"Sólo nosotros sabemos lo que significa vernos..."
•.: SEXPERIENCIAS :.•
| XXXIV.- Tentaciones |
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Pasaban las ocho con treinta de la mañana, cuando Sasuke Uchiha se presentó en las oficinas del corporativo. Apenas le había dado tiempo de llegar a su departamento para bañarse y cambiarse de ropa, teniendo que atender una junta, a la cual por cierto, había llegado tarde.
Entró en silencio a la sala de reuniones, procurando no llamar la atención; todos los presentes se encontraban atentos a la exposición de la persona que hablaba al frente, así que él aprovechó la distracción y tomó el primer lugar vacío. Observó a los presentes, la mayoría eran administrativos de la empresa, y sólo dos inversionistas.
Al querer regresar la vista al frente, Fugaku, su padre, le dedicó una mirada en desaprobación por su impuntualidad.
Mirada que hablaba por sí sola y decía a modo de amenaza: Prepárate para el sermón que te daré.
Una vez finalizada la reunión, y mientras todos se saludaban estrechándose las manos, Sasuke aprovechó e intentó salirse rápido, sin embargo, al apenas haber dado dos pasos, su padre le llamó para presentarlo con los inversionistas.
—Él es Sasuke, el menor de mis dos hijos —dijo Fugaku con orgullo, y al pobre chico no le quedó más remedio que corresponder el saludo de mano.
—Ah, entonces eres tú el chico prodigio del que Madara nos contó tanto —comentó el mayor de los hombres, sonriendo de un modo que a Sasuke pareció darle cierta sospecha.
—Qué exactamente les dijo —demandó saber con un tono hosco, tanto así que hasta a Fugaku se le borró la sonrisa de sólo escucharlo.
—Puras cosas buenas, muchacho, puras cosas buenas —informó el otro—. Tan buenas, que hasta por un momento nos hizo cuestionarnos si Madara tendría un hijo.
Tras la explicación, Sasuke alzó la ceja izquierda, escéptico; Fugaku en cambio, fingió una carcajada.
—Para nada, mi hermano Madara nunca quiso tener familia; sucede que mis hijos, especialmente Sasuke, están muy apegados a él.
Los hombres igualmente rieron.
—Madara es un hombre astuto, así que, si tu muchacho aprendió algo de él, no dudamos ni siquiera un poco de lo que es capaz de hacer.
Expresó el hombre mayor, consiguiendo con ello que Sasuke lo viera seriamente. Por la forma en que su mandíbula se tensó, fue más que claro que se estaba tragando el coraje y un par de palabras que quería decirle.
—Oigan, ¿es que acaso el padre no se merece también méritos? —Trató de bromear Fugaku, y los hombres rieron juntamente con él.
—¡Por supuesto!
Manifestaron, y tras ello, aquella reunión se convirtió en una pelea de egos, en pura labia en donde los tres hombres se vanagloriaban hablando de cosas que a Sasuke parecieron repugnarle.
Fugaku lo sostenía del hombro, con orgullo, como quien tiene en sus manos la copa del mundo.
Sasuke quiso zafarse del abrazo de su padre y retirarse, pero Fugaku, al voltear a verlo, notó la marca roja en su cuello, por lo que lo vio de mala manera.
—Tápate ahora mismo eso que traes ahí.
Le susurró, señalándole la marca con la pura mirada. Sasuke se llevó una mano al cuello, haciendo como si se acomodara la corbata, apartándose del grupo sin dar razones.
Tuvo que colocarse un parche, de esos color piel, para cubrirse la tremenda marca que le había dejado Sakura.
Cuando Fugaku entró a su oficina, horas más tarde, Sasuke ni siquiera apartó la atención del correo que redactaba, era como si ya se esperara que en cualquier momento su padre llegara a reprenderlo.
Y justo así fue, tal cual si Sasuke fuera un niño pequeño.
—¡¿Llegas tarde a la junta, y encima te presentas a trabajar así, ojeroso y con esa marca de haber estado con sabrá quién?!
Lo señaló, alzando la voz al apenas haber cerrado la puerta.
Sasuke siguió tecleando sin parar, hecho que encolerizó aún más a Fugaku. Sasuke estaba mostrando una insolencia nunca antes externada hacia su padre.
—Dime, ¿para eso querías independizarte? ¿Para desvelarte y meter a cualquier fulana a la casa?
Sasuke alzó la mirada, en sus ojos se notaba un cabreo que muy seguramente le habría hecho decir cosas de las cuales luego se hubiera arrepentido.
Así que sólo cerró la pantalla de su laptop, la echó en su mochila, y pasó a un lado de su padre.
—Ya dejé las cosas listas para la junta del lunes. Si me necesitas, estaré con Itachi.
Fue lo único que dijo antes de salir de la oficina con rumbo a la consultoría de su hermano, en donde pasó gran parte de su día.
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Luego de haber asistido a Axel en su última cirugía, Sakura se desplomó en el sillón del consultorio del doctor.
—¿Salimos o pedimos algo de comer? —preguntó Axel, al entrar al consultorio y verla desparramada en el sofá.
—Durmamos, durmamos mucho —sugirió, embarrando la cara en la piel negra.
El doctor se sentó frente a su escritorio, capturó un par de registros en la computadora, y revisó algunas sugerencias de servicios a domicilio. Sakura aprovechó el tiempo de comida para descansar por alrededor de media hora.
—¡Cuánta finura! Esta imagen vale oro.
Comentó Axel al ver en su celular la fotografía que le había tomado a Sakura al ella despertar y desperezarse como si estuviera en su cama. Traía su mejilla marcada y la coleta ya por sin ningún lado.
—Lo siento, me quedé bien dormida, ¿qué hora es? —dijo, restregándose los ojos y acomodándose el cabello.
—No, ¿en serio? Con tremendos ronquidos quién lo dudaría. Si ganas no me faltaron para ponerte boca abajo o tapártela con algo.
Sakura le hizo mala cara cuando él comenzó a reír. Revisó su celular para ver la hora, acompañándolo luego hacia el comedor al haber llegado el encargo.
—Axel… —lo llamó, sin apartar la perdida mirada del plato de pasta—. Necesito que me ayudes con ciencias quirúrgicas —suspiró—. El próximo examen es el definitivo para saber si obtengo la beca que quiero.
El doctor continuó comiendo, haciéndose como si no hubiera escuchado. Sakura lo pateó quedito por debajo de la mesa.
—Ah, perdón, por un momento creí haber escuchado mal mi nombre, y que en su lugar habías dicho: «Le diré al Doctor en ciencias, Sasuke Uchiha, que me ayude a estudiar para mi siguiente prueba».
Sakura comenzó a reírse tan fuerte, que algunos colegas voltearon a su mesa.
—¡Ay, por Dios! ¿Cómo sabes que…? No, espera, Ino… —Rodó los ojos y continuó riendo. Axel siguió comiendo—. Ay, pero lo de Sasuke fue algo que salió en el momento, platicábamos de no recuerdo qué, y una cosa nos llevó a otra, y a otra, y después…
—Ok, ok, guárdate esa clase de detalles pervertidos para ti —dijo con cierto empalago.
—¿Pervertidos? —repitió entre risillas—. Bueno, sólo un poquito.
Axel la vio e hizo pequeños los ojos.
—Haré de cuenta que no escuché eso. —Sakura se burló—. Y con respecto a lo otro, sabes bien que no tienes ni siquiera que pedírmelo, aunque por la traición, este favor te saldrá caro.
Sakura se llevó un dedo a la barbilla, pensativa.
—Tengo una amiga soltera que…
Axel dejó caer el tenedor.
—Hey, primero me cambias por otro compañero de estudio, ¿y ahora pretendes comprarme con una chica…? —Hizo los ojos pequeñitos, aunque rápido siguió comiendo—. Bien, soy todo tuyo, ¿cuándo comenzamos?
Sakura se burló sonoramente del castaño. Axel a veces era muy permisivo cuando se trataba de ella.
El doctor terminó de comer mucho antes que Sakura y, mientras reposaba, respondía algunos mensajes de texto, riéndose de repente con el pasar de las conversaciones. Sakura igualmente se distrajo revisando sus redes sociales en lo que terminaba.
Avanzó en el timeline de su Facebook sin gran interés, divisando una publicación que le hizo regresar a las ya pasadas.
El encabezado decía: «Sasori también ha comentado este recuerdo».
El cual se trataba de un video que él mismo había compartido algunos años atrás. Era el video de la canción Patience de Guns N' Roses, y en cuya publicación había escrito el siguiente fragmento de la misma:
All we need is just a little patience.
Said sugar make it slow and we'll come together fine…
Y, pese a que Sasori no era precisamente un usuario activo de dicha red social, esta ocasión sólo había respondido a un par de comentarios que le hicieron referente a su publicación.
«All we need is just a little patience (patience)… mm… yeah…»
Había comentado una chica, contacto suyo, de nombre Charlotte Abernathy, básicamente transcribiendo la continuación de la letra que él había escrito, agregando un par de comentarios más. Los cuales, debo confesar, me costaron trabajo descifrar por la cantidad de letras sin sentido que escribió, tal cual si se hubiera caído de cara al teclado:
«¡Adoro esa canción! —Le dejó saber, seguido de un montón de letras que interpreté como si estuviera enfatizando lo anterior—. ¿La has sacado en la guitarra?»
Preguntó, y minutos más tarde, él respondió simple:
«De Guns me sé la mayoría».
«¡Mamón! —Escribió de nueva cuenta ella, dándole vida a su comentario con algunos emojis que denotaban asombro—. Ver para creer. Antes de que te vuelvas a ir, necesito escuchar y ver por mí misma a esos dedos haciendo magia».
«No cargo con la guitarra».
Respondió Sasori casi de inmediato.
«En la casa tengo una. Sólo avísame si vienes para limpiar».
Concluyó ella, añadiéndole al final un emoji en forma de guiño.
Luego de ello, Sasori ya no respondió nada más.
—¿Acabaste? —preguntó Axel a Sakura, la cual se había entretenido leyendo la conversación pasada.
—Eh… sí, ya.
Dijo, como volviendo a la realidad, pasándole la basura a Axel, quien se ofreció a tirarla antes de marcharse.
Sakura entonces se echó el celular al bolsillo de su bata blanca, volviendo junto con el doctor a sus actividades, no dándole importancia a lo antes visto.
El resto de su día se la pasó tan ocupada, que apenas Axel la fue a dejar a su casa, ella se metió a bañar y se puso su pijama, siendo apenas las nueve de la noche de un viernes cualquiera.
Se echó en la cama, agarró sus libros, y se puso a estudiar. Los próximos cuarenta minutos se la pasó leyendo, hasta que su celular vibró cuando su tía le mandó un mensaje de texto.
Como para distraerse un instante, desplazó el dedo sobre su lista de conversaciones pasadas: Tía Seiren, Ino, Mamá, tres compañeras de la carrera, otra más del hospital, Axel, Papá, y en el décimo lugar aparecía el nombre de Sasuke Uchiha.
Y, sobre éste, curiosa, revisó la imagen que tenía de perfil, la cual no era más que una fotografía del frente de una motocicleta.
Sakura volvió hacia atrás y, al hacerlo, tuvo que abrir la última conversación que había tenido con Sasuke para asegurarse de que, por andar curioseando, no le hubiera escrito o enviado algo por accidente, pues de la nada, la ventana de conversación indicaba que Sasuke Uchiha le escribía un nuevo mensaje.
«Hola».
Escribió simple y sencillamente.
«Hola, ¿cómo estás? ¿Has podido dormir algo?»
«No —Escribió él y, supongo yo, que el mensaje hasta a él mismo debió haberle resultado muy escueto, porque luego agregó—: Gracias por preguntar».
«No, gracias a ti por ayudarme a repasar. ¡Creo que me fue muy bien!»
Envió un emoji sonriente y otro de un pulgar alzado.
«Realmente no hice mucho. Pero qué bueno que te fue bien».
«¿No hiciste mucho? ¡Por Dios! ¡Estuviste en vela toda la noche acompañándome! Aún no sé cómo sigues en pie a estas horas».
«Estoy bien. Tú deberías descansar».
«Tú también deberías hacerlo. ¿Sigues en el trabajo?»
«Estoy en casa. Leo unos informes».
«¿No te interrumpo? —quiso saber ella, a lo que él respondió en negativa—. Está bien, pero si te dan ganas de dormir, me avisas. —Se acomodó mejor en la cama, dejando por un momento el tema de la estudiada—. Te envidio, tú de seguro no tienes problemas con eso de que alguien invada tu privacidad, o que no te deje leer a gusto por el escándalo que hace en el cuarto que comparten… ¡Rayos! Creo que necesito buscar un cuarto de renta.
Añadió un gesto de decepción.
«Por lo menos tienes compañía».
«Jajaja, suenas como si vivieras en una cueva en medio de la nada —bromeó—. Ahora entiendo… te mudaste cerca de tu hermano para ir a visitarlo seguido y no sentirte solo, y como no queriendo, aprovechas y te quedas a dormir con ellos».
Siguió riéndose.
«Raras veces he dormido ahí».
«¡Oh, por Dios! Sí lo haces. —Envió emojis con gesto de sorpresa y otros más de burla—. Pero no duermes con ellos, ¿verdad?»
«Obviamente no. Entre más lejos esté de los ronquidos de mi hermano, mejor».
Sakura se carcajeó.
«Ay, ¿apoco tú no roncas? —preguntó con sospecha, a lo que Sasuke respondió en negativa—. Claro… ¿Cómo puedes estar seguro?»
Sasuke demoró unos instantes en responder. Sakura aprovechó y salió por un poco de agua y, al volver, la contestación de Sasuke por poco y le hizo escupir lo que traía en la boca.
«Bueno, tú ya me has visto durmiendo».
Sakura tuvo que pasar con cierta dificultad el agua que bebía.
«Tú ganas. —Tecleó, recostándose nuevamente en la cama—. No, no lo hiciste, o al menos no que yo recuerde; será que caí tan profundamente dormida, que ni cuenta me di de cuando te fuiste».
«No quise despertarte».
Escribió, y por algunos segundos estuvo tecleando y borrando su próximo mensaje, tal vez como complemento del último.
«Claro, entiendo. Ya no importa. —Le envió una carita feliz, aunque en realidad ella estaba seria—. El punto es que no, no roncas».
Sasuke dejó de escribir lo que sea que escribía, y en su lugar sólo preguntó:
«¿Ya dormirás? —A lo que ella respondió en afirmación—. Ok. Descansa».
«Gracias. Igualmente. Hasta mañana».
Escribió por último, dejando el celular sobre la cama.
A la mañana siguiente, desde muy temprano, Sakura salió rumbo a la casa de su abuela. Gran parte del día lo compartió con la menor de sus tías, realizaron algunas compras y durante la tarde la acompañó a hacer algunas vueltas. Mebuki, su madre, igualmente se encontraba en casa, aunque por la manera en que Sakura parecía evitarla, daba la impresión de que las cosas entre ambas no andaban muy bien.
Y es que apenas veía la oportunidad, Mebuki le echaba en cara su falta de disposición para atender asuntos de la familia. Su abuela había sufrido una caída, y Sakura apenas se paraba a verla. Sin embargo, ninguna de las razones justificables de Sakura parecían convencer a su madre.
—Entonces, ¿ya sabes qué harás para tu cumpleaños? —le preguntó su tía Seiren, como tratando de serenar el ambiente que se sentía en la cocina luego de que Sakura discutiera con su madre.
La chica apoyó la mejilla sobre la barra de la cocina, fastidiada.
—Si por mí fuera, nada. Pero Ino ha estado insistiendo en que me festeje, creo que terminaremos yendo a la casa de campo de Axel.
Informó ella y, apenas su tía iba a dar su opinión, cuando la madre de Sakura cerró el grifo del lavabo, comenzando a secar los platos, ya con un gesto en el rostro muy cambiado.
—Un doctor reconocido, atento, simpático, incluso hasta guapo, y que encima tiene una casa de campo… Sakura, de verdad, no entiendo qué es lo que estás esperando.
Comentó Mebuki, quien apoyaba incondicionalmente la idea de que su hija se hiciera pareja de Axel. Sólo un encuentro casual con el doctor le bastó a la mujer para que, a partir de entonces, deseara tenerlo como yerno.
Sakura volteó a ver a su tía, la cual se había tenido que tapar la boca para evitar reírse a carcajadas por la insistencia de su hermana.
La chica de pelo rosa ya mejor ni hizo comentario alguno, dejó que su madre continuara elogiando a Axel mientras ella terminaba de cenar.
—¿Y cómo está tu chico?
Quiso saber Seiren, aprovechando que Mebuki se había retirado.
—¿Cuál chico? —contestó, cubriéndose la boca con una servilleta.
—¡¿Cómo que cuál?! —La mujer pegó ambas manos sobre la barra de la cocina—. Me refiero al del carro bonito.
—Ah… —Continuó masticando y tomó agua—. Supongo que pasándola bien un sábado en la noche en el Active Red.
—¿Cómo? —Sakura negó, llevando el plato al lavabo. Seiren la siguió con la mirada—. ¿Están enojados?
Sakura alzó la cabeza, viendo a través de la ventana al patio trasero de la casa.
Suspiró.
¿Cómo explicarle a su querida tía que tal relación nunca existió? ¿Que aquella noche cuando les vio salir, quizás con la idea de que tendrían una cita normal como cualquier pareja, en realidad habían estado juntos en un bonito motel? ¿Cómo decirle que su sobrina ya no era aquella jovencilla que ella creía conocer?
Ciertamente, las apariencias siempre solían ser engañosas.
—No, sino que me refiero a que anda fuera de la ciudad en un viaje de negocios… o algo así.
Dijo, dirigiéndose a la sala, entreteniéndose un rato mientras jugueteaba con los cachorros que había tenido la perra que tenían por mascota.
Les tomó algunas fotografías, las cuales le compartió minutos después a Sasuke Uchiha.
«La perrita que tienen en casa de mi abuela acaba de tener cachorros, te comento por si te interesa uno. Él puede hacerte compañía, así no molestarías tanto a tu cuñada y tu hermano».
Añadió una carita burlona.
Cinco minutos después, su mensaje fue respondido:
«¿Cuánto tienen?»
Se interesó en saber sobre los cachorros, unos bulldogs americanos muy bonitos.
«No mucho. ¿Quisieras uno? Aunque primero tienes que estar cien por ciento seguro de que lo cuidarás bien».
«Ok».
Sakura alzó una ceja, con sospecha.
«¿Ok? Uhm… No te siento muy convencido».
Sasuke demoró unos instantes.
«Me preparaba de cenar —abogó—. Pero sí, lo quiero».
«Oh, perdón, continúa con tu cena, no se te vaya a quemar».
Aconsejó, riéndose un poco.
«Ya quedó. En realidad sólo recalenté algo que tenía en el refrigerador».
«Mm… Entiendo. Provecho. —Él le agradeció. Sakura se retiró al cuarto que compartiría con su tía—. ¿Y qué cenas?»
«Se supone que lasagna».
«¿Cómo que se supone?»
«Ya no sabe tan bien como el primer día. Creo que la tiraré».
Ella rio, recostándose en la cama.
«¿Pues desde cuándo tenías eso guardado?»
Sasuke demoró un par de minutos en responder, y ella mientras revisó qué de novedades había en sus redes sociales.
La mayoría de sus contactos parecían estar disfrutando de su fin de semana entre reuniones y fiestas.
Se desplazó sobre su inicio al no haber nada que llamara su atención, topándose de nueva cuenta con la publicación que horas atrás había visto.
Esta vez, Charlotte Abernathy había etiquetado en una publicación a Sasori:
La noche tiene buena pinta: Cerveza, buena música y excelente compañía.
Estado: Traveseando. Lo malo: No alcanzamos la hora feliz. Lo bueno: Él dijo que pagaría por mí. El plan de hoy: Vive la vida y… ¡A la verga lo que el mundo diga!
Dicha publicación, señalaba también al Active Red, un bar de Saunders, como el lugar en donde ambos se encontraban.
Para esas horas de la noche, la publicación ya había recibido algunos comentarios y reacciones, en su mayoría, por amigas de la chica, a quien se referían como Blondie.
Curiosa, Sakura quiso indagar un poco más sobre ella.
Charlotte o Blondie, como generalmente la llamaban, era en realidad prima lejana de Hidan, por lo cual, Sasori y ella se conocían de mucho tiempo atrás.
Aunque por supuesto que los años no habían pasado en vano en ninguno de los dos. Charlotte, aunque no era una chica muy alta ni de proporciones destacables, comenzaba a ser conocida en las redes por su trabajo amateur como una Suicide Girl. Tenía tatuajes en ambos brazos, en las piernas y el pecho; así mismo, piercings en la ceja, nariz, labios y lengua… y en otras partes del cuerpo un poco escondidas.
Ciertamente no aparentaba los veintisiete que tenía, su rostro, así como la proporción del resto de su cuerpo, la hacían ver más joven. Al igual que Sasori, era una traga años.
Sakura alcanzó a ver sólo dos de las fotografías que Charlotte tenía en su perfil, topándose luego con una actualización de estado escrito segundos atrás:
Yo me porto bien, pero contigo hago excepciones.
Añadiendo también una fotografía del bar, tomada por ella misma, en donde apenas se le veía media cara, y a Sasori volteando en dirección contraria, ausente de la cámara.
«No recuerdo, pero igual ya la tiré junto con otras cosas que tenía guardadas».
Respondió de pronto Sasuke a la pregunta que Sakura le había hecho minutos antes.
«¿Cómo…? —contestó ella, un tanto perdida en la plática—. Ah, ya —se burló un poco—. ¿Y qué cenarás?»
«Ya nada, mejor me vine a recostar».
«¿Todavía ni dan las once y ya andas con el pijama puesto?»
Envió una carita pensativa y otra más riendo.
«Yo no uso pijama».
«Bueno, era sólo un decir eso del pijama, en realidad me refería a cualquier cosa que suelas vestir para dormir».
«Tampoco».
«O sea que… me estás dando a entender que duermes… ¿sin nada? —él respondió en afirmación y Sakura tuvo que taparse la boca para evitar despertar a su tía, la cual dormía en la otra cama—. Oh, Dios…»
«¿Qué?»
Sakura se removió, cubriéndose hasta arriba con la sábana.
«Nada, sólo que me sorprendió».
«Hace calor».
«¿Y? ¿Qué tal si una noche sucede algo y tienes que salir rápido de tu casa?»
«Pues me tapo con lo primero que encuentre —obvió—. Vivo solo, qué más da la manera en que duerma».
«Pues sí, pero…»
Sasuke entonces pareció haberse cansado de escribir lo mismo, así que, sus próximos mensajes fueron notas de voz. Sakura se refugió aún más en las sábanas, respondiéndole los audios con texto.
—¿Tiene algo de malo?
«No…»
—¿Entonces?
«Jajaja. Nada, no me hagas caso —escribió, retirándose por un momento la sábana con la que se tapaba para tomarse una fotografía desde el cuello hasta la altura del ombligo, la cual le envió—. Yo sí uso pijama».
Anunció, mostrándole parte de su atuendo, el cual consistía en una blusa blanca, holgada, con la silueta de Hello Kitty. Volvió a cubrirse con la sábana.
—Ya veo. Si te gusta dormir así, está bien.
«¿Te burlas acaso de mi pijama?»
Le mandó preguntar, añadiendo al mensaje gestos como de reproche, haciéndose la ofendida, pero Sasuke demoró más de la cuenta en responderle lo último.
—No. Ni siquiera me fijé en lo que traías puesto.
Dijo, y Sakura tuvo que repetir en dos ocasiones el mismo mensaje, notando el tono de voz que había empleado al final, sonando un poco grave.
Sakura revisó a detalle la fotografía que le había enviado, tuvo que aumentar el brillo de su celular al punto de calarle en los ojos, notando así cómo sus pezones la habían traicionado, remarcándose, especialmente el derecho, debajo de su blusa.
Alzó el escote de la prenda, echándole un vistazo a sus tetas, comprobando que, en efecto, sus chiquitos pezones estaban erectos. Los cuales, a decir verdad, desde el primer mensaje de voz que escuchó, habían reaccionado de tal modo.
—Ah, sí, ya veo que es de esa gata…
Sakura sonrió de medio lado.
«¿Apenas te diste cuenta?»
—No le había hallado la forma.
«Claro, la forma… —le dijo sugestiva—. ¿Entonces qué fue lo que viste?»
—Otra cosa —respondió—. Pero si tienes frío, deberías de taparte.
¡Oh, por Dios! Expresó para sí misma en voz bajita.
«¿Eh? A ti es al que debería darle frío… frío y vergüenza por dormir como lo haces».
—¿Por qué habría de darme vergüenza si sólo estoy yo?
Sakura refunfuñó.
«Ay, bueno, al menos un poquito de pena conmigo. ¿Qué necesidad había de que me contaras que duermes como Dios te trajo al mundo?»
—Tú fuiste la que sacó el tema y yo sólo respondí.
«Lo sé, pero… —Apretó sus labios. Sasuke escribió varios signos de interrogación—. ¡Carajo, haces que mi imaginación vuele, y vuele muy, muy lejos!»
Comentó, recostándose boca arriba, aún escondida debajo de la sábana.
—¿Y qué te imaginas? —quiso saber, haciendo nuevamente grave su voz.
¡Oh, Dios, eso no ayuda! Susurró para ella. La voz, esa maldita voz.
Dijo, como si estuviera cayendo lentamente en algo que no quería.
«No te diré a menos que lo demuestres...»
Y al final, la tentación pudo más que la resistencia.
—¿Que te demuestre qué…? —cuestionó, y casi de forma inmediata le compartió una fotografía—. ¿La manera en que duermo?
Completó, en lo que se cargaba la imagen, la cual era una foto tomada de improviso en donde se veían apenas diez centímetros de la piel de su pecho, y la blanca sábana que le cubría el resto.
«Linda sábana. —Escribió Sakura. Sasuke le dio las gracias—. Era sarcasmo. —Agregó un emoji con gesto suspicaz—. No se ve absolutamente nada...»
—¿Y qué esperabas ver?
«Sólo molesto…»
Argumentó, pero él no dejó ahí el tema, sino que le envió una nueva imagen. Esta vez había bajado más la sábana de su cuerpo; se apreciaban los pectorales y parte del torso.
Sakura recibió aquella imagen entre risillas pícaras.
«Ya… te creo un poco. ¿También te dio frío?»
Al iniciar su nota de voz, Sasuke hizo un sonido, era como si se estuviera riendo, tal vez por el giro de la plática, comentando luego:
—A ti es a la que se le nota que tiene frío.
«Pues no, ya no tengo —le dejó saber, enviándole una segunda fotografía de su atuendo, en donde apenas se apreciaba la curvatura de sus senos, manteniendo los pezones en un estado de reposo—. ¿Lo ves? Todo en orden».
—Sí, ya lo noté —enunció seco—. Me quedo con la primera.
«¡Oye! —Pataleó en la cama, dándose media vuelta—. ¿Cómo que te quedas con…? ¡Eso no se vale, no es justo!»
—Yo debería decir eso.
«¿Qué cosa?»
—Que no es justo.
Por lo rojo de su rostro, Sakura comprendió a qué iba ese comentario: Evidentemente, no estaban en las mismas condiciones.
«¿Qué es esto? Un: ¿tú saltas, yo salto? O en este caso: ¿tú enseñas, yo enseño? —preguntó, pero Sasuke no respondió nada en los próximos segundos pese a que ya había visto el mensaje—. Nunca lo he hecho…»
Confesó después con pena.
«Yo tampoco».
Esta vez le escribió, poniendo más nerviosa a Sakura.
A la cual por un momento me la imaginé al borde del más alto bungee, en donde uno todavía paga una considerable cantidad, y sube, sabiendo a qué va; pero ya cuando se está arriba, como que las piernas comienzan a tener complejos de gelatinas.
Basta un impulso de adrenalina para lanzarse o de plano regresar.
Y hasta ese momento, Sakura aún podía inventarse alguna excusa, decirle tal vez: Tengo sueño, hablamos luego. Hecho que a él no le quedaría de otra que aceptar y dejar las cosas así.
Pero el juego era muy atractivo.
Así que ella se dio la vuelta en la cama, quedando de espaldas a su tía, y luego se levantó la blusa. El flash de su celular destelló por un segundo en la oscura habitación.
Miró la fotografía con vergüenza, dudando en eliminarla o compartirla. Al final, la tentación fue mucha, y al instante, Sasuke Uchiha estaba recibiendo una fotografía de sus tetas desnudas.
Sakura se tapó medio rostro con la sábana, sólo sus ojos brillaban con la luz de la pantalla, en espera de alguna respuesta.
Y Sasuke comenzó a escribir.
«Estamos a mano».
«Lo estamos… —Rio bajito, mordiéndose un labio—. ¿Y bien…?»
«¿Qué sigue?»
«Es lo que te pregunto yo a ti. ¿Quieres… seguir?»
«¿Tú no?»
«Pues… —Sonrió de medio lado—. Juguemos, pero esta vez te toca a ti».
Sakura esperó impaciente alguna respuesta. Sasuke no aparecía en línea, lo cual la hizo ponerse más ansiosa.
Instantes más tarde, él le envió una nueva imagen. El juego continuaba en el mismo punto donde lo habían dejado:
Sasuke había ampliado más la toma de la fotografía, ahora se podía ver un panorama más pleno de sus hombros, pectorales, las líneas de su abdomen, el ombligo, así como los huesos de la cadera donde se remarcaba una bien definida uve que se perdía de vista bajo la sábana que le cubría.
Sakura sonrió al recibirla.
«Esta se ve casi igual a la anterior, así no se vale».
Reclamó, agregando unas expresiones de molestia.
«¿Qué querías?»
«No lo sé, tal vez algo… ¿diferente…?»
—Ok, será para la próxima, ahora es tu turno.
Le dijo por voz, de una forma demasiado sugestiva que ella se puso roja.
Entonces Sakura buscó el modo de hacer su siguiente toma, pero cualquier posición que elegía, la dejaba expuesta a ser vista por su tía; así que prefirió ir a encerrarse al baño.
«Espera…»
Anunció, en lo que encontraba una pose y el modo de acomodar mejor su celular. Puso sobre el lavamanos el aparato, alejándose como un metro hacia la pared de azulejos; en la pantalla se veía sólo la mitad de su cuerpo, del cuello hacia abajo, llegando poco arriba de las rodillas.
Así que se subió la blusa, dejando al descubierto su abdomen, sosteniendo la tela con los dientes, sin dejar por completo sus tetas al aire, sólo se veía la piel blanca que le seguía al pezón; acomodó su cabello y bajó unos cuantos centímetros el inicio de su pantaloncillo, mostrando, sugestivamente, parte de su braga morada: Ese bello triangulito que cubría su pelvis.
Tomó la primera fotografía y luego la borró, haciendo lo mismo con la siguiente, hasta que la tercera pareció haberle convencido, así que la guardó.
En la misma posición tomó una fotografía más, esta vez de medio lado, atreviéndose a quitarse el pantalón y la blusa, por lo que quedó sólo en bragas. En la imagen se apreciaba cómo con su brazo derecho se cubría las tetas, girando medio cuerpo hacia la cámara.
Aunque el enfoque principal estaba puesto sobre sus nalgas, el encaje de su calzón se las remarcaba de sensual manera; inspirando, sin duda alguna, para darles una mordida y después una sonora nalgada.
Sakura envió ambas fotografías a Sasuke y esperó. Sin embargo, el tiempo pasó, tal vez poco más de dos minutos, y no hubo ninguna contestación de su parte; el mensaje ya había sido visto, pero seguía sin ser respondido.
Sakura se impacientó, y por el gesto de su rostro, podría asegurar que una lista interminable de posibilidades le cruzó por la cabeza al no recibir alguna respuesta.
Tal vez imaginó que Sasuke se había ocupado en otra cosa, tal vez había tenido que ir al baño o por un vaso con agua, quizás se había aburrido de esperar hasta que ella se decidiera por la imagen perfecta, quizás se había aburrido… pero de ella…
Sakura se recogió el cabello y luego le escribió:
«¿Estás ahí? —Sasuke contestó en afirmación—. ¿Entonces por qué no dices nada?»
«La verdad, no sé qué decir…»
Ella hizo una mueca. Le tocaba echarle una mano al pobre muchacho; definitivamente las palabras no eran su fuerte.
«Uhm… dime por ejemplo: ¿Qué tal te parecieron las fotos?»
«Ya las guardé».
Confesó, y Sakura tuvo que ahogar una carcajada.
«O sea que… ¿Te gustaron?»
«No las guardaría sólo porque sí. —Sakura mordió nerviosa su boca, sonrojada—. Obviamente me gustaron».
«¿Sí? ¿Qué tanto…?»
Insistió, y al instante apareció en pantalla una nueva imagen. Sasuke había fotografiado —desde la altura de su pecho—, la forma en que la sábana blanca presentaba una notoria elevación por el área de sus piernas.
Traía la verga tan erecta, que aquello figuraba una casa de campaña. Los vellos púbicos que se le notaban eran como el césped sobre el cual reposaba la singular casita.
—¿Ahora crees?
Dijo con ronca voz.
Sakura tapó su boca y sonrió de tal forma como si estuviera recibiendo con asombro una premiación. La expresión de su rostro cambió por completo, volviendo a ella una seguridad, esa misma que presenta un jugador que ya huele la victoria.
Así que tentó una vez más su suerte y escribió:
«Ya… sí, como que comienzo a creerte —siguió el juego—. Aunque ahora que lo pienso, creo que conozco a tu amigo el fantasmín».
—Sí —contestó él, teniendo que carraspear la garganta para luego decir—: Y él te conoce a ti.
Sakura rio, recargando la espalda en la pared hasta escurrirse y sentarse sobre el suelo, dándose un poco de aire.
«Ah, ¿o sea que sí se acuerda de mí…?»
—¿Por qué no habría de hacerlo?
«No lo sé, sólo pregunto».
—Ahora ya sabes que así es.
Ella sonrió.
«Y… cuando eso sucede…»
Comenzó, mordiendo la punta de su uña, entrando ya en la etapa de las preguntas indiscretas, las mismas que, en su estado más cuerdo, tal vez ni siquiera se harían.
Pero para esa altura de la plática, la vergüenza había quedado de lado, al igual que la sábana de Sasuke Uchiha al Sakura preguntar:
«Me refiero a que si… cuando te acuerdas, ¿se pone también así de… dura…?»
En el mensaje de voz que Sasuke le envió, se escuchó claramente cómo éste manifestó al inicio una risa, de esas que denotan excitación. El tono de su voz se había hecho aún más ronca.
—Sí —dijo, y en medio de una respiración muy marcada, como demandando aire, completó—: Demasiado.
Seguido de ello, se lo confirmó en imagen:
Esta vez se podía apreciar su cuerpo del abdomen hacia abajo; luego del ombligo, se veía un fino caminito de vellos, los cuales se fusionaban con el resto a la altura de la ingle, era una fina capa, no muy espesa, que te invitaba a seguir, como una alfombra en alguna pasarela, y, sobre esta, se encontraba su enhiesta cosa.
Sasuke tenía la pierna derecha un poco flexionada, lo cual me pareció muy presuntuoso de su parte, pues cualquiera que pudiera ver la imagen de lejos, pensaría en Sasuke como un ser anormal de tres piernas.
Por la oscuridad de la habitación, y el flash lanzado de la cámara, la cabeza de su verga brillaba en un tono rosáceo; la puntita se le notaba un tanto mojadita; y las verdosas venas las traía tan remarcadas, que parecían como enredaderas aferrándose al firme tronco.
Sakura pasó saliva, en su cara se podía leer claramente un sinfín de elogios por lo que estaba viendo, lo brilloso de sus ojitos decían: Oh, ¡qué rico!
Y si aun así su rostro no fuera suficiente para delatar lo caliente que la había puesto aquello, bastaba con verle más abajo, allá por la unión de sus dos piernas, en la marca húmeda de su braga. Su otra boca ya hasta le babeaba.
«… »
Fue todo lo que pudo escribir en respuesta, los dedos no le daban para más, y ni qué decir de su cabeza.
—¿Qué es eso? —él quiso saber, y ella tuvo que recargarse nuevamente bien en la pared.
—Es que… fue algo que… ¡Dios! —Mandó el audio y después negó entre risillas—. Sasuke…
—Tú preguntaste y…
—Lo sé…
Dejó el celular sobre el piso, se restregó la cara con ambas manos, y nuevamente le echó un ojito.
Así que, siguiendo el impulso creciente de sus más bajas pasiones, Sakura se quitó la braga y, tras hacerlo, un caliente hilillo de sus jugos se fue entre la tela. Flexionó las dos piernas, agarró su celular y sin pensárselo mucho fotografió su zona íntima.
—Vaya…
—¿Qué pasa? —Jugueteó ansiosa con la uña entre su boca.
—Nada… —respondió, y con total honestidad agregó luego—: Me gusta.
Ella rio, aún con las piernas entreabiertas.
—Eso es bueno… supongo. —Se acomodó el cabello tras la oreja y mojó sus labios—. Aunque ahora que lo mencionas, esa última imagen tuya… uhm, ¿cómo decirlo? Estuvo…
—Gracias…
Le mandó decir en medio de su último mensaje, el cual ella misma interrumpió sin comprender.
—¿Cómo?
—Hiciste que recordara lo de la noche pasada.
—Ah, querrás decir: la madrugada.
—Hablo de cuando vimos esto mismo, pero en persona.
Aclaró, y Sakura bajó las piernas.
El juego terminó tras ello.
La expresión en el rostro de Sakura cambió un poco; estuvo por algunos segundos viendo fijamente la pantalla de su teléfono.
—Oh… eso.
Expresó luego de un rato, y entonces tecleó algunas cosas como complemento de su respuesta, pero todo cuanto redactaba, inmediatamente lo borraba.
«¿Ya dormirás?»
Esta vez fue Sasuke quien le mandó preguntar por mensaje de texto, cambiando el tema, quizás comprendiendo la inseguridad de Sakura al contestar.
Ella se tocó la frente y se puso en pie.
«Eh… creo que me iré a la cama, tengo miedo de que alguien se despierte y me encuentre aquí. —Escribió—. ¿Y tú? ¿Ya dormirás?»
«Iré al baño».
Anunció, mas no especificó a qué.
Sakura abrió la regadera, tentando con los dedos hasta que el agua salió templada.
—Ok, anda, si quieres en un momento más te llamo… —dijo, y apenas le dio enviar al audio, rápidamente se arrepintió de haberlo hecho—. ¡No, perdón! Quise decir que te llamaba pero por mensaje de texto… o sea, mensajearte, sí eso… como hasta ahora.
Corrigió de inmediato, roja por lo ocurrido.
—Está bien —respondió Sasuke—, llama si quieres por aquí.
Sakura se dio un rápido baño sólo del cuello hacia abajo, limpiando especialmente su zona íntima. No demoró ni diez minutos cuando volvió a la habitación procurando no hacer ruido. Su tía aún continuaba dormida, así que ella regresó a su cama.
Por algunos minutos la música de Ed Sheeran la acompañó mientras permanecía con la mirada perdida en el techo de la habitación, pensativa.
Entonces abrió nuevamente el chat que tenía con Sasuke, activando el teclado para escribir:
«Ya volví al cuarto, pero aquí no puedo hablar mucho…»
«Está bien, descansa solamente».
Sakura giró sobre la cama, dándole la espalda a su tía.
«Uhm… ¿Puedo decirte algo? —Sasuke respondió en afirmación—. Aunque creo que escribírtelo por aquí no es…»
Apenas alcanzó a teclear, cuando de pronto le llegó la alerta de que Sasuke Uchiha la llamaba. Ella respondió.
—Bueno, en realidad no me refería tampoco por este medio, sino en persona.
Fue lo primero que dijo al contestarle la llamada.
—Ok, entonces deja cuelgo.
—No, tranquilo, no pasa nada, pero como te dije, no puedo hablar mucho.
—No es necesario que hables, sólo descansa.
Sakura sonrió.
—¿Y se va a quedar activa la llamada durante toda la noche?
—Si no hay interrupción en el internet, supongo que sí.
Ella negó, riéndose todavía.
—Esto es por lo que hablábamos de los ronquidos, ¿verdad? —preguntó burlona—. Ok, comprobemos entonces si es cierto que tú no roncas, Sasuke Uchiha. —Sakura tomó una mejor posición en la cama, se ajustó los audífonos y dejó el celular a un lado de la almohada—. Descansa.
—Tú también descansa.
Fue lo último que se dijeron antes de que el sueño los dominara por completo.
Sakura fue la primera en caer, y casi media hora después, Sasuke también lo hizo, no volviendo a tocar en ningún momento el tema de su jueguito.
Ellos durmieron de cierto modo juntos, aunque distanciados, olvidándose por completo del mundo.
¿Y quién diría que sería ese mismo fin de semana el que trajera consigo algunas revelaciones poco gratas?
Charlotte Abernathy —por mencionar alguna—, siendo la chica que anduviera con Sasori esa noche, había escrito entre sus redes sociales:
Les mostraría una imagen de lo que me ando comiendo, pero corro el riesgo de abrirles el apetito… y de que su novia se enoje si ve esto…
Añadiendo expresiones que denotaban una burlesca picardía.
Publicación que había dejado mucho a la imaginación, causando asimismo un interesante revuelo.
Blondie era una chica con una mente demasiado inquieta.
.
Continuará...
Notas: ¿Alguien quiere el pack completo de este par?
Y bueno, sé que algunos dirán: ¿wtf? Y yo sólo contestaré :3 En fin, les "presento" a mi cuarta OC, Charlotte, o Blondie (como la conocerán más). Un personaje que en tan poco tiempo me ha hecho cuestionarme: "¿Necesitaré terapia acaso?"
¡Mil gracias por su apoyo, pervertirijillos, nos leemos pronto! ;)
