Chics lo siento pero hoy vosotrs sols tendréis que averiguar cuales fuisteis los que acertasteis y dedicaros el capítulo vosotrs misms, porque no tengo tiempo de poner todos vuestros nombres si quiero subir el capítulo. Pero vamos, que os agradezco mucho cada uno de vuestros reviews igualemnte, y os dejo leyendo. Besos.
Las chicas, se encontraron con Draco y Theo en el rellano el primer día de trabajo. Parecía que hacía siglos que discutían por el ascensor para no tener que bajar juntos. Ahora, en cambio, cuatro de ellos estaban enamorados y se saludaban con un tierno beso todas las mañanas.
Cuando emprendieron el camino, Hermione retuvo a Draco un poco del brazo, dejando que el resto se adelantaran, quería decirle algo.
-¿Qué ocurre? – le preguntó él.
-Draco – la castaña se calló un segundo, no sabía cómo iba a sonar aquello, apenas llevaban un mes saliendo juntos y quizás él no estaba preparado – bueno… es que es el cumpleaños de mi madre y… me gustaría que vinieras conmigo. A mi casa…
Draco abrió la boca varias veces. Seguramente su cerebro buscaba una excusa que no salía.
-a tu casa…
-si no estás preparado para conocer a mis padres, lo entenderé, de verdad.
Draco reaccionó por fin al ver la cara de apuró de su novia. Recordó de pronto quien era ella y que la quería en su vida, con padres incluidos. Cogió su cara entre sus manos y le dio un suave beso antes de contestar.
-estaré encantado de ir al cumpleaños de tu madre, Hermione.
La muchacha sonrió satisfecha y abrazó a su novio, que le devolvió el abrazo. A lo lejos, sus amigos les hacían señas para que les alcanzaran.
Cuando los caminos se separaron, se despidieron hasta la tarde y Theo, Hermione y Ginny se fueron al ministerio, mientras que Draco y Luna, caminaron juntos por primera vez hacia sus casas.
-¿Qué quería Hermione? ¿Invitarte al cumpleaños de su madre?
Draco se sorprendió.
-si ¿Cómo lo sabes?
-bueno… - le contestó Luna – se que la señora Granger cumple años este fin de semana y tu cara me ha dicho el resto…
-¿Qué le pasa a mi casa? – preguntó el rubio pasándose la mano por el rostro.
-tienes cara de ir a conocer a tus suegros muggles – rió Luna.
-muy graciosa… - se burló Draco – oye… ¿tú conoces a los padres de Hermione?
-si – dijo Luna sin más.
-¿y?
-¿y qué? – preguntó la rubia confundida.
-ay Luna ¿pues que cómo son?
-ahh! Muy guapos… - contestó la chica pensativa.
Draco se frotó el pelo frustrado.
-está bien, yo me voy por aquí. Me aparezco en ese almacén abandonado ¿Dónde te apareces tu?
-en los baños de aquella estación. Siempre me dio miedo entrar sola en el almacén abandonado ¿puedo ir contigo ahora? – le preguntó mirándolo esperanzada como si él fuera su protector.
-claro – suspiró con una sonrisa. Era fácil querer a Luna.
El sábado por la mañana Hermione caminaba por la casa algo nerviosa.
-¿Qué hago? ¿Llamo a mamá para decirle que iré acompañada, o me presento directamente con Draco? – preguntaba a sus amigas dando vueltas alrededor del teléfono.
-tranquilízate Hermione, ni que fueras a presentar formalmente tu novio a tus padres… - bromeó Ginny.
-muy graciosa – le sacó Hermione la lengua, después su cara cambió a espanto – oh por Merlín, voy a presentar a mi novio a mis padres… ¿Qué dirá papá?
-Hermione, tranquila – dijo Luna cogiéndola por los hombros para que dejara de dar vueltas. – lo primero es que llames a tu madre y le digas que irás acompañada, para que haga cena para uno más, y tu padre…
-a tu padre no le hará ninguna gracia – terminó Ginny.
-exacto – corroboró Luna.
-creí que tu intentabas animarme – le dijo la castaña y Luna solo se encogió de hombros y la soltó.
-lo que quiero decir es que tu siempre has sido su niña, no te ha compartido con ningún otro hombre y bueno… seguro que se imagina lo que te hace por las noches…
-¡Ginny! – se escandalizó Hermione – eso solo pasó una vez… - susurró avergonzada.
-¿Cómo? – preguntó Ginny poniéndose en pie con una gran sonrisa en la cara - ¿Cuándo ocurrió eso? Eres una niña mala Hermione…
-¡oh cállate! – dijo ella colorada dirigiéndose al teléfono – voy a llamar a mamá y que sea lo que dios quiera…
-¿Qué pasó solo una vez? – susurró Luna a Ginny, al parecer se había perdido en la conversación anterior.
-Hermione y Draco se han acostado juntos – conociendo a su amiga, decidió ser más explícita – han hecho el amor
-¡que romántico! – dijo Luna en voz alta.
-sshhh – pidió silencio Hermione mirando enfadada a sus amigas mientras el teléfono daba los tonos. Al tercero su madre descolgó el teléfono – mama! Soy yo, Hermione ¡felicidades! Si, si iré a cenar, si, de eso quería hablarte, no, no me pases con papa, solo quería decirte que llevaré a alguien a cenar – incluso sus amigas pudieron escuchar el chillido de la madre de Hermione preguntando "¿un chico?" – si mama un chico, pero no grites. No, no sé que le gusta, tú prepara lo que tuvieras planeado. Sí, yo también estoy emocionada. Nos vemos esta noche, a las nueve, si. Adiós. – Hermione colgó el teléfono y se dejó caer al suelo frio – ya está hecho…
-parece que tu madre se ha alegrado ¿le vas a contar que habéis hecho el amor?
-¡Luna! Por supuesto que no ¿tu le contarías a tu padre?
-bueno, Theo todavía no me ha propuesto nada… - dijo la rubia pensativa - ¿te dolió? – preguntó con su inocencia de siempre.
-pues… bueno, un poco… - Hermione podía ver a Ginny reírse en silencio y tapándose la boca. – Ginny ¿Por qué no mejor vas a hacer la comida? – dijo enfadada y acalorada por la conversación. – mientras iré a ver a Draco…
-parece que alguien ha entrado en calor – dijo Ginny desde la cocina.
-solo voy a decirle la hora de la cena – dijo Hermione molesta. Escuchó antes de salir como Luna le preguntaba a Ginny "¿van a hacer el amor?". Cerró la puerta y llamó a la de enfrente. Lo cierto era que la conversación y el revivir la escena en su cabeza habían conseguido que el cuerpo de la chica subiera varios grados su temperatura. Tenía más calor que de normal.
-hola Hermione – saludó Theo – dime que vienes a invitarnos a comer. Draco está cocinando… - susurró.
-¡oye te he oído! – dijo Draco desde la cocina. Hermione rió.
-claro, ve a decírselo a las chicas, ahora empezaban a hacer la comida – Theo salió y Hermione cerró la puerta.
Lo pensó un momento. Estaban solos ¿no? ¿Por qué no aprovechar la situación? Caminó hacia su novio que estaba apoyado en la barra de la cocina, mirándola.
-no creo que cocine tan mal… - decía mientras ella se acercaba a él. Lo que no esperó es que la castaña lo cogiera del cuello de la camisa para atraerlo hacia sí y atrapar sus labios apasionadamente –¡vaya! – dijo sonriendo - ¿acaso quieres jugar Hermione?
Ella sonrió sensualmente y cogió el primero de los botones de la camisa de él. Él volvió a atrapar sus labios mientras sus manos se dirigían al trasero de ella, levantando la falda que llevaba para después, sin apenas esfuerzo, subirla al banco de la cocina, dejándola sentada y abriendo sus piernas para colocarse entre ellas. Mientras, Hermione ya había conseguido quitarle la camisa y recorría sus músculos con las manos, disfrutando del esplendido cuerpo de su novio. También se deshizo de su propia camiseta mientras Draco se ocupaba de su sujetador, el cual tiró lejos, cayendo sobre el fregadero. Con una de sus manos el chico llegó a la parte intima de ella, haciendo que soltara un gemido ahogado por el contacto.
-tienes algo aquí que me molesta – dijo él con una sonrisa pervertida.
Con ambas manos cogió las braguitas de Hermione y de un solo movimiento las desgarró, deshaciéndose de ellas. La castaña gimió al notar la tela rota y se excitó más ante la rudeza del chico. Ahora él mordía sus senos y la acariciaba libremente. Dejó de tocarla unos segundos y lo siguiente que notó ya no fueron sus manos, sino las caderas del rubio acercándose a las suyas.
Agarró fuerte su cuello cuando él entró en su interior. Hermione sentía muchas cosas mientras él se movía rítmicamente. Además del placer que le proporcionaba, el saber que Theo podría entrar en casa en cualquier momento y pillarlos la excitaba sobremanera, algo de lo que después se avergonzaría, pero en esos momentos solo podía saber que estaba a punto de tocar el cielo de nuevo. Así lo hizo cuando Draco la levantó sobre su cuerpo y la abrazó fuertemente para después, algo más calmado, sentarla de nuevo sobre el banco de la cocina.
-has venido provocándome… - se excusó el rubio respirando entrecortadamente, todavía abrazado a ella.
-no sabía que pudiera tener ese poder sobre ti.
-oh, lo tienes… vaya que si lo tienes – dijo separándose y mirando descaradamente su cuerpo.
Hermione se bajo del banco algo avergonzada por su mirada y fue a recuperar su camiseta, ya que la falda no se la había quitado.
-has roto mis braguitas – protestó ella mientras acababa de vestirse.
-una pena – dijo Draco cogiéndolas – ahora son mías, tendrás que ir sin ellas hasta casa.
-por cierto – dijo la castaña pretendiendo molestarle, igual que él le estaba molestando a ella haciendo que se avergonzara – tenemos que estar a las nueve en mi casa.
La cara del chico cambió y Hermione sonrió satisfecha.
Salieron al rellano y Draco cerró la puerta de su casa, después llevó sus manos al trasero de su novia.
-Draco! ¿Quieres parar? ¿es que no has tenido suficiente? – dijo deshaciéndose de sus manos mientras se dirigía a su puerta.
-es que me excita saber que no llevas ropa interior – el rubio llegó hasta ella y la abrazó por la cintura mientras ella buscaba la llave correcta – te quiero… - le susurró.
Hermione dejó de buscar y se dio la vuelta en sus brazos, para mirarle a la cara.
-yo también te quiero, Draco – y se besaron tiernamente.
En ese momento se abrió la puerta del ascensor y apareció por ella la señora Spencer. Draco y Hermione la miraron todavía abrazados. La cara de la mujer solo les dijo que no le parecía nada bien lo que estaba sucediendo entre sus inquilinos.
-¿que estáis haciendo? ¡pervertidos! – gritó la mujer escandalizada.
-besar a tu novia no es de ser pervertido – dijo Draco – sería un pervertido si me la tirauhría ahuquei inil reillnano – Hermione le había tapado la boca para que no complicara las cosas.
-sabía que no os tenía que haber dado este piso ¡guarras! – dijo mirando a Hermione.
Draco se soltó de Hermione para dirigirse a la mujer, pero ella se interpuso en su camino.
-¿Qué es lo que quiere, señora Spencer?
La mujer miró con mala cara al chico que permanecía detrás de la castaña mirándola mal, ella desvió la mirada a Hermione.
-¡no me habéis pagado el alquiler! – le dijo señalándolos con el dedo.
-¡se lo hemos pagado! – dijo Draco a la defensiva.
-vosotros si ¡ellas no! – dijo mirando a Hermione.
-no se preocupe – dijo Hermione enfadada de que la dejara mal delante de su novio – enseguida le sacamos el dinero – abrió la puerta, dejó pasar a Draco y la volvió a cerrar. – chicas, la señora Spencer pide el alquiler.
-Hermione, si no vais bien de dinero yo podría… - empezó Draco.
-¡no Draco! – dijo tajante la castaña.
Luna traía el sobre en la mano, pero Ginny la paró.
-no está todo, tuve que coger para hacer la compra…
Mientras las chicas buscaban lo que faltaba en sus bolsos y juntaban su dinero, Theo se acercó a la puerta, la abrió y le entregó un fajo de billetes a la mujer que esperaba fuera.
-anda que no son listas ni nada… guarras… - murmuraba la mujer mientras se metía de nuevo en el ascensor.
-¡Theo que has hecho! – dijo Luna dirigiéndose hacia él – el alquiler es cosa nuestra, no puedes meterte…
-siempre estamos aquí comiendo, y la comida la pagáis vosotras ¿no? – las chicas se relajaron un poco – no volverá a pasar, lo prometo – dijo el chico levantando una mano, como haciendo una promesa.
Comieron en el balcón y después se metieron en el salón, se agruparon por parejas en el sofá acurrucados y se pusieron a ver una película. Ginny, como siempre, se sintió fuera de lugar. Se acordó de Blaise. Antes siempre lo tenía a él cerca, para estar con ella, para hacerla reír y sobre todo para acompañarla en momentos como ese.
-podríamos salir esta noche, a tomar algo y a bailar – propuso Ginny. Estaba harta de estar sola, si al menos conociera a alguien… alguien que no quisiera involucrarse con ella sentimentalmente, solo divertirse.
-Draco y yo vamos a casa de mis padres ¿recuerdas?
-yo no me lo quito de la cabeza… - se quejó Draco.
Hermione sonrió y se puso a susurrarle palabras tranquilizadoras. Ginny miró a Luna y Theo.
-bueno, era una sorpresa pero… pensaba invitar a Luna a cenar a un restaurante – dijo Theo, y miró a Luna – si quieres…
-claro Theo – dijo Luna feliz abrazándose a su cuello
-genial… - dijo Ginny marchándose a su habitación.
-pobre Ginny, creo que de vernos así, se siente sola… - comentó Hermione.
-bueno, más solo debe de sentirse Blaise, él no tiene a nadie en nueva York – dijo Draco levantándose – voy a arreglarme Hermione – dijo dándole un suave beso en los labios.
-no te enfades… - le pidió Hermione. Draco negó antes de irse.
-voy a la ducha – dijo Hermione.
Luna y Theo se quedaron solos hablando de dónde irían esa noche.
A las 8 Draco llamaba de nuevo a la puerta. Intentaba aparentar tranquilidad ¿Por qué le ponía tan nervioso conocer a unas personas? ¿acaso tenía miedo de que no lo aceptaran? ¿Si no lo aceptaran Hermione lo dejaría?
Se puso más nervioso.
Hermione abrió la puerta y encontró a Draco con un bonito y caro traje negro y corbata.
-Draco cariño… - Hermione le sonrió – no sé a qué clase de cumpleaños estarás acostumbrado pero… no hace falta que vayas así vestido.
-pero… ¿no vamos a una fiesta de cumpleaños? – preguntó el chico desconcertado.
-bueno… si pero, mis padres no hacen fiestas a lo grande, solo cenaremos nosotros cuatro. Con que te pongas unos vaqueros y una camisa muggle, sobra – dijo Hermione. Ella levaba unos vaqueros y una camiseta negra con un collar a juego – vamos, te acompaño a cambiarte.
Draco sonrió de lado juguetón.
-no creo que tengamos tiempo ahora para eso…
-oye… - se quejó ella, adivinando lo que su novio pensaba – no soy una obsesa sexual ¿sabes? Solo iba a ayudarte a elegir la ropa…
-tranquila… sé que soy irresistible…
-claro, claro, anda vamos.
A las nueve menos cuarto, Hermione y Draco se habían aparecido en un callejón oscuro. A su alrededor, se oían ruidos extraños y lejanas voces susurrantes.
-no me hace ninguna gracia que te aparezcas aquí sola… - dijo Draco mirando a su alrededor y apretando su varita.
-soy una bruja ¿recuerdas? – dijo quitándole importancia – y una heroína… - alardeó.
-aún así, no me gusta – se quejó el rubio.
-tranquilo – dijo Hermione caminando hacia su casa, que estaba una calle más allá – suelo venir por el método muggle.
-¿y cómo es eso? – preguntó él siguiéndola.
-pues en autobús – Hermione se paró delante de una bonita casa de tejado negro y bonitas enredaderas adornando algunas partes de la pared – bueno… esta es mi casa…
Mientras caminaban hacia la puerta, Draco se dijo a si mismo que no podía seguir así. Él nunca se había mostrado nervioso ante nadie, bueno… con Voldemort si, pero con nadie más, y tenía una buena impresión que dar, tenían que verle como alguien capacitado para cuidar de su hija, y mostrándose nervioso no daría esa imagen. Respiró hondo y se serenó mientras Hermione llamaba al timbre.
Aunque la castaña tenia llaves de casa, le había parecido más apropiado llamar a la puerta, pues ahora venía acompañada y sabía que a su madre le gustaría recibirlos.
Una mujer alta y castaña, con el mismo pelo enmarañado que su hija, les abrió la puerta.
-¡felicidades mama! – dijo Hermione abalanzándose hacia su madre, demasiado efusiva, como si pretendiera retrasar la presencia de Draco lo más posible.
-Hermione cariño, muchas gracias tesoro – dijo la mujer devolviéndole el abrazo. A Draco le costaba comprender tanto cariño, tanto beso y abrazo.
-felicidades señora Granger – dijo Draco haciendo una débil reverencia con la cabeza.
-vaya… - dijo la mujer mirando al rubio – que chico tan formal y tan guapo, anda dame un abrazo. Muchas gracias… eh…
-oh, disculpa mamá, él es Draco Malfoy – le presentó ella.
-tu… - dijo su madre con tonito. Aunque sabía la respuesta, quería cerciorarse de que ese chico tan apuesto y guapo era su novio.
-mi… - Hermione le miró matándola con la mirada por hacerle pasar por eso – mi novio, mamá…
-oh Hermione eso es fantástico – dijo abrazando a Draco de nuevo – bienvenido a la familia tesoro.
-Gracias señora… - dijo Draco sonriendo y siendo empujado por la madre de la chica hacia el interior de la casa. Por ahora las cosas iban bien, la madre de Hermione parecía feliz de tenerle allí.
-papá está en el salón. ¡Francis! ¡Han llegado los chicos! – la señora Granger llevaba a Draco del brazo por el pasillo hasta el salón – mira cariño – dijo la mujer feliz – este chico es Draco Malfoy, el novio de Hermy – terminó orgullosa. Hermione cada vez se sentía más avergonzada.
-buenas noches, señor Granger – dijo Draco tendiéndole la mano.
El hombre le miró con cautela, como evaluándolo. Parece que por fuera le pareció lo bastante para su niña, por lo que le apretó la mano.
-buenas noches – dijo más serio de lo que Hermione le conocía, después se escabulló a abrazar a su hija, la cual si se alegraba de ver – cariño… - dijo a su oído mientras la abrazaba – ¿no crees que eres muy joven para tener novio?
-papa… tengo 22 años ¿recuerdas?
-Hermione, por que no vas a enseñar a Draco la casa mientras termino de hacer la cena, ya casi está a punto.
-claro mamá – Hermione recuperó a Draco de los brazos de su madre y se lo llevó escaleras arriba.
-Francis… - susurró Jean – tu a la cocina conmigo – le ordenó cuando este se disponía a seguir a los chicos – ¿verdad que Hermione lo ha elegido guapo? – le comentó arrastrándolo a la cocina.
-bueno… no tanto – se quejó Francis.
Hermione guió al rubio a su habitación y cerró la puerta.
-lo siento… mis padres son tan…
-tus padres son encantadores – le cortó Draco mirando la habitación y sentándose en la cama de la castaña – se nota que te quieren.
-bueno, son mis padres… tu madre también te quería mucho. – Hermione sabía perfectamente que el rubio pensaba en ella en esos momentos.
-pero le costaba mucho más demostrarlo, para tu madres es tan fácil, incluso para tu padre. A mí Lucius jamás me abrazó.
La castaña se acercó a él y le abrazó cariñosamente.
-yo te daré todos los abrazos que te faltaron.
Draco rodeó su cintura y apoyó su cabeza en el hombro de ella, escondiendo su cara entre su pelo, le encantaba hacerlo.
-gracias.
-¡chicos! – gritaron desde las escaleras – ¡podéis bajar a cenar!
-vamos allá – dijo Draco soltándose del abrazo.
-ten paciencia con mi padre – le pidió Hermione – parece que no le hace demasiada gracia que tenga novio.
-no te preocupes Hermione. Mi madre te odiaba cuando te conoció y pronto te hiciste de querer. No creo que lo de tu padre llegue a ser odio ¿no?
-claro que no – rió Hermione saliendo de la habitación.
Los Granger normalmente comían en la cocina, excepto cuando había invitados, que lo hacían en el salón. Jean había preparado la mesa con su mejor cubertería y sus platos de fiesta, como los llamaban Hermione y su padre. Parecía que quería causar buena impresión en Draco.
-espero que te guste el pato a la naranja, mi hija no me dio muchos detalles sobre que te gustaba – comentó Jean sirviendo uno de los platos. Hermione sonrió culpable.
-si sabe igual que se ve, seguro que estará delicioso – dijo Draco aceptando el plato que le tendía la mujer.
-él es… - intervino el padre de la chica – ¿es mubble?
-papa… se dice muggle, y no, él es mago, como yo. – explicó la castaña.
-ya veo… - comentó el hombre sin dejar de mirar al chico, que comenzaba a sentirse incomodo.
-bueno, a comer que se enfría – dijo la mujer al ver el ambiente incomodo que se estaba creando.
Pasó un rato entre charlas sin importancias y felicitaciones sobre lo sabrosa que estaba la cena, hasta que el padre de Hermione volvió a intervenir.
-no sé lo que haréis los magos allá en vuestro mundo, pero aquí las personas se casan ¿sabes Draco?
-papa… - se quejó Hermione por el tema que estaba sacando su padre.
-no se preocupe señor, los magos y brujas también nos casamos. Le pediré matrimonio a su hija cuando sea el momento. – dijo el rubio serio.
A Hermione se le cayó el tenedor que se estaba llevando a la boca, y casi volcó el vaso, pero consiguió sujetarlo a tiempo.
El hombre asintió, al parecer, le gustó la seriedad que demostraba el chico.
-¿de qué religión eres? – le volvió a preguntar.
-papa, Draco no ha venido a que le interrogues…
-soy agnóstico, señor – dijo Draco ignorando a su novia – pero respeto cualquier religión, y si lo que le preocupa es si nos casaremos por la iglesia, así será, siempre y cuando Hermione así lo desee.
El hombre volvió a asentir satisfecho.
-bien, hora de los regalos – dijo Hermione levantándose a por el suyo para que los dos hombres no pudieran seguir hablando y avergonzándola. – toma mamá.
-gracias cariño – dijo la mujer aceptándolo – siempre te digo que no es necesario… - Jean quitó el envoltorio – oh, un libro de recetas de cocina – a la madre de Hermione le gustaba tanto leer, como cocinar - debiste dármelo antes, podría haber cocinado algo mejor para hoy… - añadió ojeando el libro.
-felicidades de nuevo, señora – dijo Draco tendiéndole a la mujer un paquetito alargado.
-Draco, no debiste, mi regalo era de parte de los dos… - le susurró Hermione.
-sabes que no tiene importancia – Hermione se temió lo peor.
-no era necesario cariño – decía la madre de Hermione – que mi hija te haya traído ya es para mí un gran regal… oh, Dios mio! – dijo la mujer al abrir la cajita y encontrarse con un colgante con cadena de oro y un fino diamante en forma de lágrima decorándolo – pero esto es oro… ¡y esto un diamante auténtico! – gritó la mujer sacando el colgante de la caja y levantándose, al igual que su marido que se asomaba a ver la joya.
-¡Draco! – le riñó Hermione.
-ya que tu no me dejas regalarte nada… - se excuso el rubio con una sonrisa – si estas celosa solo dilo, tendrás algo mucho más bonito, preciosa… - dijo el chico burlón. Mientras los padres de Hermione seguían en shock.
-no estoy celosa maldito y arrogante hurón – dijo Hermione cruzándose de brazos.
-Draco… - dijo Jean saliendo de su asombro – esto te habrá costado una fortuna, no puedo aceptarlo.
-claro que puede señora, me sentiré ofendido si no lo acepta.
La mujer miró a su hija, pues no sabía qué hacer.
-mamá, los Malfoy son una de las familias más ricas del mundo mágico. – explicó Hermione.
-vaya, nos salió la niña lista… - comentó el hombre.
- ¡Francis! ¡Papá! – dijeron madre e hija – no estoy con Draco por su dinero – continuó Hermione enfadada.
-por supuesto que no cariño, no quise decir eso – se disculpó el hombre.
Draco rió.
-si de algo estoy seguro es de que Hermione no está conmigo por dinero, no me deja pagarle ni una hamburguesa…
Todos los presentes rieron. El ambiente ya se había relajado. Draco recibió un caluroso abrazo de la señora Granger y pronto se sentaron en el sofá a tomar el café. Jean con su colgante ya en su cuello.
-supongo que nos presentarás a tus padres, es lo correcto… - dijo Francis.
-papá, creo que hoy estás hablando de más… - dijo Hermione molesta poniendo una mano sobre el hombro del rubio, que había agachado la mirada.
El hombre la miró sin comprender, al fin y al cabo, no podía saber nada, vivían en otro mundo donde ese tipo de noticias no les llegaban.
-mis padres… - dijo Draco tranquilamente, levantando la vista y agradeciendo el contacto de Hermione en su hombro – fallecieron recientemente. Mi padre estaba condenado a muerte por participar en la guerra y mi madre… - Draco cogió aire.
-su madre murió de pena… - acabó Hermione, no hacía falta dar más detalles.
-vaya… lo siento hijo, no quería…
-no se preocupe señor, no podía saberlo.
-Draco… - la madre de Hermione cogió la manos del rubio entre las suyas – aquí tienes unos padres para lo que quieras. Sé que no es lo mismo pero…
-gracias señora.
-Francis, ayúdame a recoger esto – dijo la mujer cogiendo las tacitas con la clara intención de dejar a los jóvenes solos. Su marido lo hizo sin chistar.
-Draco, lo siento, disculpa a mis padres… - dijo Hermione abrazando al chico una vez solos.
-Hermione, estoy bien – dijo aceptando su abrazo – y tus padres son encantadores, tu padre te cuida mucho…
Un rato después Hermione y Draco se despidieron, con la promesa de que volverían a visitarlos pronto. Esta vez el padre de Hermione se despidió también con un abrazo de su futuro Yerno.
Al final, el día había resultado agradable.
Bueno que hará Ginny ahora que Blaise ya no está? ¿lamentarse por él? ¿buscar otros ligues para pasar el rato? ¿ir a buscarle?
Hagan sus apuestas.
besos
