Capítulo Treinta y Cinco: Magia Recíproca.
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N/T: Hola y ¡Feliz Navidad para los que la celebraron! Aquí les dejo un nuevo capítulo, no sé cuándo ponga el resto así que por favor perdonen los retrasos *suspiro*
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-Está bien, creo que ya es suficiente de este –Draco anunció abruptamente durante la mañana del día siguiente, cerrando el libro que Harry había estado usando- Solo puedes escuchar tanta teoría por un tiempo limitado antes de que se te empiece a secar el cerebro, ¿sabes?
-Solo estás cansado de escuchar la dulce voz de Hermione –Harry bromeó, moviendo la pluma mágica de lago a lado.
-A decir vedad, me gustaría tener una idea de lo que has aprendido –Draco tomó el libro, pero no lo abrió. Movió los dedos de un lado a otro en la portada mientras interrogaba a Harry- Explícame por qué no necesitas delimitar un área antes de hacer un Alegrarus.
Harry rodó los ojos.
-Porque el hecho de haber escogido a una persona para lanzarle el hechizo impedirá que el encantamiento traspase el límite que el mago desea.
-Bien –Draco aprobó secamente- Ahora, nombra tres encantamientos que requieran delinear los límites primero.
Harry pensó por un momento.
-Eh… Fulminare, Hummos pacta, y Tempestadus.
-También pudiste haber dicho Loviosa, o Helare, o realmente, haber tratado los hechizos sobre el clima como una clase en sí mismos. –Draco añadió- Así que, ¿Por qué no nos enseñaron a delinear límites en primer año cuando aprendimos Incendio, y Wingardium Leviosa y todos esos encantamientos?
-Porque en esa etapa siempre nos enfocábamos en un objeto.
-Bueno, ciertamente tienes una comprensión auditiva decente. –Draco comentó- No lo habría creído.
-Ahí está ¡Sabía que tus perfectos modales no durarían tanto tiempo!
-Vaya, vaya, sí que te tomas las cosas personalmente –Draco arrastró las palabras- Todo lo que quise decir fue que yo no puedo escuchar tanto texto junto y aprender de ello. Casi no soporto las clases por la misma razón. Aprendo mejor leyendo.
Harry se sonrojó, aunque olvidó su vergüenza cuando Draco continuó.
-Ahora, quiero un pergamino de treinta centímetros sobre las desventajas de usar paredes como estructuras para delimitar un encantamiento.
-Eres mi tutor, no mi profesor. –Harry señaló- Así que no creas que me puedes asignar tareas.
-¿Qué te dije sobre tomarte las cosas personalmente? Esa es simplemente la tarea que todos tuvimos que hacer cuando pasamos el Capítulo Cuatro. ¿No crees que al Profesor Flitwick le gustaría que hicieras lo mismo? No importa, no respondas eso. Severus me pasó las planificaciones del mes pasado de todas las clases para que los usara contigo, y el ensayo está escrito aquí. –Draco empujó un pedazo de pergamino por la mesa hasta él.
-Muy gracioso, sabes que no lo puedo leer. –Harry hizo una mueca- ¿Y cómo se supone que escriba un ensayo de todas formas?
-Bueno, podrías por lo menos intentar, P—Harry –Draco sonrió burlesco- Ten, toma una hoja en blanco y una pluma. Sé que no puedes enfocar bien la vista—y no, no me estoy burlando de eso- pero probablemente puedes producir algo cuando menos legible.
Harry pensó por un momento, entrecerró los ojos hasta que casi estaban completamente cerrados en un intento de enfocar su visión, y escribió la primera oración de su ensayo.
-¿Qué tal se ve?
Draco suspiró.
-Está bien, tal vez legible sea pedir demasiado. Es peor que lo que normalmente escribes. Supongo que tendrás que usar mi pluma encantada. Solo tendremos que explicarle a los profesores porqué todo tu trabajo está escrito con mi hermosa letra.
Regresó un momento después y le entregó a Harry una pluma larga y café con un nuevo pedazo de pergamino en blanco.
-Solo ponla erguida, y déjala, luego díctale lo que quieres que escriba. Se pone tinta sola cuando se le acaba.
Harry hizo como Draco le instruyó, solo para ver cómo la pluma se caía de vuelta al pergamino una vez que la soltaba.
-¿Ahora qué?
Draco hizo una pausa para pensar y luego respondió.
-Supongo que está reaccionando ante tu… eh, condición…
-Puedes decir falta de magia, Draco. –Harry le dijo- Estoy consciente de ello, ¿Sabes?
-Claro. Bueno, déjame intentar. –Puso la pluma en su lugar y ésta se mantuvo erguida cuando la dejó, y luego Draco dijo- Ahora, dicta.
La pluma se movió lentamente por la superficie del pergamino, escribiendo las palabras ahora, dicta.
-¡Finite! –Draco exclamó, tomando la pluma como si quisiera estrangularla. Aunque después de un momento, recogió su varita de la mesa y golpeó la pluma un par de veces mientras le hablaba suavemente y en susurros en latín. Harry solo escuchó un par de palabras: tu, él, no yo, habla, y algo que sonaba sospechosamente como un murmurado si sabes lo que te conviene.
-Muy bien, -Draco finalmente anunció- No puedes activarla, eso sí requiere magia, pero una vez que la deje en el pergamino, debería responder a tu voz ahora.
Cuando la pluma cumplió con su cometido como fue prometido, Harry se sintió un tanto sorprendido. La pluma parlante de Hermione era ciertamente impresionante, pero incluso eso se veía sobrepasado por una pluma que podía escribir las palabras que escuchaba. Pudo casi haber pensado que era la clase de objeto que el padre de Draco le compró, era justo lo que un niño-rico-consentido necesitaría al estar lejos en un colegio, excepto que Draco acababa de ajustar el hechizo como si nada. Claramente, la magia en la pluma era la magia de Draco, y él podía manipularla para convertirla en otras cosas sin siquiera pensarlo.
Draco tiene un gran talento intuitivo para la magia, fue lo que Snape había dicho, y ahora, Harry creía que comprendía a qué quiso decir.
-Gracias. –Murmuró, y Draco rio.
-Será mejor que digas Deshacer gracias ahora. –Draco señaló, señalando la pluma aun moviéndose- Lo que quieras que sea borrado, tienes que decir 'deshacer'. Si en realidad necesitas la palabra 'deshacer' en tu ensayo, tienes que decir 'deshacer nada', asumiendo que no hayas usado esa palabra recientemente. Oh, y detener la pluma requiere un finite así que será mejor que solo me hagas una seña. Si intentas tomar la pluma para detenerla, comenzará a escribir sobre tu brazo y manos.
-Deshacer gracias. –Dijo Harry, asintiendo con la cabeza para demostrar que comprendía, y después de eso, limitó sus comentarios a reflexiones sobre murallas y delimitaciones de encantamientos. Draco lo observó por unos minutos, alzando una ceja cuando Harry titubeaba sobre algunos detalles, pero eventualmente abrió su manual de Pociones y comenzó a estudiar los ingredientes y procedimientos de algunos brebajes, periódicamente cerrando el libro y escribiendo las instrucciones de memoria hasta que pudiese reproducirlas a la perfección.
-Voy a hacer esto ahora. –Le informó a Harry mientras se ponía de pie.
Harry asintió nuevamente y continuó hablando sobre encantamientos.
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Esa tarde antes de la cena, Draco repentinamente alzó la mirada de su lectura y dijo: -Creo que tu club de fans ha llegado.
Harry no sabía que había alertado al Slytherin sobre ello.
-Es Granger y Weasley. –Draco murmuró, cerrando su libro de golpe- Bien, ¿Qué estás esperando? Ve a abrir la puerta.
Pero Harry no podía hacerlo; no tenía una manilla. La mayoría de las cosas en las habitaciones de Snape eran así; las tareas más simples requerían del uso de magia. A Harry no le agradaba mucho tener que pedirle a Draco que hiciera cosas por él todo el tiempo, pero suponía que podría haber sido peor. No necesitaba encantamientos para abrir las llaves del agua, o para tirar de la cadena del baño. La puerta, sin embargo…
-No se abrirá para mí y lo sabes –Harry le dijo- ¿Entonces?
-Oh, muy bien. –Draco accedió.
-¡Espera! –Draco lo detuvo cuando levantó su varita- ¿Cómo sabes quién está allí afuera?
Draco señaló a un pergamino decorativo colgado en la pared junto a la puerta. Harry lo había notado, pero solo había sido capaz de distinguir un complicado patrón a tinta en los bordes de éste; había supuesto que el centro tendría una obra de arte hecha con líneas tan finas y delgadas que no podía verla sin importar cuando entrecerrara los ojos. Sin embargo, cuando se acercó a él ahora, tenía nombres escritos en él. El pergamino anunciaba, con letras tan grandes que hasta él podía leerlo, Hermione Granger, Ronald Weasley.
-He oído de espejos encantados que te muestran quién está afuera –Draco comentó- pero ese pergamino es mejor. Se supone que muestra la verdadera identidad de quien sea que esté al otro lado de la pared, así que puedes atrapar a impostores usando Poción Multijugos.
Harry supuso que esta era una de las medidas de seguridad que Snape había mencionado cuando le comentó lo seguras que eran sus habitaciones. Era alentador saber que las personas esperando afuera no eran dos Slytherins pretendiendo ser sus amigos.
-Está bien, deja que entren.
En lugar de mover la varita desde donde estaba reclinado en el sofá, Draco se levantó y caminó hasta la puerta, sonriendo con astucia a Harry.
-Draco. –Harry le advirtió.
-¿Qué? –Le preguntó inocentemente- Sé como comportarme en compañia de otras personas. Mira y aprende.
Con eso, hizo en encantamiento Abrire, atrapando el borde de la puerta mientras se abría, y abriéndola de golpe.
-¡Ron, Hermione! –Exclamó mostrándoles dientes perfectamente rectos y blancos mientras sonreía- Que agradable que viniesen a visitar nuestro pequeño rincón de las mazmorras. Por favor, entren.
Hermione alzó una ceja mientras entraba y daba una mirada a su rededor. Ron fue un poco más vocal sobre el asunto.
-¡Ron! –Repitió con tono de asco- ¡Hermione!
-Oh, estamos en una política de primeros nombres aquí abajo. –Draco explicó con simpleza, cerrando la puerta con otro hechizo- Severus insistió.
-¡Severus! –Ron tartamudeó, mirando a Harry.
-Lamento tanto que no tengamos un elfo doméstico que cuide de ustedes –Draco continuó, señalándole a los Gryffindors que se acercaran al sillón- Aunque considerando la profunda y perdurable preocupación de Hermione por las formas de vida mágica inferiores, supongo que es para mejor. No sería bueno el incomodar a nuestros huéspedes, en verdad no. Con eso en mente ¿Puedo tomar sus capas? Severus mantiene sus habitaciones bastante cálidas y no querría que se sientan mal aquí.
-No le presten atención –Harry dijo, mirándolo mal- No conoce la diferencia entre modales y malicioso. Vengan, siéntense.
-Sí, siéntense. –Draco los invite burlescamente, guardando su varita con tanta evidencia que no había forma de que no viesen que la había guardado- ¿Les gustaría algo para beber? Es un tanto temprano para un aperitivo, pero me sentiría simplemente deleitado si me dejasen proveerles con algo más ligero. ¿Te, tal vez? Ron, me parece que tu familia tiene un habito de beber. ¿Te molestaría un poco de cerveza de mantequilla? –Su sonrisa se volvió más amplia cuando se giró a mirar a Harry- Claro que podría pedirle a la cocina lo que calce. ¿No sería eso entretenido?
-Nada, gracias. –Hermione anunció mientras se sentaba cuidadosamente en un sofa y cruzaba los tobillos- Nos gustaría hablar con Harry. –Con eso, miró a Draco desafiantemente.
-Eso quiere decir vete. –Ron tradujo, dejándose caer en un sofá.
Draco pareció dudar, pero luego simplemente dijo con una voz calma y compuesta: -Entonces te dejaré con tus amigos, ¿Está bien, Harry? –Asintiendo para si mismo, Draco sonrió nuevamente y dijo- Bueno, fue un absoluto placer el verlos a ambos. Deben dotarnos con su presencia más a menudo. ¿Me disculpan?
Se fue a su dormitorio y cerró la puerta con cuidado.
-¡Te llamó Harry! –Ron se quejó.
-Toda esa conversación fue demasiado extraña. –Hermione comentó, moviendo su mano en paralelo al suelo para indicar que deberían mantener sus voces bajas.
-Haz un hechizo silenciador. –Harry le recomendó mientras se dejaba caer en una silla- Pero tengan cuidado de lo que digan. Hasta donde sabemos, Draco puede haber hecho un contra hechizo mientras no lo mirábamos.
-¡Draco!
-Ron, eso está comenzando a molestar. –Hermione lo reprendió mientras movía su varita. Harry notó como limitaba el especio antes de lanzar el hechizo sobre el espacio que los rodeaba.
-Además, son diez puntos menos para Gryffindor cada vez que lo llamo por su apellido. –Harry añadió.
-Oh, eso es demasiado cruel de parte de Snape –Ron se quejó- Apuesto que esa es la razón por la que te arrastró acá abajo, solo para poder quitarte puntos por lo que quiera. ¿Cuántos hemos perdido hasta ahora?
-Solo diez. –Harry dijo, voz tensa- Pero también le quitó diez a Slytherin, así realmente dudo que sus motivos para traerme aquí tengan que ver con nuestras casas, Ron.
A Ron casi se le cayeron los ojos.
-¿Snape le quitó puntos a Slytherin?
-Sí, para hacer que Draco me llamara Harry, así que no me sigas molestando por los nombres ¿Está bien? De todas formas, estoy feliz de que hayan venido. Quiero saber qué les dijeron sobre el hecho de que esté viviendo aquí.
-McGonagaal vino e hizo un Accio para meter todas tus cosas en tu baúl. –Hermione dijo- Hizo que los elfos domésticos lo movieran, pero no ofreció ninguna explicación.
-Solo se paró en el medio de la sala común, -Ron reportó- y anunció con una voz realmente altanera que, por razones que sobrepasan el entendimiento, el Señor Potter ha sido asignado a vivir en las habitaciones privadas del Profesor Snape hasta nuevo aviso. No asistirá a las clases. Si desean visitarlo, yo los escoltaré hasta él.
-¿Ella vino con ustedes hasta acá? –Harry les preguntó. El pergamino no había mencionado a nadie más.
-Sí, nos dijo que nos paráramos en un lugar específico y que esperáramos. Para nosotros se veía como una pared en blanco, pero después de que estuviésemos allí por un par de minutos una puerta apareció y Malfoy la abrió. –Hermione explicó.
-¿Esos son diez puntos más ahora, ya que lo llamó Malfoy? –Ron se preguntó- ¿O veinte puntos, contándome a mí también?
-No creo que las reglas de Snape se apliquen a ustedes. –Harry murmuró.
Ron asintió, mientras Hermione señalaba hacia la puerta y decía: -¿Qué pasa con toda esa cortesía exagerada?
-Creo que esa es su idea de un anticipo. –Harry respondió, estremeciéndose- Se supone que mi primo vendrá a verme, y Draco dijo que sería agradable. Estoy realmente preocupado por todo esto.
-Tu primo. –Dijo Ron dudoso- Viene de visita. Eh, ¿Este es el primo al que le gustaba sentarse sobre ti cuando eras pequeño, y que después decidió que usarte como un saco de boxeo era más divertido?
-Sí, pero nos hemos estado llevando mejor últimamente. –Harry dijo, y luego explicó los pasados eventos. No mucho. No podía olvidar ni por un instante que Draco estaba probablemente escuchando- De todas formas, él es la única familia que me queda. –Terminó, encogiéndose de hombros al mismo tiempo que decidía no mencionar las protecciones. Si Snape no le había dicho al Slytherin todo el plan, entonces Harry tampoco lo iba a hacer.
Hermione también tenía dudas, pero por otras razones.
-No creí que Muggles pudiesen venir aquí.
-Snape está trabajando en ello, eso es lo único que sé.
Ron frunció el ceño.
-¿Qué supones que McGonagall quiso decir con por razones que sobrepasan el entendimiento? Fue muy extraño.
-Oh, Ron ¿Acaso no es obvio? –Hermione se tomó el cabello en una cola de caballo mientras hablaba- Harry es un Gryffindor; ella es la cabeza de Gryffindor. Si él requiere protección adicional contra todos los Slytherins desagradables, ella debería ser la que lo cuidara. Diría que le dijo lo mismo a Dumbledore y fue firmemente refutada.
-Sí, en favor de Snape. –Ron gruñó- Ew, que asco. Sé que eres valiente y todo eso, Harry, pero honestamente, ¿Snape y Draco juntos? ¿Cómo puedes soportarlos?
-Snape no es tan malo. –Harry se sintió obligado a decir- Es decente de su parte el dejar que me quede en el único lugar que los Slytherins no atacarán.
-Sí, lo es. –Hermione asintió, con una mirada mirando con reproche a Ron- Aunque tengo mis reservas sobre qué tan saludable es que te quedes solo con la misma persona que—
-Me salvó la vida otra vez. –Harry terminó su oración, desafiándola a contradecirlo- Eso es lo que pasó. Eso es lo que hizo.
-Está bien, comprendo que lo veas de esa forma. –Hermione suspiró- ¿Pero cómo te vas a poner al corriente con tus E.X.T.A.S.I.Saquí abajo?
-Oh, -Harry repentinamente se sintió muy incómodo- Eh, Draco es mi tutor.
Hermione dejó caer su cabello.
-¿Eso está yendo bien?
Ahora Harry estaba realmente avergonzando, pero ya que no le gustaba mentirle a sus amigos, admitió: -Eh, apenas comenzamos esta mañana, pero a decir verdad sí, creo que sí. Sabe bastante, y me ayudó bastante.
Ron resopló.
-Probablemente te está enseñando todo mal solo para que te vaya mal.
-Estoy usando los mismos textos que ustedes, Ron. –Harry arrastró las palabras.
-¿Por qué no puede ser Hermione tu tutora? –Ron cuestionó- Tiene mejores calificaciones que Malfoy.
-¿Tal vez porque Hermione tiene que estar en clases todo el día, y Draco y yo estamos atrapados aquí abajo juntos? Está bien que usemos el tiempo para algo.
Ron dejó caer su cabeza sobre sus manos.
-Puedo ver para donde va esto. Pronto va a ser Draco no es tan malo. –Imitó la voz de Harry.
-No, Draco es así de malo. –Harry le aseguró- Es solo que no he descifrado qué es lo que cree que gana al pretender ponerse en contra de Voldemort.
El sonido de algo rompiéndose resonó desde la habitación de Harry y Draco.
-Bueno, eso ciertamente responde la pregunta de si acaso nos está escuchando. –Harry anunció, levantando la voz deliberadamente- Supongo que no sabe que los modales perfectos no incluyen escuchar las conversaciones de otras personas.
-¿No es sumamente extraño que se delate de esa forma? –Hermione se preguntó, su voz aún baja.
Harry rio.
-Sé de buena fuente que tiene problemas de control de impulsos, así que sé que eso le queda.
-¿Le queda? –Ron preguntó.
-Es parte de una expresión Muggle –Harry respondió, y con Hermione ambos rieron- Quiero decir que es típico de él.
-Es un tanto preocupante, el que creas que sabes qué es típico de Malfoy. –Ron señaló.
-Sí. –Harry asintió- Pero solo para advertirte, probablemente solo se pondrá peor. Compartimos habitación aquí abajo.
-Pobre Harry. –Hermione simpatizó, acercándose para tocar su mano, aunque a la mitad de la acción reconsideró sus acciones y se alejó de él- Eh, ¿Harry? ¿Estás mejorando?
-Veo mejor cada día, pero mi visión aún se va de vez en cuando.
-No, quiero decir, eh… ¿Estás menos asustadizo?
-No, creo que el hecho de que Draco esté constantemente a mi lado me pone peor. –Harry respondió, y esperó escuchar otro ruido desde la habitación, pero no hubo nada- Aunque me siento bastante cómodo en presencia de Snape así que eso equilibra las cosas.
-Cómodo en presencia de Snape –Ron reclamó.
-Sí. –Harry buscó en su bolsillo y sacó la carta que dictó peor nunca envió. Temeroso de que Draco pudiese robarla y mostrarla a Snape, la había mantenido en su bolsillo todo el tiempo- Necesito que leas esto, Hermione ¿Está bien? En voz alta, pero lo más bajo posible.
Hermione lo hizo, y estaba escrita exactamente como lo había dicho, hasta el último insulto.
-Wow, -Ron susurró una vez que Hermione terminó- Retiro lo dicho, Harry. Esa si que es una carta.
-Sí. –Harry respondió, sintiendose de alguna forma menos orgulloso sobre el incidente ahora. Vio a Hermione mirando el papel de manera curiosa y supo que reconoció la escritura, pero no comentó en ello- Eh, no puedo enviarla. Heriría demasiado a Dudley, así que esperaba que alguno de ustedes le hiciera un Incendio por mí.
-Oh, aún tienes problemas con la vieja varita, -Ron dijo con pesar- Lo siento. Entrégamela, yo lo haré. –Tomó la carta, la puso en la chimenea y luego le prendió fuego.
Hermione frunció el ceño.
-Me acabo de dar cuenta de lo difícil que debe de ser para ti el estar aquí sin magia. No lo consideré antes, probablemente porque fuiste criado por Muggles como yo; sabes cómo hacer fuego con fósforos. Pero el profesor Snape no tendría fósforos en su hogar.
-O interruptores para la luz –Harry asintió- Es un tanto difícil. Me di cuenta esta mañana que ni siquiera puedo pedir algo a la cocina a menos que alguien más lance el polvo Flu por mí. No funciona para mí, aunque los elfos domésticos pueden oírme a la perfección una vez que un mago establece la conexión.
-Oh, Harry. Tú eres un mago.
-Bueno, estoy trabajando en ello. –Harry dijo una vez que Ron regresó, limpiándose las manos de cenizas- Así que, eh… esto probablemente les parecerá muy extraño, pero ¿Quieren que le pregunte a Snape si es que pueden quedarse a comer con nosotros? Apuesto que dirá que está bien. Es decir, después de que acabe de intentar asustarlos. Esa parte probablemente no es opcional.
-Eh, no, no gracias, Harry. –Ron dijo rápidamente- ¿Volverá pronto? Porque, sin ánimos de ofender, pero hoy en clases me dio otra detención con Filch y simplemente no puedo verlo.
-En verdad tenemos que irnos. –Hermione añadió, un tanto más diplomáticamente- ¿Está bien, Harry? Volveremos pronto.
Harry los dejó en la puerta, pero claro que no pudo siquiera abrirla. Hermione intentó tres hechizos distintos hasta que encontró el que le sirvió. Después de que se fueron, Harry se dejó caer en el sillón y se recostó a lo largo, con un sentimiento de pesar en el pecho. Tenía la sensación de que su idea de pronto y la de ellos tenían que ser distintas.
-¿Se fueron tan pronto? –Draco salió de la habitación y le preguntó, como si pudiese leer la mente de Harry.
-Cállate. –Harry dijo y se dio la vuelta para darle la espalda a Draco.
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Sus días terminaron cayendo en un patrón. Desayuno con Snape, lecciones todo el día interrumpidas solamente por el almuerzo, el cual los dos chicos usualmente comían por separado, luego la cena, la cual a menudo, pero no siempre, era compartida con el Profesor. Las tardes eran usualmente ocupadas por Snape revisando ensayos y pruebas mientras escuchaba a Draco cuestionando a Harry sobre las lecciones del día. Ocasionalmente Snape interrumpía a Draco para cuestionar a Draco sobre sus lecciones, o para preguntarle sobre su progreso con la Casa de Slytherin. Harry no comprendía esas conversaciones; recordaba que Draco había sido informado que no se necesitaban más intrigas, pero las cartas parecían ser solo eso. Y aun así Snape parecía aprobarlas. Todo era demasiado para Harry.
Demasiado Slytherin.
Harry estaba poniéndose al corriente con todas sus clases, por lo menos en lo que respectaba a la teoría que se había perdido, pero todavía se sentía frustrado por cada esfuerzo de usar magia.
Draco parecía vagamente tener la misma idea de Remus sobre cómo proseguir.
-Trabajemos en un poco de magia práctica hoy, -Sugirió después de algunos días apegándose solo al trabajo teórico- ¿Qué tal si comenzamos con Lumos? Eso no debería forzar… bueno, no que sea que esté pasando dentro de ti.
Harry no quería hacerlo, ni siquiera quería tomar su varita de nuevo en la presencia de Draco, pero no iba a recuperar su magia sin intentarlo ¿Verdad? Además, habían estudiado Transfiguraciones por horas esa mañana y Harry estaba listo para dejar de pensar sobre cualidades Protoplasmáticos. Incluso si era un cambio deprimente.
Sacó su varita de su bolsillo, la tomó suavemente en su puño y murmuró: -Lumos.
Nada. Bueno, claro. Harry ya estaba bastante acostumbrado a eso para ese entonces.
Draco frunció el ceño.
-Sabes Harry, no son solo las Imperdonables que tienes que sentir. Ese fue un encantamiento bastante débil. ¿Siquiera querías luz?
-No. –Harry admitió- ¿Por qué la querría? Snape mantiene este lugar bastante iluminado para ser una mazmorra.
-Suficiente dicho. –Draco arrastró las palabras, sacó su varita e hizo un arco alrededor de la habitación lanzando Finite junto a otros hechizos. Una a una las paredes comenzaron a dejar de brillar hasta que al final se apagaron, hasta que estaban sumidos en una oscuridad completa. Este no era el no-tan-negro de las perdidas periódicas de visión de Harry, más bien un más-negro-que-negro que era tan envolvente que lo ponía nervioso.
-Eso no es gracioso. –Harry se quejó- ¡Haz que regresen las luces!
-No se supone que sea gracioso. Tú enciende una luz.
Harry suspiró.
-Lumos, ¿Ves? ¡Nada!
-Aún no lo quieres. –La voz de Draco surgió más cercana a él. Harry no pudo evitar estremecerse. Draco Malfoy armado con una varita, escabulléndose por la oscuridad… no era un escenario que Harry realmente apreciara- Aún te estás enfocando en el hecho de que hice que todo pusiera oscuro en lugar de proponerte salir de la situación.
-Aléjate de mí. –Harry siseó, golpeando a ciegas. Aunque no había nada que golpear.
-No puedo decir que no se me pasó por la cabeza el asustarte para que quisieras hacer un poco de luz, -Draco arrastró las palabras, su voz resonando desde la dirección del sillón- pero oí sobre lo que pasó esa noche en la Enfermería. Así que, creo que tal vez será mejor que espere hasta que la oscuridad se vuelva tan banal y aburrida que quieras terminarla.
Con eso, la oscuridad de la habitación cayó en un silencio solo perturbado por la respiración agitada de Harry.
Le tomó tal vez unos cinco minutos el calmarse, e intentó nuevamente. Lumos. Nada. Y de nuevo, y de nuevo, y de nuevo, hasta que estaba gritando la palabra, demandando que la varita hiciera lo que quería.
Nada.
Draco se acercó a él por la espalda en un momento y le dijo en una voz suave y callada: -No te asustes. No estoy aquí para hechizarte. Cambia tu varita de mano y toma la mía, ¿Está bien? Solo para ver.
Pero la varita de Draco no le funcionó más que la antigua varita de Sirius le había servido.
-Está bien. –Draco dijo finalmente, tomando su varita y haciendo un Lumos él mismo- Esta obviamente no es la manera de llegar a tu magia. –Unas cuantas palabras más de su parte y la habitación volvió a su antiguo nivel de iluminación.
Harry se sentó en una silla, exhausto y miró con ira a Draco.
-¿Disfrutaste eso?
-Oh, ciertamente. Es un hobby mío, sentarme en la completa oscuridad, aburrido a más no poder, escuchando hechizos que no funcionan. –Draco respondió lánguidamente, el sarcasmo empapaba cada una de sus palabras, una mano apoyada en la mesa redonda en la que comían.
-Verme fallar, -Harry escupió- Eso es lo que disfrutas.
-Si quisiera verlo habría dejado las luces encendidas –Draco replicó con la misma voz aburrida- Es bastante extraño que las haya apagado, ¿No crees?
-¡Ja, muy gracioso!
-Oh, sí es hilarante. –Draco dijo tensamente, la irritación comenzó a ganar sobre el desdén en su voz- Estoy teniendo convulsiones de la risa, ¿No lo ves? Nada es tan gracioso como saber que mi vida está en tus manos y ni siquiera puedes hacer un Lumos. En caso de que no lo hayas notado, me he alineado con ustedes, ¡Así que difícilmente encuentro entretenido el verte tener dificultades con los hechizos que el Señor Tenebroso logró manejar hace sesenta años!
-¡Diez puntos menos para Slytherin! –Harry gritó- ¡No puedes burlarte de mi magia!
-Me estoy burlando de tu idiotez. –Draco le dijo mordazmente- Necesitas volver a tener tu magia bajo control, y no disfruto verte tener problemas en lograrlo. ¿Pero sabes qué se me ocurre? Que todo es más simple de lo que en verdad lo haces parecer. Que no tendrás tu magia de vuelta a menos de que la quieras de vuelta.
-¿Estás loco? ¡Claro que la quiero de vuelta!
-No, no la quieres. Ahora eres como Longbottom. Tiene todo lo que se requiere para ser un gran mago, incluyendo la línea sanguina, pero está demasiado asustado como para tomarlo. Y no es de sorprenderse, con lo que le pasó a sus padres—
-¿Sabes sobre-?
-Chisme de Mortifago. –Draco admitió, comenzando a caminar de un lado a otro frente a Harry.
-¡Neville odia a Voldemort y nada le encantaría más que vengar a sus padres!
-En un nivel sí, estoy seguro de que es así. Pero en otro nivel, sabe que solo los magos fuertes y valientes son los que se han atrevido a desafiar al Señor Tenebroso. Sus padres, tus padres, tú. Él no quiere morir o ser torturado hasta la locura, así que ha decidido no ser un mago fuerte y valiente. Aparentemente tú has decidido lo mismo.
Harry se sentó más erguido.
-¡Eso no es verdad! ¡He estado intentándolo lo más que puedo! ¡Por semanas y semanas! ¡No sabes nada sobre ello!
Draco sonrió torcidamente.
-No es como que te esté juzgando, Harry. Estoy seguro de que estás cansado de toda esta mierda, y demente intentando atraerte a ciertos lugares para matarte, y luego ¡Siendo demasiado estúpido como para hacerlo cuando al fin te tiene! Así que te escapas y comienza todo de nuevo. Yo también estaría listo para darme por vencido si fuera tú.
-¡Oh, entonces crees que Voldemort debió haberme matado!
-Eso no es lo que dije. –Draco señaló, apretando los nudillos. Dejó de moverse, y movió una silla para poder sentarse mirando a Harry de frente, su cuerpo totalmente rígido- Lo que creo es que él pasó horas viendo cómo te atravesaban con agujas cuando pudo haberte simplemente cortado la cabeza, ¡Así que claro que es estúpido! –Draco se sentó más relajadamente y sacudió la cabeza- Pero ese no es el punto. Este es el punto. Si quieres tu magia de vuelta, tienes que superar este deseo inapropiado de zafarte de la guerra.
-No deseo zafarme de la guerra. –Harry hizo una mueca de disgusto.
-Bueno, ahora estás en un estado de negación. –Draco anunció.
-¡Negación! –Harry objetó- ¿De dónde estás sacando esta porquería?
-Del libro de psicología Muggle de Severus.
Harry generalmente no se sentía sorprendido con Draco, pero esa respuesta fue tan inesperada que solo pudo decir: -¿Ah?
-Me oíste. Trauma Adolecente: El Camino a la Recuperación, así se llama. Lo dejó fuera un día y lo leí de principio a fin.
Harry tomó una bocanada de aire. ¿Snape había conseguido un libro Muggle sobre cómo ayudar a niños que se estaban recuperando de una experiencia traumática? Este debe de ser el libro que había molestado a Snape que Draco leyera, el que Draco dijo que Snape leía incesantemente. Nadie nunca se había molestado tanto por Harry, ¿o sí? Lo hizo sentirse cálido por dentro.
Eso, sin embargo, no significaba que apreciara que Draco metiera su nariz en el trauma de Harry.
-Así que basándote en la lectura de un día ¿Te consideras un experto? –Harry resopló.
Draco señaló la mesa en donde habían pasado días estudiando juntos.
-Sabes que hago un buen trabajo recordado y sintetizando lo que leo. Ahora, escúchame, porque lo tengo todo resuelto. De acuerdo al libro, es perfectamente normal el que intentes alejarte de cualquier cosa que pueda llevarte de vuelta al mismo tipo de trauma que te hirió en primer lugar. En tu caso, eso se refiere a tu magia. No quieres tener que enfrentar al Señor Tenebroso nunca más, así que te estás reprimiendo de hacer hasta el hechizo más sencillo.
Los ojos grises de Draco se veían determinados, lo que sorprendió a Harry. El Slytherin obviamente creía en lo que estaba diciendo, aunque era completamente erróneo.
-Lo resolviste mal, -Le discutió- Perdí el contacto con mi magia antes de que Voldemort ordenara que me secuestraran y torturaran. Esto no es en respuesta al trauma.
-¿Acaso tus problemas con la magia no comenzaron justo después de someterte a la medicina Muggle?
-Tuve una operación, Mal- -Harry volvió a comenzar- Alguien me sacó un poco de medula ósea, lo que resultó no ser una idea tan buena. En cualquier caso, la causa de todos mis problemas es física, no mental ¿Está bien?
-Le tenías miedo a las agujas y tuviste que lidiar con una. –Draco contra argumentó- Una grande. Creo que ese fue el trauma real. Lo que mi… lo que pasó después solo empeoró las cosas.
-Bueno, añade este pequeño hecho a tu extraña teoría, -Harry dijo mordazmente, comenzando a sentirse insultado. ¡No era la clase de cobarde que huía de una pelea!- Así que mi varita no sirve ¿Y qué? No gano beneficio alguno al estar en esta condición. Voldemort aún va a intentar cazarme y matarme con todas sus fuerzas. ¿Por qué querría convertirme en un blanco más fácil?
-¿Cómo se ha sentido tu cicatriz últimamente? –Draco preguntó repentinamente.
Tan tranquila que no he pensado en ella, Harry notó repentinamente.
-No se ha movido en absoluto, ¿O sí? ¿No crees que eso sea extraño? El Señor Tenebroso te tuvo justo donde te quería, estaba a punto de asesinarte, según oí, y tu simplemente te desvaneciste justo debajo de su nariz. ¿No crees que estaría furioso y listo para atacarte? ¿No debería estar haciendo que tu cicatriz arda día y noche? Pero no lo ha hecho. Sabe que tu magia se ha ido, no le podrías importar en lo más mínimo. Y tú lo sabes, también, subconscientemente ¡Así que has decidido esconderte en un mundo de fantasía donde no puedes recuperar tu magia sin importar lo que intentes hacer!
-Eso no tiene sentido, -Harry señaló- Me vio liberando magia accidental. Me vería como una amenaza aún peor que antes, viendo todo ese poder sin control.
-¿Cómo sabe que fuiste tú? Tal vez cree que el director pasó a través de sus protecciones. Apuesto que cree que Severus tuvo algo que ver con eso, trabajando desde adentro para interrumpir la reunión.
-Bueno, hablando de Severus, ¿No es extraño que su marca no esté ardiendo tampoco, en ese caso? Estoy seguro de que Voldemort quiere matarlo por ayudarme a escapar, ¿Así que no debería estar llamándolo todo el tiempo para atormentarlo? Pero no lo hace. Así que tal vez mi golpe de magia descontrolada molestó alguna parte de los poderes de Voldemort, y no se puede acercar a nosotros de esa forma. No a mí, ni tampoco al Profesor.
-Linda teoría, excepto por un problema. La marca de Severus ha estado ardiendo.
-¡Bueno él de seguro no lo demuestra!
-Sí, pero no le preguntes cómo lo logra. Es bastante personal y si quiere que lo sepas estoy seguro de que te lo dirá.
-Pero tú sabes, ¿No?
-Lo ayudé con ello. –Draco explicó secamente- Pero no diré más sobre ello, y en serio no te recomiendo preguntarle. Créeme, la conversación no será agradable. Mi punto es simplemente que los poderes del Señor Tenebroso son iguales que siempre. Creo que este libro está en lo correcto. No mejorarás hasta que lo desees.
-Ese libro está lleno de patrañas. –Harry exclamó- Escúchate a ti mismo; ¡Es psicología Muggle! Yo no soy un Muggle.
-Pero fuiste criado por Muggles, como me has dicho con anterioridad. Estoy seguro de que algunas de sus tendencias se te deben de haber pasado. A decir verdad, sé que fue así. Definitivamente te encuentras en un estado de negación.
Harry alzó las manos con frustración.
-Ese libro se equivoca ¿Está bien? ¡Se equivoca!
-Bueno, se equivoca sobre una cosa cuando menos –Draco admitió- Deberías alejar a Severus de ti con las dos manos, incluso aunque te haya ayudado, porque es un recordatorio del trauma.
-¿Ves? El libro no se aplica. Es solo para Muggles.
-Tal vez –Draco murmuró, golpeando un dedo contra su mejilla- O, tu nuevo afecto por Snape, de todas las personas, debe ser un caso de ti compensando por algo más.
-Oh, ¡Deja de usar palabras que ni siquiera comprendes! –Harry gruñó, más que molesto al oír sus sentimientos descritos de esa forma. ¿Afecto? Ni siquiera él había pensado en ello con esos términos. A decir verdad, había resistido el impulso de pensar en ello demasiado. Solo sabía que Snape era bueno estos días. Tanto con él como en general.
-Compensación – Draco citó fácilmente desde el texto- La aplicación de esfuerzo en exceso, más allá de lo que es necesario para compensar un defecto psicológico. Alternativamente, un esfuerzo neurótico extremo por aprobación debido a un sentimiento de inseguridad.
Harry lo fulminó con la mirada.
-No dije que no pudieses memorizar pedazos de lo que sea. Pero una definición como esa no es como una lista de instrucciones que puedes seguir, ¿Sabes? Dime honestamente, ¿Acaso tienes idea de lo que significa?
-¿Honestamente? –Draco repitió con burla- No. Necesito leer el libro de nuevo, pero Snape ha sido cuidadoso de mantenerlo guardado desde ese día.
-Bueno, eso debería decirte que no quiere que te metas en mis asuntos de esta forma.
-¿Eso crees? ¿Entonces por qué lo dejaría afuera ese día? ¿Tienes la mínima idea de la clase de persona que es Severus? Hasta la más mínima cosa que hace es calculada con un fin en mente. No comete errores por descuidos.
-¿Eso crees? –Harry imitó a Draco- ¡Derramó una poción cuando estaba preocupado por mí!
-¡Cuando tus gritos nos asustaron, quieres decir!
-¿Estabas despierto esa noche?
-¡No creo que alguien el Slytherin estuviese durmiendo después de que tus aullidos pasaran por la chimenea! –Después de un momento, Draco se retractó- No, probablemente solo te podíamos oír desde aquí, pero aun así… -Se estremeció- Mira, Harry. El solo hecho de que tengas pesadillas tan feroces es prueba misma de que tienes… asuntos que solucionar.
-¡No soy un chiflado!
-¡Nadie dice que lo seas! –Draco exclamó- Tal vez deberías leer el libro por ti mismo. O escucharlo, por ahora. Pídeselo a Severus.
-Bueno, tal vez lo haga. –Harry replicó, aunque no tenía intención alguna de mencionárselo a Snape. Ni siquiera quería admitir que sabía sobre el libro. Todo el asunto lo hacía sentirse inquieto. Aunque ¿Por qué? Solo quería decir que Snape de verdad se preocupaba por él, pudiera o no decirlo en voz alta. Eso era bueno, ¿No? ¿El tener a alguien a quien en realidad le importaba? Solo había tenido a Sirius y Remus, pero su única razón para amar a Harry tenía que ver con su padre, y no necesariamente con él mismo. Snape ciertamente no tenía ese problema. Además, aun cuando Sirius había estado con vida, Harry no había podido verlo muy seguido. Snape, por otro lado, estaba aquí, y con clases y todo, se mantendría dentro de su rutina diaria aun después de que Harry pudiese regresar a la Torre a vivir.
Así que el que a Snape le importara tanto como para leer un libro Muggle con tal de ayudar a Harry con sus problemas… era de alguna forma más profundo, y más amenazador que cualquier otra cosa que Sirius y Remus habían hecho.
Tal vez por eso me siento inquieto, Harry pensó. Tengo miedo de que no dure. Nada bueno dura, no para mí. Perdí a Sirius dos veces, primero ante su necesidad de mantenerse un paso adelante del Ministerio, y luego ante el Velo. Y pensé que era cercano a Remus, pero cuando lo perdí ante el rencor de Snape, no lo vi nuevamente por más de un año. La gente que se preocupa por mí nunca se queda por mucho tiempo. De una forma u otra, me dejan.
Volvió en sí con un salto, notando que Draco estaba agitando una mano de un lado a otro frente a sus ojos.
-¿Estás bien? ¿Necesitas más Elixir o algo? Hemos tenido suerte hasta ahora, coordinando las cosas para que Severus esté aquí para darte la dosis.
-No, aún puedo ver. –Harry respondió- Solo estaba pensando. Eh, el profesor mencionó algo que podría intentar para ayudar con mi magia—
-Occlumancia. –Draco asintió, probando que Snape probablemente había discutido el asunto con él. Eso molestaba un poco a Harry, aunque el siguiente comentario de Draco hizo que la intensidad bajara un poco- ¿Prefieres que me quede a mirar, para decir si noto algo significante, o que me vaya para que lo intentes por ti mismo?
-Eh, creo que prefiero hacer yo mismo –Harry murmuró, sorprendido por el ofrecimiento.
-Está bien. –Draco se levantó elegantemente de la silla- Estaré en nuestra habitación, escribiendo algunas cartas.
La Occlumancia, Harry desubrió con desaliento, no hacía diferencia alguna. Aún no podía hacer un Lumos.
…
…
-Así que –Harry dijo una tarde durante la cena- ¿Ha descubierto una forma de traer a Dudley seguramente al castillo?
Snape hizo una pausa, luego continuó cortando su porción de Pollo Kiev en pedazos idénticos.
-El director y yo estamos trabajando en eso.
-Dice lo mismo todas las noches.
-Es cierto todas las noches.
-Sí, pero después de una semana completa, uno pensaría que ustedes dos podrían algún tipo de plan juntos. –Harry se quejó.
Draco se sirvió una segunda copa de vino blanco, y bebió un sorbo mientras los escuchaba.
-Ni siquiera la biblioteca privada de Albus tiene alguna referencia a Muggles pudiendo hacer ingreso a Hogwarts. –Snape señaló con un poco de impaciencia- Pero estamos decididos a encontrar una solución.
-El problema es que no podrá ver las cosas correctamente, ¿No? –Draco señaló- ¿Solo verá ruinas? ¿Por qué no hacemos que alguien le haga un Desmaio, lo Aparecen a la plataforma del tren, y usan Mobilicorpus para subirlo a él? Podríamos hacerle un Ennervate una vez que esté aquí. Dudo que estas habitaciones estén hechizadas para verse como ruinas desde el interior.
-Esa es una idea. –Snape murmuró.
-¡No, no lo es! –Harry objetó- ¡Dudley terminará molesto y loco si le hacemos algo como eso!
-Bueno, ¿No es como que lo ames, o si? –Draco lo desafió- ¡Weasley lo hizo sonar como que pasaste toda tu infancia como su asiento personal!
Harry fulminó a Draco con la mirada, y luego miró al Profesor.
-¡Tal vez podría explicarle al Señor Modales que escuchar conversaciones ajenas no es agradable!
-Hablando de modales, -Snape respondió calmadamente- tal vez podrías considerar que a diferencia de ti, Draco no puede tener visitas. Tal vez podrías incluirlo cuando las tuyas vengan. –Calmadamente atravesó con el tenedor una col de Bruselas.
-Mira, con respecto a tu primo, -Draco continuó después de haber mirado a Snape con lo que parecía una mezcla de súplica y desesperación- Tal vez demasiada magia le induzca una paranoia permanente o tendencias maniacas-depresivas de esquizofrenia—
-¡Deja de pretender ser un psiquiatra! –Harry gritó- ¡Juro que suenas igual que Hermione!
Draco pareció bastante sorprendido por ese pronunciamiento.
-Oh, en ese caso, voy a parar. Que Merlín no lo permita. Mi punto es que no importa si tu primo pierde la cordura. ¡De todas formas solo lo necesitas para las protecciones!
Harry golpeó el cuchillo contra la mesa y miró a Snape.
-¿También le dijo sobre las protecciones? ¿Por qué no grita todos nuestros planes desde el techo? ¡Puede que haya algún Mortifago que no sepa sobre todo todavía!
-Diez puntos menos para Gryffindor. –Snape anunció, dejando sus cubiertos de lado para poder mover la varita y hacerlo oficial- Te dije que no dudaras de las lealtades de Draco frente a él.
-¡Estoy dudando de ellas frente a usted!
-¿Qué quieres, Potter? –Draco gruñó- ¿Quieres que pase por el Vertaserum de nuevo y que te deje a ti hacer las preguntas ahora? Sí, sé que Severus te dijo sobre mi interrogación. Así que ¿Ves? ¡No soy el único al que le dice cosas!
-¡Puesto que obviamente conoces una forma de engañar el suero, no, no quiero eso! –Harry gritó- ¿Y qué hay con los puntos de Slytherin? Me llamó Potter.
-Muy bien –Snape accedió, moviendo la varita mientras sacudía la cabeza- Ustedes dos están siendo extremadamente infantiles. Ahora, con respecto al primo de Harry, su sanidad mental es algo que a decir verdad tenemos que tomar en consideración—
-¡Oh, gracias!
- -porque, -Snape continuó fulminando a Harry con la mirada- el joven Dursley no puede participar en ningún tipo de protección si pierde la poca cordura que posee. Necesitamos que sea capaz de dar su consentimiento. Harry, ¿Crees que tu primo pueda soportar el que lo traigamos hasta acá cómo Draco lo dijo si le explicamos el proceso con anticipación?
-No. –Harry decidió- Eso solo lo asustaría más.
-Entonces, lo que necesitamos –Snape reflexionó- es un tipo de protección para él, pero no la protección típica contra ataques. Protecciones para que pueda soportar la presencia de magia, para que pueda verla…
-Protegerlo contra su Muggleidad inherente. –Draco añadió.
-Esa ni siquiera es una palabra. –Harry se quejó, pero Draco y Snape lo ignoraron.
-¿Has considerado el Encantamiento Isedral?
-Eso solo funciona con Squibs.
-¿El segundo Principio de Sakenhaim?
-¿Acaso tú tienes un medio vampiro Turco a tu disposición, sin mencionar un escudo de baja reputación?
-Pues, no. Mhh. –Draco golpeó sus dedos con manicura hecha mágicamente contra la superficie barnizada de la mesa- ¿Qué tal magia recíproca? La madre y tía de Harry podrían ser los puntos focales.
-Una Nacida Muggle y una Muggle. –Snape hizo una mueca- Se razonable. El director y yo hemos estado trabajando en esto por una semana. ¿Crees que un alumno de sexto año va a notar algo que hemos pasado por alto?
-¿Todavía tiene algo en contra de los Nacidos Muggle? –Harry lo desafió con una sensación extraña y tirante apretándole el pecho. Solo estaba una generación lejos de ser un Nacido Muggle después de todo.
Draco giró los ojos.
-Si lo hiciera, ¿Crees que me molestaría tanto diciéndome las calificaciones de Granger en cada clase para probar que la sangre no es todo?
-¿Entonces por qué hizo una mueca cuando habló de los Nacidos Muggles? –Harry continuó, deseando que respondiera Snape en lugar de Draco.
-Hice una mueca ante el repentino mal dominio de las dinámicas de los hechizos. –Snape explicó con un tono no tan lejos de otra mueca de asco- Y ya que estoy pasando por todos estos problemas para arreglar que un Muggle venga a mis cuarteles privados, ¡Creo que deberías sentir un poco más de apreciación en vez de ser tan insolente! –Se giró a mirar a Draco y habló más moderadamente- La magia recíproca es invocada por parientes, quienes también han funcionado como el punto focal. Además, requiere sangre pura, con un squib como el recipiente, así que en verdad no se aplica.
-Esos no son los únicos requisitos –Draco insistió- No en el sentido que quieres decir. Solo son… circunstancias.
Snape sacudió la cabeza, aunque dijo: -Explica tu razonamiento.
-Bueno, cuando piensas sobre ello, los hechizos solo eran útiles para las familias sangre pura. ¿Quién más se habría molestado con ello, especialmente en esa época? –Draco momentáneamente se giró a ver a Harry- Esto es muy arcaico, no ha sido usado en siglos, creo.
-Supongo que puede ser posible. –Snape reflexionó.
Draco bebió el resto de su vino sin hacer una pausa, lo cual era un tanto inusual. Normalmente tomaba sorbos nuevamente.
-Bueno, si realmente quieres creer lo que le dijiste a Harry –Añadió con un tono de incomodidad- entonces es más que posible. Porque… -Suspiró, claramente sin querer decirlo, y evitó mirar a Harry mientras continuaba- ¿Cómo puede ser que el ser sangre pura sea un requisito real si según tu propio razonamiento, no existe tal cosa?
Snape levantó la mirada con ojos entrecerrados.
-¿Crees eso ahora, no?
Draco se encogió de hombros y no lo miró a los ojos tampoco.
-Digamos que para los propósitos de este hechizo, no creo que importe. De todas formas, sobre la magia recíproca –Se apresuró a continuar con un tema menos amenazador- Todos los elementos están ahí, ¿Verdad? Mismo grado de relación unido por… necesitamos cinco opuestos, pero eso no debería ser tan difícil. Veamos… La tía de Harry era una Muggle; la tía de Dudley era una bruja… -Draco comenzó a contar con los dedos y a hablar consigo mismo, luego dijo- Solo necesito uno más. Harry estoy seguro de que se te puede ocurrir por lo menos uno.
-¡Ni siquiera sé lo que estás haciendo! –Harry objetó.
-Vamos a invocar magia recíproca en tu primo, pero necesitamos un elemento más, así que piensa.
Harry alejó su plato de sí mismo y se giró a ver a Snape.
-Es un hechizo antigua para permitir que los squibs de una familia pudiesen ver temporalmente la magia protectora –le explicó- Piensa en una forma que tu tía y madre eran opuestas.
-Eh… -Harry pensó, pero tuvo que decir- En realidad nunca conocí a mi madre.
-¿No tienes recuerdos de cuando eras pequeño? –Draco preguntó, alzando las cejas.
-¿Qué recuerdas de cuando tenías un año? –Harry preguntó mordazmente, defensivo.
-Lecciones de latín. –Draco anunció petulantemente.
-Este no es tiempo para frivolidades. –Snape los reprendió- ¿Realmente no recuerdas algo, Harry?
La voz de Harry sonó sin emociones.
-Recuerdo cómo gritaba la noche que fue asesinada.
Snape se dejó caer contra la silla juntó sus manos y murmuró tristemente: -Y solo recuerdas eso porque los Dementores te forzaron a recordarlo. Lo siento, Harry.
-Sí, yo también. –Harry dijo, su voz todavía no tenía emociones. Luego, añadió con sospecha- ¿Remus te dijo eso?
-No, tú me lo dijiste, cuando comenzaste a divagar después de la operación.
-Oh, está bien.
-No puedo decir que esto no es fascinante, -Draco arrastró las palabras- pero todavía necesitamos un elemento para completar la estrella.
Harry cerró los ojos, y dijo con voz temblorosa: -¿Mi madre murió en agonía, mi tía murió mientras dormía?
Sintió una mano tocando la suya, dedos largos y cálidos apretando con cuidado como con simpatía. Ayudó un poco, aun cuando el leve olor de algunas pociones lo alcanzó e hizo que ya no quisiera comer. No era como que tuviese hambre todavía, de todas formas.
-Tiene que ser un elemento que te involucre a ti y a tu primo. –Snape le dijo quedamente.
Draco se aclaró la garganta. Cuando Harry abrió los ojos, vio que el otro chico estaba mirando la forma en que Snape tenía tomada la mano de Harry. Aunque Draco no ofreció ningún comentario.
-Bueno, seguiremos trabajando en ese último elemento.
-En cualquier caso, necesitamos un símbolo. –Snape señaló. Miró a Harry expectantemente- ¿Creo que tienes algo que pueda representar a tu madre?
Harry asintió.
-Tengo algunas fotos.
-El hechizo funcionará mucho mejor con algo personal.
Oh, se refería al anillo. Harry lo sacó de debajo de su polera, sosteniéndolo en la palma de su mano.
-Yo… eh, ¿Me lo devolverán? Quiero decir, no tiene que disolverlo en una poción o algo así, ¿Verdad?
Snape se rio y soltó su mano.
-Dudley tendrá que usarlo durante el trayecto y mientras esté aquí, pero sí Harry, te lo devolverán.
-Oh, está bien.
Harry iba a quitárselo cuando Snape dijo: -Quédatelo por ahora. Draco y yo tendremos que tomarnos un tiempo para ajustar los encantamientos. Creo que deberíamos estar preparados para mañana en la tarde para hacer el hechizo.
Draco dio un quejido pequeño.
-Todo este esfuerzo para que podamos invitar a un Muggle a tomar té.
-Más que té. –Harry señaló, volviendo a dejar el anillo debajo de su camisa. Le gustaba sentirlo contra su piel- Dudley tiene que quedarse aquí por algunos días.
-¿Días? –Draco repitió- Días significa noches, espero que lo sepan. ¿Dónde va a dormir? Me pregunto you. Severus, ¿No creo que quieras compartir tu habitación conmigo durante ese tiempo.
Snape le dio una mirada dura y sin emociones.
-No creo que lo quiera hacer, no.
-No ronco- -Draco añadió.
-Sí, sí lo haces. –Harry replicó.
-¡Bueno tu hablas toda la noche! –Draco respondió- oh, ¿No me crees? Anoche fue algo sobre Granger convirtiéndose en un gato—supongo que ahora me vas a decir que puede cambiar de forma al igual que Aparecerse, ¿No? –Se burló- Oh, ¿Y la Casa de los Gritos de verdad está infestada de hombres lobo? Eso es bastante extraño.
-¿La Señorita Granger se puede Aparecer?
-No, y tampoco es una Animaga no registrada. –Harry replicó tensamente. No le gustaba la idea de hablar mientras dormía, y decidió que tendría que volver a usar Dormir Sin Sueños, después de todo. Se preguntaba qué más pudo haber dicho que Malfoy no había mencionado- Solo son sueños, ¿Sabes? No tienen que ver con nada.
-Últimamente tus sueños han sido bastante significativos. –Snape insistió.
-No he tenido sueños sobre el futuro en un tiempo.
-¿Qué eres, la nueva Trelawney? –Draco dijo burlesco.
-¿Por qué cree que se detuvieron? –Harry preguntó. Había estado aliviado sobre ello, ni siquiera había pensado en el asunto, pero era extraño ¿No?
-Tal vez de momento ya sabes todo lo que necesitas saber.
Draco los miró a los dos y rechinó los dientes.
-Oh, genial. ¡Están hablando en serio! ¿No tenías suficientes talentos antes, hablando con las serpientes y pudiendo alejar Dementores y pudiendo zafarte de un Imperio como si no fuse más que una manta molesta? ¿Ahora también eres un Vidente? ¿Siquiera sabes lo jodidamente irritante que es todo esto? Bueno, ¿Qué esperas? ¡Escuchémoslo! ¡Dinos qué depara el futuro!
Harry no quería responder, pero no tuvo que hacerlo ya que Snape miró a Draco de manera iracunda.
Después de que Draco miró hacia otro lado, tarareando algo en voz baja, el profesor llamó un poco de pergamino, tinta y una pluma, impacientemente murmurando hechizos para hacer que todo lo demás se desvaneciera de la mesa, y comenzó a dibujar un ovalo grande con una estrella de diez puntos en el centro de ella. Mientras Snape comenzó a adornar cada punta de la estrella con frases en latín Draco olvidó todo sobre los sueños y comenzó a discutir los encantamientos con él.
Harry los dejó continuar, y se sentó en el sillón para escuchar a la pluma de Hermione enseñándole sobre Transfiguraciones.
…
…
A Continuación en Un Año Como Ningún Otro:
Capítulo Treinta y Seis: El Expreso Muggle.
