Lucha contra un demonio mayor

La lamia no se molestó en esquivar las balas. Las balas chocaron contra ella y ni siquiera la hicieron pestañar. Eso no era bueno para Dipper, las balas especiales eran su arma contra demonios de niveles mayores a los de nivel bajo. Incluso demonios de clase media podrían recibir daño si les disparaba y apuñalaba un par de veces.

Supuso que esta era la diferencia con enfrentarse a un demonio mayor. Más de setenta años y este es el primer demonio mayor con el que se encuentra.

-¡Bill!

Otra vez era llamado por ese asqueroso nombre. Los ojos de Dipper se llenaron de rabia nuevamente mientras seguía disparando.

-¿A qué estás jugando esta vez? –La lamia comenzó a rodearlo de forma predadora mientras se arrastraba a gran velocidad.

-¡No me llames por ese maldito nombre! –Dipper sacó otra de sus pistolas. Esta aun contenía balas de expansión. Disparó contra la lamia, logró acertar dos veces, pero para la lamia podrían ser simples piedras; molestas pero inofensivas.

-No. No puedes ser Bill. –Siseó nuevamente con su lengua mientras se detenía y comenzaba examinar a Dipper. Dipper sacó uno de sus cuchillos y se lanzó contra ella. La lamia sujetó fuertemente su muñeca y la rompió fácilmente. –Pero… –Vio como pequeñas llamas quemaban su mano y sanaban la muñeca de Dipper. –…Tienes su poder.

-Tengo su maldición. –Dipper descargó un golpe con la culata de su arma sobre la nariz de la lamia.

La lamia entrecerró sus ojos. –¿Qué es esto?

Dipper continuó golpeándola e incluso le disparó a quemarropa.

Nada.

-Así que esto es un demonio mayor. Necesito granadas urgentemente.

La lamia atravesó el pecho de Dipper con su mano y estrujó su corazón, rápidamente la sacó y se alejó de Dipper. Las llamas no tardaron en resucitarlo.

-¿Cómo posees ese poder?

-Dímelo tú, Demonio. Fue ese maldito triangulo amarillo el que me dio esta inmortalidad.

-¿Inmortalidad? –La lamia pareció auténticamente divertida por las palabras de Dipper. –¿Crees que eso es inmortalidad? HAHAHAHAHA. –Se rió abiertamente mientras levantaba la cabeza. –Lo siento, una dama no debería dejarse llevar así. Es tan típico de humanos… No importa. –Se cubrió la boca tratando de aguantar la risa.

Dipper levantó una ceja mientras se levantaba. –¿A qué te refieres con eso?

-Poco importa ahora. –La lamia comenzó a ascender poniendo rígida su cola. Con esa cola fácilmente podría llegar a más de diez metros. Pero se detuvo a lo cinco. –Porque lo perderás dentro de poco.

-Ojala fuera tan fácil. –Más de un demonio había intentado robarse su madición de distintas formas, incluso algunos humanos lo habían tomado prisionero y practicado canibalismo con su cuerpo sólo para tratar de arrebatarle lo que ellos llamaban "poder". –Has tu mejor esfuerzo.

La lamia pareció desconcertada por esas palabras por unos segundos, pero rápidamente pareció dejarlas a un lado y comenzó a atacar.