¡Holaaa, holaaa!
En mi opinión el capítulo de hoy es bastante interesante, me gustaaaaaaa xD En fin, no tengo mucho más que añadir, aparte de que disfrutéis y agradeceros todos los reviews, pero no tengo más tiempo que aquí ya son las tres y pico de la tarde y aun no he comido, y estoy hambrienta!
¡Mil besotes y nos vemos prontico!
Disclaimer: Ni los personajes que le pertenecen a la maravillosa J.K Rowling ni la trama de esta fantástica historia que le pertenece a Colubrina (encontrareis el enlace a la historia original en historias favoritas, en mi perfil), son de mi propiedad, yo sólo traduzco la historia para que pueda llegar a más gente.
.- Una historia de Colubrina -.
Capítulo 36 - A Good Mother is Important (Una Buena Madre es Importante)
- No ha sido agradable, - Theo miró a Daphne a través de la cocina – que enviaras a tu padre a hablar conmigo de esa manera.
Ella le arrojó el frasco de salsa de chili y dijo:
- Temporada de albóndigas.
Agarró el frasco y murmuró:
- Es decir, realmente, ¿qué se suponía debía decirle?
Ambos habían estado trabajando todo el día en el proyecto de intercambio. Draco había encontrado el hechizo básico para llevarlo a cabo desde hacía mucho tiempo, pero aún eran necesarias las medidas prácticas para refinarlo. Había que tomar al ser vivo que se quería duplicar y atar una ilusión del mismo a un objeto inanimado usando otro ser vivo para mantener el hechizo. Era más difícil de lo que parecía. Habían estado trabajando con ratones de laboratorio que Daphne había conseguido en alguna tienda muggle de mascotas y estaban progresando. Incluso un ratón, resultaba que, sólo podía mantener el hechizo en distancias cortas. Necesitaban animales más grandes, más investigación.
Daphne estaba pretendiendo tener en cuenta las posibles reacciones de Theo ante la idea del emparejamiento de su padre mientras se entretenía en la cocina.
- ¿Podrías haberle dicho que pensabas que era una impertinente mujerzuela y que estabas esperando una novia pura?
Theo se atragantó. Cuando se recuperó Daphne estaba apoyada contra su horrible encimera, riéndose de él.
- Eres una descarada malcriada, eso es lo que eres. – dijo – Sabes la razón.
- Lo sé. - se dio la vuelta para poner un poco de lechuga en una bolsa y empezar a enjuagarla – Créeme, casi perdí la cabeza riéndome cuando me dijo que planeaba casarme contigo. Sin embargo, fue un alivio. Había estado intentando evitar decirle por donde podía meterse sus planes matrimoniales.
- ¿Así que me hiciste hacer eso?
- ¿Para qué están los amigos? – Daphne le sonrió.
- Al parecer, - murmuró Theo – están para los matrimonios arreglados.
- Bueno, - Daphne dejó de hacer la ensalada el tiempo suficiente como para captar su atención – no tengo ningún interés en casarme por posición o poder. Creo que voy a tener suficiente de eso por mí misma en el nuevo régimen, gracias. Estarás bastante seguro entre mis garras.
- A veces me pregunto, - dijo Theo en voz baja – si Æthel necesita una madre para ayudarla a navegar por todas las maravillosas complejidades de nuestra endogámica aristocracia. Hermione la adora, pero está…
- Fuera de su mente y no es precisamente adepta a las reglas de todos modos.
Theo asintió.
- Se las ha arreglado para posicionarse a sí misma como lo suficientemente poderosa para hacer alarde de la mayoría de ellas, pero la próxima generación de…
Vaciló y Daphne dijo con calma:
- De realeza. – y él asintió.
- La próxima generación de realeza van a tener que ser los jugadores más avanzando y, la quiero ahí, si no en el pináculo absoluto de poder, muy cerca de ello.
Daphne empezó a echar tomates cherry en la ensalada y le preguntó, sin levantar la vista.
- ¿No es suficiente con Narcissa Malfoy?
- No lo sé. Yo no crecí como una chica en nuestro mundo. Dime: ¿es ella?
Daphne frunció el ceño mientras decía:
- No estoy segura.
Eustacia Parkinson miró a su nieta con cierta irritación.
- Pansy, - dijo, y la chica le sonrió, con una boba sonrisa, por Merlín, desde el otro lado de la mesa de té – Soy consciente de que no eres una belleza, pero siempre había alimentado lo que parecen haber sido vanas esperanzas de que al menos fueras inteligente.
Pansy dejó caer su sonrisa y entrecerró los ojos a su notable abuela.
- ¿Qué quieres decir?
- La belleza es, por supuesto, un atajo hacia el poder para las mujeres. – dijo Eustacia, mirando a la chica con resignación – Y donde la belleza no se materializa se puede alimentar con cierto toque cautivador. No puedo ocultar que tú lo tienes todo en contra; a veces los dioses son crueles. Pero deberías haber cultivado algo; espíritu, ingenio, excentricidad, estilo, que tomara su lugar. Culpo a tu madre por eso. Una chica necesita una buena madre para aprender las habilidades para sobrevivir a nuestro mundo. No obstante, tu puro y absoluto espesor ante las cosas que deberían ser obvias; eso, creo que, es absolutamente culpa tuya.
Pansy apretó la mandíbula y exhaló. Controlando el impulso de decirle a su abuela donde podía ir a interferir, dijo:
- No te sigo.
- Intentaré ser más clara. – dijo Eustacia, frunciendo los labios – Soy consciente de que tu educación en ese colegio fue lamentablemente deficiente, pero, ¿qué sabes de los elementales?
- Agua, aire, fuego… - empezó Pansy.
- No, - espetó la anciana – eso son los elementos. Los elementales, o arquetipos si lo prefieres, son fuerzas que puedes aprovechar durante tareas mágicas complejas. O, como es el caso más frecuente, son fuerzas que se aprovechan de ti.
- Pues bien, - dijo Pansy, preguntándose si su abuela había empezado a sufrir demencia – me aseguraré de no hacer ninguna compleja labor, o lo que sea.
- El sacrificio de sangre es una de las más básicas. – dijo Eustacia, mirándola como si estuviera dispuesta a hacerla entender.
- Bueno, no estaba pensando exactamente en sacrificar a nadie así que…
- Ya lo has hecho. – dijo Eustacia rotundamente – O, más bien, ese niñato traidor a la sangre lo hizo y, si nos ponemos realmente técnicos, Draco Malfoy lo hizo, cuando ese inútil Weasley se ofreció a sí mismo como tal. Ahora bien, hay consecuencias que tratar y su bien, en general, estoy contenta de que Hermione tenga acceso a ese tipo de poder, tan terrible como el motivo lo es, probablemente no lo alcances si persistes en tus anticuadas nociones sobre la pureza de la sangre. Ella no va a tener la paciencia para tratar con esto mucho más tiempo.
- Hermione es sangre pura. – dijo Pansy, mirado a su abuela intentando no rodar los ojos - ¿Por qué crees que está tan apasionada con el tema de los huérfanos?
- Realmente eres idiota. - dijo Eustacia, golpeando su taza sobre la mesa con la fuerza suficiente para sacudir el azucarero – Si no fueras mi pariente de sangre me lavaría las manos contigo. De todas formas podría. Ciertamente no me molestaría en exigir ningún tipo de compensación si ella decidiera acabar contigo debido a tu negativa a dejar la obsesión por la pureza de sangre.
- Hermione es sangre pura. – repitió Pansy, a pasar de que está vez parecía estar menos segura.
- ¿Siempre estás felizmente dispuesta a soltar sandeces de esa manera? – preguntó Eustacia, repicando con los dedos sobre la mesa y examinando a la chica. Había culpado a la madre de la chica por todo esto; pero su propia hija no era suficientemente estúpida, a pesar de estar ciertamente cerca de ello, como para ser responsable de esto.
- Ella es…
- Ella hizo un papel para conseguir el poder, como chica inteligente que es. – dijo Eustacia – Pero, a menos que esté muy equivocada con ella, va a purgar su círculo interno de cualquier persona que se oponga a su verdadera condición de sangre; sería estúpida si no lo hiciera y, sea lo que sea, tonta no es. Y todos los escrúpulos que podría haber tenido alguna vez sobre matar a alguien, bueno, sospecho que ya no tiene ninguno ahora que es… más.
- Ella es sangre pura. – dijo Pansy – Una sangre pura no podía ser tan poderosa. Draco Malfoy…
- Se habría casado con una rana para conseguir el poder, mucho menos una mujer atractiva, incluso una que no le gustaba cuando era un niño. – dijo Eustacia – Ha crecido y, honestamente, probablemente ha orquestado toda la farsa porque simplemente es impasible. Pragmatismo. Astucia. Cualquier método para lograr nuestros fines. ¿Escuchaste cuando ese sombrero absurdo te explicó lo que significaba ser Slytherin o realmente también piensas que tiene que ver con la pureza a la sangre? – sacudió la cabeza – A nadie le importan las preocupaciones sobre el estatus de sangre; es una herramienta para manipular a las masas, son el tipo de idioteces por la que los hombres caen en una guerra otra vez, pero no es algo por lo que cualquier miembro de nuestra clase deba dejar limitarse; nunca y, desde luego, no ahora. Decide si quieres ser purgada como indigna de confianza, Pansy, porque si no maduras sobre esto, es probable que lo seas.
- Déjame ver a Alicia. – rogó Harry, con la cabeza caída entre sus manos – Déjame ver a mi hija.
Draco se rio de él mientras se apoyaba contra una de las paredes y observaba a Hermione estudiar a su viejo amigo. No la había dejado bajar hasta ahí sola, temía lo que podía hacer, temía que tener demasiado contacto con Harry la llevaría a una espiral de desesperación. Estaba claro que no sabía qué hacer con el hombre. Matarlo, torturarlo, dejarlo en libertad. Hermione bajaba hasta allí y lo observaba, generalmente sin hablar. A veces volvía al piso de arriba, revisaba unos informes y planes como si no hubiera pasado nada; a veces volvía con mucha rabia, sollozando contra Draco hasta que caía en un profundo sueño.
- ¿Qué te parece, - dijo ahora, mirando a Harry – si llegas a ver a tu hija cuando yo llegue a ver a mi hijo?
Luna se sentó en el invernadero viendo como Neville ponía unas semillas en macetas pequeñas, una a una. Se había ofrecido a ayudar, pero Neville había desestimado su ayuda con la mano, murmurando algo acerca de que los requerimientos de germinación eran muy particulares y estos eran difíciles de cultivar y que si las condiciones eran incluso un poco malas y, bueno, que lo sentía, pero su historial con las plantas simplemente era…
Luna había soltado una carcajada y lo había interrumpido. "Bien." Le había dicho "No dejes que mis manos se ensucien. Podré vivir con ello."
- Debes tomar el asiento de los Longbottom. – le dijo ahora, mientras él trabajaba – Hannah va a tomar el de los Abbott.
Habían estado sentados en silencio bajo el calor, bienvenido en ese día de invierno gris y Neville ni siquiera levantó la cabeza ante la sugerencia.
- Creo que no. – dijo Neville – No estoy interesado en el Wizengamot o en la política.
- La política está interesada en ti, lo quieras así o no. – señaló Luna – Negarse a tomar el asiento es hacer igual una declaración que tomarlo. – se había sentado en la mesa de trabajo, balanceando las piernas que colgaban de uno de los lados. Esos zapatos plateados eran realmente fabulosos; quién habría sabido que Blaise tenía tan buen ojo para cosas tan brillantes.
"Creo que a los cuervos les gustan las cosas brillantes" le había dicho él cuando se los había dado.
"Eso es un mito" le había contestado ella "pero me gustan de todos modos". Y era verdad; como reflejaban la luz mientras balanceaba los pies hacia adelante y atrás en ese cálido y encantador invernadero donde Neville cultivaba. Quería un invernadero; era glorioso no tener frío mientras se estaba rodeada de seres vivos en invierno.
- No quiero hacer ninguna declaración. – murmuró Neville, con un leve pigmento de frustración coloreando su tono – Sólo quiero…
- No puedes elegir quedarte en silencio. – lo interrumpió Luna – Realmente no. Tú no. Eres un héroe de guerra, eras amigo de Ron y Hermione y eres el ultimo vástago de tu casa. Todo lo que hagas será interpretado en algún sentido; como elegir un bando.
- No quiero ser ningún tipo de portavoz. – dijo Neville al fin, sus manos nunca vacilaban mientras dejaba semilla, tras semilla en macetas diferentes – No quiero simplemente dar el visto bueno a lo que sea que Hermione quiera hacer. Si no estoy de acuerdo con ella…
- Entonces vota en su contra. Nadie quiere que seas otra cosa de lo que eres. – dijo Luna, mirándolo por el rabillo del ojo mientras levantaba la cabeza hacia el techo – Tienes algo de hiedra intentado escapar por allí.
Neville miró hacia arriba.
- Plantas. Algunas son difíciles en un principio, algunas son difíciles de contener. – suspiró y con un movimiento rápido de varita quemó el zarcillo de la hiedra que casi se había escapado – Por mucho que me guste la manera en que añade color y vida a este sitio, dejarla escapar sólo haría que rompiera el vidrio, dejando que entrara el aire frio y todo lo demás se marchitaría.
- El lenguaje es más fácil. – dijo Luna, todavía observándolo – Nunca intenta escapar ni romper cosas.
Neville resopló ante eso.
- Nadie ha dicho que la hiedra sea más poderosa que la espada.
- Tal vez, - Luna volvió a dirigir la mirada a sus zapatos que captaban la luz – pero al final es la hiedra la que gana cada vez.
Hermione se sentó en la mesa, rodeada de hombres con varitas en sus manos, una sala asfixiante con sillas llenas frente a ella. Daphne tenía a los reporteros y fotógrafos acordonados en una pequeña zona, manteniendo la ilusión de que se trataba de una reunión íntima lo mejor que podía, simplemente la Dama respondiendo a preguntas e algunos de sus seguidores más cercanos.
Los hombres armados y recelosos hacían la ilusión más difícil de mantener.
- Los Aurores suelen ser, bueno, más sutiles que esto, ¿no? – preguntó una mujer inclinándose hacia uno de sus compañeros. Los ojos del hombre estaban fijos en los hombres de la plataforma.
- Esos no son Aurores. – dijo él – Son algún tipo de fuerza de seguridad privada. No puedo decirte que esté sorprendido después de lo sucedido. – la mujer asintió. Blaise, una vez hubo dejado de beber, había plantado la idea en su red de contactos que los Aurores se habían negado deliberadamente a ayudar a la recién elegida Ministra y por lo tanto habían permitido a la Orden del Fénix, en forma de Ron Weasley, que la atacaran.
Hermione levantó una mano cuando la sala se hubo asentado, cuando Draco le dio la señal desde la parte posterior antes de caminar hasta su lado.
- Gracias a todos por venir, - dijo ella – vuestra ayuda es más importante de lo que puedo decir. Nuestra… - se vino abajo por un momento y tragó saliva – nuestra pérdida personal no ha disminuido mi compromiso con el mundo de los magos. No voy a dejar que un… - se detuvo de nuevo – No voy a vivir con miedo. – dijo finalmente – Mi equipo está trabajando mucho para prepararse para un transición sin problemas cuando tome el cargo en poco menos de dos meses y creo que tenemos algunas ideas bastante interesantes. La que quiero tratar hoy es una que está muy cerca de mi corazón, a saber el Orfanato Memorial de la Orden del Fénix.
Miró a Daphne, parada ligeramente a su izquierda y esta posó un montón de papeles en su mano.
- Mi asistente, Daphne Greengrass, ha estado trabajando con su hermana para asumir la tarea de encontrar hogares para todos los niños que actualmente viven en esa instalación. Todavía están trabajando en los detalles, pero, una vez haga el juramento, tenemos la intención de asegurar que las familias que acojan a esos niños en sus hogares tendrán algunos generosos estipendios fiscales para ayudar a pagar los gastos del colegio; a pesar de que Hogwarts es, por supuesto, gratuito, todos sabemos que las facturas de los artículos de la escuela pueden parecer una tarea monumental.
- ¿Qué pasa con gente como tu hermano? – preguntó alguien – Es rico; no necesita ninguna maldita ayuda por parte del gobierno.
- Tengo la intención de donar mi parte al orfanato para el mantenimiento general. – dijo Theo con total tranquilidad – Como bien has señalado, no necesito ninguna ayuda financiera y nadie se verá obligado a tomarla. Sólo queremos asegurarnos de que nadie se vea impedido de considerar la adopción por temor a los gastos escolares. Queremos que estos niños encuentren familias que los quieran, no simplemente padres ricos.
- Déjala en paz. – siseó alguien a la persona provocadora.
- No, - Hermione le sonrió a la mujer que había salido en su defensa – Queremos dar a conocer este plan por lo que el público puede hacer comentarios al respecto. Queremos saber que pensáis; mis asesores son personas brillantes y confío en ellos de forma implícita, pero hay mucha gente con buenas ideas y queremos oírlas de ti. De todos vosotros.
- Bien hecho. – le dijo Draco después del evento, besándola – Lo has hecho. Tu primera aparición pública desde…
- Sí. – dijo Hermione, su voz sonaba como el agua deslizándose por unas rocas.
La primera vez que Hermione atravesó las barreras protectoras de los Weasley había dejado una pequeña puerta trasera para que cualquiera de ellos pudiera ir y venir a su antojo; esta vez habían optado por dejarla en casa. No necesitaba saberlo todo.
- Molly. – Theo saludó a la mujer mientras se encaminaba hacia la cocina y ella alzaba la vista, perpleja.
- ¿Cómo has entrado? – preguntó, sin siquiera pretender ser amable.
Blaise rió y Draco juguetonamente lo golpeó.
- No lo recuerda. No te burles.
- Es cierto. – dijo Theo – Estamos aquí para hacerle daño, no para burlarnos de ella. Intenta no ser un completo imbécil, Blaise. Es como si te hubieran criado en un granero.
- Mis disculpas. – dijo el hombre reprendido, sin ningún pesar en su tono de voz – Intentaré hacerlo mejor la próxima vez.
- Y habrá una próxima vez. – dijo Draco, al acecho de la mujer – No podemos matar al desgraciado de tu hijo lentamente, como todos habríamos soñado…
- Algunos de nosotros incluso desde los once años. – Blaise rio entre dientes.
- … pero podemos hacerte daño a ti. Después podemos desmemoriarte. Y entonces podemos volver a hacerte daño otra vez. Y otra vez. Y otra vez. Realmente me pregunto cuando te romperás, cuando, incluso sin el recuerdo consciente de lo que vamos a hacerte, tu mente simplemente estallara.
Theo se había servido a sí mismo una manzana de un bol de frutas y, tomando un bocado, hizo una mueca.
- Está harinosa. - murmuró y Blaise rodó los ojos.
- ¿De verdad te estás comiendo algo que has encontrado en esta casa? ¿Qué te pasa? Hablando de ser un total imbécil.
- ¿Sería posible que vosotros dos mantuvierais la concentración? – reclamó Draco, mientras Theo le daba otro mordisco y, arrugando la nariz, arrojó la ofensiva manzana al fregadero.
- Le has hecho daño a mi hermana. – dijo Theo, mirando a Molly – Y, en realidad, un buen ataque doloroso por la manzana tampoco estaría mal. Pero, lo más importante es que ayudaste a tu repugnante hijo a dañar a nuestra Dama con tu pequeño truco de hurtar los Trasladores. Un hechizo ingenioso, ese. Percy nos lo dijo todo sobre él, una vez supimos que preguntar, gracias a nuestra última pequeña reunión contigo. Lógico, supongo, que cualquier mujer que criara a tus hijos habría tenido una habilidad especial para sacar cosas no deseadas de sus bolsillos.
- Mi madre prefiere la mirada de la muerte. – dijo Draco, apuntando con su varita fijamente al rostro de la mujer pelirroja. Molly los observó con un ceño sombrío y decidido en sus facciones – Uno aprende con la suficiente rapidez como para no contrariarla. Sin embargo, algunas familias mantienen a sus hijos a raya y algunas familias son Weasley.
- A mi madre no le importaba lo que hiciera siempre que me mantuviera apartado de su camino. – Blaise se encogió de hombros. Y estoy seguro de que todas las niñeras se sabían todos los trucos de la querida Molly. Tu madre no los necesitaba porque tenía ayuda garantizada para que no introdujeras ranas en su mesa de tus bolsillos.
- ¿Te imaginas – Theo rio, sacando su propia varita – que alguien tuviera el valor de sacar una rana de su bolsillo en la mesa de una cena de Narcissa Malfoy?
- Realmente no. – Blaise giraba la varita entre sus manos, listo para empezar.
- Vosotros, tenéis que salir ahora. – Molly Weasley sonaba firme, con los pies bien sujetos al suelo, las manos en las caderas y los tres soltaron una carcajada. Se había pasado toda la vida criando niños revoltoso y un marido de ensueño a raya y parecía pensar que podía empelar la misma fuerza de voluntad, el mismo tono de voz, para obligar a los tres hombres que habían entrado por si mismo en su casa, en su cocina, que se marcharan.
- Creo que la frase que buscas, – dijo Theo mirando a Draco, que aparentemente se había quedado sin palabras de que la mujer que estaba a punto de torturar le ordenara algo – es "oblígame".
- Gracias, Theo. – asintió Draco, con una leve y gentil inclinación de su cabeza como si estuviera admitiendo una presentación en un banquete de caridad – Señora Weasley, - le sonrió a la mujer – oblígame.
Ella ya había sacado su varita antes de que hubiera terminado de hablar, pero, antes de que pudiera disparar, Blaise la había enganchado y Draco murmuró en voz baja: "Crucio".
Sin que Hermione les limitara el tiempo tuvieron que ejercer autocontrol y, como había admitido Blaise más tarde con una cerveza, el autocontrol nunca había sido su fuerte.
- Aun así, - dijo Theo – ella vive para hacer otra comida. Una comida de manzanas harinosas. – volvió a componer una mueca – Las malas manzanas son realmente horribles. Se ven tan tentadoras, pero luego las muerdes y…
- Basta, - dijo Blaise – por favor. Ya es suficiente con tu obsesión por la fruta.
- Apenas es una obsesión. – se opuso Theo – Simplemente me gustan las manzanas.
Molly se sentó en la mesa utilizada como escritorio frotándose la parte posterior del cuello. No estaba segura de por qué había estado teniendo unos horribles dolores de cabeza últimamente, pero esta era la segunda vez que se sentía como si simplemente acabara de enfrentarse a una horda de mortífagos. Aun así, el tiempo, el progreso y el papeleo no esperaban a nadie y tenía un montón de informes financieros que falsificar antes de que esa zorra se hiciera con el poder. La gente de Hermione ya estaba amenazando con investigar donde habían ido a parar todos los fondos con detalle y la configuración de las comisiones especiales para investigar el posible mal uso de los fondos.
Habían hablado de dar uso al presupuesto del orfanato para colocar a esos mocosos con familias que los quisieran.
Como si alguien fuera a quererlos. Suponía que sobornar a la gente para que se llevara a esos niños era una forma tan buena como cualquier otra para cerrar el orfanato. Y probablemente también más barata.
Molly se frotó la cabeza y murmuró mientras cambiaba los números y editaba los informes para ocultar todo el dinero que habían robado. George estaba justo detrás de ella, leyendo los informes por encima de su hombro, antes de que se diera cuenta de que estaba ahí.
- Así que lo sabias. – dijo y cuando ella no le respondió preguntó, elevando la voz - ¿Te preocupas por los niños que sufren pobreza? ¿Estabas intentando castigarlos por los pecados de sus padres? ¿O todo era por el dinero? ¿Avaricia o venganza? ¿O una mezcla de ambas?
- Sus padres mataron a tu hermano. – siseó Molly y George se quedó mirando la parte posterior de su cabeza.
- Pero ellos no lo hicieron. Son niños. – respiraba con dificultad, Molly lo oía, podía escuchar la voz rota en su tono de voz, cuando preguntó - ¿También sabías lo de Ron? ¿Sabías que planeaba…?
- Sabía que iba a enfrentarse a ella. – espetó Molly – Tenía que ser enfrentada. Es un monstruo, George, dejó a tu hermano, mató a Ginny, se ocupó de todos esos chicos. Prácticamente son la próxima generación de mortífagos y, ¿a quién le importa si está herida? ¿A quién le importa? Nuestro mundo hubiera sido mejor si alguien hubiera asesinado a Tom Riddle cuando era un crio y estaría igualmente mejor si alguien…
- Basta. – George estaba muy tranquilo – Simplemente basta.
Se había ido antes de que ella se volteara.
Draco estaba sentado en la cama, entrelazando los dedos entre los rizos de Hermione. La castaña estaba teniendo un buen día, sin gritos. Sin sollozos. Draco nunca se habría creído, cuando empezaron, incluso cuando ya se había quedado embarazada, que había estado a punto de romperse por la pérdida de su hijo. Verla de esa manera casi había conseguido quebrarlo a él.
- Quiero mudarme. – dijo Hermione, rompiendo el silencio – No puedo permanecer en este apartamento. La habitación del…
- Hecho. – dijo Draco - ¿Quieres llevarte algo o todo nuevo?
- Todo nuevo.
Él asintió, entrelazando uno de sus rizos en su dedo, observando como el marrón, el dorado y unos toques de rojo parpadeaban a la luz de una vela – Nos habremos mudado mañana para esta hora.
Draco no le había dicho que tenía un piso preparado desde hacía una semana, había sabido que tarde o temprano querría mudarse. Este lugar era un pantano de recuerdos. Este era el lugar donde ella le había hablado sobre el bebé, donde lo había maldecido por las náuseas matutinas, donde había decorado la habitación del niño. Él estaría tan aliviado como ella de dejar esos fantasmas atrás.
- Quiero otro bebé. – dijo entonces Hermione, todavía sin voltearse. Draco cerró los ojos, con el dolor, el miedo y el amor luchando por el control de su cuerpo mientras envolvía los brazos a su alrededor, atrayéndola a él – No para mostrarlo en las elecciones, como Theo quería, no para ponerlo en un trono. Quiero tu bebé. – continuó Hermione y Draco sintió que sus ojos empezaban a arderle mientras aguantaba las lágrimas.
- Nuestro bebé. – fue todo lo que dijo y Hermione asintió.
