Glee ni sus personajes me pertenecen. Yo solamente juego con ellos :)

Capitulo 38 - Día Familiar

Ocho meses exactos eran los que habían pasado desde el comienzo del embarazo de Rachel, cinco meses desde que comenzaron a salir y cuatro de que se hicieron novias.

-Lo cuento como cinco meses- le había dicho Rachel semanas antes cuando ambas hablaban sobre el tiempo de noviazgo que llevaban. -Desde el primer momento en que nos besamos fui completamente tuya. En realidad, fui tuya desde mucho antes.

Dentro de unos días cumplirían los cinco meses de noviazgo y Rachel ya estaba organizando todo. Tenia pensado realizar una cena en su departamento, acompañadas de un rico vino que, seguramente, ella no llegaría a probar por insistencia de Quinn. Colocaría flores tanto en la sala como en la habitación que ambas compartían.

Hacia poco más de una semana que se habían ido a vivir juntas. Sus amigos las habían ayudado con el tema de la mudanza. Brody y Josh, el hermano de Eleonor, se habían encargado de las cosas más pesadas. Eleonor, Britt, Ashley y Kurt parecían ser los más entusiasmados, sobre todo el chico que había dicho que la decoración era exquisita y digna de ser Berry-Fabray. Santana accedió a ayudar pero con la condición de que la invitaran a cenar y eso se llevaría a cabo ese mismo sábado.

Quinn se encontraba durmiendo con Rachel en la cama que ahora compartían juntas cuando en la habitación de al lado se escucho el llanto de un bebé. La rubia se levanto rápidamente para no perturbar el sueño de su novia y se dirigió al dormitorio que ahora era el de Beth. Al llegar se la encontró parada en la cuna con los ojitos llorosos y soltando pequeños sollozos.

-¿Un mal sueño, bebe?- le pregunto Quinn a su hija sacándola de la cuna mientras la pequeña la abrazaba por el cuello apoyando su cabeza en el hombro de su madre.

Quinn comenzó a mecerse suavemente y a tararear una cancion hasta que Beth comenzó a dormirse nuevamente. La rubia en lugar de volver a acostar a la bebé en la cuna se fue con ella hasta su habitación y se acostó con la pequeña en su lado de la cama. Eran las seis de la mañana, aun faltaba algunas horas para levantarse y preparar el desayuno, por esa misma razón continuo con su sueño, sintiendo como Rachel se removía y la abrazaba por la cintura.

Horas después, cerca de las nueve de la mañana, la morena fue la primera en despertar y sonrió con felicidad cuando descubrió a Quinn dormir abrazada a Beth. Le deposito un suave beso en la cabeza a ambas rubias y se levanto para preparar el desayuno. Bajo las escaleras que conectaba a su habitación con el resto del lugar y fue directo a la cocina. Pero antes paso por la habitación que muy pronto ocuparían los gemelos. Se recostó en el marco de la puerta y sonrió al imaginarse a sus hijos ocupando aquellas cunas que tenían puestas sabanas y edredones de colores suaves.

-Ya falta poco. Solamente dos meses y tendremos a nuestros hijos en brazos- le susurro Quinn en su oído abrazándola por la cintura. -Te amo, mi amor.

-Te amo más- respondió Rachel girándose para mirar a la rubia y besarla. -¿Dejaste sola a Beth?

-Esta en la cama durmiendo, pero no te preocupes que la rodee con las almohadas para que no pueda caerse- explico Quinn acercándose más a su novia, si eso era posible. Pero escucharon con Beth requería de su presencia en la habitación de su madre. -¿Preparas el desayuno y yo me encargo de Beth?

Rachel asintió y se despidió de Quinn con un beso en los labios para después ir a la cocina para preparar el desayuno mientras la rubia se dirigía a su dormitorio en busca de Beth.

-Umm, que rico olor a café. Ya me estoy acostumbrando a esto- repuso Quinn entrando a la cocina con Beth en brazos.

-Es la idea, amor- respondió Rachel aceptando el beso que le ofrecía Quinn.

Rachel sirvió las dos tazas de café y le dio a Quinn el plato con el desayuno de Beth mientras ella también se sentaba en la mesa a desayunar.

-Hoy vienen los chicos a cenar. Santana no deja de molestar con la cena que le prometimos... Perdón, que le prometiste- se corrigió Rachel mientras Quinn sonreía con complicidad y se encogía de hombros. -Así que tú te encargaras de eso. Tú cocinaras... y ni se te ocurra pedir comida a domicilio.

-Me leíste la mente- repuso Quinn con una mueca de culpabilidad y resignación. Rachel la miro seriamente y la rubia agrego: -Esta bien, cocinare yo. Nada de comida a domicilio.

Rachel sonrió con aprobación pero no dijo nada más, se dedico a disfrutar de su desayuno. Quinn mientras tanto la observaba, admirándola y sintiéndose privilegiada y dichosa de tener una mujer como Rachel Berry a su lado.

-Por cierto, antes de que me olvide. El otro fin de semana que viene Santana viajara a Lima para visitar a Britt y a su madre, o no sé qué... Entonces yo pensé que podríamos ir con ella y de paso ver a mis papás y a tu mamá, ¿Qué te parece, amor?

-Me parece que eres la mujer perfecta- respondió Quinn acercándose a la morena con Beth en brazos y dejando un suave pero prolongado beso en los labios de su novia que se encargo de hacerlo más profundo. -Me parece perfecta tu idea, ¿Tú que opinas, Beth? ¿Quieres ver a la abuela Judy otra vez?

-¡Udy!- exclamo Beth haciendo reír a su a ambas chicas.

-Bueno ahora a prepararse para salir que nos espera un hermoso parque que debemos visitar y...- empezó Quinn una vez que terminaron de desayunar pero Rachel la interrumpió.

-¿Parque? De ninguna manera- se negó Rachel con los brazos cruzados y Quinn y Beth se miraron sin entender la situación. -Quinn, estoy gorda y fea. Yo no pienso salir asi a la calle, además me quedan pocas semanas y...

-Y con más razón debes salir a caminar. Rachel, caminar a pocas semanas de dar a luz te ayuda a que el bebé, bueno en este caso los bebes, se vayan posicionando para el momento del parto- explicaba Quinn que se acerco para abrazarla. -Ademas, seamos realistas, no conozco una embarazada más linda en este planeta que tú.

-Tú eras hermosa cuando estabas embarazada- replico Rachel en un susurro y con timidez bajando la mirada mientras jugaba con las manos.

-¡Auch! ¿Era? ¿O sea que ahora no soy hermosa?- dramatizo Quinn causando una sonrisa en su novia. -Preciosa, mírame... Mírame- insistió Quinn tomando a Rachel del mentón. -Rachel Berry, mírame... Perfecto, asi me gusta. Ahora escúchame bien. Eres hermosa, amor. No estas ni gorda ni fea... Eres perfecta para mi. Juro que si me pusieran a la mujer más bella del mundo frente a mi le diría: "Realmente eres hermosa, pero hay alguien más hermosa que tú... Mi novia, Rachel Barbra Berry"

-¿Lo dices en serio?- cuestiono la morena con dudas. -¿De verdad crees eso?

-No lo creo, estoy segura- respondió Quinn con seriedad. Después de acerco a su novia y la beso suavemente transmitiéndole de esa forma que decía la verdad. -Ahora, a prepararse para ir al parque- La rubia se alejo con Beth de la cocina pero asi como se fue volvió para decirle a su novia: -Por cierto, casi lo olvido... Te amo, Rachel.

-Yo te amo más, Quinn- respondió la morena con los ojos cerrados y sus frentes unidas una vez que Quinn dejo de besarla. -Ahora ve a preparar a Beth para salir mientras yo me voy a dar una ducha. Cuando termino la cuido yo y tú aprovechas para hacer lo mismo y luego vamos al parque.

-Mmm... No sé quien cuidara de quien pero acepto. Ve a bañarte amor- ordeno Quinn saliendo de la cocina rumbo a la habitación de Beth.

Después de hora y media en la cual Quinn intento de todas forma vestir a Beth pero esta no se dejaba dejando que fuera Rachel quien la vistiera. Hora y media en la cual la rubia se ducho y preparo algo para comer en el parque. Lo que parecía ser un simple paseo se convertiría en un picnic al aire libre.

-¿Mis hermosas mujeres y mis hermosos caballeros están listos para salir a pasear?- Cuestiono Quinn en la puerta del departamento esperando con ansias que Rachel apareciera con Beth en brazos. Sonrió con felicidad y sintió su cuerpo estremecer cuando las vio a ambas con vestidos blancos casi idénticos y una sonrisa en los labios capaz de enamorar a cualquiera.

-Y después dice que esta gorda y fea- pensó Quinn con ironía sintiendo como la felicidad se hacia lugar en su pecho.

Juntas bajaron por el ascensor del edificio rumbo a lo que seria una mañana en familia. Saliendo del edificio se encontraron con el encargado del lugar que las saludo amablemente, hasta bromeo con ellas un momento haciendo reír a las chicas. Caminaron algunas cuadras hasta llegar al parque que estaba más cercano a su hogar. Quinn hubiese preferido caminar por Central Park pero le pareció que lo mejor seria elegir un lugar cercano a su hogar por si Rachel se cansaba demasiado.

Cuando llegaron Beth se quiso arrojar de los brazos de su madre al ver el tobogán y los columpios pero Quinn fue más rápida y la sostuvo.

-Tú ríete todo lo que quieras pero te quiero ver cuando los gemelos hagan lo mismo- bromeo Quinn después de que Rachel soltó una carcajada al ver la maniobra que hacia su novia para sostener a la pequeña en brazos que parecía decidida a tirarse de los brazos de su madre. -Beth, quieta, por favor. Ya iremos a los columpios. No me mires asi- ordeno cuando su hija la miro seriamente. -Quita esa mirada ya. Bethany Corcoran te estoy hablando. Hazme caso- pero como la bebé seguía en la misma posición la rubia busco ayuda en su novia. -Rachel, amor. Beth no me hace caso.

-A ver, dámela- pidió Rachel conteniendo la risa mientras Quinn le pasaba a Beth que miro a la morena con la misma expresión que lo hizo con su madre. -Beth, cariño. Descansamos un ratito y luego vamos a los columpios. Ademas tengo esto para ti- Rachel saco del bolsillo de su vestido una paleta de caramelo que Beth acepto gustosa.

-Rubia vendida- susurro Quinn cruzándose de brazos con actitud infantil algo que hizo enternecer a Rachel.

-Ya, amor. Tendrás suerte para la próxima- bromeo Rachel dejando una caricia en la nariz de su novia. -Quita esa cara ya. Quinn Fabray te estoy hablando- Quinn tenia la misma mirada que le dedico su hija a ella pero con la diferencia que no pudo sostenerla mucho tiempo, mucho menos si Rachel la miraba formando un pequeño puchero en los labios.

-¡Dios! Te odio, Rachel Berry- murmuro Quinn con una sonrisa en los labios que dejaba ver que en realidad era todo lo contrario. -Y a ti también Bethany Corcoran. Las odio a las dos, a los únicos a los que amo son a mis dos principitos, que cuando nazcan seremos tres contra dos.

-Yo creo que seremos cuatro contra uno- replico Rachel mirando a Beth. -Pero dejemos que mamá crea que tus hermanos se pondrán de su lado. Por cierto, Quinn Fabray... Tú nos amas y nosotras te amamos a ti.

La mañana, que ya se estaba convirtiendo en mediodía, la pasaron entre bromas y risas. Beth obtuvo lo que quería y Rachel la llevo a los columpios mientras Quinn se encargaba de fotografiar cada momento de la morena con su hija, siendo testigo de como las dos mujeres de su vida se hacían cada vez más y más cómplices y cercanas, lo cual la llenaba de felicidad y emoción.

Rachel jugaba con Beth en los columpios y el tobogán mientras de vez en cuando observaba de lejos a su novia que había recargado su espalda en uno de los arboles del lugar y le tomaba fotografías con una sonrisa cautivadora en los labios. A lo lejos vio a dos chicas, una de cabello pelirrojo y a otra de cabello negro que caminaban por la esquina de la vereda de enfrente con los brazos entrelazados y hermosas sonrisas en sus rostros. La morena le hizo una seña a Quinn para que se acercara a ella y la rubia asi lo hizo.

-Ey, amor, ¿Aquellas no son Ashley y Eleonor?- pregunto Rachel señalando con la cabeza la posición de las chicas mientras hamacaba a Beth.

-Si, son ellas pero ¿Qué hacen por aquí? ¿Tienen el pelo húmedo? ¡Oh, por dios! Cuando se entere Santana que su "hija" tuvo sexo se va a querer matar- repuso Quinn riéndose tomando una fotografía a Eleonor y a Ashley que ya habían reparado en la presencia de la pareja y se dirigían hacia ella.

-Quinn Fabray, tú no dirás nada y menos a Santana- ordeno Rachel con seriedad y Quinn asintió con la cabeza. -Vienen hacia aquí, asi que no hagas ningún comentario fuera de lugar.

-Pero, amor. Ella se burla de mi también junto con Santana ¿y yo no puedo hacer lo mismo con ella?- protesto Quinn y Rachel negó con la cabeza. -Ok, no diré nada, pero esta noche te quedas sin sexo.

-Aunque pensándolo bien creo que una o dos bromas al respecto no vendría mal- replico Rachel y Quinn sonrió traviesamente dejando un beso en la mejilla de su novia.

-Aww, ¿No son adorables Ash?- cuestiono Eleonor llegando junto a la morena y a Quinn abrazándolas fuerte a ambas.

-Ya decía yo que había olor a sexo en el aire, ¿No es verdad, Rachel?- ironizo Quinn en el oído de Eleonor causando un sonrojo en ésta y una carcajada en su novia. La rubia levanto la voz y saludo a Ashley que en ese momento se acerco a Beth. -Hola pelirroja, ¿Como estas?

-Que hermosa niña- le susurro Ashley a Beth tocándole el cabello. Después levanto la voz pero sin dejar de jugar con la bebé. -Estoy bien ¿Y ustedes?

-Perfectamente. Disfrutando de un día en familia- respondió Rachel con una sonrisa en los labios mientras Quinn se alejaba un poco con Eleonor y le susurraba algo al oído.

-Antes de irte le dices a Rachel que esta hermosa- le decía Quinn a Eleonor y esta a miro con desconcierto. -Cree que esta gorda y fea y yo pienso que es todo lo contrario, se lo dije y creo haberla convencido de eso, pero aun sé que se siente asi.

-Pero esta hermosa, mírala- Eleonor señalo disimuladamente a Rachel que en ese momento se reía con Ashley y Eleonor al ver a la pelirroja perdió momentáneamente la cordura.

-Lo sé, pero hoy se despertó sensible por eso necesito que le digas que esta hermosa pero que lo hagas disimuladamente. Si se lo dices no le diré a Santana que tuviste sexo con Ashley.

-¿Qué? No-no es cierto... Yo-yo- tartamudeo Eleonor. -No hicimos nada, lo juro. Aun no, quiero que nuestra primera vez sea especial.

-Y lo sera, créeme- respondió Quinn dejando de lado las bromas y mirando a su novia recordando su primera vez juntas. -Sera lo más especial que hagas... y lo más hermoso, por que te estas entregando a una persona que sabes que te ama y que te cuidara por que es lo mismo que harás tú.

-Tengo miedo, tia Quinn- confeso Eleonor bajando la mirada y la rubia la cuestiono con la mirada. -¿Y si no es lo que ella espera de mi? ¿Y si no lo hago bien?

-¿Qué están cuchicheando ustedes dos ahí?- cuestiono Rachel en broma llamando la atención de Quinn y de Eleonor.

-Nada, ya vamos- respondió la rubia pero después volvía a susurrar para que solo la chica de ojos azules la escuchase. -Escúchame. Si quieres hablar de sexo, hablaremos pero no ahora, ¿Ok? Lo haremos esta noche en la cena- Eleonor la miro aterrada y Quinn agrego. -No, no lo haremos en frente de todos, solo hablaremos tú y yo. Tengo un cuarto que funciona como biblioteca y allí podremos hablar tranquilas, ¿Te parece?

-¿Invitaremos a Santana a hablar con nosotras?- cuestiono Eleonor en un susurro muerta de la vergüenza.

-Ey, mírame- pidió Quinn tomándola por la barbilla obligandola a que la mirase. -Que no te de vergüenza hablar de esto. Somos amigas y si tienes alguna duda, problema o consulta, sobre lo que sea, yo con gusto te ayudare, ¿Si?- Eleonor asintió y Quinn continuo: -Con respecto a Santana, es la que más experiencia tienen en la materia, asi que si te parece bien podríamos decirle que se una a nuestra charla, pero si no quieres eso entonces sera una charla entre tú y yo.

-¿Secreto de confesión como los sacerdotes?- pregunto Eleonor mirándola a los ojos.

-Secreto de confesión, lo prometo- respondió Quinn con una sonrisa tierna. Eleonor la abrazo y luego juntas se acercaron a la morena y a la pelirroja que las miraban sospechosamente.

-Estábamos planeando la cena de esta noche. Eleonor me estaba dando su opinión sobre que cocinar- explico Quinn compartiendo una sonrisa cómplice con Eleonor. Sonrisa que llamo la atención de Rachel.

-Es verdad- coincidió la morocha. -Por esa razón ya debemos irnos, ¿No, Ash? Dejemos que esta hermosa familia siga divirtiéndose aquí mientras nosotras seguimos con nuestra caminata.

-Me parece perfecto- Respondió Ashley despidiéndose de Beth con un beso en la cabellera rubia de la bebé. Luego se acerco a Rachel y le dijo: -Seguramente te lo han dicho ciento de veces, sobre todo tu dulce novia, pero el embarazo te hace más hermosa de lo que ya eres, Rachel.

-Eso tenia que decirlo yo- le susurro Eleonor a Quinn que se rió en silencio. -Ashley me robo mis lineas.

-Mírale el lado positivo, ahora podrás robarles besos por haberte robado "tus lineas"- indico Quinn dibujando comillas.

La pelirroja se despidió de Quinn y después fue el turno de Eleonor hacerlo.

-Tú, tranquila. Todo saldrá bien- le susurro la rubia en el oído cuando la de ojos azules la abrazo. -Nos vemos esta noche en la cena. Las estaré esperando asi que no falten.

-Allí estaremos, tia Quinn. Por cierto, Ashley tiene razón, tia Rachel. Estas hermosa.

Eleonor y Ashley se fueron por el lado contrario al que llegaron dejándola solas nuevamente a Rachel y a Quinn en compañía de Beth que ya reclamaba su almuerzo.

-Ahora que se fueron me dirás la verdad, ¿De que hablaban tú y Eleonor tan secretamente?- cuestiono la morena con una pizca de celos que hizo sonreír a Quinn.

-Cosas de tia y sobrina- respondió Quinn bromeando pero Rachel no sonrió y entonces la rubia se acerco a su novia y con paciencia le quito el cabello del rostro. -Es algo personal de Eleonor, tiene algunas dudas y me pregunto a mi sobre eso. Juro que en cuanto pueda te contare todo.

-¿No me ocultas nada más?- cuestiono Rachel con un hilo de voz sentando a Beth entre sus piernas.

-Te juro que no- respondió Quinn mirándola a los ojos. -Jamás te ocultaría nada, amor.

-Te creo- repuso Rachel sonriendole a su novia justo antes de juntar sus labios en un corto beso.

Almorzaron en el parque y luego siguieron jugando en el lugar, corriendo de un lado para el otro entre risas. Hasta que el teléfono móvil de Quinn sonó y la rubia fue a atender.

-Santana, te amo, pero habla rápido por que estoy disfrutando de un hermoso momento- fue el saludo de Quinn apenas contesto la llamada.

-¡Por dios, Quinn! Lo digo en serio. Deja a la pobre Rachel en paz. Le quedan apenas dos meses de embarazo y tú sigues pensando en el sexo- replico la latina.

-Créeme que es ella la que no me deja descansar a mi, Santana- respondió Quinn causando una carcajada del otro lado. -Deja de reírte y para limpiar tu asquerosa mente te aclaro que no estoy teniendo sexo con mi novia. Estamos en el parque con Beth. Así que dime para que me llamaste.

-Saluda a mis sobrinos- pidió la latina. -Te llame para... ¿Para que la llame, Britt?- cuestiono Santana y a lo lejos se escucho la voz de Brittany. -Ah si, primero para preguntarte si has hablado con Eleonor. La noto un poco rara últimamente, como muy pensativa y me preocupa.

-Pregúntale por Lord Tubbington- Escucho Quinn que decía Britt.

-A eso voy, a eso voy. Escucha, Fabray. Mi novia trajo a su gato gordo y pregunta si puede llevarlo esta noche a la cena en tu casa para que juegue con el gnomo que tienes en tu nueva casa. Aclaremos que cuando digo gnomo no me refiero a Rachel.

-No tenemos gnomos en la casa ni siquiera de yeso, Santana. Espera que le pregunto a Rachel- pidió Quinn intentando recordar si tenían eso en su casa. -Amor, Santana esta al teléfono y dice que Britt trajo a Lord Tubbington y pregunta si puede llevarlo a la cena en casa esta noche para que juegue con el gnomo que tenemos en casa.

-Dile que cuando dices gnomo no hablas de ella- aclaro Santana del otro lado.

-Amor, ¿Tenemos gnomo en casa?- cuestiono Quinn ignorando a Santana. -Y lo principal, ¿Puedes tener gato en casa estando embarazada?

-Si, lo hable con el medico en la ultima consulta y me dijo que todo estaba perfecto asi que puede haber gatos en casa y con respecto al gnomo creo que no tenemos eso en casa- respondió Rachel acercándose a su novia con Beth en brazos.

-Ya oíste, no tenemos gnomos en casa, Santana...- decía Quinn al teléfono.

-A excepción de Berry- interrumpió la latina y la rubia rodó los ojos.

-Cierra la boca y dile a Britt que puede llevar a su gato gordo. Ahora déjame en paz para poder disfrutar como es debido de mi novia y mis hijos. Adiós, Santana- se despidió Quinn cortando la llamada. Estaba segura que por esa acción se había ganado un insulto por parte de la latina.

-Cielo, creo que es hora de ir yendo a casa. Beth se quedo dormida- informo Rachel mostrandole la niña a Quinn que, efectivamente, dormía dejando caer un pequeño hilo de baba de la boca. -Es igual a ti, Quinnie. Hasta babea y todo.

-Yo no babeo- negó Quinn comenzando a recoger todo lista para partir a su hogar.

-Si, si lo haces- replico Rachel. -Y tengo pruebas de eso.

-¿Qué pruebas?- indago Quinn acercándose a su novia para tomar a Beth pero la morena se negó a entregársela. -Da igual quien la lleva, de cualquier forma tomaremos un taxi. Por cierto, ¿Qué pruebas tienes, Rachel?

-Ya lo veras- fue la respuesta de Rachel alejándose de su novia con Beth en brazos dejando a Quinn parada en su lugar cuestionándose mentalmente si al dormir babeaba o no.

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Gracias por todo y a todos! Quiero agradecer a los 115 followers, a las 86 personas que tienen esta historia entre sus favoritas y, obviamente, a las personas que comentan el fic ayudándome a mejorar muchísimo a la hora de escribir. GRACIAS A TODOS! :)

No tengo mucho más que decir la verdad, Así que... Hasta la próxima!

Besos & Abrazos!