles lo que estaban haciendo.

-¡Corre queda poco tiempo!- grito Alice antes de cortar la llamada.

Corrí más fuerte que nunca, ni siquiera me importaba por donde lo hacia, si alguien me veía que era algo prácticamente imposible no seria más que un borrón difuso que tomarían por falta de sueño o paranoia.

Lo único que se repetía en mi mente era "ella no", no me la arrebataría la vida tan fácilmente. La brisa nocturna despejaba mi mente llenándola de varios pensamientos de los que había intentado huir. Por fin lo sabia, yo había nacido para estar con Bella, me había convertido en un vampiro porque era mi destino llegar a conocerla, vivir en su época y amarla eternamente, ambos habíamos sido creados para estar juntos, y ahora que estaba seguro de ello no permitiría que nunca nada nos volviera a separar.

Por fin logre distinguir los destellos de luces de la ciudad, por la hora y fría noche no deambulaba gente por los alrededores, me adentre en las familiares calles de los recuerdos de Alice y guiándome por mi naturaleza fui rápidamente golpeado por el aroma de Bella, aquel aroma que tan solo con filtrarse en mi sistema hizo a la ponzoña acumularse en mi boca volviéndome loco de un deseo que rayaba mucho más allá que el hambre, era el deseo de verla, la urgencia de tenerla nuevamente entre mis brazos, de pedirle perdón, pero algo estaba mal, su aroma se sentía mucho más concentrado.

Esto solo podía significar una cosa, Bella estaba herida, sangrando y haciendo que me aterrara como no lo había hecho nunca antes en todo este tiempo, suplique a Dios que no fuese demasiado tarde, ella no podía morir, no ahora que lo había comprendido todo, que estaba dispuesto a luchar por nuestro amor.

Entonces escuche mi nombre, un grito ahogado como si fuese su ultimo aliento, desesperado hice añicos el candado que cerraba el almacén y abrí la puerta para encontrarme con aquella devastadora visión.

-El no te vendrá a salvar cariño- dijo aquella voz pedante llena de felicidad cuando Bella dejo de luchar bajo sus brazos, sus ropas ensangrentadas mostraban todo el calvario que debió pasar, su deliciosa sangre derramada por un maldito mortal sin escrúpulos. Mi corazón sangraba de dolor y culpa, de rabia contra aquel ser que no tenia derecho a lastimar a un ángel así.

-¡¡¡Bellaaa!!!- grite desesperado, furioso y a la vez dolido por aquella imagen que me causaba un dolor mucho más allá de lo físico desgarrando todo a su paso, ese maldito asesino me las pagaría, sufriría y suplicaría por su vida y yo no tendría piedad, porque el había dañado lo más importante de mi vida.

-¿Quien eres tu?- pregunto rápidamente poniéndose de pie y recogiendo su arma, al levantarse dejo a la vista a mi Bella inconciente en el piso, herida y desmayada a pesar de que aun continuaba con vida, aquella imagen me lleno de ira y un sentimiento de culpa indescriptible, yo había permitido que esto pasara, mataría a ese bastardo, había ganado su ticket al infierno sin retorno.

Más furioso que nunca y listo para atacar un rugido salio de mi pecho, este maldito hijo de puta sufriría de mi ira, ya había ideado mil planes de cómo acabar con el de la manera más dolorosa que pudiese existir, no tendría escapatoria.

-Tu peor pesadilla- respondí, al momento que salio un disparo de su arma, me moví velozmente esquivándola y volviendo sobre mis pasos comencé a caminar lentamente hacia el, mientras su mente se llenaba de terror y maldiciones, no podía creer lo que estaba pasando, por primera vez estaba creyendo en monstruos.

-¿Que demonios eres?, ¡esto es inhumano!- grito volviendo a dispararme asustado una y otra vez, volví a esquivar las balas que esta vez recupere, levante en mi mano y posteriormente retorcí ante sus ojos dejándolas caer hechas polvo.

-El encargado de llevarte al infierno- sonreí ferozmente y lleno de satisfacción ante su aterrada mirada, el miedo invadía su mente enferma y cada partícula de su persona detonaba terror. La ira no me dejaba pensar con claridad, estaba a la merced de todo el odio que carcomía mi ser, solo quería causarle daño, mi cuerpo pedía a gritos derramar su sangre.

-Así que quieres jugar- pregunte al desarmarlo y cogerlo por la espalda en menos de un segundo, tome su mano y comencé a quebrar uno por uno cada uno de sus dedos tras sus desgarradores gritos de dolor e intentos de fuga, como si escapar de mi fuese posible.

-Con estas manos has herido a Bella, la has tocado cuando ella no ha querido- dije pacíficamente quebrando el ultimo de sus dedos mientras este soltaba un gemido de dolor. Lo di vuelta con ira quebrando su brazo en el proceso mostrándole la imagen de Bella herida a pocos metros de distancia.

-Esta la pagaras cara- rugí.

Vi mi reflejo en sus ojos y el monstruo me saludo con sus ojos inyectados de odio, pero esta vez no lo quería detener, no tenia la fuerza de voluntad para hacerlo, estaba más vivo que nunca y sediento de venganza, continúe con mi hazaña haciendo todo el daño que podía lenta y tortuosamente a su cuerpo que se rompía tan fácilmente como una galleta.

-Basta… ¡¡¡por favor!!!- gritaba el hombre, pero este era un mal día para pedir piedad, ¿que acaso el fue benevolente ante las suplicas de mi Bella?, con un fuerte golpe le quebré el coxis tras un alarido de dolor que inundo toda la habitación.

-Por favor, te daré todo el dinero que quieras, puedes ser muy poderoso, si quieres puedes quedarte con tu putita- seguía suplicando vanamente por su vida enfureciéndome mucho más con sus palabras, ¿eso era lo que significaba Bella para el?, era un desgraciado.

-Tú la violaste mal nacido, hiciste su vida un infierno y ahora el mismísimo diablo te ha venido a buscar- dije dándole una certera patada en el entrepierna que lo lanzo a varios metros de distancia haciéndole gritar como nunca antes había hecho en su vida.

Todo estaba claro, yo sabia quien era este tipo, aquel que había querido matar desde el primer momento en que Bella hablo de el. Este era el hombre que había robado la inocencia de mi amor descaradamente sin importarle todo el daño que le hacia, el monstruo de sus pesadillas y la causa de su dolor y tristeza por tantos años.

-¿Te gusta esto maldito cerdo?- pregunte cerca de su oído haciéndole estremecer, lo tome por el cuello lanzándolo con fuerza contra el muro que se destrozo por el golpe. La sangre comenzó a brotar por todas partes y mis sentidos escondidos me pedían a gritos que acabara con su vida rápidamente saciando la sed del monstruo interno.

Estaba a punto de dar el ultimo golpe cuando Bella me detuvo tomando mi mano, sentí su esencia de golpe y la ponzoña se acumulo en mi boca, automáticamente me lance contra ella como un depredador acorralando a su presa dejándola atrapada entre el muro y mi cuerpo con un feroz rugido. ¿Que hacia?, mis sentidos estaban dominando mi cuerpo, por primera vez el monstruo estaba liberado y se sentía bien, era mi amo y capaz de cualquier cosa.

-Edward, para, soy yo… Bella- sus ojos chocolates me miraban con miedo, acerco su mano a mi rostro y comenzó a acariciarlo con dulzura de manera temerosa, pero al monstruo no le importaba, solo quería su sangre más que nada en el mundo, la acorrale aun más contra el muro bruscamente, entre nuestros cuerpos no cabía ningún espacio, aspire su esencia llenándome de esta, estaba listo para beber aquel néctar de dioses.

-Edward no lo hagas, yo… te amo- esas palabras surtieron efecto, en mi inconciencia se filtraron aquellas palabras de amor traspasando al monstruo y apegándose a mi humanidad, entonces lo vi con claridad, ¿Qué aberración estaba a punto de cometer?, yo no quería lastimar a Bella, sin ella no podría vivir, la amaba con todo mi ser.

Poco a poco comencé a volver en mi y el discernimiento lentamente volvió a hacerse parte de mi persona, tuve que hacer un esfuerzo mucho más que sobrehumano para soltar a Bella, aun dolía todo el esfuerzo que estaba haciendo por no atacarla, me encontraba en estado de caza en donde prácticamente estábamos la sangre la ira y yo.

Me gire nuevamente hacia Michael, la ira contra el seguía allí latente, estaba dispuesto a atacarlo para dar el golpe final, cuando Bella como sabiendo que estaba pensando se abrazo a mi cuello para no dejarme ir.

-Edward, no lo hagas- suplico Bella apegándose mucho más a mi tratando de retenerme con todas sus fuerzas.

-No te manches las manos con su sangre, el no lo merece, no seas un monstruo como el- dijo mirándome fijamente a los ojos acercando su rostro al mío. Su hermosa mirada me dio miedo, veía en mi reflejado al monstruo que seguía allí latente, esperando atacar. Ella no sabia lo que me estaba pidiendo, era demasiado, el sentimiento de rabia e ira que sentía contra este tipo era demasiado fuerte como para detenerme.

-Pídeme cualquier cosa menos esto, el merece morir, te hizo daño y yo no puedo dejarlo con vida, no puedo- dije seguro de mis palabras, por mucho que lo intentara no podía, debía matarlo, y lo haría, estaba en una etapa en la que no existía el retorno, esto me superaba, estaba mucho más allá de mis manos, simplemente no me perdonaría dejarlo con vida.

-Por favor, no seas un asesino- suplico, ella no temía a pesar de mi estado que debía parecer más letal que nunca, sobre todo cuando casi había estado a punto de matarla. Su aliento golpeo a mis sentidos y sin poder resistirlo más otro tipo de necesidad se apropio de mi cuerpo y como un sediento al borde de un oasis tome su rostro entre mis manos y la bese.

La ira fue quedando atrás dejándome llenar por otro tipo de sentimientos mucho más fuertes, en cada roce de nuestros labios sentía lo mucho que ella me amaba, anhelando este momento con toda mi alma. La tome entre mis brazos acercándola mucho más abrazándola lo suficientemente fuerte como para que no se alejara jamás y sintiera lo mucho que yo la amaba, lo mucho que la deseaba eternamente a mi lado.

El beso se volvió mucho más apasionado cuando Bella enredo sus manos en mis cabellos acercando mucho más nuestras bocas y reclamando el acceso a ella, su corazón latía como loco mientras nuestras lenguas comenzaron una lucha por grabar el sabor del otro, mis manos abandonaron su rostro para posicionarse en su suave cintura desnuda, sintiendo electricidad en cada parte que su cuerpo chocaba con el mío.

Definitivamente este beso rompía todas las reglas, pero necesitaba sentirla más que nunca. Ella no sabría jamás cuanto la había extrañado, ni todo el dolor que había sentido ante la lejanía, el dolor al tener que separarme de ella y la agonía de saberla perdida.

El beso termino abruptamente cuando me golpeo aquel desagradable olor, solo alcance a posicionar a Bella detrás de mí en forma protectora cuando entraron cinco enormes lobos al almacén donde nos encontrábamos.

Bella POV

Pensé que moría, pero la muerte no podía ser tan molesta e incomoda, sobre todo no podía estar tan llena de gritos de dolor resonando en mi cabeza, a menos que me hubiese ido al infierno. Lentamente comencé a abrir los ojos y me encontré con Edward completamente fuera de si haciendo a Michael mil pedazos. Esta era una extraña especie de pesadilla, nunca había visto a Edward tan feroz, tan fuera de si y ¿que hacia aquí?, no entendía absolutamente nada.

-¿Te gusta esto maldito cerdo?- pregunto antes de lanzarlo contra un muro, la sangre comenzó a salir de todas partes y sentí que se me revolvía el estomago entre el terror de ver a Edward en ese estado y el aroma concentrado a sangre en el ambiente.

Como pude me levante y tratando de no resbalar y llegue hasta donde se encontraba, estaba apunto de asesinar a Michael, ahora entendía porque nunca me dejaría verle cazar, su imagen era tan tétrica que me hizo estremecer, tome su mano y lo gire hacia mi.

Sus ojos oscuros y fríos como el hielo se unieron a los míos, definitivamente mi mente no le hacia justicia, aun estando tan enfurecido y fuera de control como estaba era el ser más hermoso que he visto en mi vida, entonces ocurrió algo que no esperaba, Edward se abalanzo sobre mi dejándome presa entre el muro y su cuerpo, aspiro mi esencia sonoramente y vi el deje de locura y deseo en sus ojos, mi Edward no se encontraba allí y sentí un miedo enorme.

-Edward, para, soy yo… Bella- acaricie su rostro frío tratando de calmarlo, hacerlo volver, pero solo vi a un animal sediento de sangre que no veía más allá, vi a Edward como lo que realmente era, un vampiro.

-Edward no lo hagas, yo… te amo- dije buscando su entereza, su conciencia oculta tras aquella naturaleza salvaje, tras mis palabras vi como el volvía, como sus ojos negros como la noche volvían a adquirir aquella tonalidad dorada que me volvía loca, nunca dude de el, siempre supe que no me haría daño.

Lentamente me soltó fijando su vista en Michael, apretó los puños e inmediatamente supe lo que haría, no encontré ningún otro método más para detenerlo que abrazarlo por el cuello para que no pudiese avanzar.

-Edward, no lo hagas- suplique, sabia que si el quería podría liberarse de mi abrazo fácilmente, pero no lo podía dejar hacer lo que estaba pensando, por mucho que odiara al tipo que estaba en el suelo no dejaría que Edward cargara con su muerte.

-No te manches las manos con su sangre, el no lo merece, no seas un monstruo como el- dije tratando de convencerle, el siempre había temido ser un monstruo, estaba segura de que mis palabras lo detendrían, el no seria un asesino.

Me miro con duda, como si una fuerte lucha interna estuviese revolviéndose en su cabeza volviéndole loco, me miro fijamente y en un tono entre suplica y seguridad hablo.

-Pídeme cualquier cosa menos esto, el merece morir, te hizo daño y yo no puedo dejarlo con vida, no puedo- miro hacia donde estaba Michael esperando por el ultimo golpe.

-Por favor, no seas un asesino- acerque mi rostro al suyo tratando de convencerle, era tan bello aun con sus ojos oscuros por el hambre y la rabia, aquellos hermosos ojos que no podía imaginar color escarlata por la sangre de Michael, aunque el no me amase no le permitiría caer en este error.

No me di cuenta cuando acorto la distancia que nos separaba y comenzó a besarme como nunca antes había hecho, esto era mucho más de lo que alguna vez hubiese soñado, había tanta pasión, tanto amor y entrega en cada uno de nuestros roces que podía sentir un fuego encendiéndose en mi interior, un fuego que no quemaba pero me llenaba de ansias por Edward que se había aferrado fuertemente a mi cintura reteniéndome en su pétreo pecho, las mariposas estaban allí posadas en mi estomago y ahí no pude controlarme, me entregue y entregue todo mi amor en ese beso.

No podía creer que alguna vez hubiese dudado de su cariño, mi corazón se volvió loco y por primera vez en mucho tiempo volví a sentirme llena y plena, era como si Edward nunca se hubiese ido y las heridas nunca hubiesen atacado, mi corazón estaba allí entero nuevamente y dispuesto a recibirlo mágicamente, aun seguía en el paraíso cuando todo acabo.

Edward se separo de mi abruptamente poniéndome tras su espalda de forma protectora, no sabia que pasaba y estaba dispuesta a protestar cuando me fije en lo que el miraba. Eran cinco grandes lobos más corpulentos que un caballo, sus melenas eran de diversos colores y sus dientes tan afilados como navajas, se veían tan tétricos e intimidantes que deje de respirar por unos segundos sin poder creer que ellos fueran mis amigos o que algo humano se escondiese tras esos feroces e intimidantes rasgos.

Sabia quienes eran, pero era totalmente impresionante ver como la leyenda se hacia realidad frente a mis ojos, comenzaron a avanzar hacia nosotros y detrás de ellos pude distinguir a una figura humana, cuando la luz me permitió ver de quien se trataba tuve miedo.

-Noel- le llame, el se abrió paso entre los lobos poniéndose delante de estos para enfrentarnos a mi y a Edward, su rostro mostraba toda la rabia que sentía, estoy segura de que nunca había visto a mi amigo tan tétricamente serio y enojado.

Un rugido escapo del pecho de Edward quien me apego mucho más a su espalda en forma de protección. En ese momento recordé aquel sueño en el que vi a Edward peleando con estos seres, no podía dejar que esto pasara, así que haciendo a plomo con algo de valor me puse al lado de Edward, de frente a las feroces bestias.

-Tranquila Bella- grito Noel desde el otro extremo del almacén –No dejaremos que este infeliz te haga daño- creo que algo me estaba perdiendo, entonces recordé la escena en la que nos encontrábamos, Michael medio muerto junto al muro y yo herida y ensangrentada junto a mi ex, que por cierto es un vampiro.

-Las cosas no son como piensas Noel así que dile a tus amiguitos que bajen la guardia- grito Edward con calma pero sin bajar en ningún momento su pose de ataque.

-No te creo… Ya caí una vez en tus mentiras y créeme, eso será algo que no me perdonare nunca, suelta a Bella ahora- ordeno furioso mientras todos los lobos aullaron a sus espaldas en forma de apoyo.

-Noel, Edward me salvo- dije tratando de avanzar pero Edward no me dejo dar un paso más, se acerco a mi oído y susurro -Cree que te tengo bajo amenaza, no cederá tan fácilmente- suspire.

-Se que es algo difícil de creer, pero Michael fue el que me rapto- dije apuntando al hombre que yacía en el suelo inconciente y completamente ensangrentado. Un montón de emociones se hicieron presentes al recordar lo que casi me había hecho nuevamente ese bastardo, mi cara debió mostrarlo porque la cara de Noel se afianzo un poco.

-¿Es el?- pregunto enfurecido señalando a Michael, yo solo conseguí asentir en forma de afirmación, seguí con la historia de cómo había llegado a donde me encontraba, omitiendo algunos detalles demasiado embarazosos o dolorosos para incluirlos en la historia sin que Edward y Noel se abalanzaran sobre Michael.

-Tuve que mentirles a todos para que no les hiciera daño… yo lamento lo de la llamada, pero si no lo hacia iría por ustedes- recordar todas las terribles cosas que dije a Sophie por su seguridad me causaba dolor, algunas lagrimas cayeron por mi rostro, Edward acaricio mi cabello para que me calmara.

-Si no fuese por Edward el me hubiese violado y matado, no estaría viva, ustedes hubiesen llegado demasiado tarde- termine, Noel parecía tener una lucha interna, miro con odio a Edward y siguió hablando.

-Pero Bella, el te abandono, te hizo daño, aun lo recuerdo- dijo señalando a Edward que puso una mueca de dolor por algo que cruzo su mente. Estaba dispuesta a defenderlo no muy segura de mis palabras cuando Edward hablo.

-Noel, si abandone a Bella fue por su seguridad, por lo mucho que la amo yo tuve que…-

-Basta de tus mentiras como puedes decir eso, ¿por su seguridad?, no sabes lo que Bella sufrió después de eso, estaba hecha trizas y ahora vienes nuevamente a hacerte el héroe, a jugar con sus sentimientos... me das asco Cullen- grito furioso.

-¡¡¡Chicos mátenlo!!!- ordeno a los lobos que comenzaron a avanzar hacia nosotros desafiantes mostrando sus colmillos y gruñendo, yo no permitiría que mataran a Edward no ahora que había vuelto a mi y estaba segura de que el me amaba tanto como yo a el, me interpuse entre el y los lobos, sabia que no me dañarían, eran mis amigos.

-¡¡No!!, no lo ataquen… si quieren hacerle algo a Edward tendrán que matarme a mi primero- grite a todo pulmón. Los lobos dejaron de avanzar, no permitiría que la guerra de mis sueños se hiciera realidad, sabia que ahí habían niños inocentes como Seth, Jacob, Embry, también estaba Leah mis amigos y mi amor, simplemente no me perdonaría si a ellos les pasaba algo.

-Pero Bella el te daño, no hagas las cosas más difíciles- dijo Noel tratando vanamente de convencerme, pero yo no cedería, la idea de que Edward dejara de existir me hacia estremecer más que cualquier cosa.

-Suficiente Noel, déjanos yo no volveré con ustedes- la idea de separarme de Edward nuevamente hacia que todo se me nublase por las lagrimas, me abrace a su pecho y Edward susurro a mi oído.

-Tranquila Bella no te dejare jamás- si Edward moría yo también lo haría, si no era suicidándome seria de pena. Aspire su delicioso aroma, el estaba conmigo y esta vez seria para siempre. Había llorado y sufrido tanto por volver a verle que ya nadie seria capaz de alejarme de el.

-Noel detén esto, podemos solucionarlo hablando- dijo Edward con calma abrazándome firmemente para no caer al piso. Nunca pensé que tendría que lidiar con una guerra en la que Noel y Edward serian los principales enemigos.

-Bella quítate del camino- dijo ignorando completamente a Edward. -El ha roto el tratado a matado a un humano y debe pagar por ello- señalo a Michael en el piso.

-El no esta muerto- grito Edward -El tratado sigue en pie… además Noel vamos, veo en tu mente que hubieses hecho lo mismo si te hubieses topado con Michael- la cara de Noel se contrajo al verse delatado.

-Por favor, te lo suplico vete… Yo amo a Edward, si tu lo matas yo no dudare ni un segundo en seguirle- su mirada sufrió un extraño deje de tristeza tras mi revelación, sentí a Edward estremecerse a mi lado.

-Bella no hagas todo esto más difícil, sabes que es por tu bien- las lagrimas se hicieron más fuertes ¿que acaso nunca podría ser feliz junto a Edward?, parecía que todo el mundo estaba empeñado en arruinar nuestra felicidad, Edward acariciaba mi rostro tiernamente tratando de calmarme.

-Por favor Noel, si me amas me dejaras ir, tú y los chicos saben que sin Edward no soy feliz, si me quitas de su lado juro que esta vez no dudare ni un segundo en quitarme la vida y tu no podrás hacer nada… ¿que acaso quieres volver a vivir con un fantasma, una Bella vacía?- pregunte entre sollozos.

-Antes que eso prefiero la muerte, si permites que maten a Edward nunca te perdonare- su cara se contrajo en una mueca de dolor, sabia que estaba poniendo en una balanza su amor por mí y me conocía lo bastante bien para saber que mis palabras eran reales, como todos decían era una mala mentirosa, ya había tratado de suicidarme una vez y si Edward no existía en este mundo ya no habría absolutamente nada que me ligara a la vida.

Dos de los lobos más pequeños de la manada se separaron del resto, desaparecieron tras las puertas del almacén mientras todos observábamos por donde habían desaparecido expectantes, a los pocos segundos aparecieron como figuras humanas, eran Leah y…

-¡Kendra!- grite aun sin salir de mi asombro, no estaba enterada de que ella también fuese parte de la manada, sabia que Leah lo era y todos los demás chicos de la Push incluyendo a Jacob su novio, pero nunca lo pensé de mi querida amiga, con la que tantas veces llore al extrañar a mi amor.

-Chicos, dejemos a Bella, uno no elije de quien enamorarse y eso tu lo sabes hermanito- dijo Kendra avanzando hacia Noel en su raído vestido. -Se que la amas, y por esto la dejaras ir- tomo la mano de su hermano dándole una mirada comprensiva, Noel se veía apesadumbrado, pero aun así asintió a su hermana como si entendiese lo que esta estaba pensando.

-No quiero volver a ver a Bella así de mal, yo no seré la que le quite la felicidad esta vez… Si alguien es capaz de hacerla volver al estado de los últimos meses que de un paso a delante- ninguno de los lobos avanzo, hasta Noel se quedo perplejo en su sitio con la cabeza baja.

Leah se acerco a examinar el cuerpo de Michael, note como algo asqueada por la imagen tomaba su pulso, tras un pequeño examen más se puso de pie y volvió a su lugar a hablar con el resto de la manada que esperaba expectante.

-Chicos esto es suficiente, aquí nadie va a matar a nadie y Seth más te vale que pares de rugir si no quieres que le diga a nuestra madre- dijo Leah con autoridad.

-El tratado no se ha roto, lamentablemente… nosotros cumpliremos nuestra parte, no perderemos nuestra nobleza ni la de nuestros ancestros… menos por este tipo, no lo merece- señalo a Michael en el suelo, la mayoría de los lobos asintió y lentamente sin dejar de mirar hacia atrás fueron saliendo del almacén abandonado.

Kendra y Noel se acercaron hacia donde nos encontrábamos quedando solo los cuatro, nunca tendría suficientes palabras de agradecimiento para Kendra, pensar que en un principio pasamos por tantos problemas, peleas y discusiones, tuvimos que odiarnos para poder llegar a ser como hermanas.

-Esta es tu ultima posibilidad Edward, espero no vuelvas a fallar- dijo Noel mirando el piso, note como una lagrima resbalaba por su rostro, le costaba dejarme ir, pero a pesar de todo lo estaba haciendo. Me separe de Edward y lo abrace fuertemente, este respondió al abrazo con toda la calidez típica en el, sentí como volvía en si, como era nuevamente mi Noel.

-Creo que este es el adiós- dijo con una sonrisa triste, me dolería separarme de el, pero era la única forma de continuar con Edward, mi familia vampira no era combinable con mi familia lobuna, por lo menos no en este instante.

-Bella, quiero que sepas que nunca te olvidaremos- dijo kendra uniéndose al abrazo. -Seremos hermanos por siempre, ni siquiera nuestras naturalezas nos lo impedirán- sentí la verdad en cada una de sus palabras, era imposible que alguna vez los olvidara o dejara de sentir todo el cariño que sentía por ellos.

-Prometo que esta vez no fallare en mi tarea, no volveré a alejarme de Bella jamás, Noel esta vez mi palabra es inquebrantable y pasa siempre- dijo Edward, acercándose a nosotros tendiendo su mano hacia Noel mientras Kendra tapaba su nariz.

-Sabes que no es a mi a quien debes prometer eso chupasangre, es a Bella, ella te ha perdonado, no se como lo ha hecho pero ahí esta… quiero que esta vez esto te quede claro, si vuelvo a enterarme de que has destrozado el corazón de Bella te castrare ¿lo entiendes?, te buscare por todo el mundo y me encargare de hacerte picadillos- Era algo muy gracioso ver como Noel amenazaba a Edward mientras cruzaban sus manos en son de paz, no pude evitar sonreír agradecida.

-Y yo lo ayudare, así que ten cuidado con lo que haces vampirito- dijo Kendra sonriendo junto a su hermano.

-Sobre Sophie…- dije pero fui interrumpida por Kendra.

-Sophie ni siquiera sabe lo que soy Bella… y quizás es mejor así, aun no esta preparada para lidiar con la verdad, si quieres irte deja las cosas como están con ella, algún día estará lista para recibirte a ti y todas estas historias de licántropos y vampiros - ¿dejar las cosas como están?, era algo difícil, necesitaba pedirle perdón a aquella mujer que adoraba tanto.

-Nosotros le contaremos la verdad, obviamente omitiremos ciertas cosas que incluyen sangre, vampiros y licántropos, pero ella sabrá que estas bien- prometió Noel.

-Además siempre puedes llamar, ya sabes si ves a Sophie en persona ella no te dejara ir, no es tan gentil como nosotros en este tipo de cosas, si le dices que te vas con Edward seria capaz de amarrarte al palo de la cama- Kendra tenia razón, si le explicaba que me iba por ese motivo en persona seria muchísimo peor, finalmente tendría que huir, destrozándola nuevamente.

Así llego la hora de irse, les di un ultimo abrazo a mi hermanos prometiendo que algún día nos volveríamos a ver, que no los olvidaría jamás aunque pasaran mil años, subí a la espalda de Edward y juntos salimos a la fría noche camino a un lugar mejor.

Edward POV

Cuando salimos del almacén, le pase a Bella mi camisa por los brazos, hacia demasiado frío y ella apenas llevaba un conjunto de ropa interior. La subí sobre mi espalda y corrí a mi casa, lo suficientemente rápido como para que no fuese a enfermar por la fría noche.

Ahora ya no existían las dudas ni los temores, las cartas estaban echadas y no podíamos retroceder, Bella había dejado a los suyos para poder estar conmigo y yo no solo había dejado a los míos, sino que había roto aquel pacto con Tanya para salvar su vida.

Inhale aire fresco tratando de quitar ese tipo de cosas de mi cabeza, no quería preocuparme de Tanya ni los Vulturi aun, no ahora que estaba tan feliz. Bella me había perdonado, me seguía amando a pesar de todo lo que había hecho y ahora estábamos juntos, como tanto había anhelado en los últimos meses.

A los pocos minutos llegamos a mi casa, este seria el refugio de nuestra noche, al siguiente día partiríamos a buscar a mi familia, necesitábamos reunirnos para poder ver que hacer con el tema de Tanya y los Vulturi, principalmente debíamos alejarnos de este lugar, si los Vulturi llegaban a estas tierras seria una guerra inminente contra los licántropos.

La mansión llevaba desabitada varios meses, en una rápida revisión me encontré con la sorpresa de que se habían roto algunos fusibles, por lo tanto estábamos desprovistos de luz, una parte buena es que aun había agua, además encontré uno de los antiguos maletines médicos de Carlisle y velas, con ellos podría curar las heridas de Bella.

-¿Por que no te das una ducha mientras yo organizo todo aquí abajo?- pregunte, ella debía sentirse muy sucia con todas esas heridas y lo ocurrido con el miserable de Michael, esperaba que los hombres lobos no se lo hubiesen llevado al hospital, solo quería que se desangrara en ese lugar aquel bastardo, lo merecía.

Rápidamente encontré algo de leña y prendí nuestra chimenea, así Bella no moriría de frío además tendríamos luz, estaba lanzando un poco más de leña al fuego cuando Bella entro a la habitación.

-Edward, necesito ropa- dijo sonrosada, mi camisa blanca se apegaba a sus curvas haciéndola apetecible más allá de lo carnal, me quede sin habla y seguramente mi cara no era la más inteligente ya que Bella soltó una risita nerviosa, salí corriendo de la habitación a buscar ropa a los otros cuartos con mil ideas en mi cabeza.

"Edward no es momento para pensar en Bella de esa forma" le reprochaba a mis más bajos instintos que reclamaban a gritos romper aquella camisa y poseer a Bella en forma carnal. Busque en todos los cuartos, pero al momento de empacar habían sido cuidadosos en llevárselo todo, no había nada más que muebles cubiertos por sabanas blancas.

-No hay nada arriba Bella, tendrás que esperar a mañana, prometo conseguir algo par ti- dije nervioso mirando a cualquier parte menos a esa camisa que por primera vez se me antojaba tan fea como para hacerla añicos, definitivamente estar junto a ella sacaba mis partes más humanas a la luz.

-Bien- dijo acurrucándose en un sofá junto a la chimenea calentando sus manos y sus pies, entonces vi el maletín de Carlisle sobre la mesa y recordé el porque lo había traído conmigo.

-Bella voy a curar tus heridas- dije cogiendo los materiales de su interior sentándome a su lado.

-Muy bien doctor Cullen- me sonrío, se veía totalmente preciosa a pesar del cansancio y las marcas que cubrían su cuerpo. Así comencé mi labor, primero vende su pierna delicadamente, tratando de no tocar ni ver demasiado, mis bajos instintos seguían allí presentes, estaría tan rojo como Bella de ser humano, su corazón se aceleraba cada vez que tocaba su piel.

Seguí con sus brazos, algunos cortes que tenia en su pecho y su cuello. Me daban ganas de salir en ese mismo momento a matar a ese desgraciado, aun debía seguir ahí tirado en el piso, una patadita más que le mandara directo en el cráneo y adiós para siempre.

-¿Muy bien donde quedan más heridas?- pregunte sin ver más en ninguna parte, Bella se puso mucho más que roja y negó con la cabeza.

-Ya no quedan más- dijo rápidamente y respiro agitada mirando con un interés sobrenatural un azulejo en el piso, era realmente una mala mentirosa.

-¿Te han dicho que eres una mentirosa horrible?- pregunte divertido por su nerviosismo mientras ella giraba los ojos. -¿Vamos cual más queda mi paciente predilecta?- dije dándole mi mejor sonrisa torcida.

-Bueno… tengo un corte desde la-la cadera a la espalda- dijo bajando la vista a sus pies, eso, quedaba justamente debajo de la camisa, me puse tan nervioso tras la revelación que se me cayeron materiales al piso.

-Muy bien- suspire recogiendo las cosas avergonzado aun, ¿cuando se había visto un vampiro tirando cosas?, me aclare la garganta.

-Necesito que te quites la camisa- sabia lo mal que sonaba eso, pero no permitiría que a Bella se le infectara la herida por cabezota. Bella abrió la boca pero no salio sonido se sonrojo aun más y hablo.

-¿Pe-pero es ne-necesario?- asentí, simplemente no daría mi brazo a torcer.

-Prometo no ver nada- dije tras un incomodo minuto de silencio, ella se dio vuelta para obedecer, deje de respirar mientras dándome la espalda comenzó lenta y tortuosamente a desabotonar mi camisa dejando a descubierto solo la herida mientras que con el otro brazo cubría sus pechos y retenía la camisa para que no cayese más abajo dejándome una fabulosa vista de su gloriosa y suave espalda.

Parecía una escultura griega hecha en honor a la diosa Venus, comencé a curar aquella herida con rapidez sin prestar mucha atención a la herida en si, estaba demasiado ocupado apreciando los detalles mas apetitosos de la figura de Bella, "que fácil seria tenerla" decía mi macabra voz interna, era lo que deseaba, pero no me podía permitir hacerle daño por aquel apetito.

-Listo acabe- dije ayudándole a ponerse la camisa algo frustrado.

Bella se giro ya vestida y me miro a los ojos, algo estaba cruzando su mente pero no podía saber que era, odiaba no poder leer su mente, eso siempre me hacia sentirme terriblemente frustrado, iba a preguntarle cuando tomo mi rostro entre sus manos y me beso, algo impactado aun por su reacción le devolví el beso con igual intensidad.

El beso fue tomando cada vez más pasión mientras pasaban los minutos, sentí como un fuego y una urgencia por poseer a Bella se encendían en mi interior suplicando por todos mis poros que me dejase llevar, mis manos comenzaron a jugar sobre sus curvas por encima de la camisa y mi lengua a rosar su cuello mientras ella comenzaba a soltar pequeños gemidos de placer que eran música para mis oídos.

Debía detenerme ahora o si no, no podría parar, como pude me solté del abrazo de Bella recuperando la compostura, ella me miro con una mueca de dolor en su rostro antes de acurrucarse lo más alejada del sofá que pudo ocultando la cara tras sus manos.

-Bella yo… lo siento, me deje llevar- creo que esas no fueron las palabras correctas ya que comenzó a llorar. No sabia que hacer, ya habíamos pasado por algo similar anteriormente, así que solo me quede callado mirándola, pensando en que hacer.

Bella POV

-Tu siempre haces lo mismo, no me deseas- dije entre sollozos, me sentía tan frustrada, mientras el me curaba había visto pasión en sus ojos, pensé que el deseaba lo mismo que yo, pero estaba equivocada era una estupida, no debí jamás intentar dar el siguiente paso.

-Te deseo más que nada en este mundo Bella… como no entiendes que si no te tomo como mujer ahora mismo es porque no quiero lastimarte- ya empezábamos de nuevo con la misma cátedra, estaba tan cansada de esa pobre escusa. El ya había demostrado lo fuerte que era, ni siquiera sangrando había sido capaz de matarme, el podía controlarse si no lo hacia era simplemente porque no quería, porque era un cobarde.

-Tu no entiendes nada- dije aun llorando. -Necesito quitarme las manos de Michael de mi cuerpo, sus besos sus caricias, necesito olvidarlo Edward y el único que me puede ayudar con eso eres tu- grite lanzando uno de los almohadones del sofá contra su cara.

-Necesito saber que me amas, te necesito- grite soltando toda mi frustración, el nunca lo entendería, nunca. Cerré los ojos furiosa aun, me sentía tan incomprendida y frustrada, me iría a dormir al cuarto de Esme, ya era suficiente por hoy.

Abrí los ojos y vi su rostro a escasos centímetros del mío, sin decir una palabra me tomo entre sus brazos acomodándome en sus piernas y susurro en mi oído justamente lo que necesitaba escuchar.

-Te amo…- tomo mi rostro entre sus manos y comenzamos a besarnos tal cual hacíamos unos minutos atrás, la electricidad recorría mi cuerpo con cada roce que Edward daba a mis labios causándome un placer indescriptible mientras yo jugueteaba con los rebeldes cabellos color miel de su nuca, profundizando el beso y el contacto con sus fríos labios.

Podía sentir las manos de Edward explorando mi cuerpo, recorriendo mis curvas por primera vez con delicadeza y amor, aquella fricción me hizo soltar cientos de agitados suspiros de placer que se perdían en sus labios, no sabia cuanto había soñado esto, cuanto anhelaba cada partícula de su ser, el por fin seria mío y yo suya, por fin cumpliría lo que siempre había deseado.

Sus besos pasaron de mis labios a mi cuello haciendo crecer un exuberante calor que se acomodaba en mi vientre en conjunto con las mariposas que revoloteaban más alborotadas que nunca, mientras yo recorría sus pecho memorizando cada uno de sus músculos con mis dedos, sus manos comenzaron a jugar con los bordes de la camisa acariciando mis piernas tan solo a unos centímetros de mis gluteos.

No se como paso pero a la velocidad de la luz Edward soltó todos los botones de mi camisa haciendo caer esta al suelo por mis hombros. Ahora si estaba completamente desnuda ante su mirada.

Veía en su rostro la lujuria, el deseo y la pasión desmesurada, me hacia el amor con la mirada y aun así no sentía vergüenza, porque sabia que este era el mayor acto de amor que podíamos llevar a cabo. Me lance a sus brazos presionando mis pechos desnudos a su musculoso pecho, lo deseaba, lo necesitaba, comencé a besar su cuello y el a acariciar todos los lugares en donde ya no había ropa haciéndome estremecer de anticipación.

-Eres preciosa- susurro a mi oído, mi corazón se volvió loco tras esas palabras y sintiéndome en un poco de desventaja por la cantidad de prendas comencé a juguetear con el botón de sus pantalones mientras el recorría por primera vez mis pechos desnudos dándome un placer que me hacia volar mas allá de las nubes. Cuando me deshice de los botones el término de quitárselos rápidamente y ahora solo una diminuta prenda me separaba de su desnudes total.

Era su turno de disfrutar así que como una gata salvaje me posicione sobre el y comencé a besar su pecho robándole cientos de pequeños suspiros y gemidos que me dejaron plenamente satisfecha de mi inexperta labor, me iba a sentar a orcajas sobre sus caderas cuando lo sentí justo bajo mi pierna, Edward estaba tan excitado como yo, lleve mis manos a sus slip para liberarlo de tal incomoda presión, rozando sin querer su intimidad, el gemido que salio de sus labios me hizo estremecer.

Sin que me diese cuenta el se poso nuevamente sobre mi y lenta y tortuosamente comenzó a depositar tiernos besos desde mi cuello hasta detenerse en mis pechos, donde se entretuvo lamiendo mis senos con pasión, llevándome a una cima de sensaciones y placeres que jamás hubiese pensado que existían en este mundo, a esas alturas yo ya gemía sin control.

El calor en mi interior seguía creciendo y ya comenzaba a sentir la urgencia de apagarlo, así que sin miramientos comence a bajar los slip de Edward, el dándose cuenta de mi tarea se deshizo rápidamente de la prenda quedando por primera vez completamente expuesto a mi mirada. Quede fascinada con aquella imagen, el era perfecto en todos los sentidos, mucho más allá de cualquier obra maestra que hubiese visto jamás, ni siquiera Miguel Ángel hubiese podido captar en una de sus esculturas las perfección del hombre humano tan bien como la naturaleza dotaba a Edward, era simplemente perfecto, y yo una maldita suertuda.

-Edward te necesito… ahora- pedí desesperada quemándome por dentro, lo necesitaba ahora, el fuego amenazaba con quemarme de un segundo a otro. Un rugido salio de su pecho tras mi suplica y gentilmente se poso sobre mi posicionándose entre mis piernas que se enroscaron a su trasero para permitirle un mejor acceso, en ningún momento dejo de mirarme a los ojos cuando entro en mi, haciendome el amor por primera vez.

-Te amo- dijo cuando comenzó a moverse dentro de mi llenando completamente mis sentidos con aquella deliciosa fricción que me hacia desfallecer de placer, a los pocos segundos mis gemidos y los de Edward se podían escuchar por toda la sala, en más de una ocasión gritamos el nombre de nuestro amado acallándolo en los labios del otro con pasión.

Comencé a moverme con Edward y simplemente me entregue al paraíso, al cielo al universo, a la galaxia, el inframundo o como quieran llamar a ese lugar maravilloso donde llegue junto a Edward.

Me contraje a su alrededor sintiendo que venia algo bueno, algo que me llevaría más allá de la cima, Edward comenzó a moverse mucho más rápido dentro de mi y entonces llegue al paraíso, al Edén, a las tierras vírgenes, hasta juraría que vi a dios cuando abrí los ojos. Un placentero estremecimiento me recorrió hasta la punta de los pies y por primera vez tuve un orgasmo, a los pocos segundos me siguió Edward dando las ultimas estocadas a mi interior.

Completamente sudados nos separamos contemplándonos desnudos y susurrando palabras de amor.

-Eso ha sido sorprendente- susurre posicionándome cómodamente sobre el pecho de mi amado, este comenzó a acariciar mis cabellos y a besar mi frente. A los pocos minutos ya me sentía soñolienta aun acomodada sobre su pecho, este comenzó a cantar mi nana con su hermosa y melodiosa voz y poco a poco me fui quedando dormida, soñando con el, con mi amor y con lo que nos preparaba el brillante futuro.

A la mañana siguiente desperté en un cuarto nada familiar al de la noche anterior, se trataba de la habitación de Edward, aun no podía creer que hubiese pasado lo que paso anoche, pero quedo completamente descartada la opción de "un sueño" cuando me fije en que no llevaba ropa bajo las sabanas, estire mis brazos desperezándome y estos toparon con algo, me gire y ahí estaba mi ángel contemplándome a unos centímetros más allá en la amplia cama.

-Buenos días mi Bella durmiente- dijo feliz con una sonrisa que no le había visto jamás mientras me tendía una bandeja con un exquisito desayuno, definitivamente el día de ayer había muerto y ahora estaba en el cielo.

-¿Eres dios?- pregunte a pesar de lo tonta que sono mi pregunta, aun no podía creer que todo esto estuviese pasando, hace menos de dos días me estaba muriendo de la pena y ahora volvía a tener a la razón de mi vida justo a mi lado.

-jajajajaa- sentí su cantarina risa a mi lado –creo que dormir demasiado te ha hecho daño mi tonta Bella- dijo besándome en los labios.

Edward POV

La noche había sido maravillosa, nunca pensé que tendría el suficiente control para lograr tener una noche de pasión junto a mi amada Bella, ahora entendía perfectamente porque Emmett y Rosalie andaban siempre pensando en hacer el amor a cualquier hora del día y lugar, era simplemente el acto más maravilloso del mundo.

Bella comenzó a comer su desayuno en silencio feliz, cuando lentamente comenzaron a cambiar las expresiones, estaba pensando algo, moría por saber que era, que la había hecho cambiar de la nada, iba a preguntar cuando se giro hacia mi e hizo aquella pregunta que había estado esperando.

-Edward, ¿porque me dejaste?, no entiendo porque te fuiste dejándome aquella carta- dijo en una mueca de dolor, suspire y comencé a contarle la historia. Estuve contándole todo lo ocurrido por más de una hora, explicándole cada detalle, lo que paso con Tanya y los Vulturi, todo lo que había vivido después de estar alejado de mi familia extrañándola en cada minuto. Ella escucho atenta toda la historia, llorando y maldiciendo en algunas partes y cuando termine finalmente se lanzo a mis brazos.

-Edward te amo, pase lo que pase nunca me vuelvas a dejar- pidió en tono de suplica, la acune en mis brazos y acaricie su cabello, claro que no lo haría, ya había sufrido demasiado como para hacerlo nuevamente, no era lo suficientemente fuerte.

-Lo prometo mi Bella, lo juro- dije seguro de que esta vez si lo podría cumplir.

Entonces escuchamos sonidos en la planta baja, comencé a oír sus pensamientos y vi que se trataba de mi familia, le pase a Bella la ropa que había conseguido hoy en el pueblo y esta comenzó a vestirse rápidamente, ¿no querría que nos encontraran desnudos?, tendrian material para burlarse de nosotros indefinidamente, sobre todo de mi.

Bella POV

-Hermanitos- escuche la sonora voz de Emmett en la cocina –¿Oigan lo sienten?, aquí huele a polvo- dijo riéndose de su propio chiste, yo estaba más roja que la madre de los tomates.

-Estupido Emmett ya andas con tus chistes de doble sentido- sentí a Rosalie tras un sonoro golpe que supongo fue una colleja.

-¡¡Ouch!! Rosalie, lo decía por el olor a encierro, que mal pensada eres- dijo después dando unas sonoras carcajadas.

-Sabes que no es así, Emmett eres peor mentiroso que Bella- escuche a Alice, vaya, estaban conversando tan alto que estaba segura de que querían que los oyéramos desde la planta alta, los vampiros no podían ser tan ruidosos.

-¡¡Polluelos!!- llamo Emmett mientras Edward crispaba los puños -Ehh hermanita, como a estado Edward anoche apuesto que ha sido como un terremoto- dijo haciéndome caer de la cama por la vergüenza.

-No soporto más- dijo Edward saliendo por la puerta- Voy a matar a ese desgraciado- dijo mientras escuchaba abajo a todos reír, ya vestida me acerque a la ventana y vi como Edward perseguía a Emmett camino al bosque mientras este le gritaba.

-¡¡¡Pero querido hermanito, si ya se te quito la cara de estreñido, Bella a hecho un milagro!!!- me rei, esas cosas solo las podía decir Emmett.

Suspire viendo lo que se nos venia por delante, tendríamos que enfrentar a nuestra familia y ver que haríamos con Tanya, habíamos salido de un gran aprieto para entrar a otro, solo esperaba que esta vez lo pudiésemos superar como ya habíamos hecho con tantos retos más.

Edward juro que estaría conmigo, que nunca me dejaría y yo me apegaría a eso eternamente, esta vez ni siquiera la muerte podría con nosotros. Tenía más que claro que tarde o temprano terminaría siendo uno de ellos, ya fuese a manos de Edward o a manos de otros.

Mire mi vida hacia atrás, era tan oscura, sola y marchita, pero entre toda esa oscuridad encontré a una luz, mi querido Edward, mi amor, mi alma gemela, y entonces todo fue más claro, aparecieron los colores y las pequeñas alegrías. El era algo brillante, la cosa más bella y perfecta que había encontrado en mi vida.

Por que eso significaba Edward para mí.

Mi amor, mi vida.

Mi luz en la oscuridad.

Fin


Finnnn, es lo único que pongo por hoy, mañana vengo a rellenar las notas de autor, xq me queda media hora para que empiecen los fuegos artificiales de año nuevo.

Aun queda el epilogo, ese estará listo para el Domingo.

Besos mis chicas y misión cumplida, lo termine antes de año nuevo xD

Besos Katu

EDITO:

Muy bien, he vuelto y como había prometido publique antes de fin de año, aunque quizás en la pagina no figure porque es de otro país, en fin.

Espero les haya gustado este capitulo tanto como a mi, a mi me gusto, me hizo sentir de todo en su debido momento, lo único que odie completamente y me hizo salir canas verdes al momento de escribirlo fue el lemon, creo que no me meteré más con ellos, les juro me costo un montón y por más que lo leo no lo encuentro lindo xD, me meteré a un curso de "aprende a hacer buenos lemon en un mes" jajajajaja.

Termina un año y termina también mi primer fic, no saben lo entretenido y grato que ha sido escribir esta historia, entre sus comentarios de aliento he encontrado muy buenas amigas, bellas personas con las que hoy comparto.

No tan solo eso si no que aprendí a ser feliz con algo tan sencillo como un review, no se si todas ustedes escriben, pero recibir un review de alguien y que esta persona diga que le gusta tu trabajo, es gratificante a niveles insospechados.

Volviendo a mi historia, si, este era el final y no es una saga xD, el día Domingo será subido el epilogo, para ese entonces espero haber recibido eso si un mínimo de 20 reviews, xD no saben lo que me costo escribir este capi tan largo, así que hasta los tomatazos son bien recibidos.

Porque por lo que dicen mis estadísticas se que hay mucha gente que lee mi fic y no deja comentarios, bueno a ellos también se los agradezco ya que en el anonimato han seguido mi historia fielmente, pero vamos es mi ultimo capi y estamos en fiestas, sean buenos y regálenme un review que aunque sea diga "he llegado hasta aquí".

Y bueno sobre lo demás nos vemos en la próxima, les cuento desde ahora que estoy en un nuevo fic, espero volver pronto con nuevo material y recibir tanto apoyo como lo hice con mi primer trabajo.

Las quiere y les desea un feliz año 2009

Katu.