Disclaimer: Los personajes de la serie no me pertenecen, como a nadie en FF.
Llevo tres semanas en mi nuevo trabajo y debo decir que muchas cosas han pasado.
La primera noche que estuve en el bar, cuando aún no marcaba tarjeta, se me acercaron cinco mujeres, dos a pedirme bailar con ellas y tres para besarlas y fue… una experiencia, si puedo ponerlo así… única.
Jamás me imaginé besar a dos de ellas al mismo tiempo, mientras bailábamos.
Si a eso se le llama trabajo, encontré el paraíso.
Esa noche gané 200 dólares por los numeritos, 100 en el porcentaje que me toca de los pagos y los otros 100 en propinas, que nos repartimos entre todas.
Tammy también me explicó como funciona el aceptarles tragos a las mujeres que quieren emborracharte un poco. Las llevas al bar y lo sirves tú misma, así evitas que se te pase el alcohol. Simplemente debes saber qué vaso de shot tomar de la estantería.
Los de las clientes son reales, una medida de shot equivalente a 45 ml. de licor. Los nuestros, son «especiales». Hechos de vidrio hasta la mitad, lo que solo deja llenarlos en un cuarto de la medida normal. Inteligente, muy inteligente.
Pero si algo debo aceptar es que, por poca que sea la clientela por noche, el trabajo es agotador. De que hay diversión, la hay, pero atender, servir tragos, bailar, besar y hasta escuchar a mujeres que van a ese lugar por un sinnúmero de razones -como por ejemplo, que su novia de años las dejó por un hombre-, es una tarea épica.
Duermo casi todo el día desde las seis de la mañana que llego a casa. Y, a las diez de la noche, ya estoy nuevamente ahí, marcando tarjeta.
Digamos que ha pasado de todo, hasta me besé con Nikkie Reed en su paso por el bar con una amiga. Ella ebria, y yo… tratando de no hacerme notar. Sin embargo, al final de la noche, se acercó a mi y me dijo:
—Si no fueras tan amable, juraría que eres Tori, pero al diablo. Ella jamás besaría tan bien como tú.
¿Cuántas veces trabajé con Nikkie? Por lo menos seis.
Nunca nos llevamos bien, seamos realistas, ella es muy accesible y yo era una insoportable de mierda. Por supuesto le caía a la patada. ¡Dios!, hasta yo me odiaba en esos días.
Siento a mi heterosexualidad abandonarme cada minuto que paso en ese bar, pero como ella dijo «… al diablo», la vida hay que vivirla y si quiero ser un poco gay, lo seré.
Nota:
Gracias por leer a todos, muchas gracias. Ya sabes que pueden dejarme todo lo que quieran en la caja de reviews. Los estoy leyendo.
