CAPÍTULO 36
DESERCIÓN
[NEVRA]
Me levanté con tiempo suficiente a pesar de no haber dormido demasiado por acabar tarde la fiesta. Estaba ansioso, el "rechazo" de Valkyon y el pequeño altercado que hubo entre ellos en la barra de la cantina de nuevo me daban algo de esperanzas, era como si él hubiera renunciado finalmente y ella hubiera asumido que no tenía nada que hacer.
Me duché y vestí rápidamente y me dirigí hacia la habitación de Mystika, faltaban cinco minutos para las nueve.
(Espero que me deje desayunar a mí antes de ir a la cantina, quizás me deje en el cuello esta vez...)
No pude evitar dibujar una sonrisa en mis labios pensando en hincar mis dientes en su piel...
Piqué a su puerta y esperé. Nada. Volví a picar más fuerte, pero seguía sin recibir respuesta, así que abrí la puerta lentamente.
Nevra: ¿...Mystika?
La habitación estaba vacía, demasiado vacía.
(Quizás sólo haya ido a pasear con su familiar y el dragón)
Cuando pensé en salir y esperarla fuera, algo en su tocador llamó mi atención. No había absolutamente nada a excepción de un papel en el centro.
Movido por mi curiosidad me acerqué para mirar por encima y vi mi nombre en el encabezado de la nota, por lo que la agarré y leí rápidamente.
Querido Nevra,
No es fácil para mí escribir esta carta, como no lo es lo que voy a hacer en cuanto abandone la ciudad que me acogió desde el día que llegué. Esto es algo que tengo que hacer por el bien de todos, por mi bien.
Sé que no acabé aquí por casualidad, como no lo es casi nada de lo que me ha sucedido, por eso debo ir a enfrentar mi destino lejos de aquí, y esperar que todo salga bien.
Puede que jamás volvamos a vernos, algo que lamentaría profundamente, pero si así puedo salvaros a todos, es lo único que me importa.
También decirte que desearía poder haberte correspondido como querías, aunque por desgracia me ha sido imposible controlar mis sentimientos. Además, si fuera tan fácil seguramente seguiría ahí, así que en parte ha sido como debía ser.
En fin, no se me dan bien las despedidas, pero no me busquéis, no temáis por mí, seré prudente y haré lo que pueda por volver algún día de visita.
Con cariño,
Mystika
Mi corazón se encogía más con cada frase que leía y mi mano temblaba de rabia e impotencia.
Con la nota aún en la mano fui raudo hacia la cantina y busqué a Valkyon con la mirada.
En seguida lo divisé junto a Ezarel desayunando en silencio, me acerqué hacia donde se encontraba hecho una furia y colocándome ante él planté la nota en la mesa con rabia, provocando un buen estruendo y haciendo que todos alrededor se giraran a mirar algo atónitos ese estallido repentino.
Nevra: ¡Mira lo que has conseguido!
Valkyon me miraba estupefacto sin entender el por qué de mi estado y esa rabia hacia él.
Cogió la nota con cautela y comenzó a leer. Su rostro fue empalideciendo a medida que pasaba las líneas y su ceño se fruncía hasta hacer notar una gran arruga en el entrecejo. Sin mediar palabra, estrujó la nota con la mano también temblorosa, la soltó, se levantó en silencio y se fue.
Yo miraba alucinado sin entender muy bien su reacción. Entonces, un también sorprendido Ezarel, agarró la nota y la leyó. En seguida su cara reflejó auténtica preocupación, algo que no solía verse en él y eso me dio aún más miedo.
Ezarel: Sígueme.
Sin preguntar a dónde íbamos le seguí.
Rápidamente llegamos a la habitación de Valkyon y sólo tuvimos que empujar un poco la puerta entreabierta. Éste se encontraba dando vueltas como una bestia enjaulada sin prestarnos atención ni darse cuenta de nuestra llegada.
Ezarel: Valkyon...
Valkyon: ¡Qué!
Ezarel: Cálmate un momento.
Valkyon: ¿¡Que me calme!?
Ezarel: ¿Qué diablos está pasando? No entiendo nada.
Valkyon me miró y luego desvió la mirada cruzándose de brazos. Entonces Ezarel se giró hacia mí esperando una explicación con expresión de auténtica confusión.
No era algo que yo pudiera explicarle, así que cerré los ojos suspirando y también me crucé de brazos.
Ezarel: Vale, ya veo que no tenéis ganas de hablar... ¿Vais a hacer algo?
Nevra: ¿Qué quieres decir?
Ezarel: Si queréis que siga con vida necesitará amigos a su lado.
Nevra: No creo que tampoco haya que menospreciar su capacidad de defensa y supervivencia.
Ezarel: No entendéis nada, no se ha ido sin más. ¿Es que... no os lo ha explicado?
Valkyon: ¿Explicar el qué?
No entendía nada, pero había algo en su nota que tampoco tenía sentido para mí, lo de su destino. Estaba tan conmocionado por el hecho de que se fuera que ni atención le presté a esas palabras.
Nevra: ...Su destino. ¿A qué se refiere?
Valkyon: Dijo algo así cuando estábamos en Isekar, cuando estaba a punto de...
Se calló mientras su entrecejo se marcaba con claridad con expresión de dolor.
(Cuando estaba a punto de morir...)
Desviamos la mirada hacia Ezarel esperando su intervención, al parecer sabía algo que nosotros desconocíamos.
Ezarel: Su padre, Tristan, ha estado poniéndola en situaciones de riesgo a propósito.
Valkyon: ¿¡Cómo!?
Ezarel: Ha estado intentando matarla o llevarla al borde de la muerte para provocar el surgimiento de su poder...
Tanto Valkyon como yo abrimos los ojos y la boca con sorpresa, mirándolo.
El corazón comenzó a latirme a mucha velocidad, aterrado por pensar en el riesgo que estaba corriendo ahora mismo yendo sola a quién sabe dónde.
De repente algo me sacó de mi estado de obnubilación, Valkyon había sacado su mochila y empezado a llenarla con poco cuidado, acelerado, algo nada propio de él, siempre tan organizado. Finalmente se metió varias armas repartidas en su armadura, cerró la mochila y se la colocó a los hombros dispuesto a salir por la puerta.
Nevra: ¿Qué haces?
Valkyon: Ir a buscarla.
Nevra: Pero no sabemos dónde ha ido...
Valkyon: ... Floppy, ven conmigo.
Floppy saltó feliz a sus brazos desde su camita, seguramente pensando que se iba de paseo con su adorado dueño.
Ezarel: Nunca te llevas a Floppy, ni si quiera la mandas lejos a explorar.
Valkyon: Conoce su olor.
(Estaba dispuesto hasta a llevar a Floppy y sabiendo lo que nos dijo Ezarel ya nada le impedía estar con ella...)
Nevra: Espérame... Voy a hacer mi mochila y a por Shaïtan, ella también podrá seguirle el rastro.
Ezarel salió conmigo de la habitación, pues había decidido acompañarnos también mientras Valkyon esperaba a que nos preparásemos. Cuando iba a entrar en la mía el elfo me frenó agarrando mi brazo.
Ezarel: ¿A qué viene ese cambio? Anoche parecían casi enemigos y ahora...
Nevra: Es por lo que has dicho. No sabíamos nada y eso es un motivo para no contenerse con ella.
Ezarel: No lo entiendo.
Nevra: Deberías preguntarle a él, ya no tendrá reparos en explicarlo y dudo que nadie más corra riesgos por saberlo.
Ezarel: ¿Correr riesgos? Un momento, ¿la poción que te dieron?
Asentí apesadumbrado y me metí en la habitación para preparar mis cosas mientras Ezarel se marchaba a la suya.
A los pocos minutos nos encontramos los tres en el pasillo con expresión sombría y sin saber qué pasaría a partir de ese momento.
Nevra: Vamos a tener problemas con Miiko...
Ezarel: Le he dejado una nota. Sé que no es lo más adecuado, pero el tiempo apremia.
Estando todos de acuerdo partimos fuera del cuartel y mandé a Shaïtan buscar su rastro. Ella no solía acercarse a nadie que no fuera yo, pero Mystika se la ganó poco a poco, sin insistirle y de forma respetuosa. El día que las encontré en los jardines haciéndose mimos me quedé pasmado, creo que ese fue el momento en que me di cuenta de lo que realmente sentía por ella. Ese día en cuanto me vio llegar hacia ellas me dedicó una gran sonrisa mientras Shaïtan lamía su cara con devoción.
Pude escuchar su aviso señalando hacia un camino en medio del bosque. Floppy iba en su lomo montada.
Nevra: Vamos, se ha ido por ahí.
Llevaba horas y horas caminando, la noche era mi mejor aliada para avanzar y usaría las posadas durante el día. Cuanta menos gente me viera, menos oportunidades de reconocerme tendrían. Técnicamente había desertado de la Guardia y tenía que pasar por muchas ciudades y aldeas para llegar al reino de Isekar. Robar un barco habría sido demasiado complicado y seguramente podrían haberme seguido con más facilidad.
Calculé que a pie, teniendo que parar para descansar y asearme, tardaría casi dos semanas en llegar al Bosque Brillante. Luego serían unas tres horas más hasta llegar a Isekar.
Ya era mediodía y mi estómago rugía. Sólo tenía los chocolates que me regaló Demian y tenía que racionármelos para que me proporcionaran energía extra, así que me tocaba buscar un lugar donde comer y descansar. Cuando me marché la cantina estaba abarrotada de gente, así que no podía llevarme nada de comida, me habrían pillado seguro.
Al rato de caminar llegué a Ordur, un pueblo modesto y próspero en una importante ruta comercial, conocido por su neutralidad entre reinos. La mayoría de sus habitantes estaban involucrados en el mercado negro, lo que le convertía en un lugar algo peligroso. Al estar en medio de esa ruta comercial contaba con varias posadas y la mayoría de seres estaban de paso, así que podría pasar desapercibida con facilidad.
Antes de cruzar la gran puerta principal Ignis se quedó en los árboles del bosque que había alrededor y yo me tomé una de las píldoras ambarinas que cambiaban la apariencia. Con pelo y ojos negros y la capucha de la capa bajada, entré en uno de los mesones y me dirigí a la barra.
Mesero: Buenas tardes señorita, ¿qué se le ofrece?
Mystika: Me gustaría comer algo y descansar en una habitación, me marcharé al anochecer.
Mesero: Tendré que cobrarle la habitación como si la usara hasta mañana por la mañana.
Mystika: No es problema.
El mesero asintió para luego relatarme los diferentes platos que tenían ese mediodía y después de elegir uno y devorarlo, me fui a dormir unas horas.
Al despertar me di una vuelta por el mercado. Pude observar como había clientes que pasaban a las trastiendas a "negociar", sin duda traficando objetos ilegales.
Tendera: Buenas tardes preciosa, ¿qué buscas?
Mystika: Buenas tardes, póngame una hogaza de pan y una cuña de este queso.
Tendera: Ahora mismo querida.
Después de pagar fui a guardar los alimentos a mi mochila y luego cené algo de nuevo en la posada recordando guardar la carne para mi dragón, antes de volver a mi camino.
Avisé a Ignis para que se reuniera conmigo en cuanto cayó la noche y retomamos nuestro viaje.
[NEVRA]
Hacía horas que caminábamos detrás de Shaïtan y Floppy, seguían el rastro sin problema, pero comenzó a ponerse el sol. Teníamos que parar a descansar y comer algo, así que buscamos un lugar para acampar y encendimos el fuego, donde asamos algo de carne que habíamos tomado "prestada" de la despensa para cenar.
Valkyon no había pronunciado apenas alguna palabra durante todo el trayecto y no conseguía desfruncir el ceño. Estaba realmente contrariado, incluso se podría decir que frustrado y enfadado consigo mismo. Me senté en el mismo tronco que él a cierta distancia frotando mis manos en frente del fuego mientras Ezarel buscaba no sé qué hierbas.
Nevra: Hey, ¿cómo estás?
Valkyon: Pfff.
Ni siquiera me miró, sus ojos estaban fijos en las llamas y deduje que el brillo de éstos no se debía al fuego que en ellos se reflejaba.
Nevra: La encontraremos.
Esta vez sí fijó su vista en mí, mirándome con gravedad.
Valkyon: ¿Y sino? No sabemos cuánta ventaja nos lleva o si llegará a dónde quiera que vaya.
Nevra: ¿Si llegará?
Valkyon: Viva...
Nevra: No pienses en eso.
Valkyon: ¿Acaso tú no lo haces?
Iba a responderle pero tenía razón, yo también pensaba en todos los escenarios posibles y no podía evitar angustiarme sabiendo lo que nos dijo Ezarel.
Valkyon: {Si tan solo me lo hubiera dicho desde el principio...}
(Entonces hace mucho que estarían juntos...)
Nevra: Ambos tendríais que haberos confiado vuestro secreto y no haber pretendido protegeros tanto...
Valkyon: No podía arriesgarme. No sabes lo que fue verla morir en mis brazos.
Nevra: Lo sé demasiado bien Valkyon, sólo que en mi caso, fue por mi causa.
Valkyon: Ya... Yo también creí que fue por mi culpa y cuando la recuperé tuve que hacer el esfuerzo más grande que había hecho hasta el momento para apartarme de ella. Y no resulta nada fácil, ¿sabes?
Sonrió amargamente volviendo a fijar su vista en la hoguera. Yo sabía muy bien lo difícil que era, pues cuando abandoné la ciudad con intención de alejarme de ella, fue casi peor, estaba en mi mente a cada momento. Incluso tuve que hacer un esfuerzo sobrenatural conteniéndome en cuanto le di el abrazo aquel en la cocina cuando volví y todo lo que sucedió después no ayudó, aunque ya me daba igual si no conseguía olvidarla. De hecho cuando volvieron algo distantes de su misión, sólo hizo que crecer mi esperanza.
Nevra: Lo sé...
Tiré una rama al fuego de forma despreocupada y volví a mirarle.
Nevra: ¿Qué pasó esa noche?
Valkyon suspiró pesadamente y esperó unos segundos como si temiera hablar de ello, reviviendo así ese momento. Pero no le funcionó, pues aunque se le notaba que intentaba contener su tristeza, una lágrima traicionera se deslizó hasta su mandíbula.
Valkyon: Kiartan metió un somnífero en mi bebida y aprovechando que yo dormía se llevó a Mystika a ver una especie de aurora boreal que aparece en la zona. La tenía medio hechizada y aunque ella se resistía bastante bien al encantamiento, consiguió amarrarla. Ella le estuvo provocando hasta el punto de herirla de muerte, perdió mucha sangre, pero gracias a esas provocaciones Kiartan le gritó tan alto que me desperté por el eco. Y como pude, aún atontado por el sedante conseguí llegar hasta ellos, liberarla y sacarla de allí. Ella...
Hizo otra pausa, el dolor se reflejaba en su mirada y respiró hondo cerrando los ojos. Yo puse mi mano sobre su espalda para reconfortarle y volvió a suspirar.
Valkyon: Ella me habló de algo del destino, que había venido a ese mundo para eso, creí que desvariaba por la pérdida de sangre. Me dijo que no tenía miedo de morir, que no querría estar en otro lugar que ahí, conmigo, a pesar de estar muriendo...
Nevra: Vaya...
Valkyon: Y la besé y ella agotó su energía correspondiéndome. Cuando noté su brazo caer contra el suelo creí que ya no iba a escucharle más, que no podría mirarle a los ojos, ni verla sonreírme o desafiarme, o tocarme con esa calidez que sólo ella desprende...
Nevra: Pero se salvó.
Valkyon: Y yo he tenido que soportar verla hacer todo eso y rechazar sus acercamientos, he tenido que verla contigo o con Valarian pensando que cualquier día la perdería por alguno de vosotros o por cualquier otro. La he rechazado hasta el punto de herirla de tal manera que ha ido a buscar una muerte segura y todo para intentar salvarla, para saber ahora que todo ese sufrimiento ha sido innecesario. Así que si quieres saber cómo estoy... Estoy hecho una mierda.
Jamás le había escuchado hablar tanto seguido y menos algo que tuviera que ver con sus sentimientos. Le miré detenidamente y vi como limpiaba la humedad de sus ojos intentando recomponerse, sin duda era la primera vez que lo veía así, derrotado, hundido y profundamente triste.
Valkyon: Maldición Nevra, no puedo perderla, es lo mejor que ha pasado por mi vida desde hace mucho tiempo.
Esto me hizo ser más consciente de que yo había perdido la batalla, ella jamás iba a ser para mí, pero cuidaría de ella como si así fuera, aunque tuviera que verla con su jefe. Si es que dábamos con su paradero...
La noche había sido larga y fría. Paré en un pequeño claro recogiendo algunas ramas para encender un fuego para entrar en calor.
Amontoné la madera y cuando iba a hacer uso del pedernal, Ignis se acercó y con un soplido hizo salir una pequeña llama encendiendo las ramas de inmediato.
Mystika: Vaya... gracias pequeño.
Él se acercó a mí y se acurrucó a mi lado mientras le acariciaba la cabeza y el cuello.
Me concentré en el fuego oyendo la respiración calmada de Ignis, que se quedó dormido al momento. Notaba las llamas bailando en mis ojos, reflejándose con intensidad, no había ninguna otra iluminación esa noche, ya que el cielo estaba cubierto de nubes, como si reflejara mi propio estado de ánimo.
Saqué la hogaza de pan y el queso y comí algo para recuperar fuerzas, pues quedaba una larga noche por delante aún.
...
Un día y medio pasó cuando llegué Myaris, una ciudad bastante grande y escasamente poblada junto a un río. Era más conocida como un patio de recreo para los ricos, por lo que sería difícil encontrar un lugar barato donde descansar. También destacaba su hermosa plaza central, llena de vegetación bien cuidada.
Después de dejar fuera a Ignis bien resguardado y de cambiar de nuevo mi apariencia y vestirme algo más formal acorde con el lugar, me dirigí a contemplar la plaza. Ésta era muy colorida, repleta de extrañas flores formando dibujos simbólicos y una hermosa estatua de una sílfide en el centro daba el toque final al conjunto.
Estaba concentrada admirando la belleza de la obra cuando una voz me sacó de mis pensamientos.
¿?: La hermosa Galatea...
Me giré sobresaltada recordando esa voz, temiendo que pudiera reconocerme, aunque esperaba que llevando el pelo blanco y los ojos grises no lo consiguiera.
Mystika: Eh... sí, es una linda escultura.
Thiedil se encontraba ante mí, con su porte elegante habitual. Me miró unos segundos algo extrañado, como si intentara hacer memoria y yo recé para mis adentros.
(Por favor, que no sé de cuenta...)
Carraspeó y volvió su vista hacia la estatua de nuevo.
Thiedil: Cuenta la leyenda que el artista y rey llamado Pigmalion hizo una escultura de una mujer hermosa y acabó perdidamente enamorado de ella.
(¿Mitología griega? Así que eran faeries...)
Thiedil: Tan enamorado estaba que le rogó a Afrodita que convirtiera a esa mujer en una de carne y hueso. Ella, al ver al rey tan afligido por su amor imposible, hizo realidad su deseo. Y en cuanto Pigmalion llegó a su casa y besó a Galatea, ésta dejó de ser de mármol y se casaron y amaron para la eternidad.
Mystika: Qué bonita historia.
Thiedil: Así es... No hay nada como una mujer hermosa a tu lado.
Me sonrió plácidamente y luego se acercó a mí oído. Me tensé de inmediato y sentí como mis manos comenzaron a sudar.
Thiedil: {¿Por qué no me acompañas a comer? Podría contarte otras leyendas}
(Un momento, ¿me está tratando de "tú" y no de "usted"?)
Asentí y le seguí en silencio hasta una hermosa cantina muy elegante. Nos sentamos uno en frente del otro, analizándonos con la mirada. Su hermana no parecía acompañarle, aunque sí le habían seguido de lejos otros elfos, que se quedaron a una distancia prudencial vigilando.
Thiedil: Por favor, elige lo que quieras, yo invito.
Mystika: Mhh... ¿Cómo lo has sabido?
Thiedil rio suavemente y me miró intensamente unos instantes sin decir nada.
Thiedil: Por tu olor. Fue extraño, creí que lo estaba imaginando, sobre todo con ese color de cabello y ojos.
Mystika: Y yo pensando que pasaba desapercibida...
Thiedil: Jajaja no todos tienen las mismas habilidades de reconocimiento olfativo o facial. Si no fuera por ello, seguramente no me habría dado cuenta de quién eras.
Mystika: No hace falta que intentes consolarme...
Dejé que Thiedil pidiera lo que quisiera por mí, él conocía el lugar, así que me fiaba de su criterio.
Thiedil: Y bien, ¿qué haces por aquí, sola y con la apariencia cambiada?
Mystika: Estoy de viaje.
Thiedil: De viaje, ¿eh?
Mystika: Tengo ganas de conocer este mundo.
Thiedil: Mi invitación sigue en pie, por si vas a parar a nuestras tierras.
Mystika: Lo tendré en cuenta.
Acabamos de comer mientras charlábamos de cosas sin mucha importancia y salimos a fuera una vez terminamos un delicioso postre de chocolate y moca.
Thiedil: Vamos, deberías descansar en una cama confortable. Tengo reservada toda una planta con sus habitaciones.
Mystika: Vaya, ¿realmente eres sólo un General?
Thiedil: Los Generales somos gente importante en nuestro pueblo.
Mystika: Ya veo.
Me acompañó hasta una posada bastante elegante y subimos un par de pisos. Éste estaba lleno de guardias apostados en varios puntos.
La planta constaba de cuatro habitaciones grandes con camas enormes y baño individual con ducha. Un lujo que las posadas más humildes desde luego no tenían.
Thiedil: Si necesitas cualquier cosa, avisa a alguno de los guardias, ya he dado orden de que te traten como si fueras yo mismo.
Mystika: No tenías por qué molestarte.
Thiedil: No es ninguna molestia. Cuando despiertes y estés lista, ven a buscarme.
Mystika: De acuerdo, gracias.
Thiedil se fue a su habitación y yo cerré la puerta de la mía. Había tenido una suerte enorme topándome con él, podría descansar unas horas y ducharme en condiciones.
...
Una vez limpia y descansada piqué a la puerta del elfo y esperé. Thiedil apareció en seguida tras ella descalzo, en pantalón y con una simple camisa completamente desabrochada, mostrando su torso desnudo y bien formado. Observé que con ese color de piel que tenía, parecía tenerla de terciopelo y que en uno de sus pectorales brillaba una especie de tatuaje en el mismo color que sus ojos.
Entonces desvié la mirada alrededor de la habitación para que no malinterpretara mi curiosidad. Ésta era exactamente igual que la que ocupé yo, con la misma decoración ostentosa, aunque algo más grande.
Mystika: Perdona, me dijiste que viniera a buscarte.
Thiedil: Descuida, en un minuto estoy listo.
Me pidió que entrara y dejó la puerta abierta para dirigirse al resto de sus prendas.
Después de abotonarse la camisa y de ponerse su armadura, la capa, el cinturón, las botas y un anillo algo llamativo, me llevó por una rambla hasta un extraño callejón.
Confiaba completamente en él así que le seguí sin dudarlo.
A los pocos minutos llegamos a una vivienda con una enorme estancia donde habían sentados varios ciudadanos en cojines en el suelo escuchando atentamente a una señora mayor de orejas puntiagudas y ojos blancos. La señora era completamente ciega, pero en seguida nos saludó en cuanto cruzamos la puerta, a pesar de no hacer apenas nada de ruido.
Anciana: Querido Thiedil, cuánto tiempo...
Thiedil: Tenía muchas ganas de volver a escuchar sus historias.
Anciana: jajaja Pero si ya te las sabes de memoria.
La señora se había acercado a nosotros y había tomado la mano del elfo como si fuera alguien muy cercano a él. Luego se giró hacia mí y, a pesar de no tener ni iris ni pupilas, pude sentir su mirada clavada en mis ojos y la sensación de que podía verme a pesar de todo. Eso me hizo sentir algo inquieta.
Thiedil: Ella es Mystika, una amiga. Mystika, ella es Alyria.
Alyria: Un placer, querida.
Le tendí la mano y ella la agarró sin problemas, pero en cuanto nos tocamos saltó una chispa entre ellas, un calambre, como cuando tenemos electricidad estática.
Mi reflejo fue de apartar la mano, pero ella la apretó más fuerte atrayéndola hacia si.
Momentos después noté un calor que irradiaba de ambas manos, intensificándose en cuestión de segundos hasta que empezó a quemar. Retiré la mano con fuerza asustada y ella me "miró" de nuevo y asintiendo volvió a la posición donde se encontraba antes.
Yo me quedé turbada sin entender nada de lo que había pasado. La sensación fue más fuerte que cuando me hicieron el test faérico. Y esa manera de traspasarme con sus ojos...
Miré confundida a Thiedil y él me sonrió como si nada, haciendo que recobrara mi confianza.
(No me traería a un lugar peligroso, aunque la señora de algo de miedo)
Alyria: Hoy os contaré de nuevo la profecía de la salvación de Eldarya. Por favor, tomad asiento todos.
[EZAREL]
Ezarel: Pero ¿cómo puede ir tan deprisa? Ni Shaïtan puede alcanzarla.
Llevábamos varios días siguiendo su rastro y no había manera de dar con ella, era frustrante.
Valkyon: No duerme mucho, así que recorre más metros al día que nosotros...
Nevra: Tampoco sabemos cuánto tiempo para.
Ezarel: Habrá que hacer un esfuerzo e ir más rápido.
Nevra: Podría enviar a Shaïtan en su busca, Floppy puede seguir el rastro con nosotros.
Valkyon: Me parece buena opción.
Nevra dio órdenes a su familiar de adelantarse y encontrar a Mystika y Floppy se quedó con nosotros para dirigirnos.
Nevra: Lo que no me cuadra es que siguiendo su rastro, en ningún lugar la hayan visto...
Tenía razón, no era normal que nadie la recordara, ese color de pelo unido a una apariencia totalmente humana no era algo demasiado común, a pesar de la diversidad de este mundo.
(Y si...)
Ezarel: Creo que cambia su apariencia...
Valkyon: ¿¡Cómo!?
Ezarel: El día que estuvimos probando lo de los efectos le di a probar una de las píldoras cambiantes... Supongo que antes de irse cogió varias para pasar desapercibida.
Nevra: Maldita sea... entonces no sirve nada preguntar a nadie, sólo tenemos a nuestros familiares.
Ezarel: No pensé en ello, ni cuando se las di a conocer.
Valkyon: No podías saberlo.
Nevra: Otra cosa que no nos hemos planteado es cómo salió de la ciudad con los guardias y la puerta cerrada. ¿Quién había de guardia?
Valkyon, que era el encargado de los turnos de guardias meditó unos segundos, al fin y al cabo había pasado casi una semana desde aquello.
Valkyon: El turno de después de la fiesta tenía que hacerlo Buckie, pero Valarian se lo cambió porque tenía el anterior y quería ver las actuaciones...
Nevra: Vaya, creí que a pesar de todo era alguien concienzudo en su trabajo.
Valkyon: Y así es...
Vi a ambos fruncir el ceño, como si el chico gato ese fuera su rival en cuanto a Mystika se refería, algo que yo dudaba por completo.
Nevra: ¿Crees que le dio algún buen motivo para dejarla salir?
Valkyon: ...No lo sé, pero como sea cosa suya se va a enterar.
Ezarel: Para eso primero deberíamos volver con vida.
Nevra: Volveremos, con ella.
Valkyon: {Sí...}
CONTINUARÁ
