Capítulo XXXVI.
Lily se veía confiada y segura de sí misma, además de aparentar una tranquilidad que no sentía. Ella estaba nerviosa y no era para menos, una cosa era soltarle una mentirilla piadosa a algún paciente y otra muy diferente el tener que mentirles a un juez y a varios abogados. Si alguien la descubría, Lily podría irle diciendo adiós a su recién obtenido título y a su libertad.
Ese día, por consejo de Mine, Lily llevaba un traje sastre color amarillo mantequilla, de saco ajustado en el talle y falda a medio muslo, el cual combinó con unas botas altas color camel; Mine le recogió el cabello a Lily y la maquilló con tonos discretos que resaltaban el tono claro de su piel. El efecto en general era el de una mujer profesionista que irradiaba seguridad. A los abogados les iba a costar trabajo romper además esa imagen de fragilidad que paradójicamente Lily siempre tenía presente. El abogado de los Wakabayashi empezó con Lily por algo sencillo, como su nombre, edad, profesión y nacionalidad, para después pasar a datos más personales como la forma en como había conocido a Genzo y su supuesto noviazgo, el matrimonio y todo lo demás. En realidad, a Lily no le costó ningún trabajo mentir sobre ello, más que nada porque ella había practicado lo suficiente y casi siempre en presencia del mismo abogado. El hombre pasó después a preguntar sobre las fechas de las supuestas violaciones y Lily declaró, tranquilamente, que la señorita Yuki difícilmente podía haber sido ultrajada por Genzo ya que en esos mismos días, Lily había estado con él, disfrutando de las delicias que puede ofrecer Europa. Pan comido. El interrogatorio resultó muy convincente, pero era pronto para cantar victoria. Lo difícil fue cuando el abogado de Yuki intentó hacer ver todo era una farsa. El hombre sacó fechas, datos y demás cosas y quiso demostrar que cuando Yuki y Genzo eran amantes, él ni siquiera conocía a Lily, dejando en claro que ella se encontraba en México en esos días.
- Ésa es la versión oficial.- dijo Lily.- Que yo estaba en México, pero la verdad era que yo me encontraba en Europa con Genzo.
- ¿Y por qué motivo se empeñó en ocultar algo así?.- cuestionó el abogado de Yuki.- Cualquier mujer se sentiría orgullosa de decir que es pareja de alguien tan famoso como el señor Wakabayashi.
- ¿Usted nunca ocultó un romance por alguna razón, la que usted quiera, guste y disponga?.- replicó Lily.- ¿Nunca tuvo algún problema por una relación pero que estaba tan enamorado que prefirió mantener todo en secreto?
- Aquí quien hace las preguntas soy yo, doctora.- replicó el abogado.
- Está bien, lo entiendo.- aceptó Lily.- Solo quiero decir que muchas veces ocultamos nuestras relaciones personales porque son tan bellas que no queremos que nada las perturbe. Para Gen y para mí, era más sencillo el mantener nuestro romance en secreto, porque así conservaríamos la magia y el misterio, preservando nuestro amor del contagio venenoso de los reporteros. Sí, oficialmente yo me encontraba en México cuando supuestamente la señorita Yuki estuvo con mi esposo, pero la verdad era que yo me escapé en el jet de la compañía de Gen para venir a Alemania a visitarlo.
- Y dicen que no hay malversación de fondos.- el abogado de Yuki sonrió con burla.
- Objeción, eso es difamación.- objetó el abogado de los Wakabayashi.
- Guárdese sus comentarios, abogado.- amonestó el juez al abogado de Yuki.
- Ok, retiro lo dicho.- replicó el otro.- Pero continuemos. Usted dice, doctora, que se escapó muchas veces para venir a ver a su novio.
- Así es.- dijo Lily sin titubear.
- Porque no quería que los reporteros los molestaran.
- Usted lo ha dicho.
- Y entonces, nos está diciendo a todos que los días que mi cliente afirma haber sido violada por el señor Wakabayashi, usted estaba con él.- dijo el abogado, paseándose lentamente por la sala.
- Exactamente.- asintió Lily.
- Bien, supongamos que le creo todo eso.- replicó el licenciado.- Ahora dígame una cosa: ¿cómo es que su esposo demandó a su padre por mala praxis médica?
Se escuchó un murmullo general. Casi nadie sabía lo de esa dichosa demanda por lo breve que fue, y también porque no sabían el parentesco que había entre Alejandro y Lily. Jean y Genzo intercambiaron miradas y el abogado principal suspiró.
- Eso fue un malentendido.- suspiró Lily, poniendo cara de tragedia.
- ¿Nos podría explicar eso, doctora?.- pidió el abogado de Yuki.
- Me da vergüenza.- musitó Lily.
- Pues trate de comérsela.- replicó el otro.- Necesitamos saber qué pasó ahí.
- Lo que Genzo hizo... .- Lily suspiró de manera teatral.- Fue tomar venganza contra mi padre.
- ¿Venganza?.- el abogado se sorprendió.- ¿Nos puede explicar eso?
- Es que Gen y mi padre nunca se llevaron bien.- suspiró Lily.- ¿Tiene usted hijas, licenciado?
- Dos.- asintió el hombre.- En plena adolescencia.
- Bueno, entonces podría comprender lo sobreprotector que puede ser un padre con sus hijas.- continuó Lily.- Y así es mi padre conmigo. Él nunca estuvo de acuerdo en que un jugador de sóccer extranjero se llevara a su hija menor, y Gen nunca estuvo de acuerdo con la manera poco digna de mi padre de tratarlo, así que la relación entre ambos era tensa. Por casualidades del destino, Akira, mi suegro, cayó enfermo y a mi padre le tocó atenderlo, así que Genzo aprovechó la oportunidad para desquitarse y demandarlo; el asunto se resolvió cuando yo le pedí a Gen que retirara la demanda, aunque papá estaba muy enojado. No es algo de lo que me sienta orgullosa, pero los hombres pueden ser bastante infantiles cuando quieren. Sin ofender.
Hubo algunas risillas, incluso el juez esbozó una leve sonrisa. Genzo estaba sorprendido, al igual que el resto de su familia. ¡Vaya que Lily era buena para mentir! El abogado de Yuki no encontró la manera de rebatir esa parte de la declaración de Lily, así que decidió irse por la deportación de Alejandro Del Valle. Lily, sin embargo, dijo sencillamente que su padre fue deportado porque simplemente no tuvo todos sus papeles en regla. El abogado entonces intentó hacer caer a la chica preguntando datos personales sobre Genzo, los cuales ella respondió con facilidad. Frustrado por no poder conseguir su propósito, el licenciado intentó entonces hacer enojar a Lily.
- Entonces, doctora, a usted no le interesa el que su esposo la engañe en su cara.- dijo el hombre.
- No le entiendo a qué se refiere.- replicó Lily.
- Genzo Wakabayashi tiene fama de ser mujeriego empedernido.- dijo el abogado.- Ha andado con muchas mujeres, famosas y no famosas, y no ha habido ninguna que se le escape. Marie Schneider, Aki Yamazaki, Daniela Ribentrop, Alana Ebrard, Andrea Solórzano, entre muchas otras, e incluso ha andado con más de dos mujeres a la vez. ¿Cómo es que está tan segura, doctora, de que su esposo le va a ser fiel?
Lily no supo de momento qué responder. Ella sabía que Genzo no era el hombre más recto del planeta, pero el enterarse de que anduvo con tantas mujeres la hizo sentirse mal momentáneamente. Claro, Lily no era más que una de las tantas que Genzo había tenido, la cual desaparecería cuando él se divorciara de ella. Y eso a Lily le rompió el corazón...
- Yo creo en Genzo.- murmuró Lily, débilmente.- No tengo nada más que añadir.
- Bien.- en los ojos del abogado brilló una chispa de malicia.- No más preguntas.
El último comentario hizo dudar un poco al abogado de los Wakabayashi, ya que Lily no se había mostrado tan segura como lo había estado hasta entonces. El juez dio entonces por terminado el día y la gente empezó a retirarse.
- Quizás lo último nos pueda perjudicar.- comentó el abogado a Genzo.- Su esposa no se vio tan confiada como siempre.
Genzo no respondió; sus ojos estaban fijos en Lily, la cual no se había levantado del banquillo de los testigos. El portero nunca se esperó que el abogado de Yuki sacara a relucir sus miles de aventuras amorosas, él no quería que Lily se enterara de esa parte de si vida. A Genzo no le importaba ya el resultado de la demanda, sino la mirada de desconcierto y tristeza que Lily dejaba mostrar en sus ojos.
Pasaron los días; aún faltaba la declaración de Lety, quien se hizo en ese tiempo muy buena amiga de Leonardo. El joven veía a la chica a escondidas y ella trataba de mantener a su nuevo amigo informado sobre lo que ocurría con Genzo y Lily. Al parecer, él ya no la lastimaba a ella y eso mantenía tranquilo a Leonardo, más eso aumentaba la culpabilidad de él por no atreverse a aparecer frente a su hermana.
- ¿Por qué simplemente no vas y te paras en la casa de Wenzo cuando esté Lily presente?.- cuestionó Lety.- Sería lo más sencillo.
- Lo sé, pero mi hermana va a estar muy enojada conmigo y con toda razón.- musitó Leonardo.- Los abandoné, a ella y a mi padre, justo cuando más me necesitaban y ahora me merecería que ellos me dieran una patada en el trasero, aunque yo bien podría regresárselas.
- Uhm.- suspiró Lety.- ¿Tan malo fue?
- Estoy molesto con mi padre.- musitó Leonardo.- Sigo pensando que por culpa de él, mi madre está muerta.
- Me has contado muy poco sobre eso.- comentó Lety.- Pero puedo decirte que la principal en tener la culpa fue tu mamá, no tu papá. Ella sabía que tenía un problema y aun así, no quiso ir a revisarse. Sí, quizás ustedes debieron haber insistido pero después de todo tu madre ya estaba lo suficientemente grandecita como para decidir por ella misma. Y ella decidió no hacer nada cuando era su momento, no es justo que quieras culpar a tu padre de ello.
- Supongo que no.- murmuró Leo, mirando con melancolía al horizonte.- Son cosas que uno sabe pero que se resiste a aceptar, por el dolor que causan.
- Sé lo que es eso.- musitó Lety, recordando su propia vida.
- Gracias por tu amistad.- dijo Leonardo, sonriendo levemente.
- Gracias por la Coca.- rió Lety.- Y ojalá te animes pronto a ver a tu hermana.
- Quizás después del juicio.- comentó Leo, vagamente.- Por ahora, lo mejor será no alborotar más las cosas con un hermano aparecido de la nada.
Lety rió; después de eso, ella y Leo hablaron de cosas más sencillas y menos dolorosas, esperando a que llegara el turno de ella de declarar en la corte. Sin embargo, la declaración de Letizia Núñez en el caso Genzo vs. Yuki fue más bien corta, ya que las declaraciones previas habían dado al traste con los planes de Yuki y la declaración de Lety fue el golpe de gracia. El abogado de los Wakabayashi le preguntó a Lety si ella sabía que su amiga andaba con el portero, y Lety dijo que sí. Ella dijo no saber si los días en que Yuki había dicho estar con Genzo, él había estado en realidad con Lily, pero Lety estaba bien segura de que cualquier cosa que hubiese pasado entre los dos primeros sucedió con el consentimiento total de Yuki. Lety declaró que su amiga siempre había tenido el deseo de conocer a Wakabayashi en persona y que incluso iba a todos sus partidos con la esperanza de estar más cerca de él.
- ¿Entonces usted está diciendo que, cualquiera que haya sido la relación que tuvo la señorita Yuki con el joven Wakabayashi, no fue forzada para ninguna de las partes?.- preguntó el abogado de los Wakabayashi.
- Exactamente.- asintió Lety.
- ¿Y cómo es que está tan segura?.- cuestionó el hombre.
- Porque Yuki me confesó que estaba loca por Genzo.- suspiró Lety.- Es más, sé que aún lo está.
Y eso fue todo. La última frase lo decidió todo. El abogado de los Wakabayashi dijo no tener más preguntas y entonces fue el turno del abogado de Yuki, pero ya no había mucho por hacer. El hombre intentó denigrar a Lety y poner en duda su amistad con Yuki, aunque sin mucho éxito, ya que Lety en realidad tenía una buena reputación. El abogado cuestionó también la interpretación que Lety pudo haberle dado a las palabras, sentimientos y expresiones de Yuki, en un desesperado intento por restarle credibilidad a su declaración, pero ya nadie, ni la misma Lety, le prestó atención.
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Levin estaba preocupado por Débora. Los últimos días, ella estaba sintiéndose mal y evitándolo lo más que podía, cosa que Stefan no entendía. Cierto era, la relación de ambos era algo rara ya que no la habían formalizado como tal, aun cuando la intimidad entre los dos era ya demasiado íntima, si es que eso es posible. El caso era que Deb se negaba a ver a Stefan y él no sabía por qué.
- Quizás le dijiste algo que la molestó.- comentó Sho.- ¿La llamaste gorda o algo así?
- Nada de eso.- negó Levin.- No soy tan idiota como tú.
- ¿Estás seguro?.- gruñó Sho.- ¿Por qué ella no te quiere hablar, entonces?
- Si lo supiera, no estaría aquí quejándome.- replicó Stefan.- No sé que le hice, y quisiera saberlo lo antes posible para remediarlo, porque quiero llevarla a la fiesta de beneficencia.
- El problema quizás sea que no has formalizado tu relación con ella.- opinó Schneider, quien hasta esos momentos había estado muy callado.- A las mujeres les importa mucho eso de tener a alguien a quien considerar como su "pareja", y dado que tú ves a la pobre chica más como tu amante que como tu novia, creo que por eso va a mandarte al demonio.
- ¡Ja!.- se mofó Levin.- ¡Miren quién anda dando consejos de amor! El hombre que no puede ni decir tres palabras ante Elieth Shanks sin ponerse en ridículo.
- Al menos yo no me he acostado con ella, arruinando mis posibilidades.- replicó Schneider.
- No te has acostado con ella porque no has podido.- rió Sho, con muchas ganas.- No por otra cosa.
- ¡Bah!.- bufó Karl.- Ya verán, el día ñeque yo quiera ella va a ser mía.
- Sí, claro.- Sho continuó burlándose.
- Como sea, ¿podemos volver a mí?.- protestó Levin.- Me caerían bien algunas ideas.
- Podrías, simplemente, ir a visitarla y ya.- dijo Karl.- Créeme cuando te digo que Débora sí está enferma, yo la vi ponerse muy pálida y vomitar.
- ¿No estará embarazada?.- preguntó Sho, de repente, teniendo un chispazo de ingenio.
Levin y Schneider voltearon a verlo con horror. Sho se encogió de hombros, simplemente.
- Dime que es imposible.- dijo el chino.
- No, no lo es.- Levin se puso pálido.- La verdad es que no nos cuidamos como deberíamos de haberlo hecho...
- Mala, mala señal.- Karl movió la cabeza de un lado a otro.- Ni modo, amigo, lo mejor será que empieces a pensar qué es lo que quieres realmente, porque lo que Sho dijo coincide mucho con lo que a Deb le está pasando.
Levin, de primera instancia, se había puesto pálido y el pánico de momento lo había invadido. Sin embargo, esa sensación duró solo unos pocos segundos porque después él se controló y pensó que no tendría nada de malo el que Débora estuviera esperando un hijo suyo. Fue en ese preciso momento, cuando consideró la posibilidad de que podría ser padre, cuando Levin supo con toda seguridad que Débora Cortés era el ángel que había llegado para hacerlo feliz, la mujer a la que él habría de amar toda su vida.
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Lily se había fugado, como siempre, al jardín. Genzo no había querido seguirla, no tenía cara para explicarle lo de su incontables amantes, además de que quizás a ella no le interesaría escucharlo. Así pues, el portero se refugió en su habitación y se dedicó a mirar por millonésima vez la invitación a la fiesta de Schubert…
Genzo se decidió de momento; aunque la invitación solo estaba dirigida a él, el joven portero decidió que no iría solo: se llevaría también a su esposa. Lo que él ignoraba era que Lily había decidido que a partir de ese momento, ya no saldría a ninguna parte con él…
Notas:
- Ya, ahora sí. Prepárense para el final de este trágico churrofic XD.
