38. Sálvame.

[ En una batalla codo a codo.]

La siguiente oleada se anunció en la pantalla y ambos seleccionaron sus armas. Los oponentes comenzaron a llegar y ambos comenzaron con la batalla para salvas la ciudad a sus espaldas, pero sería la pelea más ardua de todas.

—Lovino…

—Ya voy, sólo espera.

—Lovino.

—Que esperes, cazzo!

— ¡Lovino, necesito ayuda! —Francis gritó entre desesperado y enojado, se vio rodeado por enemigos con diferentes tipos de armas, estaba seguro de que solo no podría ganarles a todos.

— ¡No puedo! Me están atacando, tengo que defenderme yo también —Lovino se volvió tratando de explicarse.

Vio el rostro de Francis colorado de las mejillas, seguramente por el enojo que debía sentir, y el italiano no pudo evitar irritarse.

Sabía que se estaba comportando muy infantil, pero la desesperación comenzaba a dominarlo. Dejó el mando sobre la mesita de té y se paró del sofá. Francis le puso pausa al juego y lo miró exigiendo una explicación.

—¡Ya no te aguanto, Francis! Sólo das órdenes, juega tú solo. Yo me voy.

Francis se paró rápidamente y lo tomó de la mano sin hacerle daño o aplicando mucha fuerza, sólo impidiendo que se marchara.

—Tú no lo estás haciendo mejor, Lovino.

—¡Puedes irte mucho a la mierda, entonces!

Oh no, ahí venía la pelea que tanto habían estado evitando.